A TRAVEZ DE LA VENTANA

CAP 2. De Nuevo En Casa

La anciana señora Elroy hablo desde la habitación tenia ya poco mas de 80 años.-

- Adelante...Se escucho la voz enronquecida de la anciana.

-Buenas tardes Sra. Elroy.- Saludo al entrar Candy

La señora Elroy miro a candy de pies a cabeza, casi no podía reconocer a la mujer que tenia frente a ella, ciertamente, no era la misma que había visto partir 6 años atrás, reconocía para sí misma, que esta mujer que tenia enfrente era sumamente hermosa, y por lo visto no era mas una niña, su cuerpo infantil, había cambiado por el de una joven mujer madura, para este tiempo Candy contaba con 28 años de edad, Conservaba un aire cándido, y miraba a través de unos enormes ojos esmeralda, un mundo que la tenia impresionada, sus ojos brillaban como los de una pequeña niña picara, planeando su siguiente travesura, sin embargo, pese a su dinamismo y picara sonrisa no perdía la madures elegancia y firmes movimientos de una mujer madura, su pequeña cintura, su curveado y bien formado cuerpo, su cabello rubio rizado que le llegaba Por debajo de la cintura, todo daba paso a una hermosa mujer de noble corazón, y bellos sentimientos, pero que no todo el mundo apreciaba realmente

-Bienvenida.. - Contesto la Sra. Elroy con su acostumbrado tono impersonal. - Así que después de todo decidiste regresar, bien porque no creo que una mujer sola viviendo en África entre salvajes sea digno de una Andrey aunque esta solo lleve el nombre. - Aseguro la Sra. Elroy - Sin embargo no voy a decirte que no me intriga el saber porque estas aquí?

-CREO QUE USTED LO SABE BIEN. Contesto Candy con suavidad, pero sin perder su firmeza

-Bueno quiero oírlo de ti, ya que no creo que el funeral de mi nieto y esposa sean la razón. El reproche no se había hecho esperar a la señora Elroy no le importaban los sentimientos de la joven mujer, de manera que no le intereso saber si la hería su sarcástico comentario.

-Por supuesto que esa no es la razón pero tengo entendió que Alberth la puso al tanto de la situación, Archi especificó en su testamento, que yo cuidaría de sus hijos, además...

-Ellos ya tienen quien los cuide. hablo la Sra. Elroy interrumpiendo a Candy

-En verdad??? Pregunto Candy sorprendida,

-Por supuesto yo misma he cuidado de ellos desde el deceso de sus padres.-, comento imperativa la Sra. Elroy.

-Lo cual es muy noble de su parte, pero creo que los niños necesitan a alguien que los cuide, mmm de una manera mas personal, usted sabe los niños suelen ser tan traviesos y creo que -titubeó un poco - usted no es la persona mas adecuada para semejante trabajo - comento candy jugando con sus dedos, pues sabia que lo que había dicho molestaría enormente a la vieja matriarca.

-ESTAS INSINUANDO QUE NO PUEDO HACER CARGO DE DOS NIÑOS, CANDY????? Pregunto muy molesta la Sra. Elroy.

-Oh no yo solo decía que trato de justificarse Candy, pero ya había hecho rabiar a la anciana - lo que trato de decir es que

- YO CUIDE DE ANTHONY, STEAR, ARCHI Y ALBERTH Y SI HUBIERA CUIDADO DE TI HUBIESES LLEGADO A SER UNA DAMA REFINADA, ALGUIEN RESPETABLE, AUN ASI LOS POCOS MESES QUE ESTUVISTE A MI CARGO APRENDISTE BUENOS MODALES, Y TE ASEGURO CANDY QUE ESOS NIÑOS ESTARAN MEJOR A MI CARGO DE LO QUE JAMAS LLEGARAN A ESTAR CONTIGO, ADEMÁS ELIZA MISMA SÉ OFRECIO A YUDARME, ELLA TIENE MAS SOFISTICACION Y EDUCACIÓN DE LA QUE TU JAMAS LLEGARAS A TENER... Iba a seguir con su avalancha de reproches, pero en ese momento tocaron a la puerta interrumpiendo así, lo que estaba a punto de convertirse en una acalorada discusión.

-Adelante .- Contesto de mala gana la Sra. Elroy

George apareció en la puerta, detrás del dos adorables niños, Candy se puso de pie y la Sra. Elroy sonrió con sastifaccion al ver a los pequeños.

-Buenas noches Saludo Candy sonriente, al momento que se acercaba a los niños y pudo distinguirlos mejor. Frente a ella se encontraba Ann y Bryan.

