Como están mis queridos lectores, aquí estoy de nuevo Pd_ sntk, trayendo ante ustedes con mucho gusto la segunda parte de esta ópera prima que con mucho gusto escribo para el disfrute de aquellos que lo leen.
Antes de comenzar le informo a la pareja de Shion y Len que uno de los dos vera de cierta manera ganada su apuesta y tal vez mas de una vez.
De entre la neblina salía la figura, Ash no podía creer lo que veían sus ojos, eso era algo que jamás creyó que vería en su vida. De aquel velo blancuzco una criatura canina de pelaje negro y gris, garras en sus cuatro patas y un par de colas largas y peludas se colocó en posición amenazante. Aquel ser era un Mightyena, quien estaba dispuesto a atacar a la menor provocación. Lo más impactante, eran las 2 cabezas que salían de su cuerpo; además su cuerpo era del doble del tamaño regular para un pokémon así, llegando a tener la misma altura que el entrenador o incluso más alto.
Por otro lado Iris también se había encontrado con su vigilante misterioso.
¿?: No debiste venir aquí humana. – Dijo aquel ser con un tono aterrador.
A Iris se le heló la sangre. Sintió que aquella voz había hablado dentro de su cabeza y de inmediato volteó a todos lados para ubicar a quien fuera que le estuviese hablando. Su miedo se incrementó y volvió a escuchar la siniestra voz en su cabeza.
¿?: No debiste destruir nuestro hogar. – Sonó ahora agregando algo de ira junto con el tono aterrador.
Iris: ¿¡Qu… quién está ahí? S… s… sal de donde quiera q… que estés!? – Trató de sonar valiente, pero su miedo la traicionó.
La jovencita estaba aterrada, temblaba, sudaba frio y sentía una gran una presión en el pecho a causa de la ansiedad que la invadía. La atmósfera era sofocante, lo que provocaba que le costase respirar.
¿?: Ahora sabrás lo que le pasa a aquellos que osan perturbar nuestra paz. – Hablo por tercera vez con aún más ira.
De entre la niebla se hicieron visibles un par de ojos enormes y rojos justo enfrente de la entrenadora de dragones.
Iris: ¡Alejate! – Le gritó y trató de alejar a la presencia con su mano, pero lo único que consiguió fue atravesarla, como si no hubiese nada allí. Repitió el proceso un par de veces más con el mismo resultado, para luego mirar sus manos y al ser con temor.
¿?: Ustedes humanos sufrirán las consecuencias de venir a destruir nuestro hogar y comenzaremos con aquel al que capturamos. – Amenazó.
Aquellos ojos redijeron su tamaño y se elevaron. En aquel espacio que quedó libre se abrió un holló en la niebla el cual comenzó a mostrar una proyección en la que se podía apreciar a Cilan en una cama, similar a la de un hospital, amordazado y atado de pies y manos. A su lado, oculta por la obscuridad, se veía una figura humanoide que, al parecer para Iris, llevaba un uniforme de enfermera.
Aquel ser se mostró a la luz para dejarse ver tal y como era. Una Gardevoir usando un uniforme de enfermera observaba a Cilan, quien yacía inconsciente. La pokémon se acercó a su víctima e Iris pudo notar que debajo de la falda de enfermera no estaban las delgadas piernas que caracterizaban a esa especie. Los ojos de ella brillaron, al mismo tiempo que un aura azul la envolvió, señal de que activaba sus poderes psíquicos.
La misma aura azul rodeó a Cilan, señal de que su tortura estaba dando inicio. De inmediato comenzó a retorcerse de dolor, su torso y cadera se giraban en direcciones opuestas. Los ojos se le desorbitaron mientras sentía como sus extremidades se estiraban, como si alguien quisiera arrancárselas, hasta que sus músculos se desgarraron. Sin previo aviso, sus articulaciones, una por una, se doblaron en direcciones contrarias a las que deberían; mientras que los huesos de dichas extremidades se rompían de igual forma. Con cada hueso roto, articulación dañada y desgarro muscular, el joven gritaba desgarradoramente.
