2.- Ser amigos es... ¿Compartirlo todo?
Gon abrió los ojos y solo vio obscuridad. El desconcierto lo invadió y se sentó tratando de ubicarse. Pronto notó que estaba en una cama y empezó a palpar a su alrededor.
Suavidad y tibieza, sus manos tocaron la piel de una persona que se movió ante el contacto. Recordó entonces donde estaba y sonrió ante el recuerdo del día anterior.
Killua no tardó en despertar también.
—Buenos días... Creo —le dijo Gon.
—¿Qué hora es? —preguntó el peliplata más dormido que despierto encendiendo la lámpara para ver el reloj—. Son las 4:23 de la mañana... —la apagó y se volvió a acostar—. Vuelve a dormir Gon...
—Killua, creo que debo irme... —el albino se volteó hacia él.
—¿Ahora? —Gon se recostó—. Te dije que te ayudaría, ya tengo un plan, solo confía en mi.
—¿Cuál es? —preguntó acercándose un poco mas.
Killua se frotó los ojos y bostezó.
—Cuando hayamos desayunado y jugado un poco, reuniré a los empleados en la sala de música para tocarles algo... Así podrás marcharte por la misma ruta de ayer, no otra por que podrían verte los de seguridad —le dijo en voz baja.
Gon asintió y le sonrió.
—¿Ves? Te dije que te ayudaría Gon, no te preocupes más por eso... Duerme —le dijo y se cubrió con la sábana.
—Tu cuarto esta muy obscuro...
—¿Quieres que encienda la luz?
—No... Pero sigue hablándome...
—Tengo sueño... —se quejó el ojiazul.
—Vamos, cuéntame algo... —dijo moviéndolo un poco para evitar que durmiera.
—¿Qué quieres que te diga? —preguntó Killua bajo la sábana.
—No se, háblame de tu familia... O de las cosas que te gustan... —Killua se descubrió para ver a Gon en la oscuridad, sus ojos brillaban.
—¿Mi familia? Ese es un tema aburrido... Me gustan los videojuegos y las cosas dulces. Fin —Gon le sonrió.
—¿No tienes una prometida?
—¡Claro que no! —dijo Killua como si le hubiera preguntado una locura—. ¿Cómo se te ocurrió tal cosa?
—Los niños ricos se comprometen a temprana edad con niñas ricas ¿no?
—Si... En la edad media, tal vez...
—¿No has tenido novia entonces?
—NO, de hecho creo que no conozco niñas... ¿Y tú? Suponiendo que te gusten las niñas claro...
—¿Qué quisiste decir con eso?
—Nada... —le sonrió.
Gon se quedó callado un momento.
—Tienes una sonrisa muy linda...
—No cambies el tema, tonto.
—¿Mh? Ah... No, nunca he tenido una novia... Tampoco conozco mujeres.
—Yo tengo dos hermanos que parecen niñas, pero no lo son... Estudian en el extranjero, vienen de visita en las vacaciones de verano.
—Wow el extranjero —dijo Gon con verdadera emoción como si hablara de un mundo fantástico—. Una vez vi en la televisión de una tienda, que en el extranjero hay lugares muy famosos... Como el de la estatua con la antorcha...
—Mis papás están ahí ahora... Y mi hermano mayor —interrumpió Killua—. Se llama Nueva York.
—Increíble... —dijo el pelinegro en un suspiro, su mirada estaba fija en el techo—. ¿Por qué tú no fuiste? —le preguntó.
—Iban de viaje de negocios, es aburrido. Además casi no pasean, solo tienen reuniones y van a restaurantes con gente aburrida... No es divertido, no me gusta salir con ellos.
—Que bueno que te quedaste, si no, no te hubiera conocido y no estaríamos aquí ahora...
Hubo silencio unos momentos.
—¿Qué vas a hacer una vez que te vayas? —preguntó el albino, de verdad le preocupaba ese asunto.
—Pues lo mismo de siempre...
—¿Que es...?
