Gracias por los comentarios.
Espero que de verdad os guste. Lo tengo todo escrito, y subiré uno por día a no ser que haya algún problema.
Disfrutad de la lectura.
**********************************************************************************************
2º-
Le picó la curiosidad y decidió acercarse al lugar donde estaban sucediendo los hechos para ver con sus propios ojos qué estaba pasando realmente.
Efectivamente, vio a James persiguiendo a un joven con una camisa vieja y manchada y unos pantalones que le venían bastante pequeños. Aunque conocía bien a James, que guardaba los campos de los padres de Rosalie y Alice, algo en él le dijo que debía ayudar a aquel chico, así, que cuando se disponía a pasar por delante de Emmet huyendo, le pegó un empujón que hizo que cayera detrás de unos matorrales quedando bien cubierto.
- ¡¡EEEEEEH!! ¿Dónde se habrá metido ese niñato?- dijo James mientras buscaba aquí y allí.
- Buenas noches James, ¿qué te pasa?- le respondió.
- Un hijo de mala madre, que ha entrado en las tierras a robar, ¿no lo habrás visto por aquí?
- Que va, por aquí no ha pasado, pero tranquilo, vuelve a tu trabajo, que si veo algo, te haré saber de ello enseguida.
- Gracias Emmet, gente como tú queda poca en esta época. Buenas noches, y no te demores en volver a casa que hoy la noche es fría y húmeda.
- Tranquilo, que te sea leve la jornada.
Cuando James se alejaba, los matorrales se movieron y salió el chico de entre ellos.
- Muchas gracias por haberme salvado, pero... ¿por qué lo has hecho? No me conoces de nada, ¿cómo sabes que no voy a hacerte daño?- dijo el chico.
- Bueno, simplemente lo sé, yo soy Emmet, y...estoy empezando a tener frío, me voy a casa, si quieres, puedes venir, no sé, pareces majo y...me da la impresión de que llegaremos a entendernos muy bien.
- Eeem...vale, sí, iré, creo que sí. Y...bueno, yo...me llamo Edward.
Cuando llegaron a casa, Edward consiguió pasar inadvertido y llegar a la habitación de su nuevo amigo. Allí éste le dio un suéter abrigado, se taparon con una manta y se quedaron dormidos. Edward tenía tanto frío que se olvidó incluso del hambre que tenía. A la mañana siguiente Emmet bajó a desayunar y guardó un trozo de pan y arroz con leche para llevárselo más tarde a Edward. Eso se convertiría a partir de ahora en una rutina diaria, debía guardarse parte de cada comida para dársela a su amigo.
Como cualquier otra persona en su situación, no dijo nada a sus padres, pues ya tenían bastante preocupación cuidando a sus dos hijos. Y, viendo las dificultades de subsistir en esta época, no era seguro que lo aceptasen.
- Edward, yo ahora tengo que ir a trabajar al campo, tú quédate aquí y no salgas por nada del mundo, y, si oyes pisadas por las escaleras que se dirigen hacia aquí, escóndete en el armario, ni mi hermana ni mi madre miran ahí nunca, pues no quieren ver el desastre que hay organizado.
- Vale, pero...no me habías dicho que tenías una hermana. No te preocupes por mí, no notará nadie mi presencia en tu casa, y...no, no voy a hacer nada con tu hermana, ni mirarla siquiera, te lo prometo.
- Vale, me has leído el pensamiento. Me fío de ti, no me falles, hasta la noche.
***************
Mientras, Bella se encontraba en su cuarto, y, viendo las novedades de los últimos días, decidió escribir un poco.
- Querido diario:
Emmet lleva dos semanas muy raro, ya no juega casi conmigo, siempre que está en casa se encierra en su cuarto y no me hace caso. Y por si fuera poco, come más que de costumbre...esto me huele a gato encerrado. No Bella...no debes pensar así, pero...es que tengo razón, no es normal que Emmet haga eso, nunca antes se había comportado así. Voy a ir a preguntarle, y si no me dice nada, o no me da una respuesta convincente, investigaré por mi cuenta. Éste aún no sabe como es una mujer cuando se propone algo, ¿verdad?, pues se va a enterar. Vamos que si se entera. Como que me llamo Bella que voy a descubrir todo el meollo que se está montando.
- Mira, hablando del rey de Roma, ya vuelve de trabajar, voy a ver que averiguo – dijo para sí.