Cilan: AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHGGGGGGG. – Eran los únicos sonidos que salían de su boca.
Su caja torácica se comprimió, rompiéndole varias costillas. Algunas de ellas perforaron sus pulmones, estómago e hígado; a causa de ello empezó a toser sangre. El líquido rojo brotó como un torrente de su nariz y boca, indicando la gran cantidad daño que sufrían sus órganos internos. Luego sintió como cada uno de los discos de su columna se dislocaba, produciéndole un dolor tan grande que no pudo soportarlo. Los gritos se apagaron para dejar paso a un silencio por parte del muchacho.
Gardevoir comprendió que no obtendría más de su víctima y dejó de usar sus poderes. Contemplando su obra esbozó una sonrisa mientras se relamía los labios como si sus acciones le provocaran un morboso placer.
Al término del grotesco espectáculo los ojos del muchacho habían perdido brillo, no mostraba movimiento alguno o siquiera algún signo de respiración. Cilan había muerto.
Iris: ¡Cilan! ¡CILAN! ¡No no no no! ¡Despierta por favor Cilan! – Trató inútilmente de llamar al muchacho, pero solo era una proyección y no podía escucharla. – ¡NOOOOOOOOOOOOOOOO! – Gritó con agonía al ver el resultado de tan grotesco espectáculo.
¿?: No te preocupes, el no morirá. Gardevoir, encárgate. – Ordenó a la pokémon.
Esta al oír la orden, utilizó sus poderes psíquicos para reacomodar cada parte dañada del cuerpo del conocedor y proporcionarle un masaje cardiorrespiratorio. La pokémon pasó dos minutos tratando de revivirlo, hasta que un leve tosido por parte de Cilan le indicó que se había salvado, por ahora. Iris se alivió un poco de ver que su amigo seguía con vida.
Cilan despertó sólo para darse cuenta de que aún estaba atado en aquél cuarto donde había sido torturado hasta su muerte. Giró su cabeza para ver a la causante de su martirio y notó como sonreía desquiciadamente, dando en evidencia que provocarle daño al muchacho le causaba placer. El pobre no pudo hacer más que llorar sabiendo que los horrores por los que pasó tendría que experimentarlos más de una vez.
En otro lado la situación o era mejor. Ash, Pikachu y Oshawott se encontraban frente a frente con el gigantesco Mightyena. El ambiente era tenso. Los segundos se volvieron minutos y ninguno de ellos realizaba movimiento alguno, como si esperaran la más mínima perturbación para iniciar la batalla. En medio de aquel sepulcral silencio se pudo escuchar a lo lejos un grito femenino que el entrenador conocía bastante bien. La voz de su compañera llamó la atención del joven y giró la mirada hacia la dirección dónde provenía, lo que Mightyena aprovecho para iniciar la batalla.
La gran bestia se puso en acción. De uno de sus hocicos se formó una bola de sombras, mientras que del otro lanzó un pulso obscuro. Ambos ataques se combinaron formando una bola de sobras que dobló su tamaño y fue rodeada por anillos negros. El movimiento impactó justo en frente de Pikachu y Oshawott provocando una explosión que disparó a los pequeños hacia el entrenador, quien los atrapó entre sus brazos.
Ash: ¿Están bien chicos? – Consultó preocupado a sus pokémon, quienes asintieron algo aturdidos aun por el ataque. – Esa combinación fue muy poderosa, de haberlos alcanzado, hubiesen quedado fuera de combate. – Pensó preocupado.
Los pequeños pokémon saltaron de los brazos de du entrenador y se pusieron en guardia.
Ash: ¿Por qué nos atacaste? Nosotros no te hemos hecho nada. – Reclamó.
Mightyena no hizo caso al entrenador y nuevamente ejecutó la misma combinación de bola sombra con pulso obscuro. En esta ocasión le dio tiempo a los 3 de esquivarlo, pero ese era el plan que tenía la bestia. En un veloz movimiento se colocó frente a Ash y girando su cuerpo, empleó el movimiento cola de hierro sobre él, impactando en su costado derecho, a la altura de las costillas. El impactó lo mandó a volar varios metros hasta estrellarlo contra un puesto cercano, destruyéndolo.
