Perdónenme infinitamente, les juro que no me he olvidado de la historia, el asunto es que entré a estudiar y esta semana fue espantosa. Pero las cosas han mejorado y la otra semana actualizaré "Proyecto Phantom" :3

No prometo nada con esta, estoy escribiendo apenas el capítulo 3, pero saben que los estudios priman en el asunto.

Danny Phantom y sus personajes pertenecen al gran señor Hartman, y desgraciadamiente a Nickelodeon inc.


Capítulo uno: La elegida.

El viaje en bus hasta Amity Park me tomó un día y medio. La comida no fue buena y este estúpido cuerpo se indigestó, si hay algo que detesto de los humanos son sus enfermedades. El dinero que tenía no era suficiente para conseguir una habitación siquiera un par de días, tendría que hacer el cambio de forma inmediata. Decidí ir a la secundaria pública de la ciudad, allí podría encontrar a una joven víctima cuyo cuerpo me fuese de utilidad. Y aunque cualquier chica entre los 15 y 18 años es perfecta, siempre debo estudiarla un poco.

La escuela lucía como cualquier otra: aburrida, y pensar en que debería tomar las mismas lecciones de nuevo la hacía insoportable. Me recosté en la cerca junto al campo de atletismo presumiendo poco interés, pero prestando especial atención al grupo que disputaba una dispareja carrera en la pista. La maestra era enorme y gritaba con desdén a los desgastados estudiantes. Distinguí tres grupos: los que llevaban la delantera, los chicos eran enormes y las chicas bien dotadas; había una en especial de tez morena, presumida, siendo asediada por el más grande de los chicos, uno rubio de ojos azules. Ellos eran los jugadores de todos los deportes de la escuela y ellas las porristas, en todas partes es igual. Desistí en la idea de la chica presumida y vi el segundo grupo: los intermedios, de contextura y estatura promedio, nada especiales, algunos con lentes. Había entre ellos una chica de ojos verdes y cabello castaño, prospecto a ser popular, posible candidata. El último grupo era el más curioso: tres personas, dos chicos, una chica. Todos delgados y al parecer de la misma edad, ella parecía llevarles ventaja pero disfrutaba más hablando de algo en particular con sus amigos que de simplemente correr para ganar.

Esa chica me gustó.

Pero no podía precipitarme, además, Molly tenía mareo. Ese era un signo característico del agotamiento del cuerpo. Me recosté bajo la sombra de un árbol en el parque cercano a la secundaria, esperando porque el cuerpo se estabilizara. Si mis cálculos eran correctos, tenía menos de dos días para mudarme. Debía estudiar a la chica.

La salida de la escuela fue a las 2:45. En manadas se distribuyeron por los diferentes caminos pero yo seguí al trío curioso. Atravesaron media ciudad caminando –agorador para mí- y entraron en un local de comidas llamado "Nasty Burguer." Me senté en la mesa contigua a la suya y pedí una simple malteada. No escuché sus nombres, se limitaron a hablar de otras personas (Paulina, Dash, Valerie, Kwan. Solo por mencionar algunos nombres), y hablaron de algo en clave que no supe descifrar, parecían hablar de un ente ulterior que les era afín. Finalmente se levantaron y tomaron un camino completamente diferente. Anocheció mientras caminaban y yo los seguía. Se detuvieron frente a una casa de dos pisos, violeta, yo me escondí en la escalera de la casa anterior. Se despidieron y los chicos emprendieron marcha. Ésta era entonces la casa de la chica, quien les despedía a distancia con la mano en alto, para luego girarse, peinar su largo y lacio cabello negro hacia atrás y entrar sonriente por la puerta de la casa.

Entonces algo extraño ocurrió: el pecho me dolía, bueno, a Molly, como si estuviese siendo aplastado por kilos de fuerza. Con la respiración agitada y la mano derecha intentando hacer presión sobre el pecho, corrí hasta el callejón que había dos calles antes y me escondí, respirando pesadamente, rogando porque Molly resistiera…pero no lo hizo. Antes de poder intentar pensar en algo, el cuerpo cayó inconsciente.

Minutos después, o así me lo pareció, pude escapar del cuerpo que ahora estaba inerte. Antes de dejar a Molly abandonada en aquel espantoso lugar, le di una última mirada: pálida, ojos castaños, cabello oscuro ligeramente ensortijado. Era realmente linda, qué gran pérdida para la sociedad…Bah, como si realmente importara, lo cierto era que extrañaría ese cómodo cuerpo.

Tensé un poco los músculos de mi cuello fantasma antes de volverme invisible y volar de regreso a la casa de la chica. Lo había decidido: ella sería mi siguiente cuerpo. Atravesé la entrada y la casa guardaba absoluto silencio. La fachada era común, pero dentro era un espacio completamente distinto: amplio y diversamente amoblado. Creí distinguir un cuadro original de Picasso en una de las paredes de la sala. Seguí el camino de las escaleras hasta el segundo piso, había varias habitaciones y la duda me asaltó, afortunadamente la chica salió del baño y entró en la habitación del extremo derecho.

