Hola! Espero que disfruten del capi. Os voy a dejar el prefacio junto con el capi. Gracias por los reviews.
Edward POV.
Todos estaban mirandome para que comenzaba a leer, asi que lo hice.
Prefacio. Nunca me habia detenido a pensar en como iba a morir,
-No es algo que se hace mucho-Comentó Emmett
-Habla por ti-Le conteste, y segui leyendo.
aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación incluso de haberlo intentado. Con la respiración contenida, contemple fijamente los ojos oscuros del cazador al otrolado de la gran habitación.
-Cazador? Será un vampiro? -Esme como siempre estaba preocupado por el, o por ella -Todos miraron a Steph, a la espera de una respuesta.
-Me gusta que comenteis el libro y eso, pero no os voy a adelantar cosas de el. Lo averiguareis si seguis leyendo.
Este me devolvio la mirada complacido. Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar.
Por supuesto-me interrumpí a mi mismo.
Incluso noble. Eso debería contar algo.
-Para no ir al infierno, quizas? Un purgatorio...
-Edward, sigue leyendo-Alice (Y TODOS) no estaba contenta con que yo creyera que estabamos condenados, pero eso no cambiaba mi forma de pensar.
Sabia que no afrontaría la muerte ahora de no haber ido a Forks,
-FORKS-Gritó Esme.
pero, aterrada como estaba, no me arrepentia de esta decisión. Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusion. El cazador sonrió de forma amistosa cuando avanzo con aire despreocupado para matarme.
-Oh, espero que este bien.
-Esme, lo has oido, van a matarla. No va a estar fulminamos a Emmett con la mirada.
-Edward, el prefacio es corto. ¿Quieres leer un capitulo?
-Esta bien. Y continue leyendo yo:
PRIMER ENCUENTRO Mi madre me llevo al aeropuerto con las ventanillas del coche bajadas. En Phoenix, la temperatura era de veinticuatro grados y el
cielo de un azul perfecto y despejado.
-Tendria que ser genial-Dijo Rosalie, imaginandose a ella como humana y disfrutando de un dia soleado, en un sitio como ese.
Me habia puesto mi blusa favorita, sin mangas y con cierres a presión blancos;
Alice puso una cara de asco, y los que la vimos reimos.
la llevaba como gesto de despedida. Mi equipaje de mano era un anorak.
-SOLO ESO?!-Alice estaba alterada. A ella no le cabia en la cabeza que a alguien no le gustase la moda y vestir bien.
En la peninsula de Olympic, al noroeste del Estado de Washington, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece encapotado.
-ENSERIO?! si no lo dices no me doy cuenta! -Dijo Emmett con sarcasmo.
En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos. Mi madre se escapo conmigo de aquel lugar y de sus tenebrosas y sempiternas sombras cuando yo apenas tenia unos meses.
Eso a Charlie le sonaba de algo... ''NO, NO, NO, imposible. No puede ser mi niña'' Se trataba de convencer a si mismo.
Me habia visto obligada a pasar alli un mes cada verano hasta que por fin me impuse al cumplir los catorce años; asi que, en vez de eso, los tres ultimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California.
Todos miramos a Charlie.
-Asi que... este libro va sobre ella... ¿Pero que tiene que ver con todos nosotros? -Pregunto Rosalie.
-Bueno, en este libro, habla sobre todos vosotros. Es necesario que lo leais, ya que quizas querreis cambiar algunas cosas... A Charlie le daba vueltas la cabeza
Y ahora me exiliaba a Forks, un acto que me aterraba, ya que detestaba el lugar. Adoraba Phoenix. Me encantaba el sol, el calor abrasador, y la vitalidad de una ciudad que se extendia en todas las direcciones.
—Bella —me dijo mama por enesima vez antes de subir al avion—, no tienes por que hacerlo.
Mi madre y yo nos parecemos mucho, salvo por el pelo corto y las arrugas de la risa. Tuve un ataque de panico cuando contemple sus ojos grandes e ingenuos. ¿Cómo podía permitir que se las arreglara sola, ella que era tan cariñosa, caprichosa y atolondrada? Ahora tenia a Phil, por supuesto, por lo que probablemente se pagarian las facturas, habría comida en el frigorífico y gasolina en el deposito del coche, y podria apelar a el cuando se encontrara perdida, pero aun asi...
-Hablamos de la madre o de la hija?-Pregunto Emmett sonriendo.
-Es muy responsable-Comento Charlie, sonriendo orgulloso.
—Es que quiero ir —le menti. Siempre se me ha dado muy mal eso de mentir, pero habia dicho esa mentira con tanta frecuencia en los ultimos meses que ahora casi sonaba convincente.
-¿Porque le mentiria a su madre? Y si no quiere venir... ¿Porque le dice que si, y viene? Steph señalo el libro con un asentimiento de cabeza
—Saluda a Charlie de mi parte —dijo con resignacion
. —Si, lo hare.
—Te vere pronto —insistio—. Puedes regresar a casa cuando quieras. Volvere tan pronto como me necesites.
— Pero en sus ojos vi el sacrificio que le suponia esa promesa.
—No te preocupes por mi —le pedi—. Todo ira estupendamente. Te quiero, mama.
Me abrazo con fuerza durante un minuto; luego, subi al avion y ella se marcho. Para llegar a Forks tenia por delante un vuelo de cuatro horas de Phoenix a Seattle, y desde alli a Port Angeles una hora mas en avioneta y otra mas en coche. No me desagrada volar, pero me preocupaba un poco pasar una hora en el coche con Charlie.
Charlie se sintio mal, porque a su hija no le agradaba pasar tiempo con el.
Lo cierto es que Charlie habia llevado bastante bien todo aquello. Parecia realmente complacido de que por primera vez fuera a vivir con el de forma mas o menos permanente.
-Por supuesto-Sonrio Charlie.
Ya me habia matriculado en el instituto y me iba a ayudar a comprar un coche.
-Jah, pues preparate, aqui solo hay basura-Dijimos Rosalie y yo, recordando los autos de la gente del pueblo.
Pero estaba convencida de que iba a sentirme incomoda en su compañia. Ninguno de los dos eramos muy habladores que se diga, y, de todos modos, tampoco tenia nada que contarle. Sabia que mi decision lo hacia sentirse un poco confuso, ya que, al igual que mi madre, yo nunca habia ocultado mi aversion hacia Forks. Charlie asintio con la cabeza Estaba lloviendo cuando el avion aterrizo en Port Angeles.
Que raro, pensaron todos los ''jovenes''
No lo considere un presagio, simplemente era inevitable. Ya me habia despedido del sol. Charlie me esperaba en el coche patrulla, lo cual no me extraño. Para las buenas gentes de Forks, Charlie es el jefe de policía Swan. La principal razon de querer comprarme un coche, a pesar de lo escaso de mis ahorros, era que me negaba en redondo a que me llevara por todo el pueblo en un coche con luces rojas y azules en el techo.
-Que dices?! Eso sería genial-Dijo... Emmett, imaginandose subido en un coche patrulla y multando a patanes como Mike Newton. -Carlisle, puedo comprarme uno?
-Ni hablar Emmett-Medio serio, medio riendo, con la misma imagen mental que Emmett.
No importa-pensó Emmett-Me comprare uno a escondidas y lo guardare donde no lo vean. MUAJAJAJAJAJAJA.
-Emmett, no te puedes comprar un coche a escondidas, primero, porque las tarjetas de credito estan a nombre de Carlisle, segundo, porque yo se lo diria con tal de ver tu cara.
Y Emmett, muy maduro como siempre, me saco la lengua.
No hay nada que ralentice mas la velocidad del trafico que un poli
-Dimelo a mi-Dijimos todos los Cullen escepto Esme, que negaba con la cabeza divertida.
Charlie me abrazo torpemente con un solo brazo cuando bajaba a trompicones la escalerilla del avion.
-Ella es algo torpe...
-¿Algo? -Insinuo Reimos
—Me alegro de verte, Bella —dijo con una sonrisa al mismo tiempo que me sostenia firmemente—. Apenas has cambiado. ¿Como esta Renee?
