Capitulo 2


Se había levantado muy temprano por la mañana, tenía trabajo que hacer y lo mejor era iniciarlo cuanto antes, había abierto ya la carpeta con toda la documentación de los asesinatos anteriores y la había puesto en orden ascendente por toda su habitación, escucho entonces un leve toquido en la puerta e imaginando de quien se trataba le atendió inmediatamente.

- Aquí tienes tu desayuno Leon, ¿seguro estas bien con tan solo leche y algo de pan?

- Estoy bien, descuida – decía el rubio cenizo mientras tomaba de las manos de la joven la charola con los alimentos, esta curiosa por el desorden de papeles en el cuarto entró acercándose más para revisarles

- ¿Y cuando comenzamos?

- ¿Disculpa? – preguntaba el joven oficial secando un poco de la leche en sus labios que había salido mientras le tomaba debido a la sorpresa por las palabras de la rubia

- Yo voy a ayudarte a resolver este caso, después de todo fui yo quien ayudo a recolectar toda esta información - dijo la chica confiada y sonriente, tal vez en el pueblo pensaban que no era más que otra mujer más, una dama que debía ser al igual que las otras protegida de los males que estaban sobre el pueblo, pero ella era más que eso y esta era su oportunidad de demostrarlo.

- Agradezco tu ayuda pero no me gustaría involucrarte... podría ser peligroso... no se a lo que me enfrento

- Ahórrate las palabras muchacho, ya estoy en esto y te ayudare lo quieras o no – sin poder negarlo más Leon no tuvo otra opción más que la de aceptar la forzada ayuda de la encantadora mujer, se sentaron en el suelo y comenzaron a leer por orden cada crimen paso por paso, no le habían mentido, cada victima había sido encontrada en los primeros perímetros del bosque negro sin una gota de sangre y pequeños y exactos orificios en su cuello, la herida que les había arrebatado el vital líquido carmín o por lo menos eso era lo que el Dr. Birkin había descubierto luego de revisar a la víctima.

- la criatura que ataco a estar personas debe tener una fuerza extraordinaria

- ¿pero que animal podría atacar de tal modo?

- no creo... no ... no pudo evitar pensar que tal vez... tal vez no fue una criatura... un animal... lo que sea que les atacara debe tener una fuerza extraodinaría de otro modo no hubiera podido someterla y robar su sangre con tan pequeña herida... - comentaba dudativo el joven agente - ... además...

- ¿Que tratas de decir? - pregunto Jill confundida

- Ninguna fue atacada por sorpresa, un animal salvaje les hubiera estado asechando hasta el momento justo en el que lanzaran su ataque, por lo general un ataque sorpresa … y la víctima trataría de huir - decía mientras la rubia le miraba extrañada – puede que Redfield tuviera razón, puede que fueran asesinadas en el pueblo y abandonadas en el bosque, pero sin haber visto el cadáver ... no puedo más que suponer...

- ¿Pero como es que...?

- ¡auxilio! es ¡otra víctima!- interrumpió el grito de un hombre que se escuchaba a través de la ventana de la habitación, a toda prisa ambos jóvenes se acercaron hasta la misma notando a Barry entrando desesperado y alarmado al pueblo, sin perder más tiempo salieron de la posada y siguieron el camino que el castaño indicaba hasta los inicios del bosque oscuro en el que se encontraba el cuerpo de otra doncella, además de todo un grupo de gente reunida

- ... Lisa… - dejo salir Jill al ver a la pobre joven castaña sin vida en el pasto un tanto seco, William había llegado hasta ahí y luego de no sentir su pulso le declaro muerta, Leon se acerco hasta el cuerpo y movió un poco del cabello de la chica para descubrir la herida en su cuello, estaba fresca pero era más que obvio que de ella no brotaría ninguna gota de sangre, fijo un poco más su vista en aquellas marcas mientras Jill se acercaba despacio por detrás de él

- Debemos darnos prisa en encontrar al culpable– hablaba el rubio cenizo – lo que sea que este matando a estas personas, se esta desesperando

- ¿Como lo sabes?

