Miedo
Mi pequeña hija seguía creciendo a gran velocidad. Y aquello me asustaba.
Nos tenía preocupados a todos, Carlisle y yo, seguíamos investigando aquello.
Pero yo sabía, que a pesar de los pocos años que tendría para compartir con Renesmee, serían sus mejores experiencias.
Era de noche, afuera, una fuerte tormenta se desprendía, además, estaba solo, con mi hija, ya que los demás habían ido de caza.
Me encontraba en la sala leyendo, cuando escuché balbucear a mi bebé desde su habitación.
Aparté el libro y subí a su cuarto, la vi sentada con las piernas cruzadas encima de la cama, estaba despeinada, sus ojos chocolates, no mostraban aquel brillo que siempre poseían, si no, su mirada era de miedo y estaban abnegados de lágrimas. .
Me acerqué y senté al borde de su cama, ella me abrazó y hundió su cabeza en mi pecho y las pequeñas lágrimas se hicieron más grandes.
Se separó de mí, y sus ojos se posaron en los míos.
La tomé en brazos y la empecé a acunar.
-Papi…-dijo entre sollozos.
-Shh…-le susurré mientras le ponía un dedo en sus sonrosados labios.
-Tengo…mi...miedo.-tartamudeó.
Afuera, los truenos se escucharon muy fuertes, tanto para poder asustar a mi niña.
-Has tenido pesadillas?-le pregunté.
-Ella asintió con la cabeza, y se estremeció al escuchar otro rayo de la tormenta.
-Tranquila-le dije-yo estoy aquí y no dejaré que te pase nada.-la tranquilicé.
-¿Volverán?-me preguntó.
Yo sabía de quienes se refería, sabía que, después de aquel enfrentamiento con los Volturis, la había dejado asustada, algunas noches, se despertaba gritando y con Bella tardábamos en tranquilizarla.
-Ellos…-pensé las mejores palabras para explicarle aquello.
-Si ellos deciden volver, nosotros te protegeremos amor-le dije.
-Y…Jake se quedará conmigo no?-me preguntó.
-Nessie, todos somos capaces de darlo todo, por que estés a salvo, además, no te preocupes, que mientras estés con nosotros, nada te pasará.
-Te quiero-me dijo abrazándome.
-Yo también pequeña-le respondí-más que mi propia vida.
Le acaricié aquel medallón que siempre llevaba en el cuello, el regalo de Bella.
La acosté y le pasé la colcha encima. Me senté a su lado y le acaricié el cabello. Tararee su nana y Renesmee fue cerrando los ojos poco a poco, hasta que se quedó dormida del todo.
Le di un beso en la frente y al salir apagué la luz del cuarto.
A fuera, seguía lloviendo.