—Mama está bien. Yo tambien me alegro de verte, papa —no le podía llamar Charlie a la cara.
Charlie sonrio tristemente.
Traia pocas maletas.
-Supongo que no me sorprede-Alice-La tengo que llevar de compras.
La mayoria de mi ropa de Arizona era demasiado ligera para llevarla en Washington. Mi madre y yo habiamos hecho un fondo comun con nuestros recursos para complementar mi vestuario de invierno, pero, a pesar de todo, era escaso. Todas cupieron fácilmente en el maletero del coche patrulla.
-DE VERDAD LA TENGO QUE LLEVAR DE COMPRAS!
Charlie se rio imaginando la cara de su hija cuando conociera a esta chica. Yo tambien me rei. Todos los demas rieron por el comentario de Alice, menos Marco, era desagradable convivir con el.
—He localizado un coche perfecto para ti, y muy barato —anuncio una vez que nos abrochamos los cinturones de seguridad.
-¿Que tipo de coche? Desconfie de la manera en que habia dicho «un coche perfecto para ti» en lugar de simplemente «un coche perfecto».
-Se fija demasiado-Dijo Carlisle.
-Ajam-Coincidimos Jasper, Emmett y yo
—Bueno, es un monovolumen, un Chevy para ser exactos.
— ¿Donde lo encontraste? — ¿Te acuerdas de Billy Black, el que vivia en La Push?
La Push es una pequeña reserva india situada en la costa.
-¿Enserio Sherlock?-Dijo Jacob.
—No.
Billy se sintio decepcionado porque no se acordaba de el.
—Solia venir de pesca con nosotros durante el verano —me explicó. Por eso no me acordaba de él. Se me da bien olvidar las cosas dolorosas e innecesarias.
-Lo dice porque no le gustaba estar con el, o porque se caia demasiadas veces? -Emmett rió.
Billy, sabia que ambas, pero en el fondo esperaba que no tubiese queda que ver con la primera opcion.
—Ahora esta en una silla de ruedas —continuo Charlie cuando no respondi—, por lo que no puede conducir y me propuso venderme su camion por una ganga.
— ¿De que año es?
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJA. Pregunta equivocada-Dijeron Jacob y Billy. Todos nos quedamos mirandolos por su estrenduosa forma de reir, aunque no era peor que la de Emmett.
Por la forma en que le cambio la cara, supe que era la pregunta que no deseaba oir.
-Aja.
—Bueno, Billy ha realizado muchos arreglos en el motor. En realidad, tampoco tiene tantos años.
-Bueno, almenos, si leemos que no le gusta, puedo cambiar el regalo. Todavía estoy a tiempo.
-Oh, no, ni lo sueñes Charlie. Le encantara-Le dijo Billy.
Esperaba que no me tuviera en tan poca estima como para creer que iba a dejar pasar el tema así como asi.
— ¿Cuando lo compro?
—En 1984... Creo.
— ¿Y era nuevo entonces?
—En realidad, no. Creo que era nuevo a principios de los sesenta, o a lo mejor a finales de los cincuenta —confeso con timidez.
-Yiiiiiiiis, por favor. ¿Quien conduciria a ese dinosaurio? -Se quejo Rosalie, con cara de repulsion. La mire con una ceja alzada, ella era ma vieja que el ''coche''.
Que pasa, tu tambien eres mas viejo que todos esos coches y aun asi, no soportarias conducirlos-Penso ella. Touche.
— ¡Papa, por favor! ¡No sé nada de coches! No podría arreglarlo si se estropeara y no me puedo permitir pagar un taller.
-Yo podría arreglarlo- Dijeron Rosalie y Jacob. Se miraron sorprendidos.
-No quiere decir que lo valla a hacer-Agrego Rosalie. Emmett por otro lado, estaba pensando en Rosalie cuebierta de aceite, debajo de un auto, arreglandolo...
-EMMETT, NO PIENSES ESO-le grite. Y todos me miraron raro.
-Emm.. quiero decir, que... bueno, puedo leer la mente. Lauren y Jessica se pusieron rojas, parecian la nariz de Rudolf... pero operada. Asi que continue leyendo.
—Nada de eso, Bella, el trasto funciona a las mil maravillas. Hoy en dia no los fabrican tan buenos.
El trasto, repeti en mi fuero interno. Al menos tenía posibilidades como apodo.
Emmett estallo en carcajadas.
— ¿Y que entiendes por barato? Despues de todo, ese era el punto en el que yo no iba a ceder.
—Bueno, cariño, ya te lo he comprado como regalo de bienvenida.
-Pues menudo regalo-Murmuro Rosalie
-ROSALIE! No seas grosera. Charlie se la ha comprado con cariño.
-Si, ya, lo siento.
Charlie me miro de reojo con rostro expectante. Vaya. Gratis.
—No tenias que hacerlo, papa. Iba a comprarme un coche.
—No me importa. Quiero que te encuentres a gusto aqui.
-Es muy generoso por su parte Charlie-Le sonrio Esme. Charlie se avergonzo y le dio las gracias, bajando la vista.
Charlie mantenia la vista fija en la carretera mientras hablaba. Se sentia incomodo al expresar sus emociones en voz alta. Yo lo habia heredado de el, de ahi que tambien mirara hacia la carretera cuando le respondi:
—Es estupendo, papa. Gracias. Te lo agradezco de veras.
Resultaba innecesario añadir que era imposible estar a gusto en Forks, pero el no tenia por que sufrir conmigo. Y a caballo regalado no le mires el diente, ni el motor.
Emmett volvio a reirse estrepitosamente.
—Bueno, de nada. Eres bienvenida —mascullo, avergonzado por mis palabras de agradecimiento.
Intercambiamos unos pocos comentarios mas sobre el tiempo,
-HUMEDO-Dijimos todos los que viviamos en Forks, y para sorpresa de nuestra familia, tambien los Quileutes.
que era humedo,
Reimos por la coincidencia.
y basicamente esa fue toda la conversacion. Miramos a traves de las ventanillas en silencio. El paisaje era hermoso, por supuesto, no podia negarlo. Todo era de color verde: los arboles, los troncos cubiertos de musgo, el dosel de ramas que colgaba de los mismos, el suelo cubierto de helechos. Incluso el aire que se filtraba entre las hojas tenia un matiz de verdor. Era demasiado verde, un planeta alienigena.
-No me extrañaria que hubiese extraterrestres-Dijo Jared. Y todos, aunque estabamos sorprendidos de que hablase, reimos. A escepcion de Marco. Siempre a escepcion de Marco.
Finalmente llegamos al hogar de Charlie. Vivia en una casa pequeña de dos dormitorios que compro con mi madre durante los primeros dias de su matrimonio. Esos fueron los unicos dias de su matrimonio, los primeros.
Charlie fruncio el ceño y se puso todo triste, recordando.
Alli, aparcado en la calle delante de una casa que nunca cambiaba, estaba mi nuevo monovolumen, bueno, nuevo para mi.
Todos reimos por eso.
El vehiculo era de un rojo desvaido, con guardabarros grandes y redondos y una cabina de aspecto bulboso. Para mi enorme sorpresa, me encanto.
-ENSERIO?! No me lo puedo creer. ¡¿COMO LE VA A GUSTAR ESA COSA?! -Rosalie no podia imaginar como alguien soportaria si quiera mirar ese... ¿vehículo?, era como Alice con las compras y la moda...
No sabía si funcionaria, pero podia imaginarme al volante. Ademas, era uno de esos modelos de hierro solido que jamas sufren daños, la clase de coches que ves en un accidente de trafico con la pintura intacta y rodeado de los trozos del coche extranjero que acaba de destrozar.
— ¡Caramba, papa! ¡Me encanta! ¡Gracias!
-Me alegro de que le guste-Dijo Charlie, sonriendo, pero avergonzado.
Ahora, el dia de mañana parecia bastante menos terrorifico. No me veria en la tesitura de elegir entre andar tres kilometros bajo la lluvia hasta el instituto o dejar que el jefe de policia me llevara en el coche patrulla.
