Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.


"Esta historia es participante del concurso: !La navidad es un mito! del foro Ranmaniáticos"

Navidad anormal.

(Segunda parte)

Ranma tenía un rostro malhumorado mientras los veía platicando y comiendo. Recargaba su codo en la mesa y su barbilla en su mano. Exactamente ya había pasado una hora.

—Ya paso la hora. —dijo Ranma poniéndose de pie. —No me importa si se quedan aquí, yo iré a mi oficina que esta al fondo y pueden seguir divirtiéndose.

Todos se quedaron en silencio. Akane se entristeció por dentro, pero debía de ser positiva. Le sonrió y jalo de su brazo para que Ranma se volviera a sentar a su lado.

—¿Por qué? —preguntó Akane. —Si estaremos toda la vida, te tengo que contar mi vida.

—¿En verdad crees eso de que estaremos juntos toda la vida? —Ranma no entendía por qué era tan ingenua.

—Si. —afirmó Akane. —Aunque, no creas que es porque me lo dijo Nabiki, sino porque cuando te vi supe que eras el indicado.

Las manos de Ranma comenzaron a temblar, por más que no quería verse afectado por su cercanía era inevitable. Akane acerco sus manos a los de él y se dio cuenta de que temblaba. ¿Lo estaba poniendo nervioso?

—No necesitas ponerte nervioso, no muerdo. —rio sin soltar sus manos.

Ranma se sonrojo y evito verla.

—Claro que no. —murmuró Ranma. —Es que tengo frio. —Explicó.

—Ah...

Akane y Ranma vieron a Nabiki y Ryoga.

—Hola. —habló Nabiki levantando la mano para que le hicieran caso. —No están solos.

—No hacemos nada. —aclaró Ranma soltando a Akane.

—Si no te sientes cómodo...—habló Akane.

Ranma regreso su atención a ella y sintió un nudo en la garganta al verla triste.

—contar de tu vida entonces contare la mía. —sonrió Akane sentándose bien en su silla, ya que había estado casi recargándose de Ranma.

Ranma solo hizo una mueca, parece que ella era muy buena para causar lastima.

—Yo crecí como una niña común y corriente. —comenzó a relatar sin dejar de sonreír. —Iba a la escuela y ahí me enseñaban a acuchillar y disparar a muñecos parecido a duendes, ángeles, conejos...

—¡¿Qué clase de vida normal llevabas?! ¡No le veo nada normal! —exclamó Ranma.

—Oye. —llamó Ryoga a Akane. —No le debes de contar eso a un humano común y corriente.

—Pero si estará con él toda la vida...—comentó Nabiki dando un trago de vino. —tarde o temprano lo sabrá. —miró a Ranma. —Lo que quiere decir es que en cada festejo hay un lado negativo, bueno o algo maligno y tu futura esposa se encarga de eso, a no querer arruinar sus festejos a los demás.

—Eso suena absurdo. —dijo Ranma.

—Lo sé, pero la vida no es perfecta. —comentó Akane jugando con su copa vacía. —Incluso no sirve para una historia, no tiene profundidad y ni un porqué de las cosas. Por eso me gustaría una vida normal, pero no hay marcha atrás, aunque quisiera, siempre me seguirá.

Ranma se sintió aun peor que cuando la vio triste hace unos momentos, ahora si podía ver su verdadera tristeza. Fue cuando se dio cuenta de algo que había estado ignorando toda la noche.

—Si es lo que quieres no es necesario que te estés aferrando a mí. —expuso Ranma con tristeza.

Todos se sorprendieron de lo que dijo, sobretodo Akane que nunca pensó en eso. Lo miró y por un momento iba a gritar del coraje por lo que dijo, pero al ver su mirada pudo ver preocupación por lo que se calmó y contestó a lo que pensaba.

—Puede que sea cierto, pero me gustaste al verte a los ojos. —sonrió levemente.

