Capítulo 2

Tiempo de crecer

A los 13 empezaba a tener otros intereses, me gustaban mucho más los videojuegos y las series de televisión y ni que decir los libros de ficción, los chicos pasaban temporadas en otros sitios, pero por lo menos una vez a la semana me llevaban a donde ellos iban, como antes, solo que ahora ya no correteaba por ahí, y a veces debía entretenerme yo sola, o quedarme con Edward porque las chicas arrastraban a sus novios de compras, no que a mí me gustara la experiencia. En esos momentos mi hermano y yo pasábamos el día en las maquinitas, o patinando o lo que se pudiera hacer.

Cuando estaba llegando la siguiente primavera todo cambio aún más, mi hermano ya no era el mismo, ahora solía vestirse diferente, Papá le regalo un auto y el salía cada vez más por las tardes y al regresar a casa traía con él a una nueva chica, Tanya, una chica igual que Rosalie, muy hermosa solo que con un acento extraño. Después supe que era de Rusia, y que venía a pasar su último curso antes de ingresar a la universidad. Ella se volvió una constante en casa, y sobre todo alguien inseparable de Edward. Que poco sabía yo.

Para verano, ellos ya eran novios y yo era una Remora. Adivinen quien me puso así.

Fue algo completamente inesperado cuando un par de semanas antes de vacaciones de verano, una tarde de películas se convirtió en algo completamente fuera de mi alcance.

Antes de comenzar la primera película las chicas fueron a preparar palomitas y bebidas, yo subí a mi habitación por una almohada, cuando baje me dirigí a la cocina para ayudar, pero me detuve cuando escuche a Tanya hablar en un tono de voz que indicaba su enojo.

- ¿ha sido siempre así?, que acaso ¿no se puede hacer nada sin la rémora presente?

-SHH Tanya baja la voz, y que no te escuchen hablar de Bella de ese modo- Alice intervino.

-Mira Tanya sé que es molesto, pero créeme, no hay nada que podamos hacer, ya lo intentamos cada una en su momento y bueno, ella siempre está ahí. - Rose contesto bufando, no podía verlas solo escucharlas.

-Bueno que sea la hermana de Edward no quita que sea una irritante rémora sin utilidad, por Dios que no tiene amigos o algo más que hacer…- en ese momento sentí mis lagrimas caer, y regrese a mi habitación. Sobra decir que no baje a la tarde de películas, aunque los chicos trataron de hacerme cambiar de opinión, solo basto decirles que tenía calambres y salieron casi corriendo de ahí, no estaban cómodos con cosas de chicas.

Pasaron algunos días antes de que me atreviera a preguntar, pero no sabía que más hacer, lo que me llevo a preguntar a Jazz. Cuando entendí el significado me di cuenta de que no era bienvenida por ellas, y tal vez los chicos pensaran igual.

Para entonces ellos estaban preparándose para la universidad, todos se quedarían en Seattle, querían estar lo suficientemente lejos para vivir sin sus padres, pero lo suficientemente cerca para volver a casa en ocasiones. Vaya con su independencia.

No notaron que poco a poco me aleje, busque actividades después del colegio, pintura fue el primero y mi mayor pasión según descubrí, después agregue baile, claro está que, si bien no era la mejor, al menos mejore mi coordinación, porque si, yo no podía caminar dos pasos seguidos sin hacer un intento al dia de querer besar el suelo.

Ahí fue cuando conoci a Irina y Jane. Ambas eran compañeras de colegio, pero realmente nunca tuve nada que ver con ellas. Ellas poco a poco se convirtieron en buenas amigas mías.

Jazz comenzó a prestarme más atención, cuando llegaba a casa y estaban ellos ahí, al saludar el me miraba intensamente y fruncía ligeramente el ceño, Edward apenas y me miraba, últimamente parecía incomodo a mi alrededor ni que decir cuando andaba ligera de ropa, vamos que era verano y había días con un poco de calor, no que fueran tantos ni tan seguido.

Una noche que organizamos una fogata en el bosque, invitamos a todos, Irina y Jane incluidas.

Yo volví a casa después de que los chicos fueron por algunas cosas que olvidamos, pero al no encontrarlas tan rápido yo volví antes, Irina y Jane no estaban a la vista y solo podía escuchar a Alice, Taya y Rose.

-Vaya, pronto nos libraremos del pegoste de Bella, no puedo creer que tuviéremos que soportarla tanto tiempo, bueno ustedes más que yo…- yo simplemente sentí mi corazón romperse, digo sabía que no era de su agrado totalmente pero nunca a tal grado. Di un paso atrás y me quedé rígida de inmediato, había alguien tras de mí. Cuando me gire vi que era Jazz y estaba viendo directamente a las chicas, y tenía su mandíbula muy, muy tensa, cuando me miro, sus ojos tenían un brillo de comprensión. Ellas seguían hablando y no faltó mucho antes de escuchar a Alice.

-Jazz no es muy diferente a Edward, es como su hermanita pequeña, por amor de Dios, no entiendo porque tienen que tenerla con ellos siempre, digo, yo también quiero tiempo de mayores, es una molestia la verdad…- yo solo sentí mi visión borrosa

-Lo siento Bella, yo no sabía. - el limpio las lágrimas que sentía bajar por mis mejillas – hablare con Alice, ella entenderá…- yo solo negué con un movimiento y me separe de él, y comencé a caminar hacia el rio donde debían estar mis amigas pues estaban fascinadas con el. - No importa Jazz, es hora de tener mi propia vida. - Y así vi la tristeza caer en él, intentó detenerme, pero no lo dejé y seguí mi camino. Esa fue la última vez que estuve con mis hermanos, pues regresamos a la fogata y solo permanecimos un rato, entonces regresé a casa con las chicas dejando a los tortolos a solas, ellos querían tiempo de mayores y yo necesitaba a mis amigas.

Después de eso Alice cambio conmigo, cuando me veía trataba de hablar conmigo, pero de algún modo yo lograba escabullirme, deje de salir completamente con ellos, nada fácil pues a veces Em se ponía difícil. Rose ni me miraba y cuando lo hacía no había nada cordial en ella y Tanya bueno ella solo me ignoraba cuando no había nadie presente de lo contrario sonreía con hipocresía.

Y Edward, el simplemente me evitaba, pero había ocasiones en que lo encontraba mirándome tan intensamente que me hacía sentir incomoda, y a veces cuando estaba con Tanya, simplemente comenzaba a besarla como si no estuviera allí. Pocas veces que necesite consuelo por tonterías del colegio él se acercó y me abrazo. La última vez que lloré en sus brazos dijo algo que no entendí pero que se quedó en mi memoria. El solo dijo -te amaré por siempre no importa que- y así de la nada sentí sus labios en la comisura de los míos y después en mi frente y solo se fue- poco después se fueron a Seattle y yo comencé una nueva vida.