-Prefiero andar - Dijimos todos los ''jovenes'' y los JOVENES realmente, incluso los quileutes.
-Pues yo no- Se enfurruño Emmett-Estais todos locos.
—Me alegra que te guste —dijo Charlie con voz aspera, nuevamente avergonzado. Subir todas mis cosas hasta el primer piso requirio un solo viaje escaleras arriba.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAGGHHH ! TENGO QUE LLEVARLA DE COMPRAS-Alice, como no.
Tenia el dormitorio de la cara oeste, el que daba al patio delantero. Conocia bien la habitacion; habia sido la mia desde que naci. El suelo de madera, las paredes pintadas de azul claro, el techo a dos aguas, las cortinas de encaje ya amarillentas flanqueando las ventanas... Todo aquello formaba parte de mi infancia. Los unicos cambios que habia introducido Charlie se limitaron a sustituir la cuna por una cama y añadir un escritorio cuando creci. Encima de este había ahora un ordenador de segunda mano con el cable del modem grapado al suelo hasta la toma de telefono mas proxima. Mi madre lo habia estipulado de ese modo para que estuvieramos en contacto con facilidad. La mecedora que tenia desde niña aun seguia en el rincon. Solo habia un pequeño cuarto de baño en lo alto de las escaleras que deberia compartir con Charlie.
Todas las mujeres se estremecieron.
Intente no darle muchas vueltas al asunto. Una de las cosas buenas que tiene Charlie es que no se queda revoloteando a tu alrededor. Me dejo sola para que deshiciera mis maletas y me instalara, una hazaña que hubiera sido del todo imposible para mi madre. Resultaba estupendo estar sola, no tener que sonreir ni poner buena cara; fue un respiro que me permitio contemplar a traves del cristal la cortina de lluvia con desaliento y derramar algunas lagrimas.
-Pobre, espero que cuando pasen unos dias este mejor. Todos los humanos y lo Quileutes estaban sorprendidos con Esme, su forma de tratar a todo el mundo, su preocupacion y su lado maternal.
No estaba de humor para una gran llantina. Eso podia esperar hasta que me acostara y me pusiera a reflexionar sobre lo que me aguardaba al dia siguiente. El aterrador computo de estudiantes del instituto de Forks era de tan solo trescientos cincuenta y siete, ahora trescientos cincuenta y ocho. Solamente en mi clase de tercer año en Phoenix habia más de setecientos alumnos. Todos los jovenes de por aqui se habian criado juntos y sus abuelos habian aprendido a andar juntos. Yo seria la chica nueva de la gran ciudad, una curiosidad, un bicho raro. Tal vez podría utilizar eso a mi favor si tuviera el aspecto que se espera de una chica de Phoenix, pero físicamente no encajaba en modo alguno.
-No, la verdad - Dijo Charlie sonriendo. Estaba recordando a su hija. Una chica de aparentemente 14 años. Era de tez muy blanca, su pelo y sus ojos eran de un marron chocolate. Estaba recordando veces en las que se caia, ERAN MUCHAS, parecia un poco torpe. Tambien recordaba veces en las que se sonrojaba. Cuando esa imagen vino a su cabeza (y a la mia) vino a mi mente la palabra ''adorable'' ¿QUE? ¿ADORABLE? No me podia creer que estuviese pensando eso, al parecer, Jasper tampoco, que al captar mis emociones me miro, con una ceja alzada. No solo el me miraba. TODOS me miraban. Bueno, quizas habia parado de leer por mucho mas tiempo del que pretendia. Asi que continue.
Deberia ser alta, rubia, de tez bronceada, una jugadora de voleibol o quiza una animadora, todas esas cosas propias de quienes viven en el Valle del Sol. Por el contrario, mi piel era blanca como el marfil a pesar de las muchas horas de sol de Arizona,
-Como un vampiro-Medito Aro.
sin tener siquiera la excusa de unos ojos azules o un pelo rojo. Siempre he sido delgada, pero mas bien flojucha y, desde luego, no una atleta. Me faltaba la coordinacion suficiente para practicar deportes sin hacer el ridiculo o dañar a alguien, a mi misma o a cualquiera que estuviera demasiado cerca.
-E...espero tener JAJAJA... educacion fisica con.. ¡JA!...ella.-Dijo Emmett, entrecortadamente , por la risa.
Despues de colocar mi ropa en el viejo tocador de madera de pino, me lleve el neceser al cuarto de baño para asearme tras un dia de viaje. Contemple mi rostro en el espejo mientras me cepillaba el pelo enredado y humedo. Tal vez se debiera a la luz, pero ya tenia un aspecto mas cetrino y menos saludable. Puede que tenga una piel bonita, pero es muy clara, casi traslucida, por lo que su apariencia depende del color del lugar y en Forks no habia color alguno. Mientras me enfrentaba a mi palida imagen en el espejo, tuve que admitir que me engañaba a mi misma. Jamas encajaria, y no solo por mis carencias fisicas. Si no me habia hecho un huequecito en una escuela de tres mil alumnos, ¿que posibilidades iba a tener aqui? No sintonizaba bien con la gente de mi edad. Bueno, lo cierto es que no sintonizaba bien con la gente. Punto. Ni siquiera mi madre, la persona con quien mantenia mayor proximidad, estaba en armonia conmigo; no ibamos por el mismo carril. A veces me preguntaba si veia las cosas igual que el resto del mundo. Tal vez la cabeza no me funcionara como es debido. Pero la causa no importaba, solo contaba el efecto. Y mañana no seria mas que el comienzo. Aquella noche no dormi bien, ni siquiera cuando deje de llorar.
Charlie y Esme pusieron una mueca por eso. VALE, VALE! Yo tambien, pero no entiendo porque.
El siseo constante de la lluvia y el viento sobre el techo no aminoraba jamas, hasta convertirse en un ruido de fondo. Me tape la cabeza con la vieja y descolorida colcha y luego añadi la almohada,
-Eso no esta bien. Podria ser peligroso. -Dijo Carlisle, poniendose en su papel de medico sin fronteras.
pero no consegui conciliar el sueño antes de medianoche, cuando al fin la lluvia se convirtio en un fino sirimiri. A la mañana siguiente, lo unico que veia a traves de la ventana era una densa niebla y senti que la claustrofobia se apoderaba de mi. Aqui nunca se podia ver el cielo, parecia una jaula. El desayuno con Charlie se desarrollo en silencio. Me deseo suerte en la escuela y le di las gracias, aun sabiendo que sus esperanzas eran vanas. La buena suerte solia esquivarme. Charlie se marcho primero, directo a la comisaria, que era su esposa y su familia. Examine la cocina despues de que se fuera, todavia sentada en una de las tres sillas, ninguna de ellas a juego,
Esme puso una mueca.
junto a la vieja mesa cuadrada de roble. La cocina era pequeña, con paneles oscuros en las paredes, armarios amarillo chillón y un suelo de linoleo blanco.
Otra mueca, por parte de Esme.
Nada habia cambiado. Hacia dieciocho años, mi madre habia pintado los armarios con la esperanza de introducir un poco de luz solar en la casa. Habia una hilera de fotos encima del pequeño hogar del cuarto de estar, que colindaba con la cocina y era del tamaño de una caja de zapatos. La primera foto era de la boda de Charlie con mi madre en Las Vegas, y luego la que nos tomo a los tres una amable enfermera del hospital donde naci, seguida por una sucesion de mis fotografias escolares hasta el año pasado. Verlas me resultaba muy embarazoso. Tenia que convencer a Charlie de que las pusiera en otro sitio, al menos mientras yo viviera aqui. Era imposible permanecer en aquella casa y no darse cuenta de que Charlie no se habia repuesto de la marcha de mi madre. Eso me hizo sentir incomoda.
Y a Charlie no solo incomodo, tambien triste.
