Capítulo 2: Recluta de la Alianza.
Alexa había podido disfrutar de una adolescencia bastante normal, salvo por la parte en que ella había de ir debidamente documentada en todo momento como biótica.
Des de que las instalaciones de BAaT habían sido cerradas ella había vuelto a la Alianza con sus padres cambiando de nave y de estación espacial para seguir la trayectoria profesional de estos. A veces echaba de menos vivir en la tierra donde los fines de semana iban con su abuelo a hacer prácticas de supervivencia y siempre había alguien en casa con quien compartir el tiempo. No como en las frías estancias en las que estaba ahora.
El momento de la graduación en el instituto se acercaba y varias universidades terrestres se sorteaban su ingreso. Pero ella no estaba interesada en su futuro académico. Lo que siempre había deseado era unirse a la Alianza como habían hecho sus padres y también su abuelo.
A mediados de 2172 la pequeña de los Shepard se convierte oficialmente en recluida de la Alianza de sistemas.
-Alexa mañana es tu primer día en la academia, me gustaría decirte que no tendrás ningún problema, pero seguramente con tu apellido y la hoja de servicios, algún instructor te haga trabajar más que al resto – le dijo su padre por videoconferencia.
-Tranquilo el abuelo ya me ha preparado para todo esto, cuanto más duro me lo pongan más trabajare para impresionarles – le respondió ella- quiero ser una N7.
-Siempre has aspirado a eso, si es realmente lo que quieres tu madre y yo te apoyaremos. Mantendremos el contacto cuando nos sea posible, ahora tengo que dejarte- le dijo su padre.
-Entiendo, papá ve con cuidado- le dijo antes de desconectar la conferencia.
Alexa miro la habitación su equipaje hecho y bien ordenado. Había nacido para ser marine y se lo demostraría a todo aquel que pensara que no se lo merecía. Ahora empezaría lo duro.
1 año después.
En ese año Alexa se había ganado el apodo de reina de los hielos. Tenía pocos amigos e infundía respeto a sus compañeros no solo por el potencial biótico sino también por el nivel de su entrenamiento. Sus superiores la habían elogiado muchas veces por su capacidad de reacción y su liderazgo. Pero a ella eso no se le subía a la cabeza, no le gustaban los elogios y mucho menos gratuitos.
Esa tarde llegaba una tanda de nuevos reclutas. Carne fresca como los llamaban. Algunas de sus compañeras estaban sumamente entusiasmadas con los chicos nuevos que desembarcaban en la estación.
Pero a Alexa eso le importaba bien poco no había ido ahí a ligar sino para servir a la humanidad.
Iba totalmente distraída por el pasillo en dirección a los gimnasios para liberar un poco de energía estática acumulada cuando sin querer choco con una espalda musculosa.
-Oh… lo siento- dijo mientras se agachaba a recoger su pad de datos.
-Tranquila no me ha hecho daño señora- dijo con una voz ronca y condenadamente sexy.
Alexa levanto la vista un segundo para encontrarse unos ojos del color del whisky y una sonrisa sincera. Dios pero que guapo era ese hombre pensó para sí misma.
Los dos fueron a recoger el datapad del suelo cuando sus dedos se encontraron por un segundo y la electricidad corrió entre ellos, no como cuando te das calambre por la electricidad estática, sino algo totalmente distinto.
-Lo siento, tendría que haber liberado estática antes no pretendía darte calambre – se volvió a disculpar ella.
-¿Biótica? – pregunto el con curiosidad.
-¿Si algún problema cadete? – pregunto ella cruzando los brazos por encima de su pecho.
-Ninguno señora, si no tendría problemas conmigo mismo también – dijo el con una sonrisa.
-Oh...- atino a decir.
-Kaidan Alenko, a sus órdenes – le dijo mientras le saludaba.
-Alférez Alexa Shepard – le dijo tendiéndole la mano.
Kaidan se la estrecho volviendo a sentir esa electricidad entre los dos.
-Supongo que te veré en clase de biótica, no llegues tarde al sargento O 'hará no le gustan los que llegan tarde, adiós Kaidan – dijo ella mientras pasaba por su lado dirección hacia el gimnasio.
A Alexa el corazón le iba desbocado como si hubiera corrido un esprín y no podía quitarse de la cabeza esos ojos.
-Ei Kaidan – dijo un muchacho- veo que has conocido a la que llaman la Reina de Hielo.
-¿Reina de Hielo? – Pregunto Kaidan extrañado – a mí me ha parecido muy agradable.
