-¡Arriba!¡Arriba! –gritó tía Petunia desde el otro lado de la puerta.
-Ummmh... –consiguió pronunciar Harry tapándose los ojos con el reverso de la mano para no deslumbrarse.
-Amy –dijo Harry
-...
-¡Amy!
-¡¿Qué?! –dijo sobresaltada.
-Vamos, ¡a levantarse! –dijo con una sonrisita en la cara
-¿Qué hora es?
-Creo que las siete. Voy al baño, tu mientras vístete ¿ok? –dijo Harry levantándose de la cama dando un pequeño saltito para no caer en la cama de Amy.
-De acuerdo, pero cierra la puerta, y antes de entrar llamas –le respondió.
-Sí, muy bien –dijo Harry, y al darse la vuelta chocó contra el armario haciendo que se tambalease y haciendo que Amy se riera tanto que calló de la cama y se estaba retorciendo en el suelo de la risa-¡Eh, no te rías de mí! –dijo con una sonrisita.
Amy se calló lentamente, y se quedaron mirando un momento a los ojos. Harry pensó que Amy se veía muy guapa desde esa vista, ahí tumbada en el suelo, con el pijama puesto, que era un tímido camisón que resaltaba su cuerpo ya casi desarrollado por completo. Pensó que una ducha fría le vendría bien para calmar los ánimos. Salió por la puerta dejándola allí tumbada.
Amy se vistió rápidamente, hizo la cama, y esperó a Harry a que volviese. Mientras esperaba contempló la habitación. Había posters de los Chuddley Canons que Ron le dio. Algunas fotografías puestas encima de su cama y una de sus padres puesta en una mesita al lado de su cama. El baúl del colegio lo tenía a los pies de la cama. Con las iniciales de su nombre: HP, puestas en los laterales. Se dio cuenta de que encima del escritorio había unos libros, seguramente del colegio. Cogió uno y pasó las hojas. Era un libro de Quidditch, con una dedicatoria en la sobre portada, al parecer de una chica: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Espero que pases el día lo mejor posible, nos veremos pronto, Ron y yo te echamos mucho de menos. Muchos Besos, Hermione.
Harry entró en la habitación unos minutos después ya cambiado y duchado, miró el libro que tenía Amy entre las manos, y la dedicatoria que Hermione le había echo por su cumpleaños hacía ya unos veranos.
-¿Bajamos a desayunar? –preguntó mirándole a los ojos.
-Ehh.. sí, claro. Oye ¿quién es Hermione? –preguntó dubitativa- ¿es tu novia?
-¿Hermione? No, que va, es una amiga. Mejor luego te explico –dijo Harry tendiéndole una mano para levantarse de la cama.
-Muy bien. Vamos –dijo Amy sonriendo y cogiendo la mano de Harry.
-Podríamos dar una vuelta mientras te hablo de Hogwarts y todo lo demás –sugirió Harry.
-Me parece estupendo. Pero tal vez sea algo arriesgado, ¿y si alguien nos escucha? Podría ser peligroso.
-Bueno, entonces nos quedaremos en la parte de atrás del jardín. Allí no nos escuchará nadie, y además estaremos al aire libre, que hoy no me apetece quedarme en casa.. (como la mayoría de los días... –pensó Harry)
Se sentaron en la mesa, en la que ya estaba Dudley comiendo el dietético desayuno de tía Petunia, e intentando coger algunos de los bollos que se habían puesto para Amy mientras que su madre iba y venia por la cocina preparándolo todo. Cuando entraron, tía Petunia le dirigió a Amy una dulce sonrisa muy impropio de ella que hasta a Harry le dio miedo. Amy cogió uno de los bollos que estaban en una cestita de mimbre, lo abrió y le untó mermelada. Harry tenía en su plato dos piezas de fruta, y un vaso de zumo. Amy se dio cuenta de que a Harry eso le había sabido a poco y le ofreció uno de los suyos. Harry miró dubitativo a tía Petunia, pero lo cogió y se lo comió en un santiamén.
Al terminar el desayuno, salieron al jardín, y se sentaron en uno de los bancos que tío Vernon había puesto cuando los niños eran pequeños para que Dudley jugara, mientras que tía Petunia, tío Vernon y el propio Harry lo vieran sentados, vigilándolo. Se miraron un momento, como intentando averiguar lo que el otro estaba pensando en ese momento, y fue Amy la que rompió el incómodo silencio que estaba matando a Harry.
