¡Buenas Noches a todos! Lamento si me demorado muchísimo en publicar. La Universidad me tiene demasiado ocupada. Ya he recibido las notas, y me va relativamente bien, pero no me rendiré en me vaya mejor, además la carrera que estoy estudiando me encanta. No sé, si ya les he contado, pero estoy estudiando Educación Parvularia, y me encanta. Adoro por completo a los niños.

Pero iremos a paro, para que los que no lo saben aquella expresión o para aquellos que son de otro país, significa que no iremos a clases y la universidad parara sus actividades. En esta ocasión, el motivo es porque queremos que el gobierno o por lo menos la universidades tengan un protocolo contra el abuso, acoso sexual y hostigamiento.

Siendo sincera, no quería que esto sucediera. Pero tampoco quiero que en un futuro un profesor o algún estudiante me haga daño, tanto emocional como física. Gracias a Dios, jamás nadie me ha hecho daño de esa forma.

Y, ahora les dejo el esperado primer capítulo.


Ansatsu Kyoushitsu le pertenece a Yusei Matsui.

El Encuentro con esos Ojos Dorados

Un nuevo día había empezado, se cambió el pijama por el uniforme de la prestigiosa Escuela Kunugigaoka, aunque ella sabía perfectamente que lo que usaba la hacía diferente de todas las chicas de su colegio, ella llevaba la falda bajo las rodillas, casi cubriendo sus piernas. Pero eso le importaba mucho, así cubría esas horribles y gordas piernas –o eso pensaba ella misma -, ato su cabello rubio cenizo en una cola alta, sin mirarse al espejo, desde un momento en su vida, les empezó a tener miedo. Suspiro, pero se trató de animarse a sí misma. Miro hacia la ventana, se acercó al marco y apoyo sus manos en el, mirando hacia abajo melancólicamente, pero subió su vista rosada brillante hacia el bello azul del cielo, y en ese momento viendo dos canarios cantando y volando como si estuvieran bailando en un tierno e inocente vals. "Tranquila…".Comenzó a decirse a sí misma, cerrando los ojos y olvidando por un momento todo lo que la rodeaba. "… Solo te queda este año y todo terminara"

-¡Sakura! –Una voz femenina le grito desde el primer piso de su casa, sacándola de sus pensamientos -¡El desayuno está listo!

-¡Bajo enseguida! –Respondió tratando de elevar su baja y suave voz. Y respirando y exhalando por última vez, bajo a comer.

Al llegar al primer piso, exactamente al comedor. Se encontró con 4 personas. Dos hombres y dos mujeres. El hombre adulto de cabello azabache y de ojos azules oscuros, que vestía formalmente era su querido y divertido padre, Katsurou. La mujer mayor que llevaba una cola de caballo, mientras preparaba el desayuno, cuyo cabello era castaño oscuro y ojos achocolatados, era su taciturna, pero amorosa madre, Shinobu. El chico quien ayudaba a la mujer con las preparaciones del desayuno, era su hermano mayor Yukishiro, a pesar de ser igual a su padre, el heredo la inexpresiva personalidad de su padre y llevas gafas. Y la chica que estaba sentada en la mesa con su padre, mientras conversaban, estaba su hermana mayor y la melliza menor de su hermano, Yukiko, quien a pesar de ser idéntica a su madre, es igual a su padre en personalidad.

-Buenos días a todos –Saludo Sakura, mientras se sentaba en la mesa.

-¡Buenos días, Sakura! –Respondió su padre dando una de sus grandes sonrisas -¿Dormiste bien?

-Sí –Asintió.

-¿Segura? –Pregunto su hermano mayor mientras servía el desayuno –Te ves muy desanimada.

-No, no –Trato de asegurar la más pequeña integrante de su familia –Estoy bien, no es nada –Miro hacia otro lado. Todos la miraron, sabían que estaba mintiendo. Pero, no insistieron, ella no contaría nada, y tampoco querían presionarla. Y entonces tomaron su desayuno, los cuatro integrantes de la familia conversaban entre sí, pero la rubia ceniza no conversaba, comía en silencio. No se daba cuenta que su querida familia, la miraban de vez en cuando, y recordando un tiempo en donde ella seria quien hablaría más y extrañando a la chica que siempre decía temas muy interesantes. La chica termino su desayuno, junto sus manos agradeciendo la comida y dejo los trastes sucios en el lavaplatos, para terminar de arreglarse.

Se puso los zapatos marrones oscuros y tomo su bolso, y abrió la puerta de su hogar.

-Me voy –Aviso a su familia.

-¡Sakura, espera! –Llamo su hermana mayor, se dio la vuela para mirarla. Yukiko la miraba con tristeza y preocupación, pero luego sonrío con un poco de pena –Que te vaya bien, ¿Sí? –Su hermanita menor asintió con su semblante melancólico y se fue. Una vez ya ido, la chica de cabello achocolatado, miro hacia abajo con semblante de dolor e impotencia, mientras se apoyaba en la pared –Maldición –Susurro por lo bajo con una mezcla de ira y angustia, una mano se apoyó en su hombro, miro a su dueño, Yukishiro.

-No deberías desanimarte –Trato de animarlo su hermano aun con su semblante inexpresivo.

-¡¿Cómo no quieres que lo haga?! –Se dio la vuelta para encararlo -¡¿Qué acaso no te preocupa lo que le suceda a nuestra hermana menor?!

-Claro que me preocupa –Hablo sin perder la calma, pero de repente su taciturno rostro a uno de pena -¿Acaso me crees muy insensible para no importarme mi propia hermana? –Y entonces abrazo a su hermana gemela, y ella también rodeo sus brazos al cuerpo de su gemelo, quien acaricio su cabeza, mientras ella apoyaba su cabeza en su hombro.

-Solo quiero… -Su voz estaba quebrada como si quería llorar, lagrimas que lloraban por su hermana menor –Que vuelva a ser la chica que era.


