Ginny tenía razón, Harry llegaría en un par de semanas, les quedaba poco tiempo para estar solos, sin otra preocupación que la de limpiar y decorar la casa para la boda de Bill. Aunque, en realidad, sí tenían algunas preocupaciones más.

Unos ruidos horribles llegaron hasta a habitación de Ginny, donde Hermione hacía recuento de todos los libros que había traído. Miró al techo extrañada, pero tardó poco en darse cuenta de lo que producía los ruidos.

Dos tardes atrás, Ron y Hermione desgnomizaban el jardín, intentando hacer de ello un juego en lugar de un trabajo nada relajado.

Hermione, quiero que me des tu opinión sobre algo.

Ella lo miró sorprendida, pero halagada al mismo tiempo, y se paró frente a él, a la espera.

Claro…

Es que he estado pensando en algo para proteger a mi familia cuando nos vayamos.- Dijo rápidamente, mientras pateaba un gnomo que pasaba corriendo junto a su pie- Y se me ha ocurrido una cosa.- Hermione lo miraba expectante, hasta el momento no le había dicho nada- Sabes qué es el Spattergroit, ¿no?- Ella asintió, despacio, no tenía ni idea de adónde quería llegar- Pues lo que se me había ocurrido era transformar el goul del ático para que se parezca a mí, pero enfermo de Spattergroit. Así, si vienen a buscarme cuando no acuda a Hogwarts, mis padres podrán mostrarlo como si fuera yo…

¡Y no se acercarán a él puesto que es una enfermedad muy contagiosa!- terminó Hermione, emocionada. Lo miró sonriente.- ¡Es brillante, Ron! En serio...- Él la miró, complacido y con las orejas cada vez más rojas.

¿De verdad lo crees? Al principio me pareció una idea disparatada, pero si sale bien la transformación, puede dar el pego.

Claro que sí. Si escondieses a toda tu familia sería muy sospechoso, ¿no? De esta forma parece que estás, pero no estás.- Después añadió, en voz más baja- Estoy muy orgullosa de ti, ¿sabes? Es una gran idea.

Ron sonrió como un tonto y se quedó mirándola.

Bueno, no entiendo ese tono de sorpresa, yo no pienso a menudo porque no me apetece, pero no soy idiota…- Había empezado a decir aquello de broma, pero no se imaginó la reacción de Hermione, que puso cara de susto y lo abrazó efusivamente.

¡No, no, no, Ron!- se separó y empezó a hablar muy rápido, hilando un montón de disculpas- Yo no quería decir que fueras idiota, es decir, que sé que eres muy listo, pero un poco vago… Tampoco te tomes eso a mal, no tenía intención de que sonase así… Lo único que quise decir con eso es que me encanta que se te ocurran esas ideas, no porque no sea habitual…

Estaba poniéndose más nerviosa según hablaba, y Ron empezó a reír. Le tapó la boca y siguió riéndose.

Sé perfectamente lo que querías decir, Hermione- Ella negó efusivamente, aún con la boca tapada y cara de susto.- Que no pasa nada, sólo quería saber tu opinión.

Ella pareció más tranquila al ver que Ron se reía, y sonrió. Ron le destapó la boca.

Entonces ¿crees que saldrá bien? Es una buena idea pero puede resultar mal…- dijo lanzando el gnomo que antes corría entre sus pies.

Hermione se puso de puntillas y le dio un rápido beso en la mejilla.

Seguro que sale bien, ya te he dicho que era una idea brillante, Ronald- dijo, sonriéndole ampliamente, y se agachó a por el último gnomo que parecía quedar en el jardín. Ron la miró embobado y su madre comenzó a llamarlos a gritos para entrar a cenar.

Las mañanas eran la peor parte del día, tenían un montón de cosas que hacer, no paraban de ir a un lado y a otro por toda la casa. Pero, a medida que iban quedando hechas las cosas más importantes, iban quedando libres algunas horas de la tarde, las cuales Ron y Hermione aprovechaban para hablar de los preparativos del viaje, o simplemente ella veía cómo Ron vencía a Ginny una y otra vez en el tablero de ajedrez, o cómo ambos hermanos hacían carreras en escoba.

Uno de esos maravillosos días de verano, los dos pelirrojos se disputaban una caja de ranas de chocolate en una carrera en escoba. Tardaron poco en terminar, y ganó Ginny, más pequeña y veloz.

Y ¿tú eres guardián? Bah…- Dijo fingiendo un desprecio absoluto por su hermano, que aterrizaba malhumorado. Ginny se sentó junto a Hermione a la sombra de un árbol donde ella estaba leyendo.