Ann contaba con 10 años de edad, de ojos azules y cabello negro y lacio como el de su madre, Candy entonces noto, el parecido que tenia con su querida Any y sintió un gran dolor en el corazón al recordar todo lo vivido con Any en su niñez, sintió un nudo en la garganta y una inmensas ganas de llorar, pero recordó lo que había hablado con George antes de llegar a la mansión y se propuso ser fuerte, entonces noto ese brillo en sus ojos, el brillo de su padre, y pudo definir que aunque físicamente niña se parecía a su madre, debía tener el carácter fuerte de su padre, tal vez hasta su gustos ya que sus gestos se lo recordaban a cada instante.

Entonces giró a su derecha y se encontró con un rostro inocente e infantil, Bryan, tenia 5 años de edad y era un pequeño muy agradable, de cabello negro y ojos almendrados como los de su padre, su hermosa y abierta sonrisa le recordó a Candy a su querido y desaparecido amigo Stear, este niño debía de ser tan inteligente como lo fue su tío, pensó la rubia, entonces el pequeño se animo a hablar, internamente había una extraña conexión entre Bryan y Candy y esta ultima lo sabia bien.

-USTED ES LA TIA CANDY, VERDAD???? Pregunto Bryan alzando la voz y animándose a hablar con la voz más dulce que Candy había escuchado hasta ese momento.

-Así es y estoy muy feliz de que por fin los conozco a ambos, tú eres Bryan cierto??? -dijo dirigiéndose al niño,

-Oíste Ann???- , hablo a su hermana-, SABE MI NOMBRE la pequeña solo lo miro sin decir palabra

-De hecho - hablo candy - Conocí a Ann cuando era muy pequeña, la última vez que la vi tenia cuatro años. - dijo sonriéndole a la pequeña,

-Pues yo no me acuerdo de usted pero mi mama contó algunas cosas .- dijo seriamente la niña quien se miraba más segura y madura que la mayoría de las niñas de su edad.

-Cosas?? Que clase de cosas?.- Pregunto Candy intrigada

-Decía que usted era diferente a las demás personas -, comento Bryan con una enorme sonrisa.

- También papá lo decía. - Dijo Ann retomando la conversación, pero Candy pudo notar que las palabras de Ann no tenían emoción.

- Candy - hablo la señora Elroy - Tu y yo tenemos una conversación pendiente

Candy asintió con la cabeza

-Bien niños nos veremos durante la cena se despidió Candy a lo que recibió la sonora contestación de Bryan..

-SIII¡¡¡¡¡ contesto el niño emocionado con la idea de cenar con la rubia, que al pequeño le parecía toda una hada o una princesa de cuentos de ada.

Los pequeños se despidieron, Bryan con un delicioso beso, por su parte Ann hizo una reverencia, ante la orgullosa mirada de la Sra. Elroy y acompaño a su hermano fuera del salón escoltados por George.

-Son encantadores.- comento para sí Candy, pero en voz alta, de manera que la Sra. Elroy respondió.

-Así es y ahora Candy que estas más tranquila y menos alterada, quiero hablar contigo de un asunto serio.

-Vaya pensó candy ahora resulta que la que estaba alterada soy yo, vaya con la tia

-SI QUE PASA contesto audiblemente Candy.

-Bien quería hablar contigo sobre el asunto de la custodia de los niños, estoy al tanto de que archi te nombro su tutora legal, pero también entiendo que tu tienes tu propia vida, además tomando en cuenta que dicha decisión Archí la tomo en una situación bastante premeditada no es conveniente ni para ti ni para los niños que tu te hagas cargo de ellos.- hablaba la Sra. Elroy ante los muy asombrados ojos de Candy - Por tanto he arreglado que con solo firmar unos cuantos papeles me cedas la custodia total de los niños, Eliza en su noble corazón ha estado también deacuerdo en ella misma atender alguna de las necesidades de los pequeños y por supuesto tu saldrás ganando así podrás regresar a África y seguir con tu vida, entiendo si quieres pensarlo pero recuerda que todo es por el bien de los niños

Candy estaba perpleja, que quería ella decir con esto, estaba sugiriendo que dejara la responsabilidad que Archie le había encomendado?? Que dejara solo a esos dos adorables niños??? NO ella no aria eso aquello estaba en contra de sus convicciones, jamás había sido una cobarde y jamás le había dado la espalda a nadie no era ahora que los niños necesitaban de ella y que Archie había confiado en ella, que iba hacerlo así que miro a la Sra. Elroy y con toda la determinación de su ser dijo:

-NO HAY NADA QUE PENSAR, YA TOME LA DECISIÓN, Y PIENSO QUEDARME CON LOS NIÑOS Y CUIDAR DE ELLOS, habla Candy con mucha endereza

-PERO CANDICE, PIÉNSALO!!!!!! Hablo desesperada la Sra. Elroy, aunque Sabia que no podría lograr gran cosa si Candy ya había tomado su decisión.

