Esto es como una bola de nieve, que rueda, rueda y rueda y se hace más grande a cada momento que pasa pensando en este extraño grupo jajajaja Al final de esta segunda entrega dejo una nota aclaratoria sobre ciertos aspectos.
Disclaimer: Ni la serie ni los personajes me pertenecen, excepto Jack Evans, Rachel Stolen que es creación de Acui, Jean y Andrew Henderson que son de Cass. Para todo lo demás, MasterCard.
Advertencias: Lenguaje, motes, frutas con vida propia, recuerdos de encuentros anteriores...
Beth abrió los ojos y parpadeó molesta por la cantidad de luz que se colaba por las lamas de la persiana de su habitación. Volvió su cabeza hacia la cama contigua encontrándosela vacía, parecía que su hermana también había tenido suerte esa noche en la fiesta.
Sacó la almohada de debajo de su cabeza y se cubrió el rostro con ella, intentando ocultar su sonrisa que parecía amenazar con partir su cara en dos a pesar del dolor de cabeza fruto de la resaca. Aspiró hondo hasta deslizar la almohada hasta librar su nariz y poder fijar su mirada en el techo.
Miró a los pies de la cama y vio allí sus ropas desperdigas, ahí donde él se había encargado de lanzarlas cuando habían decidido mover la fiesta a su habitación. Definitivamente el alcohol que habían bebido había ayudado muchísimo en eso, si no, estaba segura habría sido incapaz de ir tras él al jardín. O pedirle un cigarro, y mucho menos decirle lo que le había dicho.
Sintió el calor en sus mejillas al encenderse éstas, recordando el roce de sus dedos por todo su cuerpo, sus labios, sus dientes en su cuello. Un escalofrío le hizo cerrar los ojos de forma involuntaria. De forma inconsciente apretó sus muslos entre sí sintiendo el fantasma de sus dedos entre ellos, arrancándole sonidos de su garganta que ninguna de las personas con las que había estado antes habían sido capaces de lograr.
Se tapó el rostro con una mano rodando sobre su estómago, moviendo una de sus piernas, ahogando un quejido de dolor. Le dolía todo su cuerpo, cada fibra de su ser, y todo por su culpa. Por cierto…
Levantó la cabeza de la almohada cual lemming, ¿dónde estaba? Se sentó sobre el colchón, la sábana cubriendo sus pechos desnudos y sus piernas. Sus ropas no estaban, y él tampoco a juzgar por el silencio de la habitación.
Agachó la mirada hacia sus rodillas encogidas. ¿Quizá se había arrepentido al despertarse y verse allí en su cama? ¿Tal vez no recordaba que había pasado contra la puerta del baño, en la bañera y entre sus sábanas? Pegó su nariz a sus rodillas, inhalando con fuerza, encontrándose con su aroma impregnándolas.
Miró hacia el despertador sobre su mesita de noche viendo que tenía que moverse si quería llegar a tiempo para la carrera en la que Rachel y ella se habían apuntado. Quizá podría hablar con ella y ver qué pensaba de lo ocurrido durante la noche. Suspiró y arrastró su cola de princesa de sábana hacia el servicio. Necesitaba una ducha.
Dejó la sábana en el suelo y se dio de bruces con su reflejo en el espejo. Varias porciones de su pálida piel habían adquirido un color más oscurecido ahí donde él se había aferrado a ella, devolviéndole los besos, mordiscos y apretones. Se giró sobre sus pies picando por encima de su hombro su espalda, sus cejas se alzaron de forma desmesurada al adivinar el contorno de una mano en uno de los cachetes de su trasero. ¡Casi había olvidado eso! Se mordió el labio inferior colocando su mano sobre la marca, viendo la diferencia de tamaño. Agitó la cabeza y abrió el grifo del agua, lo giró para que saliera lo suficientemente fría para no dejarse llevar más de la cuenta por los recuerdos de la noche pasada.
Una vez estuvo duchada y seca se puso su ropa interior, una camiseta de tirantes y unos leggins rojos, junto a unas zapatillas a juego de la prenda.
Abrió el armario y tiró del asa de la bolsa donde resguardaba su atuendo para la carrera.
- Maldita sea…- Mascullo al ver que la bolsa estaba atascada y no quería salir. Cogió el asa con ambas manos y tiró con violencia de ella aterrizando sobre su trasero con varios kilos de ropa sobre su estómago.
