Declaimer: La mayoría de personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía hecha simplemente por diversión sin fines de lucro.
Advertencia: El contenido de la siguiente historia según fanfiction sería calificado como M no recomendado para menores de 16 años por contener escenas de violencia, lenguaje grosero, temas adultos leves y situaciones explícitas. Es una historia con género Hurt/Confort y Romance. Leen bajo su propia responsabilidad.
Argumento: Dos hombres: Anthony y Edward personas idénticas físicamente pero con vidas totalmente diferentes quedan unidos por un terrible accidente intercambiando su vida y su muerte. ¿Podrá Edward arreglar el caos de la vida que le tocara vivir?
Capítulo 2: El Despertar
Una luz blanca fluorescente estaba arriba de su cabeza. Parpadeó varias veces tratando de adaptarse. Sentía como si hubiese dormido varias horas en esa misma posición. Trató de estirarse pero unos pequeños tubos se lo impedían. Un molesto ruido no dejaba de sonar. La cabeza le dolía. Se la tocó instintivamente y notó que había una venda en ella.
―¿Dónde estoy?
Observó a su alrededor, una habitación pequeña en tonos celestes, sólo había dos puertas cerradas y una ventana con las cortinas corridas. Su cama era pequeña pudo notar, y estaba levemente inclinada permitiéndole sentarse. En el pequeño sofá viejo había una persona acostada a la que no podía ver su rostro, sólo los cabellos castaños desparramados.
Alrededor de su cama había varias máquinas desconocidas que emitían luz y ruidos extraños. Para él todo era extremadamente ruidoso.
El pequeño bulto se removió incómodo y al darse vuelta él vio a una mujer hermosa y unos ojos marrones que le cautivaron. Ella dio un salto asombrada de verle despierto. Y se mostraba un poco alegre también.
―Anthony, has despertado iré avisarle a Carlisle―Le habló ella a alguien al lado de él supuso Edward.
Edward volteó a ver a su lado y sólo había una máquina extraña.
―Anthony―volvió a llamar ella.
―¿Me hablas a mí? ―preguntó confundido ya que ese nombre no se le hacía familiar.
―Tú eres el único aquí que se llama Anthony.
―No, mi nombre no es Anthony― negó con seguridad―mi nombre es…
Tampoco pudo recordar cómo se llamaba, ni qué edad tenía, ni dónde vivía, ni quien era esa hermosa mujer tampoco recordaba porqué se encontraba allí. Intentó llenar esos espacios vacíos pero fue inútil tan sólo produjo que el dolor de cabeza se intensificara. Su mente estaba en blanco.
Era una sensación frustrante y desesperante.
―¿Anthony, qué es lo que te pasa?
―¿No sé cómo me llamo? ―respondió en modo de pregunta.
―¿Cómo que no sabes? Anthony esta broma no es graciosa.
―No sé… ¿quién eres tú?
Bella se mostró sorprendida y herida. ¿qué pasaba ahora? ¿Cómo era eso qué no le recordaba?
―Llamaré a Carlisle.
Y ella salió a buscarle un poco desesperada. Si Anthony no recordaba nada, qué pasaría con ella. ¿Podría poner la demanda del divorcio? ¿Por cuánto duraría su condición?
Tocó la puerta un par de veces. Carlisle le abrió y la dejo pasar.
―¿Sucede algo malo?
―Anthony acaba de despertar.
―Eso es una buena noticia, al parecer si ya despertó no hubieron consecuencias. Iré a hacerle unos exámenes de rutina y en un par de días podrá ser dado de alta.
―Si las hubo. Anthony no me recuerda, ni si quiera sabe su nombre.
―Iré a verlo de inmediato―dijo levantándose.
Carlisle le hizo los exámenes pertinentes para su condición, descubriendo que tenía pérdida de memoria total. Le pidió a Bella y a Esme que se reunieran en su oficina.
―Efectivamente, él ha perdido la memoria totalmente. No recuerda nada de su vida antes de haber despertado.
―¿Es permanente? ―preguntó Esme preocupada.
―Esperemos que no, en sus condiciones no puedo estar seguro. Simplemente no hay que forzar que recuerde. Es aconsejable que le mostremos sitios familiares y así pueda ir reconstruyendo.
