Almas Vacías

Chapter II

Al sentarse miro a la Princesa Zelda expectante, no había nada en la mesa más que un lujoso mantel.

-No se preocupe. La cena está por llegar-Dijo ella al entender la curiosidad de sus ojos.

Link asintió un poco avergonzado por verse tan desesperado por la comida, la Princesa rio para sus adentros.

De repente los mayordomos empezaron a entrar por la puerta para llenar la mitad de la mesa de comida. Comida que Link nunca había visto, fue entonces que se dio cuenta de los gustos culinarios entre pueblos, en Ordon las veces que las madres de los niños le invitaban a comer solían preparar pescado con alguna entrada como sopa. En el castillo se veía desde un exquisito aroma de sopa, hasta un gran pavo recién salido de cocinar. Sintió como su estomago le empezó a exigir comida.

-Puede comenzar, será como su buffet, no se preocupe puede consumir todo lo que quiera. Pero le recomiendo que de entrada pruebe la deliciosa sopa de verduras, para serle sincera mis cocineros valen la pena-Sugirió Zelda.

Y era lo que Link estaba pensando, ya que esa sopa le pasaba por la nariz dejándole un olor exquisito. Ambos pidieron sopa de entrada, hicieron una oración dándole gracias a las diosas por la comida.

Y entonces cayó en cuenta, el no sabía cómo comportarse frente a personas importantes, no tenia modales lujosos, sabía decir por favor y gracias, no hacer ruidos mientras masticaba y no hablar con la comida en la boca. Pero se dio cuenta que estaba rodeado de un sin fin de tenedores, cuchillos y cucharas, grandes, pequeños, medianos. Se sintió un poco nervioso ante los pensamientos de que todos se dieran cuenta de que era un ignorante, sabía que era mala idea cenar aquí.

Zelda paro de comer al darse cuenta que su invitado ni si quiera había iniciado, también cayó en cuenta que ella había empezado sin él y que era de mala educación, se pregunto si el se había molestado al captarse del hecho, también se avergonzó de sí misma. Pero después de echarle una mirada a cierto rubio, y de buscar que era lo que el miraba con tanta preocupación, entendió que él no sabía que cubiertos usar para comer. Se alegro un poco dentro de sí.

-Pueden retirarse-Le ordeno a sus sirvientes, Link volteo hacia todos lados.-Buenas noches a todos.

-Buenas noches Princesa Zelda y Joven Héroe-Dijeron al unisonó y después hicieron una reverencia y tras eso dieron su salida.

Link soltó una bocanada de aire.

-Puedes comer a tu gusto-Dijo la Princesa, Link volteo a verla confundido-No hace falta que tengas modales para comer frente de mi, ya le he dicho que bastante le debo, la que debería de tener vergüenza soy yo.

Zelda lo volvió a mirar, Link no se movía, como siempre sin palabras.

-Agarre la cuchara que usted desee, no lo veré mal, se lo aseguro-Pudo ver la duda en sus ojos-Yo planeo que entre usted y yo haiga confianza, y si ni si quiera podemos compartir una cena no podre llegar a mi objetivo.

Link le sonrió, y tras eso tomo la cuchara mediana. Una sonrisa se formo en los labios de Zelda, por un momento pensó que en esos momentos el Joven Héroe se veía muy lindo, le encanto que fuera tan inocente y que a la vez se haya avergonzado de todo, también por eso retiro a los sirvientes, para que el cenara agusto y a la vez, para quedarse completamente sola… con él.

Al darse cuenta del último de sus pensamientos se recalco en si misma que tenía que ganar su confianza ya que aun sentía que le debía toda su vida y más.

-Princesa… ¿No piensa seguir cenando?.

Zelda se dio cuenta que estaba tan sumida en sus pensamientos que había dejado de largo su sopa.

-Discúlpeme, Joven Héroe.

-No hay cuidado.

La cena transcurrió silenciosa, pero dentro de los pensamientos de Zelda, no se alejaban de aquellas imágenes de un Link vergonzoso y frustrado, le parecía divertido y lindo a la vez, y por pensarle tanto comía muy lento.

