¡Hola! Aquí está el primer capítulo de UNE V2 espero les guste. (Sailor Moon no me pertence)
Sailor Padme
Capitulo I: Fin de un sueño
Tokio, Japón.
Usagi caminaba por las frías calles de Tokio, el invierno estaba más recio que en días pasados, a pesar de estar ya en su última etapa. La chica metió sus manos a los bolsillos de la chamarra para obtener un poco de calor. La noche ya había caído en la ciudad, ese día Usagi había salido tarde de la universidad debido a que se encontraba apenas aclimatándose a su nuevo estilo de vida como estudiante universitaria, así que se quedaba hasta tarde estudiando, no quería ser una carga para nadie, y mucho menos para Mamoru, así que daba su mejor esfuerzo para poder hacerlo sin ayuda de ninguno de ellos.
Al fin llegó al edificio donde residía, caminó lentamente hasta la entrada, con pesar tuvo que sacar sus manos del calor de los bolsillos para encontrar la llave que había guardado dentro de su mochila, por suerte estaba a en el primer bolsillo, no tuvo que batallar demasiado para hallarlas y se apresuró a abrir la puerta de cristal. Caminó por el corto pasillo hasta el elevador, esta vez con un paso veloz, ya que estaba apunto de irse sin ella, apenas y logró entrar y presionó el botón del piso 3. Espero con paciencia a que el vehículo la llevará a su destino, finalmente se detuvo y la chica camino hacia fuera para dejar el elevador.
"Buenas noches, sra. Chiba" le saludó cortésmente el portero del edificio, quien colocaba una lámpara después de haber cambiado la bombilla fundida.
Usagi le sonrió "Buenas noches sr. Mori" dijo mientras habría la puerta de su departamento "Que bueno que ya cambió el foco, había estado sufriendo un poco por ello" dijo agradecida.
El hombre descendió de la pequeña escalera portátil, secó un poco el sudor que yacía sobre su frente con su pañuelo "Si, lo siento por la demora, pero había otros problemas en los pisos de abajo y tuve que dejarlo hasta el final" confesó "Pero ya no le dará problemas, por un buen rato" dijo y tomó la escalera "Que tenga buena noche" dijo despidiéndose.
Usagi asintió y entró finalmente al departamento, el lugar estaba en penumbras, a ciegas pasó su mano sobre la pared para hallar el apagador, hasta que finalmente lo halló. El lugar se iluminó, Usagi se quitó los zapatos, colgó su mochila en el perchero que estaba en la entrada, se quitó la chamarra y bufanda y caminó descalza sobre la suave alfombra. Luna no estaba en casa, se había quedado con Minako desde hace unos días, por petición de Usagi, quería estar sola en casa. Caminó y dejó caer suavemente su delgado cuerpo sobre el confortable sofá de color amarillo y cerró un segundo sus ojos, pero los tuvo que abrir de inmediato cuando alguien tocó a la puerta. La chica se levantó con cierta dificultad y caminó hasta la entrada "¿Quién es?" preguntó, pero no obtuvo respuesta "¿Quién es?" preguntó de nuevo, pero nadie respondió, así que miró por la mirilla de la puerta, pero no vio nada, el otro lado de la puerta estaba completamente oscuro, Usagi se sorprendió, no hacia mucho había visto al señor Mori cambiar el foco de la lámpara. La chica dudó un poco en abrir, pero de nuevo tocaron, así que sin pensarlo abrió.