No queria llegar demasiado pronto al instituto, pero no podia permanecer en la casa mas tiempo, por lo que me puse el anorak, tan grueso que recordaba a uno de esos trajes empleados en caso de peligro biologico,
Alice echo su cuerpo de duende para atras, exageradamente, y puso una cara rara, que nos hizo reir.
y me encamine hacia la llovizna. Aun chispeaba, pero no lo bastante para que me calara mientras buscaba la llave de la casa, que siempre estaba escondida debajo del alero que habia junto a la puerta, y cerrara. El ruido de mis botas de agua nuevas resultaba enervante. Añoraba el crujido habitual de la grava al andar. No pude detenerme a admirar de nuevo el vehiculo,
-ADMIRAR?! JAJAJAJAJAJAJA-Reimos Rosalie, Jacob y yo.
como deseaba, y me apresure a escapar de la humeda neblina que se arremolinaba sobre mi cabeza y se agarraba al pelo por debajo de la capucha. Dentro del monovolumen estaba comoda y a cubierto. Era obvio que Charlie o Billy debian de haberlo limpiado, pero la tapiceria marron de los asientos aun olia tenuemente a tabaco, gasolina y menta.
Hicimos una mueca.
El coche arranco a la primera, con gran alivio por mi parte, aunque en medio de un gran estruendo, y luego hizo mucho ruido mientras avanzaba al ralenti.
-Ah! Que funciona? -Rosalie se burlo.
Bueno, un monovolumen tan antiguo debia de tener algun defecto. La anticuada radio funcionaba, un añadido que no me esperaba.
-Ni tu, ni nadie. -Siguio burlandose Rosalie.
-Rosalie, ya basta-le reprendio Esme.
-Vale mama. Rosalie dijo ''vale'' y no ''lo siento'' ni yo ni Esme (que fruncio el ceño) lo pasamos por alto.
Fue facil localizar el instituto pese a no haber estado antes. El edificio se hallaba, como casi todo lo demas en el pueblo, junto a la carretera. No resultaba obvio que fuera una escuela, solo me detuve gracias al cartel que indicaba que se trataba del instituto de Forks. Se parecia a un conjunto de esas casas de intercambio en epoca de vacaciones construidas con ladrillos de color granate. Habia tantos arboles y arbustos que a primera vista no podia verlo en su totalidad. ¿Donde estaba el ambiente de un instituto?, me pregunte con nostalgia. ¿Donde estaban las alambradas y los detectores de metales?
-¿Eso que es?-Pregunto Emmett. Los demas rieron, yo rode los ojos y Emmett fruncio el ceño.
Aparque frente al primer edificio, encima de cuya entrada habia un cartelito que rezaba «Oficina principal». No vi otros coches aparcados alli, por lo que estuve segura de que estaba en zona prohibida, pero decido que iba a pedir indicaciones en lugar de dar vueltas bajo la lluvia como una tonta. De mala gana sali de la cabina calentita del monovolumen y recorri un sendero de piedra flanqueado por setos oscuros. Respire hondo antes de abrir la puerta. En el interior habia mas luz y se estaba mas caliente de lo que esperaba. La oficina era pequeña: una salita de espera con sillas plegables acolchadas, una basta alfombra con motas anaranjadas, noticias y premios pegados sin orden ni concierto en las paredes y un gran reloj que hacia tictac de forma ostensible. Las plantas crecian por doquier en sus macetas de plastico, por si no hubiera suficiente vegetacion fuera.
-Aja-Dijimos los que ibamos al instituto de Forks.
Un mostrador alargado dividia la habitacion en dos, con cestas metalicas llenas de papeles sobre la encimera y anuncios de colores chillones pegados en el frontal. Detras del mostrador habia tres escritorios. Una pelirroja regordeta con gafas se sentaba en uno de ellos.
-La señora Cope. -Dijimos los ''jovenes'' vampiros.
Llevaba una camiseta de color purpura que, de inmediato, me hizo sentir que yo iba demasiado elegante.
-O ella es demasiado basta -Dijeron Rosalie y Alice.
-Chicas...
-Lo sentimos Esme.
La mujer pelirroja alzo la vista.
— ¿Te puedo ayudar en algo?
—Soy Isabella Swan —le informe, y de inmediato adverti en su mirada un atisbo de reconocimiento. Me esperaban. Sin duda, habia sido el centro de los cotilleos. La hija de la caprichosa ex mujer del jefe de policia al fin regresaba a casa.
-Si lo planteas asi pues...-Comento Jasper.
—Por supuesto —dijo. Rebusco entre los documentos precariamente apilados hasta encontrar los que buscaba—Precisamente aqui tengo el horario de tus clases y un plano de la escuela. Trajo varias cuartillas al mostrador para enseñarmelas. Repaso todas mis clases y marco el camino mas idoneo para cada una en el plano; luego, me entrego el comprobante de asistencia para que lo firmara cada profesor y se lo devolviera al finalizar las clases. Me dedico una sonrisa y, al igual que Charlie, me dijo que esperaba que me gustara Forks. Le devolvi la sonrisa mas convincente posible. Los demas estudiantes comenzaban a llegar cuando regrese al monovolumen. Los segui, me uni a la cola de coches y conduje hasta el otro lado de la escuela. Supuso un alivio comprobar que casi todos los vehiculos tenian aun mas años que el mio,
-Si... la verdad es que son horrendos-Comentamos Rosalie y yo al unisono.
ninguno era ostentoso. En Phoenix, vivia en uno de los pocos barrios pobres del distrito Paradise Valley. Era habitual ver un Mercedes nuevo o un Porsche en el aparcamiento de los estudiantes. El mejor coche de los que alli había era un flamante Volvo, y destacaba.
Yo pare de leer y mire hacia arriba. -Gracias-Le dije al aire. Rosalie bufo. Le molestaba no poder mostrar su auto.
Aun asi, apague el motos en cuanto aparque en una plaza libre paraque el estruendo no atrajera la atencion de los demas sobre mi. Examine el plano en el monovolumen, intentando memorizarlo con la esperanza de no tener que andar consultandolo todo el dia. Lo guarde en la mochila, me la eche al hombro y respire hondo. Puedo hacerlo, me menti sin mucha me va a morder.
-Eso espero -Dijeron Esme y Carlisle. Preguntandose si esto tenia algo que ver con que nos trajeran los libros a nosotros, deseando que no fuera asi. Emmett se rio.
Al final, suspire y sali del coche. Mantuve la cara escondida bajo la capucha y anduve hasta la acera abarrotada de jovenes. Observe con alivio que mi sencilla chaqueta negra no llamaba la atencion.
-Claro que no-Refunfuño Alice.
Una vez pasada la cafeteria, el edificio numero tres resultaba facil de localizar, ya que habia un gran 3 pintado en negro sobre un fondo blanco con forma de cuadrado en la esquina del lado este. Note que mi respiracion se acercaba a hiperventilacion al aproximarme a la puerta. Para paliarla, contuve el aliento y entre detras de dos personas que llevaban impermeables de estilo unisex. El aula era pequeña. Los alumnos que tenia delante se detenian en la entrada para colgar sus abrigos en unas perchas; habia varias. Los imite. Se trataba de dos chicas, una rubia de tez clara como la porcelana y otra, tambien palida, de pelo castaño claro. Al menos, mi piel no seria nada excepcional aqui.
-Esperate a vernos-Dijimos todos los vampiros ''jovenes''
Entregue el comprobante al profesor, un hombre alto y calvo
-El señor Mason-Dijimos otra vez todos los vampiros que ibamos al instituto.
-Vais a hacer eso cada vez que describa a alguien?-Pregunto Carlisle.
-Probablemente-Respondimos mis hermanos y yo.
la que la placa que descansaba sobre su escritorio lo identificaba como Sr. Mason.
-TNING, TNING, TNING! Tenemos un ganador! -Grito Emmett y todos reimos.
Se quedo mirandome embobado al ver mi nombre, pero no me dedico ninguna palabra de aliento, y yo, por supuesto, me puse colorada como un tomate. Pero al menos me envio a un pupitre vacio al fondo de la clase sin presentarme al resto de los compañeros.
-Que maleducado.
-Lo es-Respondimos Jasper y yo.
A estos les resultaba difícil mirarme al estar sentada en la ultima fila, pero se las arreglaron para conseguirlo.
