De asignaturas y exámenes.

Capítulo 2: Psicología para Atobe y la diferencia entre un Jueves y un Sábado.

Advertencia: Cuando bajen leyendo encontrarán dos líneas de separación seguidas, ahí comienza una escena con alta descripción sexual, si gustan, pueden saltar ese pedazo hasta el próximo capítulo, no afectará la trama de la historia (si es que hay una).


Alguien, en algún momento de la historia dijo que jamás se debe perder la capacidad de asombro, sino amasarla, cultivarla y cosecharla en cada momento de la vida.

Y es cierto, era realmente asombrosa la facilidad con que su madre adaptó la idea de "Atobe es el capitán de Hyoutei" a " Atobe es mi amigo", pasando por "Iré a jugar tenis con Atobe-kun", que evolucionó a "Atobe-kun me invitó a su cumpleaños". Inevitablemente la siguiente fase fue "Keigo-kun me ayudará a estudiar aunque no estemos en la misma carrera", que traería como consecuencia…

"Ya sé que Atobe-kun y tú son pareja". Les comentó su madre un día cualquiera en que Atobe había sido cordialmente invitado por la abuela de Tezuka a probar sus pasteles recién hechos.

Un silencio siguió al comentario, de no ser por la sonrisa en el rostro de los tres adultos presentes, Atobe estaba seguro que esta hubiera sido una de sus peores crisis. Tezuka palideció, inmediatamente Atobe le tomó la mano bajo la mesa y lo miró con cierta preocupación.

"Me parece que Atobe-kun es un chico encantador". Comentó la abuela tratando de alivianar el ambiente. " Siempre tan atento con todos en esta casa".

"Si, un jovencito de bien". Secundó el abuelo de Tezuka, con ambos brazos cruzados sobre su pecho, pero con una leve sonrisa, un de esos gestos que el tiempo y la experiencia te permiten descifrar en el rostro de un Tezuka.

Tezuka alzó la vista hacia su madre, algo avergonzado.

"Necesitas aprender a ocultar mejor los besos que te quedan marcados en el cuello".

Atobe se aguantó una carcajada.

"Y Atobe-kun debería expandir sus marcas de propiedad a los hombros, son más fáciles de ocultar". Comentó la abuela tomando, delicadamente, té de su taza favorita.

"¡Obasan!".

Adultos 1 – Jóvenes 0


El Sol brillaba el lo alto del cielo, algunas nubes flotaban como algodones suaves, como dibujados en el fondo azul por los pinceles y la imaginación de un artista recién salido de una sesión creativa.

Si, muy lindo. Tezuka miró el cielo con poco interés, en vez de estar mirando un montón de gases expandirse y subir y volver una y otra vez por efecto de la gravedad, era más productivo leer los apuntes de la clase de anatomía que tendrían esa tarde.

Aunque una de las nubes pareciera una raqueta de tenis… y esa de la derecha una pelota… oh, si esa de abajo se parecía a los lentes de Inui, pero si ladeaba la cabeza podía ver una jarra de jugo. En ese momento Tezuka decidió que observar las nubes no era una práctica positiva para su salud mental, por lo que volvió a abrir su cuaderno y el block de apuntes que tenía sobre las piernas.

No pasaron ni tres minutos cuando sintió el ruido que hace una mochila al caer sobre el pasto con pesadez, ni treinta segundos para que una mano conocida le quitara el cuaderno de las piernas y lo reemplazara por su cabeza.

Atobe cerró los ojos al acomodarse en el regazo de Tezuka, eso era lo que necesitaba luego de una clase tan pesada, necesitaba a Tezuka, sus piernas y dormir un poco. Claro que no todo es perfecto en la vida y su siesta fue interrumpida por la espiral de un cuaderno que había sido apoyado sobre su cabeza… tenía que ser un maldito Jueves…

"Oe!". Exclamó molesto quitando de un manotazo el cuaderno molesto que Tezuka había dejado sobre su bello rostro. "¿Me has visto cara de mesa?". Frunció el ceño algo molesto.