Usagi saltó del sofá, su cuerpo estaba helado, los brazos le ardían, se los descubrió de las mangas de la blusa "¡Dios mío!" Usagi gritó horrorizado al mirar el aspecto de sus brazos, cientos de rasguños los cubrían y la sangre brotaba ligeramente de las heridas que parecían recién hechas, corrió hasta el baño y tomó un par de toallas para cubrirlos, el dolor era insoportable. Salió hasta la sala de nuevo y tomó el teléfono, busco su agenda, pero se detuvo¿a quién llamaría? Ya era una mujer adulta y tenía que resolver sus propios problemas ella sola, pero lo tuvo que pensar de nuevo, aquellos rasguños y golpes habían aparecido de la nada, apenas había cerrado sus ojos cuando sintió el horrible ardor que cubría sus extremidades superiores, así que tomo el teléfono "Hola, soy Usagi, puedes venir, pasó algo" dijo con su voz entrecortada, al borde del llanto.
"¿Pasó algo?" preguntó la voz al otro lado del teléfono claramente confundida "¿Qué pasó Usagi¿Está contigo Luna?"
Usagi respiro profundo tratando de apaciguar el dolor que sentía recorrerla "No, ella está con Minako ahora y no quiero llamarla a ella, por favor ven, te necesito" dijo con voz entrecortada.
"Voy en camino" respondió y colgó.
Usagi caminó hasta el baño de nuevo, el dolor se volvía cada vez más intenso, apenas podía soportarlo, se miró en el espejo y su horror se incrementó, su rostro presentaba moretones, rasguños y lo que parecían mordidas en sus rojas mejillas "¿Qué es esto?" dijo palpando levemente su rostro con las yemas. Usagi no podía creer lo que veía frente a ella.
Pasaron 20 minutos, Usagi se había mantenido sentada en el sofá, tratando de curar sus brazos aunque el dolor le impedía hacerlo sola, largas lagrimas caían de sus hermosos ojos azules. Finalmente el timbre sonó, lentamente Usagi se puso de pie, caminó hasta la puerta "¿Quién es?" preguntó entre el llanto.
"Soy yo, ábreme" escuchó.
Usagi abrió la puerta enseguida "Gracias por venir" dijo aun entre lagrimas, mirando a la chica de rubio cabello.
Haruka miró incrédula a la chica, sus brazos estaban seriamente lastimados, pero sin duda lo que más la impactó fue su rostro herido "¿Qué sucedió?" preguntó angustiada, entró al departamento, siguiendo a Usagi y cerrando la puerta tras ella.
Usagi se sentó de nuevo en el sofá "Estoy asustada" dijo soltando el llanto de nuevo "No sé que me pasó, yo llegue a casa, después de la escuela, me recosté unos segundos en el sofá, alguien llamó a la puerta, pero de pronto estaba en el sofá, de nuevo y con esto" dijo mientras le mostraba sus brazos y rostro.
Haruka apenas y podía creer lo que oía y veía "Pero ¿no recuerdas algo más¿si te caíste al regresar de la escuela¿algo?"
Usagi negó con la cabeza "No, sólo eso, cuando llegue aquí todo estaba bien" respondió "No sé que fue" confesó confundida y sin dejar de llorar.
Haruka se sentó a su lado, tomo el botiquín que Usagi tenía a su lado "Esto va a doler mucho" le dijo tomando el alcohol y pedazos de algodón, suavemente comenzó a limpiar las heridas de su brazo derecho.
Usagi gimió un poco ante el dolor, pero trató de soportarlo lo más que pudo, mientras Haruka se encargaba de sus heridas "Siento haberte molestado" le dijo entre lágrimas.
Haruka le sonrío negando con la cabeza "Tu jamás me molestas, además esto no es algo fácil de hacer sola" le dijo tratando de confortarla "Aunque no sé que es exactamente lo que te pasó" dijo confundida "Esto parece un ataque, las heridas no son muy profundas, pero quien las halla hecho sabía lo que hacía, mira".
Usagi miró con cuidado lo que Haruka le mostraba: SERÁS MIA decía claramente escrito entre los rasguños del brazo izquierdo "¿Serás mía?" Usagi se preguntó mirando a Haruka "¿Crees que sea algún mensaje, o solo una coincidencia?".
