Muchas gracias por sus review! Acá va el segundo capítulo de "Amor en tiempo de redes"

Capítulo 2: El efecto Li

Lunes. Día odiado por muchos estudiantes. Y sobre todo por Sakura. Si su intención fue irse a dormir "temprano" despidiéndose de su "príncipe" evidentemente no funcionó porque como de costumbre, llegaba tarde a su clase y no había tiempo para hacerse su tradicional trenza de costado. Se hizo un rodete y se puso lo primero que encontró: unos pantalones de jean y una remera. Guardó sus cuadernos en la mochila y salió de la habitación.

-¡Buenos días, pequeña Sakura!- saludó su papa, quien acostumbraba a levantarse antes que sus hijos para hacer el desayuno y luego salir a trabajar.

-¡Buenos días papá!- respondió Sakura- ¿Y Touya?

-Se acaba de ir. Hoy entraba más temprano al trabajo.

-Ya veo. Bueno, debo irme! Lamento no desayunar hoy, ¡llego muy tarde a mi primer día de segundo!

-¡Ten mucho cuidado!

Sakura salió hecha un rayo. Por fortuna, la universidad le quedaba cerca. Por lo que para llegar más rápido, corrió lo más que pudo.

La prestigiosa Universidad de Tomoeda era un edificio enorme que ocupaba una gran manzana. En la misma se dictan varias carreras, que dependiendo de la orientación, cambiaba de sector. Así, su mejor amiga de toda la preparatoria Seijou, Tomoyo Daidoji, que estudió el primer año la misma carrera de Diseño que Sakura, había decidido en verano cambiarse a Administracion y Finanzas, cuya entrada principal se encontraba del otro lado de la manzana. Aún así, en el interior de la Universidad había un parque en común que comunicaba a todos los alumnos de las diferentes carreras. Aquí, los mismos podían almorzar o tirarse un rato en el pasto a descansar hasta que vuelvan a cursar alguna de sus respectivas materias.

-Bien, ya casi, por favor por favor que no llegue el profesor- suplicaba Sakura mientras veía ya el enorme edificio.

Era parte de la aventura correr cuando contaba con pocos minutos. Recorrió todos los pasillos del hermoso establecimiento, lleno de otros alumnos más. Subió las escaleras de dos en dos y solo le faltaría girar a la izquierda para encontrarse con su aula, sentarse y listo. El profesor no se enteraría de su llegada tarde. Le faltaba muy poco para entrar hasta que…PUM. Cayó al piso…sin embargo, no era la única.

-Auch, eso me dolió!

-¡Pero que bruta! Por sino lo has notado, esto es una Universidad, no una pista de maratón - Gruñó un joven alto castaño, incorporándose ya que él también había caído al piso.

-Disculpa, no me fije mientras corría. Es que ayer me quede hasta tarde despierta y la verdad no quisiera lle…-dijo mientras se paraba con una mueca de dolor.

- Bla bla bla, no me interesa, solo hazte cargo y no provoques accidentes por tu torpeza e irresponsable impuntualidad- contestó el chico con el ceño fruncido, que había salido de la fotocopiadora con unos cuadernillos cuando se tropezó con la apurada muchacha, haciendo que los cuadernillos también se dispersen.

Sakura estaba sorprendida por el mal genio de aquel chico cuando finalmente dejó de prestarle atención a su golpe y se concentró en su víctima. Estaba enojado, eso estaba claro pero eso no sacaba lo apuesto que resultaba. Llevaba un pantalón de jean oscuro y una remera blanca. Pelo revuelto castaño, que le daba un aire de rebelde y unos grandes ojos ámbar que debajo de ellos, se notaban unas ligeras ojeras. ¿Acaso él también se habría dormido tarde?

-Yo…yo no quería…disc…-comenzó a decir la ojiverde con pesar.