-Experiencia, con lo cotillas que son todos.
-Rosalie.
-Es verdad mama, tendrias que verlos- Esme giro la boca en señal de desaprobacion y sacudio la cabeza, pero no dijo nada.
Mantuve la vista clavada en la lista de lecturas que me habia entregado el profesor. Era bastante basica: Bronté, Shakespeare, Chaucer, Faulkner. Los habia leido a todos, lo cual era cumodo... y aburrido.
-Me lo dices o me lo cuentas? -Dijimos todos los vampiros graduados.
Me pregunte si mi madre me enviaria la carpeta con los antiguos trabajos de clase o si creeria que la estaba engañando. Recree nuestra discusion mientras el profesor continuaba con su perorata. Cuando sono el zumbido casi nasal del timbre, un chico flacucho, con acne y pelo grasiento,
-Eric-dijimos todos los ''jovenes'' en mi familia. Y el se puso nervioso.
se ladeo desde un pupitre al otro lado del pasillo para hablar conmigo.
—Tu eres Isabella Swan, ¿verdad? Parecia demasiado amable, el tipico miembro de un club de ajedrez.
Reimos y el chico se avergonzo y bajo la vista.
—Bella —le corregi. En un radio de tres sillas, todos se volvieron para mirarme.
— ¿Dónde tienes la siguiente clase? —pregunto. Tuve que comprobarlo con el programa que tenia en la mochila.
—Eh... Historia, con Jefferson, en el edificio seis. Mirase donde mirase, habia ojos curiosos por doquier.
—Voy al edificio cuatro, podria mostrarte el camino —demasiado amable, sin duda—. Me llamo Eric añadio
-TING, TNING, TNING! Tenemos otro ganador-Becerreo Alice. Todos reimos.
Sonrei con timidez.
—Gracias.
Recogimos nuestros abrigos y nos adentramos en la lluvia, que caia con mas fuerza. Hubiera jurado que varias personas nos seguian lo bastante cerca para escuchar a hurtadillas. Esperaba no estar volviendome paranoica.
-Bueno... no lo creo, este es un village gossips-Dijo Rosalie.
—Bueno, es muy distinto de Phoenix, ¿eh? —pregunto.
—Mucho.
—Alli no llueve a menudo, ¿verdad?
—Tres o cuatro veces al año. —Vaya, no me lo puedo ni imaginar.
—Hace mucho sol —le explique.
—No se te ve muy bronceada.
—Es la sangre albina de mi madre.
Me miro con aprension. Suspire. No parecia que las nubes y el sentido del humor encajaran demasiado bien. Despues de estar varios meses aqui, habria olvidado como emplear el sarcasmo.
-Tranquila, para recordartelo esta Eddie-Rio Emmett.
-No me...
-... Llames Eddie-Completaron Alice, Jasper, Rosalie y el subnormal profundo de mi hermano. Newton empezo a reirse, hasta que lo fulmine con la mirada, y se cayo de inmediato.
Pasamos junto a la cafeteria de camino hacia los edificios de la zona sur, cerca del gimnasio. Eric me acompaño hasta la puerta, aunque la podia identificar perfectamente.
—En fin, suerte —dijo cuando roce el picaporte—. Tal vez coincidamos en alguna otra clase.
Parecia esperanzado. Le dedique una sonrisa que no comprometia a nada y entre.
-Es una buena tactica-Medito Alice.
-Si, tambien rodar los ojos y seguir tu camino-agrego Rosalie.
El resto de la mañana transcurrio de forma similar. Mi profesor de Trigonometria, el señor Varner, a quien habria odiado de todos modos por la asignatura que enseñaba,
-Y mas que lo vas a odiar-Dijimos Alice, Jasper, Rosalie, Emmett y yo.
fue el unico que me obligo a permanecer delante de toda la clase para presentarme a mis compañeros. Balbucee, me sonroje y tropece con mis propias botas al volver a mi pupitre.
-Jajajajajajaajajajajajajajaj ajaja. Ella si que es torpe-Se burlo Emmett. Charlie deberia haberse molestado por ese comentario, pero sonrio burlon, tambien.
despues de dos clases, empece a reconocer varias caras en cada asignatura. Siempre habia alguien con mas coraje que los demas que se presentaba y me preguntaba si me gustaba Forks. Procure actuar con diplomacia, pero por lo general menti mucho. Al menos, no necesite el plano. Una chica se sento a mi lado tanto en clase de Trigonometria como de español, y me acompaño a la cafeteria para almorzar. Era muy pequeña, varios centímetros por debajo de mi uno sesenta, pero casi alcanzaba mi estatura gracias a su oscura melena de rizos alborotados.
-Jessica-Dijimos todos mis hermanos de nuevo.
No me acordaba de su nombre, por lo que me limite a sonreir mientras parloteaba sobre los profesores y las clases. Tampoco intente comprenderlo todo. Nos sentamos al final de una larga mesa con varias de sus amigas a quienes me presento. Se me olvidaron los nombres de todas en cuanto los pronuncio. Parecian orgullosas por tener el coraje de hablar conmigo. El chico de la clase de Lengua y Literatura, Eric, me saludo desde el otro lado de la sala. Y alli estaba, sentada en el comedor, intentando entablar conversacion con siete desconocidas llenas de curiosidad, cuando los vi por primera vez.
-Por fin algo interesante.-Dijo Emmett
-Dices que la vida de mi hija no es interesante ¿sabes?-Le dijo Charlie amenazadoramente. Y Emmett, a pesar de ser un vampiro y de tener 2994893789 musculos mas que el, se hundio en el sofa... patetico.
Se sentaban en un rincon de la cafeteria, en la otra punta de donde yo me encontraba. Eran cinco. No conversaban ni comian pese a que todos tenian delante una bandeja de comida. No me miraban de forma estupida como casi todos los demas, por lo que no habia peligro: podía estudiarlos sin temor a encontrarme con un par de ojos excesivamente interesados. Pero no fue eso lo que atrajo mi atencion.
-Oh oh-Dijo Emmett, finjiendo estar preocupado por lo que pudiese notar, pero todos pudimos detectar como se burlaba de esto.
No se parecian lo mas minimo a ningun otro estudiante. De los tres chicos, uno era fuerte, tan musculoso que parecia un verdadero levantador de pesas, y de pelo oscuro y rizado.
-Eres tu, Emmy-Dijo Alice, que se levanto y empezo a saltar como Heidi por toda la sala.
-JAJAJA, esque voy al gimnasio-Fardo emmett, besandose los musculos de sus brazos, a lo Popeye.
Otro, mas alto y delgado, era igualmente musculoso y tenia el cabello del color de la miel.
-Tu Jazzy-Siguio Alice, sin parar de saltar.
El ultimo era desgarbado, menos corpulento, y llevaba despeinado el pelo castaño dorado.
-Ese es Eddie-Alice... que me estaba poniendo... nervioso..
-¡¿PUEDES DEJAR DE SALTAR!? Y NO ME LLAMES EDDIE!-Le grite, luego me sente de nuevo en el sofa, y suspire, desahogado, pero luego mire su cara y me arrepenti.
-Lo siento, Alice, yo...
-Tranquilo, no pasa nada, estoy bien...
-JAJAJAJA, MENOS CORPULEEEEENTO JAJAJAJA-Emmett, por supuesto. Yo solo rode los ojos.
Tenia un aspecto mas juvenil que los otros dos, que podrian estar en la universidad o incluso ser profesores aqui en vez de estudiantes. Las chicas eran dos polos opuestos. La mas alta era escultural. Tenia una figura preciosa, del tipo que se ve en la portada del numero dedicado a trajes de baño de la revista Sports Illustrated, y con el que todas las chicas pierden buena parte de su autoestima solo por estar cerca. Su pelo rubio caia en cascada hasta la mitad de la espalda.
-Esa es mi nena-Emmett sonrio orgulloso y beso lujuriosamente a su esposa, por su parte, Rosalie tenia una buena primera impresion de la chica, solo por el alago.
La chica baja tenia aspecto de duendecillo de facciones finas, un fideo.
-EEH!