Haruka encogió sus hombros "Seguro es una simple coincidencia" dijo, pero en el fondo sabía que eso no era una simple coincidencia, algo estaba pasando, pero no podía más que cuidar de su princesa mientras que aquello que la atacó se hiciera visible. Quien este tras Usagi está actuando rápido pensó Haruka.
Usagi acomodó su cabeza con mucho cuidado sobre el pecho de Haruka "Gracias por haber venido, no sabía a quien recurrir, solo pude pensar en ti" dijo abrazándose a su torso, cerró sus ojos tratando de dormir.
Haruka besó la rubia cabellera de la chica "Yo siempre estaré para ti, cuando tú me necesites" dijo abrazando con más fuerza a la chica tratando de no lastimarle más su ya de por si herido cuerpo. Haruka estaba muy preocupada por la pequeña princesa en sus brazos, pero aún así, con ella en sus brazos, no pudo apartar su vista de la fotografía en la mesita de noche, ahí estaba Usagi abrazada de él, el príncipe de la tierra y a quien también tenía que proteger, aun arriesgando su propia vida, él, quien había dejado sola a Usagi para cumplir con sus propios planes de vida, a pesar de que Usagi era ya su esposa, ahí, ellos dos, vestidos con ropas de gala, ella con su bello vestido blanco, cubierto de rosas del mismo matiz, largos collares de perla cubrían su belleza y una hermosa corona adornaba su rubia cabellera, el velo tenía destellantes piedras incrustadas, Usagi lució hermosa aquel día, el feliz día de su boda, como cada día que ella lograba recordarla.
Haruka escuchó la suave respiración de la chica que yacía en sus brazos profundamente dormida, no pudo evitar sentirse muy mal al verla dormir placidamente, pero con terribles heridas cubriéndole el rostro y brazos, las lagrimas abandonaron sus ojos y corriendo por su rostro, Haruka apretó los ojos tratando de contenerlas, pero le fue inútil. Sutilmente trato de librarse del calido abrazo en que su dulce princesa la tenía sujeta. Se levantó de la cama con mucho cuidado tratando de no despertarla. Usagi se movió un poco, el agotamiento y el dolor la habían dejado en un sueño profundo.
Haruka caminó alrededor de la habitación tratando de entender que había sucedido, pensaba pero nada le daba una idea, alguna clave. ¿Qué puede ser, quién? Pensó. Revisó entonces la sala, imagino la situación desde el momento en el que Usagi había vuelto a casa después de la universidad como ella se lo había contado, la vio sentada en el sofá, con los ojos cerrados, se giró hacia la puerta, caminó hasta ella, y entonces algo llamó su atención, la puerta tenía ligeras manchas de sangre alrededor de la perilla, parecían huellas, de uñas tal vez, pero demasiado delgadas, talvez el arma con la que la habían herido, pero la pregunta surgía ¿por qué Usagi no recordaba lo que había sucedido? La puerta tenía pequeños rasguños, pero no podía reconocer si también los había provocado aquello.
"Haruka¿sigues aquí?" preguntó una somnolienta Usagi, saliendo de su habitación.
Haruka asintió con la cabeza "Si" dijo y caminó hacia ella "Debes volver a la cama, tienes que descansar" le pidió guiándola de nuevo al interior de la habitación.
Usagi se detuvo "No puedo dormir" dijo tallando sus ojos "Tengo sueños horribles" le dijo abrazándose a ella "¿Por qué Mamoru no está aquí? Lo necesito tanto" dijo rompiendo en llanto "Si él estuviera aquí nada malo sucedería".
Haruka sintió rabia, era cierto, por que ese hombre quien decía confiadamente amarla tanto que la había abandonado, la había dejado sola "No llores, por favor" le suplicó conteniendo su propio llanto "Él no puede estar aquí, tú conoces sus razones" dijo tratando de confortarla, aun cuando estaba furiosa con él.