-¿Y bien? Cuéntame todo, ¡estoy ansiosa por saber más de Hogwarts! –dijo emocionada
-Sí, bueno, tenemos que tener cuidado de que tía Petunia y tío Vernon no se den cuenta de lo que hablamos, no les gusta que se hable de magia, ni quiera me dejan pronunciar el nombre de mi colegio.
-No te preocupes, tú empieza.
Harry empezó por el día en que descubrió que era mago, cuando Hagrid lo llevó al Callejón Diagón. El andén, Ron, Hermione, Draco Malfoy, los alumnos, y su primer año allí con Fluffy. Amy cambiaba la expresión de su cara según iba relatado la historia Harry. Y por fin llegó el 2º año, le contó sobre Dobby, el coche volador, el sauce... Tom Riddle, el diario, la cámara, y todos los acontecimientos.
Cuando tuvo que llegar al 3º año, se detuvo, preguntándose si debía decirle lo de Sirius o no, porque todavía no tenía noticias de ellos diciéndole que pasaba con Amy, si sus padres estaban en la Orden, ellos deberían saber que eran parientes suyos, aunque lejanos y desconocidos, pero al fin y al cabo eran parientes.
-Mmmm... ¿te puedo hacer una pregunta? –dijo Harry.
-Claro, dispara –dijo guiñándole un ojo.
-¿Tú qué sabes sobre la Orden?
-Bueno, pues... Sé pocas cosas porque mis padres apenas me dicen nada.
-¿Conoces a alguien de la Orden?
-Sí, conozco a Remus Lupin, a Tonks, y también vi a otra persona que no me dijeron su nombre... era alto, moreno... iba con ellos dos.
-Ya... ¿y nunca has estado donde se reúnen?
-No, mis padres se dirigían allí cuando yo vine para acá. Dumbledore les iba a dar sus últimas instrucciones allí. Pero no sé donde está. ¿Tú sí?
-Sí, yo sí sé donde está. Y pronto me iré allí, quizá a principios de agosto. Lo que no sé es si ellos saben que estás aquí conmigo, porque si estás aquí es para que yo te hable de Hogwarts y de todo... y no creo que te quedes más tiempo que yo aquí... aunque esta tía Petunia que no dejarán que vengas conmigo y...
Y no pudo decir nada más porque Amy le selló los labios con un beso que él no se esperaba. Fue un cúmulo de sensaciones recorriendo su cuerpo. Amy le acarició el cuello, y espasmos eléctricos atravesaron el cuerpo de Harry dejándolo tenso pero relajado a la vez. Puso su mano en su cintura y la atrajo hacía sí. Ella decidió llegar más lejos, y se hizo paso con su lengua hasta llegar hacía la de él. Recorrieron hasta el último rincón del otro, aprendiéndose de memoria todo. Se separaron para poder respirar, jadeantes. Estaban tan cerca que podían respirar el aliento del otro. Harry se embriagó del aliento a fresas que Amy despedía por su boca, y al mismo tiempo Amy olía el sabor a menta que salía de sus labios, queriendo besarlos otra vez. Harry quitó la mano de su cintura al oír los pasos de su tía por la cocina, y se separaron rápidamente para que ella no pudiera sospechar nada.
-Espero que no nos haya visto... –fue lo primero que salió de la garganta de Harry, todavía estupefacto por lo que había pasado.
-Creo que deberías seguir contándome lo de Hogwarts.
-Sí, bueno....
Harry siguió contándole en 3º, pero sin detallar mucho los acontecimientos por si acaso.
-¿Sirius Black? ¿De qué me suena...? –se dijo para sí misma- ¡Un momento, espera! ¡Él es miembro de la Orden!
-¿Lo sabes? No quise contártelo por si acaso...
-Sí, claro que lo sé, él también iba con Lupin, Tonks y el otro tipo. ¿Qué pasó con él en el colegio?
Y Harry con más confianza le contó todo lo sucedido y sobre Peter. (-¡Pero cómo se atreve! –dijo Amy enfadada) Harry rió por el comentario, pero siguió contándole su 4º año allí, el Torneo de los Tres Magos, las clases del ED, y todo lo sucedido después de la prueba del laberinto y con el profesor Moody.