- La herida en su cuello es forzada y salvaje… - completo el joven, de pronto todos los presentes se giraron para dar paso al líder del poblado, Wesker se acerco hasta la victima sin pizca alguna de sorpresa por su muerte, ya era para los lugareños una costumbre el verle tan impávido ante las muertes

– ¿quien fue esta vez?- pregunto Albert serio y con la vista fija en la joven sin vida

- Lisa Trevor, era hija del constructor original de las casas del pueblo… - contestaba Rebbeca hermana menor de Barry, una de las pocas mujeres jóvenes que aun quedaban en el lugar – sus padres habían salido de viaje y estaba ella sola en su casa, me temo que será una pena informarles a su regreso.

- Que preparen todo en la iglesia, debemos darle un entierro apropiado a esta joven... informare a la familia Ashford lo sucedido – sin otra palabra el hombre rubio se retiro de la escena, Leon y Jill se mantuvieron en el lugar tomando nota de todo antes de que el cuerpo fuera removido.

- Espero que pronto encuentre al culpable - dijo la voz de una mujer a espaldas de Leon- eres tu a quien han mandado desde Boston para detenerlo ¿no es verdad?– pregunto la rubia mujer de cabello corto y angustia en el rostro

- A si es mi señora yo soy...

- mi esposo me ha contado todo- interrumpió la mujer - mi nombre es Annette, soy esposa de William Birkin, partera en el pueblo

- Es un gusto conocerla madam

- ¿de verdad serás capas de descubrir la verdad en este lugar? - pregunto la mujer con seriedad en la voz y una mirada severa y castigadora en el rostro, Leon simplemente no pudo responder ante aquello, no era que no se sintiera capas de hacerlo, pero la mirada en ella era tan fuerte que las palabras no salían de sus labios, al menos no con toda la seguridad que deberían

- querida es mejor que nos marchemos, se esta haciendo tarde - decía Birkin mientras tomaba por los hombros a su esposa para llevarla hasta su hogar bajo la mirada del joven rubio cenizo, Sherry su hija era jalada por su madre y en silencio se despedía del oficial.

- ¿quienes son los Ashford?- pregunto el agente a Jill y a Barry que ahora se acercaban a él

- La gente les llama los fundadores porque fue Edward Ashford el primero en construir y formar un pueblo aquí, fue él, quien trajo a la familia de Lisa para construir las moradas del lugar, llegaron hace varios años atrás desde Europa, ahora solo quedan los gemelos Alexia y Alfred, según se sabe su padre murió cuando ellos eran muy jóvenes... no le conocimos - Leon no pregunto más, ya buscaría la forma de entrevistarse con ellos más tarde, no importaba quienes fueran, todos en el pueblo eran sospechoso o tendrían información de lo pasado en el lugar, camino junto con los otros rumbo a la posada, seguía pensativo por lo ocurrido, pero se detuvo cuando sus ojos notaron saliendo de la mansión Wesker a una mujer de cabello negro y atuendo rojo jalando las correas de un caballo, esa mujer le recordaba mucho a alguien más, pero no estaba seguro de su identidad, al menos no del todo, se disculpo con sus compañeros y se encamino hasta Ada.

- Así que es cierto - dijo Leon acercándose a ella

- ¿Cierto?

- Tu, trabajando para Wester

- Es solo un trabajo más - contesto Ada con seguridad y casi burla en la voz al tiempo que subía a su caballo

- ¿Siempre ha sido así?, un trabajo más... ¿incluso en el pasado?

- ¿en el pasado? ¿quieres volver al pasado a caso?nunca será lo que fue te lo aseguro, en todo caso esto ha sido un trabajo más desde que me trajo aquí poco tiempo después de que él llegara, es la primera vez que se establece por tanto tiempo en un lugar y me sorprende, solía viajar mucho, más luego de la muerte de su esposa

- algo he oído al respecto ¿Cual fue la causa de su muerte?

- murió poco tiempo después de dar a luz a su hijo... según entiendo... fue asesinada... - decía la morena mientras jalaba de las riendas de su corcel para que este comenzara a caminar dejando al hombre con más dudas que respuestas.