Ya se encontraba tan solo a unos pasos de llegar a su destino. Pero, antes tenía que pasar entre ellos. Había veces en que no quería hacerlo, quería dar vuelta y volver a casa. "Tranquila, Sakura", se daba valor a si misma e inhalo y exhalo aire. "Queda solo este año, este año… Y no los volverás a ver… Jamás" .Y entonces camino entre ellos. Y ellos, se percataron de su presencia. Y empezaron las sonrisas burlonas y las palabras burlescas. Podía escuchar como murmuraban entre ellos, mientras la miraban como un insecto o una basura. "Mírenla, en serio me da tanta pena", "Y pensar que antes sus notas eran mejores que las mías", "Su cabello es teñido, estoy segura de ello". Y ella trataba de ignorar aquellos horribles e hirientes comentarios. Temblaba, apretaba los tirantes de su bolso, cerraba los ojos tratando de evitar de ver aquellas malévolas sonrisas. Sentía su espalda y frente sudando, provocando que su flequillo recto se pegara.

-Vaya, miren a quien tenemos aquí –"Ay no…", abrió sus ojos para fijarse en un grupo de chicas. Aquellas que casi todo el tiempo se metían con ella, se detuvo para quedar tan solo unos pasos hacia ellas –Es un gusto de verte, Sakura-chan –Saludo sarcásticamente y una sonrisa gatuna, una chica de cabello castaño rojizo y ojos de color miel, llevando una horquilla con una flor amarilla al lado derecho de su cabeza. Era bella como una hada, pero tiene el alma de una arpía, dispuesta a coquetear a cada chico que tenga por delante, Koharu Yamada.

-Buenos Días, Yamada-san –Saludo ella, mirando hacia otro lado, no quería verlas a los ojos.

-Oye –La regaño una chica de cabello largo hasta la cintura rubio y ojos entrecerrados azules grisáceos. Esta chica era dura y se podía decir que era la segunda al mando de aquel cruel grupo de brujas, Satomi Minami –Cuando alguien te habla, debes mirarlos a los ojos, es una falta de respeto. Mal educada.

-Lo siento –Las miro a los ojos asustada, Minami sonrío a su acción, era como ver a la presa indefensa antes de que el depredador se la comiera.

-¿Supongo que ahora vas clases, no? –Ahora pregunto una niña de hebras rubios oscuros atados en dos colas y de orbes ámbares, a pesar de su aspecto infantil y de muñeca, en realidad es como la versión femenina de Chuky, Mami Katou –Bueno, aunque estoy segura que con el nivel que tienen, no será necesario que asistan, pero tampoco se debe desperdiciar la choza de la montaña, se sentiría muy solo, sin nadie –Y todas las chicas rieron con ella. Ella solo se quedó callada y mirando hacia abajo con los ojos llorosos, la chica volvió a preguntar -¿Qué? ¿Acaso no dirás nada? –Pero ella no respondió.

-¡Hey! –Una mano agarro con fuerza el cuello de su camisa, saliendo de sus labios un quejido y sus ojos se encontraron con una mirada enfurecida amatista y la cabellera dorada que brillaba como el sol que llegaba bajo algunos centímetros de sus hombros y un flequillo que cubre el lado izquierdo de su rostro. De todo es grupo, ella es quien le daba más miedo, Haruka Takenaka -¡Míranos cuando hablamos!

-Haruka, nada de violencia –Ordeno Miyako Yamashita, la líder del grupo. Una chica perteneciente a una de las familias más adineradas de Japón. Una chica de cabello negro atado en una cola de caballo y ojos marrones –No olvides que estamos hablando de una chica de la Clase-E, además de faltarles inteligencia, les falta también educación y respetarnos como se debe.

-Cierto –Soltó a Sakura sin delicadeza y soltando una carcajada acompañada de sus amigas.

-Ah, Haruka, mira como le dejaste la corbata –La rubia ceniza vio hacia abajo, el nudo del lazo negro se le había desatado un poco, y el primer botón de la blusa blanca se le había abierto. Estaba a punto de arreglarse, pero una manos la detuvieron, y se encontró con el rostro de Miyako y con una sonrisa "agradable" –Permíteme que al menos pueda compensar por el comportamiento animal de mi amiga –Ella se dejó y entonces Yamashita empezó a ordenar el desastre –Eres muy dócil, esa característica es típica de las sirvientas de mi familia. He estado pensando que si en el futuro no encuentras un trabajo o fracasas con tu torpeza, no dudes en venir a mi casa en el futuro, estoy segura que tal vez podrías hacer algo bien sirviéndome, ¿No lo crees así? –Una vez terminada su acción, poso su mano en el hombro izquierdo de la chica y con los ojos brillando cual demonio y susurrando en su oreja –Después de todo eres de la Clase End – Sakura apretó sus labios mientras que de su garganta aparecía un nudo –La chica de cabello azabache se apartó de ella- Chicas, vámonos –Y todas siguiendo la orden de su líder se adentraron a la portón principal de la escuela, pasando al lado de su víctima, sin antes mirarla con burla y desprecio –Considéralo, ¿Sí? –Dijo la malvada chica adinerada y seguir a su grupo.

Sakura camino rápidamente hacia la entrada al bosque, una vez allí. Las lágrimas se abordaron en sus ojos y su respiraba entrecortadamente. Exhalo e inhalo fondo, repitiendo el proceso lo suficiente para estar relajada. Ya tranquila, se secó las lágrimas y siguió su camino. Al salir de la frondosa y silvestre selva, se encontró con un amplio campo de tierra y con poca vegetación, adelante se encontraba su aula. Una choza de madera, vieja y deteriorada. Ese salón era para la "especial" para este grupo. Al principio era tedioso tener que caminar hasta allí, pero con el tiempo su cuerpo fue acostumbrándose. Además, aquella caminata le servía para poder bajar de peso o por lo menos mantenerse sana.

-Buenos días a todos –Saludo Sakura a sus compañeros de clase, y dedicarlos una mirada curiosa. Todos estaban reunidos y sacando armas de la caja. Se acercó también -¿Qué hacen?