Se levantó del suelo y sacó el atuendo de la bolsa, incrustó su teléfono entre la cinturilla del leggin y su ropa interior al no poder llevar bolso ni nada. Las llaves aterrizaron en el interior de su sujetador junto a varios dólares por si terminaban yendo a comer algo.
Cerró la puerta tras de sí y se dirigió al exterior, junto al álamo cerca de la entrada, su punto de reunión con Rachel.
Allí con una sonrisa de oreja a oreja, sus inseparables gafas y su atuendo ya puesto, Rachel le saludó agitando su mano y gritando su nombre.
- ¡Beth, estoy aquí!- Le dijo la chica saltando en el interior de su disfraz de banana con rabillo y manchas incluidas.
La joven rubia no pudo evitar sonreír ante la vitalidad de su amiga y su capacidad de ignorar las miradas de algunos del campus cuando se cruzaban con ella.
- ¡Hey, Rachel!- Le saludó ella dándole un abrazo con fuerza para lograr llegar a tocarla con tanto disfraz de por medio. - ¿Cómo estás? Anoche te perdí de vista en la fiesta…
Beth se mordió el labio sintiéndose culpable por no haber pasado más tiempo con ella, pero realmente había encontrado una gran compañía con la que disfrutar la noche, la madrugada y casi parte de la mañana. Si es que se hubiera quedado claro…
- ¡Oh! Muy bien, estuve hablando con un gay… Muy majo aunque algo rudo…- Le vio fruncir el ceño recordando algo.- Quería enseñarme algo, hípica creo, me dejó sentarme a su espalda cuando se puso a cuatro patas y…- Beth le miró entre sorprendida y divertida, realmente era un caso esa mujer.
- ¿Seguro que quiso enseñarte hípica, Rachel?- Le dijo Beth indicándole con las manos que le echara una mano a colar el disfraz redondo de manzana roja por su cabeza.
- Sí, sí…- Asintió ella subiéndose las gafas por el puente de la nariz.- Aunque insistía en que me desvistiera para hacerlo.- Ante aquello Beth se rio con la cabeza a punto de salir por el extremo superior de la manzana.- Ten, te traje esto.- Le dijo Rachel con una sonrisa pasándole un gorrito verde que se asemejaba a una hoja.
- ¡Gracias, es perfecto!- Se colocó el gorro y le sonrió.- ¿Bien?- Rachel le sonrió y asintió en silencio.
- Tendré que vigilarte o algún frutero te pondrá en sus estantes.- Le dijo la morena echando a andar hacia el punto de salida de la carrera.
No era un trayecto excesivamente largo pero lo importante era la causa de la misma: recaudar fondos para el tratamiento de cáncer de uno de los alumnos del campus que no contaba con suficientes medios para costeárselo.
Corrieron a paso ligero para calentar los músculos, la una junto a la otra. Beth miró de soslayo a su amiga reajustándose el gorrito sobre su melena, y pensó en hacerse una coleta.
- Rachel, si te cuento algo…- Comenzó a decir desaprisionando una goma de su muñeca y recogiendo su melena.
- ¿No dormiste sola, verdad?- Le preguntó la morena saludando como si nada a un par de chicos que hacían gestos obscenos con sus manos.
A veces le maravillaba su actitud y cómo en ocasiones parecía captar todo a la primera y en otras en cambio parecía vivir rodeada de unicornios, pasteles que hablan, chinches con coletas y migas de pan con ojos y voces angelicales.
- La verdad es que no…- Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie les escuchaba, aunque estaba segura de que en la fiesta, a pesar de la música cualquiera que se acercara a los baños debió escucharles.
Un incipiente color rojizo iluminó sus mejillas al recordar a Merle Dixon señalando su trasero descubierto al no haberse colocado bien la falda. Eso y su comentario a Daryl, clavándole el codo en el estómago haciéndole vaciar su contenido sobre el suelo de madera.
- ¿El hombre de pelo medio largo, mirada de depredador y pinta de motero de bar de carretera?- Beth ladeó el rostro aguantando el ritmo de Rachel en la carrera, estaban a punto de llegar al lugar de salida. Tenían que recoger sus dorsales.