-Esa eres tu, ali!
-Burlandose de su hiperacti... entusiasmo, quise decir.
Su pelo corto era rebelde, con cada punta señalando en una dirección, y de un negro intenso. Aun asi, todos se parecian muchisimo. Eran blancos como la cal, los estudiantes mas palidos de cuantos vivian en aquel pueblo sin sol. Mas palidos que yo, que soy albina. Todos tenaan ojos muy oscuros, a pesar de la diferente gama de colores de los cabellos, y ojeras malvas, similares al morado de los hematomas. Era como si todos padecieran de insomnio o se estuvieran recuperando de una rotura de nariz, aunque sus narices, al igual que el resto de sus facciones, eran rectas, perfectas, simetricas.
-Se da cuenta...de...muchas cosas... me pregunto si... podria ser... peligroso-Cuestiono Carlisle, medio en shock.
Pero nada de eso era el motivo por el que no conseguia apartar la mirada. Continue mirandolos porque sus rostros, tan diferentes y tan similares al mismo tiempo, eran de una belleza inhumana y devastadora. Eran rostros como nunca esperas ver, excepto tal vez en las paginas retocadas de una revista de moda.
-Las de Alice... -Dijo Emmett, y cuando todos lo miramos...-¿Que? Tiene muchas.
O pintadas por un artista antiguo, como el semblante de un angel. Resultaba dificil decidir quien era mas bello, tal vez la chica rubia perfecta o el joven de pelo castaño dorado.
-EEEEEH EHH EEH, yo soy mas sexy y bello que tu. Aver, dejame ver eso-Emmett se levanto de su asiento, a quitarme el libro y decir que tan infantil...
-Sientate Emmett, dejate de tonterias si?
-¡NO! Quiero comprobarlo.
-Muy bien - le lance el libro a la cara.
-Eh!...
-Chicos, parad-Nos reprendio Esme.
Emmett me devolvio el libro...(bueno, me lo lanzo) disgustado, porque era cierto que decia que yo era mas ''bello''... infantil... Sonrei con suficiencia, solo por molestarlo.
Los cinco desviaban la mirada los unos de los otros, tambien del resto de los estudiantes y de cualquier cosa hasta donde pude colegir. La chica mas pequeña se levanto con la bandeja —el refresco sin abrir, la manzana sin morder— y se alejo con un trote gracil, veloz, propio de un corcel desbocado. Asombrada por sus pasos de agil bailarina,
-No camino como una bailarina- Alice se habia enfoscado, muchos pensaban eso.
-En realidad si... -Empezo Emmett a molestarla
-Pero es lindo, cielo-Jasper le salvo el cuello a Emmett... sintiendo que su esposa queria arrancarle la cabeza.
la contemple vaciar su bandeja y deslizarse por la puerta trasera a una velocidad superior a lo que habria considerado posible.
-Alice, debes tener cuidado con eso-Le señalo Carlisle-recuerda que siempre pueden estar mirandote, aunque no lo creas.
Mire rapidamente a los otros, que permanecían sentados, inmoviles.
— ¿Quienes son esos?—pregunte a la chica de la clase de Español, cuyo nombre se me habia olvidado. Y de repente, mientras ella alzaba los ojos para ver a quienes me referia, aunque probablemente ya lo supiera por la entonación de mi voz, el mas delgado y de aspecto mas juvenil, la miro. Durante una fraccion de segundo se fijo en mi vecina, y despues sus ojos oscuros se posaron sobre los mios. El desvio la mirada rapidamente, aun mas deprisa que yo, ruborizada de vergüenza. Su rostro no denotaba interes alguno en esa mirada furtiva, era como si mi compañera hubiera pronunciado su nombre y el, pese a haber decidido no reaccionar previamente, hubiera levantado los ojos en una involuntaria respuesta.
DIOS, se da cuenta de tanto... pensaban Carlisle y Esme.
Avergonzada, la chica que estaba a mi lado se rio tontamente y fijo la vista en la mesa, igual que yo.
—Son Edward y Emmett Cullen, y Rosalie y Jasper Hale. La que se acaba de marchar se llama Alice Cullen; todos viven con el doctor Cullen y su esposa —me respondio con un hilo de voz. Mire de soslayo al chico guapo,
-Uy, Eddie, te han echo un cumplidazo... -Se detubo cuando yo alze mi mano para agarrar un jarron de Esme para lanzarselo en la cabeza.
que ahora contemplaba su bandeja mientras desmigajaba una rosquilla con sus largos y niveos dedos. Movia la boca muy deprisa, sin abrir apenas sus labios perfectos. Los otros tres continuaron con la mirada perdida, y, aun asi, crei que hablaba en voz baja con ellos.
-AAAAAH!-Exploto Carlisle, el hombre de paciencia infinita, tan... tolerante y con tanta entereza.-Como puede darse cuenta de tantas cosas, es... atroz.
Continue cuando se sosego.
¡Que nombres tan raros y anticuados!, pense. Era la clase de nombres que tenian nuestros abuelos, pero tal vez estuvieran de moda aqui,
-No somos tan diferentes, no es por nada.-Dijo Jacob, que casi no habia dicho nada.
quiza fueran los nombres propios de un pueblo pequeño. Entonces recorde que mi vecina se llamaba Jessica, un nombre perfectamente normal. Habia dos chicas con ese nombre en mi clase de Historia en Phoenix.
—Son... guapos. Me costo encontrar un termino mesurado.
-No te ilusiones Cullen-Dijo Emmett devorandome con la mirada-a dicho guapos, no guapo. Rode los ojos.
— ¡Ya te digo! —Jessica asintio mientras soltaba otra risita tonta—. Pero estan juntos. Me refiero a Emmett y Rosalie, y a Jasper y Alice, y viven juntos. Su voz resono con toda la conmocion y reprobacion de un pueblo pequeño,
Rosalie, Alice, Emmett y Jasper bufaron.
pero, para ser sincera, he de confesar que aquello daria pie a grandes cotilleos incluso en Phoenix.
Los cuatro volvieron a bufar.
— ¿Quienes son los Cullen? —pregunte—. No parecen parientes...
—Claro que no. El doctor Cullen es muy joven, tendra entre veinte y muchos y treinta y pocos. Todos son adoptados. Los Hale, los rubios, son hermanos gemelos, y los Cullen son su familia de acogida.
—Parecen un poco mayores para estar con una familia de acogida.
—Ahora si, Jasper y Rosalie tienen dieciocho años, pero han vivido con la señora Cullen desde los ocho. Es su tia o algo parecido.
—Es muy generoso por parte de los Cullen cuidar de todos esos niños siendo tan jovenes.
Carlisle y Esme sonrieron, complacidos por el cumplido, y orgullosos de sus ''niños''
—Supongo que si —admitió Jessica muy a su pesar. Me dio la impresion de que, por algun motivo, el medico y su mujer no le caian bien. Por las miradas que lanzaba en direccion a sus hijos adoptivos, supuse que eran celos; luego, como si con eso disminuyera la bondad del matrimonio, agrego—: Aunque tengo entendido que la señora Cullen no puede tener hijos.
Al leer eso me evare, a Esme le afectaba mucho la menciendo de su pequeño bebe y el echo de que no pudiese tener hijos, realmente. Me acerque a ella y la abrace, dejando el libro donde habia estado yo, ella me devolvio el abrazo y sollozo un rato en mi hombro. Cuando se calmo, le dije ''Tu si eres nuestra MAMA'' ella me sonrio con toda la ternura del mundo. Me volvi a mi sitio, todos estabamos fulminando a Jessica con la mirada y ella estaba avergonzada, pero no arrepentida. Luego y retome la lectura.
Mientras manteniamos esta conversacion, dirigia miradas furtivas una y otra vez hacia donde se sentaba aquella extraña familia. Continuaban mirando las paredes y no habian probado bocado.
—¿Siempre han vivido en Forks? —pregunte. De ser asi, seguro que los habria visto en alguna de mis visitas durante las vacaciones de verano.