-Ah, Sakura-chan. Buenos días –Saluda la delegada de clase, Megu Kataoka, una bella chica de cabello castaños atados en una cola de caballo bajo y ojos ámbares verdosos –Toma –Le extendió una pistola –Vamos en conjunto a matarlo.

-Ah, entiendo –Y la tomo -¿Crees que funcionara?

-Hay que intentarlo –Afirmo positivamente la chica y ella asintió. Y de repente Kataoka frunció el ceño y acerco su rostro al de Hiteru –Sakura-chan… -Analizo sus ojos, que se encontraban un poco rojos -¿Estuviste llorando?

-¡No! –Negó alarmada la rubia ceniza alejándose de Megu.

-Lo hizo –Contrapuso una chica de cabellos rubios y ojos azules que recién venia entrando al salón, Rio Nakamura quien miro seriamente a la otra rubia –De nuevo Yamashita y sus arpías se metieron con ella.

-¡No es cierto! –Trato de negar ella, pero ella era muy mala mentirosa. Cada vez que mentía bajaba la mirada y sudaba.

-Sakura-chan, sabes que puedes contar con nuestra ayuda cuando se metan contigo –Apoyo la delegada femenina de la clase, apoyando una mano en el hombro de su querida compañera, dándole reconfortacion.

-Está bien. No me afecta –Las miro sonriendo de manera forzosa. Pero ambas chicas la miraron con preocupación.

-Chicas, no quiero molestarlas –Interrumpió el delegado masculino, Yuma Isogai. Una guapo jovencito de cabello castaño oscuro y orbes de color miel –Pero, muy pronto "él" llegara, así que hay que prepararse para el ataque.

-Sí –Respondieron las tres chicas al mismo tiempo.


Un silencio sepulcral abrazaba todo el ambiente. Todos sentados, algunos nerviosos, otros calmados. Esperando a que su plan resultara.

Y de repente, el edificio se sacudió un poco. Estaba cerca.

La puerta se abrió, tensando a los estudiantes dentro del salón. Enfrente suyo, se encontraba, su profesor… un monstruo. Bueno, tal vez no tiene una apariencia terrorífica o que asuste a los humanos. En realidad, más que una abominación… era un pulpo amarillo. Sí. Como mismo leíste. Una criatura de color amarilla, con una cabeza redonda grande con unos pequeños ojitos negros y una sonrisa de lado a lado, no tiene orejas. Y todas sus extremidades eran tentáculos.

-Bueno, vamos allá –Saludo la amarillenta criatura con esa voz cómica –Empecemos la clase. Encargado de día, adelante –Y entonces se habló un chico de apariencia femenina, cabellos celestes atados en dos coletas y ojos azules.

-¡E-En pie! –Le dificulto ordenar el chico. Y de un momento a otro, las armas que tenían guardadas, las revelaron apuntando al pulpo -¡Preparados! –A pesar de estar rodeados con esas armas de fuego, su profesor no se movió o no mostro signos de pánicos -¡Reverencia! –Y todos dispararon balines de color purpura.

Esas redondas balas estaban ya cerca del monstruo. Este empezó a esquivarlos con una súper velocidad. Mach 20.

-Muy buenos días –Saludo con toda tranquilidad –Voy a pasar lista, así que disparen todo lo que quieran. ¿Isogai-kun? –El nombrado respondió con un "Presente" –Discúlpenme, pero tendrán que más alto, no les oigo con tanto disparo –Y el chico se presentó más fuerte -¿Okajima-kun?

Después de algunos minutos de tanto disparo. Los estudiantes se encontraban exhaustos y con los brazos adoloridos.

-Bien. Están todos –La criatura amarilla cerro el libro de clases y su cara cambio de color, naranja con un circulo naranjo oscuro -¡Excelente! Esto me alegra mucho.

-¡Es demasiado rápido! –Se quejó Nakamura.

-¿Ni toda la clase disparando a la vez hemos podido darle? –Cuestiono Isogai.

-Muy mal. Hoy tampoco me ha dado ni un solo disparo. Las tácticas basadas en la superioridad numérica descuidan el enfoque individual –Explico el pulpo amarillo –La línea de visión, la posición del cañón, el movimiento de los dedos, ha sido muy fácil leer sus movimientos ¡Tienen que ser más creativos! De lo contrario, nunca serán capaces de matarme. Puedo ir a Mach 20, ¿Lo saben? –Les recordó su profesor.

-Pero bueno… ¡Es completamente imposible que nos hayas esquivado a todos! –Se quejó el mujeriego de la clase apuntando con su dedo índice a la criatura, Hiroto Maehara. Un guapo chico de cabellos y ojos naranjos.

-Parece que esto son simples balines –Miro una de esas redondas balas Tomohito Sugino, de tez levemente morena, hebras azules oscuras y mirada azul claro –Aunque te demos con ellos puedes aguantar.

-¡Sí! ¡Eso es! –Se quejaron todos, a excepción de los que no dijeron nada, entre ellos Sakura que miraba a sus compañeros de clase. Un poco frustrada con la situación.

-Muy bien. Carguen una y pásenmela –Sakura acato de inmediato a la orden de su maestro y se acercó para entregarle el arma con la balina dentro –Ya se los dije: Puede que sean inofensivos para ustedes… -Y disparo a uno de sus tentáculos, cuya extremidad de inmediato exploto. Y todos los estudiantes se sorprendieron, mientras que la extremidad empezó a agitarse y salía un líquido amarillo –pero son unos balines anti profesor desarrollados por el Gobierno. Si alguno me golpea, rebanara mis células como si fueran tofu –Sakura sintió un poco de desagrado al ver el tentáculo separado todavía moviéndose en el suelo, tapándose la boca ligeramente con su mano –Aunque bien es verdad que se me regeneraran unos segundos después –Y de un abrir y cerrar de ojos la extremidad volvió a ser como era –Me preocupa más que le salten un ojo a un compañero. No disparen en el aula a no ser que quieran matarme –Prohibió el maestro, y de nuevo su redondo rostro cambio, tenía unas graciosas líneas horizontales verdes, los estaba subestimando –Espero que puedan asesinarme antes de la graduación. ¡Bueno, guarden las armas y los balines y empecemos las clases! –Y todos guardaron los armamentos –Gracias por prestarme un poco la pistola, Sakura. Fue muy amable de tu parte –Le agradeció devolviéndole el arma de fuego.