-Ay, yo no quería…yo no quería-dijo el muchacho imitando la voz de Sakura mientras recogía sus cosas molesto -Ya, olvídalo, tengo clase y no puedo perder mi tiempo. Hasta nunca- el ambarino se fue en sentido contrario al que iba Sakura, dejándola atónita por su comportamiento.

Durante todo el año pasado que había cursado, jamás la habían tratado así. Sabía que era su culpa, pero no consideraba que fuera tan grave lo que hizo. No querría estar en los zapatos de otro que sí lo hiciera enojar de verdad.

-Pero que carácter- susurró bajito mientras veía que cómo se alejaba el joven.

-Señorita Kinomoto, va a ingresar a su clase o piensa seguir baboseándose con cada chico que tropiese?-dijo una voz masculina detrás de Sakura sobresaltándola.

-¡Eriol! No me asustes así, creí que era el profesor- respondió entre divertida y asustada a un atractivo muchacho, dándole a continuación, un fuerte abrazo- ¡Tanto tiempo sin verte!

Eriol Hiraguizawa era un chico ingles de tez clara, ojos azules y cabello oscuro; de la misma edad que la castaña, es decir tenía 18 años. Además era uno de los chicos más populares de la Universidad de Tomoeda. Un gran candidato para muchas universitarias, ya que además de ser físicamente atractivo, tenía una personalidad adorable. Irresistible hasta para algunas profesoras jóvenes. Sakura había conocido a Eriol el año pasado cuando una tarde lluviosa al salir de la universidad se había olvidado el paraguas. El muchacho, que por hacer la carrera de Arquitectura tomaba las mismas clases que ella durante el primer año, se encontró con la castaña refugiada bajo el techo y al verla algo asustada por temor a quedarse mucho tiempo ahí, se había ofrecido a acompañarla hasta su casa utilizando su paraguas. Ese fue el comienzo de una gran amistad con el inglés, en el que resultaron tener muchos gustos en común, además de estudiar carreras a fines. Sin embargo, Sakura era tan distraída que no se había dado cuenta que era la envidia de muchas chicas por pasar mucho tiempo con su, ahora entonces, amigo fiel. Ella podría vestirse de la peor manera e incluso ir despeinada a la universidad, pero con amigos así, ¿a quien le importa como uno se vea?

-Será mejor que entres, no querrás llegar tarde a tu primer día. ¿O si?- dijo Eriol sonriente.

Para su fortuna, Sakura había llegado a tiempo y la clase se desarrolló con total normalidad. La mañana pasaba muy rápido, por eso a nadie le sorprendió cuando el profesor dio por terminada la clase.

-¡Es un día precioso! ¡Almorcemos en el parque! Tomoyo dijo que nos alcanzaría cuando termine con sus clases- propuso Sakura a Eriol mientras guardaba su cuaderno de apuntes en la mochila.

-Excelente idea, traje unos sándwiches el día de hoy.

No tardaron en encontrar un lugar debajo de unos árboles y sentarse al igual que muchos estudiantes en el amplio jardín de la universidad.

-¿Qué tal tus vacaciones en Inglaterra?- preguntó la castaña mientras se deshacía del rodete y se hacía la trenza al costado que no pudo hacerse a la mañana.

-Para variar…lluvioso. Extrañaba el clima de Japón. Pero siempre da gusto volver a ver a tu familia luego de un año de intenso estudio. ¿Qué tal las tuyas?

-Perfectas- contesto Sakura ruborizándose al pensar en "Lobo".

-Tan perfectas como tus ojeras. ¿Otra vez madrugaste aullando con tu lobito?- bromeó Eriol mientras agarraba un sandwich de jamón y queso.

-No le digas así- reprochó la ojiverde fingiendo enojo y golpeándole suavemente el brazo- pero sí, tienes razón. Me quede hasta altas horas de la noche hablando con él y me quedé dormida.

-Ya veo-sonrió con complicidad Eriol- ¿y cuando será el dichoso momento?

-¿De qué hablas?

