Hola chicas esta historia es una TRANSCRIPCION de la original de Yurika Cullen que muy amablemente ME PERMITIÓ ADAPTAR sus historias a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…
APOSTANDO EL CORAZÓN
By. Yurika Cullen
Capitulo Dos
-.-
Cuando llegue al lugar que buscaba, me puse algo nerviosa, y aunque no dudaba de lo que pensaba hacer, pues ya estaba decidido no podía evitar sentirme algo cohibida por la situación, especialmente por quien estaba adentro, pues siempre que estaba en su presencia me sentía rara, nunca entendí bien el sentimiento pero sé que me pondría realmente nerviosa, aun así no dudaba en que era lo indicado, no podría ir a otro lado, eso era seguro, así que sin dudarlo más toque el timbre, espere un rato y cuando escuche pasos acercarse me acomode un poco el vestido y el bolso sobre mi hombro. La persona que me abrió frunció el ceño.
—Mi madre no está Pecosa, pensé que lo sabías— dijo con confusión
—Lo sé— dije agradeciendo que mi voz sonara normal, él frunció mas el ceño —¿Puedo pasar?— como respuesta abrió mas la puerta y se hizo a un lado dejándome entrar, yo ingrese y cuando estuvimos sentados en el sofá sentí que perdía un poco de valentía ante su mirada tan fija
—No quiero sonar descortés, pero si no buscas a mi madre, entonces ¿Qué haces aquí?— yo lo mire seria y me aclare la garganta
—Vine, porque ya sé que es lo que quiero que hagas— su expresión ahora era sorprendida
—¿Y te tomaste la molestia de venir hasta aquí? ¿Tan importante es que no te aguantaste hasta mañana en el colegio?— yo suspire
—Algo así— él me miro detalladamente por unos segundos, luego frunció de nuevo el ceño
—¿Estuviste llorando?— yo hice una mueca de disgusto, odiaba que fuera tan notorio, pero imagino que mis ojos debían estar hinchados y rojos
—¿Se nota mucho?— pregunte ahora preocupada, no quería que en casa me preguntaran que había pasado, pues no sabría qué decir, él asintió
—¿Paso algo malo?— esta vez note preocupación en su voz, verdadera preocupación
—No sé si calificarlo como malo o bueno, pero definitivamente no fue nada agradable
—Deja de dar rodeos, dime que paso— yo tome aire y le conté lo sucedido en el departamento de Archie, increíblemente no omití ningún detalle, lo conté todo tal cual paso y me sentí mucho mejor cuando por fin pude soltárselo a alguien
—¡Ya sabía yo que era un hijo de su mamá!— exclamo molesto y es que Terry en especial nunca se llevó bien con Archie
—Tarde me doy cuenta— comente resignada
—Imagino que lo que quieres es que le parta la cara, al elegante ese y con gusto le daré su merecido…— me sorprendió su ofrecimiento y aunque tentador no era lo que yo había venido a buscar
—No— él me miro sin entender —no es eso lo que quiero pedirte
—¿No quieres que lo golpee?— yo negué
—Bueno, no voy a negar que se lo merece, pero ni siquiera había pensado en eso
—¿Entonces qué es lo que quieres que haga?— yo me sonroje, él frunció el ceño —Habla ya Pecosa— me apuro impaciente
—Sé que es descabellado, pero después de hoy nunca más voy a confiar en ningún hombre, y definitivamente nunca más voy a creer en cuentos de hadas, la Candy Brown infantil y confiada se murió, desde hoy quiero empezar de cero y ser otra persona con pensamientos totalmente diferentes y para ello necesito que me ayudes con algo…— dude en continuar, y sentí mi cara arder por el sonrojo
—Me parece demasiado exagerado que por ese imbécil tengas que cambiar, no seas tonta Pecosa, tu no tuviste la culpa de nada, Archie fue el idiota aquí, no tu
—Lo sé, pero fui tan confiada que me cegué y no me di cuenta la persona que es Archie, y no quiero que en el futuro me pase de nuevo, por eso no quiero seguir siendo tan inocente, porque cuando eres así, las personas siempre se terminan aprovechando
—Piensa lo que quieras, yo creo que estás totalmente equivocada si crees eso, pero bueno, es tu decisión, aun así todavía no entiendo que tengo que ver yo en todo esto
