Espero que este capítulo comience a darle forma y ya no tengan tantas dudas, pero si las hay díganlas con confianza e intento ser más explícito.

En categoría no encontré mundo alterno, así que supongo que tendría que anexarlo en el resumen….

Bien nos leemos…

Atte: Ciel Phantomhive.

Capítulo 1 Parentesco.

Jack camino despacio hacia el comedor, llevaba las manos metidas en los bolsillos y un aire soñador bastante inusual en él. Es más, si no estuviera en la escuela ya se hubiera puesto a silbar una canción. Su humor estaba en un punto cúspide como hacía mucho no pasaba.

En ese momento se entretenía intentado recordar las facciones del niño. Una boquita pequeña de sonrosados labios, nariz respingada y unos ojos enormes y expresivos de un delicioso color avellana que hacia juego con su cabellera; y una piel de un rico color…

—Me da escalofríos de solo pensar que ha logrado pintarte esa sonrisa.

Jack giro tan rápido que casi se tuerce el cuello, detrás de él vio a un hombre joven de aparentemente unos veintidós años, sus cabellos negros como la noche rosándole los hombros en marcaban una piel pálida en donde resaltaban dos ojos enigmáticos de color verde Toxico.

—Rasmus… —Siseo dando un paso atrás.

—¡Oh! Vamos Jack no puedes tenerme. Somos familia.

Jack dibujo una sonrisa socarrona elevo su mano con elegancia y soltó con sarcasmo. —Claro, familia. Por eso tu hermano no quiere saber nada de mí.

—Tu padre te quieres y lo demuestra a su manera. Quizá no sea…

—Deja de justificarlo. Acabas de espantar mi buen humor. —con desdén chasqueo los labios. —Y bien… ¿Por qué estás aquí? Tío… —Siseo la última palabra, como si su parentesco fuera una ofensa para ambos.

Rasmus hablando su mirada, Jack había crecido lejos del cariño de sus padres, su madre porque murió cuando aún era demasiado joven para recordarla y su padre lo evadió debido a que no podía soportar mirarlo sin soltarse a llorar amargamente, Jack había heredado casi todos los rasgos de su madre, incluso ese peculiar cabello color plata.

Rasmus meneo la cabeza, apreciaba lo suficiente a su sobrino como para incrementar la discordia entre ellos solo por diversión por eso se limitó a contestar. —Tomare el lugar del Dr. Medel.

Jack frunció el entrecejo con molestia antes de decir —¿Serás mi profesor de Historia Antigua?

Rasmus asintió feliz. Esperaba que el trato diario ayudara a mejorar su relación, después de todo era su único sobrino y él de verdad valoraba a su hermano. Su familia pequeña y rota aun podía tener salvación.

—Espero que le pongas empeño.

Jack dio media vuelta y se alejó a paso rápido. —Claro Toothless, como tú digas…

Rasmus elevo las cejas, ¿Toothless? ¿De dónde había sacado semejante apodo? Aunque extrañamente lo hacía feliz saber, que un tratándose de un simple apodo, podía llegar a ser un poco más cercano a Jack.

Frost refunfuño, tener a su parentela cerca era una calamidad, pero encima que se tratara en específico de su tío Rasmus era aún peor. El hombre no parecía entender que prefería estar solo. Y si buscara compañía, lo cual no pasaría ni en un millón de años, sin duda él no sería una opción. Si Jack quisiera compañía seria… ese niño de dulces ojos caramelo.

Dio un suspiro anhelante, detuvo su andar y —¿Cómo te llamas? —pregunto distraídamente mientras miraba por la ventana. Había algo en ese niño que lo atraía poderosamente.

Ese tipo de algo que se aloja primero en tu cabeza y poco a poco se cuela más abajo, buscando un pequeño hueco vacío en su pecho. ¿Quién era? ¿En curso estaba? ¿Por qué no lo había visto antes? ¿Por qué no podía, ni quería dejar de pensar en el?

Con disgusto llego a su cuarto y se dejo caer sobre la cama…

—Es un niño. Es solo un niño… —Intento convencerse para olvidarlo.

[…]

Hiccup caminaba de prisa mirando en todas direcciones ¿En dónde se había metido ese niño? Se preguntó mentalmente mientras se detenía en medio del pasillo del área de primaria. Astrid a unos pasos parecía divertida.

—¿No crees que estas exagerando? Estoy segura que puede cuidarse solo. —Dijo ella ya cansada de recorrer la escuela.

Hiccup negó con la cabeza y sin más emprendió de nuevo su búsqueda. Sus ojos verdes escudriñaban los rostros de los niños en buscar de uno en específico.

—¡Rayos! —exclamo algo desesperado. —Debí ponerle una correa en cuanto mi padre nos dejó en la entrada.

Hiccup dio un jadeo cuando sintió un pequeño cuerpo chocando con él sin embargo, cualquier cosa que fuera a decir se vio remplazada por un ramalazo de alivio al ver quien se aferraba desesperadamente a su cintura.