Oye, Hermione, ¿cómo no echas una carrera con nosotros?- Le preguntó con la sorna y el buen humor de quien acaba de ganar una competición.

Hermione la miró de reojo, seria.

Vete a tomarle el pelo a otro, Ginny.

Pero ¡te podríamos enseñar! No sabes lo que te pierdes. ¿Verdad, Ron?- Aunque enfadado, él asintió.

¡Ginny! ¡Ven a probarte el vestido, Fleur quiere ver cómo te queda!- la señora Weasley, tan histérica o más que su nuera, la llamaba a gritos.

Joder…- Soltó Ginny, con mala cara.

Ginny…- Hermione la reprendió ligeramente, pero con una pequeña sonrisa en la boca.

Ron, enséñale a volar en escoba.

Hermione rió ante la orden, pero se le cortó la risa cuando vio que Ron se levantaba, obedeciendo por primera vez de buena gana a su hermana pequeña.

Ah no, Ron. No pienso subirme a esa cosa. No me gusta.- Empezó a quejarse antes incluso de que él pudiera decir algo. Pero lo único que hizo su pelirrojo amigo fue reírse y levantarla del suelo como si se tratase de un cojín.

Vamos, aunque sea sólo a un metro del suelo, ¡es algo básico!

No sirve para nada y no tengo ninguna necesidad, Ron…

Tú eres la primera que intenta superarse a sí misma en todo, y en este ámbito es como si conocieses las letras pero no supieras leer… ¿No te da vergüenza?

¿Hablamos de cuántas cosas no sabemos, Ronald?- intentó lanzarle así una estocada, pero tenía razón. Mientras él hacía como que no la oía quejarse, ella se planteó seriamente lo que Ron le acababa de decir. De mala gana, asintió. No iba a haber nada en lo que ella no fuera, al menos, aceptable.

Muy bien.- Ron puso ante ella la escoba en el suelo.- Ya sabes lo que hay que hacer.

Hermione, nerviosa, extendió la mano sobre el palo y gritó:

¡Arriba!- Y la escoba volvió a rodar sobre sí misma, como había hecho hacía seis años.

Si te pones nerviosa, no va a subir. Intenta mantenerte relajada y dilo con voz firme.

Esta vez, Hermione hizo lo que le decía Ron:

¡Arriba!- la escoba subió de golpe, pero cayó de nuevo porque ella no se lo esperaba. Ron se reía intentando ocultarlo.- Oye Ron, si te vas a reír de mí, mejor dejémoslo.- Dijo ella enfadada, y se dio la vuelta, dispuesta a marcharse. Pero Ron la cogió del brazo y la giró hacia él, estando los dos apunto de caer. Se pusieron rojos y se incorporaron.

Mira, Hermione, si me río es porque se te ha caído. ¿Por qué? Porque creías que no lo ibas a lograr. ¡Y a la segunda ya estaba! Tranquila, mujer, que se te va a dar bien…- Dijo Ron, aún colorado. Pero puso a la chica de nuevo junto a la escoba. Ella hizo lo propio, y en un segundo asía el palo fuertemente para que no se le cayera.- Bien, ahora sube y, cuando estés lista, das una patada fuerte en el suelo, sin vacilar.

Ah, no, no, no, no… ¿Para que me pase lo que le sucedió a Neville? ¡Qué va! Bastante tengo con que me haga caso…- De nuevo empezó a quejarse. Nunca, jamás había puesto tantas pegas para aprender algo. Ron rió de nuevo.

Vamos a hacer una cosa: me subo contigo- comenzó a ponerse de nuevo rojo, mientras explicaba lo que iban a hacer-, nos elevamos en el aire y damos una vuelta hasta que aprendas a manejarla un poco, lo justo para que sepas parar, acelerar, descender y ascender, y luego lo haces tú sola…

A Hermione lo único que no le gustó fue esa última parte. Por lo demás, estaba dispuesta. Así que se subió a la escoba y tras ella se puso Ron, de esa forma era ella la que controlaba aquel cacharro. ¿Cómo podía alguien sentirse seguro flotando a metros sobre el suelo cogido a un palito? No podía entenderlo, no podía. Agarró con fuerza el mango de la escoba, y Ron puso sus manos al lado de las suyas. Ordenó a Hermione dar una patada fuerte en el suelo, y ella así lo hizo.

- Mantén la escoba recta y luego súbela un poco, así ascenderemos despacio. No se había dado cuenta hasta entonces de lo rara que era la situación. Estaban pegados el uno al otro, y ninguno se había puesto rojo. "Prefiero concentrarme en que si me caigo ahora me rompo una pierna", pensó Hermione, mirando el suelo fijamente. Ese segundo de desconcentración le valió una sacudida de la escoba, la cual Ron estabilizó y agarró por la cintura a Hermione, que ya estaba poniéndose histérica.