- No tengo nada que pensar.- hablo Candy mientras se ponía de pie, y se dirigía a la puerta.

-CANDICE, ESPERA MUCHACHA DESAGRADECIDA, DESPUÉS DE TODO LO QUE HEMOS HECHO POR TI - hablo indignada a Candy, tratando de hacer que ella se sintiera responsable

-Y lo agradezco mucho.- dijo Candy Pero eso es otro asunto que nada tiene que ver con los niños o la gratitud.- dijo Candy. Después de esto salió de la habitación dejando tras de sí a una anciana en verdad disgustada

A las 8:05 se sirvió la cena y a las 8:10 todos habían ya tomado sus lugares, todos excepto Candy, que como era muy normal en ella estaba algo retrasada, la señora Elroy miraba el reloj de pared impaciente, hasta que llego candy sonrojada y pidiendo disculpas, la Sra. Elroy que todavía estaba enojada con la rubia por su anterior discusión, se limito a mirarla con reproche y todos comenzaron a cenar, la cena transcurrió tranquila y en su mayoría en silencio, solo La Sra. Elroy hablaba de vez en vez para dar indicaciones de etiqueta a Ann quien se esforzaba mucho en ese ámbito, y se limitaba a sonreír cuando los niños le dirigían alguna mirada discreta siendo el que mas volteaba a mirarla y de menos discreción Bryan.

El pequeño había querido hacerle un par de preguntas a su nueva tutora pero no se había atrevido hasta que sin mas tomo aire, y se armo de valor.

-Tía candy puedo preguntarte algo??? - Se animo a hablar Bryan, después de una escrupulosa inspección al rostro de la rubia.

-Si Bryan por supuesto que puedes...contesto Candy dulcemente

-Bien quiero preguntarte algo sobre el país que vivías, África.- dijo Bryan emocionado

-Ahh, vaya y que es lo que quieres preguntar?

-El tío alberth dice que tus has vivido mucho años allá, fuiste alguna vez a alguna selva, viste a algún nativo

-Por supuesto contesto Candy divertida ante los asombrados ojos de Bryan

-Es verdad que los nativos comen gente?.- pregunto aun mas emocionado el niño

-Bueno no realmente, lo que pasa es que.- empezaba Candy a dar una explicación cuando fue interrumpida por Ann

-BRYAN, DEJA YA EN PAZ A LA TIA CANDY, Y SABES QUE NO DEBES HABLAR DE ESE TIPO DE COSAS EN LA MESA, - reprendió a su hermano Ann muy disgustada y arruinándole toda su felicidad de ese momento en su mirada el reproche hacia su tía no se hizo esperar, la mayor no debería haber permitido al pequeño seguir con su conversación de caníbales, en la mesa cosa que Ann miraba muy mal.

-ANN - hablo candy.- No tienes por que hablarle así a tu hermano.- Ann la miro con mas rencor todavía, por no respetar su autoridad de hermana mayor, así que se limito a mirar fieramente a Candy y ordenar a Bryan que siguiera comiendo.

Candy entonces llego a la conclusión que Ann se tomaba en serio su papel de hermana mayor y defensora de las buenas costumbres, asi que sin decir mas, siguió comiendo.

Al terminar la cena, todos se retiraron a sus habitaciones y Candy no fue la excepción, pues tan cansada estaba por el largo viaje que había hecho, saco ropa de su maleta, tomo un baño y se dispuso a acostarse y dormir, pero esa noche no podía dormir, 6 años fuera del país, después de tanto tiempo, ya ni siquiera recordaba lo que se sentía dormir en esa habitación, recordó que 6 años atrás había dormido en esa misma cama, pero no sola, sino con su esposo, ladeo su cuerpo tratando de evocar el aroma a madera de su esposo, había pasado 3 años desde su muerte, y aun no podía acostumbrarse a estar sin el, después de todo, el se había convertido en su amigo, su compañero y su amante y ahora no-tenia nada.