Por otro lado Link pensaba en lo deliciosa que era la comida del castillo, la Princesa tenía razón, los cocineros valían la pena. Pero desde luego que en Ordon había buena comida, un platillo tradicional de por haya era la sopa de pescado. Y a la mayoría de los Ordonianos les salía exquisita. Sonrió levemente. Le gustaría que todos sus compañeros estuvieran cenando en esos mismos momentos con él. Anhelaba llegar a su tierra, pero a la vez, admitía que el castillo era un lugar cómodo, bueno, dependiendo de la situación en que si viera enredado.

Link no dudo en probar aquel pavo que a cada rato le insinuaba un "Cómeme". Y entre el ponche y la comida, cuando menos lo pensó ya estaba empachado. Todo le había parecido absolutamente exquisito. Volteo a mirar a Zelda quien bebía un poco de ponche. Ella le regreso la mirada.

-No sé si decir esto tenga muchos modales-Dijo ella en voz baja-Pero estoy completamente llena-Se vio un pequeño rubor en ella.

Link pensó que con ese tono rojo en sus mejillas se veía hermosa.

-Estamos en las mismas Princesa-El también lo dijo en tono bajo y cálido.

Ambos se sonrieron uno al otro.

-Vayamos a nuestras habitaciones, quedan hacia el mismo rumbo-Sugirió Zelda. Link asintió.

Link se levanto del asiento para apresurarse a ir tras el de Zelda y jalarlo un poco para que ella se levantara.

-Gracias.

Ambos salieron de la habitación, Zelda le iba explicando cómo estaba formado el castillo, que había en cada habitación, en qué año fue construido, etcétera.

-Bien, como le había mencionado, esta es mi habitación, está al lado de la suya por si se le ofrece algo.

-Gracias por la cena Princesa Zelda, ha sido un gusto compartir este día junto a usted, que tenga buenas noches.

El mismo tono rojizo en las mejillas se volvió presente otra vez en Zelda.

-Igualmente Joven Héroe, que descanse.

Ambos hicieron su típica reverencia y entraron a sus habitaciones correspondientes.


Habían pasado alrededor de dos horas después de la cena. Link Solo rodaba en la inmensa cama, no lograba conciliar el sueño. Quizás era porque no tenía la costumbre de estar ahí, ni de dormir en casa ajenas, mucho menos en un castillo o quizás el problema era la cama. O quizás el problema era el mismo.

Miraba el techo como distracción. Las velas de la habitación ya habían sido apagadas, todo era iluminado por la luz de la luna. Reflexiono un poco sobre su día. Como de llegar a vencer a Ganondorf y despedirse de Midna había pasado a estar hospedado por una noche en el castillo de Hyrule. Sonrió, si contara su historia a alguien normal nadie le creería y quizás lo mandarían al calabozo por detectarle alguna locura.

Después sus pensamientos se desviaron a la Princesa Zelda y su generosidad. Sonrió al recordarla, quizás en estos momentos ya está sobre los brazos de Morfeo…

-Dichoso Morfeo-Pensó.

Se dio cuenta del pensamiento que tubo y se golpeo en la cabeza, tenía que tenerle más respeto a la Princesa, pero no podía negar que era preciosa y más cuando tenía ese divertido tono rojo en sus mejillas. Pensó en los únicos dos momentos en que la vio así. De repente el corazón le empezó a latir lentamente, tomo una enorme bocanada de aire asustado por sus reacciones.

-¿Pero qué me pasa?-Pensó para sí mismo mientras se giraba boqui abajo.

Pasó otra media hora tratando de desviar a la Princesa de sus pensamientos, pero sabía que entre más pensaba tratar de desviarla a la vez la pensaba. Cosa que lo confundía.

De repente se escucharon dos toquidos. Se asusto por un momento ya que no se lo esperaba. Por precaución se levanto a buscar su espada antes de abrir. Volvieron a tocar y se apresuro a abrir.

Abrió un poco rápido y pudo captar que era la Princesa.