- Sí, supongo que es una forma de describirlo.- Rachel asintió para sí elevando la parte baja de su disfraz de plátano descubriendo sus medias amarillas con dibujos de piñas y limones. – Es Daryl Dixon, el entrenador suplente del equipo de fútbol.- Comentó en voz baja incapaz de mirarle a la cara a su amiga. ¿Qué pensaría de ella, lanzándose a los brazos de un cuasi profesor de la Universidad?
- ¿Entrenador?- Le preguntó la morena con sorpresa.- Pensaba que era un vampiro o un caníbal… Tu cuello.- Le señaló la marca dejada por Daryl, ahí donde el disfraz no lograba ocultar del todo su piel.
- Es entrenador, no hay… caníbales aquí.- Dijo ella con una risa agitando la cabeza.- Estuvo… Bien, me lo encontré en el jardín cuando saliste a buscar al pelirrojo, ¿recuerdas?
- ¡Oh, el pelirrojo!- Exclamó Rachel llevándose las manos a las mejillas con pena.- ¡Era real! ¿Tú también lo viste verdad?- Parpadeó entusiasmada al ver que no era la única que había visto semejante criatura compartir espacio con ellas en la fiesta.- Sí, Jean también lo vio y lo sintió…- Musitó para sí misma en voz baja.
- Claro que es real, Rachel, creo que va a una de las clases del profesor Grimes. – Le dijo Beth haciendo memoria, intentando recordar su nombre.- Creo que se llama…
- Jack,- le dijo la morena sorprendiéndole- es…- Carraspeó incómoda retirándose un mechón de pelo tras la oreja. – Amigo de un amigo.
- ¡Oh!- Dijo Beth mirándola con suspicacia.
Ahí había algo que no terminaba de decirle pero no iba a meterse donde no le llamaban. Si quería contárselo, la escucharía, si no…
- Pero qué tal el caníbal, ¿estuvo… bien?- Le preguntó alzando las cejas de forma sugerente sin llegar a conseguirlo del todo. Beth apartó su mirada de su amiga y la clavó en el frente.
- Lo que recuerdo pues…- Se mordió el labio inferior.- Supongo que sí, que estuvo… Muy bien.- Confesó finalmente con una sonrisa en la cara incapaz de contenerse.
- ¡Yay!- Gritó Rachel pillándola por sorpresa, lanzándola al suelo al saltarle encima. Rachel terminó sentada en el ecuador de su manzana con las manos en alto.- ¡VIVA LOS CANÍBALES!- Varios participantes que esperaban su turno en la cola para recoger sus dorsales les miraren como si se hubieran escapado de una institución mental.
- ¡Que no es caníbal!- Le dijo Beth con voz seria pero incapaz de aguantar así por mucho tiempo, echándose a reír al sentir a Rachel meneando el trasero platanil encima suyo.- Anda, levanta o nos quedamos sin número.
- Oye, ¿cómo así que no vino contigo?- Rachel le ofreció el bajo de su plátano para que se levantara aferrándose a él.
- Cuando desperté ya se había ido…- Dijo Beth en voz baja recolocándose la hoja del gorro en un lateral esperando su turno en la cola. Le dio un golpe a su disfraz para que volviera a su forma esférica original.
- ¿No dejó ni una nota?- Rachel frunció el ceño mordiéndose la uña del dedo índice.- Eso es raro… Quizá los elfos se lo llevaran con ellos para cortarle el pelo…- Musitó para sí mirando hacia el horizonte. – O tal vez su banda de moteros estén huyendo de la ley y haya tenido que cruzar la frontera del estado y esté de camino a México.- Se volvió hacia Beth y coló su mano en el hueco del disfraz por el que asomaba la cabeza de un gusano sonriente.- ¡Puedes irte allí de vacaciones!
- Perdonad, ¿vais a apuntaros?- Ambas se quedaron en silencio al ver que estaban provocando que la cola se alargara más.
- Sí, perdón, Beth Green y Rachel Stolen.- Musitó Beth agachando la mirada ante la que les lanzó el chico observando sus atuendos con una sonrisa. Aquello le hizo fruncir el ceño, colocar su mano en donde imaginaba estaba su cadera debajo de tanto relleno.- ¿Algún problema?- Le dijo con tono serio logrando trasladar la rojez de sus mejillas a las del chico quien se subió las gafas negando con la cabeza repetidas veces.