Recordó cuando había conocido a su esposo en esa misma mansión, ella tenia apenas 16 años, la guerra recién había comenzado y ella acababa de ser transferida al Hospital en Chicago donde trabajaría y estudiaría a la vez, el primer día de su llegada había ido a la mansión Aundry con Archi Y Stear, con la firme convicción de hablar con el Sr. Aundry y pedirle que la repudiara , pero en su lugar se encontró con la Sra. Elroy a quien ayudo en un acto de bondad departe de Candy, en agradecimiento la Sra. Elroy le había permitido junto con Any quedarse en una de las habitaciones de la mansión, pero gracias a la intervención de Eliza y Sara leegan habían terminado pasando la noche en la casita del árbol, fue entonces que Eliza les hizo una invitación un plan nada agradable pero si astuto, robar los vestidos de Any para que ellas se presentaran con sus ropas habituales, y burlarse de ellas.

Cuando Candy y Any llegaron a la fiesta Any empezó a llorar desconsolada, pero Candy como era su costumbre se mostró fuerte, lo cual llamo la atención de Marck un joven medico francés que también había sido invitado a la velada, Marck había quedado prendado de la joven esa noche, la ayudo a bajar de la torre, y también hubo bailado con ella, pero como todo lo que tiene un principio tiene un fin, Marck se despidió tenia que marchar a combate, no sin antes llevar a Candy a su hospital, a Marck le había gustado mucho Candy, y a Candy ciertamente no le era indiferente, pero en ese tiempo no había cupo en el corazón de Candy, pues este estaba ya ocupado (es innecesario decir por quien verdad???????), esa noche Marck partió al frente, ninguno de los dos sabría las vueltas que daría la vida, y por supuesto no sospechaba en absoluto, que él terminaría siendo el dueño de los afectos de Candy…

Muchos años después de que Candy terminó con Terry, esto es en 1919 cuando la guerra hubo terminado, Candy volvió a encontrarse con este rubio de ojos azules, durante una fiesta dada en honor a los logros de Alberth en los negocios, Como en otros eventos Candy había bajado del brazo de su querido hermano, Alberth, logrando como siempre, la admiración de los jóvenes presentes quienes estaban por demás interesados en la hermosa heredera Aundry, Marck la había visto, y con un poco de investigación había averiguado que la joven no estaba casada, ni comprometida y que a pesar de que muchos jóvenes la cortejaban, ella no mostraba interés en ninguno, poco a poco fueron haciéndose amigos, y tras un noviazgo corto, contrajeron matrimonio.

Marck Collings y Candice Aundry, Marck contaba con 25 años de edad mientras que Candy contaba con 22 años, después de tres meses de contraer nupcias, el joven matrimonio partió con rumbo hacia África, donde Marck, seria director de un Gran Hospital en uno de los países mas importantes de África, Candy había partido llena de ilusiones, el perder a su esposo fue algo muy duro, pero ella estaba segura de que lo estaba superando, con valor y endereza, poco a poco el cansancio la fue venciendo hasta que no pudo mas y se quedo dormida, al día siguiente, tendría que hacer un viaje por demás ansiado.

Esa mañana Candy se había levantado con muchas energías, preparo a los niños y sus maletas, pues no pensaba dejarlos, y ella misma se preparó para el viaje. Hacia tanto que no había estado en el hogar de Pony ella sabia, que les daría una enorme sorpresa pues la esperaban hasta el día siguiente, el viaje fue emocionante y divertido al menos para Bryan y Candy, Ann por su parte estaba encerrada en su propio mundo y se limitaba a contestar si o no a lo que Candy le preguntaba, entonces Candy comprendió que seria difícil tratar con Ann. Por fin llegaron a su destino, el coche se estaciono frente al edificio, y Candy se quedo sola parada contemplándolo.

Una anciana de cabellos blancos, se acerca a la ventana, para ver quien había llegado y a través de ella pudo ver, a una joven rubia, espigada y de aire inocente mirar el edificio con ojos entristecidos y a punto del llanto, a su lado dos niños que le parecieron familiares… se quito las Gafas y las limpio para poder ver mejor, sus ojos se abrieron enormemente y llamo a su compañera y amiga, quien estaba sentada junto a la mesa bordando un pequeño suéter,

-Hermana Maria, - hablo pausadamente la srita. Pony

- SI - contesto la hermana sin dejar de tejer

-A quien le recuerda aquella mujer?? - dijo apuntando hacia el lugar donde se hallaba Candy

La hermana Maria dejo a un lado el tejido para acercarse a la ventana, abrió enormemente los ojos cuando vio de quien se trataba

-CANDY, CANDY - grito la Hermana Maria, ante lo cual la señorita Pony salido corriendo de la habitación sin miedo a poder tropezar y la Hermana Maria salió corriendo tras ella.

