Maestros a la medianoche
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Cuando pensabas que no podían ser más millonarios y bromistas... ¡Llegan con agua, fuego, aire y sobretodo tierra para hacer la vida de Haruhi mas difícil de lo que ya era!
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Fuego, ¡Por todo el cuerpo de Tamaki!
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Sinopsis: Diversión, fortuna, placer, eso significaba ser millonarios. Tener tanto tiempo libre en el Instituto les servía para complacer a sus clientas. Pero para Haruhi tan solo eran niños mimados,si tan solo no fueran maestros de control de elementos. Cada quien tenía la manera de demostrar su amor hacia ella. Ser millonario y maestro nunca fue una buena combinación.¿Quieres unas lección?
En este momento estamos en la mansión de los Hiitachin, ¿Por qué estamos aquí? Bueno, para ver cómo es la peculiar mañana de los dulces gemelos que en estos momentos se encontraban despertando.
—Señoritos—hablaron las sirvientas gemelas al mismo tiempo. —¡Es hora de levantarse! —sin darles tiempo de reaccionar enseguida les quitaron las sabanas y los tiraron al suelo. —¡Hay que desayunar señoritos! —terminaron haciendo una reverencia.
—¡Joder! —hablo el gemelo mayor, Hikaru. —¡Niñas, ¿quieren que les tiré una roca?! ¡Quiero dormir! —terminó con un puchero y halándoles la sabana.
El hermano menor que en estos momentos se encontraba todavía tirado en el piso se tocaba su cabeza por el dolor. Observaba la escena de su hermano mayor peleando con sus sirvientas, suspiro de cansancio.
Pese a que Hikaru es el que suele hacer mayores estupideces y lanzarle a todo el mundo rocas, Kaoru cuando se molestaba o en serio se sentía molesto actuaba imprudentemente. Hikaru hasta el momento solo peleaba con las sirvientas con que lo dejarán dormir, fue en aquel momento que Kaoru se hartó de eso.
—Hikaru, ¡Ya cállate! —le gritó, Hikaru se quedó consternado por un momento. Su hermano menor (el sumiso) le había gritado que se callará. —¡Niñas, ya déjenlo en paz! Yo también quiero dormir. Todavía es muy temprano (5 a.m)
—¡P-pero! —empezaron a murmurar pero no les dieron tiempo de terminar.
Kaoru con unos ágiles movimientos de manos levantó una enorme pared de piedra y la empujo hasta sacar a las sirvientas gemelas. Hikaru solo se le quedo mirando boquiabierto, segundos después ensancho una gran sonrisa y lo palmeó. Ambos chocaron la palma y se fueron a dormir una hora más.
Por otra parte, se encontraba Haruhi Fujioka quien como lo dice su nombre, es alguien ordinario y pobre. Su mayor logro es estar en el prestigioso instituto de Ouran. Ya había terminado sus deberes desde temprano y tomado una ducha, agarró su maleta y se dirigió al instituto como siempre solía hacerlo: A pie.
En su camino veía pasar lujosas limosinas y autos, que iban desde los Mercedes, Mini Coopers hasta los deportivos. "TSSS, malditos ricos y sus estúpidos autos" pensaba. Normalmente iban en los autos los alumnos cuyos elementos eran fuego, agua y tierra. Si mirabas al cielo podías ver a los del aire yendo volando. A veces le gustaría tener ese elemento, ya que así le facilitaría ir al instituto y al mercado en la época de rebajas y promociones, sonrió para sí misma.
Cuando pasaba entre los hermosos árboles Sakura vio una sombra que se hacía cada vez más pronunciada, no necesitaba pensarlo demasiado, ya que era bastante obvio quien descendía del cielo, ¡Ah! Y como olvidar el gritó que pegaba cada que la veía.
—¡Haruhi! —gritaba Tamaki al descender rápido. —¡Haruhi! ¡Mi preciosa hija! —cuando toco el suelo hizo un viento tremendo que alborotó el cabello de Haruhi.
—¡Menuda molestia, sempai! —dijo Haruhi mientras se arreglaba el cabello, pero no pudo terminar porque Tamaki la volvió a envolver en sus brazos. —Sempai, ¿puede parar ya? Estoy llegando tarde a clase.
