Muy buenas a todos, espero que hayan empezado muy bien la semana.
Primero voy a contestar a unas cosillas:
Antes de nada, me alegro de que os haya gustado el prólogo, me alegra mucho.
Segunda cosa: eclipseSolaris tu intuición es buena ya que Kenta sí es un chico jajaj y Shana es un personaje que inventé, y esto me sirve para contestar a Terie (aunque ya te contestaron Jimbo y Seryu): No tiene mucho que ver con la otra historia, ya que lo único que saco de ella es la relación de Shana con Seraphimon (que con que sepáis que era muy buena ya llega), un poco su personalidad y que en el prólogo puse que antes tenía el pelo negro, pero nada más. No tenéis que leer el otro.
Y por último contesto a uranometria runo, no especifiqué como llegó (ya lo leerás) pero como lo hicieron los niños elegidos
El resto de personas que pusisteis comentario sobre que os gustó el prólogo y así, lo siento pero voy a generalizar porque sois muchos: Muchas gracias por leer el fic y apoyarme, intentaré actualizar siempre que pueda, pero en serio, gracias.
Por último, pero no menos importante, me gustaría saber vuestra opinión sobre una cosita: He pensado que el nombre de "Shana" podía ser un apodo dado por alguien, porque la verdad ni siquiera recuerdo de dónde saqué el nombre, así que ya que os iba a pedir un apellido para nuestra encantadora chiquilla, también os pido que me digáis algún nombre si tal (aunque ya sé que el otro fic le puse otro nombre pero ahora no me gusta). Aunque le ponga nombre la seguiré llamando Shana, lo quiero para una especie de conversación que se me ocurrió que tendrán los elegidos y ella en la que lógicamente le preguntarán (y creo que lo hará Mimi jajaj) si ese es su nombre de verdad, de ahí que necesite un apellido obligatoriamente y a mí no se me ocurre ninguno, y como dais tan buenas ideas se me ocurrió preguntarle a mis "chic s" :))
Esto es todo, os dejo ya con la lectura (ya sé que a veces me enrollo, lo estoy haciendo al escribir esto asi que...)
Narra Shana:
Después de mi reunión con los elegidos había vuelto al digimundo. Cuando llegué aún era de día, así que decidí ir a ayudar en la evacuación de un pueblo cercano de donde me encontraba.
Una vez allí encontré a Genai, quien me hizo una seña para que me acercara a hablar con él.
-¡Hola, Shana! Has regresado pronto- me dijo con una sonrisa mientras cargaba una caja con provisiones.
-Sí, en cuanto acabé de explicarles lo que está pasando decidieron que sí querían ayudar, así que no tuve que hablar con ellos mucho más- le dije observando mi alrededor- ¿Sabes dónde está Dracomon?- le pregunté para cambiar de tema.
-Lo vi hace un rato al lado del río, la verdad es que ha sido de gran ayuda, aunque hay algunos avisos de digimon a los que les faltan algunas posesiones metálicas…
-Genai, Dracomon hace mucho tiempo que ya no se come metales ni gemas, así que puede que simplemente las hayan perdido- le dije convencida, aunque en realidad no lo estaba.
-Muy bien, al fin y al cabo tú lo conoces más que yo. Estaré en el puesto de las provisiones por si me necesitas.
-De acuerdo, luego nos vemos.
Me dirigí al río para buscar a Dracomon. A medida que avanzaba veía todo tipo de digimon recogiendo lo que podían para desplazarse a un lugar seguro. Este campamento lo había creado Ophanimon en cuanto empezaran a haber ataques de forma más periódica. Ella se encargaba de las labores más altruistas, mientras que Seraphimon se encargaba de organizar las expediciones y los ataques, y Cherubimon en ocasiones lo ayudaba o se encargaba de la defensa. En ocasiones les ayudaba, aunque prefería estar en la batalla, en vez de estar organizándola.
Al cabo de un par de minutos llegué al río, donde me encontré al pequeño dragón jugando con un par de digimon en nivel bebé. Me senté a la sombra de un árbol junto con Jijimon, un digimon muy curioso y sabio con el que hablo en muchas ocasiones.
-Hola, Jijimon- le dije con voz suave.
-Hola, Shana, me alegro de verte. Hace un rato vine al río con esos pequeños y, como estaban un poco tristes, Dracomon decidió jugar con ellos. ¿Sabes? Es un gran digimon, así que nunca dejes que lo que te digan los demás cambie lo que piensas de él- me dijo mirando como jugaban. Es muy sabio, pero a veces se le va la pinza.