-Joven Héroe, rápido-Ella le tomo de la mano, entro a la habitación y cerró con una rapidez sorprendente la puerta tras de sí, tomo una bocanada de aire-Lo siento por no preguntarle si podía pasar, se supone que no debo de estar en el mismo cuarto con un hombre y menos a estas horas de la noche, nadie puede saber que estoy aquí-Se explico, luego se dio cuenta que sujetaba su espada-¡Por las diosas yo…!

-¿Eh?-Capto que Zelda se asusto por la espada-¡No! Yo… discúlpeme, fue por pura precaución.

-Oh, entonces disculpe usted mi reacción.

-No hay problema.

Ambos se miraron. Link se dio cuenta que entre sus brazos llevaba algún paquete. Y que la Princesa se encontraba en Pijama. Por lo que alcanzaba a ver era un Camisón algo ajustado que le llegaba un poco arriba de las rodillas, sin mangas ni nada.

-¿Gusta sentarse?-Alcanzo a murmurar Link.

-Por supuesto.

Ambos se sentaron del lado de la cama donde hubiera más iluminación de la una. Entonces ahí Link se dio cuenta de que Zelda no llevaba recogido el cabello como usualmente, lo traía suelto, tampoco llevaba accesorios, pensó para sí que más hermosa no se podía ver, la luz de la luna la hacía ver más tierna de lo normal. Sintió como la sangre se le iba a las mejillas.

-Lo siento… Yo no podía dormir y pensé en hacerle un regalo de despedida-Extendió sus manos el paquete que llevaba.

-Princesa no hace falta regalos.

-Por favor acéptelo, si no lo acepta me sentiré muy mal, es algo que yo quiero que usted posea-Dijo en un tono insistente.

-Si usted así lo anhela, sus deseos son ordenes-Dijo Link mientras tomaba el paquete.

-Un último deseo Joven Héroe-Link la miro-Ábralo cuando se encuentre en su casa, más tranquilo.

Link asintió. Zelda suspiro.

-Disculpe pero, ¿Usted desayuna?-Pregunto Zelda.

-Yo… no usualmente-Dijo Link pensando que quizás lo invitaría al desayuno.

-Oh… no quisiera molestarlo, será mejor así, espero que tenga un buen viaje Joven Héroe, también espero volver a verle pronto.

Link la miro confundido, ¿Acaso no se verían en la mañana?.

-Gracias Princesa.

Zelda se acerco a él, Link se alarmo ante el acercamiento, lo tomo de la cabeza y le dio un beso en la frente, Link sintió una punzada en el pecho, algo que jamás había sentido, ni cuando el peor enemigo intento atacarlo.

-Que las diosas lo acompañen-Dijo Zelda mientras se paraba-Yo me retiro, que descanse-Hizo una pequeña reverencia y dio media vuelta para empezar a caminar hacia la puerta.

-Princesa Yo…-Dijo Link, Zelda se paró en seco-Descanse usted también.

Zelda siguió en su caminata, y así como llego se fue. Link dio un largo suspiro y se termino de tirar en la cama.

-¿Pero que me está pasando?-Murmuro para sí.

Se tomo la cabeza y la comenzó a apretar, mientras también apretaba sus ojos, tratando de alejar, inútilmente, el recuerdo de Zelda de hace unos instantes.

-Bueno, es natural pensar que una mujer es bonita-Pensó-¿Bonita? No. Preciosa. Hermosa en toda sus existencia, inteligente, delicada, divertida…-Volteo a mirar el paquete que le había dejado.-Interesante…-Volvió a pensar.

También se pregunto por qué no lo invito al desayuno, ¿Qué acaso la desilusiono con eso de los modales?, ¿Le hizo quedar mal?, ¿Le avergonzó o le causo lastima?. Solo se castigaba a sí mismo con esos pensamientos. El no sabía porque, pero tenía ganas de volverle a ver.

-¿Quizás dije algo malo?-Volvió a pensar, empezó a negar con la cabeza-Vamos Link despeja todo eso de tu mente.-Paro en seco, sentía unas tremendas ganas de gritar-Por favor… ya es hora de dormir.