-Si ella es una biótica impresionante, una vanguardista, se ve que tiene un temple impresionante y no se altera por nada – le conto – pero hay que decir que esta buenísima como me gustaría deshacerla.
Kaidan miro con mala cara a su compañero, claro que se había dado cuenta que era hermosa pero no hacía falta tratarla como un cacho de carne.
-¿Qué pasa aquí reclutas? – pregunto una voz grave detrás de ellos.
Kaidan y su compañero se pusieron firmes y saludaron al teniente.
-Nada señor solo comentábamos la calidad del personal de la estación – dijo el muchacho.
-Dejemos claro una cosa, la alférez Shepard no es un trozo de carne, ella es un activo importante para la Alianza – dijo el teniente – y lo más importante a un es una mujer y si vais a servir a la Alianza no se toleraran según que comportamientos.
-¿Usted cómo se llama? – pregunto el teniente señalando al compañero de Kaidan.
-Joe Miller – respondió el muchacho.
-Si noto otro comportamiento indecoroso hacia cualquier miembro de la Alianza me encargare que le formen un consejo de guerra – dijo el teniente – ahora vete de aquí.
Kaidan no se podía mover, creía que ahora el teniente la tomaría con él por los comentarios lascivos de su compañero.
-Espero que usted no sea como su compañero, sr. Alenko – le dijo.
-No sr. ¿Pero como sabe usted mi nombre? – pregunto Kaidan.
-Me llamo Jordan Blair, tu padre sirvió con el mío- le conto.
-Si me acuerdo de su padre, lamento su perdido sr – le respondió Kaidan.
-Shepard es una buena amiga mía y no tolerare que nadie se meta con ella ¿queda claro?- dijo el teniente – aunque si eres como tu padre no tendremos ningún problema, ahora vete a instalar las clases empiezan temprano.
Kaidan se dirigió a los cuartos que le habían asignado como era nuevo tendría que compartir con otros tres chicos, mientras andaba solo podía pensar en Shepard, esos ojos azules le habían calado hondo y aunque estaba bajo la protección del enorme teniente pensaba que era una mujer que se podría valer por ella sola.
A la mañana siguiente.
A parte de la formación estándar de la Alianza, los reclutas bióticos tenían clases especiales para ellos, así que Kaidan se dirigió a la sala de entrenamiento número dos, donde para su sorpresa solo estaba Shepard el alférez que se había encontrado la noche pasada y la cual había llenado sus sueños.
-Alférez – dijo Kaidan saludándola.
-Hola Kaidan – le dijo ella con una sonrisa genuina – veo que has seguido mi consejo sobre llegar pronto.
Kaidan pensaba que no podría respirar, Shepard no era solo una cara bonita, sino que tenía un cuerpo escultural tonificado pero lleno de curvas y unos senos de considerable tamaño.
-Sí, gracias por el aviso – le dijo Kaidan recuperando la compostura – cuantos solemos ser en este tipo de clases.
-Normalmente somos unos veinte, pero creo que este año ha bajado el número de reclutas bióticos, sino recuerdo mal seremos unos quince – le conto Alexa – normalmente a los de primer año el primer día os evaluaran y luego decidirá en que escuadra iréis.
-¿Y luego? – pregunto el con curiosidad mientras empezaba a estirar su musculatura como hacia ella.
-Normalmente nos dividen en grupos de cinco, mezclando capacidades, nunca pondrá varios centinelas en el mismo escuadrón pues tienden solo a defenderse, quiere formar grupos homogéneos – le explico ella – luego nos darán armas de fogueo y nos enfrentara en simulacros de batalla.
-¿Cuál es tu especialidad? – pregunto él.
-Bueno me han encasillado como vanguardista por que se dar saltos bióticos, pero también se usar la alteración ¿y tú? – pregunto ella.
-Centinela, se me da bien generar barreras bióticas pero también tengo conocimientos tecnológicos – le respondió el.
No se habían dado cuenta mientras hablaban pero sus compañeros habían empezado a llegar igual que el enorme teniente que había conocido Kaidan la noche anterior.
-Eh Shepard, ¿este año podre tenerte en mi escuadrón? – pregunto Jordan.
-Mmm, no se… ¿pagas bien?- respondió ella con tono burleta – Jordan te presento a Kaidan Alenko es su primer año.
-Ya nos conocimos ayer – le dijo Jordan tendiéndole la mano – ¿eres un L2 verdad? Vi la cicatriz del implante ayer cuando te ibas.
-Guau un L2 – dijo Alexa.
-Si – respondió Kaidan pasándose una mano por la nuca.
