La peor noche de mi vida. El sofá era demasiado pequeño para mí, las piernas me colgaban y se terminaban durmiendo, el cuello me dolía, no sabia como narices colocar la cabeza y las malditas manillas de las esposas se clavaban en mis muñecas. No había dejado de dar vueltas y más vueltas toda la noche tratando de encontrar una postura no demasiado incomoda para poder dormir.
Cuando ya me había quedado dormida Clarke empezó a derramar una jarra de agua fría sobre mi rostro. Me incorporé de golpe tomando una gran bocanada de aire.
-¿Te has vuelto loca?-Gruñí.-Ni siquiera es de día.-Me levante tremendamente enfadada.
-A las seis luces encendidas, seis y media ducha, siete primer turno de desayunos…
Resoplé rodando los ojos y apartándola de un empujón, joder ya no estaba en la cárcel se podía levantar a la puta hora que le diera la gana, una hora más decente.
Clarke ya estaba duchada supuse por su pelo húmedo, y completamente vestida así que me di una ducha para despejarme ya que me había visto obligada a levantarme.
Las malditas manillas enganchándose en mi pelo… gemí un par de veces de dolor por los tirones y estuve más tiempo desenredando mi pelo de ellas que duchándome en sí. Salí de la ducha encontrándome con Clarke ofreciéndome la toalla.
-¿Te gusta lo que ves?-Envolví mi cuerpo lentamente disfrutando del deseo con el que lo miraba.
-Tengo hambre.-Espetó encendiéndose un cigarrillo mientras se reclinaba contra el marco de la puerta.-Deberías pensar en darme un adelanto para mis gastos.
-¿Vas a quedarte ahí mirando?-La miré a través del espejo.
-No voy a ver nada que no haya visto antes.-Dijo con sorna.
Empecé a vestirme mientras Clarke recorría mi cuerpo con su mirada sin ningún reparo, simplemente bastaba con eso para hacerme temblar y que mi piel se erizará recordando el tacto de sus manos sobre ella.
No es que hubiera sido la mejor amante de mi vida, sino todo lo contrario. No era delicada, ni atenta, no buscaba mi satisfacción sino la suya propia, satisfacer su ego haciendo que me corriera una vez tras otra. No me podía quejar de ello.
-Podrías terminar de quitarme las esposas.-Le lancé una mirada de reojo cuando ella perdió la suya más allá de mi trasero.
A Clarke se le daba bien abrir cerraduras de todo tipo. Sobretodo las de coches de alta gama y gran potencia que robaba para usarlos en nuestros golpes, coches a los cuales Raven cambiaba la matricula para que no fueran detectados por la policía y que luego la mecánica se quedaba para su negocio ilegal. Joder, era más precisa y delicada manipulando una puta cerradura que a una mujer.
-Eso tendrás que ganártelo, o pagarme un plus.-Chasqueo la lengua levantando las cejas un par de veces.
Ni de coña, estaba segura que se largaría fuera cual fuera la cantidad que le diera y la necesitaba. Irónicamente seguía siendo la persona en la que más confiaba.
Tortitas bañadas con sirope de arce, un par de huevos fritos, bacon y unas salchichas acompañado por un zumo de naranja. El mejor desayuno de mi vida, no podía parar de engullir bajo la mirada incrédula de Lexa que solo se estaba tomando un café.
-Deberías comer, nos espera un largo viaje,-Pinche una salchicha entera en el tenedor.-cuanto antes lleguemos a Los Angeles antes me libraré de ti.-Le di unos golpecitos en la boca con la salchicha.
Apartó mi mano y suspiró mirando a su alrededor.
Me estaba empezando a gustar esto de torturar a la seria y contenida Lexa, siempre tan calculadora. Necesitaba que perdiera los papeles, era la única forma en la que se sinceraría, porque si preguntaba a sangre fría que paso aquella noche en la que me dejo a merced del agente Emerson, solo obtendría mentiras y engaños.
Proseguimos con la ruta, de Chicago a Springfield en Illinois, nos aguardaban unas tres horas de viaje, nos detendríamos a comer y continuaríamos cinco horas más hasta otro Springfield, el de Missouri.
Llevábamos apenas una hora, una hora en la que me había percatado que nos seguía una furgoneta blanca desde nuestra salida. Había zigzagueado entre los coches para perderla de vista pero al poco tiempo volvía a aparecer tras nosotras. Así que aceleré y me desvié en cuanto vi un cartel anunciando un área de servicio.