-Sí, es un gran compañero, cuando no se pone en plan competitivo. En ese caso es un verdadero incordio- dije riendo- Aunque cada vez me cuesta más controlarlo en ese estado, sobre todo cuando evoluciona.
-Está en la naturaleza del cazador cazar y en la de la presa huir, por mucho que quieras no dejará de buscar contrincantes, y hasta que no encuentre uno digno no dejará de buscar- empezó a reírse- Sin embargo, en la situación que nos encontramos dudo que tarde en hallarlo.
-Gracias- en realidad me dejó aún más confundida, pero bueno. Me levanté y me acerqué a la orilla del río- Pequeños, lamento estropearos la diversión pero tengo que llevarme a Dracomon.
-Ohh- dijeron los pequeños- porfa un ratito más- pidieron haciendo un puchero.
-No os preocupéis, después vendrá a jugar- les contesté con una sonrisa. Esperé a saliera del agua- Y tú, señorito, se supone que tenías que estar ayudando, no jugando.
Simplemente me sonrió. Hay veces que no lo entiendo ni yo.
-Adiós Jijimon- le dije al anciano en cuanto pasé por su lado.
-Adiós pequeña, ten cuidado en tu nueva travesía, pues encontrarás peligros y situaciones inimaginables. Además, una gran tarea debes llegar a cabo, pues de guía deberás hacer para aquel que se extravió del camino- me dijo para después llegar de nuevo la vista al río. En esto me di cuenta de que mi compañero me estaba mirando así que me limité a mirarle con cara de "no preguntes".
Emprendimos de nuevo el camino hacia el campamento. Miraba sin ver, debido a que mi mente seguía pensando en lo que me acababa de decir Jijimon. Podría tratarse de… no, imposible. Él decidió por donde quería ir, pero también es cierto que lo hizo por algo que cree pero en realidad no es cierto. ¿Se referirá a que debo abrirle los ojos para que rectifique? ¿O simplemente se referiría a guiar a alguien de forma literal? Mejor no le doy más vueltas, que seguramente no consiga descifrarlo.
Mientras tanto
Narrador omnisciente:
Los niños elegidos se encontraban en casa de Izzy. Este último estaba tecleando, muy rápido, en su portátil.
-Bueno, ya está. He introducido las coordenadas y la clave que nos proporcionó Shana, así que en cuanto queráis nos vamos- informó el genio informático a sus amigos.
-Pues no perdamos más tiempo y vayámonos- dijo el elegido del valor decidido, a lo que muchos asintieron, pero…
-¿Estáis seguros de que podemos fiarnos de esa niña? Al fin y al cabo no la conocemos de nada, a lo mejor es una trampa- dijo Matt.
-Matt no seas así, el propio Genai la envió para que nos proporcionara esa información- dijo Sora.
-ESO- gritó Davis- Además ya era hora de entrar en acción- dijo sonriendo con autosuficiencia.
-Yo pienso que Matt tiene razón, no la conocemos- dijo Cody, en un tono muy bajo.
-Alguien más que es sensato aquí- dijo Matt.
-¿Y qué quieres hacer, eh? Aunque no la conozcamos Genai contactó con nosotros porque nos necesitan. Como si resulta ser una impostora o… o un tío disfrazado, me da igual. Prefiero arriesgarme a luego tener que cargar con la culpa de no haber hecho nada- dijo Tai- Así que haz lo que quieras, pero yo voy.
-Y yo también- secundó Davis mientras el resto de los elegidos se limitaban a observar la escena.
-Está bien, yo también voy- dijo el rubio, derrotado.
-Bien dicho, hermano- le dijo sonriendo Tk.
-Pues no esperemos más- dijo Izzy- ¿Listos? Allá vamos- pulsó la tecla Intro y una luz los envolvió cegándolos por unos momentos…
Narra Shana
Estaba acompañando a los digimon que se habían quedado atrás en medio de la evacuación, provoca porque nos están atacando, otra vez. Dracomon está conmigo, ayudándome con los evacuados, pero sé que le gustaría más estar peleando. Por ahora solo son digimon menores, así que les dejaré a los Centarumon, Qilinmon y Airdramon que se encarguen de ellos.
Tampoco sé dónde está Genai, pero estoy cansada de hacer trabajos mínimos.
