Disclaimer: Ni la serie ni los cómics me pertenecen. Si fueran de mi propiedad, algunas cosas serían diferentes y ahora mismo estaría fumándome un habano envuelto en un billete de cien dólares (No fumo y no creo que me convirtiera en alguien tan snob, pero bueno)

Al final no pude resistirme a seguirlo aunque fuera un poco. Esto me da que va a ir a ritmo errático, lo siento de antemano.


El martes no fue mucho mejor que el lunes, incluso parecía haber empeorado con creces. Su mala suerte ese día pareció incrementarse a modo de cortina de agua cuando puso un pie en la calle y una señora decidió que era un gran momento para regar sus geranios. Lo malo es que no había acertado a la maceta con las plantas por más de un metro, aterrizando sobre su pelo aún húmedo de la ducha.

- ¡Lo siento, hijo!- Exclamó la señora de avanzada edad desde el balcón.

Gareth se mordió la lengua y le miró con una sonrisa fingida, moviendo la cabeza de un lado a otro como un sabueso. Estaba otra vez empapado de pies a cabezas y…

El autobús volvió a pasar de largo a su lado y decidió que sería la última vez que le pasara algo así. Se iba a comprar una maldita bicicleta. Estaba decidido.

Se quitó la chaqueta y la golpeó contra la pequeña verja metálica que conformaba la barandilla que llevaba al portal.

- ¿Qué problema tienes con el agua?

Gareth inspiró hondo y rodó los ojos volviéndose hacia su compañera de trabajo, tan sonriente como el primer día en que la conoció. Le respondió con una sonrisa tensa sin dejar de estampar la chaqueta mojada contra la verja. Al menos la camiseta aún seguía de una pieza.

Le dio una última sacudida y se la colocó de nuevo, dando gracias a que el forro de dentro siguiera seco. Quizá aguantase así hasta que llegara a la cafetería…

Un trueno resonó en la distancia y como si de magia (negra más bien) se tratara, una gota tras otra comenzaron a caer encima de sus cabezas.

- ¡Eres gafe!- Se quejó la chica rebuscando su paraguas plegable en el bolso y sacándolo de él.

Se acercó a Gareth y le tapó con él evitando que tuviera que darse la media vuelta, meterse en el portal y cambiarse de ropa. El moreno asintió agradecido y extendió su mano para que le diera el mango y así llevar él el paraguas ya que era el más alto de los dos.

Audrey coló su brazo por el de él para así mantener la mayor parte de su cuerpo bajo la tela del paraguas.

- ¿En serio, Audrey?- Le preguntó Gareth sin poder evitar que un lateral de sus labios se curvara en algo peligrosamente parecido a una sonrisa. Su mirada se fijó en los dibujos que daban vida al paraguas: muffins animadas y cafés de todo tipo.

- Era el más barato.- Dijo ella con calma encogiéndose de hombros, dándole un apretón a su brazo.- ¿Vas al gimnasio?

Gareth soltó un suspiro y tiró de ella echando a andar hacia la cafetería. Volvían a ir con el tiempo justo.

- No… No voy al gimnasio.- Le dijo él entre dientes sintiendo la mirada de la chica fija en él a la espera de que le resolviera su duda existencial.

- Mejor.- Ante aquella afirmación el chico arqueó una ceja y le miró extrañado.- Estás perfecto, ya lo sabes.- Le dijo soltando una risa y mirando al semáforo en el que se habían detenido.- Nunca me han gustado los armarios.- Arrugó la nariz.- Tuve un novio que era como abrazar una pared de hormigón…- Exhaló un suspiro pensativa, mordiéndose el labio inferior.- Aunque hay que reconocer que el chico tenía aguante…- Le miró a Gareth de soslayo que se afanaba en no soltar el paraguas y correr bajo la lluvia alejándose de ella. Apoyó su cabeza sobre el hombro de él y le miró con una sonrisa inocente.- ¿Te he asustado?

- ¿Asustarme, tú?- Bufó con parsimonia tirando de su brazo para cruzar el paso de cebra.

- Me alegro.- La chica sonrió de nuevo para sí con la mirada puesta en el frente. Sorteó un charco pero sin poder evitar salpicarle a Gareth.- Perdona…

- ¿Qué más da ya?- Se quejó él sintiendo su humor oscurecerse a cada paso que daba en pos de su puesto de trabajo.

- ¿Te levantaste con el pie izquierdo o es que alguien te ha secuestrado a tu gato?

- ¿Cómo sabes que tengo un gato?- Le preguntó sorprendido Gareth. No recordaba haber hablado de Ulises delante de sus compañeros de trabajo, y no llevaba una foto suya como fondo de pantalla en el móvil así que…

- ¡Lo sabía!- Gritó ella dando un salto empapándolos a ambos pero sin borrar la sonrisa de su cara.- Tienes cara de tener gato.

- ¿Qué quieres decir con eso?

Audrey le pinchó con el dedo índice de su mano la hilera de pelo que se había dejado crecer sobre su labio inferior para formar una perilla. Gareth echó la cabeza hacia atrás para librarse del contacto.

- Mi intuición no me ha fallado.- Canturreó ella moviéndolos a ambos al tirar de su brazo y soltarle, como si de una batidora se tratara.- De pequeña tuve un gato, tengo un sexto sentido para estas cosas.

- Lo que tú digas…- Masculló Gareth respirando aliviado al ver por fin el edificio en el que la cafetería ocupaba un local.

Gareth aguantó el paraguas en alto mientras abría la puerta dejándole entrar a ella primero. Sacudió el paraguas a su espalda y lo dejó sobre la papelera cercana a la puerta.

Se cambiaron de ropa y calzado y cruzaron la puerta que les llevaba a la barra. Como siempre, allí les esperaba Andrea quien terminaba de preparar la caja para ese día.

- Buenos días.- Les dijo con una sonrisa recogiéndose el pelo en una coleta.

- ¡Buenos días!- Correspondió Audrey con jovialidad. Gareth se limitó a alzar la mano a modo de saludo.- Han secuestrado a su gato…- Dijo la chica en tono solemne explicando la mirada taciturna de Gareth.

- No me han robado el gato.- Atajó anudando con fuerza el delantal en torno a su cintura.

- Me alegra oír eso.- Comentó Andrea mirándoles divertida y cerrando la libreta que llevaba consigo.- Hoy es martes…

- Todo el día he oído.- Dijo con sarcasmo entre dientes recibiendo una colleja no demasiado fuerte. No se molestó en mirar quien había sido.- Sí, Andrea, es martes.- Dijo él con el tono de voz más neutro.- ¿Algo en especial?

Andrea apoyó la espalda contra la encimera y se cruzó de brazos. La sonrisa que lucía no auguraba nada bueno.

- Hoy empieza la época oficial pre-exámenes.

La boca de Audrey formó una gran O al comprender lo que eso implicaba.

- Genial.- Dijo Gareth sonriendo sin un atisbo de alegría en su cara.

Se masajeó el puente de la nariz.

Maldito Martes.

¿Cuándo iba a terminar su semana?

El tintineo de la campanilla de la puerta anunció que la horda de estudiantes acababa de empezar a llegar.


¡Mil gracias por vuestros mensajes en el capítulo anterior! Sois amor, ¿os lo he dicho alguna vez? Jajaja Gareth también lo es, se merece una tregua laboral y atmosférica… ¿La llegará a alcanzar?

Habrá que verlo.

¡A cuidarse!