Ash: Nnnnggggg… kkkkkkjjjj… aaaaaannnngggg. – Se quejó por el dolor recibido.
Ash continuó quejándose mientras se levantaba lo mejor que podía, pero era difícil pues el movimiento le había roto un par de costillas, además de que el impacto contra el puesto lo dejo magullado. Sus pokémon corrieron a socorrerlo y lo ayudaron a reincorporarse. Por su parte Mightyena se acercaba con paso lento pero amenazante, con una mirada de odio y furia en sus semblantes.
Ash: Pikachu, Oshawott… ngggg… debemos acabar con este sujeto si queremos ir a donde esta Iris. – Expresó adolorido. – ¡Pikachu atactrueno, Oshawott chorro de agua, ahora! – Ordenó a sus pokémon.
Ambas criaturas lanzaron sus movimientos, pero su rival empleó nuevamente su combinación de bola sombra y pulso obscuro, la cual neutralizó sin problema los ataques.
Ash: Rayos, si lanzo un ataque ellos lo pararán. Necesito una forma de que no pueda contrarrestarnos. – Pensó, para luego ocurrírsele una estrategia. - ¡Ya se! Oshawott moja el campo con chorro de agua y Pikachu usa atactrueno sobre el suelo mojado.
Si su plan daba resultado, el chorro de agua mojaría todo el suelo y serviría como conductor de la electricidad. De esa forma, aunque Mightyena usase su combinación, no podría evitar recibir daño. Pero el plan no resultó. Una de las cabezas de la hiena disparó un rayo de hielo al piso, congelado el panorama e impidiendo recibir daño eléctrico. A continuación, la otra utilizó lanzallamas, derritiendo y evaporando el hielo, lo que generó una niebla más densa que lo ocultó de la vista de sus oponentes.
El silencio y la tensión volvieron mientras esperaban a que Mightyena saliera de su escondite. Ash sudaba frio y sus pokémon tampoco estaban más tranquilos. Entonces, detrás del entrenador un ataque de bola sombra salió de la niebla en dirección al entrenador, quien apenas lo esquivó.
Ash: Tengan cuidado, está usando la niebla para atacar. – Advirtió a su equipo.
Pero de nada sirvió la advertencia, pues el siguiente ataque, fue un lanzallamas, que salió en dirección a Ash. Afortunadamente antes de que lo alcanzara, Oshawott utilizó chorro de agua que bloqueo el movimiento de tipo fuego.
Ash: Gracias amigo, un poco más y no la cuento. – Dijo aliviado.
La cortina de vapor se levantó dejado ver nuevamente a Mightyena, quien mantenía su pose amenazante y se preparaba para lanzar un nuevo ataque.
Ash: Ya verás, nosotros también podemos hacer combinaciones. ¡Oshawott, aquajet! ¡Pikachu, impulsalo con cola de hierro! – Ordenó a su equipo.
Oshawott se cubrió en un torrente de agua y antes de lanzarse, Pikachu utilizó cola de hierro para impulsarlo. La velocidad del aquajet, combinado con el impulso que le dio el roedor, hizo que la nutria alcanzara una increíble velocidad. Mightyena no tuvo tiempo de reaccionar y fue golpeado justo donde ambos cuellos se unían con su cuerpo; el impacto fue tal que hizo retroceder a la gran hiena unos 10 metros con un Oshawott que aún seguía haciendo presión.
Ash: No dejemos pasar esta oportunidad, usa concha afilada.
Oshawott obedeció y en un rápido movimiento, le propinó un fuerte sablazo a su enemigo en el mismo punto que golpeó anteriormente, dando un golpe crítico. Mightyena se quejó de dolor por primera vez desde que comenzó la batalla.
Ash hubiese continuando con los ataques, pero un nuevo grito de Iris lo sacó de concentración. Aprovechando que Mightyena aún seguía aturdido por los ataques recibidos, emprendió una carrera en dirección de la procedencia del sonido.
