Sintió una mano posarse en su muslo, una vez regreso de la habitación del pequeño Sting y se acostó en la cama, quitándose al mismo tiempo la prenda que tenia de Gazille.

Inmediatamente correspondió al toque besando los metálicos labios del gran hombre que tenía delante, se acostó justo a un lado de el mirando hacia el techo mientras él le besaba el cuello y bajaba una mano por su vientre.

Entonces la joven agarro la mano que estaba a punto de llegar a su entrepierna y detuvo el beso mientras se separaba un poco de él, solo lo suficiente para tomar aire y mirarlo a los ojos.

-¿Qué diablos pasa? –La molesta vos del pelinegro no tardo en resonar por la habitación, visiblemente molesto por la interrupción del acto.

-¿Ya te has dado cuenta en lo que hemos terminado, Gajeel?

Los profundos ojos azules de Lucy no mostraban nada más que tristeza, parecía como si después de soportar tanto, ahora no estaba dispuesta a tolerar nada…

-¿Crees que me gusta esto?- Una divertida sonrisa cruel se asomo en el rostro del hombre, mientras se alejaba un poco mas de ella para sentarse en la cama. -¿Acostarme con una tonta y debilucha rubia que no sabe más que gritar y quejarse?

Era inútil, las ganas se le habían ido ya…

Hora de irse.

-¡Espera, no te atrevas a irte!- Exigió la rubia posando una mano en su musculoso brazo. El dragón Slayer se detuvo solo para volverse a mirarla con una mirada cargada de resentimiento.

-¡Y tú no te atrevas a retenerme!-Gajeel se movió rápidamente y la tomo de la muñeca, la acerco lo suficiente como para que sus narices chocaran y su respiración se mezclara. –Desde que te enteraste que estabas embarazada, lo único que has hecho es retenerme a tu lado-

Su vos era fría y dura, ella podía oír el desprecio en sus palabras. Sus ojos ya tenían dolorosas lágrimas dentro. –Te encargaste de que Levy me odiara diciéndole mentira tras mentira, ¡Ella ahora no quiere saber nada de mí!-continuo la gruesa vos del hombre.

-¡¿Y qué diablos querías que hiciera?!-Las heridas que sentía Lucy por dentro al escuchar esas duras palabras se expresaban con cada palabra que emanaba de su boca y cada lágrima que resbalaba por su mejilla. -¡No podía enfrentar este embarazo yo sola y no iba a dejar a mi hijo sin un padre que lo cuide… que lo protegiera!- Soltó con un brusco movimiento el agarre de Gazille, y se limpio con furia una solitaria lagrima que bajaba por sus enrojecidos pómulos. –Además… No necesite decirle ninguna mentira a Levy para que te odiara. Ella miraba como me tratabas, ella presencio la mayoría de las cosas que me hiciste y escucho todo lo que me dijiste… -Entonces respiro profundamente tratando de calmarse, miro una vez más la escena en donde estaban, ambos estaban desnudos, desarreglados, enojados y el cuarto olía a sexo por todas partes. Lucy bajo la mirada tristemente. –Fui una estúpida al pensar que cambiarias al experimentar la maravillosa sensación de ser padre

Se recostó de nuevo en la cama, importándole poco el hecho de estar desnuda o no, miro hacia otro lado, no quería ver su mirada penetrante, no deseaba volver a caer en esa ruleta rusa que en cuestión de tiempo acabaría matándolos a los dos.

Ya no quería…

"Déjalo" Pensaba "Seguramente se ira y no volverá en algunos meses, como siempre lo hace…"

Sintió movimientos en la cama después de unos segundos, y la respiración pesada y tranquila del alto hombre pareció oírse más cerca cuando el cuerpo de el cayo en la cama justo a un lado de ella.

Lucy miro por el rabillo del ojo al padre de su hijo sin poder contener su sorpresa, ¿se había quedado? ¿Por qué no decía nada? Trago saliva. ¿Planeaba matarla?

-Se que la culpa también es mía- Lucy pareció helarse al oír su gruesa vos a un lado suyo, ninguno de los dos se miraba, ambos tenían los ojos puestos en algún punto de la habitación, en todos lados excepto en el otro.