La mansión Ashford era un gran complejo en lo alto de una de las colinas cerca del pueblo y del bosque oscuro, su único acceso era mediante largas escaleras que iban desde los pies de la colina hasta las puertas de la mansión en lo alto de la misma, Wesker odiaba ese lugar, pero sobre todo odiaba a los gemelos, ellos habían conocido a su esposa y de alguna forma le habían convencido de vivir en el pueblo como su líder luego de su muerte y aunque había aceptado fingiendo gratitud en el fondo lo hacía para mantenerlos vigilados y saber más de ellos, se le hacían sospechosos, misteriosos por demás, sobre todo la hermana, Alexia, pocas veces había entablado conversación con ella, por lo general sus entrevistas eran con el raro de su hermano, pero las pocas veces que le había visto le habían servido para darse cuenta que ella era mucho más de lo que aparentaba. Las puertas se abrieron para recibirle, de las escaleras principales en la sala descendía el rubio joven vestido con su elegante atuendo rojo y una sonrisa burlona y orgullosa en el rostro.

-vaya sorpresa, ¿que te traer por aquí querido Albert? - decía el muchacho al tiempo que se paraba frente al serio hombre

- noticias del pueblo, por lo visto tenemos otra víctima

- ¿no se supone habías pedido ayuda a Boston para este... pequeño problema?

- enviaron a un agente, aunque ignoro si es capas de resolverlo

- las muertes no son negocio Wesker, no podremos hacer progresar este pueblucho si la gente comienza a tenerle miedo, se supone que serías capas de resolver este asunto

- y lo haré no tienes porque dudarlo- el joven Ashford no dijo nada, le sonrió burlándose de él y luego le dio la espalda para regresar por donde había venido

- regresa al pueblo y continua con tu trabajo entonces Albert Wesker... yo le diré a mi hermana lo que sucedió - sin más palabras el mencionado se marcho, Alfred subió los escalones y recorrió el pasillo hasta que finalmente llego a una gran habitación en la que había un pequeño carrusel, el lugar había sido construido como un cuarto de juegos para los hermanos y aunque en este ahora había estantes con libros, seguía teniendo una apariencia infantil conservando incluso el viejo carrusel, así era como los hermanos deseaban que se viera, una especie de recuerdo de lo que fueron y no volverían a ser, ahí una bella mujer rubia con un hermoso vestido morado miraba a través de la ventana a el líder del pueblo bajando por las escaleras de vuelta al mismo.

- ¿y?

- no creo que tengamos problema, el agente que llego parece inepto a sus ojos y Wesker por lo visto no se ha dado cuenta aun de nada hermana querida

- que comience entonces... - decía la joven ahora mirando a su hermano pero dirigiendo su voz a la figura en las sombras de la habitación - ... Hunk es tu turno - finalizo la chica al tiempo que un hombre vestido de negro y usando una mascara de demonio salía afirmando su orden.

La tarde comenzaba a caer y toda la gente del pueblo estaba ahora reunida en el cementerio despidiendo a la joven Trevor, cuando su cuerpo finalmente yacía bajo tierra los pueblerinos se dispersaron retirándose a sus aposentos, Leon estaba de camino para continuar con su trabajo cuando de pronto sintió el golpe de un pequeño cuerpo chocando contra el suyo, al bajar la vista pudo ver a la pequeña niña rubia recuperándose del golpe.

- Lo siento joven Kennedy, no me fije por donde iba

- ¿Que sucede?¿cual es la prisa?- decía él mientras le ayudaba a levantarse

- Ella quiere ir al bosque negro sola – contestaba otro pequeño de cabello rubio rojizo que venía corriendo tras la pequeña – mi padre dijo que nadie podía salir del pueblo...

- ¿tu padre?¿Tu eres hijo de Wesker? - pregunto Leon curioso

- Mi nombre es Jake

- No estaré sola, Claire estará conmigo... yo quiero ir a ver a mi amiga Claire

- ¿Es Claire el nombre de la dama que te acompañaba el día de ayer?