Mientras el chico enfrentaba a la gran bestia, Iris había terminado de presenciar la tortura a la que fue víctima su amigo; aquel suceso la dejó tan asqueada que devolvió el estómago. A pesar de ello, la niña se armó de valor para confrontar a aquel ser siniestro.
Iris: ¡Deja ir a Cilan en este instante! – Amenazó.
¿?: Humana tonta, crees que puedes darme órdenes. Todos ustedes recibirán su castigo por mancillar nuestro hogar. – Dijo el ser misterioso.
Iris: No sé de qué hablas, pero sino lo liberas por las buenas, entonces tendremos que obligarte. Axew usa furia dragón y Emolga poder oculto.
Ambos pokémon lanzaron contra aquellos ojos que representaban a la criatura, pero fue inútil; los movimientos atravesaron los enrojecidos ojos sin provocar daño alguno.
Iris: Intentémoslo de nuevo. – Ordenó a su equipo, quienes obedecieron y lanzaron nuevamente los mismos ataques, con los mismos resultados infructuosos. La niña se desesperó y ordenó repetir los movimientos una y otra vez, pero todo fue en vano.
¿?: He he he, tu resistencia es fútil. De aquí, ninguno de ustedes saldrá vivo. – Sentenció.
La niña retrocedió lentamente mientras trataba de negar con la cabeza las palabras del ser. Los pokémon, que hasta ese momento se encontraban en guardia frente a su enemigo, voltearon para ver como el miedo se apoderaba de su entrenadora. Rápidamente ambos saltaron a los hombros de la chica para intentar calmarla. Aquellos ojos rojos observaron la reacción de iris, deleitándose con su temor.
¿?: ¿Tienes miedo? – Preguntó sarcásticamente. – No, tú aun no conoces el miedo, pero lo conocerás. – Decía en tono macabro mientras se acercaba lentamente a la jovencita. – Haré que tus peores pesadillas cobren forma.
Iris seguía retrocediendo hasta que la taquilla de una atracción le impidió continuar. Por su parte, los pokémon de la jovencita intentaban protegerla, pero cualquier intento les era infructuoso. Aquellos ojos rojos quedaron a meros centímetros de la niña para comenzar a brillar en un fulgor carmesí, haciendo que la conciencia de Iris se desvaneciera.
Al abrir los ojos no podía creer lo que veía, se encontró con un paraje inhóspito; una tundra helada que llegaba hasta donde alcanzaba la vista. Volteó en todas direcciones buscando un vestigio del parque de diversiones en donde se encontraba hace un segundo, todo sin resultado favorable. Luego intentó buscar a sus pokémon, a quienes tampoco pudo encontrar. La desesperación se apoderó de ella.
Iris: ¿DONDE ESTOY? – Gritó con ese sentimiento. – AXEWWWWWW, EMOLGAAAAAAA… AAAAAASHHHH. – Intentó llamar a sus amigos pero nadie le respondió.
De inmediato sintió como a temperatura bajaba drásticamente, entonado con el paisaje helado en el que estaba. El frio era casi palpable, vapor salía de su boca en cada exhalación y con la vestimenta delgada que llevaba sentía que se congelaba. De pronto, a lo lejos, pudo distinguir un par de figuras muy conocidas para ella; en el horizonte pudo vislumbrar a sus dos pokémon que la acompañaban.
Iris: Axew, Emolga, me alegro de que estén bien. – Les decía mientras corría hacia ellos. Para su desgracia, al llegar vio como ambos comenzaban a congelarse frente a ella. Para el momento en que Iris llegó a donde estaban sus compañeros, estos ya se habían convertido en dos estatuas de hielo. La jovencita calló de rodillas frente a estos con lágrimas mientras que, las caras de desesperación de ambas criaturas se grababan en sus pupilas. De inmediato quiso ayudarlos, pero la tocarlos, ambas estatuas se rompieron en miles de pedazos, llevándose con ellas a Axew y Emolga. Ante tal tragedia solo pudo quedarse petrificada.