Usagi soltó a Haruka "Es verdad" secó sus lagrimas y caminó hasta la mesita de noche, donde descansaba una fotografía, misma que Haruka había estado observando detenidamente "Él volverá pronto, estaremos juntos, por siempre" dijo besando la fotografía "Vuelve pronto, amor mío" y se recostó en la cama, con la foto en sus brazos.
Haruka sintió aun más arder su corazón en ira, veía la devoción y amor ciego que claramente Usagi le profesaba a él, quien no sólo era su amor ahora, si no que era el hombre en su pasado y en el futuro mismo, y sobre todo le dolió tener que aceptar que Usagi era una mejor persona gracias a su ayuda, Mamoru siempre había apoyado a Usagi, y sin él a su lado ella no hubiese podido superar todas y cada una de las pruebas que hasta entonces se le habían presentado, y está era una también, Usagi estaba más tranquila por el simple hecho de pensar en él, en que volvería pronto para estar a su lado. Haruka suspiró en resignación, caminó entonces hasta la cama y se recostó a un lado de la ya dormida Usagi, aún en penumbras pudo ver la sonrisa que se dibujaba en el rostro de la joven princesa, envolviendo con sus brazos la fotografía de su boda, así que cerró sus ojos, intentando calmar su dolor.
Haruka abrió sus ojos, la habitación estaba iluminada por los rayos de sol que se colaban por la delgada cortina de la habitación, por un momento se encontró confundida, despertaba en un lugar extraño, en una cama extraña. ¿Dónde estoy? Se preguntó, pero su mente entonces se aclaró al notar la foto sobre el otro lado de la cama. Un sonido entonces llamó su atención.
Usagi salió del baño envuelta en una toalla blanca, su cabello estaba aun húmedo. Se miró entonces en el espejo del tocador de la habitación incrédula aun, pues lo había visto en el espejo del baño, pero creyó que era un error óptico, una jugada de su ojos, los golpes en su rostro habían disminuido significativamente, los moretones apenas y se notaban, sus brazos también tenían un aspecto más saludable, excepto por la clara escritura SERAS MÍA sobre el brazo izquierdo que seguía tan clara como la recordaba.
"Es extraño" exclamó Haruka rozando con las yemas de los dedos los brazos de Usagi, y finalmente poniendo sus manos alrededor del rostro de la chica para examinarlo "Estaba segura de que durarían más, al menos una semana" dijo claramente impresionada.
Usagi asintió con la cabeza "Yo también" dijo "Pero me siento mucho mejor, ya no me duele nada, tal vez no eran tan graves" expresó y se zafó del contacto de Haruka "Debo darme prisa, tengo clases" Haruka entendió y salió de la habitación.
Usagi procedió a vestirse, lo hizo lo más rápido que pudo, ya estaba tarde para su primera clase, se había quedado profundamente dormida, abrazada al portarretrato donde estaba la foto de su boda, la única cosa que en los últimos días la había ayudado a seguir adelante, pese a que rara vez podía hablar con Mamoru por teléfono y aunque ella le escribía casi a diario él apenas lo hacía cada dos semanas. Era un poco frustrante, pero sabía cuan importante era para él mantenerse centrado en sus estudios, así que se limitaba a recibir un poco de amor de su parte, cuando ella tenía demasiado en su corazón para él.
Lista, ya con su ropa puesta salió a la sala, Haruka estaba sentada en el sofá "Puedes quedarte si quieres, come lo que quieras, ya sabes que esta es tu casa" dijo acomodándose la bufanda y finalmente colocándose la chamarra de piel.
Haruka se levantó "Puedo llevarte a la escuela, de ahí iré a entrenar, el próximo fin de semana tengo una carrera" dijo poniéndose la chamarra "Además debo ver a Michiru, no le dije que saldría y note que ya no tengo batería en el celular, será mejor ir a verla" Haruka vivía con Michiru, pero se había ausentado sin decirle nada, aunque a veces hacía eso Michiru no dejaba de preocuparse de ella.