-No hay de que –Le sonrió suavemente y se dirigió a su asiento. Sin percatarse de que su profesor la miraba con preocupación y con mucha atención.


Llego la hora de comer, todos se encontraban comiendo sus almuerzos en el salón. A excepción de una…

-Oigan –Llamo la atención Kaede Kayano, una linda y pequeña niña de cabellos verdes y brillantes ojos amarillos -¿Dónde está Sakura-chan?

-Ella dijo que almorzaría afuera –Le respondió una bella chica de cabellos azabaches y ojos miel con tonos anaranjados de nombre Yukiko Kanzaki con cara de angustia y preocupación por su compañera. La chica de cabellos verdes soltó un suspiro.

-Estoy preocupada por ella. Desde esta mañana se la ha visto sin ánimos.

-Es por culpa de ese grupo de brujas –Soltó enojada Rio.

-Y además es peligroso dejarla sola… -Dijo preocupada la delegada de la clase, para mirar al patio a través del cristal de la ventana – Puede sucederle lo mismo que paso hace tiempo.

Hablando de la reina de roma. Sakura se encontraba apoyada en una de las paredes laterales del edificio. Cerro su bento medio a comer, no tenía mucho apetito. Dejo a un lado la cajita y miro hacia arriba. Apreciando con sus bellos ojos rosas brillantes el color azul claro del cielo junto con las nubes blancas que parecían algodones. Y pensó en todo lo que ha pasado aquella cruel y triste mañana. El abuso de Yamashita y sus amigas y el fallido intento de asesinato hacia su maestro. Se dio cuenta que su vida era mitad normal, mitad extraña. El que una chica es casi todos los días víctima de un grupo abusivo, del desprecio de otras clases y sentir todas las preocupaciones que la mayoría de una adolescente piensa es lo normal. Lo extraño es… asesinar a ese pulpo amarillo. Aun le recuerda, cuando un hombre de cabello negro como las alas de un cuervo y esos ojos rojos tan oscuros como el carmesí y penetrantes, con una piel fuerte y resistente ligeramente morena. Aquel adulto enviado por el gobierno, se llama Tadaomi Karasuma, les dijo la siguiente frase cuando les presento aquella criatura amarilla con forma de pulpo: "Quiero que lo maten". Al principio estaban todos confundidos, entonces ese mismo monstruo les explico que él fue quien destruyo la luna, quedando solo como luna creciente. Y lo mismo hará con la Tierra, y la recompensa al lograr matarlo son 10 billones. Al solo decir eso, todos anhelaron obtener accésit. Bueno, en realidad ella no deseaba ganarse esa recompensa, ella sabe que el dinero no es la verdadera felicidad en el mundo, ella lo hacía porque no quería que ese pulpo destruyera la tierra y muchas vidas inocentes perecieran como niños, ancianitos, personas que hacen cosas buenas… o mejor dicho personas que son útiles para la vida. No como ella.

-¿Sakura ya has comido? –Una voz la sobresalto sacándola de sus pensamientos. Miro a la persona, o más bien la criatura que le hablo.

-Oh, Profesor –Contesto sorprendida y se paró de inmediato limpiándose la tierra que había ensuciado su falda y lo miro directamente a su redondo rostro –Buenas Tardes.

-Buenas Tardes, perdona si te he sorprendido –Se disculpó él –Es solo que me dio preocupación de que estés aquí sola. Dime, ¿Has comido? –La rubia se puso nerviosa a la pregunta de su maestro, y de un momento a otro miro hacia abajo.

-Sí –Mintió.

-Lamentablemente, Sakura… -Y miro como uno de sus tentáculos tenía la caja de almuerzo de ella. Y antes de que ella lo detuviera, abrió la caja y mostrando la comida que había dejado –Eres muy mala mintiendo –Y con su rostro cambio su color a morado con una cruz.

-Lo siento –Miro su estudiante hacia el suelo, cambiando el peso de un pie a otro –No quería que se preocupara por mí.

-Eres mi estudiante –Sintió algo tocando suavemente su cabeza, miro de nuevo hacia arriba. Uno de los tentáculos de su maestro acariciaba con ternura su cabello –Es normal que me preocupe. Además… -Cerro la cajita y se la devolvió a la rubia –Se de tu situación y de lo que paso hace un tiempo –La chica frunció el ceño y volvió a desviar su mirada –Y nadie quiere que se vuelva a repetir. Todos te quieren y te aprecian, al igual que yo. Esas son las únicas personas que debes tomar en consideración… No a la gente que te trata mal o que no te tengan cariño –Esas palabras sorprendieron a la muchacha. El tenía razón, su familia, compañeros, amigos y él la querían, pero ella le importaba más lo que decían aquellas personas que la maltrataban –Bueno, vamos la clase va a empezar –Y con tan solo un "Sí" de ella. Ambos se dirigieron al aula, mientras ella pensaba.


-He vuelto –Dijo Sakura quitándose los zapatos y ponerse sus pantuflas rosas, camino hacia las escaleras para dirigirse a su habitación.

-¡Ah, Sakura! –Le llamo entusiasmada su hermana mayor –Llegas justo a tiempo –Y en sus manos tenía un bello vestido negro con una flores rosas y azules de tirantes cruzados –Mira, una amiga de mi clase estaba regalando ropa que ya no le quedaba. Y pensé que este vestido te quedaría. Es muy femenino y muy bonito, ¿Qué tal? –La rubia miro la prenda. Admitía que era precioso aquel atuendo, pero aquello no era para ella.

-Gracias, Hermana –Miro hacia otro lado con el flequillo tapándole los ojos –Pero, creo que deberías regalárselo a otra chica –Y subió dos peldaños de la escalera.

-Pero yo creo que te verías muy bien –La detuvo Yukiko –Vamos, Sakura. Estoy segura que si te lo probarías tan solo un segundo y te mirarías en un espejo, tú… -Esas ultimas palabras tocaron una fibra sensible en ella.