-La noche que estuvimos juntos, ebrios, enojados, lastimados… No dejo de pensar en que hubiera pasado si nada de eso hubiera ocurrido- Redfox hablaba serenamente, como si estuviera hablando consigo mismo y se intentaba explicar sus propias dudas. –Pero ocurrió- Continúo segundos después de suspirar hondamente. –Se que te grite palabras que no debiste de oír cuando me diste la "maravillosa" noticia, estaba furioso, no quería aceptar que ese bebe fuera mío, ¡Maldición! ¿Yo, Gajeel Redfox? El dragón Slayer Metalium… ¿Padre? -Y entonces una sonrisa pesimista se dibujo en su rostro, y sus cejas parecieron inclinarse un poco. –Y entonces Levy comenzó alejarse de mí, todo el mundo me decía que tenía que estar contigo, apoyarte, atenderte… Y tú siempre llorando y quejándote como una odiosa niña pequeña- Su sonrisa se borro al instante al mencionar su nombre. – ¡Debiste de saber cómo me sentía! Gazille trabajando hasta en la misión más ridícula y peligrosa para poder mantener a su nueva "familia feliz"… Era la burla de todos los gremios-

Lucy miro los puños del pelinegro, apretados con enojo y frustración mientras relataba su historia. La joven por un momento, pareció querer hablar, pero desistió.

-¡Entonces ese estúpido confinamiento! ¿Cómo se atreve ese malnacido viejo a obligarnos a respetar las malditas obligaciones matinales? ¡Como se atrevió a prohibirnos acostarnos con nadie más que nosotros!-Y su boca se torció en una mueca de resignación –Ese estúpido hechizo de no poder acostarme más que contigo fue el colmo de los colmos, necesitaba irme… quería irme…

Iba a irme –Continuo un poco más bajo –Cuando me dieron la noticia de que estabas en labor de parto- Y su rostro se ruborizo. Lucy ahora estaba boca abajo recargando su cabeza en sus manos, mirándolo con sumo interés, atenta a cada mueca y sonido que emitía. Jamás lo había escuchado hablar así.

De hecho.

Jamás Hablaban.

-Entonces llegue, todos estaban preocupados, emocionados, nerviosos, me miraron sorprendidos, ¡esos gusanos entrometidos!- Gruño y cruzo sus brazos sobre su pecho, recordando las miradas en él y el rubor que había llegado a sus mejillas al sentirse observado en el pasillo de espera del hospital. –Cuando el estúpido doctor llego con esa bola gorda y chillona en sus brazos quise huir- Confeso bajando la mirada. La rubia joven sonrió al escucharlo, parecía un poco enternecida al verlo tan apenado.

-Prácticamente me lanzo al bebe cuando sintió el poder emanar de su cuerpo y quemarle las manos- Sonrió con un orgullo que aparecía siempre que hablaba de la fuerza de su hijo. –Pude sentirlo cuando lo tome entre las manos, ese poder… Sabía entonces que ese bebe no podía ser hijo de nadie más que mío- Y su orgullosa sonrisa se ensancho mas. –Nadie es tan fuerte como para procrear un bebe tan poderoso a excepción de un Redfox-

De pronto, Gajeel sintió una suave y delicada mano sobre su pecho, y al girar los ojos miro el angelical rostro de Lucy enternecido y divertido a la vez, mirarlo con esos azules ojos que mostraban lo que sentía en ese momento.

Cariño.

¿Alguna vez alguien había sentido cariño por él?

-Y nadie es tan hermosa como para procrear un bebe tan guapo a excepción de una Heartfilia- Y riendo al ver el rubor aparecer en el rostro de Gazille, se adelanto a besarlo con ternura.

Claro, al poner las grandes manos sobre su blanca espalda se dieron cuenta de que ambos seguían desnudos, y el beso comenzó a convertirse en una generosa invitación para terminar la visita del jueves con un delicioso final.

El beso continuo, hasta que de pronto, el se separo, tomándola de los brazos para alejarla lo suficiente y mirarla a los ojos.

-Lucy yo… -El rubor aun no se había disipado de su rostro, si no todo lo contrario, ahora comenzaba a ponerse nervioso y no entendía muy bien como decir lo que quería que ella escuchara. –No era cierto lo que te dije hace rato… y no pensé que hubieras sufrido tanto por mi ausencia en el embarazo… Yo... no quise…-

-Gajeel…-

-¿Qué?-Pregunto enojado al verse interrumpido en su muy difícil discurso, entonces escucho un fuerte llanto en el otro cuarto.

El pequeño Sting había despertado.

Soltó a Lucy y la joven gateo por la cama hasta tomar la camisa del Dragón Slayer dispuesta a ir a aplacar el llanto de su pequeño hijito.

Entonces miro a Gajeel colocarse en pie y ponerse rápidamente el pantalón.

