Hola personitas kawaiii, lo prometido es deuda y aquí les traigo el primer capítulo de esta hermosa y sensual historia.
N/A: Esta historia NO es mía, es una adaptación de "Una noche con su mejor amigo" de Noelle Adams (todos los alagos van para esta excelente escritora).
N/A2: Los personajes que utilizare para la adaptación son del mágico mundo de Harry Potter que es propiedad exclusiva de J. K. Rowling.
Esta Adaptación es sin ánimos de lucro, solo para su mero entretenimiento.
Disfrútenlo.
Capitulo 1
Hermione Granger tachó otro elemento de su lista, dejando sólo dos tareas por terminar. Se volvió de nuevo a su teclado y escribió rápidamente, calculando mentalmente cuánto tiempo le tomaría hacer la lista y luego terminar de prepararse para su cita de esa noche.
Se había duchado temprano, pero después cometió el error de ver su correo electrónico una última vez, sólo para descubrir que su jefe le había enviado nueve e-mails, uno tras otro, sobre una inesperada reunión que necesitaba organizar para el lunes.
Hubiera sido bueno que le hubieran avisado sobre esta reunión antes del viernes por la noche, pero inmediatamente hizo una lista de cosas que hacer para prepararla. Ella era la asistente administrativa de uno de los vicepresidentes de una cooperación multinacional. Había tenido muchos percances de último momento peores que este.
Su pelo mojado colgaba alrededor de sus hombros, humedeciendo un poco la pequeña bata de satén que se había puesto al salir de ducharse y empapando la parte posterior de la silla de su escritorio. Sin embargo, no podría concentrarse en secarse el pelo y maquillarse, hasta que no se hubiera ocupado de los preparativos para la reunión.
No se alarmó cuando la puerta de su departamento se abrió sin previo aviso y un hombre entró. Ni siquiera desvió la mirada de su computadora.
Oyó a Harry en la cocina, abriendo la heladera y luego destapando una botella de su cerveza favorita, la cual ella siempre compraba para él. Mientras él entraba en el salón, ella envió el e-mail y de inmediato abrió otra ventana para enviar un nuevo mensaje.
— Pensé que te pasaría a buscar a las siete y media — dijo Harry, acercándose para observar por encima de su hombro. Se había cambiado después del trabajo y ahora llevaba un par de pantalones caquis desgastados y su camisa verde, que era su favorita.
— Lo hará. ¿Cuál es el punto?
— Tu cabello sigue húmedo.
Ella dijo una maldición mientras escribía, volviendo a leer el mensaje que estaba redactando antes de enviarlo para asegurarse de que no tenía errores. Iba para la reina de la gramática de la oficina, lo cual le enorgullecía sobremanera.
— ¿Crisis en el piso cuarenta y dos? — Harry siempre se refería a su oficina por el piso en el que se encontraba, el piso ejecutivo de la sede corporativa de su compañía.
— Sólo tengo que organizar una reunión inesperada.
— ¿No puedes hacerlo mañana por la mañana?
— Podría. Pero no me gusta dejar cosas sin hacer.
— Sí, después de catorce años, me doy cuenta de eso.
— Después de catorce años, pensé que te cansarías de burlarte de mí porque resulto ser una persona muy organizada.
La sonrisa de Harry era distintiva. Comenzó con la cabeza inclinada hacia abajo para que ella no pudiera ver completamente su expresión. Luego levantaría la cabeza y la miraría a los ojos. La lenta revelación de esa sonrisa era como el sol saliendo entre las nubes: cálida, llamativa y a veces cegadora.
Él sonrió con su cabeza baja, y sus ojos color esmeralda eran cariñosos cuando levantó su mirada para encontrarse con los miel de ella. Su espeso cabello negro era un desastre, como siempre al final del día.
— No estoy seguro de que "muy organizada" describa completamente la extensión de tu personalidad de tipo A. Vamos, tu sabes perfectamente que tipo de personalidad es.
Ella tuvo la urgencia repentina de sacarle la lengua al hombre que había sido su mejor amigo desde que tenían quince, pero se las arregló para resistir el impulso infantil.
— Sólo me gusta que las cosas permanezcan prolijas y en orden. ¿Qué hay de malo en eso?