-¡Vamos, Sakura! ¿Acaso piensas seguir manteniendo una relación por chat y mensajes de texto?

-Bueno…el volvió a proponerme de vernos…arreglar una salida cara a cara…pero…

De repente, Sakura se vio interrumpida por la llegada de una nueva integrante.

-¡¿QUÉ?! ¿Y cuando me lo ibas a decir? – dijo una voz que fingía indignación

-¡Tomoyo!- exclamaron al unísono alegres Sakura y Eriol.

-¡Que gusto volver a verlos!- dijo la recién llegada mientras abrazaba a sus amigos con una sonrisa.

Tomoyo era una adolescente alta, esbelta de tez muy clara y ojos azules oscuros. Una de las chicas más simpáticas, ricas de la universidad y con más admiradores de diversas carreras. En las vacaciones, ella se iba toda la temporada con su madre a otros países.

-Muy bien muchachas, ¡el trío dinámico ha vuelto! Tomoyo, ¿por qué no te sientas? Preparé sándwiches para ti también.

-Se ven deliciosos - dijo Tomoyo y a continuación esbozó una sonrisa apagada - No creo poder acostumbrarme a no verlos tan seguido. Extraño cursar con ustedes.

-Pero aunque ya no compartamos las mismas clases, podemos seguir almorzando a diario. Cuentanos ya, ¿qué que tal tu dia? ¿Hiciste nuevos amigos?

-Sí, ha sido una clase interesante…pero ya les contaré. Por ahora quiero que me cuentes como es eso de que te vas a encontrar con tu príncipe azul Sakura. Tienes que ponerme al corriente- guiñándole un ojo a su amiga.

Sakura le contó de forma resumida sus conversaciones cibernéticas en el verano.

Almorzar en el pasto con sus dos mejores amigos era lo que más extrañaba de la Universidad. Sentir nuevamente la brisa sobre su cara, el cielo totalmente despejado, y pensar que en algún lugar de ese enorme pastizal verde, estaría almorzando seguramente su "príncipe". Y quizás si hubiese aceptado la invitación de dicho joven que tanto le propuso, ya habría conversado con él, viéndolo cara a cara, sin pantallas de por medio, quien sabe, quizás compartiendo un almuerzo o un café. Sus pensamientos fueron interrumpidos hasta que visualizó a unos metros lejos de ella al mismo chico de hoy a la mañana, con quien se tropezó, almorzando con un par de chicos más. Nunca lo había visto por los pasillos del área de diseño hasta ese día, por lo que pensó que era de otra carrera. Y de no haberse chocado con él hoy, quizás tampoco se hubiese dado cuenta de su presencia si es que frecuentaba almorzar en el parque. Sakura no era una chica que se dejaba llevar por las apariencias. Era guapo sí, pero nada más. Un envase bonito lleno de seriedad y poca paciencia. O al menos esa había sido su primera impresión. O al menos eso estaba viendo ella en ese instante. El chico no hablaba, solo tenía los ojos cerrados mientras comía y escuchaba a sus compañeros quienes si charlaban con más entusiasmo y reian.

-Sakura, me estás escuchando?- dijo tomoyo preocupada.

-¿Qué? Ah…lo siento Tomoyo. ¿Me decías?

-¿Qué ocurre?- dijo mientras se fijaba la dirección que mantenía a su amiga tan distraída- ah, vaya, creo que ya has caído en el "efecto Li". Creo que tu príncipe tendrá competencia. No crees?- dijo con una risita traviesa.

-Queee! De qué hablas? Yo no estaba...yo no…nunca lo vi en mi vida…No lo conozco- explicó Sakura a la defensiva pero después de meditar unos segundos prosiguió - Bueno, en realidad hoy tropecé con él por accidente y claro, no se lo ha tomado nada bien.

-Ay Sakura, mira que chocarte justo con él…no tiene buen genio. Sobre todo con las chicas.

-Bueno, no es como si hubiera querido hacerlo a propósito.