"No". Le respondió Tezuka ordenando sus esparcidos apuntes. "Sólo que te vi tan cómodo ahí que no quería moverte, pero me dieron ganas de leer".

Algunas veces odiaba la indiferencia que Kunimitsu podía mostrar ante ciertas situaciones, uno nunca sabía si estaba conciente del estado anímico del otro y lo hacía para que se olvidara el problema o porque no le importaba.

"Te molestas por cosas simples". Agregó Tezuka con un tono de reproche antes de volver su atención a los apuntes.

Atobe se sentó derecho enfrentando a Tezuka, no podía creer que ni siquiera le interesara saber por qué estaba así…ahí estaba la persona más importante de su vida, a quien amaba sin límites… y para Tezuka un apunte era más importante que el…

Para el ex capitán de Hyoutei, todos los problemas de la semana se vinieron encima, las discusiones con sus padres y abuelo, la falta de sueño, los inicios de la adaptación a la vida universitaria…

Sintió deseos de llorar.

"Púdrete". Ante eso, Tezuka tuvo la decencia de mirarlo, pero el daño estaba hecho.

"Si no me dices qué te pasa, poco puedo entenderte".

Odiaba eso en Tezuka, odiaba que no le diera matiz a su voz cuando hablaba de problemas, le molestaba, aborrecía que lo mirara indiferentemente. Atobe pensaba que habían dejado atrás esa época, tenía la confianza de que en esos tres años y medio de relación, Tezuka hubiera aprendido a tenerle confianza y respeto de pareja… pero…

"¿Qué quieres que te diga!". Atobe no se contuvo más, simplemente tenía que estallar. Con los puños apretados, los ojos firmemente cerrados para evitar que las lágrimas le corrieran por las mejillas, lo que menos deseaba en ese momento era lástima para él, en el rostro de otra persona.

"Atobe-".

"¡NO, me vas a escuchar". Miró a Tezuka con furia apenas contenida y ojos brillosos. " No tienes idea de todo lo que me ha pasado¡mira como me tratas, yo…". Tomó aire." Mi abuelo quiere que me haga cargo del negocio de la familia y yo quiero estudiar, me lo repite todos los días, en cada hora que estoy en casa, ya no puedo descansar, estoy estudiando y él aparece para hablarme de mis responsabilidades, que debo tener un heredero, que debo buscar una chica para casarme pronto". Atobe respiraba agitadamente, hablaba con un tono que claramente le salía de lo más hondo del alma. " No sabe que te amo, te amo tanto y mira… ¡me haces mal!".

Le dolía la cabeza, el certamen de Historia, el de Ética y Filosofía lo dejaron agotado.

"Hikiyata-sensei adicionó al certamen materia que no había pasado, que no se considera en mi programa…no he dormido esta semana, me duele la cabeza… los hombros… todo…". Poco a poco la voz de Atobe se fue quebrando, era su límite.

No iba a llorar… ese era su convencimiento principal, las lágrimas era una debilidad que no mostraría ahí… ni en ningún otro lugar.

Sin embargo, poco a poco fue pasando de respirar agitadamente por enojo o mezclar las inspiraciones forzadas con los inicios de un sollozo.

"No quiero …que te alejes de mi…". Si no fuera porque Tezuka tuvo la fantástica idea de abrazarlo, Atobe estaba seguro de que habría controlado sus emociones. "Idiota…". Tenía deseos de quitarle los lentes y golpearlo, era su culpa que Ore-sama estuviera tan sensible.

Tezuka abrazó a Atobe porque él no resistía verlo tan desesperado, si hubiera seguido el protocolo básico del psicoanálisis debería de haber sido indiferente hasta que Atobe sacara todo lo que tenía guardado en su mente y le causaba molestias.

"Keigo-chan…". El cuaderno olvidado sobre el pasto, simplemente abrazó con fuerza a Atobe y lo arrastró hasta su regazo, donde lo apoyó contra su pecho y comenzó a mecerlo suavemente.

"No… hagas… eso". Suspiró Atobe calmando su respiración, a Tezuka le dolió verle las mejillas mojadas y ambos ojos irritados. "Me da sueño". Atobe entrecerró los ojos frunciendo los labios.