— Nada. Puedes hacer listas y tachar los contenidos de tu corazón. — Él asintió con la cabeza hacia el bloc de notas sobre el escritorio junto a ella. El papel rayado era de un tamaño irregular, largo y angosto, era la forma perfecta para hacer listas. Harry le había regalado uno de esos blocs como una broma en su último año de secundaria, y a ella le había gustado tanto que siguió comprándolos.
Después de una pausa, él añadió en un tono diferente:
— Es sólo que, a pesar de lo que piensas, tus listas no mantienen al mundo realmente en orden.
— Bueno, ayudan. Y, ¿a qué te refieres con "a pesar de lo que piensas"?
— No te preocupes por eso.
Conocía ese tono casualmente despectivo muy bien.
— Me preocuparé por ello. No lo menciones en absoluto si no vas a explicarlo. ¿A qué te refieres?
— Me refiero a que vives como si el mundo entero colapsará si no está enlistado, programado y planeado de antemano con una agenda organizada, y eso no es verdad.
Ella siguió escribiendo, pero ahora no estaba viendo realmente las palabras en la pantalla.
— No creo que sea tan así.
— ¿No?
Harry no era un hombre superficial, pero era naturalmente casual y relajado. Sólo hablaba de los temas serios como este cuando pensaba que eran realmente importantes y prescindibles.
El vientre de Hermione se retorció de forma incómoda mientras intentaba pensar por encima de sus palabras. Ahora sus manos estaban congeladas sobre el teclado. ¿Por que era que Harry siempre hacía que todo se volteara en su contra?
— Ya sabes por qué trato de mantenerme organizada —dijo al fin—. Cuando mi padre estaba cerca, las cosas eran un desastre. Eran... eran horribles.
— Lo sé.
El papá de Hermione había sido un jugador por naturaleza. Probablemente lo seguía siendo, aunque no había sabido nada de él desde hacía años. En lugar de tragaperras o póker, su juego preferido eran las inversiones empresariales de alto riesgo. Ella pasó los primeros quince años de su vida mudándose cada año porque su padre perseguía una aventura fallida tras otra.
Habían vivido con casi nada en cada cambio de apartamento y Hermione nunca supo qué esperar de un día para otro. A veces él volvía a casa con juguetes caros y vestidos bonitos envueltos en un elegante papel de regalo y otras tantas él volvía a casa a buscar en su habitación cualquier cosa que pudiera empeñar. Dos veces, él había vuelto a casa y había anunciado que se mudarían. Habían embalado y salido de la ciudad antes del amanecer para no ser descubiertos.
No fue hasta que su madre finalmente lo dejó y consiguió un trabajo aquí en Hogwarts, que Hermione supo lo que se sentía una existencia estable y segura.
— Lo aprendí de mi mamá. Sé que era un poco obsesiva con respecto a horarios, planificación y todo eso, pero tenía sus razones para hacerlo.
— Sé que las tenía.
Hermione lo miró de forma sospechosa, pero su rostro estaba serio.
— Entonces, ¿por qué lo mencionas?
— Sólo porque entienda las razones no significa que vivir con una agenda ya programada sea la mejor manera de ser feliz.
— Es la única forma que funciona para mí. No sabes lo que fue para mamá y para mí antes. Me conociste cuando nos mudamos aquí.
—Sé que fue malo para ti, y sé por qué no puedes soportar sentirte inestable. Pero...
Ella lo interrumpió.
— Podrás pensar que lo sabes, pero no realmente. Aun que viste lo que pasó cuando tratamos de darle a papá otra oportunidad. Pensé... pensamos que había cambiado, pero fue un estúpido error. Él perdió todos los ahorros de mamá. Casi perdimos la casa. Tú estabas allí. Viste lo que pasó.
— Lo sé, y no estoy pretendiendo que no fue muy difícil para ti. Pero eso no significa que todo lo que no esta planeado o es inesperado es malo. De vez en cuando la vida trae cosas buenas que no están en nuestros planes.
Ella no le hizo caso ni a sus palabras ni a la sensación de opresión en su estómago. Con el tiempo, tendría que pensar en lo que él había dicho, no podía simplemente ignorar a Harry, no cuando estaba tomando esto tan en serio. Sin embargo, no podía pensar en eso ahora. La molestaría, y tenía muchas cosas que hacer.