Bella no tenía nada que decir. Se levantó de su silla y se dirigió a la habitación de su esposo.
―No me gusta estar solo―le reprochó él al verla.
Se sentía asfixiado en una habitación tan lúgubre. De alguna manera supo que los hospitales nunca le habían agradado.
―Eso no era lo que decías antes.
―¿Qué decía antes?
Él estaba muy interesado en saber todo aquello que incluía un pasado que no recordaba.
―Me pedías que me fuera cada vez que me veías.
― ¿Te pedía que te alejaras? ―se preguntó frunciendo el ceño.
Ella era un ángel o lo más parecido a ello. Él sentía el amor que ella le profesaba y su pecho se calentaba con la mirada de ternura que ella le dirigía. ¿Cómo pudo alejar a alguien tan bueno?
―Sí, aunque había otras veces que me pedías que estuviera cerca― Bella trató de ahuyentar los recuerdos de cuando él se acercaba para golpearle.
―¿Por qué tienes esa extraña mirada? ―le preguntó él tratando de saber la razón del sufrimiento de ella.
―No es nada, olvídalo.
―¿Cuál es tu nombre?
―Es extraño que me preguntes eso, siendo quién soy―dijo ella con una pequeña sonrisa.
―¿Quién eres? ― dijo él con voz seductor y sonriendo encantadoramente causando que Bella se sonrojara.
―Tu esposa.
Él borró la sonrisa inmediatamente.
¿Era su esposa?
¿La había alejado siendo su esposa? ¿Qué clase de imbécil había sido?
― ¿Enserio? ―preguntó sin podérselo creer.
―Ajap―volvió a afirmar ella.
Él se quedó pensativo. Tal vez no había sido tan cabrón como él pensaba, sino fuera así un ángel como ella jamás se hubiese fijado en él ¿cierto?
Edward no estaba seguro de qué decir. ¿Qué se supone que se dice en una situación así?
―Lo siento.
Bella le miró sorprendida
― ¿Por qué?
―Por no recordarte―murmuró él en voz baja.
―No es tu culpa.
―Algo debe andar mal en mí. Eres mi esposa…―dijo mirándole con intensidad― Fascinantemente hermosa e inteligente por lo que puedo notar…
Bella se sonrojo, había pasado mucho tiempo desde la última vez que Anthony le haya dicho un halago espontaneo.
―Es decir…―continuó él― Debiste ser alguien muy importante en mi vida, yo debí amarte y protegerte contra todo. Debería sentir felicidad al ver tus ojos, al oírte hablar, al pensar en ti. Pero ahora no hay nada. No siento que te amo, sólo me atraes de una forma inexplicable pero no hay más.
Bella se dio la vuelta y dirigió su mirada llorosa a la puerta queriendo huir de esa habitación. Anthony le había herido otra vez. Esta herida no era producto a golpes físicos sino a golpes emocionales e increíblemente dolía más.
―Entiendo…―dijo con voz rota.
Y al fin podía entender porque Anthony siempre actuó de la manera en que lo hizo. Porque él nunca la amo y darse cuenta hasta ahora le hacía sentir estúpida y quebrada. El Anthony de antes jamás lo hubiera admitido, pero este Anthony era más sincero producto a la confusión y al vacío en su mente. Bella siempre había pedido sinceridad pero esta sinceridad, la del nuevo Anthony apestaba. Le lastimaba como ningún golpe podía hacerlo.
―Te dejaré solo, llamaré a Esme o a Alice―dijo saliendo rápidamente de la habitación sin permitirle a Edward evitarlo.
―Soy un imbécil―dijo golpeándose la frente con la mano.
Por alguna razón el no pudo detener sus palabras y cuando se dio cuenta de lo que había hecho ya era muy tarde, Bella se había marchado. Pero él necesitaba una explicación, porque no podía mirarla de la misma manera que ella le miraba. Y algo de su ser se negaba a acercarse a ella. Físicamente le atraía y le daba unas tremendas ganas de besar sus labios, arrastrarla hacia la cama y…
Negó con la cabeza. No debería tener esos pensamientos. Bueno, sí debería pero por alguna razón sentía que no era correcto. Como si estuviera traicionando a alguien. Ese sentimiento según él, era ilógico pues estaba casado con ella ¿no?
