Okey, sí, merezco sus tomatazos, pero todo tienen una razón de ser. El capítulo estaba semi listo, sólo me faltaba afinar unos detalles pequeños, pero al ver la nula respuesta que tuvo el fic, me bajó toda la pena, pero hace un rato, encontré un mensaje en mi mail que decia "Review" Los ojos me centellaron de lo feliz que me puse y me dije a mí misma: "mientras haya una persona dispuesta a leer y se da el tiempo de comentar, tú debes seguir" y eso es lo que haré. LilyLoop
Gracias a esa anonima persona que me escribió. Por ti me motivé otra vez para acabar con el capí. Ojala no te decepcione y lo encuentres DI VI NO xD.
Un saludo a todas las personas que pasan por acá. Gracias por leer mis desvaríos xD.
Besotes y abrazos apretados!
PD: Si lo ponen en favorito, por fis, dejen un comentario. Me gustaría saber que opinan de éste fic.
Je Veux
Capítulo II
"Brazos a torcer"
− Llamo Mathew y dijo que los autos estaban listos, señor Malfoy. – La voz de su queridísima secretaria, lo saco un momento del trabajo que tenía frente a su escritorio. Levanto la vista y esbozo una leve sonrisa.
− Gracias Clary. – la mujer de no más de cincuenta años, asintió y salió del lugar, sigilosamente como mismo había entrado.
Se encontraba feliz, por fin era fin de semana y tendría su fantástica salida que solía llamar un "desestresante natural". Aunque de natural no tendría nada, porque su invitada estaba literalmente hecha a mano, pero como no tenía la disposición de ponerse exquisito, solamente llamo a su sucursal más segura y dispuesta. Además la chica era una diosa en los menesteres y ese era un gran aliciente para poder soportar una cena hablando de los variados métodos de depilación.
Se paró de su asiento y miro hacia el ventanal que cubría casi toda la pared. No pudo evitar sentirse orgulloso de todo lo que había logrado. Además de levantar y volver a engrandecer al apellido Malfoy, había triplicado las arcas. Draco todos los días agradecía haberlo criado de manera prolija y sensata, pero con el toque de humanidad que necesitaba para poder sacar adelante negocios. A pesar de solo tener veintidós años, había logrado mucho más que un hombre de cuarenta. Todo era a base de esfuerzo y perseverancia.
Por lo mismo, odiaba a Rose, aunque tampoco era odiar. Sentía rabia hacia ella. Una chica que lo había tenido todo y un apellido que con solo pronunciarlo, le abría hasta las puertas del cielo. Nunca quiso ser prejuicioso, por algo era muy amigo de los Potter y gran parte de la familia Weasley. Pero ella era el problema. Desde que tenía memoria, Rose había sido una constante molestia en su vida. Ya sea humillándolo, retándolo, haciéndolo sentir inferior, riéndose de las cosas que él hacía, acoplándose con sus ex's para destrozarlo y así una lista interminable de situaciones en las cuales se veía continuamente envuelto por culpa de su odiosidad. Rose era una pulga en su oído, un troll sobre sus hombros, un theatrals saltando sobre su cabeza. No la lograba comprender, y eso que lo intentó, pero era como encontrarse con un muro acorazado y parapetado, porque a cualquier indicio de querer generar un lazo, sin tener un conflicto, ella se ponía como gato engrifado y lo lanzaba a volar.
Por Merlín, ¿Por qué no podía simplemente dejarlo en paz? Tampoco era que fuese a construir un edificio en medio de la selva. Era algo más pequeño y generaría empleo para la población del lugar. Pero no, era más fácil odiarlo y recriminarle sus "negocios matadores de animales y lugareños" antes de darse el tiempo de comprender lo que verdaderamente era.
− Señor Malfoy, el joven Nott se encuentra esperándolo. – Scorpius se giro lentamente, agarrando el puente de su nariz. Ojala vendiesen una poción para regenerar el animo, así no tendría que ir a enfrentarse con Nott, mientras pensaba en su cama.
Camino por el piso, para llegar a la sala, donde seguramente se encontraría con el idiota de su amigo y que además era su primo.
− Scorpius. – se puso de pie, con su desenfadada forma de ser y se acerco a él. − ¿Cómo estás?