-Unimon, te encargo estos digimon- le dije a uno que estaba cerca de mí, y en cuanto asistió conforme llamé a mi compañero para ir a pelear.
Estábamos corriendo buscando a algún digimon que necesitara ayuda o alguno que pudiera suponer un problema para los guardianes, hasta que encontramos uno: Cerberumon.
-Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí?- dijo el perro en cuanto nos vio- ¿te has extraviado pequeña? Porque no creo que hayas venido a enfrentarme con ese dragoncito- acabó riéndose.
-Pues sí, y "mi dragoncito" va a hacerte pedazos- dije entre dientes.
-Eso ya lo veremos- en cuanto acabó de decir eso comenzó a correr en nuestra dirección, y he de admitir que imponía verle acercándose tan rápido.
-Dracomon- le miré y él asintió decidido, así que saqué mi digivice, que comenzó a brillar.
-Dracomon digievoluciona a… Coredramon- entonces, en lugar del dragoncito verde con simpáticos cuernos rojos se encontraba un dragón azul de considerable tamaño, con afiladas garras y un cuerno rojo en la nariz. Emprendió el vuelo, a gran velocidad, e interceptó a Cerberumon, el cual no pudo evitarlo. Agarró al sabueso y lo elevó un par de metros para luego soltarlo, pero esto no hizo que se detuviera y volvió a atacar a Coredramon, esta vez intentando morderlo. Entonces el dragón usó su Strike Bomber, cuyo movimiento consistió en golpear al oponente con la cola con una gran fuerza. Cerberumon intentó levantarse pero Coredramon no le dio la oportunidad de volver atacar ya que le lanzó una Llamarada Azul, que no dejó rastro del sabueso.
-Te dije que te iba a vencer, y ni siquiera se despeinó, ¿verdad, Coredramon?- y como respuesta él rugió, lo que me hizo reír.
Mientras tanto, en el mismo campamento pero en otro lugar…
Narrador omnisciente:
-Auch, eso ha dolido- se quejó Davis. Los niños elegidos acaban de llegar al digimundo, pero no tuvieron un buen aterrizaje.
-Sí, fue una gran caída- secundó Ken- ¿Dónde estamos?
-Parece… un campamento- dijo Matt mientras se incorporaba, al igual que Cody, Yolei, Tk y Kari.
-¿Izzy?- le llamó Mimi.
-¿Si?- contestó dudoso el pelirrojo.
-Podrías, por favor, salir de ENCIMA DE MÍ, ME ESTÁS APLASTANDO.
-Lo siento mucho- se disculpó, avergonzado y sonrojado. El resto simplemente rieron al presenciar la escena.
-Mirad- dijo Tk- Allí hay humo- y después de esa observación se escucharon varios gritos.
-Vamos- dijo Tai, serio y decidido.
En cuanto se acercaron observaron varias tiendas destruidas y digimon huyendo. Entonces, se les acercó un Centarumon.
-Vosotros, humanos, sois los elegidos, ¿no?- y sin darles tiempo a contestar les dijo que lo siguieran- Genai nos avisó de vuestra llegada, aunque acabáis de llegar en plena batalla.
Los guió hasta la zona oeste del campamento, donde divisaron a un robot controlado por alguien, que resultó ser Genai, peleaba contra unos digimon. En cuanto tuvo controlada la situación se dirigió a los humanos.
-¡Niños! Cuánto tiempo, me alegro de veros- les dijo sonriendo.
-Nosotros también nos alegramos de verte, pero…- dijo Tai, pero se paró mirando a su alrededor.
-Oh claro, seguidme a un lugar más tranquilo en el que podremos hablar, estoy seguro de que se apañarán sin mi- dijo mirando a Centarumon, que le asintió para luego marcharse al galope.
Genai los guió a una pequeña casa hecha de piedra, con varias ventanas y el tejado rojo.
-Entrad- dijo, abriéndoles la puerta. En el momento en el que entraron la vivienda se llenó de gritos por parte de los digimon que se alegraban de ver a sus compañeros, emoción que fue compartida por los humanos en cuanto se dieron cuenta de lo que sucedía:
-Mimi, me alegro tanto de verte- dijo Palmon con lágrimas en los ojos mientras era abrazada por su compañera.
-¡Ken!- gritó el pequeño Wormon, llorando también, mientras el pelinegro le miraba con ternura.