Eriol rió al último comentario de Sakura porque él desde las ventanas del aula observó el pequeño accidente.

-¿A qué te refieres con el "efecto Li"? ¿No me digas que él es el famoso gruñón Shaoran Li? -preguntó curioso el ojiazul.

-El mismísimo. Estudia la misma carrera que yo pero como él empezó el año pasado, me lleva ventaja. Hoy fue mi primer día pero las chicas que también ingresaban este año, ya habían oído hablar de él. Si las hubieran visto…se colaron en el aula de segundo antes de que comiencen las clases, solo por entablar una conversación "casual" con él.

-Que locura…¿y por eso le llaman el Efecto Li? ¿Por las estupideces que hacen las chicas al verlo? - dijo Sakura incrédula.

-Correcto. Y eso no es todo. Una de ellas, averiguó que Li es amante del chocolate, así que le obsequió una pequeña caja de chocolates y le preguntó si la acompañaría a conocer el edificio, por ser nueva en la carrera. Cuando él la vio, le dijo que sí. ¡Hubieras visto la cara del resto de las chicas al saber que había aceptado! Estaban indignadas.

-Bueno, no tiene tan mal genio como se rumoreaba por ahí si aceptó – dijo Eriol – solo hay que sobornarlo – agregó.

-Aún no termina. La acompañó pero la engañó encerrándola en el cuarto de limpieza, mientras él en el camino al aula, se comía los chocolates. Mi compañera se perdió la primera parte de la clase, volvió casi llorando.

Sakura tardo un tiempo en procesar esa información. Definitivamente su primera impresión era errada. Ese chico era mucho peor. Le molestaba la clase de personas que sentían que tenían el poder para denigrar o maltratar a otras ¿quién se creía ese tal Li? Todos habían sido ingresantes alguna vez y todos tenían que ser buenos compañeros.

-Que impotencia –comentó la castaña apretando los puños - Ser apuesto no le da el derecho de ser así. Ahora me arrepiento por no haberme defendido más esta mañana.

-¿Nunca habías oído hablar de él, Sakura?

-Nunca y ojalá tampoco lo hubiese hecho. Solo espero no volver a tropezarme con él.

-Yo solo sé que el año pasado ha roto varios corazones al rechazar a muchas chicas que lo invitaban a salir- agregó Eriol- Yamazaki me contaba pero nunca he tenido la oportunidad de verlo en directo.

-Lo que no entiendo es cómo a pesar de tener poco tacto con las chicas, pueda ser considerado popular.

-Es verdad. Tendrá una belleza semejante a la mía pero nunca tendrá mi encanto- respondió Eriol fingiendo arrogancia mientras se pasaba la mano por el cabello.

Tomoyo y Sakura no pudieron evitar una fuerte carcajada. Tenía razón, ya que él era tan apuesto como Li pero la forma de ser era completamente diferente. Eriol era dulce, comprensivo, solidario. Él sí estaba dispuesto a mostrar el edificio a los ingresantes, incluso a los que eran de otras carreras. Por lo que su comentario, les causó gracia ya que era la primera vez que lo veían de ese modo.

Las fuertes e irritantes risas se hicieron llegar a los oídos de Shaoran, quien abrió los ojos por primera vez desde que se dispuso a almorzar. Clavó fijamente su mirada en el trio de amigos.

-Torpe- susurró Shaoran cuando reconoció a lo lejos a la chica castaña que lo hizo tropezar más temprano.

Gracias por sus review y el ánimo que me envían para seguir escribiendo! Les cuento que ya tengo escritos un poco más de 12 capítulos pero me faltan pulirlos un poco más. Entre medio estoy agregando otros capítulos, modificando otros, releyendo para que todo tenga un sentido y no se me esté escapando nada aunque posiblemente se me termine escapando.

¿Y ustedes? ¿Alguna vez tuvieron un amor virtual?

¡Nos vemos en el próximo capítulo!