Por los pastizales de la zona norte del Digimundo una figura sombría corría a todo lo que daban sus piernas mientras trataba de escapar de sus perseguidores. Detrás de él los clones de Gennai cuyos nombres eran Billy y Zen corrían junto con dos digimon sabueso que seguían la pista de aquel intruso. La figura sombría llego al bosque y se topo de frente con Biyomon, la digimon rosada lo observo sorprendida. Una capucha mugrienta le cubría parte de la cara y, al alzar la vista para verla, dos ojos rojos brillaron en la oscuridad de la noche. Biyomon trato de decir algo, pero el intruso oyó venir a sus perseguidores y echó a correr nuevamente.

Al ver pasar a los perseguidores detrás de la figura Biyomon comprendió porque ese intruso no debía estar en el Digimundo. Aquel ser era humano.

- EN EL MUNDO REAL -

Matt se recostó en su cama y miro el techo. Las palabras que Davis le había dirigido a su hermano pequeño aun resonaban en su mente "el resto de ustedes me harían un tremendo favor si… . " ¿Cómo había permitido que eso pasara? ¿No se suponía que él era el que portaba el emblema de la Amistad? ¿Cómo, entonces, era posible que no hubiera notado las cosas malas que estaban sucediendo en torno del jovencito que había heredado el poder de su emblema?

-soy un imbécil- aseguro el joven para sí mismo mientras se tapaba la cara con las manos. Entonces recibió un mensaje en su celular y lo miro, era de Tai y decía:

¿También te sientes un imbécil?

Matt se mordió los labios antes de responder: ¿tú qué crees? No pasaron ni cinco minutos para recibir la respuesta

¿Cómo pudimos no darnos cuenta?

No lo sé, Tai. Creí que solo con verlo desde atrás él estaría bien, jamás pensé que nos necesitara a su lado

Yo tampoco. Creí que solo debía apoyarlos, nada más

Creo que metimos la pata. Y bien metida

No, ¿en serio? Pasaron unos minutos sin ningún otro mensaje hasta que Tai volvió a preguntar ¿Qué hacemos?

Honestamente, no lo sé. Davis se siente abandonado, siente que no nos importa y, para acabarla de amolar, piensa que Cherrymon es su amigo.

No confío en él

¿En quién? ¿En Cherrymon o en Davis?

En ninguno de os dos. Cherrymon es el hijo de perra que casi nos dividió en el pasado. Y Davis es un niño asustado, es muy vulnerable a la influencia maligna de Cherrymon. Quiero confiar en él, pero…

Te entiendo. Yo también quiero confiar en él. Pero en ese estado no hay manera de saber si él es de fiar. Como me gustaría tener a alguien que supiera que podemos hacer.

A mí igual.

- AL DIA SIGUIENTE -

Los niños se reunieron en la sala de cómputo de la escuela igual que siempre. Kari miraba la puerta de manera expectante. TK se hallaba cruzado de brazos y trataba de no mirar la puerta, pero sus ojos lo traicionaban dirigiéndose constantemente a esta. Yolei trataba de fingir que no le importaba mientras hacia su tarea. Cody era el único honesto, pues era el que, más de una vez, se había asomado a la puerta para ver si Davis se acercaba

-no vendrá, ¿verdad?- pregunto Kari finalmente

-no, no vendrá- acepto TK con un suspiro

-no digan eso- dijo Cody, sus ojos expresaban suplica

-pero es la verdad- se quejo TK

-¡no importa!- grito Yolei poniéndose de pie abruptamente y cerrando de un plumazo su libro de matemáticas -¡ese idiota puede hacer lo que le venga en gana! ¡A mí no me importa!- repentinamente la puerta se abrió y Yolei se volteo entusiasmada al tiempo que gritaba -¡viniste!