- No, ninguno. Aquí tenéis vuestros números. Suerte en la carrera.- Les dijo de forma atropellada dándoles sus pegatinas.
Ambas chicas se hicieron a un lado y quitaron el papel de la pegatina.
- ¿Me lo pones arriba?- Le pidió Rachel intentando soltarla de sus dedos logrando únicamente pasar el papel de uno a otro.
- Claro, dame.- Cogió la pegatina de su mano y se lo colocó por encima de su cabeza, bien visible.- Ya está.- Beth quitó el papel de la suya y miró su disfraz.- Aquí mismo.- Se pegó la pegatina sobre su pecho izquierdo junto al gusano.
- ¿Crees que podré ir contigo a visitarle a México? Tengo ganas de comer unos tacos de verdad.- Comentó Rachel en tono casual acercándose a un banco para comenzar a estirar.
Ambas subieron sus piernas derechas en el respaldo, reclinándose hacia delante lo que los disfraces les permitían. Nada más hacerlo un silbido se hizo escuchar.
- Madre mía que manera de doblarse.- Beth vio a un chico de rasgos hispanos acercarse a ellas.- ¿Qué tal el día chicas?- La rubia le ignoró y siguió a lo suyo.
- ¡Muy bien, y tú!- Le siguió Rachel el juego cambiando de pierna para estirar la izquierda.
- Ahora mejor que estoy con vosotras.- Esbozó una sonrisa acercándose más hacia ellas.
- Vamos Rachel, la carrera va a empezar en seguida.- Le dijo Beth a su amiga tironeando de una mancha de su plátano que había llegado a agujerear la tela hasta descubrir un trocito de las medias de piñas que cubrían sus muslos.- Hasta otro día.- Le dijo la rubia con voz amable pero sin sonreírle como podría haberlo hecho con Daryl o cualquier otra persona civilizada.
Se alejaron de él sintiendo sus ojos traspasar la tela que cubría sus cuerpos hasta llegar a la carne bajo ellas.
- Parecía majo… Muy moreno para mi gusto.- Dijo Rachel con expresión dubitativa colocándose cerca de la línea de salida, manos y brazos estirados hacia el cielo, piernas abiertas en "v".- Vamos a estirar un poco más, no quiero doblarme a mitad de carrera.- Beth cerró los ojos intentando no ver segundas intenciones en las palabras de su amiga.
- Sí, será mejor hacer eso.- Beth imitó la postura de su amiga y siguieron estirando, doblándose sobre sus cinturas hasta que los pliegues de los disfraces no les dejaban estirar. Dieron un par de saltos sobre el sitio, doblando las rodillas.- Deja que me apoye un momento.- Apoyó su mano derecha sobre el hombro plátano de Rachel y recogió la rodilla contraria a su espalda. Repitió la operación con la otra pierna.- Te toca a ti, vamos.
Minutos más tarde cuando un buen montón de gente se había congregado, todos con mallas y pechos de gimnasio, el chico de los dorsales se acercó a la línea de salida.
- ¡Vamos a empezar!- Gritó para hacerse oír entre las conversaciones de los estudiantes que aún arrastraban la resaca de la noche anterior o directamente ni si quiera habían dormido. - ¡El dorsal tiene que estar visible, y recordar se trata de correr!
Algunas risas se escucharon entre el gentío. La anterior vez que habían organizado algo semejante alguien apareció con un patinete tirado de una bicicleta.
- ¿Preparados? ¡YA!- Gritó lanzando un tiro al aire con un arma diminuta de aire comprimida.
Ambas chicas echaron a correr a gran velocidad adelantando a algunos de los resacosos que se habían congregado, Beth iba en cabeza seguida por Rachel, ayudándose de la redondez de su disfraz para abrirse paso entre la gente.
Los minutos pasaron y ambas chicas iban en el grupo de cabeza, aguantando el tipo y el calor que los disfraces les daban. Algunos estudiantes que se habían congregado en la orilla del camino les animaban.
- ¡Si querías un plátano haberme dicho que te enseñaba yo alguno!- Les gritó un chico agarrándose el pantalón. Rachel le miró caminando de lado unos metros para poder responderle.
- ¡Me gusta el mío, gracias!- Le saludó con la mano y alcanzó de nuevo a Beth quien se encontraba en plena disputa personal con una alumna de pelo moreno que les miraba con cara de asco.- ¿Has pisado una caca de perro? Huelen fatal si están recién hechas.