"Lo sé". Le contestó Tezuka sin dejar de mecerlo con suavidad, no tuvo que esperar para que Atobe se quedara dormido. Miró la hora, temprano aún, por eso le gustaban los Jueves.


Sentía una mano acariciándole el cabello, pasando suavemente desde la piel hasta la punta del folículo, siguiendo la suave curva que hacían al terminar. Bajo la palma de su mano, el latido rítmico y simple de un corazón, acompañado del levantamiento y depresión que provoca la respiración.

Atobe abrió los ojos, aún era medio día por la posición del sol en el cielo.

"Estoy enfadado contigo". Le susurró a Tezuka.

"¿Te sientes mejor?". Ante esa pregunta iba a contestar que no, pero pensándolo bien, si, se sentía mejor, más liviano, parecía que sus problemas fueron algo que al fin se había logrado quitar de encima.

Sintió las manos de Tezuka abrazarlo por la cintura y apretarlo contra su cuerpo con fuerza. Le gustaba esa sensación.

"Siento haber parecido tan frío, sólo probaba algo para ver si podía ayudarte". Se disculpó Tezuka, a lo que Atobe se levantó se su posición recostada y estiró los brazos hacia los lados. Estaban en una esquina del parque de Medicina, bajo la sombra de los árboles más altos de la facultad, algo alejados de otros estudiantes, con la mochila de Tezuka como almohada y la chaqueta del susodicho separando sus espaldas del pasto.

"¿Qué hora es?". Preguntó Atobe.

"Veinticinco para las dos". Le respondió Tezuka mirando su reloj antes de que un ruido característico de viceras intestinales confirmara que aún estaban de descanso para almorzar.

"No dormí mucho, pero siento que descansé todo lo que necesitaba". Le comentó Atobe. "Eres un idiota cuando quieres serlo, y de los mejores… pero gracias, creo que me hizo bien". Tezuka abrió la boca para comentar, a lo que el ex capitán de Hyoutei lo hizo callar con un dedo sobre sus labios. "Sólo no vuelvas a hacerlo tan de repente… ni cuando me veas tan estresado".

Tezuka asintió , tendría más cuidado la próxima vez.

"Tengo hambre". Atobe hizo el ademán de levantarse completamente, sin embargo, Tezuka le impidió completar el movimiento tomándolo del brazo derecho.

"Es Jueves, mi madre me envió almuerzo para los dos".

Oh, si, los Jueves no eran tan malos después de todo.


"Dime nuevamente por qué debo aprender esto".

Tezuka suspiró, a la China se había ido la tarde de Sábado que habían planeado con Atobe aprovechando que ninguno tenía pruebas esa semana.

"No debes aprenderlo, sólo recordarlo, te lo enseñaron en el colegio". Le contestó Tezuka mientras abría la llave de la ducha. En teoría él se bañaría y habrían ido a dar una vuelta al parque o a tomar helado, pero Atobe llegó esa tarde con un cuaderno y el seminario de Métodos Cuantitativos, pidiéndole que le ayudara con trigonometría. Era extraño, Atobe tenía excelentes calificaciones en Hyoutei, no deberían causarle problemas materias tan simples como esa.

"El punto es que no entiendo". Vio la silueta de Atobe sentarse sobre el diván que estaba al lado de la ducha para dejar las toallas y la ropa.

El joven que se estaba duchando abrió un poco la puerta y sacó un brazo para dibujar en el vapor condensado del espejo, un triángulo rectángulo… o eso esperaba que pareciera, no se iba a duchar con anteojos.

"Supone que ese es un triángulo rectángulo". Le dijo a Atobe metiéndose nuevamente a la ducha.

"Ya". La silueta de Atobe se movió frente al espejo.

"Ponle nombre a los vértices". Hubo una pausa.

"Ya".

"¿Qué letras designaste?".

"Para el ángulo alfa, A, para el rectángulo O y para el otro T".

"¿No sería más simple A, B y C?". Tezuka cerró los ojos mezclando el shampoo en su pelo.