-Yo también – le dijo Jordan – por suerte las migrañas son lo máximo que me ha pasado pero he oído cosas horribles.
-Yo puedo decir que he seguido su misma suerte señor – dijo Kaidan aliviado por la forma en que lo trataba el teniente.
-Ohh dios ahora tendré dos pesados a los cuales tendré que llevar a la badia medica cuando una chica les de calabazas – dijo Alexa dramáticamente.
Los tres se rieron hasta que entro el sargento O 'hará.
-Bien soldados, estáis aquí para aprender a usar vuestros talentos bióticos en combate – dijo- nada de pasarse al primero que se extralimite en sus capacidades será expulsado. Normalmente el primer día hago una evaluación a los principiantes pero este año como somos menos creo que con vuestros dosieres tendré suficiente sino haremos cambios más a delante.
Shepard y Jordan se miraron extrañados ¿por qué tanta prisa?
El sargento fue leyendo los nombres que irían en cada escuadrón, estaban bastante equilibrados, solo quedaban cinco nombres.
-Teniente Jordan, adepto, tendrá a su cargo la alférez Shepard, vanguardista y a los nuevos reclutas; Kaidan Alenko, centinela, Sara Velázquez, adepto, Víctor Costa, centinela – dijo el sargento.
Jordan se froto las manos con Shepard en su equipo seria la mar de divertido, ella es de las que dan pelea como había podido comprobar el año pasado.
-Jefes de escuadrón, tenéis una hora para formar a vuestro pelotón – dijo el sargento – luego empezara la fiesta.
Jordan se reunió con su equipo.
-Bien, tenemos un buen equipo, Alenko y Costa quiero unas barreras fuertes y unas buenas sacudidas si se acercan demasiado. Sara, tú y yo les daremos duro a distancia – dijo Jordan.
- ¿Y yo? – pregunto Alexa.
-Tu dales duro, todavía me duelen los huesos del año pasado – dijo Jordan con una sonrisa.
-¡Si Sr! – respondió el escuadrón con entusiasmo.
La clase fue dura y el escuadrón de Shepard salió victorioso de las escaramuzas, el sargento los felicito por el trabajo bien hecho y los animó a no caer en la mediocridad siempre se podía mejorar.
-Kaidan esas barreras tuyas son realmente impresionantes- le dijo Alexa mientras andaban de camino hacia las duchas.
-Eh…gracias – dijo el tímidamente.
-No estás muy acostumbrado a las alabanzas ¿verdad? – pregunto ella.
-No la verdad es que no –
-Podríamos tomar algo después de las clases – dijo Alexa sin entender ella misma el por qué lo había hecho.
-Con una condición- dijo Kaidan con una sonrisa pícara - Qué me enseñes a mejorar mi lanzamiento.
-Trato hecho – le respondió – Kaidan vamos entra.
-Es la ducha de mujeres – dijo el avergonzado.
-Son mixtas ¿no lo sabias? – Por la cara que puso el no – en las naves no pueden permitirse poner baños separados por el espacio tendrás que acostumbrarte
Para Alexa que se había criado de nave en nave era de lo más normal, pero para Kaidan esa primera ducha fue un calvario. Intentaba tener la vista fija en el suelo e intentar pensar en cosas no eróticas para que su masculinidad no se despertara.
-Kai, ya te acostumbraras – le dijo Jordan enjabonándose a su lado – a principios de mi primer año lo pase fatal y el año pasado cuando apareció Shepard todavía más. Es muy raro ver una rubia natural con esas curvas.
Kaidan no dijo nada, solo sentía que su cara ardía y no era por la temperatura del agua.
-Sé que te has fijado en ella, quien no lo haría, es una diosa fuera y dentro del campo de batalla – dijo Jordan.
-¿Quién es una diosa? – pregunto Alexa metiéndose bajo la ducha.
-Eh, nadie – tartamudeó Jordan.
Kaidan se alegró por el tartamudeo del teniente, veía que él no era el único a quien Shepard producía ese efecto.
Las clases de ese día fueron mejor que lo que Kaidan había pensado, la Alianza era mejor que lo que él había soñado, había encontrado compañeros bióticos con los cuales podría compartir experiencias y sus compañeros de habitación no lo trataban como un bicho raro.
Antes de su última clase Kaidan recibió un mensaje en su omni-herramienta, era de Shepard.
Kaidan, te espero en el gimnasio número cinco para practicar los lanzamientos y luego vamos a tomar algo.
Shepard.
Kaidan no podía creer que eso le estuviera pasando a él, todo era tan diferente a Salto Cero, puede que aquí pudiera encajar.