Posteriormente siguió, aunque con más pesar y tremendo dolor el recordar su 5º año en Hogwarts. Cuando llegó a la supuesta muerte de Sirius, un nudo se le hizo en el estómago. Poco después de terminar el curso, quiso ir a la sala del velo. Miró a través de él, pero no lograba ver nada que pudiera ser la figura de su padrino. Se oían algunas vocecillas, que parecían cantos de sirena llamando a la persona que estuviera allí. Harry se acercó lo suficiente para no tocarlo. Miró desesperadamente, añoraba tanto a Sirius que podría a verse tirado dentro del velo. Pero en vez de eso unas lágrimas brotaron de sus verdes ojos, llegando hasta su barbilla, y cayendo al suelo pequeñas gotitas apenas visibles que empezaron a resbalar hasta introducirse en el velo. De pronto un viento surgió de la habitación. Harry tuvo que retirarse para no tropezar y caer dentro. Un resplandor blanco salió del velo, y como si la tierra lo escupiera allí estaba Sirius. Sonriéndole. Harry creía que era una visión, que se había vuelto loco de verdad. Pero no. Unas lágrimas surgieron de sus ojos, y abrazó a Harry dándole las gracias. Nadie hasta ese día había logrado salir de allí. Sólo la persona que entraba sabía como podía salir, y cada uno de ellos tenía un modo distinto de "resucitar".
Al recordar esto, Harry sintió que una lágrima reclamaba su atención. Pero Amy se le adelantó, y acarició la mejilla de Harry, un tanto sonrojado por ello.
Decidieron que lo mejor sería ir a dar un paseo.
Mientras, Hedwig llegaba a la habitación de Harry con una nota.
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Caminaba con paso bastante lento para la rapidez con la que acostumbraba a andar. En su mente se perfilaban las veces que la había podido observarla sin que ella se hubiera dado cuenta. Se veía tan hermosa...
Se sorprendió sonriendo para sí mismo. Si ella supiera... Estaba decidido a decirle algo aunque sus padres no lo aceptaran. Nunca había sabido lo que era el amor de verdad, el puro y verdadero, por el que merece la pena luchar. Su madre había sido la única que le había hecho sentir algo así, pero no era igual, el suyo era amor de madre....
Amor de madre... ¿para qué? Si ahora que tanto la necesitaba, ahora que necesitaba su apoyo y su amor no estaba junto a él. Era todo tan irónico que el solo pensarlo le hacía reír. Reír de rabia, rabia acumulada durante tanto tiempo que ni siquiera se acordaba.
Miró a su alrededor y recordó su infancia. Su padre le quería, él lo sabía, pero se comportaba tan frío con él que aún lo ponía en duda. Su madre sin embargo había sido la que le había dado todo el cariño, el cariño de una madre. Recordar esto le hizo sentir una punzada en el corazón. La recordaba tanto... y le ponía tan triste recordar de nuevo su infancia...
Volvía hacía la mansión cuando se encontró con su madre frente a él. Lo observaba con tristeza en los ojos. Ella nunca había sabido guardar los sentimientos tan adentro como ellos. Aunque ahora Draco no hacía el menor esfuerzo por hacerlo.
-Hijo –dijo Narcisa con tono cansado.
-Mamá... –Draco si poder contenerse abrazó fuertemente mientras que unas lágrimas luchaban con él por salir.
-Draco, te tengo que contar algo, tenemos que hablar.
-No lo entiendo... ¿por qué lo hiciste? No tenías por que ir, no tenías por que entregarte a Voldemort.
-Lo sé, pero tu padre...
-Mi padre qué. Siempre él, ¿no te das cuenta de que esto no es bueno? Ya no podéis dar marcha atrás. Fue un error el seguir sus pasos –dijo exasperado.
-Draco. Yo no quise ir con Voldemort. Tú lo sabes, pero Él hubiera torturado a tu padre hasta la muerte si uno de nosotros nos e unía... Yo no quería que fueras tú y que desperdiciaras tu vida con esto, luego me dijo tu padre que tu no querías unirte, y yo lo hice por ti. No podía dejar que te iniciaran a la fuerza. Yo te suplanté.
-Mamá... Yo no quiero que te ocurra nada... Yo también te tengo que contar la razón por la que no quise seguir los pasos de papá para iniciarme.
-Cuéntamelo hijo, aunque creo que sé por lo que puede ser... Soy tu madre, y a nosotras no se nos escapa nada –Narcisa sonrió a Draco para calmarlo
-Sí, bueno, es que hay una chica ¿sabes? Y yo la quiero mucho, pero todavía no le he dicho nada. Tengo miedo de que me rechace por lo que soy, o por lo que mi apellido es. Papá me dijo que no aceptaba tenerla en la familia, que ella no es digna de llevar nuestro apellido. Dijo que tú te ibas a enfadar mucho cuando supieras todo esto –dijo Draco atropelladamente, sonrojándose un tanto.