Ranma se sorprendió con su respuesta y más por esa sonrisa que era diferente a las que le había mostrado durante toda la noche. Se sintió mal y no solo por no corresponderle sino porque ella era como él, se sentía sola. No entendía porque le diría como respuesta lo que estaba pensando, pero el sentir la soledad era algo que no quería para los demás, ni mucho menos para ella.

—Está bien, puedes estar conmigo. —aceptó y miro nuevamente esa sonrisa que iluminaba su alrededor. —Pero no de la manera que quieres...—vio cómo su sonrisa desapareció. —lo que quiero decir es que no puedo así de la nada tener una relación con una persona sin conocerla, aún sigo pensando que solo me ves para salir de tus problemas por lo que no me quiero arriesgar a ilusionarme.

—¿Entonces te gusta? —preguntó Nabiki aburriéndose de esto.

Esa pregunta puso a Ranma más nervioso de lo que pasaba. Debía contestarle, pero que no hiciera entristecerla, aunque quería ser sincero con ella. No es que le tuviera miedo a una relación, pero no quería sufrir más de lo que ya sufría por su soledad.

—La verdad es que... siempre he querido estar solo por miedo a perder lo que más quiero. —confesó Ranma.

Todos comenzaron a prestarle atención.

—Un día antes de ser el nuevo presidente de mi empresa, murieron mis padres y fue el 24 de diciembre, fue la primera navidad en la que me la pase llorando. —dijo Ranma intentando no llorar. — Por eso no me gusta celebrarlo y me refugio en mi trabajo para no recordarlo, pero era inevitable.

Akane tenía ganas de llorar al escuchar eso.

—Aunque quería concentrarme en los pendientes de mi empresa, siempre terminaba recordándolos. —siguió y bajo la mirada para que no vieran sus lágrimas.

—Mis padres...—comenzó a hablar Akane. —Murieron unos días antes de San Valentín.

—Si tan solo le contara como trata a los ángeles negros. —comentó Ryoga.

—Sí, me lo imagino, pero creo que no es momento para bromas. —sugirió Ranma.

—Pero no por eso odio San Valentín, pero no quiere decir que estés mal en odiar la navidad por eso. Cada persona ve de diferente manera la vida. —dijo con una sonrisa leve. —Pero... —volvió a tomar sus manos. —déjame ser alguien en quien puedas confiar.

Ranma no sabía que palabras decir, era la primera persona que le decía eso. Ni siquiera sus empleados a pesar que siempre ha sido buenos con ellos, no mostraban preocupación por él como lo hacia ella.

—Es una lástima que no haya regalos. —bufó Nabiki.

—Lo importante es que estemos juntos, claro a pesar que hoy nos hayamos conocido. —sonrió Akane.

Ranma por primera vez sintió en muchos años lo que significa una navidad con personas a las que quería, o bueno, a la que quería porque extrañamente comenzó a querer una persona que tenía menos de seis horas de conocerla.


Ranma abría los ojos y estaba en su habitación. Se sentó y miro el reloj, eran las cinco de la mañana del... Ranma agrando los ojos, del 24 de diciembre. ¿Estaba mal? ¿Lo soñó?

Llegó al trabajo y todo sucedió como paso en la mañana... todo fue un sueño. Se entristeció porque nuevamente estaba solo y la pasaría en su oficina trabajando, aunque sabía que no podrá olvidar todo. Camino por el mismo camino que hizo en su sueño. Tal vez pasaba, pero no sintió ese viento extraño. Aun así siguió hasta esa pastelería y tenía esperanza de encontrarse con Akane, pero... algo diferente paso. La pastelería estaba abierta y al entrar había gente, no estaba saturado, pero se veía mucho movimiento y trabajo.

Se acercó a la vitrina para ver algunos pasteles, tal vez era una mejor opción.

—¿Qué se le ofrece? —preguntó una voz femenina.

Ranma miraba un pastel en especial.

—¿Cuánto cuesta...? — subió su mirada y agrando los ojos. —Akane.

Akane se confundió.

—¿Cómo sabe usted mi nombre? —preguntó Akane con inocencia.