− Solo quiero saber si tengo que echarte o no. – Nott levanto los hombros y volvió a tomar asiento. Scorpius lo siguió.
− Tuvimos una conversación. – Scorpius lo siguió mirando, esperando que se explayara. – No va a parar. Por lo menos ahora.
− Creo que nuestra relación contractual llega hasta aquí. – Nott solo asintió mirando hacia el suelo. – Maldita sea, no quiero echarte imbécil. Pero como puede ser que Rose sea tan escurridiza.
− Ayer la esposé. – interrumpió. Scorpius lo miro confundido, sin comprender. – Le dije que estaba detenida por daño a la propiedad privada.
− ¿Le hiciste algo? – pregunto confundido.
− Si, la golpee hasta cansarme. – respondió con sarcasmo y una sonrisa de suficiencia, pero Scorpius no lo notó.
− ¡¿Cómo se te ocurre?! – le reprocho.
− Era una broma, estúpido. – Paso su mano por la cara con cansancio. – Rose con un solo toque, me deja reducido a un estropajo de dolor.
− Es verdad. Sus técnicas defensivas, dan miedo. – Nott asintió. − ¿Cuál será el punto débil de Rose?
− Hace algún tiempo, le pedí ayuda a Lorcan. Ya sabes, ellos tuvieron una relación en Hogwarts. – Scorpius bufo.
− Duraron tres días Nott, ¿Qué cosas podrías sacar de ahí? – El hombre de ojos verdes levanto una ceja.
− Es probable que no haya sido larga, pero Lorcan atravesó las barreras de Rose y logro llegar a ella. Es uno de los pocos que puede decir que recibió algún beso de la "Colorada" – Scorpius asintió ido.
Y pensándolo bien, su primo tenía razón. Lorcan era uno de los pocos que podía decir los puntos débiles de Rose.
− ¿Qué te dijo Lorcan? – pregunto el rubio.
− Me mando a freír monos. – Scorpius se acaricio la frente cansando, mientras Nott reía a mandíbula batiente. – Pero pude sacar algo de esa conversación. Rose es sensible, muy sensible. Al punto de que si tú le dices algo más o menos doloroso, ella te golpeara y castrara con los dientes, pero en la soledad de su hogar, llorara como condenada.
− Obvio, es un ser humano. Tiene sentimientos. – Fue el turno de Nott para bufar.
− Rose tiene un punto débil muy marcado. Todos lo conocemos, aunque ella no lo reconozca. – Por primera vez, Scorpius se vio interesado en la conversación.
− ¿Cuál es? – Nott esbozo una sonrisa chula y llena de glotonería.
− Tú eres la debilidad de ella y podríamos usar eso a nuestro favor.
Scorpius quedo estupefacto, pero segundos después reacciono y no pudo evitar sonreír. Oh si, Rose Weasley ya tendría su merecido.
O.O
−Estoy muerta – y su acción lo comprobó. Se echó sobre la mesa, sin pensar en las consecuencias que eso traería, como por ejemplo; botar el café de su prima.
− ¿Qué hiciste anoche? – Rose siguió tirada, pero igualmente respondió.
− Hubo vigilia en la selva. Los lugareños se pusieron a rezar e hicieron una especie de fogata, quemando todo lo malo que había traído Scorpius con su gente. – murmuro.
− Wow, de verdad estás de las mechas con él. – Rose soltó el aire lentamente, sin levantar la cabeza. – Te vas a enfermar si sigues a este ritmo tan destructivo.
− Es el precio de mantener esa reserva como debe ser. – con letargo levanto su tronco y estiro los brazos sobre su cabeza. – Siempre que tengo este tipo de luchas, donde veo afectado mis ideales, tiendo a endurecerme por completo. Estoy tentada a llamar a Jenrry para que me dé uno de esos deliciosos masajes que me hacen suspirar.
− Oooh, sería maravilloso ¿hará 2x1? – Rose sonrió genuinamente. – Bonita, ¿Por qué no simplemente paras con todo esto? Estás cansada, las ojeras te llegan hasta los hombros, has bajado por lo menos 3 kilos y tu pelo comienza a perder brillo.