—Bueno, estaba pensando... —se volteó hacia Killua y lo tomó del hombro, los ojos azules lo miraron, el pelinegro también lo veía atentamente—. Que ahora que estoy limpio y tengo buena ropa, puedo pedir un trabajo... En algún restaurante, de lavaplatos o puedo ayudar en los supermercados... Una vez que junte dinero... —se acercó más al albino, como si todo eso fuera un plan secreto—. Me meteré a la escuela, ya se leer y escribir, pero quiero aprender mas cosas...
—¿Pero dónde vas a vivir? —preguntó Killua, de verdad le preocupaba eso, Gon lo miró confuso como si hubiera preguntado una estupidez.
—Eso es lo menos, hay muchos lugares... Siempre y cuando me levante temprano nadie tiene por que incomodarse... —le explicó.
—Espero que mi papá te de el empleo de jardinero... Así podrías vivir aquí.
—También lo espero, seria genial verte todos los días... —le dijo Gon y puso su mano en la mejilla de Killua, estaba tibia—. ¿Tienes sueño? —el ojiazul negó con la cabeza.
—Tu mano esta muy rasposa —le dijo Killua, Gon dejó de tocar su suave piel, se puso las manos en las mejillas y las frotó.
—Tienes razón —tomó las manos del albino y se frotó con ellas también para notar la diferencia—. Las tuyas son muy suaves, son como manos de bebé. No he tocado a ninguno, pero me imagino que así las tienen... Ya sabes, ellos nunca hacen nada mas que tener sus manitas cerradas y dormir —le sonrió, el albino no sabia si ofenderse por el comentario, pues él si que tenía el día ocupado—. Ahora que lo pienso, todo en ti es muy suave, hasta tu pen...
—Si, si, soy muy suave si, ya entendí —dijo Killua interrumpiendo y zafándose de Gon.
—Una vez vi, no recuerdo donde, que la gente se baña en leche para estar así de suave —se acercó aun más y volvió a tocarle la mejilla.
—Eso no pasa... Tus conocimientos están algo... Atrasados, deberías dejar de ver el canal histórico —los dedos del pelinegro siguieron recorriendo su rostro, sus pestañas, sus labios—. ¿Recuerdas lo de invadir el espacio personal? Lo estas haciendo.
—¿Te molesta que te toque tanto?
Killua pensó la respuesta, lo cierto es que en realidad le provocaban algo las caricias, pero no sabia definir que... Pero no era molesto, eso si lo sabia.
—Tenemos que dormir... —optó por cambiar el tema.
—¿Puedo abrazarte?
—¿Qué?
—Abrazarte.
—Te oí, pero es una petición rara...
—Los amigos se abrazan.
—¿Para dormir? No creo...
—¿Tenemos que ser amigos como todos lo demás?
—Ni idea, eres el primer amigo que tengo, te lo dije.
—Bueno, hagamos lo que nos nazca del corazón —le dijo Gon y enseguida lo abrazó fuertemente. Killua no lo rechazó, pero no le devolvió el gesto, pues se sentía extraño.
—Eres tan raro Gon...
Ambos durmieron hasta que el sol salió. Era habitual para Killua, pero para el pelinegro, era la primera vez en mucho tiempo que dormía tanto. Y se sintió de maravilla. Pero su sueño no podía durar por siempre.
El mayordomo tocó la puerta.
Killua aun dormido, se movió y se acurrucó en el pecho del pelinegro, buscando calor y comodidad. Gon por su parte, con el sonido abrió los ojos como platos.
—Killua, Killua —lo movió para despertarlo y lo hizo—. Alguien toca.
—Esta vez no te creeré —le dijo el albino sin abrir los ojos y apartando sus manos.
—Es en serio —le susurró el pelinegro, moviéndolo nuevamente—. Ahora si ya amaneció—. Le dijo y se levantó de la cama, para dirigirse al baño—. Levántate y ve quien es.
Killua se cubrió con las sábanas un momento, pero después se sentó y se puso las pantuflas. Estiró los brazos y bostezó.
—¿Qué? —le dijo a la persona detrás de la puerta, una vez que la escuchó tocar de nuevo.
—Amo Killua, buenos días. Le traigo el desayuno.
—Tengo mucha hambre, espero que traigas mucha comida Gotoh.
—La suficiente amo.
El albino se levantó y abrió. Era cierto, el mayordomo llevaba casi la misma cantidad de la noche anterior.
