Disclaimer: Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo. Lo que me pertenece es la idea de la historia y no busco lucro en Esto.
Título: Estación de Tren
Autor: Al Shinomori
Pareja: Nelliel Tu x Grimmjow
Capítulo I
-En la vida no existen las casualidades –
Una chica con uniforme se reunió con ambos – Buenas tardes – Le entregó a Grimmjow un menú y mirando de reojo a Nel, muy cerca de su espalda – ¿La señorita viene con usted? – La inocente y tímida pregunta de la pelirroja atrajo la mirada de ambos.
-Si – Respondió Grimmjow sin ninguna expresión en su rostro.
-No- Respondió al mismo tiempo Nel, su buena obra le había costado caro. Parecía que ya tendría suficiente con soportar su presencia a un lado de su asiento en todo el viaje.
Aquel tono arrogante con el que Grimmjow respondió hizo que Nel se sintiese incomoda por la importancia que el apuesto chico se daba.
- Tráigame un café americano negro – Respondió clavando su vista en la figura de la joven parada frente a él – ¿Y Tú? – Preguntó sin apartar la vista de su "compañera".
-Ya le he dicho que no quiero nada – Soltó frunciendo el ceño, aquellas confianzas y libertades que el chico de cabellos azules empezaba a tomarse le asustaban. La sensación de tenerle cerca le agradaba a medida que avanzaba el tiempo y su conversación se profundizaba – Me retiro – Dijo girándose para dirigirse hacia la sala de espera que se encontraba a un costado del local.
La camarera abrió los ojos con sorpresa. Viendo la actitud y comportamiento de la joven. Le entraron unas ansias terribles de gritarle que no debía ser tan grosera con una celebridad como lo era Grimmjow.
- Acaso no se daba cuenta que cualquier mujer desearía siquiera una mirada de indiferencia de su parte – La chica de cabellos verdes abusaba de su suerte.
-A la señorita tráigale un café lechero – Le vio avanzar hacia la sala de espera y sentarse.
-¿Para tomar aquí? – Preguntó la joven con cautela.
- Para llevar – Fue lo último que dijo. Después echó un vistazo a su celular, verificando que no había mensajes molestos. Por fin, disfrutaría de un tiempo de relax.
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-Pero, ¿Qué está ocurriendo contigo? Nelliel – Se reprochó en silencio. Sentada cómodamente en un sillón, se encontraba lidiando con sus pensamientos y emociones – Tal vez se le había pasado la mano un poco – Cerró sus ojos e intento relajarse – Era el momento oportuno para practicar sus ejercicios de la clase de meditación – Sonrió para sus adentros – Aquel viaje le resultaba de todo menos relajante y divertido –
- Mi madre solía decir – Aquella voz le sobresalto – Que quién sólo se ríe – Sus miradas se cruzaron una vez más. Nelliel había abierto sus ojos de golpe – De sus maldades se acuerda – La arrogante sonrisa del ese hombre, más que molestarle, le ¿seducía? - ¿Pero en qué demonios estaba pensando? –
-Creo que las razones por las que Yo ría no le incumben – Trato de decirlo con el tono más educado posible.
-Relájate – Se sentó a un lado de Ella, sin importarle si la joven se sentía a gusto con su presencia – Todavía nos queda tiempo de sobra para discutir – Se encogió de hombros – Toma – El tono imperativo de sus palabras le molestaron. Pero, hizo un gran esfuerzo por no responderle como se merecía. El chico hacia un gran esfuerzo por ser amable, o al menos eso parecía.
-Gracias – Respondió Nel asiendo en su mano el vaso – No era necesario –
-Sólo bebe – Otra vez ese tono autoritario – No arruines el momento – Le dijo antes de que Ella pudiese empezar con una nueva discusión. Cedió lo último que deseaba en ese momento era perder la pequeña tregua. Ya tendría tiempo suficiente durante el viaje para cobrárselas todas.