Cuando se volvió hacia ella y ordeno "Quédate aquí, yo iré esta vez" Noto en los ojos azules un destello de sorpresa y conmoción.

Cuando la puerta se cerro, dejando la habitación con la única chica acostada en la cama, con los ojos muy abiertos y la boca torcida, ella quiso llorar…

"¡Dijo que él iba esta vez!" Pensó emocionada, al borde del llanto por la emoción. "Iré por la cámara…"

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-Y entonces el dragón Metálico voló y mato a todos con sus garras de metal forjado, partiéndolos por la mitad-

El hombre de ojos rojos arrugo la nariz y alzo los brazos con las manos en forma de garra mientras gruñía, aparentando un feroz dragón. El bebe que veía todo desde su cuna comenzó a reír y a aplaudir divertido.

-Entonces el Dragón Metálico al ver a todos muertos se sintió muy solo y decidió tener un heredero que le ayudara a matar a todos los demás-

Con sus grandes manos, tomo al pequeño y lo alzo, mientras sonreía orgulloso y concluía el cuento infantil que le relataba a su hijo.

-¡Y tuvo un pequeño Dragón y juntos dominaron el mundo y mataron a todos y vencieron a Natsu y a su hijo y fueron los más fuertes!-

Acerco al pequeño Sting hasta que la pequeña frente del bebe chocara con sus cejas metálicas y los ojos de ambos se miraran con un curioso cariño que solo ellos dos entendían. -¡Los más fuertes!-Volvió a repetir, y el pequeño rio emocionado, alargando sus manitas hacia el rostro de su padre, metiendo un dedo en su nariz, causando una graciosa mueca en Redfox que hizo que Sting estallara en risotadas.

-Bueno, duérmete ya mocoso-Sentencio el padre, al mismo tiempo que bajaba al bebe a la cuna y lo depositaba cuidadosamente entre su oso de peluche y su almohada. –Y no molestes, que tu padre estará muy ocupado con el cuerpo de Mamá…-Y rio lujuriosamente, mientras se volvía, dispuesto a terminar el jueves con un buen sabor de boca.

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Al entrar, la habitación se había vuelto obscura. Frunció sus cejas mientras trataba de encontrar el estúpido botón de encendido.

Fue entonces cuando un par de manos se posaron en su pecho, y un par de labios rozaron el lóbulo de su oreja, causando un gruñido de sorpresa y placer en el guerrero.

-Todavía no he saciado mi apetito… -Susurro la provocativa vos de Lucy, mientras bajaba las manos de su pecho a sus abdominales y de ahí comenzó a quitarle el pantalón que pronto cayó al suelo, y minutos después los gemidos de Lucy con Gajeel encima inundaron la habitación y los oídos de los vecinos.

La joven de ojos azules y cabellos rubios apretó su puño entre los cabellos del padre de su hijo mientras los labios de ambos se rosaban con pasión y deseo. Gajeel empuraba contra ella, penetrando con moderación, sabía que si se excedía, podría matarla de tanto salvajismo. ¿Y entonces quien cuidaría al bebe?

Las piernas se envolvieron en la cintura del Dragón Slayer, y Lucy lanzo un pequeño grito al sentir un fuerte apretón en sus pechos, cortesía de las juguetonas manos de su amante.

Ella no había tenido "la oportunidad" de acostarse con otro hombre que no fuera Gazille, pues fue él quien la desvirgo y se encargo de embarazarla la noche en que estuvieron juntos.

Pero no necesitaba, ni le urgía otro hombre.

Aun con su delicado temperamento y su fuerte carácter, Gajeel demostraba ser un muy buen amante y jugador en la cama, cumpliendo siempre con la demanda de Lucy, haciéndola gritar y llegar más de una vez al orgasmo cada que tenia chance.

Finalmente, la joven hundió su rostro en la almohada mientras Redfox soltaba sus caderas y retiraba el miembro del interior de la madre de su hijo. Ambos cayeron boca arriba, aun sudorosos y agitados por el calor del momento.

Los rubios cabellos rozaron el pecho del guerrero cuando Heartfilia recostó su cabeza en el fuerte hombro del moreno.

-Te perdono… -Se atrevió a decir en el oído del hombre. Quien solo clavo su mirada en esos profundos ojos, y se limito a sonreír recostándose de nuevo.

-No te mato solo porque me encanta como te mueves cuando pasó mí…-

-¡GAJEEEL!-Grito una Lucy sumamente ruborizada.

Y el bebe volvió a despertar…

Notas del Autor: Gracias por leer. A mí me encanta esta pareja así que continuare la historia.