—Hay algo que quiero dejar de ser, definitivamente me he dado cuenta de que he estado perdiendo el tiempo al esperar a un hombre ideal que no existe, no vale la pena estarme guardando para alguien que al final no va a valer lo suficiente como lo imagine… ¿Sabes? Incluso hoy estaba pensando en que si todo salía bien, aceptaría estar con Archie, después de tanta insistencia de su parte y de tantas veces que me negué pensaba en la posibilidad de acceder hoy— Terry frunció el ceño y su expresión se hizo sombría, no entendí porque —había hablado con mi ginecóloga hace unas semanas para que me aconsejara y hasta estaba tomando precauciones por si a caso y es que él insistía tanto que temía que algún día yo accediera y sin protección todo podría terminar en un desastre, ¿Y de que me sirvió tantas molestias? De nada…
—Debes verlo por otro lado, si no aceptaste en todo este tiempo y justo hoy que pensabas hacerlo pasó todo lo que me dijiste, es porque definitivamente no te convenía— dijo a un sombrío
—Sí, eso lo pensé, pero no todas las veces tendré la misma suerte, llegara el momento en el que me confié y cuando me dé cuenta de la verdad será demasiado tarde y estaré llorando por un imbécil y con el corazón roto, por eso prefiero ser yo quien decida cuando, como y con quien, y ahí es donde entras tú— su ceño de nuevo se frunció
—¿No estarás queriendo decir que…?— dudo
—Sí, me debes la apuesta, tienes que hacer lo que yo te diga, así que eso es lo que quiero, que te acuestes conmigo— dije increíblemente tranquila
—¡¿Pero estas loca?— exclamo sorprendido y levantándose de un salto del sillón
—Tal vez, pero ya no me importa, además me diste tu palabra, tu siempre cumples lo que prometes— le reproche
—Cuando te propuse la apuesta, ni de casualidad se me ocurrió que podrías pedirme algo tan descabellado, además estaba convencido de que iba a ganar yo y créeme tampoco se me ocurrió esa idea— se quejo
—Pero a mi si, tú aceptaste, ofreciste el castigo, así que cúmplelo— le reproche de nuevo
—¡Por Dios Candy! ¿En verdad pensaste bien lo que me estas pidiendo? ¡Ni siquiera me soportas!
—Lo sé, eres un odioso presumido, y sé que tu tampoco me soportas, pero eso también es bueno, significa que no vas a decirle nada a nadie, y en tal caso no te creerían, aunque sé que no lo harías, te conozco, puedes ser todo lo engreído que seas, pero no eres tan patán— él se cruzo de brazos
—Vaya, gracias por el cumplido— dijo levantando una ceja
—Es la verdad, disculpa que lo diga de esa forma pero tú tampoco has sido especialmente agradable conmigo todo este tiempo
—Aun así, no entiendo porque viniste a pedírmelo justo a mí, aunque digas lo de la apuesta, esto es algo delicado Pecosa, además otros estarían dispuestos a hacerlo sin chistar, Niel por ejemplo— yo hice una mueca
—Paso
—¿Por qué? ¿Por qué pasas de alguien que se muere por ti y estaría encantado y no de alguien a quien odias?—
—Primero que todo, porque Niel aunque es "buena" persona, gran amigo y lo aprecio, lleva acosándome desde la primaria, definitivamente si se lo propongo, después se lo contara a medio mundo con tal de que todos sepan que estuvo conmigo, y sabes que tengo razón— él hizo una mueca y asintió —y segundo, bueno, se que aunque no nos llevamos bien, eres lo suficientemente caballeroso como para no contárselo a nadie, no eres ese tipo de persona— dije desviando la mirada algo apenada —además, se puede decir en que confió en que vas a tratarme bien— dije sintiendo el sonrojo aparecer de nuevo —aunque pretenda cambiar, aun me da miedo la primera vez y no quiero estar con alguien que sea un patán con las mujeres, y aunque te has portado el noventa por ciento de las veces de esa manera conmigo, de alguna forma se que en eso será diferente— él guardo silencio y estuvimos así por un rato, mi corazón latía acelerado por la vergüenza y por expectativa de su respuesta
—Dios santo, eres increíble— lo escuche hablar por fin, algo más valiente levante la mirada y la dirigí hasta él —nunca en la vida me iba a poder imaginar que llegarías hasta aquí soltando tremenda bomba… especialmente porque nunca imagine que justo a ti se te ocurriría algo tan descabellado, de verdad Candy ¿No te das cuenta que estas equivocada?— ahora fue mi turno de fruncir el seño
—¿Por qué?— pregunte frustrada, ¿Acaso no me podía entender y ya?