El comentario descolocó tanto a la chica que se tropezó y cayó al suelo. Beth ahogó su carcajada contra el puño de su mano viendo a Rachel mirar con cara de pena a la chica en el suelo, maldiciendo a todos sus antepasados de todas las vidas en las que había estado.
- Sí, había pisado una caca.- Dijo Rachel para sí, asintiendo, reajustándose las gafas.
Delante de ellas un grupo de cinco estudiantes en mallas y camisetas de tirantes les llevaban la delantera. Beth reconoció a tres de ellos del equipo de fútbol al que entrenaban los hermanos Dixon, alguno de ellos debía ganar si no quería pasarse el próximo entrenamiento corriendo como un sabueso por el campo.
Tenían que pensar la manera de adelantarles y…
- ¡Hey mofletitos!- Beth volvió su mirada hacia su derecha encontrándose con la sonrisa sardónica de nada más y nada menos que de Merle Dixon. Le dio una palmada a Rachel en el trasero provocando que pegara un salto al colarse el bajo del plátano entre sus piernas.
- ¡Oh! ¡Hola!- Le dijo la morena acoplando su paso al de Merle.- Esta es mi amiga Beth.- Le dijo indicando con su pulgar a Beth.
- ¿Una manzana, encanto?- Vio al hombre humedecerse los labios.- Ahora entiendo como Darylina cayó anoche bajo tu hechizo… La manzana prohibida.- Añadió agitando las cejas de forma sugerente.
- Cierra el pico, Merle.- Beth soltó un grito y pegó un salto, librando a Rachel de un pisotón de puro milagro. La rubia miró hacia su izquierda encontrándose con el perfil de Daryl corriendo a su lado en gafas de sol. La chica alzó unos instantes la vista hacia el cielo viéndolo cubierto de nubes.
Parecía tener demasiados problemas para respirar a juzgar por la sudada que llevaba encima, las mejillas enrojecidas y su respiración elaborada. Pero no bajaba el ritmo enfundado en sus pantalones largos de deporte y una camiseta de tirantes que dejaba a la vista esos brazos.
Beth clavó su mirada en la nuca del chico que iba en cabeza intentando alejar de su cabeza el recuerdo de lo que esos brazos, esas manos, esa boca… Debía centrarse en la carrera o acabaría mordiendo el suelo.
- Bonito… disfraz.- Le escuchó decir a Daryl entre dientes sin llegar a mirarle, aunque las lentes oscuras le impedían ver nada con claridad.
- ¿A que le queda bien?- Intervino Rachel sonriente.- El gorro se lo presté yo.- Dijo con una sonrisa de oreja a oreja dando leves palmadas y saltos a la par que lo decía.
- ¿Por qué vas disfrazada de plátano, encanto?- Le preguntó Merle mirándole de reojo.
- Tienen mucho potasio.- Dijo la chica en tono solemne.- Además, creo que estiliza mi figura, y puedo llevar a Beth a mi espalda si le pasa algo para así terminar la carrera.
- ¿A… tu espalda?- Preguntó el menor de los Dixon con incredulidad.
- Sí, lo hemos practicado.- Dijo Rachel ignorando el rubor en las mejillas de su amiga.
- ¿Sólo en la espalda, y con el disfraz puesto?- Beth le lanzó una mirada furibunda a Merle que no hizo más que arrancarle una carcajada.
- Claro, qué íbamos a hacer, ¿ensayar desnudas?- Le dijo Rachel sin comprender agitando la cabeza de forma negativa.
Beth se volvió hacia Daryl quien comenzó a toser y escupió al suelo pero sin dejar de correr. Merle se rio al verlo.
- Dios, tengo que dejar de beber y fumar…- Masculló entre dientes.
- Dirás de Follar hermanito, te confundiste de F. ¿Verdad, Rapunzel?- Comentó Merle con calma sin quitarle los ojos de encima a los chicos de su equipo.- ¡HENDERSON LEVANTA ESAS PUTAS RODILLAS HASTA QUE EL GRAN SAN PEDRO PUEDA BESARLAS DESDE LA PUERTA DEL CIELO!
- ¡Joder!- El chico en cuestión trastabilló y fue saltado por Rachel en su disfraz de plátano.
