La vida es muy injusta, decidió Shizuo el día en el que decidió dejar de enfadarse con Karisawa y resignarse ante el hecho de que haga lo que haga, en la mente de la chica siempre va a ser un objeto de deseo.
Objeto de deseo de Izaya, ni siquiera de ella, que podría pasar.
Y es que Shizuo sabía –sabe- exactamente lo que pasa por la cabeza de la chica. Según su mente desviada, él está obsesionado con Izaya –lo cual es completamente falso-, además es por razones "amorosas" –tiembla sólo con pensarlo-, y no se cree que –DE VERDAD- el día en que por fin atrape a Izaya sólo y desvalido en la calle y a plena luz del día, le va a dar la paliza de su vida, si no acaba destrozándolo por siempre jamás.
Le fastidia pensar que él se queda con la fama de obseso, cuando realmente el que no cesa de presentarse delante de él, de perseguirlo, inculparlo, y joderle la vida cuando se le presenta la mínima ocasión, es en realidad la rata asquerosa.
Lo que le termina de rematar es pensar que podría darle miles de argumentos para convencerla de que él no tiene ninguna obsesión, pero no es algo de lo que esté dispuesto a hablar con ella ni, por extensión, con nadie. No descarta que quizás el día que no pueda más, acuda a contárselo a Celty, pero no a Karisawa, que no sabría cerrar la boca ni aunque su vida dependiera de ello. Además, intentar negarlo y dar "excusas" –que no son tales, porque son verdad-, sólo resultaría más sospechoso que simplemente callarse y esperar que la gente la siga tomando por loca durante mucho tiempo.
¡Sería tan fácil y creíble explicarle cómo son las cosas! Porque no fue él el que lo persiguió la primera vez, hace casi diez años, para quitarle la bufanda que a día de hoy aún no le ha devuelto. Situación: violenta. Motivo de Izaya: Joderle la vida porque es divertido. Reacción de Shizuo: Record mundial de los cien metros lisos.
Tampoco empezó fue él la segunda vez cuando en las duchas de la escuela Izaya le tocó el culo desnudo y salió corriendo riéndose como un histérico. Situación: violenta. Motivo de Izaya: Vete tú a saber. Reaccion de Shizuo: Lanzamiento de ducha –con sistema de tuberías colgante incluído-.
Como la primera vez que Izaya intentó robarle un beso. Intentó. Porque no lo consiguió y además se llevó de regalo un ojo negro e hinchado durante una semana, por lo menos. Cada vez que lo había visto esa semana se le había formado una sonrisa gigante en los labios… la única vez desde que se conocen. Situación: violenta. Motivo de Izaya: Sólo Dios sabe y por favor, que no se lo cuente. Reacción de Shizuo: Odio y más violencia.
La primera vez que Izaya intentó robarle un beso y lo consiguió, habían estado persiguiéndose durante horas hasta que Shizuo –influido por el medio paquete de tabaco que se había fumado inmediatamente antes de que la pulga se le echase encima sin avisar-, cayó rendido sin fuerzas y exhausto, apoyándo la espalda contra una pared para que las rodillas no le temblasen y acabase rebozado en un charco cual croqueta. Porque para colmo estaba lloviendo y estaba empapado y seguramente al día siguiente estaría enfermo e Izaya se habría salido con la suya. El informante se le acercó en el momento en que cerró los ojos para recuperar el aliento y le le besó sin más, dejándole sabor a lluvia en los labios. Shizuo no se había molestado en abrir los ojos hasta pasados unos minutos, decidido a marcharse a casa y hacer como si nada hubiese ocurrido.
De acuerdo, sí que fue el primero cuando intentó matarlo con el método "arrancamiento de cabeza por portería de fútbol"… pero esto es causa y tiene como consecuencia el odio. En serio.
En definitiva… ¡él no está obsesionado con Izaya! Perseguirlo cada vez que se le pone delante; buscarlo con la mirada cuando camina por las calles de Ikebukuro; esperar que sea él, en uno de esos mensajes que nunca contesta, cada vez que le suena el teléfono… no significa que esté obsesionado con Izaya.
Y es que es imposible que Karisawa sepa que nunca ha sentido lo que sintió cuando por fin Izaya le besó por primera vez, ¿no? Porque lo reconoce, y eso significa que no tiene un problema con ello. Además queda en el pasado.
Mientras Shizuo va pensando le sobreviene un sudor frío que le hace ponerse nervioso porque esa tía parece que lo sabe todo sobre él cuando lo mira fijamente, y empieza a rechinar los dientes de la ansiedad.
Porque no puede ser, es imposible que Karisawa sepa las veces que Izaya se ha presentado en su apartamento con la cabeza agachada, lágrimas en los ojos y buscando un lugar y alguien con quien pasar la noche para pensar en cualquier otra cosa que no sea lo que quiera que sea que le ocurre en su trabajo con los yakuza.
Y es imposible que sepa de las mañanas en las que se han despertado en la misma cama y en vez de salir corriendo sólo lo ha abrazado más fuerte, sin querer dejarlo ir hasta que han pasado los minutos, se ha espabilado y se ha dado cuenta de lo rídiculo de la situación, se han vestido en silencio y cada uno ha seguido su propio camino.
Es imposible que nadie sepa, ni ahora ni nunca, las cosas que se han dicho con la luz apagada y en susurros, labios con labios repitiendo una y otra vez lo mismo, cubiertos en sudor y su propia vergüenza, el sonrosado de sus mejillas invisible para el otro, piel con piel y respiraciones arrítmicas y estremeciéndose, y manos que acarician cualquier trozo de piel que se pone en su camino.
Y cuando termina de reconocérslo todo, es posible que Shizuo esté un poquito obsesionado con Izaya, pero es imposible que Karisawa lo sepa, ¿verdad?
