Hola :3
Saben que los personajes no son míos pero estoy ahorrando y algún día… por ahora yo solo juego con ellos, son de M. Kishimoto.
- Ladywithmoustache :3
CAPÍTULO 2
El día empezó, con la promesa de ser mucho más normal que el anterior. Mire mi reloj sin levantarme de la cama, eran las 8:30 am, podía quedarme otros 5 minutos en la cama. Mire el techo de mi habitación, y sin saber por qué empecé a preguntarme qué estaría haciendo a estas horas Naruto Uzumaki. El pensamiento me asustó y me levante de la cama, cubriendo mi cuerpo como si él estuviera ahí para verme.
"Paranoíca" me dije. Me levante de la cama, me puse mis pantuflas de conejito, esas que tenía desde los 15 años. Luego de entrar al baño y lavar mi rostro salí por algo para desayunar.
- Buenos días, Hina-chan – la voz de Kiba me recibió.
Me detuve en seco y me escondí tras una pared. Pese a que Kiba era como mi hermano, no podía estar frente a él con los cortísimos pantalones de pijama que traía y la pequeña blusa de tirantes.
- Kiba, ¿qué haces aquí? – pregunté asomando solo mi rostro.
- ¿Cómo qué hago? – dijo mientras mordía un pan tostado – Dijiste 8:30 –
¿8:30? ¿Qué demonios pasaba a las 8:30?
- La pregunta realmente importante es por qué Ino sigue en pijama –
- Buenos días – me dijo una recién levantada rubia, despeinada, con una pijama más corta que la mía, viéndose aún fabulosa y sin la menor pena de estar frente a mi amigo.
- Un segundo –
Caminé tan rápido como pude busque mi sudadera, antes de salir de mi habitación me tope con mi calendario. Donde marcaba con letras rojas "FOTOGRAFÍAS INO 8:30". Maldición, lo había olvidado por completo.
- Lo olvidé – dije al salir.
Ino me miró – No fuiste la única, creo que Kiba fue el único que lo recordó… Después de todo, cómo ignorar que se iba a encontrar contigo – dijo burlona.
- A diferencia de ti, soy todo un profesional, recuerdo mis citas – se defendió Kiba.
- Claro, claro – dijo sarcásticamente Ino – ¿Vas a limpiar el charco de saliva que dejaste cuando la viste salir en pijama o tengo que hacerlo yo? –
Kiba torció los ojos – Lo haré yo, no quieras mi ADN para clonarlo y hacerte un esclavo sexual o algo, como eres tan exigente –
Ino levanto el cuchillo de la mantequilla – No molestes a quien te alimenta, perro – Kiba solo sonrió, había ganado, esta vez. Ino soltó el cuchillo y se metió a su habitación con un – Estaré lista en 20 minutos –
Kiba me sonrió - ¿Cómo demonios la soportas? –
- ¿Cómo podría vivir sin ella? – le respondí – Es Ino, ya deberías estar acostumbrado –
- Como sea – replicó.
- Pareces un niño – le dije mientras le alborotaba el cabello. De pronto lo sentí demasiado cerca.
- Pero no lo soy, hace mucho tiempo – susurro frente a mi rostro.
- Distancia – le dije, dudo un poco pero se alejo algo deprimido. De cierta forma me molestaba que aún quisiera intentar. Pero me sentía incapaz de dejar de hablarle – Iré a cambiarme yo también – avisé.
- Llámame si no puedes ponerte el sostén o subir el cierre del vestido – dijo mientras se tiraba en el sofá.
Le sonreí - Te tendré en cuenta –
Una ducha rápida y a las 9 ya estábamos todos en el auto de Kiba, rumbo al hotel Kagura, donde serían las fotos de Ino.
Al llegar los tres respiramos al ver que no llegábamos tarde. El maquillador la dejó más hermosa de lo normal y el vestuario era simplemente genial.
Saqué mi cámara lista para captar a Ino en todo su esplendor. Kiba me ayudaba con toda la parte técnica, ya saben, luces, retoques del computador, etcétera.
La sesión iba viento en popa, hasta que mi cámara captó un destello amarillo. Me quedé perpleja y observé la foto en mi cámara primero, luego al pasar mi vista al panorama… él estaba allí.