Tai parpadeo sorprendido ante la reacción tan alegre de Yolei. Pero ella no había sido la única. Kari se había levantado de la silla abruptamente. TK se había acercado a la puerta y Cody se había girado entusiasmado a verlo. El joven se sonrojo intensamente al comprobar lo que ya temía, ellos estaban esperando a Davis -lo lamento- se disculpo mientras Yolei se sonrojaba y bajaba la vista. Kari se desplomo en la silla, la niña parecía a punto de llorar. TK se encogió de hombros y musito un 'no hay problema' casi inaudible

-Davis…- musito Cody

-¿qué pasa?- respondió una nueva voz detrás de Tai, el joven se giro rápidamente y descubrió al niño mencionado parado justo detrás de él mirándolo con cara de pocos amigos

-¡Davis!- exclamo Cody alegremente y se lanzo hacia él para abrazarlo. Davis recibió el abrazo sin inmutarse y miro a los otros chicos sin cambiar su expresión

-Davis…- musito Kari entre aliviada y confundida -¿Qué haces aquí?

-¿te borraron la memoria, Kari? Aún debemos reparar los daños de la batalla, ¿Qué te hiso creer que no vendría?

-¿Qué estas enojado con nosotros?- sugirió Yolei

-otro signo de que no me conoces- espeto Davis mirándola fijo, Cody lo soltó y lo miro de frente –yo estoy enojado con ustedes, pero no haré que terceros paguen el pato por ello. No involucraré a los digimon en nuestra pelea. Iré a ayudarlos aunque eso signifique soportar verlos todos los días

-Davis…- los ojos de Kari se llenaron de lágrimas al oír como Davis hablaba, se podía palpar el enfado en su voz -realmente ya no nos toleras, ¿verdad?- el chico la miró sin inmutarse

-eres lenta, niña- respondió el mencionado. Tai decidió cambiar de tema al ver la atmósfera

-Matt, Sora, Izzy y Joe vienen en camino para ayudarnos- dijo Tai y los otros asintieron –y Mimí ya esta allá

-me adelantaré- dijo Davis y caminó hacia la computadora, TK fue tras él

-espera, ¿no esperaremos a los otros?- pregunto TK, Davis lo miro por encima de su hombro

-¿Por qué debería? Ya no soy parte del grupo

-Davis, no puedes irte así- dijo Yolei –tu eres el líder…

-¿lo dices en serio?- se burló Davis mientras sonreía, era la primera sonrisa que le habían visto desde la pelea, pero era una sonrisa sin humor –ustedes nunca me vieron como el líder, me vieron como un chiste. Tú principalmente, Yolei- la mencionada retrocedió un paso al escucharlo, él parecía odiarla –pero si te molesta que no haya un líder te diré…- Davis giro la cabeza y miro directo a TK –ahora él es el líder, siempre creíste que era mejor que yo. ¿No?- el niño no espero respuesta, sino que abrió la puerta al Digimundo y se marcho solo.

Mimí estaba delante del televisor por el cual llegarían los otros, esperando junto con los digimon. Había oído toda la conversación y sabía que Davis pronto llegaría. Pero cuando lo tuvo enfrente no supo que decir, solo dejo que las lágrimas corrieran por su cara. Davis sintió una opresión en su pecho al verla llorar. Si había algo que odiaba era ver llorar a sus amigos, pero no quitaría el dedo del renglón. No regresaría -¿Por qué lloras?- pregunto abruptamente

-Davis…- musitó Mimí con un sollozó –no quisimos…- otro sollozo le impidió seguir hablando

-no quisieron ¿qué?- pregunto Davis en tono enfadado, el niño se hallaba luchando contra el impulso de ir hacia ella, abrazarla y decirle que ya no estaba enojado. Pero eso no era verdad, si lo hiciera seria para tragarse sus propios sentimientos y anteponer a sus amigos. Pero él ya no deseaba que eso pasara

-no quisimos herirte- termino ella tratando de recuperar el control

-pues hicieron un buen trabajo- respondió sarcásticamente

-¡oye!- espeto Gomamon –dale un respiro, ellos te extrañan…- el digimon se calló abruptamente en cuanto Davis le miró, sus ojos parecían lanzar rayos por el enojo. Luego dirigió su mirada a Mimí