-¡Por favor, ya basta! –Grito alterada. La mayor de las Hiteru se quedó atónita al grito de su hermanita menor y se quedó mirando su espalda -¡Sabes perfectamente que alguien como yo jamás se vería bien con eso puesto! –Y sin esperar respuestas de su hermana mayor corrió escaleras arriba.

-¡Sakura! –La llamo, pero lo único que escucho fue un portazo. La chica de cabello castaño oscuro cayo al suelo quedando de rodillas y miro al suelo con impotencia –Maldición… -Susurro frustrada a que otro de sus planes fallara -¡Maldición! –Golpeo el suelo con un puñetazo y las lágrimas aparecieron al borde sus ojos -¿Por qué…? ¿Por qué le tuvo que suceder esto? –Y su mirada todavía llena de lágrimas se mostraba el fuego de la ira y el rencor –Maldita seas… Gakushuu Asano.

Sakura se dejó caer por la gravedad y se sentó en suelo. Las lágrimas aparecieron y empezó a sollozar, ocultando su rostro en sus rodillas que se encontraban apegadas a su torso. "Koro-sensei tiene razón" –Ese nombre fue idea de Kayano, combinando las palabras korosenai (Imposible de matar) y sensei (Profesor, maestro) Ella le daba más peso a las palabras de la gente que no la querían, mientras que la gente que en verdad la amaban no hacía caso a sus palabras. Pero por otra parte le decían esas palabras porque sentían pena por ella.

Después de que llorara por 5 minutos. Se levantó y un pequeño dolor apareció en su cabeza. "Debe ser el estrés" Se acostó boca arriba sobre su cama con el dorso de la mano derecha apoyada sobre su frente. Su cuerpo y mente se sentían cansados. Aunque no se miraba al espejo, sabía perfectamente que estaba pálida y debajo de sus ojos habían unas leves ojeras, y también sufría constantes mareos y últimamente ha tenido pesadillas. Y se sentía con depresión. "Se de tu situación y de lo que paso hace tiempo" Recordó las palabras de su profesor, entonces recordó aquel hecho. Tenía que relajarse, despejar su mente.

Ya habiendo reflexionando, se propuso dos cosas: Primero, ir a disculpase con su hermana por haberla gritado. Y mañana iría a su lugar favorito, su sitio que la relajaba.


Ya al otro día. Sakura tuvo suerte, su hermana acepto sus disculpas y también ella se había disculpado por presionarla. No se topó con el grupo de abusonas y se comió todo su almuerzo acompañada de sus amigas. Aunque haya tenido un buen día, todavía tenía los ánimos bajos. Y como había planeado al día anterior, fue a su territorio de relajo. Obviamente, aviso a sus hermanos que iba a llegar ligeramente tarde.

Bajo del autobús y entro en un callejón, llevándola a su destino. Sonrío como hacía tiempo no hacía sinceramente. El puerto. Camino hacia la orilla, quedando tan solo a un paso del mar.

Dejo que el viento golpeara su rostro, sintiendo como la suave brisa acariciaba cada poro de su cara, cerrando sus ojos. Escucho su soplo junto al choque de las aguas del mar, sincronizándose a la perfección, como si quisieran cantar una sonata de tranquilidad. Sus orificios nasales podían oler el salado aire. Mar y viento, una perfecta combinación. El mar la daba paz a su mente, mientras que su cuerpo era tranquilizado por el viento.

Abrió los ojos, miro el azul verdoso de las aguas. Hubo muchas veces que en su mente rondaba la idea de que su ser se uniera con el mar. ¿Su cadáver se convertiría en espumas al igual que La Sirenita? ¿Y luego su alma se convertiría uno con el viento? Negó con la cabeza, "Es solo una fantasía y cuento de hadas", se dijo a sí misma. Ella no tendría el valor de quitarse la vida, y tampoco quería dejar un hueco en el corazón de sus seres amados. Y que la amaban a ella.

"Todos te tienen pena", un chico apareció delante de su reflejo. Y abrió los ojos con terror. Y entonces su mente empezó a aparecer recuerdos como si fueran una cinta de cine. Y cada frase y sonrisa malvada que le daba aquel muchacho aparecían. Y los escuchaba como si estuviera reviviéndolo de nuevo.

Cerró sus ojos rosados, el sudor empezó a caer por su frente, la costó respirar. Se agacho dejando su bolso caer al suelo, enredando sus dedos en sus cabellos rubios. "Detente" "Por favor, ya basta", se repetía una y otra vez. Su corazón latía aceleradamente, jadeos escapaban de sus labios.

Tenía que relajarse, de lo contrario en verdad cometería una locura. Se abrazó a sí misma, imaginándose que es otra persona que lo hace. "Piensa solo en el mar y el viento. Que ambos te están reconciliando" Y como si en verdad ambos elementos tuvieran vida, las olas se mecían junto al viento, que también movía los cabellos de la rubia. Y el cuerpo de ella se empezó a relajar, su respiración se hizo lenta y los latidos dejaron de bombear rápidamente. Y con un enorme exhalo, saco todo el aire de sus pulmones. Se levantó y con el bolso en su hombro sonrió un poco más animada.

-Bueno, será mejor que vuelva a casa.

-Vaya, vaya… -Escucho una voz masculina a su lado izquierdo, miro en aquella dirección. Encontrándose con unos jóvenes de preparatoria. Su mente hizo alerta cuando miro los ojos de aquellos jóvenes de apariencia peligrosa, emitían lujuria y sentía que con sus miradas la comían -¿Qué hace aquí tan sola una chica de secundaria? –Pregunto el que parecía el líder de la banda.

-Eh, yo… -Sakura retrocedió un paso, temblando.

-Ven a jugar con nosotros –El trio se acercó, como leones acechando a su presa.