No sé cuánto tiempo me quedé observándolo, solo sé que Ino empezó a agitar sus manos hablando sobre la pose tan genial que había hecho y yo no la había captado.
- ¡Hey, Hinata! – me llamo Kiba, se puso frente a mí, bloqueando mi vista y así me trajo a la tierra de vuelta.
- Eh, ¿qué?.. –
- ¿Estás bien? – dijo acercándose, de nuevo demasiado.
- Sí – le dije – Todo perfecto –
- Podemos tomarnos unos minutos – llegó Ino haciendo que Kiba se alejara.
- No, no… en serio estoy bien – dije.
- Srta. Hyuga – esa voz…
Ino y Kiba se giraron, y de nuevo… azul. Me sentí congelada e incapaz de hablar. Tragué saliva y responde – Sr. Uzumaki –
Ino me miró incrédula. Kiba en cambió lo miró con ira.
Ino alternaba, me miraba a mí, lo miraba a él. Claro que estaba trastocada, era más guapo de lo que ella pudiera imaginar.
- No pensaba encontrarla aquí – dijo, como haciendo invisibles a Kiba y a Ino. Como si sólo me viera a mí.
Mire el suelo como si fuera lo más interesante – Trabajo – dije, para luego sentirme una estúpida.
- Ya veo – giró a ver a Ino - ¿Srta. Yamanaka verdad? –
Ino sonrió como una tonta, "demonios" pensé. Qué pasaba si a Ino le gustaba. Bueno, ¿y eso cómo me afectaba a mí? ¿Estaba celosa? No, ¿por qué debía estar celosa? Solo sé que observe cada gesto de Naruto, como deseando que dejara de hablar con ella y me mirara solo a mí. "Paranoica" pensé por segunda vez en el día.
- Soy Ino – dijo ella.
- Si. La razón por la que la srta. Hyuga resultó en mi oficina ayer – y de nuevo me miró, y me sentí plena.
Ino me miró con complicidad, el calor en mi rostro y ver la cara de ira de Kiba me aseguraron una cosa: estaba sonrojada.
- Es de mala educación no presentarse primero, ¿no cree? – habló Kiba.
Naruto lo miró, indiferente – Claro – dijo después sonriendo – Pero cuando hay mujeres tan bellas alrededor, los hombres pasan a un segundo plano, a no ser que sea homosexual – dijo mirándome y yo me sentí en llamas, llena de vergüenza. Esa maldita pregunta, esa curiosidad de Ino.
Kiba no entendió nada y la verdad no lo culpé.
- ¿Qué hace por aquí Sr. Uzumaki? – preguntó Ino con su tono de reportera.
- Compraba un apartamento – dijo sin más.
- ¿En el hotel Kagura? ¿Eso es posible? –
- Para algunos, sí –
De nuevo engreído.
- Deberíamos volver al trabajo ya – dijo Kiba. Era claro que la presencia de Naruto no le gustaba para nada.
- Claro, lamento la interrupción – dijo Naruto – Hinata – dijo mi nombre y mi corazón dio un vuelco, maldición, se estaba despidiendo… yo no quería que se despidiera.
Como si Ino tuviera poderes mentales habló – Sr. Uzumaki, ¿tiene algún compromiso realmente importante ahora? –
Naruto la miró – No, de hecho estoy libre hasta la hora del almuerzo –
Ino me sonrió y yo no pude entender la razón hasta que hizo la pregunta - ¿Le molesta si hacemos algunas fotografías? Serán para el artículo –
Naruto levantó la ceja y se vio… tan sexy, como diría Ino y como jamás pensé decir yo - ¿Ahora mismo? –
- Claro, tenemos a Hinata con nosotros y ella tiene su cámara – dijo Ino pasándome un brazo por los hombros – Y toma una fotografías geniales –
Naruto me dedicó una sonrisa – Si la srta. Hyuga me lo pide –
Entonces solo ahí me di cuenta de lo poco que había participado en la conversación, de lo enojado e iracundo que estaba Kiba, de lo mucho que adoraba a Ino y de lo mucho que Naruto alteraba mi mundo.
Ino me pegó un codazo, hablé – Sr. Uzumaki, ¿puede regalarnos algunas fotografías, por favor? –
Su sonrisa se amplió – Como usted diga –
Se dio la media vuelta para hablar con el que probablemente era su guardaespaldas. Mientras Naruto le indicaba algunas cosas, Ino se plantó frente a mí.