Candy se encontraba absorta en su contemplación, escucho una voz conocida llamarle, entonces fue cuando vio a las mujeres a las que les debía todo su ser, corrió hacia ellas y en un abrazo desesperado ahogaron todas sus frustraciones, dejando que el llanto corriera libremente por sus mejillas

SEÑORITA PONY, ESTOY AQUÍ ESTOY DE NUEVO EN CASA - decía Candy entre sollozos y llanto, por su parte la señorita Pony y la Hermana Maria no podían siquiera hablar de la emoción del momento.

La escena era vista por los ojos de todos los asombrados niños del hogar y de los dos niños al cuidado de Candy, después de los saludos y de que Ann y Bryan hubieron saludado también a las damas del orfanato, entraron al lugar.

La cena transcurrió entre amenas risas y desplantes de alegría, cuando todos los niños se habían retirado y los adultos hecho sobremesa Candy comento a sus madres, los planes que tenia respecto a los niños y ella misma.

-Bueno he estado pensando en irme a vivir con los niños a New Yersey.-- comentó Candy sorbiendo té de su taza

- PERO PORQUE? - Pregunto sorprendida la Srita. Pony

-Bien el padre de Marck vive allá.- contesto tranquilamente la rubia

-Pensé que el padre de Marck vivía en Pensilvania?? - Comento sorprendida la señorita Pony de tener la información equivocada.

-Así era hasta que la madre de Marck murió hace un año, Charles decidió que la casa era muy grande para el solo y decidió vivir en un lugar más pequeño y campirano. -Explico Candy- además de los recuerdos, la casa era como un gran álbum familiar, lleno de recuerdos.

Después de esto sé cerro la conversación y todos se fueron a dormir el día siguiente estaría lleno de muchas cosas por hacer. Durante su estancia Candy visito a todos sus amigos, y después de dos maravillosos días en Pony emprendió el viaje a Chicago.

Neal se encontraba solo en la habitación, en su mente sola había un pensamiento, solo 5 letras formando un nombre, un nombre de mujer, una mujer que lo había despreciado y con ello humillado en varias ocasiones, pero siquiera su matrimonio con otro hombre, habría bastado para que él desistiera de sus sentimientos, Neal se había convertido en un hombre sin escrúpulos que pisoteaba al que podía, en aquella habitación pensaba en la forma de llamar la atención de la mujer que aun atormentaba sus noches, cuando la imaginaba en los brazos de otro hombre, los de su propio esposo, no la había visto durante 6 años el mismo se preguntaba como había sobrevido todo ese tiempo, entonces pensó como era posible que amara tanto a una mujer a la que odiaba de la Misma forma, el mismo reconocía que estaba obsesionada, pero también reconocía que nunca antes él había sentido algo tan fuerte por alguien, si tan solo ella le diera una oportunidad, se decía Neal Leagan, era demasiado severo el castigo de amar a una mujer que el bien sabio nunca correspondería sus sentimientos, pero él la obligaría ya hallaría la manera. Desde su ventana pudo ver un auto estacionándose y pudo distinguir la silueta que deseaba ver, la de Candy.

Candy subió, lo escalones algo aflojerada, estaba cansada por el viaje y las emociones del día cuando vio la sombra de un personaje no muy apreciado por ella, con un gesto de fastidio levanto su rostro y se encontró con la desagradable cara de Neal Leagan.

- Vaya pero si es la Sra. Collings, así que deciste regresar, sin tu esposo no eres tan valiente ehh se puede saber a donde fuiste?

-LO QUE YO HAGA NO ES ASUNTO TUYO sentencio Candy pasándolo de largo

-Si lo es, sabes que te quiero y estoy seguro que en el fondo de tu corazón tu también sientes lo mismo por mi - Habló iracundo Neal, acercándose peligrosamente a la rubia.

-En verdad crees que me enamoraría de un bruto animal como tu??? No te hagas ilusiones Neal

-¿Cómo te atreves a llamarme así???

-Todos lo saben incluso Marck lo sabia, encontró un zorrillo moribundo en la granja y lo llamamos Neal Leegan, muy buen nombre, aunque injusto para el pobre animalito y decidimos cambiárselo no era justo para él. - Dijo Candy con una sonrisa burlesca

-TE CREES MUY LISTA?????? Pregunto Neal iracundo, reaccionando violentamente sujeto a Candy de las manos empezando a lastimarla

-SUELATAME NEAL, SUÉLTAME BRUTO, SUÉLTAME O… demandaba exasperada la joven

-O QUE???????

-TÉ ARREPENTIRAS... Contesto una tercera voz…

Continuara...