-Lo siento… -Sonrío forzadamente, y empezó a dar pasos hacia atrás a medida que ellos se acercaban a ella –Pero… tengo que irme a casa. ¡Adiós! –Y se dio la vuelta para correr, pero uno de ellos fue más rápido y tomo su brazo con fuerza, un quejido salió de los labios de Sakura -¡Suélteme! –Y otro del trio, tomo el otro brazo. Ella trataba todo lo posible de soltarse, pero ambos era demasiado fuertes. Ambos la dieron vuelta, quedando en frente del líder, quien la miro de arriba a abajo.

-La ropa que llevas, tal vez sea demasiado estirado y reservado –Miro el rostro de Sakura con maldad, mostrando sus dientes –Pero, ese rostro tan bonito no lo puedo ignorar. Me pregunto… ¿Si tu cuerpo será igual? –Se acercó a Sakura y extendió sus brazos, dispuesto a desnudarla.

"No… No. No, no, no" A medida que las manos se acercaban a su cuerpo, el miedo crecía. "Por favor…" Rogaba con los ojos llorosos "Por favor… que alguien… que alguien me…" Y grito con todas sus fuerzas, cerrando los ojos.

-¡AUXILIO!

CRASH

-¡Ah!

Sus ojos se abrieron sorprendida por el sonido de algo rompiéndose y el grito de dolor del líder. Él estaba en suelo agachado sosteniéndose la cabeza. Al lado suyo, había una maceta. Los dos jóvenes que sostenían a Sakura, corrieron a ver a su jefe preocupados.

-¡Corre! –Escucho otra voz masculina y alguien tomo su muñeca. Y empezó a correr, siendo jalada por un joven.

Corrieron por un callejón desconocido por ella, pero sin dudar siguió corriendo detrás del joven. Escucho unos pasos detrás de ellos, miro hacia atrás. El trio de chicos de preparatorio los seguía, enojados. Empezó a entrar en pánico.

-¡Nos están siguiendo! –Aviso Sakura a su salvador, sin dejar de mirar hacia atrás.

-¡No te preocupes! ¡Tengo una idea! –Y ambos aceleraron sus pasos, doblaron una esquina. Y llegaron a otro callejón lateral, el joven se paró un momento. Ambos jadeaban por el cansancio, pero él miro a ambas direcciones -¡Por aquí! –Y entraron por el callejón de la izquierda. Se escondieron entre unas casas que se encontraban separadas, a pesar de que el espacio era pequeño, ambos cabían perfectamente. Ambos se encontraban cansados por todo lo que han corrido, pero ninguno quería hacer ruido. Y escucharon las pisadas de los jóvenes –Pase lo que pase… -Le susurro –No hagas ruido. Quédate quieta –Y se calló al momento en que el trio se detuvo en la misma calle lateral que ellos.

-¡Maldición! –Se quejó uno de ellos -¿Dónde se habrán metido?

-Ustedes miren por allá –Apunto el líder al callejón derecho –Yo mirare por el otro lado –Los chicos obedecieron su orden. Mientras tanto él entro al lado donde se escondían Sakura y el joven salvador. A medida que se acercaba, Sakura se ponía nerviosa y tenía ganas de llorar. Apretó con fuerza su bolso con ambos brazos. Se apegó más al cuerpo del muchacho adulto, quien por instinto tomo sus hombros como si quería asegurarle que estaba protegida y a salvo. Un paso más y los descubrirían. Pero un grito asusto a los malvados chicos.

-¡Son ellos! ¡Los mismos que hace días robaron en una tienda!

-¡Maldición! ¡La policía! –Y los tres chicos corrieron pasando por enfrente de ambos, sin ser descubiertos.

-¡No huyan! –Y tres hombres vestidos de oficiales corrieron detrás de los jóvenes.

Sakura y el joven miraron en dirección donde se fueron corriendo el trio de jóvenes preparatorianos y el trio de policía. Ella soltó un suspiro de alivio. Y dejo que sus rodillas cayeran por la gravedad. "Estoy a salvo" Las lágrimas no tardaron en aparecer y los sollozos tampoco. "Qué bueno. Realmente… que bueno"

-¿Estas bien? –La voz del joven la devolvió a la realidad.

-Ah, sí… -Pero sus palabras se detuvieron a ver al adulto hincado, quedando su rostro centímetros al suyo.

Y en ese momento el mundo se detuvo para ella y todo lo que había alrededor suyo había desaparecido. Estaba delante de un… ángel. Sí, esa era la palabra perfecta al ver la bella cara de su salvador. Sus orbes estaban conectados con los del hombre, cuyos luceros eran dorados como el anhelado oro. Sus facciones eran delicadas y suaves, pero con un toque masculino. Con una hermosa piel blanca como la nieve y a la vista parecía tan tersa y suave; podía sentir sus dedos temblando como si anhelaran tocar la tierna carne de esa mejilla. Sus cabellos, cubiertos por una gorra azul, eran plateados, como las armaduras de los caballeros de tiempos lejanos, estaba segura que si se lo quitaba, podría ver como los rayos del sol chocaran contra esa inusual cabellera y brillar como los rayos de la luna. ¿Se volvía más plateada, llegando al punto de ser blanco puro cuando caía la noche? "Dios mío… si estoy muerta. Es porque me has enviado a este ángel para mostrarme el paraíso"

Sakura si había visto en su vida jóvenes guapos, como sus dos compañeros de clase, Isogai y Maehara, la chica no negaba que ambos chicos tenían un aire que atraía a las chicas. Pero el hombre que tenía en frente suyo… era tan… "Atractivo"

Pero después de unos segundos se percató de su situación. Ambos rostros estaban a pocos centímetros del otro, provocando que la chica se ruborizara de golpe. Se levantó de un salto y se alejó del joven adulto. Y el chico imito su acción, pero de manera lenta y tranquila, sin dejar de mirarla. Era alto, más o menos la misma altura que el Señor Karasuma, pero podía deducir que era menos 5 centímetros pequeño que el hombre de cabello negro. Era delgado, el delantal negro acentuaba su cintura, aquel muchacho era demasiado delgado que cualquier hombre, dándole un aspecto delicado y frágil.