– ¿tu la has visto?- pregunto sorprendido el niño al oficial - nadie más en el pueblo la conoce, algunos decían que solo eran cuentos y mentiras del Sr. Redfield

- ella no es una mentira, existe y es mi amiga

- y su nombre es Claire ¿cierto? - finalizo Leon con una sonrisa y la chiquilla solo afirmo con la cabeza, de algún modo el rubio cenizo se sintió feliz, feliz de saber el nombre de la hermosa criatura que había conocido la tarde anterior, y si tenía la oportunidad de verle de nuevo lo haría, algo le hacía querer volver a verla, decidió acompañar a la pequeña con el pretexto de que la cuidaría para que no estuviera sola en aquel oscuro bosque, la niña no se molesto pero Jake no lo tomo del buen modo pues desconfiaba del oficial, la verdad era que estaba celoso por aquel hombre que se llevaba a su amiga, después de todo era él quien cuidaba de ella todo el tiempo.

El sonido de la puerta distrajo a la rubia de la conversación que mantenía con su marido, sin más se dirigió hasta la misma y con una sonrisa decidió atender a la embarazada mujer que no se encontraba del todo bien, Willian observo a su esposa llevando a su paciente a otro de los cuartos de su casa y ahora sintiendo que no era observado se dirigió al sótano de la misma, ahí era en donde trabajaba libremente en sus propios asuntos, sus conocimientos en medicina y su mente brillante le habían impulsado a terminar el proyecto que su antiguo mentor nunca termino, si, era verdad que James Marcos había sido inteligente y creativo, lo suficiente para desarrollar un primitivo suero a partir de las pocas muestras de aquella sangre especial que aun quedaba en el mundo, pero era un cobarde, sabía de los alcances de su experimento pero no el valor para terminarlo, por eso le había matado, por eso había robado toda su investigación y por eso ahora le llevaría hasta su final, terminaría con su adorada creación. Se sentó en la silla frente a la mesa llena de botellas con líquidos hirviendo y otros instrumentos que le eran útiles, estaba por continuar con su trabajo cuando sintió una presencia en el lugar.

- es momento de que lo entregue todo Dr. Birkin - dijo Hunk acercándose a el cuidadosamente

- ¿has venido por mi preciosa creación?, ¿quien te hablo de ella? y ¿que te hace pensar que la entregaré? - decía Willian poniéndose de pie encarando a su agresor

- me llevaré lo que he venido a buscar, le guste o no Dr.

- ¡No!, ¡no voy a permitirlo! - gritaba Birkin al tiempo que se aventaba en contra de Hunk, este le vio venir y se preparo para su ataque sacando su arma, pero el Dr. lleno de ira era impredecible, forcejearon con el arma y sin que ninguno de los dos lo notara esta se disparo hiriendo a William que cayo a lado de la mesa con sus experimentos, el hombre vestido de negro se acerco hasta él y sin piedad disparo dos veces más a este para que agonizara antes de su muerte, comenzó a buscar en el lugar por el objeto especifico que sus empleadores le habían pedido, pero no había rastros del mismo, entonces escucho que la puerta al sótano se abría y no necesitando ser descubierto se marcho, Anette había escuchado el ruido del arma y alarmada había buscado por la casa a su marido, finalmente había llegado hasta el sótano solo para verle a punto de morir

- ¡William!, oh por dio tenemos que sacarte de aquí, tal vez pueda cerrar la herida ... - decía la mujer envuelta en lagrimas tratando de decir algo más pero la mano ensangrentada de su esposo en su rostro le detuvo

- ya es... ya es tarde ... llévate esto ... - decía mientras colocaba en su mano un collar dorado - era el obsequio de cumpleaños para... para Sherry... pero ... pero sólo tu sabes que es... - dijo el Dr. dejándose morir, sin poder contener sus lagrimas su esposa le abrazo.

Hunk había fallado en su misión y ahora iba de regreso a la mansión Ashford para informarles lo sucedido, pero su camino fue interceptado por otro de los hombres bajo al mando de aquellos extraños gemelos, uno aun más peligroso que el.

- el suero no estaba con él - dijo Hunk molesto sin mirar al sujeto de cabello blanco y una larga cicatriz en el rostro, era un mercenario conocido por su trabajo sucio, amante de la buena paga... traidor cuando podía serlo.