"Dijiste que yo las nombrara, puedo poner las letras que guste". Le respondió Atobe cruzándose de brazos. "¿Qué hago?".

"Ubica la función seno". Al no escuchar respuesta, Tezuka continuó. " El seno es el cateto opuesto dividido por la hipotenusa, por lo tanto el lado contrario al ángulo alfa es…".

"El lado a… y la hipotenusa sería el lado o". Vio a Atobe escribir en el espejo.

"Si, ahora el coseno". Mientras esperaba, aprovechó de enjuagarse el pelo, en esos momento servía tenerlo corto.

"Eso es…cateto adyacente dividido hipotenusa". Atobe estaba recordando la materia, tal vez tendrían tiempo de salir.

"Bien, ahora la tan-".

"Hay otras con eso de seno y coseno, algo como secante". Le comentó Atobe.

"Ah, si, esas son secante y cosecante". Le contestó enjabonando sus brazos. "Tienes que invertir el seno para sacar la …". Dejó la oración para que Atobe completara.

"Cosecante". Atobe volvió a escribir en el espejo. "Ah, y para la secante invierto el coseno".

"Tú lo has dicho". Le respondió Tezuka, parecía que a Atobe se le habían olvidado algunas cosas, no debería tomarle mucho tiempo recordarlas nuevamente.

"¿Y la cotangente?".

Tezuka cerró la llave y abrió la puerta de la ducha para alcanzar una toalla, mientras se la amarraba en la cintura observó el esquema que tenía Atobe en el espejo, iban bien por lo visto.

"Ese, tienes que invertir la tangente". Le contestó saliendo de la ducha.

"¿Cómo hago la tangente?". Atobe se volteó para mirarlo, tenía un aire de concentración que Tezuka respetó. Se acercó al espejo.

"La sacas por los lados, por definición es el seno dividido por el coseno". Tezuka anotó en el espejo la fórmula de la tangente.

"¿Por qué?". Odiaba cuando le preguntaban eso en medio de las matemáticas.

"Porque si miras el seno que es el lado a dividido por el o y el coseno que es t dividido por o y lo separar por la línea fraccionaria te queda… que a por o dividido t por o es la tangente". Tezuka miró a Atobe para ver si lo seguía, su novio se centraba en ver las fórmulas escritas en el espejo. " Y simplificas las o y te queda…".

Tezuka detuvo la explicación cuando sintió las manos de Atobe alrededor de su cintura y como apoyaba su barbilla sobre su hombro.

"Queda A sobre T". Respondió Atobe sonriendo maliciosamente. "A de Atobe… y T de Tezuka".

"¿Uh?". Ante la ceja alzada de Tezuka, Atobe rió. "Se me hacía extraño que pidieras ayuda en algo tan simple".

Aún riendo, Atobe le besó el cuello y lo atrajo con más fuerza hacia su cuerpo.

"Sólo quería demostrarte que la tangente te designa en una posición cómoda". Atobe volvió a reír ante el rostro sonrojado de Tezuka. "No creo que tenga que explicarte a qué me refiero".

"Atobe-". El susodicho interrumpió a Tezuka besándolo con fuerza, primero moviendo sus labios sobre los del otro, y luego dibujando la forma de ellos con su lengua. Obviamente Tezuka no abrió su boca y eso frustraba sus planes, por lo que, le volteó y empujó hacia el espejo. El cambio de temperatura de la espalda tibia y el espejo frío, hizo que Tezuka abriera la boca y Atobe lograra profundizar el beso.

"Keigo…espera". Tezuka le empujó los hombros tratando de separarse. " Mi familia esta abajo".

Atobe sonrió contra la piel de su cuello, si bien su boca estaba quieta, sus manos no, que siguieron la curva de la espalda hasta quedar sobre la forma de sus glúteos.

"Tendremos que quedarnos calladitos". Le susurró al oído suavemente, antes de mover sus labios desde el lóbulo del pabellón en un camino que bajaba por el sector lateral del cuello y se cruzaba sobre el esternocleidomastoideo a la escotadura que forma el esternón.


