Disclaimer: Todos los personajes −excepto unos cuantos− son propiedad de Rumiko Takahashi. Sólo la historia me pertenece.
Summary: Una decisión, puede conducir a la más grande traición.
II
A cada paso dado, el olor a flores es más fuerte y embriagante. Eso, sin mencionar que en cada mesa a lo largo del amplio pasillo por donde ha caminado los últimos segundos, después de regresar de su recorrido diario de inspección a sus tierras, se ha topado con un florero diferente en donde reposan las más hermosas flores de todo el Oeste.
Al parecer, Rin ha llevado a cabo la sugerencia dada por el inepto de Jaken hace apenas unas cuantas horas. Increíble que el sol recién se perfile en los cielos y ella ya esté despierta, llenando con su presencia cada recoveco del enorme lugar.
Un sonido logra sacarlo de sus pensamientos, por lo que en vez de dirigirse a sus aposentos se encamina hacia uno de los tantos jardines que enaltecen su hogar, para toparse con su protegida; la cual se encuentra realizando un magistral arreglo floral acompañada de su ama de llaves.
Al reparar en él, la joven se levanta del pasto y se acerca con una enorme sonrisa en el rostro:
− ¡Buenos días, Señor Sesshomaru!
− ¿No deberías estar dormida?− el comentario no le ha salido tan indiferente como él hubiera querido, por lo que endurece su mirar. Claro que eso nunca ha molestado Rin y ella simplemente lo pasa por alto.
−No tengo sueño, además ya ha amanecido. En cuanto desperté, salí a recorrer el palacio y me encontré con Shiori− unos pasos más atrás, la aludida saluda a Sesshomaru con una reverencia, a lo que él solo da un ligero y casi imperceptible asentimiento−. La acompañé hasta la cocina y después de desayunar hemos venido al jardín. ¡Es tan hermoso! Me tomé la libertad de cortar algunas flores para adornar los pasillos, espero no le moleste.
−Algo tan insignificante como eso carece de importancia para mí.
Con una sonrisa radiante, Rin regresa donde Shiori para tomar el bello arreglo que minutos antes había finalizado y regresar triunfante con su amo.
−He perdido un poco de práctica, pero he hecho este arreglo para usted − el arreglo está elaborado únicamente de jazmines, todos tan blancos como las nubes en el cielo−.Rin promete que a partir de este día, se encargará de poner flores en todo el palacio para embellecerlo aún más y también le hará todos los días un arreglo especial a usted. Es lo menos que puedo hacer para agradecerle al Señor Sesshomaru por su hospitalidad.
Al mirar el arreglo y su cálida sonrisa, desvía la mirada y con voz neutra se dirige a ella −… has lo que quieras.
Da media vuelta, para dirigirse a cumplir sus obligaciones diarias, cuando al llegar a la puerta se detiene unos instantes − Shiori.
− ¿Dígame, Amo Sesshomaru?− sobra decir que aún se encuentra sorprendida por la anterior escena, aunque lo disimule muy bien.
−Consigue un florero e indícale donde se encuentra mi habitación. Tiene mi permiso para entrar en las mañanas.
−S-Sí, Milord− pero cuando termina de decirlo, él ya ha desaparecido por la puerta.
Asombrada, dirige su mirada a Rin que todavía sostiene feliz las flores entre sus manos, como si la escena recién ocurrida en realidad hubiera sido sólo un producto de su imaginación. Ella también se dirige a la puerta y con toda naturalidad da media vuelta y la saca de su estupor.
−Y dime Shiori, ¿dónde podemos conseguir ese florero?