-Y eso cree él, y es lo que tiene que seguir creyendo. Pero yo necesitaba decirte que en realidad yo no pienso así. Si tu la quieres no tiene que haber nada por medio. Eres grandioso Draco, cualquier chica estaría dispuesta a estar contigo.
-No cualquiera –dijo Draco dramáticamente.
-¿No? ¿Quién es ella para que pienses que te va a rechazar?
-Es Hermione Granger, la amiga de Potter.
Al decir esto, siguió caminando más rápido hasta su habitación. Quería estar solo hasta la comida. Necesitaba pensar. ¿Qué le diría a Hermione? Ni siquiera sabía si iba a decirle algo. Ella negaría a tener algún tipo de contacto con él. Necesitaba ganarse su cariño... pero ¿cómo?
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Hermione estaba tumbada en la cama de su habitación mirando distraídamente al techo. Ginny a su lado la miraba preocupada. Su amiga había cambiado muchísimo desde el fin de curso. Sus ropas ahora eran más ajustadas y pequeñas. Ahora dejaba ver su ombligo, cuando antes ni se le había ocurrido hacerlo. Su pelo era ahora más liso, y no tan enmarañado, ahora su cara era más bonita a causa del pelo y de algunas pinceladas de maquillaje que se ponía a veces, no mucho, pero si se pintaba algo.
Esto había provocado en Ron una alteración total de sus sentidos y no digamos de sus hormonas... Miraba a Hermione con cara de tonto, parecía que se le iba a caer la baba cuando ella pasaba. Ginny se reía, pero parecía que Hermione no se daba cuenta de ello, o no se quería dar cuenta que era distinto.
Ginny sabía de sobra que Hermione no estaba interesada en su hermano, y en el fondo eso le disgustaba. Le habría encantado tener a Hermione de cuñada antes que alguna otra...
Pensó que Hermione tenía algún secreto que no había dicho a nadie. Creía que tenía novio y que no lo había dicho, y por eso ahora se arreglaba tanto. Pero no tenía sentido, casi no salían de la casa y.... ¡era imposible! Pero esas cartas... Hermione siempre las leía sola, y siempre sonreía al leerlas, aunque nunca las contestaba. No podían ser de Víctor, siempre que él le escribía se lo hacía saber a los demás, eso ahora era una costumbre. ¡Dios! Todo era tan extraño.... y como extrañaba ella a Harry... No podía dejar de pensar en él, aunque hubiese estado saliendo con un chico de Ravenclaw con el que compartía clase de Herbología. Sólo le atraía físicamente, pero tuvo que salir con él para intentar quitarse a Harry de la cabeza.. y no lo consiguió. Lo que hizo fue que pensara más aún en él. Dio un suspiro, y Hermione la miró extrañada. Pasaban mucho tiempo juntas, muchas veces así, en silencio.
-¿Qué te pasa Ginny? –dijo Hermione recostándose en sus codos- Espera... no me lo digas... ¿Echas de menos a Harry? –dijo con una sonrisita en los labios.
-Pues... creo que sí, salir con Adam sólo hizo que me fijara en él más todavía –suspiró y cerró los ojos. No quería sentir aquello, pero la llenaba tanto...- Herm, ¿tú has estado enamorada?
Hermione se sentó de golpe, y frunció en entrecejo. ¿Había estado ella enamorada alguna vez? Se preguntó. Sí, claro que sí, pero... ¿había sido amor de verdad? Hacía un año aproximadamente creyó sentir algo hacia Ron, pero resultó no ser así. Y por Víctor... sí, lo de él había sido amor, lo quería tanto... Se volvió a tumbar, pensando la respuesta exacta para contestarle a Ginny.
-Hermione..., no me has contestado –reclamó la pelirroja.
-Pues... supongo que sí... –dijo sin convencimiento ninguno.
-¿Supones? Mmmmm... ¿sabes? Yo quiero a Harry con toda mi alma. Lo amo de verdad, pero sé que él nunca se fijara en mí. Me pongo muy nerviosa cuando él está cerca, aunque intento que no se me note.
-Sí... a mi me pasaba lo mismo con Víctor.
-Oye Herm.
-Sí...
-¿Quién te escribe las cartas?¿Qué te pone? A mí me lo puedes contar, ya lo sabes, por favor, dímelo, me muero de la curiosidad –suplicó.
-Pues en realidad no tengo ni idea Ginny. Es una especie de admirador secreto –dijo Hermione con una sonrisilla en la cara- Mira, la última me la ha enviado hoy. Ha llegado esta mañana. No pone nada que pueda utilizar para saber quién es. Pero creo que sin darme cuenta me estoy enamorando de esta misteriosa persona.