− ¿Te das cuenta qué acabas de decirme sólo defectos físicos? Me importa más lo emocional que el "cómo me veo" – Lily levanto los ojos y susurro unas palabras. Rose sólo alcanzó a entender el: "por Merlín" − ¿Puedes parar? De verdad estoy bien, sólo necesito una buena ducha, una rica comida y un masaje de Jenrry.
− ¿No será que te gusta el pequeño Rolls? – Rose negó de inmediato. – Sería muy malo que te gustará, porque ya sabes que no eres de su gusto.
− Segundo y tercer año, estuve colada hasta las patas por él. Cuando en cuarto lo pillé besándose con Louis, entendí que no era mi hombre. – Lily lanzó una carcajada que contagio a Rose.
− Tu propio primo te lo ganó. – Rose asintió sin parar de reír. − ¿Y Malfoy?
− ¿Qué ocurre con él? – Lily carraspeo un poco y comenzó a revolver su café con tranquilidad, evitando explayarse más, o esperando que su prima hablará. – Lily…
− Te gusta. Siempre te ha gustado. – Los ojos temerosos y compasivos de la pequeña Potter la hartaron. Estuvo a 2 segundos de lanzarse un hechizo petrificador. Lo que había dicho era como uñas arrastrándose por una pizarra de tiza. –Rose, sé que no es mi problema, pero tienes que ser sincera contigo…
− ¿Para qué? ¿Para seguir alimentando la nula esperanza de que se fije en mi? Ya no tengo 16 años. – Agachó su cabeza y miro sus dedos entrelazarse. – Scorpius me toma como una ladilla, un estorbo. La chica que arruina su vida y en cierta forma prefiero que sea así. Es más fácil mantener a raya los sentimientos, porque me enfoco solamente en las cosas que detesto de su persona.
− Eso es injusto. Sabes que no es un mal hombre. Quizás no será el Mrs. Darcy que esperas desde que tienes 7 años, pero tú en tu ciegues de no querer mirar su parte buena, estás lastimándote. No te obnubiles por tus sueños de "libertad, paz, amor y revolución"…– Rose puso una cara extraña. – Okey, dejemos el tema por hoy. – Levantó la vista haciéndole un gesto al camarero para que le trajera la cuenta − ¿Te gusto está cafetería?
− Sip, tiene ricos postres. – Lily entorno los ojos sonriendo. Su prima ni siquiera había probado el trozo de pastel que había pedido. – Creo que no es un buen día para calificar un restaurant.
− Óyeme, siempre es rico comer. – la reprendió bromeando.
− Tu trabajo es soñado. Comer en todos los restaurantes del mundo y escribir sobre ellos. – Lily sólo se levantó de hombros. – Desde pequeña se te dio bien redactar. Recuerdo las poéticas cartas que le enviabas a Lorcan. – La pequeña Potter enrojeció.
− Nunca te perdonaré que hayas sido su novia. – Rose se río sin parar. – Eres la peor. – Lily se hizo la ofendida. – Aunque tu súper plan de hacerte pasar por su chica, dio buenos frutos.
− Uyyy si está feliz porque el chico de sus sueños la invitó a vivir a su depto. – dijo Rose burlándose. Lily volvió a levantar los hombros y con una sonrisa de oreja a oreja terminó:
− La que puede, puede y la que no, mira y aplaude. – Las risotadas no se hicieron esperar y todo el lugar centró sus ojos en ese par de pelirrojas hermosas. – Andando. Albus está de cumpleaños y llorará si no llegamos en… − miro su reloj – Vamos atrasada.
− ¿Cuántos minutos?
− Cuarenta y cinco. Muévete, Colorada. – Lily dejo el dinero sobre la mesa y miró a su prima que abría y cerraba la boca indignada. – Deja de hacer eso y agiliza el paso.
− No me vuelvas a decir "Colorada". –Lily le restó importancia moviendo la mano en el aire.
− Como digas, Colorada. – Rose bufo con fuerza y camino a paso rápido.
− ¿Últimamente te he dicho cuanto te odio?
Rose caminó algunos segundos tras ella para encontrarle el paso, pero de repente se detuvo sin razón aparente.
– Estará Malfoy – murmuró asustada.
– Ding dong, Colorada. – la sonrisa de Lily no podía ser más grande. – Hoy no sólo me tendrás que odiar a mi.
A la mierda... sería una noche interesante.