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Seguía sentada – El silencio que rodeaba la sala era relajante – El hecho de tener al apuesto joven acompañándole le hacía sentirse contenta – Una sensación extraña, pero reconfortante – Agradecía de alguna manera aquella situación. Desde el principio no había querido viajar sola, ir en busca de su familia, de su pasado, era un tanto complicado. Y cuando su compañera de piso le comunicó que no podría ir con Ella, ya no había marcha atrás – Los boletos estaban comprados – No podía ser cobarde, su deber era ir, enfrentar el pasado y reconciliarse con Este y los suyos.
-¿Tu abuela tiene mucho tiempo enferma? – Preguntó esperando de todo, menos una respuesta.
-No lo sé – Respondió Grimmjow interrumpiendo su lectura – Hace poco recibí una carta donde se me informaba del estado de salud de mi abuela – Se encogió de hombros – Al ser su único nieto ha querido verme antes de morir – lo dijo con un tono distante e indiferente, parecía que su lado emocional se encontraba congelado y expresar o sentir emociones no era parte de su vida.
-Dicho así – Buscó las palabras adecuadas, lo último que deseaba era iniciar una discusión – Parece como…- Intento ser lo más respetuosa posible – Si no la conocieras –
-Es que no la conozco – La joven le miró interrogante.
En qué momento había permitido que esa joven le hiciera ese tipo de preguntas – De su vida personal y privada – Que sólo compartía con él y con su Yo interno, sobre su familia y su pasado – Antes de su vida de modelo invaluable – Nadie sabía nada – Él era un vividor y mujeriego que sabía disfrutar de la vida al máximo – Eso era lo que la prensa, las personas que le rodeaban e incluso él empezaba a pensar que aquellas palabras eran ciertas.
-Lo siento – Se disculpó dándose cuenta que aquel interrogatorio era incomodo e intrusivo – Soy curiosa y suelo meterme seguido donde no me llaman – Sonrió para tranquilizarse. Cuando sentía la mirada del joven en su rostro o en su figura, su corazón se aceleraba y sus piernas temblaban como si se fueran a colapsar.
-Mi madre huyo de casa cuando era una adolescente – Que más daba, esa chica no había dado señales de haberle reconocido, siendo una extraña podía desahogarse sin sentirse juzgado o señalado por algo que él no tenía culpa – Mis abuelos prácticamente la asesinaron estando viva y por ende la desheredaron – Hizo una breve pausa para convencerse de que no tenía nada de malo desahogarse con aquella linda desconocida - Ella se ganó a pulso el título de Oveja Negra al enamorarse y fugarse a los dieciséis años de casa a lado de mi padre, un joven irresponsable de veintidós años, no tenía trabajo y desde la perspectiva de mis abuelos tampoco futuro – Le miró de reojo, esperaba que se burlase de él y le dijera que era un estúpido y que seguramente la prensa o televisoras pagarían una fortuna por aquella información.
-Lo lamento – Dijo con tristeza – Tus abuelos fueron crueles con tus padres – La empatía que la joven mostraba le conmovió.
-No tienes porque – Respondió restando importancia a su comentario.
– Mis padres me obsequiaron a una familia que no podía tener hijos cuando Yo tenía diez años- Las lágrimas amenazaban con escapar – Desde entonces no he visto a mis padres – Se sinceró. Así como Grimmjow le había abierto su corazón, lo justo era que Ella hiciera lo mismo – Sufrí mucho y siempre me pregunte por que Yo y no alguno de mis otros cuatro hermanos –
No supo que decir, aquella historia que Nelliel le compartía era aún más cruel, su madre había tenido la fortuna de amar y ser amada por su padre. Ambos habían luchado juntos ante las adversidades y habían logrado salir adelante. Se habían hecho de un pequeño negocio de floristería, que con esfuerzo y trabajo había crecido de tal manera que se había creado un imperio y las exportaciones de todo tipo de flores que ellos cultivaban eran sinónimo de calidad y un precio invaluable. Lo que le había permitido a él estudiar en las mejores escuelas y hacerse de una carrera de negocios y como pasatiempo ser modelo, lo que le había permitido independizarse y trabajar de vez en cuando en el negocio de la familia.