Así cada digimon se reencontraba con su compañero y cada humano con su fiel amigo. Genai miraba la escena, enternecido, ya que le alegraba el reencuentro. Además, aunque no se lo hubieran dicho sabía que los pequeños digimon se morían de ganas de pelear, desde que empezaron los conflictos; asimismo también pensaba que haber estado aislados todo este tiempo ha tenido que ser duro para ellos.
-Bueno, Genai, ahora ya podemos pelear- dijo Agumon decidido.
-Es cierto, ya podemos machacar a todos los que nos han atacado- dijo Veemon apretando los puños.
-Quizás deberíamos tomarlo con calma- dijo Gabumon, con su simpática voz. En este momento cada digimon se giró a ver qué opinaba cada uno de sus camaradas, pero estos simplemente les sonreían al darse cuenta de lo parecidos que eran digimon y humanos, ya que Agumon era más de entrar en acción, al igual que Veemon, tal y como hacen Tai y Davis, pero Gabumon era como Matt y en numerosas ocasiones debía frenarlos.
De repente se escuchó un estruendo que provenía del exterior, acompañado de gritos de digimon.
-A lo mejor tienes suerte Agumon y ya entras en acción ahora- dijo Genai poniéndose serio y a continuación salió por la puerta.
-¡Pero Genai!- le llamó Sora, saliendo de la casa seguida por lo demás- No tenemos los emblemas.
-Los tienen las Bestias Sagradas. Hace unos días atacaron a Azulongmon, por lo que las otras tres le cedieron los emblemas para aumentar su poder. Debéis ir al Este a por ellos.
-Mira tú, que acabo de encontrar- dijo una voz- Másssh humanossh- entonces, salió una serpiente gigante de detrás de una casa. Pero no era solo una, sino que había varias que en realidad formaban una sola.
-¿Qué es eso?- dijo Joe asustado.
-Una, una, una serpiente gi… gigante- le contestó Mimi asustada también.
-Me llamo Orochimon y he venido a evitar que la resssissstencia ssshe recupere- dijo para acabar riéndose.
-¿No tenías nada mejor que hacer que vienes a molestar a estos pobres digimon?- Dijo Cody, armado de valor.
-Puesssss no- dijo el digimon acercando una de sus cabezas rápidamente al niño, asustándolo.
-Ya basta Orochimon- dijo Genai enfadado- márchate y no saldrá nadie herido.
-JA JA JA, por favor. TÚ y tu panda de HUMANOSSSS no me dan miedo. Ademásss, mi sseñor Bagramon confía en mí para essssta misssión, ya que no puedo recorrer grandes dissstanciasss sssino essstaría en el Esssste recogiendo el digihuevo…- y así siguió divagando el digimon.
-Soy yo, o este digimon ¿no es muy listo?- Dijo Davis riendo- acaba de contarnos su plan- acabó riendo más alto, lo que provocó que Orochimon centrara todas sus cabezas en él.
-Creo que te comeré a ti primero- dijo la serpiente.
-¡Ni te acerques!- dijo Veemon- Davis- se giró para mirar a su compañero, quien asintió sacando su digivice- Veemon digievoluciona a… ExVeemon.
-Nosotros también- dijo Yolei.
-Hawkmon digievoluciona a… Aquilamon.
-Armadillomon digievoluciona a… Ankylomon.
-Wormon digievoluciona a… Stigmon.
-Agumon digievoluciona a… Greymon.
Y así fue digievolucionando cada uno de los digimon. Eran tantos que rodearon a Orochimon, lo que provocó que se sintiera incomodado.
-Mega llama- atacó Greymon, pero la serpiente lo esquivó fácilmente.
-Meteoros fugaces- lo intentó Birdramon, pero también falló.
-¡No le deis la oportunidad de esquivar!- les gritó Matt.
-Golpe de Fe- atacó Angemon.
-Arpón volcán- Ikkakumon.
-Tormenta de espinas- Togemon.
-Fuego de zorro- Garurumon.
Entonces, consiguieron darle, pero no le causaron mucho daño. Al darse cuenta de que si atacaban a la vez el oponente no podría esquivarlo por muchas cabezas que tenga, atacaron todos a la vez, provocándole esta vez más daños.
-Essssto no acaba aquí- dijo Orochimon para luego huir.
-Era fuerte- dijo Mimi.
-O nosotros muy débiles- le contestó Matt.
-Puede ser, necesitamos los emblemas- dijo Tai.