- Ay, Ron, déjame bajar, no valgo para esto…

- Tú vales para todo, no seas idiota.- Dijo riendo, sin soltar la cintura de Hermione. Ella se dio cuenta del detalle y la escoba volvió a sacudirse. "Vaya, trasto infernal, estás por matarme hoy, ¿verdad?".

- ¡Es que me estás desconcentrando, Ronald!- chilló ella, más nerviosa aún. Él le miró la nuca, extrañado. No le podía ver la cara, así que no sabía si estaba de broma o no, pero era lo que le faltaba, por poco se matan por culpa de ella, que no era capaz de tranquilizarse.- ¡Suéltame, o sujétame normal, ya verás como no me distraes!

Había dicho aquello sin pensar, desde luego, y se arrepintió al instante. Ron soltó su cintura, riendo esta vez, y tomó con más fuerza el palo de la escoba. Entonces ella se puso aún más nerviosa, si cabía, sintiendo que no había nada que la mantuviese sobre la escoba.

¡No, no, no, no, no…! Por Dios, Ron, ¡sujétame! ¡Me voy a caer!- empezó a chillar como si se hubiese vuelto loca, hasta que Ron le rodeó de nuevo la cintura con el brazo, riendo a carcajadas.

No hay quien se aclare contigo, Hermione, en serio…

Bueno, creo que ya es suficiente, ¿cómo bajo?

Sube un poco la escoba…

Ella le hizo caso, pero al momento se dio cuenta de que le estaba tomando el pelo, y de nuevo la escoba empezó a dar tumbos. Se puso histérica denuevo. Ron reía, y ella quería darle un empujón, pero no se atrevía a moverse.

Vale, bájala lentamente…- Dijo Ron una vez pudo volver a hablar. Ella ya no podía mover un dedo, o no quería, "por si acaso". Entonces él puso su mano sobre la de Hermione y empujó hacia abajo, haciendo que la escoba descendiese despacio. Sintió unas cosquillas en el estómago cuando notó que la abrazaba más fuerte, pero no dijo nada.

Cuando alcanzaron tierra firme, Hermione se bajó de la escoba, dio la vuelta y empujó a Ron con una fuerza enorme. Él se quedó mirándola, y sonrió dulcemente. Ella apartó la mirada, no se iba a dejar chantajear por una sonrisita. Se disponía a irse hacia la casa cuando Ron dijo:

Bueno, ¿qué? Ahora te toca a ti sola…- Ella lo miró como si estuviera loco.

¿Crees, de verdad, que voy a subir en esa cosa sola?

Creí que preferirías sola antes que con distracciones.- Ron rió, mientras ella se ponía colorada.

Me puse nerviosa.

Bueno, pues inténtalo tú, más relajada…

Ella frunció el ceño, y parecía que ponía aposta la cara enfurruñada de una niña pequeña. Pero no era aposta en absoluto.

No.- Dijo manteniendo la pose de niña gruñona- Prefiero ir contigo.

¿Y cuando tengas que subir en escoba? Imagínate, huyendo de mortífagos…

Pues iré contigo…- continuó, con la misma expresión.

¿Qué pasa que vas a ir siempre conmigo si tu vida depende de una escoba?

Prefiero que mi vida dependa de ti antes que de un trasto como ése, como es evidente, Ronald…

Él sonrió, y se encontró con la mirada de una extremadamente ruborizada Hermione.

Oye ¿por qué narices me llamas Ronald? Odio que me llamen así…

Lo haré más a menudo, entonces.- Respondió ella, volviendo a su expresión y color habitual. Él frunció el ceño, y ella rió dulcemente.- No te preocupes, ¿prefieres que te llame Won-Won?- preguntó, burlona.

Ron puso una cara de susto terrible y negó efusivamente con la cabeza.

Eres la única persona que me llama Ronald aparte de mi madre, así que por ser tú te permitiré que lo sigas haciendo…- Hermione sonrió, satisfecha.

Se quedaron mirándose, sonriendo con los ojos. Entonces Hermione se acercó a él, dejando muy poco espacio entre ellos, y le acarició el pelo. Estaba tomándolo por costumbre, y parecía que a ninguno de los dos le disgustaba.

Oye, que me despeinas…- Dijo Ron, serio. Luego sonrió.

Pfff… Como si eso fuera posible, hace años que no te veo peinado.- Respondió Hermione, con una pequeña sonrisa en la cara. Se separó de él de un salto y le cogió de la mano.- Vamos, me apetece perder al ajedrez.- Y entró en la casa corriendo llevando a Ron a trompicones tras ella.