Antes de si quiera poder reaccionar ante lo que acababa de ver, Iris se encontraba en el mismo punto en donde había despertado. Rápidamente volteó hacia todos lados para confirmar ese hecho y cuestionarse si lo que había presenciado era una ilusión o no. Nuevamente aparecieron sus pequeños compañeros a la distancia y ella corrió para intentar ayudarles, pero estos sufrieron el mismo destino que la vez anterior.
Iris: Pero que… ¿qué me está pasando? – Se preguntó.
Por tercera vez Iris regresó al punto de inicio y ahora, a sabiendas de lo que ocurriría, se apresuró a dirigirse a donde aparecerían sus pokémon. Para desgracia se la niña y como si fuera una broma cruel, la situación se volvió peor. La expresión de su rostro cambió al ver como sus compañeros eran vilmente masacrados por un enorme Haxorius hecho de hielo que atacaba a diestra y siniestra a los pokémon.
La jovencita reconoció al pokémon que había dejado un trauma en el miembro más fuerte de su equipo y apresuró el paso para llegar a socorrer a sus amigos, pero antes de llegar a donde ellos, fue aprisionada por un par de brazos. La jovencita trató de zafarse del poderoso agarre sobre su abdomen y caderas sin éxito. Al darse vuelta para ver a su atacante su sorpresa no pudo ser mayor cuando vio que, quien la sujetaba era una réplica de hielo del mismísimo dueño de Haxorius, Drayden.
Iris: NO NO, TÚ NO PUEDES ESTAR AQUÍ. – Gritó.
Los recuerdos de aquel incidente que la dejó marcada regresaron con gran intensidad. Desesperada, intentó gritar mientras forcejeaba contra su captor, pero fue callada por un tercer brazo que salió del Drayden de hielo y le tapó la boca, al mismo tiempo que un cuarto la sujetó de sus brazos y torso.
Condenada a ver como su pokémon eran lastimados, intentó cerrar los ojos, lamentablemente fue en vano pues el sonido del sufrimiento de estos se grababa en su mente. Al terminar el grotesco espectáculo fue liberada por su captor y rápidamente se dirigió al lugar donde se llevó a cabo la masacre, donde solo pudo encontrar los cuerpos inertes y demacrados de su equipo.
Nuevamente la chica regresó al punto de inicio. Ella se había dado cuenta de que todo era producto de alguna ilusión provocada por el ser misterioso y que probablemente seguía en el parque de diversiones a su merced; a pesar de ello, sus sentidos le decían que la experiencia era muy real.
Sus pokémon volvieron a aparecer, solo que ahora estaban más cerca, pero no por ello en una situación menos desesperada. Ahora estos se encontraban atados con una cuerda de hielo sobre un agujero que parecía no tener fin.
Iris: No se preocupen, voy a salvarlos. – Corrió inmediatamente a socorrer a su equipo pero un par de voces llamó su atención.
Ash/Cilan: ¡Iris, ayudanos! – Sonaron con fuerza las voces de los amigos de la chica, quien giró la cabeza para ver como Ambos estaba en la misma situación que sus pokémon, atados y sobre un especie de pozo sin fondo.
En medio de ambas parejas en peligro apareció un letrero con la palabra "Elige." Iris comprendió lo que significaba, debía de escoger quien vivía y quien perecería. Trató calmarse a sí misma recordando que todo era una ilusión, cosa que le fue imposible ya que los gritos suplicantes de sus amigos humanos y pokémon se sentían demasiado reales. Se tapó sus oídos tratando de no escuchar, pero eso solo hacía que las voces se oyesen con mayor intensidad.
Para cuando calló en la realidad de que, por más doloroso que fuera, tenía que tomar una decisión, ya era demasiado tarde; las sogas que sujetaban a sus amigos se rompieron, dejándolos caer a los hoyos en el suelo. Los gritos de auxilio fue lo único que alcanzó a oír antes de que los huecos se cerraran por sí mismos, dejando nuevamente a Iris sola.