- ¡Deberías haber desayunado un plátano, tienen mucho potasio!- Le gritó Merle por encima de su hombro, escuchándole ahogar una maldición para volver a ponerse en pie.
- ¡Es verdad!- Corroboró Rachel la afirmación girándose para rozar con el extremo superior la cabeza de Merle con una sonrisa.
- Ya quedan menos…- Dijo el mayor de los Dixon.- ¿Hermanito?- Daryl gruñó desde su posición incapaz de mantenerse completamente erguido. Beth le miró de soslayo y rozó sin querer sus brazos.
- Perdona…- Musitó la chica en un hilo de voz mirando al frente con rapidez.
- Tenemos que cruzar la maldita meta, Darylina, nada de regar el suelo con el desayuno.- Le advirtió Merle desde su posición junto a Rachel.- Ya tuvimos bastante con verte anoche rociar el suelo de whisky.
- Si tú no le hubieras dado un codazo…- Comentó Beth en voz baja pero el hombre alcanzó a escucharla.
- Dices algo, ¿pitufina?- Beth sintió los colores y calores subir hasta su rostro al escucharle. Sabía que lo decía por su ropa interior, maldita sea…- Ya decía yo…
- Merle, ¿por qué no te encargas de tu mitad de la macedonia y cierras el pico hasta que crucemos la maldita meta?- Le espetó Daryl recuperando el aliento por unos segundos, una mano en el pecho.
- Vamos princesa, dejemos a estos dos a lo suyo.- Le indicó Merle con un gesto de cabeza pasándole una mano por la espalda a Rachel instándole a que acelerara el paso para guardar cierta distancia con Beth y Daryl.
Beth y Daryl continuaron corriendo el uno al lado del otro, notando los estragos de la noche pasada juntos, el alcohol y el disfraz en cuestión. Beth se quitó el gorro y lo coló por el hueco del gusanillo para no perderlo.
Vio a Daryl mirarle de soslayo a pesar de las gafas, escudándose tras ellas.
Beth intentaba concentrarse en mandar las órdenes a sus piernas para que no se detuvieran, para que sus brazos se balancearan al ritmo de la carrera. Pero su mente parecía querer hacerle recordar lo ocurrido durante la noche, hacerle ver el sudor que perlaba sus brazos y recordar el roce de los mismos contra su pecho cuando estaban en aquel servicio. Y todo lo que aquel roce trajo consigo…
- Mierda…- Musitó entre dientes agitando la cabeza.
- ¿Estás… estás bien?- Le preguntó Daryl con tono ligeramente preocupado aunque se esforzara al máximo por no demostrar que realmente le importaba su estado.
- Sí, estoy…- Trago grueso y apartó un mechón de pelo rebelde tras su oreja.- Agotada.- Confesó viéndole perder el pie pero recuperando al equilibrio a tiempo. La rubia se mordió la sonrisa tímida que afloró a sus labios. – Y dolorida.- Añadió sintiéndose envalentonada por el disfraz, y su mejor estado físico y mental comparándolo con el de él. – Pero… es un dolor bueno.- Dijo encogiéndose de hombros, viendo una de las cejas del hombre alzarse por encima del borde de la gafa de sol.- ¿Y tú?
- Me duelen hasta las putas uñas de los pies…- Dijo en un gruñido cerrando la boca nada más decirlo, avergonzado. Beth rio con ganas al escucharle.
- Sí, creo que eso lo describe bastante bien.- Concedió ella sonriéndole. – Anoche…- Se aferró al flanco de su disfraz.- Me lo pasé muy bien Daryl.
- Yo… Yo también.- Contestó él esbozando una mueca tras varios segundos en silencio.
- Entonces, ¿por qué te fuiste así esta mañana?- Le preguntó ella sin poder ocultar cierta molestia en su voz. – Pensaba que después de…
- ¿Qué? ¿Qué iba a quedarme para que me abrazaras como si fuera un maldito oso amoroso?- Le espetó él con cierto veneno.- Yo no soy así, te equivocaste si pensabas que lo era.
Beth frunció el ceño, apuñó las manos y corrió de forma lateral hacia él derribándolo en la cuneta de la carretera y siguió corriendo.