-No debí decirte todo eso – Se limpió las lágrimas disimuladamente – Debes pensar que estoy loca – Soltó una risita nerviosa- Primero me presento a tu lado sin conocerte e impido que te muelas a golpes con un recepcionista – Sorbió la nariz con delicadeza- Después te acoso y casi te obligo a que me aceptes un boleto con destino a Karakura – Escondía su mirada tras el flequillo ondulado – Y ahora me meto en lo que no me importa y te hablo de cosas que seguramente igual piensas que no te importan – Alzó su mirada para toparse con sus hechizantes y oscuros ojos turquesa.
-…- Nada, no sabía que decirle – Estúpido – Ella necesitaba consuelo y palabras alentadoras. –No tenía idea de que hablarle – Se trataba de la desconocida, más extraña, sincera, transparente y hermosa con la que se hubiera topado antes.
-Este café esta delicioso – Sonrió –Parecía como si entendiera lo incomodo de la situación – Había cambiado el tema para liberarlo de la tensión del momento y aunque fuera casi imposible en Él, lo agradeció en silencio.
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Recordar siempre había sido de lo más doloroso para Ella. Jamás podría olvidar la cara seria de su padre y el rostro triste, bañado en lágrimas de su madre. Aquella tarde cuando esa admirable y honorable pareja había ido a recogerla a casa, a su hogar. Era uno de los recuerdos más tristes y dolorosos de toda su existencia - ¿Cómo si pudiera cambiar el pasado? – Se reprochó en silencio ¿Cómo había sido tan ingenua como para contarle aquellos secretos íntimos a un completo desconocido?
– Tonta – Se dijo mentalmente. Había tenido la necesidad de huir, de abandonarse a la frustración de nunca estar con su familia, -La verdadera y única- Aquella que le había hecho a la vez mucho daño. Sin embargo, no podía evitar amarles y desear con todas sus fuerzas estar una vez más con Ellos.
-¿En qué piensas? – La pregunta le saco de su ensimismamiento, sobresaltándola – Lo siento – Se disculpó el joven al darse cuenta que sus palabras habían asustado a la joven.
-Descuida – Respondió mirándole con gratitud, desde que había comentado lo que habían hecho sus padres con Ella. Él se mantenía al margen, respetando su espacio y evitando comentarios incomodos que pudieran hacerle recordar su amarga experiencia infantil.
El chico se encogió de hombros, intentando no ser imprudente. No entendía de dónde nacía su necesidad por proteger y brindar momentos de paz a esa joven que hasta hacía unas horas era una completa extraña para Él – Ahora sabía más de lo que en algún momento durante su encuentro quiso saber –
– En todo y nada a la vez – Dijo obsequiándole una mirada de gratitud.
– Ciertas eran sus palabras – Su vida familiar había sido de lo más normal y feliz hasta que sus padres no tuvieron más remedio que darla en adopción – Sin embargo, se prometió a sí misma a sepultar en el fondo de su mente aquellos innecesarios y molestos recuerdos – Se había dicho hacía algunos años que su pasado no le afectaría –Después de todo – Sus padres adoptivos, no sólo le habían dado un apellido, le habían brindado un hogar lleno de amor y armonía. No había sufrido de ninguna carencia, ni emocional, ni mucho menos física – En sus posibilidades sus falsos padres le brindaron lo mejor –
Justo a tiempo el tren que les llevaría a su destino arribó al lugar. Su conversación quedaría pendiente. La curiosidad de ambos se estaría saciando a medida que pasarán tiempo juntos – De viaje aún tenían tres horas para conocerse y la necesidad creciente de saber más del uno y del otro no cedía – Aquel extraño encuentro había iniciado de manera inexplicable. Pero , algo era cierto de este raro momento – Había maneras muy extrañas e irracionales de encontrar el amor y el caso de estos dos chicos era una de Estas –
-La existencia de dos destinos paralelos en busca del amor es más probable que surja en dos completos extraños que no esperan que se unan sus vidas-
Continuará…
Notas de la autora: Acá el capítulo I de este fic, espero que les haya gustado y estaré esperando sus comentarios. Se aceptan sugerencias. Creo que nadie se esperaba el giró que daría esta historia. Les adelanto que me centraré más en la vida de Nel y como la presencia de Grimm la afecta. Gracias a Shizu-oneesan, Tesake, Dairen Tsukihino y a MikoBicho chan por sus lindos comentarios.
Nos leemos la próxima semana.
Al chan