- era de esperarse, lo mejor será usar el plan de reserva, será sencillo ejecutarlo - comentaba Nicolai al tiempo que emprendía camino al bosque oscuro no sin antes detenerse para llamar a algunos de sus hombres.

Los pocos rayos de sol que aun iluminaban el cielo difícilmente entraban entre las hojas y ramas del bosque, Leon estaba tentado a usar una lámpara de aceite para ver el camino pero la mano de la pequeña rubia sobre la suya se lo prohibió, esta le dijo que confiara, que no tuviera miedo al bosque, así este le llevaría a donde deseaba, dejo que Sherry le guiara hasta cerca del río en donde finalmente la vio, la joven de cabello rojo cubierto por la capucha estaba frente a él mostrando ahora una insegura mirada en aquellos impactantes ojos azules.

- ¡Claire! – grito Sherry mientras corría a su lado para abrazarle, la chica le abrazo de igual forma, pero rápidamente regresó su vista el rubio cenizo sospechando aun de él – no te preocupes Claire, el es un buen oficial, me pidió por favor que lo dejara venir

- Discúlpame no quise asustarte o incomodarte no quería que Sherry entrara al bosque sola – dijo mientras se acercaba otro poco a ellas- creo que no me he presentado, mi nombre es Leon S. Kennedy, viaje desde Boston como ayuda para el caso que amenaza su pueblo.

- Se quien eres, mi hermano me contó sobre su charla y escuche sobre la muerte de esta mañana – comento Claire aun insegura por la presencia del chico, había pasado ya mucho tiempo que no entablaba conversación con alguien que no fuera Sherry, de pronto la pequeña rubia jalo de la mano de ambos chicos llamando su atención interrumpiendo la tensión que se estaba formando.

- Vamos, demonos prisa o nos perderemos de la salida de las hadas

- ¿Hadas?- pregunto Leon incredulo

- Son luciérnagas, pero Sherry adora pensar que son hadas - contesto Claire con una tierna sonrisa que llamo la atención del rubio, sin ninguna otra palabra los tres comenzaron con su camino hasta un pequeño lago rodeado de plantas acuáticas que le daban el aspecto de un pozo, la pequeña de cabellos dorados se sentó a la orilla del mismo y espero pacientemente por el espectáculo. Las luciérnagas comenzaron a elevarse poco a poco de entré las hiervas hasta por encima del agua de aquel improvisado lago, pequeñas esferas de luz que iluminaban la oscuridad que les rodeaba emergían creando un ambiente de fantasía, aquello era simplemente mágico.

- jamás me había detenido a ver algo así... la oscuridad en este bosque le hace aún más fantástico - dijo Leon sin perder de vista aquellas luces

- la oscuridad del bosque - repitió la pelirroja en voz baja - algunos le llaman el bosque de la noche eterna - comentó Claire mientras se quitaba la capucha dejando que su largo cabello rojo cayera sobre su espalda

- tal vez sea una noche eterna la que le rodea, pero sigue siendo un lugar hermoso sin igual

- ... pero peligroso - término la chica girándose para mirarle, sus ojos de pronto se perdieron en los grises de él, no se lo había propuesto, no era algo que ella deseara, tan solo le había mirado para dejar sonar su voz y sin quererlo sus ojos se habían posado en los del muchacho, en un segundo su mente divago en aquellos ojos preguntándose que secretos guardarían, que emociones podría leer en ellos si el se lo permitiera... pero pronto todos esos pensamientos le abandonaron al regresar a su realidad, lo mejor era olvidarlo, seguramente no volvería a verle... así era siempre, dio unos pasos al frente y se giró despacio para invitar al chico con una cálida sonrisa a seguirle, se acercaron hasta la orilla también y al igual que la chiquilla tomaron asiento cerca del borde admirando el espectáculo de luz.