Tezuka suspiró, decir que le molestaba como Atobe lo tocaba sería una mentira, pero también sabía que era muy vocal durante las actividades sexuales… vaya problema.

Al ver que Tezuka no le prestaba atención, Atobe le mordió una tetilla, lo que le sacó un gemido sorprendido.

"Hasta que me prestas atención". Le miró peligrosamente, vamos, no le costaba mucho mover las manos en esa forma sexy de siempre, o siquiera aferrarse a su camisa… o decirle que contra el espejo no porque era sacado de una porno barata.

"Keigo…". Tezuka siempre usaba ese tono entremezclado con un suspiro cuando no estaba de acuerdo con las posiciones, pero esta vez Atobe no se lo permitiría, era parte de la retribución por lo del Jueves, miren que usarlo a él, Ore-sama para un experimento… .

"Kunimitsu…". Al fin las manos de Tezuka se movían sobre su espalda, una hacia arriba, a tomarlo de la nuca para besarlo y la otra, hacia abajo para abrazarlo de la cintura. Tenía que actuar rápido si no quería ser tentado a dejarle el control a Tezuka.

Atobe bajó una mano a la entrepierna de Tezuka, sin quitar la toalla que separaba las superficies. La mano de Tezuka se quedó sobre el relieve que sobresalía en el pantalón de Atobe, frotándolo de arriba hacia abajo y viceversa.

"Te llevo ventaja". Atobe le quitó la toalla con la facilidad que sólo otorga la práctica, ya no sólo posando su palma sobre el miembro de Tezuka, sino masturbándolo lentamente.

Con la boca cerrada para detener cualquier sonido que pudiera salir de su garganta, el ex capitán de Seigaku, movió el botón del pantalón de Atobe y bajó el cierre, haciendo que la prenda se deslizara hasta los muslos. La ropa interior no fue un obstáculo complicado de quitar y en poco tiempo el miembro de Atobe estaba rodeando por los dedos de Tezuka, siguiendo el ritmo que llevaba el primero.

"¿Mejor?". Atobe se refería a la diferencia entre los estados de vestidura que tenían, sabía que a Tezuka le molestaba estar más desnudo que él.

"No es lo mismo…". Le contestó aferrándose a sus hombros con un brazo.

"A mi me parece mucho mejor". Atobe comenzó morderle el cuello y aumentar el ritmo de su mano. Tezuka respondió masturbándolo más rápido.

"Se pondrá mejor". Tezuka le lamió el contorno de la oreja.

"Aaah… Kunimitsu". Gimió Atobe, claramente perdiendo un poco más de su control, le tomó una pierna a Tezuka y la subió a su cadera, incitando a que su pareja le rodeara con la pierna para mantenerse juntos.

Tezuka dejó de abrazarlo de los hombros para desabrocharle la camisa, una de esas camisas que solo Atobe usaría y se vería bien con ellas.

"Tan… vestido que entraste". Le susurró.

"No puedo andar…desnudo por la calle…". Atobe le besó. " Es un privilegio de pocos…." Diciendo eso contra los labios de su pareja, se quitó la camisa.

"¿Pocos?". El tono celoso de Tezuka era evidente.

"Eres el único". Atobe le susurró en el oído, luego se separó un poco de Tezuka para verle. Amaba verlo sonrojado, fuera por ejercicio, por vergüenza o por excitación, separaba los labios levemente y sin los anteojos puestos, tenía que entrecerrar los ojos para cambiar el plano en que estaba mirando y la suma de todas esas expresiones… era un sueño. "… Kunimitsu…". Gimió el nombre en un tono alto y lo tomó de las caderas penetrándolo con un movimiento delicado.

Inmediatamente sintió las uñas de tezuka presionar sobre la piel de sus hombros, luego como flectaba los dedos de los pies y los apoyaba con fuerza en la parte de atrás de sus muslos.

"Keigo…". Gimió despacio, por su expresión notaba que deseaba usar su voz en un tono más fuerte. Tal vez no fue buena idea olvidar que su familia había salido en la mañana llegarían el Lunes a primera hora.