- Está buenísimo, Hinata – yo sólo sonreí – Y mira nada más cómo te coquetea, eres una suertuda –
¿Coqueteo? No, ¿o sí? No, definitivamente no – Ino, por favor. Solo disfruta molestarme –
- Patrañas Hinata, te ha echado el ojo – dijo levantando el dedo como experta – Yo lo sé, conozco a los hombres –
Le sonreí.
- ¿Acabó ya toda la histeria colectiva por el señor traje de etiqueta? – intervino Kiba, realmente molesto.
- Deja los celos Inuzuka – comentó Ino.
- Silencio – dijo poniendo su dedo índice sobre sus labios – Hinata no puedo quedarme por más de 30 minutos, tengo… otros compromisos –
Aquello no lo sabía, de hecho me había asegurado que esa mañana la tendría libre.
- Pero Kiba, dijiste… -
- Cambio de planes, ¿sí? –
Estaba molesto, era más que obvio. No quería que se fuera, no tanto por gozar de su presencia, pero sin él no sería posible hacer el estudio y Naruto se iría. Tenía que rogar.
- Solo quédate – dije, no veía cambio en su mirada – Te lo compensaré –
- ¿Cómo? –
- Saldremos esta noche – dije sin pensar.
Kiba sonrió – Vaya, Hinata Hyuga me invita a salir – dijo en voz alta - ¿Quién lo diría? –
Ino lo golpeó – Iremos todos, pasa a las 7, vamos al nuevo bar, el de Rock Lee –
- ¿Todo listo? – la voz de Naruto separó nuestra pequeña reunión. Cuando lo observé me miró con ira, no eran los ojos azules de hace 5 minutos.
- Claro – respondió Ino.
En toda la sesión de fotos no recibí más que miradas malhumoradas e iracundas de Naruto. No entendía qué pasaba. ¿Por qué me miraba de esa forma? Me intimidaba tanto que ni siquiera me sentía segura de sugerirle posiciones, aunque no parecía necesitarlas, en cada foto salía tan guapo, como solo él. Y si contamos con que Kiba no estaba haciendo su mejor trabajo a propósito, las fotos salían excelentes. Bien lo dijo mi madre "Cuando un hombre guapo de verdad es guapo, siempre será guapo" no es un refrán muy común, pero volviendo a Naruto, él simplemente no podía verse mal. Incluso llegó a quitarse el abrigo, dejando ver un poco más de é sin esa imagen de ejecutivo. Pero seguía mirándome de esa manera, como si quisiera asesinarme en cualquier momento, incluso sentí miedo.
Dieron las 11:45 y dimos por terminada la sesión.
- Espero que tengan todo lo que necesitan – dijo con voz fría mientras se acomodaba el abrigo.
- Si, todo – dijo Ino contenta revisando las imágenes en el computador.
- Supongo que es todo – dijo observándome, todavía con rabia – Cualquier cosa, mi tarjeta –
Ustedes pensaran que me la entregó a mí, se equivocan. Se la dio a Ino, y yo sentí tanta opresión en mi pecho. Estaba celosa, sin conocerlo, sin saber nada de él, estaba celosa. Ese hombre me gustaba y me gustaba mucho. ¿Por qué tengo como mejor amiga a una super modelo/presentadora/reportera?
Sin más y con un simple – Adiós – se marchó. Dejándome… desolada. Sí. Ino me había convencido de que teníamos algo de química y no era nada, cero, era mentira.
Al llegar a casa a la hora del almuerzo no quise almorzar, ¿por qué me pasaba esto con un desconocido? Pensándolo bien, ¿qué sabía yo de Naruto Uzumaki? Era rico, joven, guapo y no era homosexual. Eso en banas palabras. No sabía nada de él, nada de su vida. Y entonces, decidí buscar en el casi siempre confiable Google.
Google me arrojó un sinnúmero de páginas con biografías, muy diferentes unas de otras, por lo que eran poco confiables. Diferentes fotografías que no hacían más que restregarme que era una Adonis. Algunas fotos con modelos famosas, chicas muy guapas… claro, los guapos y las guapas son de la misma especie, se atraen. En particular muchas fotos con una chica de cabello rosa a la que no le encontré el nombre.