—No —dijo con una voz que daba a entender que tenia que ser obvio, incluso para una recien llegada como yo—. Se mudaron aqui hace dos años, vinieron desde algun lugar de Alaska. Experimente una punzada de compasion y alivio.
-¿Eh?-Preguntamos todos confundidos.
Compasion porque, a pesar de su belleza, eran extranjeros y resultaba evidente que no se les admitia. Alivio por no ser la unica recien llegada y, desde luego, no la mas interesante.
-Aaaah-dijimos todos de nuevo.
Uno de los Cullen, el mas joven, levanto la vista mientras yo los estudiaba y nuestras miradas se encontraron, en esta ocasion con una manifiesta curiosidad. Cuando desvie los ojos, me parecio que en los suyos brillaba una expectacion insatisfecha.
— ¿Quien es el chico de pelo cobrizo? —pregunte. Lo mire de refilon. Seguia observandome, pero no con la boca abierta, a diferencia del resto de los estudiantes. Su rostro reflejo una ligera contrariedad.
-Porque podria ser eso?-Dijeron Aro y Carlisle. Los humanos se extremecieron. Ellos se miraron por la coincidencia y luego miraron a Step.
-El no puede leerle la mente a Bella.
-Wowh, ¿enserio?-Volvieron a preguntar ellos, pero esta vez, yo tambien.
-Si, ella... bueno, mejor lo leen.
Volvi a desviar la vista.
—Se llama Edward. Es guapisimo, por supuesto, pero no pierdas el tiempo con el. No sale con nadie. Quiza ninguna de las chicas del instituto le parece lo bastante guapa
Jessica hizo una demostracion de como convertirse en tomate
-O quiza, sea un cof-amargado-cof -Dijo, ''tosiendo''
-Imbecil, tu no toses, a veces me pregunto como alguien puede ser tan... ¿tonto? si, eso. Y continue.
—dijo con desden, en una muestra clara de despecho. Me pregunte cuando la habria rechazado.
Me detuve por la risa que me entro. Jessica se sonrojo. Y todos estallaron en carcajadas. Incluso Aro, que habia soltado una de sus tipicas risitas de ... bueno... eso... y todos nos quedamos mirandolo con cara de... ''¿que haces?''.
- A cual de las 234567889 veces que lo acoso te refieres?-Dijo Emmett, y despues volvio a estallar. Luego de unos ''jaja'' ''jiji'' y ''JAJAJAJJJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJ JAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJJAJAJ AJJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJAJAJA JAJAJJAJAJAJAJA'', continue:
Me mordi el labio para ocultar una sonrisa. Entonces lo mire de nuevo. Habia vuelto el rostro, pero me parecio ver estirada la piel de sus mejillas, como si tambien estuviera sonriendo. Los cuatro abandonaron la mesa al mismo tiempo, escasos minutos despues. Todos se movian con mucha elegancia, incluso el forzudo.
-Claro, ¿Que crees?-Pregunto medio indignado, medio burlon Emmett.
Me desconcerto verlos. El que respondia al nombre de Edward no me miro de nuevo. Permaneci en la mesa con Jessica y sus amigas mas tiempo del que me hubiera quedado de haber estado sola. No queria llegar tarde a mis clases el primer dia. Una de mis nuevas amigas, que tuvo la consideracion de recordarme que se llamaba Angela, tenia, como yo, clase de segundo de Biologia a la hora siguiente. Nos dirigimos juntas al aula en silencio. Tambien era timida.
-Me cae bien Angela-Dijo Alice.
-Y a mi- respondimos nosotros.
Nada mas entrar en clase, Angela fue a sentarse a una mesa con dos sillas y un tablero de laboratorio con la parte superior de color negro, exactamente igual a las de Phoenix. Ya compartia la mesa con otro estudiante. De hecho, todas las mesas estaban ocupadas, salvo una. Reconoci a Edward Cullen, que estaba sentado cerca del pasillo central junto a la unica silla vacante,
-Pues si que la suerte la esquiva-Me auto-interrumpi.
por lo poco comun de su cabello. Y mi familia rio. Lo mire de forma furtiva mientras avanzaba por el pasillo para presentarme al profesor y que este me firmara el comprobante de asistencia. Entonces, justo cuando yo pasaba, se puso rigido en la silla.
Tambien me puse rigido aqui, en el sillon. Volvio a mirarme fijamente y nuestras miradas se encontraron. La expresión de su rostro era de lo mas extraña, hostil, airada. Pasmada, aparte la vista y me sonroje otra vez. Tropece con un libro que habia en el suelo y me tuve que aferrar al borde de una mesa. La chica que se sentaba alli solto una risita. Me habia dado cuenta de que tenía los ojos negros, negros como carbon.
-Eso es malo-Carlisle estaba realmente preocupado.
''Espero que puedas soportarlo'' Pensaba Jasper.
''Confio en ti hijo'' Penso Carlisle
''Se que podras'' me decia mentalmente Esme
''VAMOS HERMANITO, VAMOS, TU PUEDES CAMPEON, OEEEEEE OEE OEE OEE, OEE plas plas plas OEE plas plas plas'' Diria que es Emmett quien lo pensaba, pero seria una contradiccion, pues Emmett no piensa
''Seguro que aguantas'' Alice.
El señor Banner me firmo el comprobante y me entrego un libro, ahorrandose toda esa tonteria de la presentacion. Supe que ibamos a caernos bien. Por supuesto, no le quedaba otro remedio que mandarme a la unica silla vacante en el centro del aula. Mantuve la mirada fija en el suelo mientras iba a sentarme junto a el, ya que la hostilidad de su mirada aun me tenia aturdida. No alce la vista cuando deposite el libro sobre la mesa y me sente, pero lo vi cambiar de postura al mirar de reojo. Se inclino en la direccion opuesta, sentandose al borde de la silla. Aparto el rostro como si algo apestara. Oli mi pelo con disimulo.
-JAJAJAJAJA, re...realmente olio... JAJA... olio su pelo? JAJAJAJJA-A pesar del momento, Emmett seguiria siendo Emmett...
Olia a fresas, el aroma de mi champu favorito. Me parecio un aroma bastante inocente. Deje caer mi pelo sobre el hombro derecho para crear una pantalla oscura entre nosotros e intente prestar atencion al profesor. Por desgracia, la clase verso sobre la anatomia celular, un tema que ya habia estudiado. De todos modos, tome apuntes con cuidado, sin apartar la vista del cuaderno. No me podia controlar y de vez en cuando echaba un vistazo traves del pelo al extraño chico que tenia a mi lado. Este no relajo aquella postura envarada —sentado al borde de la silla, lo mas lejos posible de mi— durante toda la clase. La mano izquierda, crispada en un puño, descansaba sobre el muslo. Se habia arremangado la camisa hasta los codos. Debajo de su piel clara podia verle el antebrazo, sorprendentemente duro y musculoso.
-Hmpf, no es nada... -Emmett... idiota compulsivo.
No era decomplexión tan liviana como parecia al lado del mas fornido de sus hermanos.
-MUAAJAJAJAJAJAJAJA.-verdaderamente sono como en las cuevas del terror... esas brujas que... aggh.. Todos estabamos preocupados por mi reaccion, por lo que pudiese pasar, pero Emmett era tan imbecil como siempre.
La leccion parecia prolongarse mucho mas que las otras. ¿Se debia a que las clases estaban a punto de acabar o porque estaba esperando a que abriera el puño que cerraba con tanta fuerza? No lo abrio. Continuo sentado, tan inmovil que parecia no respirar. Todos me miraron.
-Deberias tener cuidado con esos detalles, la gente parece no darse cuenta, pero eso nunca se sabe-Dijo Carlisle.
¿Que le pasaba? ¿Se comportaba de esa forma habitualmente? Cuestione mi opinion sobre la acritud de Jessica durante el almuerzo. Quiza no era tan resentida como habia pensado.
-No te creas-Dijeron Alice y Rosalie...Emmm... vale... ¿le estaban hablando al libro?
No podia tener nada que ver conmigo. No me conocia de nada. Me atrevi a mirarle a hurtadillas una vez mas y lo lamente. Me estaba mirando otra vez con esos ojos negros suyos llenos de repugnancia. Mientras me apartaba de el, cruzo por mi mente una frase: «Si las miradas matasen...».