—Porque todo este tiempo has estado pensando bien, has actuado bien, y solo porque un imbécil te desilusiona la primera vez, no puedes tomar una medida tan drástica y cambiar la persona que eres y lo que piensas así de fácil, sinceramente yo siempre he admirado esa persona soñadora que hay en ti y la chica con valores que has sido siempre, nunca te has dejado llevar por los demás y siempre has actuado como consideraste correcto, no entiendo porque ahora por una tontería piensas diferente y quieres cambiar—
—No es una tontería Terry— dije algo acongojada por sus palabras —tienes que pensar en que si en verdad yo hubiera aceptado hoy estar con Archie, el día de mañana cuando descubriera su engaño me iba a sentir realmente fatal, y no por el hecho que me engañara, porque sinceramente eso es lo de menos, el problema es que le hubiera entregado algo muy importante para mí a la persona equivocada, a alguien que se estaba burlando de mi y que solo buscaba acostarse conmigo, yo no quiero que en el futuro llegue a suceder, y tal vez exageré un poco al decir que cambiare completamente, pues se que de la noche a la mañana no se puede hacer algo tan extremo, pero sinceramente sigo creyendo que es preferible escoger yo misma el lugar y la persona y no lamentarme en el futuro—
—¿Cómo sabes que no te lamentaras luego? ¿Y si de verdad encuentras a tu hombre ideal y te arrepientes de haberle dado algo tan importante a quien no se lo mereciera?—
—No creo que suceda—
—¿Por qué no?— yo suspire
—Porque sé que la persona que escogí no es alguien que no se lo merezca— Terry frunció el ceño, yo me sonroje
—No te entiendo—
—¡¿Por qué tienes que obligarme a explicarlo?— le pregunte frustrada y sonrojada, él sonrió
—Porque sinceramente no te entiendo y si tú pretendes que yo acceda a algo como eso, mínimo debes dar bien tus razones— yo bufe
—¡Es simple Terry! Llevo todo este rato intentando decirte que se que no me arrepentiré si sucede contigo porque te conozco y no eres el tipo de hombre que engaña a una mujer, además yo te lo estaría proponiendo no al revés, así que no tengo porque desconfiar de tus intenciones porque no fue algo que tu planeaste, lo hice yo, por eso no tengo por qué preocuparme en sufrir luego por las consecuencias y si llega a aparecer el supuesto hombre ideal, estaré feliz por ello y no me arrepentiré del pasado, porque en su momento lo creí correcto y fue una decisión que yo misma tome, simplemente y sin saber porque confió en ti, punto—
—¿Confías en mi?— pregunto incrédulo mientras se sentaba de nuevo en el sofá
—Si—
—Pero tú… me odias— dijo aun sin creerlo, yo suspire de nuevo
—No te odio Terry, eres insoportable la mayoría de las ocasiones y un arrogante sin remedio pero no llega a ser tan extremo como para que te odie, y no sé si estoy equivocada, pero creo que tú tampoco me odias, al menos no tanto— sonreí —además lo paso bien contigo cuando competimos en los videojuegos—
—Tienes razón, no te odio, así que yo diría entonces, que tenemos una amistad peculiar— dijo sonriendo
—Algo así—
—Aun así me parece que deberías pensarlo— dijo serio
—No tengo nada que pensar, estoy plenamente segura de ello, además tú tienes una apuesta conmigo Terry, tienes que pagarla— él hizo una mueca, me miro intensamente por unos minutos y luego se tomo el puente de la nariz con ambos dedos
—Después no me vayas a culpar por nada— dijo suspirando, yo sonreí
—¿Eso significa que aceptas?—
—Creo que si—
—¡Gracias!— exclame aliviada, luego sentí que me tomaba de la muñeca y se levantaba obligándome a hacer lo mismo, ignore de momento el millón de descargas que sentí con su toque pues nosotros casi nunca nos tocamos, pero tuve que dejarlo pasar pues me estaba llevando escaleras arriba —¿A dónde vamos?—
—A mi habitación— dijo simplemente, el corazón se me acelero
—¿Vamos a hacerlo ahora?— pregunte sumamente nerviosa
—Sí, después no sé si me retractare, así que si no es ahora, no será nunca— yo palidecí
—¡Por Dios pero es la casa de Eleanor! Al menos vamos a tu departamento—
—Lo están remodelando, por eso estoy quedándome aquí unos días y de paso cuido su casa mientras ella está de vacaciones— dijo simplemente y ya estábamos por ingresar a su habitación
—Vamos a otro lado, a algún hotel, yo lo pago si quieres— dije de nuevo nerviosa, no quería que fuera aquí
—No se trata de dinero, pero si salimos de aquí tal vez tenga el tiempo suficiente para pensarlo mejor y decida no hacerlo, ¿Qué escoges?— dijo parándose de repente frente a la habitación, yo lo mire fijamente por unos minutos, lo pensé y definitivamente no permitiría que se retractara