Envió el correo electrónico que había estado tratando de escribir durante la conversación y luego tachó los dos últimos elementos de su lista. Nada la complacía más que ver una lista totalmente cumplida. Trató de evocar su satisfacción normal pero no podía manejarlo.
— Quizás no estar planificado funciona para ti, pero no conmigo. La gente puede ser diferente. He hecho todo bien hasta ahora a mi manera.
Había hecho todo bien. Tenía una buena vida y un gran trabajo. Mucha gente se preguntaba por qué había decidido convertirse en una asistente administrativa, después de haberse graduado con una doble licenciatura en Administración de Empresas y Relaciones Públicas, en lugar de convertirse ella misma en una magnate empresarial. De todas formas, tenía exactamente el tipo de trabajo que le gustaba y nunca sintió que había algo inferior o insatisfactorio en su puesto. Le gustaba mantener ordenado a su jefe. Le gustaba manejar la correspondencia y hacer los arreglos. Le gustaba ser la que cuidaba la puerta y mantenía la oficina. Era buena en eso, tan buena que había tenido un número de ofertas en otros trabajos en los últimos años. Para impedir que las tomara, su jefe seguía ofreciéndole más dinero.
No tenía absolutamente ninguna queja sobre su carrera. O su novio, a cuya cita ella estaba llegando tarde.
Cuando miró a Harry, quien seguía mirando lo que hacía y de vez en cuando la miraba con preocupación, se dio cuenta de algo.
— Tienes otro agujero.
Él frunció el ceño, obviamente no había entendido sus palabras. Cuando ella apuntó hacia la manga de su vieja camisa, dejó su cerveza en la esquina del escritorio para poder mirarlo.
Había un agujero en la tela en su codo derecho.
— Maldita sea — murmuró —. ¿Cómo sucedió eso?
A ella no le sorprendió que no lo hubiera notado. Cuando él estaba concentrado en clasificar o buscar algo, no se daba cuenta de detalles triviales como el atuendo. O en comer. O en contestar su teléfono.
Se levantó para inspeccionar el daño.
— Sucedió porque esta camisa es muy vieja y deberías haberla tirado hace años.
— No empieces otra vez. No voy a tirarla a la basura.
Durante su último año de la universidad, el profesor de Harry estaba trabajando para que le dieran la oportunidad de enseñar en una clase de Introducción a la Antropología. Harry había tratado de lucir desinteresado, pero Hermione sabía lo feliz que estaba con él mismo por haber conseguido la oportunidad que pocos estudiantes, todavía no graduados, tenían. En ese momento, él ya sabía qué carrera quería seguir.
Hermione le había regalado la camisa verde, su color favorito, para felicitarlo, bromeando acerca de que era su "camisa de profesor". Luego de todos estos años, aún no había dejado la camisa, a pesar de que estaba en sus últimas. Hace un par de años atrás, ante la insistencia de Hermione, por lo menos, dejó de usarla para ir a trabajar.
— ¿Puedes arreglarlo?
Hermione sacudió su cabeza y estudió la manga con más cuidado, tan cerca de él que podía oler el jabón que usó.
— No lo sé. Realmente necesitas deshacerte de lo viejo.
— No voy a tirarla a la basura. Si no la puedes arreglar, la usaré con el agujero.
Ella suspiró, dándose por vencida ya que sabía que él era más terco que ella, por lo menos en este tema.
— Probablemente pueda ponerle un parche. Sácatela.
Harry parpadeó.
— Sácatela —repitió—. La camisa.
Ella se rió de su evidente sorpresa.
— No estoy pidiendo que te desnudes para mi deleite. Sólo quítate la camisa y déjala aquí. Trabajaré en ella mañana.
— Deberías ser afortunada si me tienes desnudo sólo para ti. —A pesar de su tono seco, había empezado a desabrocharse la camisa. Llevaba una camiseta debajo.
Ella se rió aún más cuando imaginó a Harry como bailarín exótico mientras tomaba la camisa que él le tendía. Todavía estaba caliente por su cuerpo, y volvió a observar el agujero, asegurándose de que no fuera demasiado grande como para repararlo.