Dejo el paquete a un lado de el, se acomodo correctamente y cerró los ojos, para así también caer en los juegos de Morfeo.


Los rayos de sol hicieron su presencia, molestando su dormir. Se relamió los labios antes de aceptar que era hora de levantarse y partir, un lado de él no quería abandonar el castillo y el otro sabía que tenía que regresar a su pueblo. Dio otro de sus lados suspiros para así reacomodarse y empezar con su día. Aceptando al fin que ya era hora de partir.

Al levantarse se dio cuenta que sus ropas ya estaban listas. A lo mejor alguien en la mañana entro y las acomodo en su lado sin que se diera cuenta. Las tomo y las olio. Era un rico aroma patrocinado por el castillo. Sonrió, aunque estuvo la mitad de un día hospedado aquí sabia que lo iba a extrañar, sobre todo a sus habitantes.

Se cambió rápidamente porque sabía que entre más se tardaba mas la pensaba. Tomo sus armas y recordó el paquete de Zelda. Y lo miro, parpadeo varias veces porque pensó que solo había sido un

Echo un vistazo a la habitación y pensó que sería descortés no hacer la cama, por lo que se dedico a tenderla con propiedad. Al terminar volvió a dar un último vistazo.

Se dirigió a la puerta y al rozar el picaporte recordó la entrada de Zelda. Paro por un momento al sentir de nuevo eso en el pecho. Trato de despejar su mente y así salir. Cerró con cuidado la puerta por si alguien por ahí seguía dormido y trato de andar tranquilamente.

Al llegar a la entrada del castillo se topo con la misma mujer extraña de al principio.

-¿Ya se retira Joven Héroe?-Pregunto Impa.

Link asintió.

-Muchas Gracias por la hospitalidad-Dijo Link mientras hacia una reverencia.

-El gusto es nuestro. Ordenare que vengan tres guardias a escoltarlo y a que abran las puertas del castillo, por favor quédese aquí, no tardare ni dos minutos.

La mujer giro y camino rápidamente por una de las tantas puertas del castillo. Por un momento Link pensó que se había liberado de lo de ser escoltado hasta llegar a Ordon, pero los deseos de la Princesa eran ordenes. Y miro por donde él había salido, deseando dentro de sí mismo que ella saliera a despedirse de ella, aguardo varios momentos hasta que aquella mujer regreso.

-Todo está preparado, le deseo un buen viaje-Impa hizo una reverencia.

-Muchas gracias, de nuevo-Link correspondió a la reverencia.

Y rápidamente camino hacia la puerta de salida para evitar toparse con alguien.

Los tres guardias le esperaban afuera, uno se le acerco y le dijo:

-Joven Héroe, aquí le traemos un caballo de parte del castillo.

-No hace falta gracias, tengo mi propia yegua.

Link saco el objeto que Ilia le había regalado con anterioridad, lo toco y salió un sonido extraño para los nuevos oyentes, y a la vez pudieron escuchar las pisadas de un caballo dirigiéndose hacia ellos. Epona. Annonados se quedaron los guardias.

Link monto a Epona e hizo un ademan de que le siguieran, no sin antes parar para voltear a ver una terraza, que, mientras el calculaba, debía de ser la habitación de Zelda, pero no logro ver nada, miro hacia delante con un poco de decepción y garrapo para empezar su recorrido de vuelta.

Y desde lo alto del castillo alguien le observaba marcharse…

-Diosas por favor que llene salvo a su tierra-Murmuro Zelda con melancolía.


La Leyenda de Zelda © NINTENDO

He aquí el segundo capítulo de Almas Vacías.

En serio que muchas gracias por los reviews, gracias por sus buenas vibras que inspiran seguir adelante : ) espero publicar el próximo pronto y tratare de hacerlos más largos, para eso tendré que estirar mi inspiración pero trato de dividir ciertas cosas para cada capítulo y agregarles más.

En fin, de nuevo ¡Gracias por leer! Que pasen un buen día.