Crucé la puerta. La habitación era oscura, de tonos rojo, negro y violeta. Me llamó la atención las cortinas estilo teatro que cubrían la ventana. La chica se sentó frente a un tocador de aspecto lúgubre y se contempló con un gesto extraño en el rostro: debía ser algo que estaba pensando.

-¡Samantha!- Una voz femenina llamó desde el primer piso. La chica torció la boca en un gesto de disgusto.

-¡¿Sí, mamá?!- respondió con voz serena.

-¡¿Podrías bajar un momento?!

-¿Ahora qué?- Susurró la chica para sí, se levantó y salió del cuarto.

Samantha. Lindo nombre. Aproveché su ausencia para inspeccionar un poco más: el cuarto estaba tapizado en una alfombra roja, había varios CD's y revistas regados al azar y una laptop sobre mesa de noche. La cama también tenía tonos rojos y negros. Una personalidad muy definida al parecer. Solo por aventurar, revisé el clóset: ropa negra a diestra y siniestra. Una chica gótica…¿con un diario? Oculto entre el mar de botas negras había un libro violeta bastante extenso, las primeras anotaciones lucían como escritura de pre-escolar, pero conforme avanzaba, la caligrafía adquirió identidad propia. Leí una anotación de la semana pasada.

"Miércoles 14.

Como es usual, el examen de literatura fue pan comido. No puedo creer que me hayan hecho leer "La narración de Arthur Gordon Pym" de nuevo. Lancer tendrá que ampliar su colección de literatura universal si quiere sorprenderme.

Lo cierto es que, lo más interesante del día, fue el hecho de que los chicos recordaran la fecha de hoy: exactamente hace 12 años nos declaramos amigos de por vida. Realmente me tomaron por sorpresa con el par de rosas negras que me dieron, ha sido el detalle más lindo hasta ahora…aunque no pude evitar reírme al descubrir que ellos no conocen el significado de la flor, bueno, tendré que enseñárselos alguna vez, porque no pude hacerlo en el momento, lo hubiese arruinado por completo.

Y…ocurrió algo extraño, y debería golpearme por ser idiota al emocionarme con eso: al final del día, cuando tuvimos un rato solos, Danny me regaló una rosa diferente, sin motivo aparente. Era…naranja. No puedo concebir qué el piense en mí de esa forma, aunque no deja de ser emocionante. Prefiero no formar teorías al respecto."

Danny. ¿Por qué me pareció que había un interés especial en ese chico? Sería un problema adicional con el que tendría que lidiar mientras fuera el huésped de Samantha.

La puerta de la habitación se abrió de golpe y dejé caer el diario en la página que había leído, aún continuaba siendo invisible. La mirada escéptica de la chica me dijo que era alguien astuto, y se había dado cuenta de mi intromisión, además de los aspectos visibles obvios.

-¿Quién está aquí?- Preguntó con voz fuerte. –Sé que hay alguien aquí y será mejor que salgas. No te tengo miedo.- Oh, debería.

Caminó hasta el diario y leyó con horror la página abierta.

-¡Más vale que no seas tú, Daniel Fenton!- Espetó furiosa. Luego se sonrojó y guardó el libro en el espacio vacío entre las botas del clóset. –Estoy alucinando.- Se dijo y caminó de nuevo hasta el tocador. ¿Por qué había mencionado al chico Daniel? Seguramente "Danny" era la abreviación del nombre completo. Aunque eso no explicaba el cómo podría haber entrado él a la habitación.

Esa era la parte que no me gustaba: la posesión. He visto a otros fantasmas hacerlo, no es complicado, pero conmigo, es completamente distinto. Yo me adhiero al humano, a su cerebro, sus terminaciones nerviosas, todo. Yo siento al humano, y al entrar de golpe el impacto es tal, que tanto el cuerpo hostal como yo, caemos inconscientes mientras logro acoplarme del todo a él.

Incómoda por pensar en el hecho, suspiré resignada y me lancé contra el cuerpo de la chica. El cuerpo me recibió sin complicaciones, y antes de colapsar, tuve tiempo de mirarme en el espejo: sus suplicantes ojos violetas parecían oponerse a mi control, hasta que adquirieron mi tono rojizo y finalmente caí al suelo.

Continuará.


Notas de la autora:

Chica de ojos verdes y cabello castaño: Mia. (Tiene un primer plano en "Beauty Marked" n-n)
"La narración de Arthur Gordon Pym" © Edgar Allan Poe. (Por si quieren saber, no lo he leído XD)
Rosas negras: separación. (.__.)
Rosas naranjas: Entusiasmo y deseo pasional. (.w.)


Creo que lo del cuerpo hostal fue evidente desde el principio XD veremos qué pasa.
Ah sí, el semi-DxS empieza en el cap 2, va a estar bueno...y me odiarán, pero de eso se trata XD

Abrazos.