-...Edward seria el asesino en serie mas despiadado de la historia-Completo Emmett, le lance una mirada-¿Veis?
Varios rieron por eso, aunque estubieran tensos. Yo solo rode los ojos, no le dije nada, porque el solo estaba tratando de aligerar el ambiente. Charlie Swan estaba preocupado por su hija.
El timbre sono en ese momento. Yo di un salto al oirlo y Edward Cullen abandono su asiento.
Todos suspiramos.
Se levanto con garbo de espaldas a mi —era mucho mas alto de lo que pensaba— y cruzo la puerta del aula antes de que nadie se hubiera levantado de su silla. Me quede petrificada en la silla, contemplando con la mirada perdida como se iba. Era realmente mezquino. No habia derecho. Empece a recoger los bartulos muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lagrimas. Solia llorar cuando me enfadaba, una costumbre humillante.
-Sin duda-Comento Rosalie.
—Eres Isabella Swan, ¿no? —me pregunto una voz masculina. Al alzar la vista me encontre con un chico guapo, de rostro aniñado y el pelo rubio en punta cuidadosamente arreglado con gel. Me dirigio una sonrisa amable.
-Mike Newton-Dijimos yo y mis hermanos mirando hacia el, que tenia una sonrisa.
-Bueno, Mike Newton y amable no van en la misma frase... -Añadi yo, en voz baja para que los humanos no escuchasen.
Obviamente, no parecia creer que yo oliera mal.
—Bella —le corregi, con una sonrisa.
—Me llamo Mike.
—Hola, Mike.
— ¿Necesitas que te ayude a encontrar la siguiente clase?
—Voy al gimnasio, y creo que lo puedo encontrar.
—Es tambien mi siguiente clase. Parecia emocionado, aunque no era una gran coincidencia en una escuela tan pequeña. Fuimos juntos. Hablaba por los codos
-Quizas podrias hacer una buena pareja con Jessica-Dijo Rosalie y todos reimos y el la miro mal.
e hizo el gasto de casi toda la conversacion, lo cual fue un alivio. Habia vivido en California hasta los diez años, por eso entendia como me sentia ante la ausencia del sol. Resulto ser la persona mas agradable que habia conocido aquel dia. Pero cuando ibamos a entrar al gimnasio me pregunto:
—Oye, ¿le clavaste un lapiz a Edward Cullen, o que? Jamas lo habia visto comportarse de ese modo. Tierra, tragame, pense. Al menos no era la unica persona que lo habia notado y, al parecer, aquel no era el comportamiento habitual de Edward Cullen. Decidi hacerme la tonta.
— ¿Te refieres al chico que se sentaba a mi lado en Biologia? pregunte sin malicia.
—Si —respondio—. Tenia cara de dolor o algo parecido
—No lo se —le respondi—. No he hablado con el.
—Es un tipo raro —Mike se demoro a mi lado en lugar de dirigirse al vestuario—. Si hubiera tenido la suerte de sentarme a tu lado, yo si hubiera hablado contigo.
-Por supuesto-Dijimos yo, Jasper y Rosalie. Y el nos volvio a mirar mal. Le devolvi la mirada.
Le sonrei antes de cruzar la puerta del vestuario de las chicas. Era amable y estaba claramente interesado, pero eso no basto para disminuir mi enfado. El entrenador Clapp, el profesor de Educacion fisica, me consiguio un uniforme, pero no me obligo a vestirlo para la clase de aquel dia.
-JOOOOOOOO-Se quejo Emmett, como un niño. En Phoenix, solo teniamos que asistir dos años a Educacion fisica. Aqui era una asignatura obligatoria los cuatro años. Forks era mi infierno personal en la tierra en el mas literal de los sentidos. Contemple los cuatro partidillos de voleibol que se jugaban de forma simultanea. Me dieron nauseas al verlos y recordar los muchos golpes que habia dado, y recibido, cuando jugaba al voleibol.
Todos reimos por eso.
Al fin sono la campana que indicaba el final de las clases. Me dirigi lentamente a la oficina para entregar el comprobante con las firmas. Habia dejado de llover, pero el viento era mas frio y soplaba con fuerza. Me envolvi con mis propios brazos para protegerme. Estuve a punto de dar media vuelta e irme cuando entre en la calida oficina. Edward Cullen se encontraba de pie, enfrente del escritorio. Todos nos volvimos a tensar. Lo reconoci de nuevo por el desgreñado pelo castaño dorado. Al parecer, no me habia oido entrar.
-Lo dudo-Dijimos todos los vampiros.
-¿Porque?- Pregunto Sam Uley. A todos en nuestra familia nos sorprendio que hablara. Carlisle le respondio.
-Cuando nos convertimos, desarrollamos los sentidos, como la vista, el oido, somos mas fuertes y rapidos, ya sabes.
-Ah.
Me apoye contra la pared del fondo, a la espera de que la recepcionista pudiera atenderme. Estaba discutiendo con ella con voz profunda y agradable. Intentaba cambiar la clase de Biologia de la sexta hora a otra hora, a cualquier otra.
-La tua cantante. -Murmuro Aro, con voz de fascinacion. Todos nos quedamos mirando hacia el. Stephenie asintio y como todos los humanos y hombres lobo la miraban interrogante dijo:
-Los Vulturi tienen un nombre para alguien que huele del modo que Bella huele para Edward, la llaman mi cantante porque su sangre canta para el. Parecian entenderlo.
-Como sabes... todas esas cosas?-Pregunto Carlisle fascinado.
-Pues, como os dije, tengo visiones con lo que pasa en un futuro, algo parecido a lo de Alice, escepto que ella no puede ver a los hombres lobo.
-¿NO?-Pregunto Sam.
-No. Vereis, en uno de los libros se exlica, y por eso lo se- Despues de darles un momento a todos de comprender las palabras, prosegui.
No me podia creer que eso fuera por mi culpa. Debia de ser otra cosa, algo que habia sucedido antes de que yo entrara en el laboratorio de Biologia. La causa de su aspecto contrariado debia de ser otro lio totalmente diferente. Era imposible que aquel desconocido sintiera una aversion tan intensa y repentina hacia mi. La puerta se abrio de nuevo y una subita corriente de viento helado hizo susurrar los papeles que habia sobre la mesa y me alboroto los cabellos sobre la cara.
Yo ya no podia estar mas nervioso.
La recien llegada se limito a andar hasta el escritorio, deposito una nota sobre el cesto de papeles y salio, pero Edward Cullen se envaro y se giro —su agraciado rostro parecia ridiculo— para traspasarme con sus penetrantes ojos llenos de odio. Durante un instante senti un estremecimiento de verdadero panico, hasta se me erizo el vello de los brazos. La mirada no duro mas de un segundo, pero me helo la sangre en las venas mas que el gelido viento. Se giro hacia la recepcionista y rapidamente dijo con voz aterciopelada:
—Bueno, no importa. Ya veo que es imposible. Muchas gracias por su ayuda. Giro sobre si mismo sin mirarme y desaparecio por la puerta.
Se noto en el aire como todo nos relajamos. Por ahora.
Me dirigi con timidez hacia el escritorio —por una vez con el rostro lívido en lugar de colorado— y le entregue el comprobante de asistencia con todas las firmas.
— ¿Como te ha ido el primer dia, cielo? —me pregunto de de forma maternal.
—Bien —menti con voz debil. No parecio muy convencida.
-Es el final del capitulo-Dije yo.
-Bien, eh, ¿Quien quiere leer ahora?-Dijo Steph.
-Yo lo hare-Se ofrecio Alice-. El seguiente capitulo se llama '' LIBRO ABIERTO ''
Bien, pues aqui esta el capitulo 2. ¿Que os a parecido? ¿Os gusto? ¿Deseais que lo del fin del mundo hubiese sido verdad para no leer esto?
Estoy tratando de trabajar en los errores del texto. Gracias por los reviews. Un kiss.
REVIEWS!