Así pase todo el día, en la computadora investigando su vida sin éxito. A las 5 de la tarde Ino tocó mi puerta, al abrirla la encontré envuelta en su toalla de baño con un par de barnices de uñas en la mano derecha.
- Queremos vernos bien esta noche, ¿no es así? –
Sonreí, no podía enojarme con Ino por gustarle a un chico. Igual era inevitable, ya he dicho mil veces que es bastante bonita.
Le abrí paso a mi habitación, nos pintamos las uñas como colegialas en una pijamada, ella de morado, yo de rojo, adoraba el color rojo. A las 6 estábamos bañadas y con nuestros vestidos puestos. Ino llevaba un hermoso vestido plateado y yo, como mis uñas, uno rojo. Olvide por unos momentos a Naruto Uzumaki y su envidiosa tarjeta de presentación en manos de Ino. Esta noche iba a salir con Kiba, Ino y nos divertiríamos como nunca.
A las 7 Kiba llegó en su auto, intercambió algunos insultos con Ino y me hizo un cumplido que agradecí, dejando en claro que somos amigos indirectamente.
Una vez en el bar, nos sentamos a tomar algunos tragos. No soy fan del alcohol, pero tenía aún en mi mente a Naruto Uzumaki y su mirada asesina de esta mañana. Quería borrar un poco su recuerdo. Rock Lee, el dueño del bar, es un gran amigo nuestro, abrió el bar no hace dos semanas. Es un lugar muy bonito, muy actual y con buen ambiente, una pista de baile y unas mesas pequeñas, se pasa muy bien. Además, Lee es muy agradable. Pasada una hora vino a saludar y presentó a un amigo suyo; Sai. Ino lo encontró adorable y no dudo en "empezar su cacería".
Se hacían las 12 de la noche cuando Kiba me invitó a bailar, yo acepté. Al levantarme me mareé un poco, bendito alcohol. Todo iba perfecto en la pista de baile hasta que de nuevo… Kiba estaba demasiado cerca. Sus manos antes puestas en los lugares correctos se movían de manera lenta, como para que yo no notará que buscaban algo más.
- Kiba – le dije en su oído, por la música. Grave error, me apretó más contra su cuerpo. Empecé a tratar de safarme.
- Hinata – me dijo – Por favor –
¿Por favor qué? Me solté bruscamente y salí del bar, necesitaba aire. El mareo volvió a hacer un leve efecto y me recosté en la pared un segundo.
- Nunca pensé que el alcohol fuera lo tuyo –
Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza, al girar… todo era azul. Naruto Uzumaki, de ropa más informal, me observaba divertido.
- Srta. Hyuga – me habló mientras me observó de arriba abajo, me sentí desnuda y… de cierta forma me gustó – Es malo que una señorita ande sola en esas condiciones –
Y de nuevo mi voz me fallaba.
- Hay demasiados locos en el mundo, existe gente mala – se acercó un par de pasos – Le está haciendo más fácil su trabajo –
Me enderecé – No… no estoy sola –
El miró alrededor – Lo siento… ¿amigos imaginarios? –
No soy una niña, ¿por qué disfruta tanto el burlarse de mí? – So…solo salí a tomar aire – el sonrió y luego la curiosidad me picó - ¿Qué hace alguien como usted aquí? –
- Claro, yo… busco alguien con quien entretenerme –
Aquello me hizo sentir ira – Bien – dije, me di media vuelta y sentí cómo me tomaba del brazo.
- No es cierto – me dijo sonriente, me quedé embelesada observándolo. ¿Cómo era posible que me gustara tanto?
Nos miramos por un momento hasta que una voz interrumpió – Hinata, aquí estás Hinata – Ino sofocada y claramente asustada me observaba – Y… ¿Sr. Uzumaki? –
Naruto saludó sin soltarme del brazo. Ino me miró confundida.
- Kiba me dijo que… -
- Lo usual Ino – expliqué, porque no era la primera vez que me ocurría el mismo episodio con Kiba.
- ¿Estarás bien? ¿Quieres irte a casa? – me preguntó como consolándome. Ella no quería irse y yo lo sabía, la conocía tanto. Estaba feliz con Sai, su nueva adquisión, lo más probable es que terminaran juntos en casa haciendo ya sabemos qué.
