Tal parece que aun no estoy muerto y que aun tengo la suficiente destreza para escribir algo. Me he perdido durante un tiempecillo para poder acoplarme mejor a mis clases de la universidad y por ello no había sido capaz de postear este capítulo sino hasta ahora (Siendo sincero con ustedes, esto de estudiar algo a lo que no le puedes ver futuro, o diversión, está comenzando a fastidiarme). Les vuelvo a recordar que las historias si tienen un orden cronológico pero yo las estoy poniendo en un orden completamente al azar.
Disfruten.
Blah
En mil años de existencia, el rey de los vampiros tenía muchas dificultades para encontrar a alguien con quien pasar el tiempo, seguro, varios de sus amigos aun tenían la misma edad que él (probablemente varios siglos mayores) pero era muy difícil contactar con ellos. Por ejemplo, cierta zombi alocada suele ir a visitar los lugares más alejados en lo que queda del planeta y un pobre poeta ciego con pinta de gladiador nunca salía de su pequeño cuarto lleno de libros.
Marshall Lee se veía obligado a ensayar con más frecuencia o asistir a numerosas fiestas para evitar morir de aburrimiento, no que la tierra de Aaa fuera un lugar aburrido, pero necesitaba un intercambio de palabras de vez en cuando.
Distraerse con sus amigos de la realeza era… como dijo él, "…incomodo". Lo único que compartía con ellos era un titulo elegante y varios cientos de súbditos bajo su ala. Las conversaciones eran largas y tediosas en cada reunión a la que asistía y aunque el Dulce Príncipe era uno de sus más queridos amigos, en ocasiones no podía evitar sentirse solo en su compañía.
La última de las opciones era matar el tiempo con la Reina Helada, la razón por la que no lo hacía era bastante obvia. Le dolía ver a la persona que alguna vez considero como una madre inmersa en una interminable locura, de la que no podía escapar. Él era su único amigo constante, el único con el que podía hablar y el único con el que podía contar. Al menos hasta que Fionna y Cake llegaron a escena.
La alegre e inocente humana alegraba y entretenía cada día de su existencia. Por lo general sus aventuras juntos resultaban en algún disparatado desenlace. El rey de los vampiros se vio a si mismo visitando a la rubia y a su gata con mucha frecuencia.
Disfrutaba al máximo pasar el tiempo con las dos hermanas, aunque no se quejaba cuando la gata desaparecía por algunos días con un unicornio de colores simples, dejándole a solas con la última humana. Su compañía era mucho más agradable y era la única persona con la que de verdad podía desenvolverse y mostrar quien era él en verdad.
No representaba problema alguno para Fionna hablarle sobre muchas cosas o sobre discutir problemas mundanos. ¿Quién mejor para dar consejos que alguien que había vivido durante mucho tiempo?
Ella se adapto rápidamente a las sonrisas maliciosas que él le disparaba a cada momento y también a sus bizarras travesuras, que, tarde o temprano siempre se salían de la borda. Lo que no era capaz de soportar, o de comprender del todo, era el tenue calor que sentía en el rostro cada vez que el vampiro estaba peligrosamente cerca de ella. Probablemente jamás se acostumbraría.
"Hola Marsh". Ese era el saludo que ella usaba cada vez que él entraba en escena. Si algo ha aprendido en todo este tiempo es a siempre disfrutar de los placeres fugaces que la vida le ponía enfrente.
Por ello el siempre respondía de una manera incluso más alegre a su saludo. "Hey Fi".
Después de todo, ella lo hacia la persona más feliz con solo unas palabras.
Indigno
El rey de los vampiros estaba en el balcón del palacio real mientras robaba los distintos tonos de rojo a las decoraciones del lugar. Ha pasado alrededor de un día desde que la heroína fue dada de alta del hospital donde estaba, solo para ser recibida por una fiesta en su honor. Todos en Aaa celebraban el hecho de que aun siguiera con vida y como no podían decirlo en voz alta lo enmascararon todo para que pareciera que el nombramiento de la hechicera era lo importante.
Aun en su frágil ella complacía a todos con un baile en el centro del salón. Pero con quien más tiempo dio vueltas en su precioso vestido azul fue con un ser hecho de goma de mascar que ahora portaba el título de rey. Marshall Lee observaba desde lejos como las manos del pelirrosado intentaban recorrer las vistosas curvas de la rubia, y esto hacia que la sangre del vampiro hirviera con un profundo desdén.
El inmortal se opuso rotundamente al baile, era demasiado pronto para que Fionna estuviera de pie luego de su roce con la muerte y era desconsiderado pedirle que asistiese. Pero de nuevo, si votación unánime significa todos excepto uno entonces no había una forma de hacer algo al respecto.