— ¿Está bien? —preguntó él.
Cuando sus ojos regresaron a su rostro, vio que su expresión ya no era de diversión sino que ahora parecía genuinamente preocupado.
Harry nunca fue sentimental y rara vez hacía de algo un gran problema, pero su apego a esta vieja camisa era muy dulce.
— Sí. Puedo arreglarla. — Luego cedió ante la oleada de afecto y se estiró para darle un beso en la mandíbula. Su piel estaba áspera bajo sus labios con una barba de un día. Se sentía y olía tanto como a Harry que también lo abrazó.
Sólo por un segundo, él se quedó completamente inmóvil. Luego la envolvió con sus brazos y la apretó casi dolorosamente.
Ella suspiró de placer, sintiéndose segura, cálida y conocida en sus brazos.
— ¿Por qué fue eso? —preguntó él cuando se separaron.
Ella se encogió de hombros.
— Porque sí. — Por ninguna buena razón, se sintió un poco incómoda por su espontáneo gesto, entonces volvió a sentarse en su escritorio para terminar su correo—. ¿Terminaste de clasificar tus papeles?
Harry había ido a la escuela secundaria y a la universidad aquí en Hogwarts con ella, pero luego se había casado y se había mudado para graduarse. Se habían distanciado durante esos cinco años, hasta que él se divorció y tomó un trabajo en la facultad de Antropología de la universidad local de artes liberales. Había alquilado el departamento frente al de ella, y su amistad continuó donde la habían dejado, como si no hubieran pasado esos cinco años distanciados.
— Sí. — Él volvió a tomar su cerveza y fue a tirarse sobre el sofá.
— ¿Cómo estaban?
— Lo de siempre.
Ella se dio la vuelta, esperando para ver si iba a quejarse del estado de deterioro de la escritura y el pensamiento crítico de los estudiantes universitarios, pero no lo hizo. Ni siquiera la estaba mirando. Se sentó con la cerveza intacta y miró a través de la puerta de cristal de su balcón.
Ella frunció el ceño, preguntándose por qué lucia tan rígido e incómodo de repente. No pudo haber sido el abrazo. Se habían abrazado en innumerables ocasiones.
— ¿Qué anda mal?
— Nada.
— No me mientas. ¿Algo acaba de suceder?
— No pasó nada. Debes ir a vestirte o no estarás lista cuando él llegue.
Ignoró eso. Conocía a Harry desde hacía mucho tiempo, y pudo ver la tensión en sus hombros y el músculo tensándose en su mandíbula. Sólo que no sabía qué lo había causado.
Fue a sentarse junto a él y puso una mano sobre su la rodilla.
— Harry, dime, ¿qué diablos te pasa de repente?
— ¿Podrías ponerte algo de ropa?
La boca de Hermione se abrió.
— ¿Qué?
— Tu bata está abierta.
Respiró sorprendida y se miró. Efectivamente, la tela se había abierto pasando el punto de decencia, revelando un montón de piel y las curvas internas de sus pechos. Ella se cerró la bata.
— Oh. Lo siento. Pero no sé porque te molesta tanto eso.
— No me molesta, pero no es muy inteligente ir deslumbrando hombres al azar. —Sonaba inusualmente gruñón, y ella frunció el ceño ante su tono de voz.
— No eres un hombre al azar. Eres Harry. Y estuvimos prácticamente pegados cuando teníamos diecisiete, así que no creo que cualquier cosa que yo tenga te sorprenda.
Él rodó sus ojos, pero se veía más relajado ahora que ella había cerrado su bata.
— Pensé que estarías pasando por un extensivo ritual para arreglarte. ¿No se supone que esta noche tienes una cita muy importante?
— Sí. Es nuestro aniversario de un mes.
La expresión de Harry transmitía su opinión sobre celebrar un aniversario de un mes.
— No seas despreciativo.
— No he dicho ni una palabra.
— Tu expresión era despreciativa.
— Te estas imaginando cosas. —Su boca temblaba ligeramente—. Aunque Draco es… - dudo mientras pensaba que decir, porque en realidad no tenía nada que decir - …un nombre ridículo.