Usagi asintió y juntas dejaron su departamento "Buen día, sra. Chiba" la saludó como cada mañana el señor Mori, quien ya estaba aseando la entrada al edificio, estaba un poco sorprendido al notar que Usagi caminaba con otra persona.
"Buen día, sr. Mori" respondió "¿Recuerda a mi amiga Haruka? Vino de visita" dijo aclarándole quien era.
Haruka le hizo un gesto para saludarle y siguió su camino. Abandonaron el edificio y caminaron hasta donde Haruka había dejado estacionado su auto. La chica de cabello corto le abrió la puerta del copiloto para que Usagi pudiera subir, cerró enseguida ella estaba ya acomodada sobre el asiento de piel negra.
Usagi frotó sus manos, había olvidado los guantes y el frío estaba en su máximo apogeo. Haruka abordó el auto, notando que la chica estaba tiritando de frío encendió el motor y enseguida el aire acondicionado "¿Esta bien así?" le preguntó por el aire tibio que se producía.
Usagi asintió con la cabeza "Si, está bien así" respondió dándole una bella sonrisa a su amiga "Gracias por todas tus atenciones" dijo y abrochó su cinturón "Pero te agradecería si te dieras prisa, ya estoy retrasada" le pidió cortésmente.
Haruka asintió y tomo el volante, dejó el lugar en unos segundos.
Londres, Inglaterra.
La mañana llegaba en la fría ciudad de Londres, la noche había sido la más fría en mucho tiempo, la nieve había caído en grandes cantidades, y el final del invierno parecía muy lejano. Scarlet estiró sus brazos, sintiendo las bondades de una larga noche de sueño. Su delgada figura se deslizó en su cama hasta quedar en la orilla, con pereza dejo salir sus largas piernas de la calidez de las sábanas "Otro día más" dijo dando un ligero bostezo y dejando el calor de su cama tras ella. Ella tenía una vida displicente, después de todo había nacido en el seno de una familia noble.
La vida de Scarlet era simple: asistir al colegio por las mañanas, tomar el té en la casa real con sus abuelos por las tardes, asistir a fiestas y sonreír farsantemente hasta que su cara punzaba, y aunque ella era así, no todo había sido fácil. Aunque eso había cambiado radicalmente desde hacía algunos años, había sentido algo que estaba alterando su vida de "fantasía", era un llamado a algo que ella no entendía, deseaba haber estado en algún lugar en determinados momentos de su vida, y aunque había intentado buscar la causa algo muy fuerte dentro de ella le decía que debía esperar y la mantenía atada. Habían venido también esos sueños llenos de sucesos que ella había presenciado, pero que no lograba recordar, una memoria oculta que ahora parecía liberarse suavemente, pero como un violento movimiento del tiempo. Desde entonces ya eran más de cuatro años de que aquello había empezado, que ahora parecía aclararse a cada momento, como si de pronto la verdad fuera a aparecer repentinamente, explotar en su rostro y salirse de sus manos, cosa que de alguna forma le inquietaba más de lo que ella hubiese deseado.
Camino hasta el baño, se miró en el espejo, la belleza de sus ojos bicolor se retrataba claramente frente a ella, su piel blanca, casi como porcelana, su cabello de color turquesa claro que ondulaba sobre su espalda como un interminable mar. Estaba muy conciente de su belleza, pero eso no era impedimento para ser ella misma. Era sencilla, amable, pero su rebeldía a veces la arrastraba a situaciones poco escrupulosas o incorrectas para alguien de su posición. Pero como ella lo decía, tan pequeñas que pocas veces alguien se daba cuenta, o se tomaba la molestia para reprenderla. Salió del baño después de su ducha y camino desnuda por la habitación, tomo su ropa interior y se la puso para terminar colocándose el elegante uniforme del colegio Westminster.