Maniobre para dejar la moto aparcada de cara a la carretera para facilitarnos la huida cuando fuera necesario. Cuando Lexa fue a bajar la detuve sujetando sus muslos contra mi cadera.
-Nos están siguiendo.-Murmuré viendo aquella furgoneta blanca estacionarse en el área a bastante distancia de nosotras.
-¿Qué hacemos?-Lexa pasó una mano por mi hombro y otra por mi cintura reclinándome sobre ella, acariciando sutilmente mi torso por debajo de la chaqueta hasta llegar a mi pistolera.-¿Te apetece rememorar viejos tiempos?-Miré sus carnosos y apetecibles labios mientras hablaba.
Si seguía acariciándome así no me iba a poder resistir a sus encantos.
Clarke me estampó contra la pared a un escaso metro de la puerta de los baños, pegando todo su cuerpo sobre el mio mientras sujetaba mi nuca con ambas manos.
-Ni se te ocurra besarme.-Murmuró sobre mi boca fingiendo que lo hacia.-Ya no tienes ese derecho sobre mí.
-¿Quien ha dicho que quiera besarte?-Tiré de su pelo hacia atrás para separarla de mi rostro observando el lunar que tenia sobre su labio.-Solo te he pedido ayuda, no creas que trato de conseguir tu perdón.
-Tampoco lo conseguirías.-Metió su mano en mi pantalón agarrando el borde y tiró de mi hacia dentro del baño.
La puerta del baño se abrió cuando estaba ante el espejo y entró un primer hombre con un elegante traje, en el momento que yo me di la vuelta apuntándolo con el arma de Clarke, quien estaba detrás de la puerta y la pateó dándole en las narices al segundo hombre. Recibió la puerta de rebote en sus manos, se asomó para recoger al hombre aturdido y lo metió dentro del baño.
-Creo que necesita un toque más.-Lo cogió del cuello de la camisa y de la parte trasera del cinturón inclinándolo y tomó impulso para estamparle la cabeza en otra de las puertas dejándolo inconsciente.-La tomo prestada.-Le guiño un ojo al primer hombre robándole el arma al que yacía en el suelo y registrando sus bolsillos.-Bonito zippo.-Se encendió un cigarro con el y me enseñó el grabado.-¿A quien has cabreado esta vez Lex?
Los hombres de Ontari, esa maldita bastarda no iba a dejar caer el imperio que acababa de heredar siendo el perrito faldero de Nia. Tenia que hablar con Roan antes que esa niñata mandará al traste todos nuestros planes.
-Tenemos que deshacernos de ellos.
-¿Tenemos?-Negó Clarke.-Yo solo conduzco bonita de cara. Si tú quieres matarlos y cargar con sus cuerpos hasta la furgoneta ante toda la gente yo no tengo ningún problema. Pero no me metas en los tuyos, solo me has contratado para una cosa, los extras deberás pagarlos por anticipado.
Esa jodida actitud de Clarke me irritaba, y mucho. Golpeé con la culata de la pistola a aquel hombre dejándolo inconsciente deseando un poco que fuera ella.
Los dejamos completamente desnudos en el baño y Clarke salió muy decidida hacia la furgoneta, arrojando la ropa dentro del vehículo y el zippo encendido para que todo aquello ardiera.
Me tensé cuando metió una de las americanas que se había quedado junto el arma dentro de una de las alforjas de cuero de la moto. No debía de preocuparme, si todavía no se había dado cuenta del doble fondo dudo que lo hiciera ahora con el subidon de adrenalina.
Por supuesto que llevaba gran parte del dinero encima, estaba huyendo cuando Emerson me detuvo, llevaba demasiado tiempo detrás de mí, desde que conseguí escaparme de él en el casino Weather. Fajos de billetes grandes que había escondido en las alforjas de la moto de Clarke cubierto por un falso fondo antes de entrar al bar, porque estaba segura que la rubia intentaría jugármela. Así que no había mejor lugar para esconderlo que en un sitio donde nunca se le ocurriría mirar.
Con el pequeño incidente nos quedamos a mitad de camino de nuestro destino. Detuve la moto ante un motel de chicas en Jefferson City, Missouri. Era un lugar en el a nadie se le ocurriría buscar a… dos chicas.
-¿Qué hacemos en un burdel Clarke?
-Rumour sprendin' a-'round in that Texas town 'bout that shack outside la grange and you know what i'm talkin' about. Just let me know if you wanna go to that home out on the range. They gotta lotta nice girls. Have mercy. A haw, haw, haw, haw, a haw. A haw, haw, haw. Well, I hear it's fine if you got the time and the ten to get yourself in. A hmm, hmm.-Canturreé divertida.