—Le he traído varias cosas. Coma lo que mas le apetezca —acomodó los platos en la mesa y Killua se sentó en el sillón—. ¿Su tobillo se encuentra mejor?
—¿Mi tobillo? ¿De que habl… Ah mi tobillo, si, ya estoy bien. Al parecer no era nada —le dijo rápidamente y tomó una fresa con miel que adornaba sus waffles—. Puedes retirarte Gotoh. Te hablare cuando termine.
El mayordomo hizo una reverencia y salió. Killua se levanto a poner el seguro.
—Pido los waffles —dijo el albino entre un bostezo. Gon salió del baño y se sentó en la silla.
—¿Siempre desayunas todo eso? —preguntó Gon, acercando pan y los huevos con jamón para comerlos.
—No, siempre sirven varias cosas cuando estamos en el comedor —respondió Killua, sentándose en el sillón—. Yo siempre desayuno waffles y una malteada de chocolate.
Gon a pesar de que no solía comer esa clase de variedad, comía con mesura y tenía buenos modales en general.
—Es una pena que se desperdicie tanta comida —le dijo el pelinegro, pues era obvio que iban a sobrar varios platillos.
—Mmm no creo que se desperdicie, es decir, en esta casa somos muchas personas, alguien la comerá, es solo que a nosotros nos sirven primero. No te preocupes por eso Gon —le dijo Killua dándole un sorbo a la malteada.
El pelinegro le sonrió y volteó a ver el reloj de la habitación.
—¿No vas a la escuela? Ya es tarde.
—Mi profesor esta resfriado, no vendrá estos días, así que solo tendré clases de música en la tarde.
—¿Qué sabes tocar? —preguntó el pelinegro dándole una mordida al pan tostado. Le gustó la manera en la que crujía en su boca.
—El piano, llevo varios meses ahora con el violín... Es bastante aburrido.
—Wow genial, eres como esos niños que nunca salen y todo lo hacen en casa...
—Si, algo así... Ayer justo estaba pensando en escaparme, es por eso que te vi cuando entraste.
—¿Bromeas? —dijo Gon incrédulo.
—En serio, quizá un día me vaya contigo —dijo Killua, llevándose un trozo de waffle a la boca.
Gon rio.
—Te llevaré, siempre y cuando ya tenga un lugar donde vivir y algo de dinero...
—Hablas como si fuéramos a casarnos Gon —y empezó a reír.
—¡Pero es que tú no puedes vivir en la calle! No voy a dejar que vivas ahí después de todo lo que has hecho por mí... —le dijo el pelinegro en tono serio.
—Ya, esta bien, solo era una idea. Ahora solo debemos preocuparnos por una cosa... Que te den el trabajo de jardinero.
—Si... Daré todo de mi, ya lo veras...
Desayunaron entre pláticas y risas. Como si hubieran crecido juntos
—¿Puedo comer esto? —preguntó Gon alzando un pequeño plato con yogurt de manzana. Killua asintió, pues tenía la boca llena. El pelinegro tomó directamente del plato y se llenó los labios—. Esta muy rico, solo había probado el de coco —le dijo, mientras se lamia los labios.
"Parece yogurt" las palabras de Gon llegaron a la mente de Killua y sacudió la cabeza para quitarlas. Sus mejillas se ruborizaron ligeramente.
«No pienses en eso, te convertirás en un pervertido como él» se decía Killua a si mismo, pero un extraño escalofrío le recorrió el cuerpo y supo que era demasiado tarde. Estaba teniendo una erección.
«Maldito seas Gon»
El pelinegro terminó el yogurt y se levantó de la mesa. Recorrió la habitación de Killua observando cada detalle y haciendo comentarios... "¿Qué es eso?" "Oh vi esto la otra vez en un comercial" "¿Para que sirve eso?" "¿Quién es él?" Pero el albino estaba aun en la mesa, tomando de su malteada muy lentamente con la pajilla y no le prestaba atención. Su mente estaba demasiado ocupada tratando de pensar cosas horribles y asquerosas para bajarse el calor...
—¿Ella es tu mamá? —preguntó Gon observando un cuadro de una mujer elegantemente vestida.