Tamaki la soltó.
—¡Haruhi! —habló emocionado—¿Qué crees? De camino aquí, pase por un lugar de los plebeyos. Me llamo la atención un muñequito que vendían.
—Ah, ¿sí? —es todo lo que dijo mientras avanzaba suspirando de aburrimiento. Tamaki enseguida corrió hacia ella.
—Si. —ya casi llegaban al instituto. —lo compré. —busco en su bolsillo. —¡TA DAN! —le mostró el muñequito. Era uno de los que se ofrecían en un restaurante rápido.
—Vaya, eso viene con una cajita feliz. —le contestó.
Entraron al instituto.
—¿Cajita feliz? —preguntó con desconcierto. —¡OH SI! He visto esa promoción en la televisión.
—¿Ves tv? —le preguntó sorprendida.
A Tamaki eso le ofendió, ¡Pues claro que veía televisión! A veces, de los plebeyos. Estaba por responder cuando de la nada salió una llama, fuego, directo hacia él. Tamaki solía ser bastante despistado, y es que teniendo su elemento en una cuestión de viento podía disipar la llama, pero él la recibió por completo. Salió disparado lejos de Haruhi.
Ella se burló, vio al atacante, era Kyoya, el mejor amigo de Tamaki.
—Kyoya-sempai. —le saludó.
—Hola, Haruhi.
—¿Por qué le lanzo fuego a Tamaki? —preguntó. Mientras ambos veían como Tamaki intentaba quitarse el fuego encima, corría por todos lados, muchos se burlaban de él.
—La noche anterior él estuvo llamándome cada cinco minutos contándome como los plebeyos eran inteligentes al crear un horno de microondas para hacer palomitas. —contestó fastidiado. —yo le prometí que al día siguiente lo prendería.
—Ya veo. —dijo espantada, se alejó un poquito de él.
Kyoya se acomodó los lentes y se dispuso a observar a Tamaki.
Tamaki se encontraba en el piso dando vueltas tratando de disipar el fuego.
—¿Pero qué? —Dijeron los gemelos—¡Tono esta prendido!
Kaoru habló— Es tanto el amor de Haruhi que se calienta.
Hikaru le siguió. —Pero es tanta la obsesión acumulada que se volverá unas cenizas. —rieron ambos.
—Hikaru, Kaoru—les dijo Haruhi. —¿Pueden apagar a Tamaki? me da pena verlo en fuego.
—¡No queremos! —ambos se negaron y silbaron despreocupados.
Para la salvación de Tamaki, había llegado Honey con Mori.
—¡WAHH! —se sorprendió al ver al casi negro Tamaki. —Tama-chan ¿por qué estas así?
—¡HONEY! —le habló en medio de sus lamentos. —¡Ayúdame!
Honey asintió—Vale.
Honey alzo las manos e hizo una serie de poses para levantar el agua y tirárselo a Tamaki. Una vez terminado ambos brincaron de alegría.
—Gracias Honey—le dijo en medio de su alegría, recupero la postura y se le fue encima a Kyoya. —Kyoya—todos pensaron que le lanzaría una ráfaga de aire. —¿Cómo pudiste hacerlo? —pero se sorprendieron al ver a un Tamaki lloroso en los pies de Kyoya.
Los gemelos Hiitachin se burlaron completamente mientras tomaban fotos en varios ángulos. Kyoya tenía una cara de enojada combinado con fastidio. En ningún lado se veía a Haruhi quien en un instante de distracción se separó del grupo para poder asistir a su clase sin la molestia de todos.
Y así eran las típicas clases de todos los días.
YEAHH aquí el segundo capítulo sobre esta historia tan rara xD
Bueno, espero que les guste nenes :3
EerieVelMond:Muchas gracias por tu apoyo, si lo sé, he estado tratando de mejorar en mi grámatica para que sea más cómodo de leer. Y muchas gracias por decir eso, es una trama que se me vino a la cabeza aunque todavía tengo algunas dificultades para manejar esos conceptos XD en fin gracias 3
nos vemos n.n