Estaba seguro que muchas veces…
Se sonrojo levemente al notar que cierta parte de su anatomía empezaba crecer y podía notarse bajo las livianas sabanas.
― ¡Eres un estúpido!― exclamó una menuda joven quien podría pasar fácilmente como una adolescente por su pequeña estatura.
―¿Quién eres tú?
Ella le plantó una bofetada haciendo que su cabeza girara. Su mejilla le ardía y la confusión comenzaba a desaparecer convirtiéndose en ira.
―A mí no me vas a engañar, Anthony―le afirmó señalándole―Crecimos juntos conozco tu perversidad mucho mejor que nadie. Tú eres un mal nacida, maldigo la hora en que naciste. No hubieses vuelto nunca a nuestras vidas. Todos nosotros estábamos bien hace algunos meses, mi familia era feliz, Bella era feliz, yo era feliz. Pero no, tenías que arruinar todo aprovechándote de mi amiga que era tan pura y buena. La quebraste―tomó aire mientras lágrimas salían de su rostro― Y tuviste un accidente, no sabes cómo me alegre, y deseé que estuvieras muerto pero como eres un cabrón con una puta suerte saliste vivo de ahí. Y ahora resulta que perdiste la memoria, eres tan maricon de no pagar las consecuencia de tus actos…
Edward le miraba confundido y anonadado. Esa pequeña persona le estaba insultando y él no sabía por qué y quería saberlo tal vez así podría llenar los espacios en blanco de su mente.
―Alice―le llamó Carlisle molesto.
―Tío…―dijo ella apenada.
―Te dije que no podías estar aquí
―Pero tío, tú no puedes ser tan estúpido de creerle a este mal nacido.
―¡Alice! ―le reprendió Carlisle― ¡Fuera de aquí de inmediato!
―Pero…
―¡Pero nada, me has faltado al respeto y es algo que no puedo pasar por alto! Anthony está enfermo.
―Él está mintiendo lo sé, y no me voy a rendir hasta demostrarlo―dijo antes de marcharse dando un portazo.
Carlisle suspiró cansado. Había sido una larga semana en el hospital, había tenido que alargar sus turnos, 36 horas sin dormir estaba haciendo mella en él. Y cuando estaba dispuesto a volver a casa, su hijo sufre un accidente. Definitivamente había tenido mejores días.
― ¿Quién era ella?
―Ella es tu prima, por parte de Esme.
Edward volteó a ver a su doctor. Esme era una mujer de cuarenta y pocos años, de mirada cálida y maternal que le había colmado de atenciones desde que despertó. Y ahora entendía la razón, ella era su madre. ¿Por qué nadie se lo había dicho? Se sintió estúpido, porque era obvio el afecto que ella le brindaba luego sintió una profunda culpabilidad, por Esme, tan sólo sentía agradecimiento por sus atenciones, pero no había nada más. ¿Sería que, con la pérdida de su memoria también perdía sus sentimientos?
― Entonces, ¿tú eres mi padre?
― ¿Haz recordado algo? ―preguntó entusiasmado.
―No, yo lo deduje.
La sonrisa de Carlisle decayó.
―Entiendo…―susurró antes de salir, dejándole de nuevo solo.
Edward sintió vergüenza de sí mismo. De alguna manera lastimaba a aquellas personas que le amaban. Y eso le incomodaba, quería recuperar la memoria para de una vez por todas acabar con esa situación. No quería sentir como defraudaba a cada persona que conocía.
Primero, su esposa que le amaba y él aún no sabía su nombre, después le había dicho que no la quería y que no sentía nada por ella, luego su madre, Esme, que le miraba con una calidez infinita a la cual había ignorado inconscientemente y su padre, Carlisle, que esperaba ansiosamente cualquier signo de haber recuperado su memoria y por último Alice, que parecía que le odiaba. ¿A quiénes más faltaba por defraudar?
Notas de O'Luna: ¡Hola gente! Aquí un nuevo capítulo mostrándoles la inducción de Edward a la vida de Anthony. Al parecer a nuestro héroe le falta mucho camino por recorrer. Pero va dando pasito a pasito, veré si puedo darle un empujón para que avance más rápido.
Ya estoy haciendo la masa (?) del siguiente capítulo, así que espero que lo esperen (?) con ansias.
Si les gusta o no mi historia déjenme saberlo con un review ¿si?