Estaba a algo preocupada, la noche comenzaba a posarse sobre el pueblo y ni el joven oficial ni la pequeña Birkin habían regresado, según le había dicho Jake ambos habían entrado al bosque a petición de la niña, pero las horas habían pasado y no había rastro alguno de ellos, no pudiendo contenerse se internó sola en el bosque, Jill era valiente, si de algo podía alardear era que pocas cosas provocaban miedo en ella y aquel bosque era una de ellas, tomo su lámpara de aceite y dio pasos despacio buscando un camino, estos le internaron más y más dejando atrás el pueblo, camino y camino hasta que pronto se sintió observada, asechada pero la rubia era una mujer que siempre estaba preparada para todo y esta no era la excepción, tomo de su cintura su pistola y apunto en dirección a donde podía sentir la presencia que se acercaba más a ella, de pronto de detrás del árbol y bajo las sombras apareció él, el apuesto joven de cabello negro y los más intensos ojos azules que pudiera haber visto, este le miro fijamente y se acercó un poco más a ella serio para hablarle.

- no deberías estar aquí Jill, la noche vuelve el bosque muy peligroso - dijo Chris sin despegar su vista de la de la mujer

- León y Sherry entraron al bosque y no regresaron, estoy aquí para encontrarles

- Sherry es amiga de Claire, seguramente mi hermana les llevará a salvo de regreso al pueblo, no tienes de que preocuparte, regresa a tu casa

- vine a buscarlos y no me iré hasta encontrarles- contesto la rubia molesta - si tanto te preocupa que este aquí por que mejor no me acompañas

- Jill regresa a tu casa - contesto Chris mirándola severamente indicando con su cuerpo que regresara por donde había venido

- sabes, esta era la oportunidad perfecta para conocernos mejor, todos piensan que son unos ermitaños extraños y por más que yo intente defenderlos... tu demuestras lo contrario - dijo ella dando media vuelta y comenzado con paso fuerte a internarse más en el bosque- pero ya no me interesa - grito para marcharse, repentinamente una mano jalo de su brazo haciendo que esta volteará bruscamente encontrándose con aquellos ojos azules de frente.

- tal vez no quiero o necesito que me defiendas... solo... - Las palabras no salían de sus labios con facilidad, nunca había estado tan cerca de aquella mujer que tanto robaba su atención, lo cierto era que desde la primera vez que le vio no pudo apartarla de su pensamiento, trataba de comportarse, de tratarla a ella con la misma frialdad con la que trataba a todos los otros, era él quien quería evadirla pero la verdad era... que quien quería estar con ella era él- ¿no lo entiendes Jill?... lo hago por tu bien... no quiero que te hagan daño...

La joven de cabello rubio le miro perdida en aquellas palabras, esas palabras en aquellos labios, en ese tono y bajo esa grave voz le hacían estremecer, se sentía como una chiquilla tonta por pensar así, por emocionarse con tan sencillo gesto, obligo a su mente a olvidarse de ello mientras despacio se soltaba de su agarre mirándole con una sonrisa - no pasará nada mientras estés a mi lado... vamos busquemos a mis amigos - Chris sabía que no podía resistirse a ese gesto, si ella se lo pedía... esbozo un pequeño suspiro y sin una palabra más le siguió para internarse con ella en el bosque.

Claire miro con ternura a la niña que seguía fascinada por las luciérnagas, pero era hora de que tanto ella como el joven oficial volvieran a casa, el bosque bajo la noche era mucho más peligroso y no deseaba que ninguno de los dos saliera herido.

- lo mejor es que les lleve hasta el pueblo

- pero Claire...- refunfuño la chiquilla buscando quedarse un poco más

- se esta haciendo tarde y es peligroso, además se preocuparan por ustedes si no les ven de regreso- Sherry no pudo negarse a lo que la pelirroja pedía, ya vería a las hadas nuevamente, Leon miró encantado a la niña despidiéndose de sus amigas insecto y luego tomando de la mano a Claire para encontrar el camino de regreso a casa, su paso fue en silencio, no eran necesarias las palabras, continuaron de aquel modo hasta que Leon detuvo su paso asombrado por lo densa que se había vuelto la neblina, si antes era difícil ver en el lugar ahora era prácticamente imposible.