-Debéis hablar con Azulongmon, y de paso protegerlo- les dijo Genai- Tenéis que daros prisa, no pueden conseguir el digihuevo- habló preocupado- pero no puedo abandonar el campamento, debo reorganizar la resistencia y solucionar los desperfectos- dijo el hombre hablando más para sí mismo que con los elegidos.
-Podemos ir solos, ya lo hemos hecho antes- dijo Tk.
-No, debéis ir rápido, con alguien de confianza y que conozca el terren… Ha, ya sé. Iréis con Shana.
-Bien, así también vendrá Dracomon- dijo Veemon.
-¿Dracomon?- le preguntó Davis.
-Es el compañero de Shana, además os contará lo de los digihuevos y todo lo que necesitéis- dijo convencido de su idea.
-¿Es totalmente confiable?- preguntó Tai, mirando de reojo a Matt, que se dio cuenta de la mirada del castaño.
-Totalmente, si no lo pensara ni siquiera lo pensaría.
-Bien, pues vamos- dijo Davis emprendiendo una marcha.
-Davis, ni siquiera sabes dónde está el Este- le dijo Ken.
-Cierto, pues habrá que esperar a la misteriosa niña del parque-Dijo el joven compañero de Veemon haciendo gestos con las manos y poniendo voz misteriosa, lo que provocó que todos sus compañeros se rieran falsamente (además con la gotita esta que les aparece en la cabeza).
Por otra parte…
Narra Shana:
Este ataque había provoca que lo poco que tenían algunos digimon se redujera a cenizas. Dracomon estaba a mi lado, y a pesar de haber ganado la batalla estaba muy apagado.
Estuvimos caminando un rato más hasta que divisamos a los digimon de los elegidos, que se llevaban bastante bien con Dracomon, quien en cuanto se dio cuenta de que sus amigos estaban ahí me miró como un niño pidiendo permiso a su madre para ir a jugar con sus colegas al parque, a lo que yo asentí. Inmediatamente mi compañero se fue corriendo a su encuentro. Al acercarme más me sorprendió ver a Genai hablando con unos ¿humanos? Espera… ¡Son los elegidos!
-Hola, Shana- me dijo Genai.
-Ho…- me aclaré la garganta- Hola.
-Bueno, me imagino que ya conoces a los elegidos.
-Sí- contesté simplemente, aunque no es que hubiera hablado con ellos.
-Bien, eso facilitará vuestra travesía- dijo sonriendo.
-Si… ¡¿Qué?!- pregunté, alarmada.
-Nos encontramos con Orochimon y nos dijo que van a volver a atacar a Azulongmon, por lo que deben recuperar sus emblemas- me contestó.
-Sigo sin saber por qué eso tiene que ver conmigo.
-Tú les llevaras al templo, sabiendo el camino en menos de dos días llegareis- dijo intentando hacerme comprender.
-Tienes que ser su guía- me dijo Dracomon con una voz misteriosa. O sea, que a lo que se refería Jijimon ¿era a esto? ¿En serio? Y yo intentando buscar un significado profundo.
-Pero, yo… tengo que hacer cosas. ¿Y si vuelven a atacar?- pregunté intentando convencerle.
-Nos apañaremos bien- dijo tranquilo. Me está estresando tanta parsimonia. Primero me manda de mensajera y ahora de guía. Porque están los elegidos delante, sino estaría gritándole.
-Además, tengo que buscar…- me quedé callada sin acabar la oración, ya que aunque le dijera eso no me libraría de mi nuevo trabajo…
-Buscar…- me dijo para que siguiera la frase.
-Nada, da igual, olvídalo. Iré a por unas cosas y ya vuelvo, nos vemos en la salida del campamento para marchar- dije mirando a los elegidos. Iba a girarme cuando Genai añadió:
-No malgastes tu tiempo en buscar a alguien que no quiere ser encontrado. No puedo obligarte, pero sí puedo advertirte de que a lo mejor, si lo encuentras, no hallarás lo que creías que ibas a encontrar.
-No lo sabes, al igual que yo, aunque creo que estás equivocado. Y si no es así, me resignaré a aceptar la realidad y responsabilizarme de las consecuencias- le contesté para luego marcharme.
En realidad no tenía que coger mucha cosa, simplemente cogí una mochila en la que metí una botella de agua y algo de ropa, porque supuse que Genai les daría provisiones para un par de días.
En cuanto cogí todo me dirigí a la salida, donde estaban esperándome cargando con mochilas al igual que yo.
-¿Listos?- asintieron- Pues vamos.