Cursaba el último año en la preparatoria más prestigiosa de Inglaterra y en la primavera se graduaría. Sin embargo ahora eso no le preocupaba demasiado, tomaría su forzado año sabático después de eso, un año en el cual debía dedicarse a conocer al mundo en el que vivía, era una regla, y ella no podía estar excusada de ella, el protocolo real no la dejaría.
Lista para salir dejó su habitación, escuchó bullido en el salón principal, así que caminó cuidadosamente hasta ahí. Dentro había gente organizando algo, Scarlet pudo distinguir a su primo en la estancia, platicando con algunos sirvientes.
"Buenos días, señorita Scarlet" escuchó tras su espalada "Sus abuelos ya le esperan en el comedor" Le dijo un hombre vestido de chaqueta negra y pantalón marrón a rallas.
Scarlet saltó sorprendida por el mayordomo "Me diste un buen susto Alfred, ahora mismo iba para allá" dijo empezando a caminar hacia el lugar guiada por el elegante sirviente "¿Qué es lo que hace toda esa gente ahí?" preguntó mirando tras ella de nuevo.
Alfred, quien había conocido a Scarlet desde que era una pequeña niña, sabía lo curiosa que a veces era la chica, no le importaba mucho los eventos que su primo ofrecía en el palacio, pero gustaba de estar informada sobre todo lo que sucedía y eso lo sabía muy bien él "Su primo Harry ofrecerá una fiesta, con algunos amigos de la escuela".
Scarlet dedujo muy bien, Harry era el fiestero en la familia y era también un chico inquieto y muy sociable, demasiado para los gustos de su abuela quien siempre había presumido de una alta discreción y, por supuesto, de un refinamiento absoluto, así que la chica no pudo evitar reírse "La abuela no debe estar muy complacida" dijo divertida.
"En definitiva no lo está" le informó el hombre, abriendo la puerta del comedor "Encontré a la señorita en el salón, ya está lista" informó a los dos ancianos que ya tomaban su desayuno.
La mujer giró su mirada hacia la chica "Buenos días, querida Scarlet" le dijo sonriendo.
Scarlet hizo una reverencia "Buenos días, abuela Elizabeth, abuelo Philipe" saludó cortésmente.
"Buen día hija, siéntate, tu desayuno te espera" dijo el hombre con cariño.
La chica obedeció y caminó hasta el extremo de la mesa, donde en efecto su desayuno la esperaba "Buen provecho" dijo ella tomando el primer sorbo a su jugo de naranja, tomó su tenedor y cuchillo y prosiguió a rebanar con cuidado los pan cakes en su plato "Les tengo una excelente noticia" dijo tras masticar y pasar el primer bocado, obteniendo la atención de los presentes "Recibí una invitación por parte de la embajada japonesa, quieren que visité los jardines del palacio real" informó la chica "La invitación es para la primavera, cuando inicia mi año sabático, pero me gustaría iniciarlo antes, quiero viajar a Grecia primero, claro, si ustedes me lo permiten" tomó otro trozo de panqué y lo guió hasta su boca.
"¿A Grecia?" expresó sorprendido su abuelo "Aun si lo permitiéramos, tu año escolar no termina sino hasta la primavera¿Cómo planeas hacerlo sin graduarte primero?" preguntó claramente confundido.
Scarlet sonrío "Si, lo sé, pero he estado investigando sobre ello, el profesor Williams ha sido muy amable al instruirme al respecto" explicaba con una sonrisa trazada en el rostro "Puedo realizar los exámenes finales este mismo mes" dijo seriamente convencida "Hablé ya con los jefes de cada academia y ellos aceptaron realizarme los exámenes especiales, así sólo tendré que presentarlos y terminar mi curso, aunque deberé volver para la graduación a principios de mayo".