Ella se sentó derecha.
— No hay nada de malo con su nombre. Hay un montón de Dracos increíblemente apuestos en el mundo.
— Si tú lo dices.
— Sí, lo digo. ¿Debería enlistártelos?
— Por favor no lo hagas.
— Estoy enamorada de Draco.
— En realidad no lo estas.
La molestia apretó su pecho.
— ¿Qué demonios pasa contigo hoy? Estoy enamorada de él.
— Estás enamorada de la idea de él, pero no estoy seguro de que tan enamorada estés de él. Concuerda con la imagen del hombre de tus sueños, y eso es lo que te tiene tan emocionada.
Draco era un abogado corporativo de alto poder, apuesto, sofisticado y organizado, con un claro plan para su vida como ella lo tenía. Ella pasó el último mes sintiendo que su romántica fantasía se haría realidad, y era muy grosero de parte de Harry no apoyarla en esto.
— ¿Qué hay de malo en eso? Hay ciertas cosas que busco en un hombre y sucede que él las tiene todas. Por eso estoy enamorada de él. Ni siquiera lo conoces. ¿Cómo puedes presumir que conoces mis sentimientos por él?
— Te conozco a ti. Es como estaba diciendo antes. Siempre has tenido esta perfecta imagen del plan para tu vida y descartas cualquier cosa que no encaje, sin ni siquiera considerarlo, porque crees que es una amenaza para tu ordenado mundo. Sólo asumes que Draco es el siguiente ítem en la gran lista de tu vida.
— ¿Por qué estás diciéndome todo esto hoy? Yo sé lo que quiero. Y quiero a Draco.
Él dejó escapar un suspiro y pareció hundirse un poco, aunque nada significativo cambió en su lenguaje corporal.
— Lo sé.
— Entonces, ¿por qué actúas como si estuviera haciendo algo malo al gustarme él? —Su voz se rasgó ligeramente en la última palabra.
— Lo siento —dijo él, sus ojos color esmeralda volvían a ser amables y familiares—. Si Draco te hace feliz, entonces eso es genial.
— Él me hace feliz.
— Entonces eso esta bien.
Ella lo miró, sintiendo como si se hubiera alejado de ella de una forma inexplicable. La idea hizo que le doliera el pecho. Nunca había estado tan sola como los años que él había estado casado y viviendo al otro lado del país.
— Dije que lo siento —dijo Harry gravemente—. No me mires como si hubiera estrangulado a tu gato.
Ella no pudo evitar reírse ante su tono irónico y agraviado, y la tensión en su pecho se relajó. Tuvo el impulso absurdo de abrazarlo de nuevo, de acurrucarse en su regazo y ser abrazada por él.
Resistió el impulso, por supuesto, ya que era totalmente inapropiado. Y estaba a punto de responder cuando él dijo:
— Vas a llegar tarde a tu cita. Ya son más de las siete.
— Maldita sea. Tendré que pasar de hacerme las uñas.
— Ella bajó la mirada hacia sus manos, viendo que mal estaban.
— ¿Por qué necesitas hacerte las uñas?
— Porque necesitan hacerse.
— A Draco no le importaran tus uñas.
— ¿Qué quieres decir?
— ¿Recuerdas lo que siempre te he dicho acerca de los hombres?
— Los hombres son fáciles — parafraseó ella, después de haber oído sus sabias palabras muchas veces antes—. Muéstrales tus tetas y serán felices.
— Estoy bastante seguro de que nunca use la palabra "tetas" en ese contexto, pero el sentimiento es correcto. A él no le van a importar tus uñas.
Ella tuvo la tentación de reírse, pero todavía estaba preocupada acerca de lo desdeñoso que había sido con el hombre que había elegido para sí misma. Así que ocultó su diversión y dijo:
— Sea como sea, me gusta mucho Draco. Creo que puede ser algo serio y estoy tratando de apresurar las cosas entre nosotros. Te das cuenta de eso, ¿verdad?
Harry frunció el ceño.
— Bueno, como dije, quítate la camisa y te prometo que las cosas van a apresurarse.
No pudo evitarlo. Se echó a reír.
— Quise decir apresurar la relación.