—Jamie. ¿En dónde te habías metido? — cuestiono preocupado ante la mirada asustada de su hermano menor. —Jamie… dime que ha sucedido. —Pidió, sus manos se apretaron en puños y sintió la ira ir ganando terreno. Si alguno de esos grandulones abusivos se había atrevido a tocar a Jamie…

—Estaba en la biblioteca jugando con Toothless… —Contesto apretándose más contra el pecho de su hermano mayor sin soltar en ningún momento al dragón negro que el mismo Hiccup le heredo cuando considero que ya era demasiado grande para jugar con peluches. —Y un fantasma…

Hiccup torció el gesto, ¿había escuchado bien? Dijo ¿un fantasma…?

—Casi me muero del susto, tenía el cabello blanco y…. y llevaba el uniforme…. ¿No será que murió en la biblioteca y ahora su alma pena eternamente?

Hiccup apretó la boca conteniendo una carcajada. Su hermano sí que tenía una gran imaginación. Con ternura le acaricio los cabellos, luego le tendió un libro sobre Elfos, Hadas y Duendes, un tema que le apasionaba, de hecho, todos sus dibujos siempre estaban destinados a ser coloreados por Jamie.

—Llevo años en esta escuela y jamás he escuchado nada parecido. Deja de soñar despierto Jamie. —le sonrió con cariño, un gesto amargo por parte del menor le hiso saber lo doloroso que fue ver como demeritaban su palabra. Hiccup dio un suspiro y conciliador agrego. —Está bien. Buscare si existe algún incidente de esa índole. Pero… a cambio prométeme que no volverás a vagar por ahí solo.

Jamie asintió apretando a Toothless sobre su pecho.

—Bien ahora vamos, quiero saber cuál es tu habitación para poder localizarte rápido.

Jamie torció la boca y puso los ojos en blanco mientras resoplaba. Quería mucho, muchísimo a su hermano pero odiaba que lo siguiera tratando como a un bebe. Aun asi…

Astrid sonrio ante la estampa, era extraño para ella ver comportarse de esa manera a Hiccup, desde que lo conocía, hacia… bueno desde siempre, el hijo de Estoico siempre fue algo enclenque y sumiso, y aun lo era cuando Jamie no estaba cerca, porque una vez colocas al chico en la ecuación era como ver transformase a Hiccup en el PODEROSO HERMANO MAYOR.

Toda una parodia de una comedia. Pero ella estaba feliz de que al menos ahora Hiccup tuviera alguien por quien pelear, alguien a quien decidió proteger y le diera fuerzas para mantenerse en pie ante la tempestad que se venía encima como futuro regente de Berk.

Hiccup puso frente a su rostro dos boletos. —Jamie. Mira…

Jamie abrió grande la boca antes de soltar un grito de alegría.

—No puedo creer, como los conseguiste. Debió costarte mucho… Hiccup eres el mejor. —Exclamo fascinado corriendo a abrazarlo por la cintura.

Hiccup sonrió complacido correspondiendo el gesto, amaba a su dulce, inocente y tierno hermanito. Lo protegería de todo contra todo, porque ese niño era su única felicidad, por sobre las incontables desgracias que asolaban a su familia.

Estoico el Vasto, actual regente de Berk estaba metido en serios problemas políticos, su pequeño país, con tierras bastante proliferas y ricas, estaba siendo disputado por varias potencias mundiales, pero su padre nunca fue un hombre de leyes y se veía avasallado cuando le hablaban de promulgas y decretos parlamentarios. Por suerte tenía a su lado a Tío Bocón.

Hiccup amaba a su padre y a ese hombre rubio que a pesar de no tener lazos de sangre defendía a capa y espada a su pequeña familia. Cuando se fue de casa le había prometido a su padre que estudiaría Derecho jurista y Mercantil, Ciencias Políticas y Comerciales…. Y… y todo aquello que lo ayudara después para mantener a salvo de aquellos carroñeros a su diminuto pero orgulloso país.

Y lo estaba cumpliendo, cierto que no dormía mucho y casi o mejor dicho nunca practicaba deportes, la única distracción con la que contaba era dibujarle criaturas fantásticas a Jamie pero valía la pena, actualmente era el único alumno que cursaba dos licenciaturas y para no ser tacaños sus calificaciones eran de excelencia académica.

Todo un erudito.

Pero ni eso lograba alejar los comentarios mordaces de Pitch Black, uno de los más insistentes "diplomáticos" que no dejaba de susurrar a su padre las miles de desgracias que atraería a su pueblo si se empeñaba en mantener esa postura independiente y autosuficiente.

—Joven Haddock puede que alcance su meta pero… recuerde que el tiempo corre… Berk no pude esperar tanto tiempo…

Huccup sentía tanta rabia contra ese hombre, Pitch Black era el mismo mal en persona, era la serpiente que auguraba malos presagios. Hiccup sintia las lágrimas salir de sus ojos ante la desesperación e impotencia.

—Este será mi cuarto durante este año. —Dijo Jamie mientras abría la puerta y regresándolo al presente.

Su hermanito y su padre eran las personas más importantes para él. Con ternura acaricio la cabecita de Jamie y dijo —vendré mañana temprano por ti, y no quiero estarte esperando.

Jamie asintió feliz. E Hiccup salió junto a Astrid. Este sería un año muy difícil, pero agradable porque tendría a Jamie a su lado.

Continuara….

Si decido que esto no camina como debe, lo retirare….

Lo termino y lo vuelvo a subir cuando lo mejore.

Asi que tranquilos.

Atte: Ciel Phantomhive