—Aha —respondió Killua simplemente sin voltear a ver la pintura, pues sabia lo que Gon veía.
El pelinegro recorrió el retrato, la madre de Killua traía un collar de perlas... Pero el cristal que quedaba justo en el pecho, no estaba pintado, era más bien algo incrustado... Gon se acerco para verlo más claramente... Parecía un ojo de algún muñeco de felpa, había visto muchos tirados en los basureros.
—No te pareces a ella...
—Dicen que me parezco a mi padre... —le dijo Killua ya más tranquilo—. Mis hermanos se parecen a ella, todos tienen el cabello negro.
—¿Cuántos tienes?
—Cuatro, dos menores y dos mayores.
—Wow son muchos... Creí que la gente rica tenía pocos hijos.
—Si, somos una familia numerosa —le dijo y agarró una galleta de chocolate por ultimo, antes de levantarse—. ¿Terminaste? Le hablare a Gotoh para que recoja esto —Gon asintió y caminó hasta el baño.
El mayordomo se llevó todo y acató las órdenes de Killua, de no dejar que nadie lo molestara pues iba a jugar un videojuego online muy importante.
—¿Vas a jugar? —preguntó Gon volviendo al lado de Killua.
—No, era una mentira. Solo no quiero tenerlo cerca, parece mi niñero, me sigue a todos lados ¿Qué quieres hacer?
—Lo que tú quieras —le sonrió. Killua frunció ligeramente el ceño, pues el escalofrío le recorrió la espalda de nuevo.
—Ah... ¿Nos damos un baño? —le preguntó el peliplata. Solo quería refrescarse pero después pensó en la ambigüedad de la pregunta, no quería que pensara que quería hacer algo pervertido—. Ya que no podemos ir a nadar a la piscina... Creo que podemos meternos a la tina un rato —se explicó, pero sintió como sus mejillas se ponían calientes.
—Esta bien... —le dijo Gon sin pensar demasiado y empezó a quitarse la ropa.
"Si lo deseas otra vez, solamente dilo" Killua volvió a sacudir la cabeza y sus mejillas enrojecieron mas.
«No pienses en eso» se repetía mentalmente mientras seguía a Gon que iba totalmente desnudo hacia el baño. Abrió las llaves de agua y esperaron a que la bañera se llenara.
Se lavaron los dientes por primera vez juntos y Gon le sonreía por el espejo con la boca llena de espuma dental cada vez que el albino lo veía.
—¿Fog ge songies tanko? —le preguntó el albino.
Gon escupió en el lavabo y empezó a reír.
—¿Qué? No te entendí —le dijo con otra sonrisa. Killua también escupió, dudando si repetir la pregunta o no.
—Nada, solo pregunte por que sonríes tanto...
—¿Sonrío mucho? No puedo evitarlo cuando te veo.
—¿Tengo cara de payaso acaso? —le dijo bromeando y lo empujó ligeramente.
—Claro que no... Supongo que tener amigos te hace sonreír mas y yo me siento muy feliz desde ayer, porque te conocí —volvió a sonreírle. Killua terminó de lavarse los dientes y se quitó la pijama para meterse al agua.
«Lo que nos nazca del corazón... O sea ¿Gon siempre me va a decir lo que siente?»
—¿Tú no te sientes feliz Killua? —preguntó el pelinegro aun frente al lavabo.
—¿P-Por qué me preguntas eso?
—Pareces preocupado... ¿Estoy actuando raro de nuevo? —Killua negó con la cabeza y Gon se acercó para meterse en el agua también—. ¿Seguro? —Killua asintió.
—Es solo que a veces no se como actuar... Te lo dije, eres mi primer amigo Gon.
—Bien, entonces... Mmm como te dije, hagamos lo que nos nazca, eso haré yo, ya entonces me dirás si te sientes cómodo o no. De esa forma yo trataré de no hacer las cosas que a ti no te gustan.
—Pero... No quiero que siempre hagas todo lo que digo. Debes hacer lo que tú quieras y ser libre de expresarte como se te venga en gana ¿de acuerdo? Aun si trabajas en esta casa no quiero que empieces a tratarme con formalidades ni esas porquerías o juro que te dejaré de hablar Gon —le dijo Killua seriamente, el pelinegro supo entonces, por la mirada en sus ojos, que no bromeaba. Así que asintió, puso una mano en su pecho y levanto la otra.