— Oh. — Él frunció el ceño de nuevo, pero esta vez de manera diferente—. Bueno, en cualquier caso, no creo que tus uñas vayan a importar tanto.
— Probablemente tengas razón. Y no tengo tiempo de todos modos. Será mejor que esté lista.
Harry se recostó en el sofá con su cerveza mientras ella caminaba hacia el baño y tomaba su secador de pelo.
Harry y ella se habían conocido en el primer día de clases hace catorce años. Acababa de mudarse a la ciudad después de que su madre se separó de su padre, y había estado aterrorizada por empezar en una nueva escuela. Se había mudado tantas veces de niña que nunca había tenido más que conocidos casuales, y ni siquiera estaba segura de cómo empezar a hacer amigos.
En aquel entonces, Harry había sido lo que caritativamente se podría llamar un bicho raro, era inteligente, presidente del club de ajedrez y siempre tenía la cabeza metida en un libro. Sin embargo, él fue amable con ella cuando nadie más lo fue, y siempre había sido capaz de hacerla reír. Incluso cuando, a finales de ese año, ella había comenzado a correr en pista, se había involucrado en el consejo estudiantil y había comenzado a salir con atletas, siempre lo había considerado como su mejor amigo.
Cuando su largo y rizado cabello estuvo seco, se lo arreglo; ya que prefería un aspecto elegante y brillante con sus ondas naturales. Normalmente lo llevaba en un moño bajo, lo que Harry llamaba "moño bibliotecario", pero esta noche quería verse sexy.
Después de maquillarse, feliz porque su nuevo delineador hacía que sus ojos se vieran más claros, fue a su cuarto a vestirse, sonriéndole fabulosamente al jarrón de rosas rojas que Draco le había enviado el día anterior. Ya estaban saliendo de forma exclusiva. Si las cosas seguían yendo tan bien como hasta ahora, en un año podría estar comprometida. Siempre había creído que casarse a los treinta años sería el momento perfecto, y se estremecía con emoción ante la posibilidad de que su vida se uniera tan bien. Sin embargo, no debería adelantarse demasiado, así que trató de deshacerse de su entusiasmo y ser razonable.
Un molesto recuerdo de los comentarios de Harry sobre su vida perfectamente programada atravesó su mente, pero lo alejó. Recordar que tan caótica e insegura había sido su vida con su padre todavía la hacía sentir enferma. No iba a arriesgar eso de nuevo. Si Harry pensó que era demasiado rígida, entonces podría vivir con eso. Al menos, su vida se mantendría estable y segura.
Se había puesto un nuevo conjunto de ropa interior, uno con encaje rojo oscuro, y se dirigía hacia el armario para tomar el vestido que pensaba usar cuando un cosquilleo en su brazo la sorprendió.
Mirando hacia abajo, vio que el cosquilleo era una pequeña araña negra. Ella no era particularmente delicada, pero el instinto se apoderó al encontrar, de repente, un arácnido trepando por su brazo. Dio un chillido y movió su brazo, haciendo que la araña volara.
Desafortunadamente, en el proceso, arrojó con su brazo el jarrón de flores. El florero de cristal y las dos docenas de rosas cayeron al suelo con un fuerte golpe.
— Maldita sea — gritó, mitad sorprendida y mitad consternada.
El florero rebotó una vez y luego se estrelló contra el suelo de madera pulida.
Estaba justo orientándose con lo que había sucedido cuando la puerta del dormitorio se abrió de golpe.
— ¿Estás bien? —exigió Harry, dando dos pasos en la habitación y buscando urgentemente la crisis.
— No —lloriqueó ella—. ¡Mis rosas!
Le tomó unos momentos a Harry procesar la situación. Cuando lo hizo, su rostro se torció con disgusto.
— Me asustaste como el infierno, Hermione. Sólo son flores.
— También se rompió el florero —señaló ella, un poco avergonzada, ahora que su pánico momentáneo había terminado—. Mi pobre piel podría haber sido desgarrada en pedazos. Además, había una araña.
Harry resopló con sequedad.
— Bueno, eso lo explica todo. Traeré algo para limpiarlo. — Antes de que él se diera vuelta, vio que sus ojos recorrieron rápidamente, de arriba y hacia abajo, la longitud de su cuerpo. Todavía estaba sólo en ropa interior, pero ver sus rosas destrozadas la distrajo de ponerse más ropa.