- ¡ERES UN COBARDE!- Le gritó por encima de su hombro acelerando al máximo sus pasos, envalentonada por la adrenalina de haberle derribado y- ¡GILIPOLLAS!- Haberle insultado. Ya se arrepentiría más tarde en la soledad de su habitación y engulliría sus penas regadas en helado de chocolate, fresa y nata viendo películas de zombis con Rachel.
Tan acelerada se encontraba por el fallido encuentro con Daryl que no se dio cuenta de que había cruzado la meta en primera posición hasta que alguien o algo la derribó. Cuando logró darse la vuelta se encontró con el rostro sonriente de Rachel.
- ¡HAS GANADO!- Le gritó Rachel quitándose de encima suyo tras varios saltos ayudándola a ponerse en pie. Beth parpadeó confusa.
- ¿He ganado?- La morena asintió.- ¡HE GANADO!- Gritó alzando los brazos al cielo, Le saltó encima a Rachel quien la aguantó en su cintura y saltaron ambas.- ¿Qué decías de la manzana, Dixon?- Le preguntó a Merle quien les dio la espalda tras guardar su teléfono. El muy puñetero seguro había inmortalizado ese momento en su teléfono móvil
Rachel y Beth siguieron celebrándolo con saltos, gritos y bailes con mucho azúcar ignorando las miradas divertidas y asesinas del resto de participantes.
Cuando se calmaron y Beth agradeció la copa que le declaraba ganadora y la banda que usó a modo de collar el no poder colarla por el cuerpo robusto de la manzana, se acercaron hacia la mesa de las bebidas.
Ambas vaciaron varios vasos de agua y uno de bebidas energéticas antes de dejarse caer en el césped que bordeaba el camino.
- Me estoy asfixiando.- Confesó Beth rodando sobre la hierba para ponerse boca abajo y así lograr levantarse.- Échame una mano Rachel, por favor.
- Con ayuda de su amiga y descubriendo casi su sujetador al arrastrar la camiseta al quitarse el disfraz, lanzó la manzana al suelo respirando hondo.
- Esto es otra cosa.- Se recolocó la banda, sujeto la copa en la mano.- Vamos, tenemos que hacernos una foto. ¿Trajiste tu teléfono?
- Te ha derribado una puta manzana, hermanito. Creo que debería hablar con el director y hacer que cambien tu puesto al de animador de aula infantil.- Escucharon la voz de Merle a sus espaldas a varios metros de distancia.
Rachel sacó el teléfono de su bolsillo, se posicionó junto a Beth y sacó una fotografía de ambas, la copa de la victoria entre las dos.
- Hey, ¿Queréis mejorar esa foto con dos caballeros apuestos?- Les preguntó Merle pasando un brazo por sus hombros. Beth se apartó de él y buscó la mirada de Daryl, quien para su sorpresa se había quitado las gafas que colgaban del cuello de su camiseta. El hombre desvió su mirada hacia otra parte cruzándose de brazos, un vaso de agua en la mano.
- Cuando demos con algún caballero por aquí, les pediremos que nos acompañen. Muchas gracias.- Dijo Beth con amargura cogiendo a Rachel de la mano.- Hasta otro día, Dixon.- Añadió sin dirigirse a ninguno de los dos en concreto echando a andar con su copa y el disfraz de manzana en una mano, y a Rachel aún con el suyo puesto de la otra.
- ¡Te veo en el huerto, Merly!- Gritó Rachel despidiéndose con la mano.- ¡Me gustan los tacos con mucho queso!- Le gritó a Daryl quien le miró confundido sin comprender de qué estaba hablando.
- Está completamente chiflada la pobre pero…- Merle chasqueó la lengua.- Lograré meterla en mi cama.
- Para jugar a las casitas, claro.- Le dijo Daryl sin lograr apartarse a tiempo de recibir una palmada en el costado.- Deja de darme de hostias ya…
Esta gente me lleva por el camino del mal, y dentro de gente no me refiero sólo a los personajes si no a las dos cabras locas cuyos personajes me han prestado. Gracias Acui y Cass por comentarme sobre esos disfraces y la carrera en la que podrían participar, hermanos Dixon incluidos jajajaja.
Gracias a quienes leísteis la primera parte y la comentasteis, me alegra que os gustara. A ver qué me decís de esta continuación más... "cómica-escabrosa-excéntrica" jajajaja
¡Nos leemos!
¡Que viva la Macedonia!