- Puedo irme sola, tomaré un taxi – dije.
- De ninguna manera – habló Naruto. Ino lo miró confundida – Hinata estás ebria –
- No es así, solo algo mareada, sé lo que hago –
Me puso a su lado y miro a Ino – Yo la llevaré –
Ino no dijo nada, ni siquiera me miró cuando le pedía rescate con mi rostro. Cómo iba a llevarme este hombre – Por favor, cuídala – y sin más entró al bar, dejándome allí en manos de un desconocido que últimamente estaba viendo mucho.
Me incorporé – No, no tienes que hacerlo, yo… -
- Quiero hacerlo – me dijo serio – Vamos – me tomo de la mano y me guió hasta un coche negro que lucía demasiado caro. Me introdujo a aquel coche y pronto estábamos en camino, no sé a dónde puesto que jamás le dije mi dirección.
El silencio reinó durante unos minutos hasta que él habló.
- ¿Kiba es tu novio? –
Lo miré – Fuimos, hace mucho tiempo – quizás era el alcohol el que me permitía responderle todo tan fluidamente.
Me observó de reojo – Ya veo – apretó con fuerza el volante – Pero aún te… desea, ¿no es así? –
¿Deseo? Es más como un acoso – Creo – miré por la ventana – A mi no me interesa – dije como debiéndole una explicación.
- ¿Para nada? –
- No –
Suspiró, como liberándose, no entendí bien el porqué.
Al cruzar un par de calles, reconocí que estábamos llegando a mi apartamento, lo miré casi con miedo - ¿Cómo saben dónde vi… - ni siquiera terminé la pregunta.
- Contactos – me dijo sonriendo mientras aparcaba su carro.
Una vez frente al conjunto de apartamentos nos quedamos de nuevo en silencio. Mi cabeza estaba hecha un mar de confusión, ¿por qué me encontraba tanto con él? Era el destino o yo sin querer lo estaba siguiendo, o él… me seguía a mí. Imposible. No. No podía ser.
- Supongo que hasta aquí llegamos – me dijo.
Yo me quité el cinturón de seguridad – Muchas gracias –
Pensé mil veces en un segundo si debía o no agradecerle, llegué a la conclusión de que un beso en la mejilla no estaría mal. Me levanté lentamente y me acerqué a su rostro. Con vista fija en su mejilla… pero me recibieron sus labios.
Suaves, delicados. Inicio un beso, un beso que me estaba quemando los labios, jamás alguien me había besado de esa forma. Empezó tan delicado, como si temiera hacerme daño. No contabilicé el tiempo, solo no quería que acabara. Pronto el empezó a exigirme más, puedo contar con los dedos de una mano las veces que he besado, utilizando la lengua claro está, el beso se volvió más fogoso, más ardiente, nos consumíamos hasta que nuestros pulmones necesitaron aire y él se alejo.
Entonces, fue allí cuando me sentí totalmente avergonzada, había besado a alguien del que no sabía casi nada.
- Lo siento – me apresuré a decir.
Él me miro – Fui yo quien te beso, Hinata –
- Pero yo… -
- Deja de hablar y sal del auto antes de que te invite a mi casa, ¿quieres? –
Mis ojos se abrieron de par en par… acaso él. Analicé todas las posibles motivaciones por las que él me llevaría a su casa ebria… el sexo, fue la más obvia. Y, quizás por el alcohol en mi sistema, el calor del momento, habló cualquier cosa menos mi cerebro – Y si yo… te dijera que… que quiero ir –
Sus ojos se abrieron aún más y su boca calló de la sorpresa para luego sonreír de una manera perversa – Tienes 10 segundos para arrepentirte –
Mi cuerpo no se movió, algo raro porque en mi cerebro yo había salido corriendo. Encendió el carro y de nuevo me ubiqué en el asiento del pasajero con el cinturón de seguridad. Miraba la ventana, demonios, ¿en qué me había metido? Llamó mi atención una mano sobre mi rodilla, cuando giré Naruto sonreía mientras su mano se deslizaba por mi piel. Sí era para sexo…. Y entonces recordé el pequeño GRAN detalle…
"Maldición, Hinata…. Eres virgen"
Continuará….
Graaacias por los reviews, me hacen muy feliz. Ya este capi es mas de mi autoría, hasta aquí 50 sombras.