Estaba inclinada tratando de alejar cuidadosamente los tallos mojados de los cristales rotos, cuando Harry regresó con la escoba, la pala y una toalla.
— Ten cuidado —dijo—. Hay vidrios rotos y estas descalza.
— Estoy siendo cuidadosa. — Cuando terminó de recoger las rosas, colocó la pala para que él pudiera barrer los vidrios rotos y recogerlos con la pala.
— Yo puedo terminarlo —murmuró él.
— ¿Por qué? Fue mi desastre.
Él le sacó la pala.
— Harías mejor vistiéndote.
Hermione se miró. Entonces se dio cuenta de que Harry estaba diligentemente evitando mirar directamente su cuerpo. Se sintió un poco molesta ante su preocupación irracional ya que ella estaba tratando de salvar a sus flores.
— ¿Quieres dejar de ser tan estúpido? Estoy usando tanta ropa como usaría en la playa. Para alguien que estudia la cultura de tribus indígenas que no siempre llevan ropa, estás llegando a ser tremendamente tímido.
— No soy tímido —objetó, sin dejar de mirar hacia abajo mientras barría los pedazos de cristal mojados y los dejaba en el recogedor.
— Entonces, ¿por qué no me miras?
— Porque —dijo, con la mandíbula apretada—, me distraes. No soy un eunuco, ya sabes. ¿Recuerdas lo que te dije sobre lo que se necesita para apresurar las cosas con los hombres?
Ella se quedó inmóvil por un momento, de repente dándose cuenta de lo que quería decir. Nunca se le ocurrió ni una sola vez que él podría verse físicamente afectado por la visión de su cuerpo. Ella no era ninguna clase de reina de belleza y siempre había deseado que sus piernas fueran más largas, pero sabía que era lo suficientemente atractiva, con una figura compacta y curvilínea y rasgos clásicos. Sin embargo, él nunca había indicado que estaba ni remotamente atraído por ella.
— Lo siento —dijo lentamente, con un nudo de tensión apretando su pecho.
— Está bien —dijo Harry rápidamente, sonriéndole con una expresión característica que la hizo relajarse inmediatamente — No es gran cosa.
Ya que había sonado realmente molesto antes, ella quería asegurarse de que todo estaba bien entre ellos.
— Ya sé que no eres un eunuco. Si lo fueras, las mujeres que pasan la noche en tu departamento estarían muy decepcionadas. — Él sonrió con la cabeza gacha ante su broma, y ella se sintió mejor —. Lo siento si fui insensible —añadió.
— Ya he dicho que está bien. — Él se levantó, con el recogedor lleno de vidrios rotos húmedos. Sus ojos miraban fijamente los de ella—. Es sólo que las cosas estaban apresurándose de una forma que tú no quisieras, y todavía no tienes nada de ropa.
Ella rió y puso las rosas sobre su mesita de luz de granito antes de entrar en el armario para tomar su vestido. Harry había ido a volcar el cristal del recogedor y regresó para limpiar el agua derramada en el suelo con la toalla.
— Será mejor que te des prisa —dijo mientras ella salía del armario—. Ya son las siete y treinta.
— Mierda. —Ella miró su muñeca, a pesar de que no se había puesto el reloj todavía—. ¿Me puedes subir el cierre o será algo demasiado apresurado para ti?
Su expresión transmitió su impaciencia ante sus bromas.
— Ven aquí.
Se dio la vuelta para que su espalda lo enfrentara mientras él tomaba el delicado cierre de su vestido de cóctel color rojo profundo. Era extrañamente consciente de él mientras permanecía de pie detrás de ella, como si pudiera sentir el calor de su cuerpo, la intensa concentración de sus ojos y el siempre-tan-leve roce de sus nudillos contra su piel. Le daba una sensación extraña, una nerviosa excitación combinada con una presión debajo de su vientre. Fue una reacción ridícula por lo que trató de deshacerse de ella, pero estaba temblando un poco cuando se dio la vuelta.
— ¿Cómo me veo?