Lo único que podía hacer era rechinar sus dientes por la extrema proximidad entre su mejor amigo y la humana. Llevaban casi toda la velada bailando y riéndose de algún comentario tonto que no se molestaba en leer directo de los labios de Gumball.
La velada siguió su ritmo habitual: los invitados bailaban al ritmo de una de sus canciones que retumbaban de los altavoces, la comida se agotaba a un ritmo alarmante; tanto que ponía en una crisis a la sirvienta Mentita (N.A.: yo pienso que es un nombre unisex así que…) y la pareja principal desapareció de la pista de baile luego de un par de palabras hicieran que la rubia se sonrojara.
Marshall Lee se quedó atónito al ver como el Dulce Rey desaparecía con Fionna detrás de una enorme cortina. Su instinto le gritaba que fuera ahí y le mostrara a su pomposo amigo a como respirar con los pulmones de fuera. Pero algo lo detuvo, recordó que la humana no se resistió a ser arrastrada a algún discreto lugar a hacer Glob sabe que cosa y que ella no tendría motivos para desconfiar del príncipe transformado en rey. Al menos no de nuevo.
Si esto era lo que en verdad quería, el no era nadie para decirle lo contrario. Si pudo contenerse como espectador mientras miraba como la vida de la rubia peligraba, entonces necesitaría aun mas fuerza de voluntad para evitar volar directo a donde la posible pareja estaba para interrumpir 'accidentalmente'.
Le dolía quedarse ahí a luchar con sus propios sentimientos encontrados, pero no había nada que podía hacer que no llevara a Fionna a odiarlo por sus actos. Inconscientemente mordió el interior de sus mejillas hasta que estas sangraron, rápidamente sanaron pero esto no le importo en absoluto.
Al tratar de relajarse un poco en un mullido asiento de algodón algo lo obligo a reaccionar, un bloque de media tonelada que por poco lo aplasta. Al analizar el escombro más de cerca se podía notar que pertenecía de una de las paredes del palacio.
Desde el balcón, el rey de los vampiros observo como varios trozos se desperdigaban en los alrededores del reino. Por suerte casi todos los habitantes asistieron a la velada por lo que las bajas no deberían ser altas.
El epicentro, de lo que parecía ser una explosión, fue el lugar donde Fionna y Gumball habían desaparecido. Temiendo por la vida de la humana (y ligeramente por la de su entrañable amigo) se aventuro a través de una nube de polvo y al interior del edificio.
Al llegar al lugar de la explosión se encontró con el cuerpo parcialmente incinerado del Dulce Rey y a una humana flotando a la mitad de la habitación. Sus dorados cabellos flotaban en direcciones aleatorias, su vestido azul estaba desgarrado; además de tener sangre en el y su ojo azul analizaba al nuevo visitante mientras que el ojo de hechicera, que tenía el mismo brillo y coloración que una amatista, amenazaba con un brillo espectral a quien osara acercarse.
"¿…Fi?" preguntó cautelosamente. Le sorprendía la imponente figura de cabellos dorados que tenía enfrente pero debía tener cuidado con lo que dijera. Si esta era la humana al menos podía hablar con ella.
"Tú eres Marshall Lee… ¿Cierto?" la voz no era la de Fionna, mejor dicho, se sobreponía a la de ella formando un ominoso eco que heló la poca sangre que el vampiro circulaba. Esto hizo que las palabras no fluyeran con normalidad, obligándolo a asentir con la cabeza en respuesta.
"Tal parece que la humana te tiene afecto. Como señal de buena fe hacia ella, te daré un par de minutos para huir de este lugar antes de que no quede nada". No había una pisca de empatía en ninguna de las dos voces que podían distinguirse, ni siquiera Fionna en sus peores momentos se oiría de esa manera.
¿Estás bromeando, cierto? ¿A qué te refieres con que no va a quedar nada? , y la más importante, ¿Qué, o quién eres?
Las preguntas tendrían que esperar, pues el vampiro sabía que hablaba en serio. De ser cierto lo que decía entonces debía alejarse del reino lo mas que pudiera, tomo el cuerpo calcinado de su amigo sobre su hombro con la esperanza de que aun siguiera con vida.
Se sentía como un cobarde al huir, pero si Fionna le compro unos minutos para poder escapar entonces no los desperdiciaría. Reluctante, se dirigió hacia el agujero de la habitación para salir volando de ahí. Miró por última vez a la humana y le dirigió unas palabras.
"Volveré por ti… Fi"
"Lo dudo bastante"
Replicarle hubiera significado más tiempo perdido, del cual no tenía mucho. Voló directo a donde se encontraba Mentita y le explico lo poco que sabía, ella se encargaría de evacuar a toda persona posible, él también ayudaría pero no sin antes llevar a Gumball a un lugar seguro.