Iris: ¡No no no no! ¡Todo es una ilusión, todo es una ilusión! – Se repetía a sí misma a forma de consuelo mientras sollozaba tras presenciar ambas perdidas que, a pesar de no ser reales, no eran menos traumáticas.
Mientras aquello ocurría, Ash seguía corriendo en dirección a donde Iris se encontraba. Tras haber recorrido un buen trayecto logró divisar a su amiga quien se encontraba de pie, estática frente a una figura que no pudo distinguir. El chico estuvo a punto de llamarla cuando, de la nada, fue sorprendido por Mightyena quien se lanzó sobre él, destrozando un puesto cercano.
El chico sintió un dolor indescriptible, para observarse a sí mismo y ver como un tubo de metal traspasó su costado derecho.
Ash: ¡GGGAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH! – Sonó por todo el lugar.
A pesar del dolor, no tuvo tiempo de quejarse pues Mightyena se volvió a abalanzar sobre el con ambas fauces bien abiertas. El chico notó que sus dedos tocaban otro tubo de metal y rápidamente lo utilizó para defenderse. Las mandíbulas de la bestia quedaron bloqueadas por el objeto metálico, salvando a Ash de ser engullido.
El muchacho forcejeó con todas sus fuerzas a pesar del dolor que sentía, pues con cada movimiento de Mightyena por alcanzarlo, el pedazo de metal en el cuerpo de Ash lo lastimaba cada vez más. Sangre comenzó a salir de su boca a causa del daño que padecía pero no podía ceder, pues eso significaría una muerte segura.
Afortunadamente sus pokémon reaccionaron y atacaron a la hiena con cola de hierro y concha afilada, apartándola lejos de su entrenador.
Ash: Gracias amigos, ahora ayúdenme por favor a salir de aquí. – Pidió a sus pokémon.
Pikachu le dio instrucciones a Oshawott en su idioma y este asintió para dirigirse hacia su entrenador y utilizar su espada para comenzar a cortar el tubo y liberar a su entrenador. Mientras eso ocurría, el ratón eléctrico hacía lo que podía por mantener a raya a su enemigo con atactruenos y electrobolas, cosa que se le complicaba gracias a las dos cabezas de Mightyena que lanzaban ataques simultáneamente.
Tras unos momentos de esfuerzo Oshawott pudo cortar el tubo que perforaba a Ash y lo ayudó a reincorporarse a tiempo para ver como Pikachu era golpeado por un rayo hielo. La nutria se puso frente a Mightyena relevando a su compañero, pero una de las cabezas utilizó el movimiento de rugido, haciendo que este regresara a su pokebola.
Ash: Oh no. – Se lamentó.
¿?: Ha ha ha ha. – Se rio lentamente el ser misterioso. – Abandona la esperanza humano. Sus destinos se escribieron desde el momento en que mancillaron nuestro hogar con su presencia.
El muchacho se dio vuelta para divisar una silueta esférica oculta en la niebla, la cual dedujo era la responsable de tener a su amiga en un estado casi catatónico.
Maigjtyena aprovechó el momento de distracción para lanzarse nuevamente sobre su presa. Para Ash era muy tarde para reaccionar y temió por si fin; pero justo antes de ser alcanzado, fue salvado por una combinación de descarga con furia dragón.
Ash/¿?: ¿Qué fue eso? – Dijeron al unísono.
Axew y Emolga, que hasta ese momento se encontraban inconscientes tras caer en la hipnosis de la mirada del ser misterioso, habían despertado gracias al grito de Ash y al ver la desventajosa situación se lanzaron a ayudarlo.
La intervención de los pokémon de Iris hizo que el ser perdiera algo de concentración, cosa que no trajo a la chica de vuelta de su trance, pero si provocó que la niebla despejase. La sorpresa del joven no pudo ser mayor cuando, al despejar la niebla, dos lunas llenas adornaban el cielo.
Y con esto concluyo el episodio de esta ocasión. Espero que les haya gustado tanto leerlo como a mí me gusto hacer sufrir a los personajes.
Les recuerdo que recibo gustosamente cualquier sugerencia, duda o comentario que me quieran hacer llegar.
Hasta el próximo capítulo