- debemos movernos, con la neblina así somos presa fácil - dijo Claire indicando que apresuraran el paso

- ya es tarde - dijo el joven policía luego de escuchar el aullido de grandes lobos que ya se acercaban a ellos rodeándolos, ahora eran su presa, el rubio cenizo saco su arma eliminando a unos cuantos protegiendo a las damas detrás de el, Sherry se abrazaba fuertemente a Claire mientras los animales se acercaban a ellas eludiendo a León listos para atacarlas, uno de ellos les brinco encima pero la pelirroja había podido esquivarle a tiempo, el oficial corrió hasta ellas seguido de otros dos animales, disparo a uno logrando eliminarle y llamando así la atención de los otros dos que de inmediato se aventaron a el, uno logrando derivar al joven hiriendo su hombro haciéndolo sangrar, el otro estaba por hacer otro ataque cuando fue repentinamente derribado, el muchacho giro su rostro observado con sorpresa a la pelirroja que le había salvado, pero no era la misma joven, sus bellos ojos azules de pronto habían comenzado a brillar en rojo intenso mientras entre sus labios se podían notar sus largos colmillos, el animal que quedaba se le hecho encima a la chica pero esta con sus afiladas garras le había acabado en el aire, los ojos de Claire brillaron aun más mientras esta se acercaba despacio al primer lobo que había derribado, aún seguía vivo, su sangre aún estaba cálida y le llamaba, el esfuerzo le había hecho tener sed, su garganta estaba seca y la necesidad por morder el cuello del animal fue insoportable, se agachó hasta este y clavo con fuerza sus colmillos en el absorbiendo todo el líquido carmín en su interior, Leon no podía dejar de mirarle incrédulo mientras lo hacía... Barry tenía razón… aquellas míticas criaturas existían... ella existía.

- ... eres uno de ellos – soltó finalmente el joven al tiempo que la chica terminaba de saciar su sed soltando al ya inerte animal, esta se giro a él regresando a su realidad, a lo que había hecho, se miro a si misma sorprendida, se había delatado, ahora ese joven pensaría que era un monstruo… ¿le diría a caso a la gente del pueblo sobre ella?...

La rubia y el joven de cabello negro seguían internándose más en el bosque buscando a la pequeña Birkin y al joven oficial sin suerte, Chris insistía en que su hermana les llevaría al pueblo, pero Jill simplemente le ignoraba, el joven Redfield estaba por hablarle de nuevo cuando de entre las hiervas del bosque se asomaron unas figuras, tres hombres y dos mujeres que se suponía trabajaban para Wesker.

- ¿que hacen ustedes en este bosque?- pregunto un hombre de cabello blanco y una cicatriz en el rostro

- Nicolai... - dijo Jill - volviste al pueblo...un momento lo mismo podríamos preguntarles a ustedes – dijo Jill en forma de reto recibiendo solo risas por parte de Lupo y Beltway, Chris mantenía su vista fija en el hombre con la cicatriz que repentinamente había volteado sus ojos a él, también se retaban con la vista, había palabras en esos ojos que no tenían que decir en voz alta, él estaba ahí... Chris.

- sabes – empezó Nicolai mientras caminaba hacía el pelinegro – tu hermana y tu son un par sospechoso, ¿que clase de locos que viven solos en un bosque tan peligroso como este?, un bosque en el que han aparecido tantos muertos en circunstancias tan particulares... un bosque que casualmente siempre esta bajo las sombras aun en plena luz del día... un estado perfecto para ciertos seres.

- si tienes algo que decir dilo ya - contesto sin sentimiento o preocupación alguna Chris lo que enfureció al peli blanco

- a decir verdad lo tengo – decía Nicolai al tiempo que hacia que Vector y Beltway tomaran al joven Redfield por los hombros obligándole a arrodillarse, mientras las mujeres sujetaban a la chica Valentine, Chris era perfectamente capaz de liberarse, de darle una lección a esos hombres pero no lo haría, por la seguridad de su identidad, de su hermana y de Jill no les provocaría más, el podría resistir – algo ocultan chico, lo se... y algunas personas más en este pueblucho lo saben – hablaba el hombre de cabello blanco mientras abofeteaba con fuerza a Chris logrando abrir su labio, pero ni eso aparto del rostro del hombre de ropas verdes la seguridad que tenía, por el contrario una sonrisa se poso en su rostro mientras se burlaba del ruso que simplemente no le asustaba, este aun más enfurecido le golpeo de nuevo, una y otra vez soltó su puño contra él sin lograr nada.