Ambos se miraron "Si esa es tu decisión, estamos de acuerdo" informó su abuela "Aun así, no entiendo a que quieres ir a Grecia, ya has estado ahí con anterioridad y has recorrido todo el país" objetó ante sus planes.
Scarlet pensó por un momento, era muy cierto, ya había estado ahí en varias ocasiones, conocía casi todo su territorio "Pues…la familia de mi madre está ahí, quiero verlos y también quiero visitar la tumba mi madre". Scarlet la había perdido siendo muy pequeña, su padre, el príncipe Andrew se había vuelto a casar y la chica había dejado de ser una preocupación para él, aun cuando nunca había sido realmente una preocupación para él, ellos se habían hecho cargo de ella y de su educación casi desde su nacimiento
"Lo entiendo" dijo Philippe "Yo mismo iré a comprar tu boleto, si tú lo quieres y sin fecha, para que tú misma decidas el día en que partirás".
Scarlet sonrío satisfecha "Gracias" dijo y miró su reloj "Debo irme, aunque vaya a terminar antes que los demás aun debo presentarme a clases" dijo tomando un ultimo sorbo a su café "Los quiero" dijo y besó sus mejillas.
Caminó hasta el garaje principal del palacio, donde su auto le esperaba, era un auto viejo, que su abuelo le había comprado en Italia hacia dos años, un Ferrari, de color azul eléctrico, a ella le encantaba ese auto, un cacharro para muchos, pero un fiel compañero para ella. Acarició la carroza de su auto antes de subir a su interior, entró en él e insertó la llave, escuchó el rugir del motor "Corramos como nunca" dijo y salió dejando una nube de polvo tras ella.
El auto recorría las calles de Londres a alta velocidad, Scarlet sabía que de seguir a ese paso pronto sería detenida por algún agente de seguridad, así que decidió calmar sus bríos "Será otro día" dijo reduciendo considerablemente la velocidad. Poco pasó para qué frente a ella se dibujarán los edificios del colegio Westminster, la construcción hecha de ladrillo rojo, con tintes medievales, la reja principal estaba abierta, así que su auto se deslizó lento por la entrada principal.
La mirada de algunos que llegaban o estaban por los alrededores de la escuela se posó sobre el delicioso auto conducido por esa a la que muchos conocían, pero sólo de lejos. Scarlet era una mujer hermosa, en extremo, pero su belleza, casi etérea, escondía más de lo que ella podía soportar, una princesa inmaculada bajo el delicado cuerpo de piel blanca, delgada figura, ojos bicolor y sonrisa de princesa la hacia una fantasía inalcanzable, la distinguida princesa de cristal, con una sutileza casi infalible, podía verse solo de lejos, como una figura que esta ahí pero que jamás se podría tocar.
Solo una persona podía osar estar cerca de ella: Fredrick Ljungberg, su íntimo compañero pues desde la infancia habían sido amigos. Scarlet se estacionó y entonces él se apresuró a abrirle la puerta para ayudarle a bajar "Gracias" dijo ella tomando su mano con su mejor y más sincera sonrisa. Ellos eran como dos hojas de una sola lanceta, armas mortales de exquisita belleza cortados en similitud pero incomparables en color y movimiento. La belleza inconmensurable de aquellas dos figuras caminado juntas por el campus era una delicia, nunca dos figuras habían sido tan brillantes en el colegio, Scarlet se distinguía por su cabellera azulada llena de ondulados mechones que danzaba seductoramente con el aire sobre su delicada espalda, su cuerpo libre y fresco caminaba armonioso. El atlético cuerpo de Fredrick desenvolviéndose como una fugaz figura caminando con ritmo, en sincronía con el aire, su cabello rubio lo traía muy corto, casi al ras de su cabeza, su barba, siempre ligeramente crecida que con el sol resplandecía en un intenso brillo rubio. Así eran ellos, dos figuras aladas, casi como ángeles bajados para deslumbrar a los simples mortales.