-¿Y la lechuza? ¿Se parece a alguna de la gente que conocemos?
-Cada vez utiliza una distinta, y se van en cuanto les quito el pergamino. No me dejan darles respuesta alguna.
-Ya veo..., bueno, ¡enséñame la carta! –dijo desesperada.
-Toma, ahí está:
Querida Hermione:
Sé que estarás sorprendida por mis continuas cartas, pero es que creo que tengo un profundo sentimiento hacia ti. No puedo decirte quién soy ya que sé que nunca seré correspondido. Pero no puedo dejar de pensar en ti, estoy deseando que llegue el nuevo curso para verte de nuevo. Me siento solo sin tu maravillosa presencia. Creo que muero si no respiro el mismo aire que tu respiras. Y cada día se me hace más largo pensando en que estás lejos de mí, y que nunca podré tenerte entre mis brazos. A veces lloro en soledad, no me gusta que me vean así. Tal vez algún día sabrás quién soy, aunque no creo que me correspondas voy a intentar conquistarte despacio, espero que ni tú misma te des cuenta de ello. Lo necesito. Necesito saber que por lo menos sabes que hay alguien que te quiere más que a su propia vida. Y créeme, amándote mi vida está en peligro. Pero me da lo mismo, lo mío es un amor puro y verdadero hacia ti, es maravilloso. Ya queda menos para el comienzo del curso, sólo 32 días.
Te quiero.
Ginny atónita no sabía que decir, releyó la carta como tres veces más, pero ¿quién podía ser? Quienquiera que fuera, de Hogwarts era seguro, y tenía que ser alguien que la conociera bien, alguien más o menos cercano. Posiblemente sería de Gryffindor.
-¡Dios! Hermione, te debe de querer mucho para amarte en silencio por miedo a tu rechazo.
-Sí, es cierto, y creo que esa aura de misterio es lo que más me gusta...
-Si se entera mi hermano le da un pasmo. Será mejor no decirle nada.
-Ya lo sé, no quiero que se entere nadie, ¿de acuerdo? Ni siquiera Harry.
-Muy bien, no te preocupes, nadie se enterará.
-En la próxima carta que reciba voy cerrar la ventana para que la lechuza no pueda salir y poder mandarle una carta. Quiero saber quién es, decirle que sólo con sus palabras esta naciendo un nuevo sentimiento dentro de mí.
-Que bonito Hermione!, si le pasara lo mismo a Harry...
-No te preocupes, que todo llegará –dijo guiñándole un ojo a la pelirroja.
Se quedaron calladas unos segundo, porque oyeron pasos al otro lado de la puerta. Supusieron que sería la señora Weasley, para decirles algo, pero lo que oyeron fue a Sirius y a Lupin hablando sobre Harry.
-Tu crees que sera bueno traerla aquí? -preguntó Sirius
-Sí, ella se se lleva bien con Harry, ahora están juntos, y además, sus padres quieren que este aquí, creen que es lo mejor para Amy. Ahora que va a ingresar en Hogwarts debe hacer nuevos compañeros. Se llevará bien con Ginny y con Hermione.
-Supongo que tendrás razón. Como siempre... Vamos, le escribiremos la carta a Harry. Se pondrá contento al saber que ella también vendrá.
Sus voces se convirtieron en susurros lejanos. Ginny y Hermione seguian calladas, en silencio, esperando que la otra dijera algo, pero no fueron capaces. Estaban sorprendidas, ¿de quién hablaban Lupin y y Sirius? ¿Quién era quien conocía Harry y ellas y Ron no? Porque Ron no debía saber nada, si no, se lo hubiera dicho... Decidieron no darle importancia, el lunes llegaría Harry, y conocerían a la tal Amy...
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DracoDormiensNunquamTitilla: Gracias x tu review!!! Y felicidades con muuuuuucho retraso, sorry!! Pero he estado bastante ocupada.... aparte de malita, bueno, ya veras como avanza el fic, ya ves que es Draco el que le envia las cartas a Hermione... weno, avisa cuando publiques un fic, y ánimo!!! Que seguro que lo haces genial!!!
Besitos wapa!
Bueno gente!! Aquí estoy de nuevo, siento mucho haber tardado mucho en este capi, dejad reviews!!!!!! Por faaaaa, sé que los comienzos son duros... pero tanto???? Me voy a exar a llorarrrrrr, tan mala soy escribiendo??????? Decídmelo x lo menossss, bueno, voy a dejar de lamentarme.... espero que a la gente que lo lea que les guste, y que ya estoy con el 3º capi, tardare menos, lo prometo
Besos!!!