Ranma atragantó, tenía que poner una buena excusa.

—Es que... un empleado me recomendó aquí y menciono su nombre. —respondió Ranma con una sonrisa leve.

—Ah, su amigo le recomendó muy bien. —sonrió Akane.

Esa sonrisa lo puso nervioso.

—¿Le gusta ese? —preguntó Akane señalando un pastel de chocolate.

—Si. —contestó Ranma.

Mientras Akane lo empacaba Ranma habló.

—¿Llevas mucho tiempo trabajando aquí? —quiso sacar platica.

—Toda mi vida. —contestó Akane. —Esta pastelería eran de mis padres, pero murieron hace años. —le entrego el pastel. —Aquí tiene, que tengas una linda navidad. —sonrió Akane.

—Gracias, igualmente. —respondió.

Ranma caminaba hacia la salida, pero se detuvo y miró a Akane.

—Si esta rico, vendré todos los días. —dijo Ranma con una sonrisa.

—Lo estaré esperando. —contestó Akane.

Ranma se fue y Akane lo vio hasta que desapareció.

—Ukyo. —llamó Akane.

Ukyo estaba cobrando y atendiendo a otra persona.

—Espero que no le hayas lanzando una flecha. —miró a Ukyo alzando una ceja.

—¡Yo no hice nada! —se defendió Ukyo. —A parte no es San Valentín por lo que cupido, ósea yo, no trabaja o bueno, sí, aquí. —bufó y regreso a su trabajo.

—Tampoco es su cumpleaños por lo que no hice que comprara un pastel. —agregó Xiam Pu poniendo unos cupcake en la repisa.

—Como sea...—suspiró Akane. —Ustedes, ¿Ya terminaron los canolis?

—No nos presiones. —contestaron Ryoga y Nabiki al mismo tiempo.

—¡Ustedes! —señaló Akane a dos personas. —Sigan limpiando.

Los duendes que tenían la escoba hicieron mueca y se quejaron en voz baja.

—¿Entonces? —preguntó Nabiki. —¿Por qué hiciste que regresáramos el tiempo?

Akane sonrió levemente.

—Porque quiero que él se enamore de mi de la manera normal. —contestó.

—¿Tan anormales somos? —preguntó uno de los duendes.

—¡Ustedes sí! —respondió Akane.

Los duendes siguieron gruñendo en voz baja.

—Si es tu predestinado, tarde o temprano se enterará. —aclaró Nabiki.

—Sí, pero cuando ya esté enamorado de mí. —reconoció Akane. —Quien sabe, tal vez hasta la siguiente navidad.

Ya de noche, aproximadamente a las 9 de la noche, Akane cerraba la pastelería y guardó la llave en su saco. Se dio la vuelta y se asustó al ver a Ranma enfrente de ella.

Ranma tenía las manos atrás de su espalda y le sonreía.

—¿Crees que soy tonto? —preguntó Ranma.

—¿Te diste cuenta que no era chocolate y era cajeta? —preguntó Akane asustada. —Mi cocinero lo confunde y no entiendo por qué, pero puedo...

Ranma la calló con un beso en los labios sin llegar a profundizarlo. Ranma se alejó y quiso reírse por la cara de Akane que estaba sin poder moverse.

—Como no hubo regalo en mi supuesto sueño...—dejó de esconder sus manos y había un pequeño peluche con unos chocolates. —Por el momento te daré esto, pero te llevare a cenar en el lugar que quieras para celebrar la navidad ¿Aceptas?

Akane aceptó lanzándose a él, enrollando sus brazos al cuello de Ranma para besarlo y Ranma la abrazo correspondiéndole. Estas serían de las muchas navidades que la pasarían juntos y se acabaría la soledad que había en su corazón y lo más importante... cero trabajo desde el 24 de diciembre hasta el 26 de diciembre.


¡Listo! Era un pequeño Two-Shot y se me olvido comentar eso, perdón. Ahora si… vacaciones hasta enero jaja ¡Felices fiestas! Adiós :D