—Yo Gon Freecs, prometo que siempre seré yo contigo, por que somos amigos —le sonrió brillantemente.
—De acuerdo, lo has prometido —también le sonrió.
—Oye Killua tus mejillas están muy rojas... Tal vez el agua esta muy caliente.
—Siempre se ponen así, no te fijes —dijo el albino.
—Es por tu piel que es muy blanca... —se acercó a Killua y le tomó el brazo—. Mira, puedo ver tus venas —le dijo, recorriendo con las yemas de los dedos las líneas verde-azulado de la sangre bajo su piel—. Aparte, mis bolas son oscuras y las tuyas rosas.
—P-Pe-Pequeño pervertido, solo tú podrías notar esas cosas... —le dijo Killua con la cara roja y retiró el brazo.
—Bueno, las vi de cerca —le sonrió—. Estaban suaves y...
—¡Ya! Entiendo el punto... No hablemos más de lo que hicimos en este baño ayer... No creo que sea algo que se pueda contar.
—Esta bien... Jamás le diré a nadie ¿ni tú y yo podemos hablar de ello?
—N-No hay mucho que decir... Pero ya pasó, olvidémoslo.
—¿Te gustó? —Killua lo miró fijo un momento y se preguntó si el pelinegro le ponía atención—. Puedes ser sincero conmigo.
Killua suspiró, la curiosidad de Gon parecía no tener malicia alguna.
—... Y-Ya sabes, siempre se siente bien cuando sale. No importa la manera en la llegues a eso —le dijo un tanto avergonzado—. El punto es que no debemos...
—¿Nunca hecho lo mismo que yo con alguien? —preguntó Gon interrumpiendo.
—¡Claro que no! ¿Cómo puedes preguntar siquiera? —dijo Killua indignado rojo hasta las orejas.
—¿De verdad, pero de verdad es tan malo? Es decir ¿Es algo que la gente no hace? —esta vez, notó algo de preocupación en la voz del pelinegro.
Killua sonrojado meditó un poco la respuesta... En la pornografía que había llegado a ver varias veces hasta entonces... Lo hacían a menudo.
—P-Parece algo muy normal en los videos... Supongo que no es malo... Pero no se si a nuestra edad sea correcto, además... Eres niño.
—Mmm entonces... ¿Tú crees que no deba hacerlo más?
—Aparte de ese hombre y de... Y de... De...
—¿De ti? —completó el pelinegro para ayudarlo —Killua asintió aun sonrojado.
—... ¿Lo... Lo has hecho con más hombres? —Gon jugaba un poco con el agua y se tomó su tiempo para responder.
—No... Lo de ese hombre no fue hace mucho, yo no tenía dinero y tenía hambre. Y él paso por el callejón... Se veía amable, me dijo que estaba muy triste y que me daría dinero si lo hacia feliz...
Killua frunció un poco el ceño al pensar como un hombre podía sacar ventaja de un pequeño.
—Hay sujetos así, no todo lo que dice la gente es verdad... Debes saberlo, no confíes en todo el mundo, sobre todo si son adultos.
—De acuerdo... Confiare solo en ti Killua —le sonrió y se quedaron en silencio unos momentos—. ¿Sabes? A veces me siento muy raro cuando pienso cosas... ¿Cómo dijiste? Ah, pervertidas... Y mi pene se para sin que lo toque, normalmente solo estaba así en la mañana, pero ahora, cuando pienso en lo que pasó ayer... No puedo evitarlo —le dijo Gon y un casi imperceptible rubor le coloreo las mejillas. Killua por su parte volvió a ponerse rojo. Le pasaba exactamente lo mismo, mas no se lo iba a comentar, pues era más pudoroso.
—E-Es normal, digo, cuando vez algo tan estimulante es normal que pase... No debes preocuparte.
—¿Pero puedo tocarme? Quizá debo dejar que se me pase... —los ojos azules de Killua bajaron automáticamente a la entrepierna del pelinegro, pero desafortunadamente no pudo ver nada a causa de la espuma.