-Gra... gracias… -Las palabras no salían a la perfección, no con ese hombre atractivo, con esos ojos dorados mirándola –Por ha… haberme… res…catado –Hizo una reverencia –Y ahora tengo que marcharme. Gracias de nuevo –Dio la vuelta.

-¡Espera! –No dio ni siquiera un paso, cuando el joven la llamo. Ella se dio vuelta de nuevo para mirarlo sorprendida, no se había esperado aquello. Pero el joven tenía una actitud extraña, es como si estuviera pensando que decir. Hasta que de sus labios salió una pregunta -¿Quieres ir a beber algo?

-¿Eh?


Miraba el cielo que se había tornado anaranjado, esperando sentada en un banco, mientras que el joven de cabello plateado sacaba unos refrescos en lata.

-Aquí tienes –El adulto le dio la lata de fresa y mora.

-Gracias –La tomo, el de orbes dorados se sentó a su lado. Ambos bebían de sus respectivos líquidos en silencio. Sakura miro de reojo a su salvador. Admirando su perfil, no importaba desde que perspectiva lo viera, era atractivo desde cualquier ángulo. Y cuando volvió para mirar su rostro, el chico dirigió su mirada hacia ella. Los ojos rosados miraron hacia otro parte, sus blancas mejillas se tiñeron de un intenso rubor. Deseo por dentro que no se haya dado cuenta.

-¿Te sientes más tranquila? –Su voz era tan suave y fina como el sonido que emite un violonchelo.

-¿Eh? –Sakura lo miro sin entender su interrogante.

-Bueno, ya sabes… -Le sonrió de una forma muy tierna, que hizo que su corazón saltara –Te encontrabas muy tensa y asustada. La situación por la que habías pasado te tenía alterada.

-Ah… -Hablo tímidamente la rubia –Sí… Gracias por haberme salvado… -Y recordó el acto heroico de hace algunos minutos –Si no hubiera sido por ti… de seguro me hubieran hecho algo muy horrible.

-No, está bien –Y cerro sus ojos molesto –Detesto a los chicos que tratan de aprovecharse de una chica, en especial si van en grupo y atacan a una sola. No es justo, es un acto de cobardía y falta de respeto al género femenino –Las palabras que salían de sus labios, provocaron un sentimiento de admiración. Y con eso podía ya saber, que era una persona honesta, amable y que no tolera las injusticias, como los caballeros de armadura que siempre salían al rescate para proteger a cualquier damisela en peligro –Además… -Sus ojos dorados la miraban con reproche –Fue un peligroso de tu parte al estar sola, aquel puerto es un poco peligroso, ¿Sabes?

-Oh… -Se incomodó –Lo siento, fui descuidada –En sus ojos se mostraba el arrepentimiento de sus acciones.

-Oye… -La llamo el joven salvador –Tal vez puedes pensar que soy un curioso o cotilla, pero… ¿Qué hacías en aquel lugar tan sola? –La pregunta sorprendió a Sakura. Y entonces recordó el motivo de haber estado en esa zona. Ella desde pequeña le enseñaron a no hablar con desconocidos, pero… Aquel atractivo hombre de cabellos plateados y ojos dorados, la había salvado. Con ese motivo, puede tacharlo de buena persona, ¿No? Además le inspiraba una confianza que había perdido hace años con su familia o que nunca tuvo con sus compañeros de clase, esa seguridad para confesar sus sentimientos, deseos o pensamientos que estaban en su corazón. Miro hacia cualquier parte, como si no estuviera viendo nada en especial.

-Bueno… -Empezó con su confesión, esa declaración que salía desde su corazón para ser transmitida por las palabras que salían de sus labios –Me encanta el mar –Al decir aquella confidencia sin miedo o sin dudar le hizo sentirse bien –Cuando puedo escuchar como las olas se mueven u oler el aroma salado que es arrastrado por el viento, hace que me olvide de mis problemas o las preocupaciones que me rodean. Provoca que mi corazón olvide todo lo que hay en este mundo que me impide tener paz o tranquilidad –Sus ojos rosados miraron al rostro de él, quien la miraba con atención toda aquella manifestación sentimental. Para declarar:

-Eres el tipo de chica que esconde lo que piensa o siente hacia las personas. Como una almeja que esconde su perla –Y su tono cambio a uno serio –No lo hagas –Hiteru quedo mirando al joven que desconcierto –Si guardas aquello como un vaso de agua que se llena, al final terminara desbordándose. Y eso no es bueno para tu corazón, mente o salud –Y le dedico una sonrisa de confianza –Estoy seguro que hay personas que te quieren, que puedes confesarles lo que sientes y te escucharan.

"Debes darle importancia a las personas que quieren", recordó las palabras de su profesor. Y ahora con lo que dijo su atractivo salvador, de ahora en adelante, solo tomaría importancia a aquellos que la quieren y a la vez ella, confesara sus sentimientos y pensamientos, sin dudarlo ni una vez.

-Sí –Y ella sonrió suavemente.

-Al fin sonríes –Detallo el de luceros dorados alegremente –Te queda mejor una sonrisa que una cara larga –Sakura pudo escuchar nuevamente los latidos de su corazón, mientras un rubor aparecía un sus mejillas. ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Es normal que una persona confiara y se sintiera segura con un desconocido? Absolutamente no.

-¡Ah! –Grito acordándose de algo. El joven adulto se asustó con la reacción de Sakura -¡Ya se está haciendo tarde! ¡Tengo que volver a casa de inmediato! ¡O mis hermanos se preocuparan!

-Te acompaño –Dijo él, haciendo que la rubia de lo quedara mirando con sorpresa.

-¿En serio? No creo que sea una buena idea –En realidad lo decía pensando en lo sucedido de hoy, no quería ahora ser secuestrada, aunque él no parecía hacer ese tipo de maldades –Además, tal vez tiene algo importante que hacer y no quiero que lo deje de lado por mi culpa.

-No te preocupes. Ya terminado con mi última entrega, así que no tengo nada más que hacer –Le aseguro su salvador para no preocuparla –Además, puede sucederte otra cosa en el camino. Y para estar seguro que vas a estar bien, es mejor que te acompañe. Y para que llegues más rápido, conduzco mi furgoneta.

