Disclaimer: Noragami y todos sus personajes pertenecen a Adachi Toka.

Este fanfic participa en el ritual de iniciación de Noragami del foro "Mar de Joyas Escondidas"


Lealtad en la oscuridad

Todas las luces de la mansión estaban apagadas, excepto una, y sabía muy bien cuál era. Suspiró. Últimamente, Ebisu se acostaba y, en cuestión de un par de horas, volvía a levantarse para estudiar lo primero que tuviera a mano. Al principio, pensó que no estaba mal que estuviera ansioso por saber más, pero cuando el despertarse a medianoche se volvió frecuente, no pudo evitar preocuparse.

A pesar de ser arriesgado, visitó a Iwami en la mansión de Bishamonte. Sin embargo, no supo darle una respuesta certera y tan solo supuso que podría tratarse de algo que lo inquietaba, por lo que aconsejó hablar con el pequeño dios. De ese modo, se propuso que esa noche arreglaría cualquier asunto que mantuviera en vilo a Ebisu.

Alguien llamaba a la puerta. Ebisu dio un respingo y mandó a volar el bolígrafo con el que escribía hasta aterrizar en la otra esquina de la habitación. Después de calmar los arrítmicos latidos de su corazón, la abrió lo suficiente para ver de quién se trataba, sonrió con alivio al percatarse de la mirada vacilante de Kunimi.

—¿Ocurre algo? —preguntó con su suave e infantil voz mientras lo dejaba entrar y, muy en el fondo, se sentía mal por estar despierto a esa hora.

—Eso mismo quería saber. —Desvió la mirada sin estar demasiado seguro de cómo enfrentarlo sin sonar grosero o demasiado autoritario.

—Es solo que no puedo dormir —dijo y empezó a balancear las piernas en cuanto se sentó en la cama.

—¿Hay algo que le esté inquietando? —Tomó asiento a su lado después de pensárselo por varios segundos y decidir que eso era algo que un guía confiable haría.

—… —Ebisu bajó la mirada, sintiéndose expuesto aunque más tranquilo al saber que podía contar con alguien—. No me gusta la oscuridad, siento que me devora.

—Oh —soltó Kunimi sin poderse creer que se tratara de algo tan común, aunque no sencillo, como eso—. Ahora lo entiendo todo, pero ¿por qué será?

—No lo sé. —Se encogió de hombros y gateó hasta acomodarse entre las cobijas y almohadas—. Pero una vez me despierto, no puedo volver a dormir hasta estar completamente cansado… —explicó y lo miró con sus brillantes orbes esmeralda—. Aunque si Kunimi espera hasta que me quede dormido y deja la lámpara encendida, podría lograrlo.

—¡Puede contar conmigo! —exclamó entusiasmado por serle útil.

—Lo sé. —Sonrió agradecido y dejó caer los párpados con la confianza de que, una vez los abriera, regresaría la luz y que la calidez de su compañía no se desvanecería hasta perder la consciencia.

Kunimi pensó que sería raro tan solo quedarse observándolo hasta asegurarse de que hubiera entrado al maravilloso mundo onírico. Renuente, estiró una mano para acariciar la pequeña cabeza. Cuando Ebisu sonrió entre sueños y aceptó el gesto, se sintió derramar lágrimas de felicidad genuina. Le prometió, sin mediar palabras, que lo protegería de todo por siempre, desde un ayakashi hasta la insondable oscuridad que temía.


Espero que hayan disfrutado de estos drabbles, y estoy muy agradecida porque hayan llegado hasta aquí. Cualquier sugerencia, duda o lo que sea (se aceptan tomatazos amistosos?), no duden en comentármelo :)

¡Feliz día!