"Gime… quiero escucharte". Atobe se movió un poco, quería cerrar los ojos y apoyarse en el hombro de tezuka para sentir lo placentero de la fricción. Sin embargo, su deseos de ver la expresión de placer que se dibujaría en el rostro de tezuak eran mayores.

"Kei…". Tezuka arqueó el cuello y cerró los ojos con firmeza, aferrándose aún más al cuerpo de Atobe.

"Es.. extraño hacerlo.. de pie". Le sonrió un poco mordiéndole el labio inferior.

"Si…". El movimiento no era el mismo, pero le daba un poco más de tiempo para normalizar su respiración. " ¿Incómodo?".

"Mis piernas no resistirán mucho". Le contestó Atobe, besándole el mentón al tiempo que se movía con más fuerza. " ¿Sugerencias?".

Tezuka gimió con fuerza. " … el piso…".

Atobe sonrió, ya le quedaba poco control a Tezuka, eso era positivo. Abrazó la cintura del peli castaño para sentarse en el suelo. "¿Mejor?".

"Si…". Por la gravedad, la penetración se hizo más profunda. Tezuka se apoyó en los hombros de Atobe para moverse sobre él; los jadeos aumentaban junto con las ganas de gemir fuertemente, por lo que besó a Atobe con cierta violencia.

"Impaciente". Atobe le tomó las caderas controlando el movimiento de Tezuka y no le permitió besarlo por mucho tiempo, la idea era escucharlo gemir. "Me gusta". Diciendo eso le mordió la piel de la unión de cuello y hombro.

Los sonidos de Tezuka cambiaron de Keigo a vocales abiertas, considerablemente más simples de usar en fonación. La fricción del abdomen de Atobe sobre su miembro era suficiente estímulo como para hacerlo llegar al orgasmo cubriendo el grito con la boca de Atobe.

La contracción muscular y el estímulo erótico de ver y percibir parcialmente el orgasmo de su pareja, hicieron que Atobe alcanzara el clímax segundos después.

"Te amo". Le susurró Keigo abrazándolo con fuerza y continuando el beso que habían iniciado poco antes del orgasmo, no importaba que su respiración continuara agitándose, simplemente no podían dejar de desear sentir al otro tan cerca.

"te amo" . Le respondió Tezuka entre jadeos, apoyando su frente en el hombro de Atobe. Miró con una sonrisa cansada a cantidad de marcas que había en el cuello de su pareja, de seguro insistiría en equipararlas después.

Atobe volvió a besarlo con suavidad, sin dejar que el beso se quedara inocente. Buscaba su lengua con pereza, le mordía los labios con firmeza y pasión. Podría estar todo un día así…

Con una sonrisa, Atobe lo afirmó de la cintura y se levantó.

"Keigo…". Tezuka le miró interrogante, no era a primera vez que le tomaba en brazos, de hecho, pasaban tomándose en brazos después de una sesión amorosa.

"El baño es incómodo". Le contestó Atobe antes de abrir la puerta y salir al pasillo.

"Atobe...". Y si alguien de su familia los veía…

"¿Olvidaste que tu madre y abuelos se van todos los fines de semana a la playa?". Atobe rió caminando con Tezuka en sus brazos hacia la habitación de este.

Como venganza Tezuka contrajo los músculos del esfínter, haciendo que cierta parte de la anatomía masculina de Atobe recibiera un poco de estímulo.

"Oe!". A penas si habían entrado a la habitación y Atobe lo tiró en la cama. "Tú lo pediste".

Tezuka cerró los ojos disfrutando de la naturaleza posesiva de Atobe, luego lo voltearía y le distendría la musculatura anal.

¿El baño?... bueno, tenía que limpiarlo de todos modos y su madre volvía el Lunes.

Ah, las maravillas de tener un novio vengativo… en el buen sentido de la acción y palabra.


Notas:

Debo agradecer la grata acogida de mi idea, no esperé recibir 5 reviews (aunque dos fueran medias pedidas XD). Muchas gracias por leer y comentar, sé que algunas veces no es atractivo escribir opiniones sobre fics, pero es obvio que para los autores es importante.