—P-Puedes hacerlo... Digo, es incómodo estar así... —le sugirió el albino desviando la mirada a la puerta.
—¿Tú no sientes nada? Ojalá pudiera ser como tú... —le dijo Gon con una sonrisa, después suspiró. Pues ya su miembro, pedía atención urgente.
—A-A veces... Pero no por lo de ayer —mintió el albino, Gon bajó la mirada avergonzado. Killua bien le había dicho que ser "pervertido" no era algo malo, pero el pelinegro empezó a sentirse mal de tener esa clase de pensamientos con su amigo y más, por que éste no pensaba en ello. Al menos, eso creyó.
El ojiazul vio la mirada de Gon y supo que no debía mentirle, pues pensaría sin duda que sentirse así era algo malo, así que decidió, seguir hablando y ser mas sincero.
—Pensar en sexo siempre causa eso... No importa que tipo de sexo sea... Los humanos somos débiles ante imágenes de esa clase, es perfectamente normal... Seguro si pienso en lo que pasó ayer, me pasa lo mismo —le dijo, trato de parecer calmado y cerró los ojos fingiendo estar recordando lo vivido en el baño, más no era necesario, su pene ya estaba erguido desde minutos atrás—. Si, me pasó lo mismo —le dijo a Gon. El pelinegro sonrió algo aliviado.
—Vamos a tocarnos juntos —le sugirió Gon con una sonrisa y sus ojos cafés brillando tan inocentemente que parecía que lo había invitado a jugar al patio. Killua no pudo evitar echarse a reír. Trataría de no pensar las cosas demasiado y ser un poco mas libre. Ser un poco mas como Gon.
—De acuerdo... Pero si terminas antes, te iras hasta la tarde —le dijo Killua. Y ambos empezaron a dar placer a sus cuerpos. Estimulados por la expresión de sus rostros.
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Un poco antes del atardecer Killua se despidió de Gon y prometieron verse al día siguiente. A las cuatro de la tarde.
El albino había pasado casi una hora enseñándolo a usar el teléfono que le había regalado y las ropas las tuvo que echar a una mochila escolar, pues eran muchas. Además de un montón de bocadillos y algo de dinero, pues el ojiazul no había tolerado una negativa como respuesta y parecía muy preocupado al respecto.
El pequeño Zoldyck salió de su habitación con violín en mano y le dijo a Gotoh que quería que lo escucharan tocar una melodía en la sala de música, pero quería que todos y lo recalcó TODOS, fueran a escucharlo, pues había practicado mucho. Así fue y Gon salió sin contratiempos una vez que Killua le mando el mensaje por el celular. Trepó los barandales y saltó con la misma agilidad felina con la que había entrado, hacia la calle.
Ya fuera de los terrenos Zoldyck se echó a correr pero se estampó con alguien que no había visto, llevándose un fuerte golpe en la cara.
—¿Que hacías ahí pequeño? —una voz masculina lo cuestionó. Gon levantó la cara y vio a un hombre alto, de pálida piel con el cabello rojo. Sus ojos ámbar parecieron ver mas allá de él y por primera vez… se quedó sin habla y su corazón latió extrañamente.
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Hola, muchas gracias por sus comentarios. Juré que no recibiría ninguno... ¿Se les hacen muy largos los capítulos? Creo que mi estilo es un poco aburridon, por alguna razón creo que suelo extenderme xD
Guest: La sabiduría de ver tanto yaoi (?) Jaja bien, gracias por leer... Igual me encantan ambos ^^ espero que te guste el capitulo. No es lemon ésta vez (creo)
Natsukikocchi: ¡Gracias! Que bueno que les gustó, creí que mi lemon era demasiado perver ^^ y ojalá sigan la historia.
Hel P. Ilias: Trato de no cambiar sus personalidades demasiado, por que me gustan exactamente como son. Muchas gracias por leer mis fics n.n
SumikoAIX: ¡Gracias! Tampoco soy muy fan de los AU, pero pensé en esto y tenían que ser ellos xD no lo dejaré de lado. Lo prometo… pero el trabajo, ya sabes.
Espero que no se enojen conmigo por los capítulos que siguen u.u