-¿Entrega? –Pregunto con un poco de duda a lo que se refería.

-Sí, soy florista.

-Ya veo –"Entonces este chico vende flores", pensó para sus adentros. "Bueno, tal vez es un poco obvio por su ropa", observando su gorro azul, delantal negro y los guantes blancos.

-¿Nos vamos? –Pregunto su acompañante parándose del banco.

-Sí –Asintió tímidamente, pero al pararse. Su bolso cayó al suelo, y para peor, estaba abierto. Y todos los libros y cuadernos de Sakura se desparramaron -¡Ay no! –Reacciono sorprendida la rubia. Y de inmediato empezó a recoger el desastre. Y el chico imito su acción, ella se apeno por la torpeza que hizo –Lo siento, me está ayudando otra vez.

-No te preocupes, fue un pequeño error –"Torpeza", se insultó a si misma –Sakura.

-¿Qué? –Pregunto ella atónita, la había llamado por su nombre, ¿Cómo…?

-Ah, perdona… -Se disculpó él dándole a ella lo que había recogido –Mire la parte escrita de uno de tus cuadernos y vi escrito tu nombre. ¿Así que vas en la Escuela Kunugigaoka? –La rubia asintió –Es increíble, ese instituto es de alto nivel y de un importante prestigio, solo los más listos y con excelentes calificaciones entran allí –La mirada de Sakura se tornó a una llena de pena, sin embargo él no se había percatado de su cambio de estado de ánimo –Estoy seguro que eres brillante –Sakura ya recogió todo y lo guardo en su bolso –Bueno, si no nos apresuramos tu familia se preocupara. Ven sígueme –Y camino detrás de él.

"Si tan solo supiera, que voy en la Clase End. Pensara lo contrario", pensó con tristeza. De alguna forma, no quería que aquel chico amable la tratara de otra forma, solo por no pertenecer a los de mayor nivel. Su corazón le decía que guardara ese secreto para siempre. Pero, ¿En que está pensando? No es como si ese hombre y ella se volvieran a ver. "Sí, solo me salvo y ya. Esto no nos convierte en amigos"

-Llegamos –Delante de ellos, había una furgoneta blanca, pero en la puerta de carga había unas letras negras con flores de distintos colores alrededor. "Ángel de las Flores", leyó ella. Y pensó en ese instante que el nombre le quedaba a la perfección con su dueño. El joven de cabellos plateados dio la vuelta por delante del vehículo y abrió la puerta de copiloto –Ven, sube –Y corrió hacia al lado izquierdo del furgón, entrando. El chico volvió al lado derecho para subir también -¿Te has puesto el cinturón de seguridad? –Y ella abrocho la cinta sobre su cuerpo.

-Sí.

-Bueno, vamos –Y encendió la furgoneta y empezó a conducir.


El viaje duro 10 minutos, no hablaron, solo le pregunto en donde vivía, y después se volvieron a sucumbir en aquel silencio. El cielo ya estaba oscuro, cuando llegaron al hogar de Sakura

-¿Es aquí? –Pregunto él con su vehículo delante de la casa de la rubia.

-Sí –Sakura bajo de la furgoneta. Camino hacia el lado donde está el joven e hizo una reverencia –Muchas gracias por haberme traído y perdón por todas las molestias que le he causado.

-Está bien –Le aseguro sonriendo –Y para la próxima ten cuidado, ¿Sí?

-Sí –Asintió, hizo reverencia por última vez –Que tenga buena noche –Se dio la vuelta para entrar a su casa.

-Oye –La detuvo el florista, y ella lo miro a sus bellos ojos dorados –Lo he estado pensando durante todo el camino –Cerro los ojos mientras una sonrisa encantadora se dibujada en su rostro de ángel –Quería decírtelo antes, pero no tuve el valor de decirlo –Y abrió sus ojos, mostrando un brillo dulce en sus luceros –Tu nombre, Sakura. Te queda a la perfección, ya que combinan con tus hermosos ojos, que tienen el color rosa de las preciosas flores del cerezo.

Sakura había quedado petrificada ante el hermoso halago que le había dicho aquel muchacho adulto. Sus mejillas se tornaron de un rubor rosa. "Ah, otra vez, mi corazón…". Su corazón de nuevo estaba latiendo a más no poder, aquel ruido hacía eco en sus oídos.

Y era tan extraño. Cualquier halago que le decían, ella respondía normalmente un: "No es para tanto", "Creo que exagera un poco". Pero… este hombre, tenía un efecto. Ya que sonrío tímidamente y diciendo con alegría y dicha:

-Gracias.

-Bueno, que te vaya bien –Le guiño un ojo. Y entonces arranco su furgoneta. Sakura vio como el vehículo se iba alejando, empequeñeciendo, hasta desaparecer de su vista.

"¿Qué es esto?" Que hace que mi corazón…" La rubia apoyo una mano sobre su pecho. Cuando el muchacho adulto se había marchado, sintió un vacío. Negó con la cabeza con sus ojos cerrados fuertemente. Y se adentró a su casa. Aunque había un deseo en su corazón que no quería admitir.

"Quiero volver a verlo… Pero es imposible que eso suceda"


"Dulce princesa de cabellos rubios,

Según tus labios, no volverás a ver al ángel de flores.

Pero, yo, el Destino,

He preparado un encuentro que no te esperabas,

O mejor dicho un reencuentro"

Sakura, en definitiva está muy equivocada si cree que jamás se encontrara de nuevo con su atractivo ángel.

¿Les ha gustado el primer capítulo? ¿Les gusto el pequeño poema que he escrito? Yo no lo llamaría poema, porque no hay rimas, pero hay un estilo de este género que es libre.

Y ahora el siguiente Fic en que centrare mi atención es Señoritas Misteriosas. Y este Fic con el otro tienen algo en común, relación entre un adulto y menor de edad, o mejor dicho adultos y menor de edad.

Nos leemos. Besos y abrazos a todos, amados lectores.