-No tiene gracia.-Me fulminó con la mirada.-¿Vas a pagar por sexo?
-Yo nunca haría eso, además te recuerdo que no tengo dinero.-Di unos pasos y retrocedí hacia ella levantando mi índice para hacer un inciso.-Sin embargo seria muy diferente si tú para ganarte mi perdón pagaras a una o varias de esas chicas para que yo tuviera sexo.
Entré dejando a Lexa fuera y me pedí una cerveza. No sabia como estaba pagándolo todo pero lo descubriría.
Cuando entró Lexa me acerque a una de las chicas, de mirada y pelo salvajes, se presentó como Luna. Me puse a tontear con ella mientras mi compañera de aventuras hablaba con la dueña que asintió mirándonos. La chica me cogió de la mano y me llevó a una de las habitaciones.
Me deje caer en la cama y me encendí un cigarrillo mientras la chica se quitaba la poca ropa que llevaba.
-No tienes que hacer eso.
-¿Vas a preguntarme por tú marido o algo así?-La chica se puso una bata de seda.
-No.-Reí divertida.-Yo no tengo marido ni nada que se le parezca.
-¿Y entonces que haces aquí si no quieres follar Clarke?-Sirvió dos copas de whisky.
-Molestar a la chica que hay abajo esperándome.
-Interesante.-Se sentó a mi lado ofreciéndome uno de los dos vasos.-A ver cuéntame.
-¿Sueles hacer esto muy a menudo?-Me incorporé un poco aceptando el trago.
-Más veces de lo que puedas creer, la gente se siente sola.
-¿Y tú los haces sentir mejor en todos los aspectos?-Me sonrió de forma picara.-Me dejó tirada. Bueno en realidad…-Le di un trago a mi copa y sentí el dulzor amargo quemándome la garganta.-nos estaban buscando, ella huyo y ni siquiera me aviso. Yo…-Removí el licor en el vaso.-me preocupé y entré a buscarla por si la cosa se había puesto fea con… por si estaba en peligro. Entonces apareció el agente que seguía nuestra pista y me detuvo.
No pareció inmutarse por el hecho de que me hubieran detenido.
-Volviste porque sentías algo por ella, por eso estas aquí para que se enfade.
-Ella no siente nada por nadie.-Di otro trago.-No me dio el aviso, dejo que me detuvieran y que me encarcelaran y desapareció de mi vida durante todo este tiempo.
-Pero ha vuelto.
-Porque me necesita.
-¿Y no crees que eso signifique algo para ella? ¿Por qué tú?
Fruncí el ceño haciéndome aquellas preguntas. No tenia sentido.
Acaricie la salvaje melena de Luna atrayéndola a mis labios.
Llamé a Roan desde el teléfono del burdel, claro que tras pagar un módico precio por supuesto. El mundo solo funcionaba si había dinero por el medio, era asqueroso. No es que fuera una hipócrita, solo que yo no quería estar al servicio del dinero ni de la sociedad por eso me dedicaba a robarlo.
-¿Si?-Preguntó desconfiado al otro lado de la linea.
-Soy yo, los hombres de tu ma… de Ontari nos estaban siguiendo.
-Lo sé, los informantes que tienen dentro de la policía avisaron a mi madre pocas horas después de tu fuga. ¿Cómo estas? ¿Donde estas? ¿Necesitas que envié a alguien?
-No, estoy bien. Estoy en un burdel de Jefferson. Roan no deben relacionarte con esto hasta que estemos lejos de aquí.
-¿El dinero?-Saltó demasiado preocupado.
-Ella ni se imagina que lo lleva encima.
-No confío en ella Alexandra.
-Todo saldrá bien, nos vemos en el aeropuerto de Los Angeles.
-México nena, vamos a vivir como reyes.
Me despedí de Roan jugando con las llaves de la moto que Clarke se había dejado puestas. Confiaba demasiado en la estúpida norma de que nadie tocaba la montura de un motero.
Cogí unos guantes que sobresalían del bolsillo de una chaqueta que había en la barra y salí de aquel lugar de luz tenue y neones de colores. Había demasiado en juego como para dejarlo en manos de una persona tan impulsiva como Clarke.
Sé que son capítulos breves pero tampoco se tarda tanto en cruzar la ruta 66.
¿Lexa se la jugará a Clarke? La peor putada que le puedan hacer a un motero es que le roben a su pequeña así que me da que la rubia estará muy cabreada.
Twitter: saritasegval