—Entremos entonces— él frunció el ceño y de nuevo no entendí porque, pero cuando estuvimos dentro de golpe me llego una posible idea —¡Hay por Dios!— él me miro sin comprender —Tu novia, no pensé en ella, ni siquiera recordaba su existencia— dije completamente avergonzada
—¿Qué novia?— pregunto confundido
—Eliza… la arpi…— me calle de golpe —lo siento— él sonrió
—La arpía— repitió divertido —¿Por qué demonios no me di cuenta de eso antes?—
—¿Qué?—
—Termine con Eliza hace tiempo, sinceramente no sé porque estaba tan ciego, esa mujer es toda una…—
—¿Arpia?— termine por él, Terry asintió
—Definitivamente—
—¿Entonces no me estoy entrometiendo entre tú y alguna chica?— él negó, yo solté un suspiro de alivio —menos mal— pero antes de que pudiera si quiera intentar hablar de nuevo, sus labios se estrellaron contra los míos
Me beso de una forma increíble, al comienzo estaba algo sorprendida y me quede paralizada por lo repentino del beso, pero cuando sentí que millones de descargas me recorrían el cuerpo a causa del beso, no lo pensé y lo abrace por el cuello respondiendo como podía. Terry era un increíble besador, me estaba robando el aliento de una manera sorprendente, así que dejándome llevar continúe respondiendo al beso por un rato. Estaba tan concentrada que casi no me di cuenta de las manos de Terry viajando por mi cintura hasta mis caderas y pegándome a su cuerpo en un abrazo posesivo, para segundos después empezar a bajar el cierre del vestido y tocar la piel expuesta de mi espalda, ansiosa, metí las manos bajo su camisa, pero en cuento toque su abdomen lo sentí empujarme por los hombros.
—¡Basta!— yo lo mire algo perdida
—¿Qué sucede?— pregunte sin aliento
—¿No me vas a parar?— pregunto ofendido
—¿Cómo? No te entiendo— aun no me recuperaba del beso
—¡Dios! Estaba esperando a que me detuvieras— yo fruncí el ceño —si te apure diciéndote que tenía que ser hoy, es porque pensé que te sentirías presionada y en algún momento me dirías que lo olvidara—
—¿Me mentiste? ¿En realidad no aceptaste?—
—¡Por supuesto que no!— yo lo mire por unos minutos y entonces lo comprendí
—Yo… ¿así de horrible soy?— él me miro sin comprender —Solo eso explica que actúes así, se que no soy una gran belleza, pero nunca pensé que… ¡hay por Dios soy una tonta!— y sintiendo mi cara roja por la vergüenza y las lagrimas empezar a inundar mis ojos me encamine hacia la puerta, no podía seguir humillándome más, ¡¿Cómo no me había dado cuenta antes? Estaba a un par de pasos del pomo de la puerta cuando lo sentí tomarme por la muñeca
—¡Espera!— me detuve pero no me gire a mirarlo, no podía
—No te preocupes, olvídalo, será mejor que olvides todo lo que te dije y esa estúpida apuesta, yo…—
—No seas tonta Pecosa— dijo él tirando de mi brazo haciéndome girar y tomando mi rostro con su mano libre —¿Por qué siempre tienes que pensar en las cosas más extremas?— yo fruncí el ceño aun sintiendo las lagrimas y antes de responder él siguió hablando —Por supuesto que nada tiene que ver tu aspecto, no saques conclusiones tan apresuradas, ¡Eres hermosa Candy! Sería un imbécil si no pudiera darme cuenta— el corazón se me acelero
—¿Entonces por qué?—
—Porque estaría aprovechando la situación, solo estás confundida Candy, estás triste por lo que sucedió con Archie, mañana cuando hayas pensado mejor las cosas te darás cuenta de la verdad—
—¡¿No te das cuenta que lo que menos me importa es Archie?— exclame a punto de derramar las lagrimas, incline la cabeza y la apoye contra el pecho de Terry, increíblemente se sentía muy bien —¿Por qué simplemente no aceptas y ya?— pregunte sintiendo las lagrimas caer por mis mejillas, sus manos no tardaron en limpiarlas —Piensa simplemente en que me estás dando algo de consuelo— él frunció el ceño —por favor— volví a pedir, Terry me miro atentamente por unos minutos
—¡Demonios! ¿Cómo puedo seguir negándome cuando te veo así? ¿Cómo puedo hacerlo si acepte desde el instante en que lo propusiste?— mi corazón de nuevo se acelero, pero no tuve mucho tiempo de analizar sus palabras pues de nuevo tenía sus labios contra los míos
Sé que aún está pendiente la historia se labios del pecado pero Miko la autora no la actualizado por lo que todas estamos en la misma situación que paso con la pareja, espero que ella pronto logre actualizar y poder seguir deleitándonos con sus producciones