— Hermosa —murmuró, había algo suave en su expresión que casi nunca veía—. Pero siempre pienso que lo eres.
Él extendió la mano para tomar un mechón de pelo que se había salido de lugar y lo acomodó con el resto.
Ella lo miró, extrañamente fascinada sin ninguna razón.
Era sólo Harry, el inteligente, divertido y desaliñado Harry. Su rostro le era tan familiar como el suyo, pero no parecía poder apartar la vista de él.
— Herms —comenzó, su voz era extrañamente gruesa—. ¿Crees...?
Ambos saltaron con sorpresa cuando sonó un fuerte golpe en la puerta principal.
— Draco. —Ella se sintió ridículamente culpable por casi olvidarse que vendría. Era su aniversario de un mes, y él era el hombre que encarnaba su visión del futuro.
Harry se aclaró la garganta y dio un paso hacia atrás, pero algo había cambiado en su expresión.
— ¿Puedes abrir la puerta mientras me pongo mis zapatos y mis joyas? —preguntó ella.
— Seguro.
Se sintió aliviada cuando Harry salió de su dormitorio. Probablemente sería mejor que no pasaran demasiado tiempo en esta habitación, ya que se sentía demasiado íntimo. No estaría bien que las cosas se confundieran en ese sentido. Podría estropear lo mejor en su vida.
Estaba cerrando su pendiente cuando salió al recibidor.
Draco estaba vestido con un traje oscuro, luciendo elegante y hermoso con su pelo liso y rubio y su hermoso rostro recién afeitado. Sintió algunas vibraciones de tensión entre los dos hombres, por lo que sonrió tratando de aliviar esa tensión.
— ¿Conociste a Harry? Ya te he hablado de él, ¿verdad?
— Sí —acordó Draco—. He escuchado mucho acerca de Harry.
De repente se preguntó si le había hablado mucho sobre Harry a Draco. Tendría que tener cuidado con eso.
La expresión de Harry era neutral, pero podía ver una cierta distancia en sus ojos. Era un poco molesto. Acababa de conocer a Draco. No había ninguna razón para que él no le gustara.
Por supuesto, a ella nunca le había gustado Ginny, la ex-esposa de Harry, sin importar cuanto había intentado. Y sabía muy bien que a Ginny tampoco le había gustado ella.
— Deberían ponerse en marcha —dijo Harry—. Puedo terminar de limpiar el desorden, si quieres.
— Gracias. ¿Puedes cerrar cuando salgas?
— Por supuesto.
Por alguna razón, Hermione se dio cuenta de que Harry era un poco más alto que Draco y tenía los hombros un poco más anchos. Nunca había visto a los dos hombres juntos, pero siempre creyó que sería al revés.
Pensaba en Draco como masculino y atlético. Y todavía pensaba en Harry como un pequeño bicho raro. Pero no lo era. Justo ahora, lucía grande, casi primitivo, el poder físico en su delgado cuerpo era más evidente de lo que nunca había notado antes.
Y no era sólo físico. Nadie tenía una mente como la suya. Ni siquiera Draco. La brillantez de Harry era otro tipo de poder. Tragó saliva, despejando su mente. Estaba saliendo con Draco. No debería estar pensando en el cuerpo de Harry o el poder que de pronto parecía tener. No era ese el lugar que Harry tenía en su vida.
Draco le frunció el ceño a Harry mientras se iban. Probablemente pensó que era extraño que ella hubiera dejado a un hombre en su departamento, como si él se sintiera en casa. Harry estaba en casa en su departamento. Cualquier hombre con quien saliera tendría que lidiar con la realidad de su amistad con él.
Pero aún así... la próxima vez, se aseguraría de que Harry no estuviera por aquí cuando Draco viniera a recogerla.
¿Que les esta pareciendo esta hermosa historia? A mi simplemente me encanta :D Ya saben que su opinión es muy importante para mi. Subiré la continuación una vez que todo su amor expresado en reviews se haga presente para saber si les esta gustando o no.
Quiero invitarlos a leer mis otros fics Harmony titulados: Año Nuevo Mágico y Encuentro con el Destino.
Los quiero mucho y gracias por todo su apoyo.
Att: Kathy Kawaiii.
Ja ne.