Después de ponerlo en una colina lejana, volvería a ayudar a la dulce gente. A medio camino de vuelta al reino una onda expansiva envió al inmortal a estrellarse contra los arboles. Al recobrarse pudo observar una nube en forma de hongo alzarse del lugar donde estaba el Dulce Reino.
Actuar
"Ungh…. ¿no puedes ser un poco más cuidadosa Cake?" exclamó la heroína mientras su hermana atendía sus heridas más recientes. Luego del incidente que casi les costó la vida a ellas, y a casi todos en Aaa, la rutina volvió a apoderarse de ambas y destruir la maldad no era una cosa fácil de hacer. En esta ocasión tuvieron que pelear contra un cactus bailarín, no precisamente malvado, que desmoronaba con sus bailes una aldea de suavecitos.
"¿Cómo quieres que lo haga si no te estás quieta?" la gata removió otra de las largas espinas que se alojaron en la espalda de la rubia. Era obvio deducir como termino la cosa.
"¡Auch!" la hechicera gritó de dolor al sentir el movimiento de la ultima espina abandonar su cuerpo. "¿ya terminaste Cake?" preguntó aun con su espalda adolorida, el ungüento que le aplicaron surtía efecto rápidamente. "Claro mi niña, ya puedes ponerte tu camisa…".
Un suspiro de alivio se escapo de su boca por las buenas noticias. Intentó ponerse su característica blusa azul solo para ser detenida por una pata mágica, la de su hermana. "Pero tu dijiste…" "Sé lo que dije, solo déjame revisar estos moratones".
Esto confundió a la rubia, las únicas heridas que tenía eran la de aproximadamente cuarenta y tres espinas, obsequio del cactus por haber sido detenido. "Vaya que tienes varios de ellos. No pensé que Vladimir (nombre del cactus) te dejara tan mal".
La espalda de la humana estaba repleta de moratones, aunque la mayoría de ellos ya estebaban sanando. Esto le extraño a Cake quien comenzó a revisarlos más detenidamente "mmm…. Qué raro, ya están sanos".
Mientras la heroína recordaba el cómo se los hizo fue cuando un intenso rubor le cubrió el rostro. Ya que recordaba el lugar, momento y quien se los había hecho pero no podía decírselo a su hermana. "Q-Q-Qui-Quizá no sean nada jejeje, tal vez solo me caí de la cama o algo así".
La gata no era lo suficientemente ingenua para creerle, pero aun así no tenía motivos para pensar que ocultara algo. O al menos no los tenía hasta que llego a sus caderas.
"Espera hay algo mas aquí… ¡¿ESAS SON MARCAS DE DEDOS?!" exclamó al no poder creer lo que veía. Pero había más.
"¡Dime que esas no son mordidas y que son solo lunares!" El pudor evitó que gritara a los cuatro vientos el lugar donde las encontró.
La rubia no sabía qué hacer estaba avergonzada al más no poder. Así que hizo lo primero que se le vino a la mente. "¡Debo irme Cake!" se puso su blusa azul con mangas y dio un triple giro en reversa y afuera de la casa del árbol. Donde comenzó a correr despavorida, temiendo que la gata mágica la seguía de cerca.
La verdad era que Cake no reacciono sino hasta que la rubia se encontraba en las faldas del bosque que estaba cerca de su hogar. No podía regañar a una mujer de veintiún años por hacer ese tipo de cosas pero le era difícil imaginar a alguien 'haciéndolo' con su hermana menor.
Se transformó en una versión gigante de ella misma, destrozando una parte de la casa en el proceso, y comenzó a seguir a la humana, quien se dirigía hacia una cueva en especial. "¡DETENTE FIONNA! ¡HABLEMOS SOBRE LOS NIVELES, EN ESPECIAL EL QUINCE!".
La advertencia de la plática pudo escucharse en los alrededores. Aparentemente ya no sería una nueva noticia solo para Cake.
Bueno, ¿qué tal les pareció?
En esta ocasión yo me sentí un tanto oxidado por el lapso desde mi último trabajo y por no poder tomarme mi tiempo para escribir el capitulo. He tenido toda clase de distracciones por lo que no pude dedicarme enteramente a escribirlo. ¿Qué han hecho ustedes cuando quieren hacer algo y deben remplazar el "quieren" por un "tienen que"?
Yo me despido y que pasen una muy buena noche.
Oh, y en una nota aparte:
ikerramirez: Creo que deberíamos dejar la cosa tal como está (lector-escritor). Solo digo esto porque deberías verlo desde mi punto de vista. Sé que especificaste muchas cosas en tu review pero a mí me dio muy mala espina (no que lo estuviera considerando) y si nos llegamos a encontrar en el estado, estoy seguro de que será una agradable conversación que nació de un encuentro por pura coincidencia, pero nada más. Gracias por tus palabras de ánimo y por favorecer mis escritos, de verdad lo aprecio.