Scarlet caminaba junto a Fredrick, caminaban sin decir una palabra, sabían que todos les miraban con atención, a veces Scarlet no podía evitar sonrojarse ante la mirada lasciva de algún chico, pero aun así casi nadie se atrevía a estar siquiera dos metros cerca de ellos, su belleza intimidaba hasta el más apuesto o las más atrevida de la escuela, eran simplemente figuras confinadas, condenadas a la soledad. Pero a ninguno de los dos parecía importarle, Fredrick era la estrella de fútbol y Scarlet la visión de la esgrima.
"¿Aun nos miran?" preguntó Scarlet a su acompañante "Es más incómodo este día" dijo ella acomodándose la mochila "Creo que saben que lo es y lo disfrutan".
Fredrick no pudo evitar soltar una carcajada "¿Desde cuando te molesta?" preguntó intrigado "Esto es todos los días, caminamos, tú y yo, como si nadie más estuviera alrededor, eso nos da un toque de intriga" dijo él divertido "Además, míralos, son tanto o más ricos que nosotros dos, y aun así nos miran con lujuria, porque no pueden tenernos, a pesar de todo ese dinero" agregó convencido.
Scarlet miró a Fredrick "¿Lujuria? Jamás habías usado esa palabra para describirlos" soltó una pequeña risita "Haber dime ¿Por quién sientes lujuria?" preguntó intrigada.
Fredrick retrocedió unos pasos de ella "¡Para nada!" respondió nervioso "Solo que me pareció una palabra apropiada" trató de explicar.
"Si no te conociera desde hace 13 años te creería, pero a mi no me engañas, así que dime ¿Quién enciende tu lujuria?" presionó al chico para obtener la información que buscaba.
El chico no respondió, trato de mirar en todas direcciones, evitando la mirada crítica de Scarlet "El clima está terrible hoy¿no te parece? Mañana iremos a North Yorkshire¿vendrás?".
Scarlet notó la habilidad de su amigo para cambiar la conversación, así que desistió "No" dijo negando con la cabeza al mismo tiempo "Mañana es mi primer examen final" informó al chico "Pero estoy segura de que no me extrañarás" le dijo con una sonrisa "Ya que podrás jugar fútbol en los campos de Yorkshire, sin que tu padre te reprenda".
Fredrick asintió "Si, pero sí te extrañaré¿mañana es tu primer examen?" preguntó sorprendido.
"¡Si! Y la verdad es que estoy bastante nerviosa, es historia del arte, y aun cuando siempre he sido muy buena en esa clase, temo no acreditar el examen" dijo confesando su nerviosismo "Si no lo pasó tendré que terminar el curso normal y no podré llevar a cabo mi plan".
Fredrick abrazó a la chica "Claro que podrás, sin miedo por favor, ya sabes que yo estoy contigo, desde Yorkshire" aclaró.
"Gracias" dijo ella no muy convencida, besó la mejilla del chico antes de dejarlo "Te veo más tarde" le dijo cuando él la soltó. La chica entró a su salón de clase, algunos compañeros suyos ya estaba dentro, se sentó en el lugar de siempre, todos miraban a la princesa sentada ahí, en su soledad, ella ni siquiera se molestaba en hacer lo mismo, estaba sumergida en un sin fin de ideas y pensamientos, con su vista hacia la ventana. Todos charlaban entre si y jugaban, como era clásico en los chicos de su edad, pero no podían evitar mirar de vez en vez a la figura blanca, ecuánime sobre aquel lugar, que ni siquiera parecía respirar, era como una figura de mármol, poseedora también de esa frialdad. Scarlet sintió el pesó de su apellido entonces, veía a su primo William, quien era sociable, a pesar de su lugar y aun así no quería llegar a ser como Harry, quien era el extremo, no envidiaba a ninguno de los dos, después de todo, ella tenía a Fredrick para compartir sus preocupaciones, y eso siempre le pareció suficiente.
Continuará…