- ¡Ya basta! – grito Jill alterada por lo que pasaba con su compañero pero fue jalada y derribada por Lupo y Bertha que le dejaron también de rodillas en el suelo sin su arma y bajo el cañon de las de ellas

- la perfecta distracción, y la perfecta prueba- decía Nicolai al tiempo que indicaba a las mujeres actuar, Lupo tomo con fuerza del cabello de Jill para así derribarle sobre el lodo levantándole luego, Nicolai se acerco poco a poco a ella con una sonrisa en el rostro y la daga que había sacado de su saco en su mano – veamos que tanto puedes resistirte a la presencia dulce y cálida de sangre corriendo, si al cortarle el cuello a tu amiguita no deseas beber de ella probaras que eres inocente - dijo burlón el hombre de cabello blanco, la mirada de Chris poco a poco fue cambiando a una de enojo, de amenaza, si ese hombre se atrevía tan solo a tocarle se las pagaría, pero Nicolai no se detendría, tomo a la chica del mentón por la fuerza y le hizo mirarle.

- No pediré misericordia con lagrimas si eso es lo que estas esperando - dijo Jill con furia

- No es precisamente eso querida – hablo mientras acercaba el cuchillo a su cuello haciendo una pequeña herida que comenzó a sangrar de forma muy leve, pero eso fue suficiente para despertar la rabia de Chris, de un momento a otro y con su gran fuerza se soltó de su agarre, empujo a Beltway con una sola mano a un árbol dejándolo fuera de combate, Vector trato de detenerle pero no tuvo tiempo de reaccionar, el peli negro lo tomo por el rostro y le tiro al suelo, no conforme con eso le arrastro un par de metros hasta que le soltó para luego tomar a Nicolai por sorpresa quitándole el cuchillo y tomándole por el cuello, Lupo y Bertha trataron de detenerle disparando pero no habían logrado siquiera herirle, el joven Redfield aventó entonces a Nicolai bruscamente haciendo que su cuerpo chocara con el de Lupo provocando que ambos cayeran a varios metros del fuerte hombre, Jill estaba completamente perpleja ante lo que estaba pasando, asustada y por instinto se arrastro de espaldas hacia un árbol buscando distancia entre lo que pasaba y ella sin dejar de mirar todo lo que Chris hacía, observo a Nicolai ser derribado, pero sus ojos se abrieron mucho más al ver a Chris tomando a una débil Bertha entre sus brazos para luego sin más clavar sus colmillos con fuerza en su cuello, bebió y bebió de su sangre hasta que la mujer dejo de moverse, cuando finalmente sus piernas y sus manos cedieron a la gravedad por la falta de vida el peli negro le soltó, dejo su cuerpo muerto caer al suelo sin mayor preocupación, al menos no hasta que sus ojos se posaron en los de Jill y fue entonces que al mirar el miedo en ellos se dio cuenta de lo que había hecho, su rabia había despertado al ver que la rubia estaba en peligro, pero se había dejado llevar por ella y ahora esa misma rabia le había revelado ante la chica, lo que el había deseado que nunca pasara finalmente paso, había asustado a la mujer a la que había llegado a respetar, a la única en la que había confiado, ella que ahora no le vería si no como a un monstruo, inseguro comenzó a dar pequeños pasos hacia ella pesando en como explicarle lo que había pasado, como hacerle entender que el nunca le haría daño, pero no pudo hacerlo, de pronto sintió el frío acero de una daga ser enterrada en su espalda, cuando se giro pudo observar al hombre al hombre de la cicatriz que le miraba frío con una sonrisa, la daga había sido bañada en un líquido especial y al entrar en su cuerpo le había dominado, de pronto para él todo se volvió negro no sin antes llevarse consigo la visión de Lupo jalando a Jill y las últimas palabras de Nicolai.

- te lo dije, la distracción perfecta... para atraparte a ti Chirs...