-deja de llorar, es inútil llorar sobre la leche derramada

-no puedo, quiero a mi amigo de vuelta- dijo ella y él sonrió cínicamente

-es como lo de Yolei. Pequeña tonta, ¿tú crees que eras mi amiga? Por favor, Mimí- la chica lo miró y él sintió una puñalada en el corazón, en verdad odiaba verla llorar. Mimí, por su parte, sentía que Davis estaba acabando con ella, era verdad que nunca habían convivido mucho, pero ella lo consideraba como alguien leal, fuerte y valiente. Alguien con quien siempre podía contar cuando lo necesitara, por esa razón se alegro cuando supo que sería él quien la ayudara a reunir a los Niños Elegidos de Nueva York, porque sabía que podía confiar en él

-Davis…

-me voy- dijo el chico y comenzó a caminar lejos de ella. Veemon miro a la joven y le tomo la mano para consolarla, le sonrió débilmente y echó a correr detrás de Davis. Mimí se volteo para verlos alejarse. Mantenía la esperanza de que Davis girara la cabeza para observarla, pero él no miró atrás.

- AL ATARDECER-

Davis salió del pueblo que estaban ayudando a reconstruir mucho antes que los otros, el chico caminó directo hacia el bosque y tomo la dirección hacia el lago de Cherrymon. Veemon lo vio alejarse desde la entrada del pueblo, Davis le había pedido que no lo siguiera, pero a Veemon no le daba buena espina el árbol digimon, si dejaba que Davis le siguiera hablando tal vez él se voltearía en contra de sus amigos y…

-Veemon- el digimon pego un brinco al oír a Gatomon junto a él, el digimon azul se giro para ver a la gata blanca parada junto a él –lamento haberte asustado- se disculpo ella

-no hay cuidado- dijo él y observo a los que venían con la gata. Kari, Tai y Agumon estaban parados detrás de Kari y, junto a ellos, estaba Matt con Gabumon –Davis ya se fue, fue con Cherrymon

-Cherrymon- mascullo Matt y bajo la mirada -¿le dijiste algo sobre él?- pregunto Matt a Veemon y él negó con la cabeza

-no creí que yo debiera hacerlo

-tiene razón- dijo Tai y miro a Matt –esto tiene que ver contigo, Matt. Tú debes ayudarlo

-entiendo- suspiro el rubio y desvió la vista –pero…no sé cómo hablarle

-¡pues encuentra la manera!- el grito de Sora hiso que Matt pegara un brinco al frente y la mirara desconcertado, su novia estaba detrás de él mirándole exaltada –Matt…- se relajo la joven –si lo queremos de vuelta debes hablar con él- Matt asintió y se dio la vuelta para ir tras Davis, aunque aun no sabía cómo hablarle, hallaría la manera.

- DONDE CHERRYMON -

El enorme árbol digimon miraba al piso mientras fruncía sus enormes labios. La noche anterior había tenido un encuentro un poco… extraño y muy, muy inesperado, con nada menos y nada más que el intruso que los clones de Gennai habían estado cazando. Habían charlado un poco y, después de perder una apuesta con él, le había permitido dormir entre sus raíces. Ahora ese intruso andaba suelto otra vez, pero… ¿lo volvería a ver? ¿O lo atraparían? Cherrymon esperaba que no, no se veía como un mal…

-¡Cherrymon!- el grito de Davis

Le saco de sus pensamientos al momento en que el jovencito llego corriendo donde él. Cherrymon decidió olvidarse del joven por el momento para seguir con su plan, el árbol digimon sonrió y miro al niño

-hola, Davis. ¿Cómo te va?- Davis se paro delante del digimon y se preparó para charlar con él.

Matt camino por el bosque seguido muy de cerca por Tai. El rubio había querido hablar con Davis a solas, pero Tai había insistido en que, como Davis había heredado sus dos emblemas, era justo que él también le hablara y se disculpara por los errores que cometieron; así que Matt acabó dándole la razón y los dos se internaron en el bosque a buscar a su amigo. Caminaron en silencio durante un rato hasta que Tai rompió el silencio –estaba pensando…

-¿sí?- le insto Matt a que continuara -¿Qué pasa?

-bueno…tal vez, debamos pedir ayuda para que Davis vuelva

-¿pedir ayuda a quién?- pregunto Matt enarcando una ceja. De pronto Tai escucho un ruido encima de sus cabezas y levanto la mirada, por entre las copas de los árboles se podía ver que alguien estaba caminando entre las copas

-parece que hay alguien allá arriba- dijo Tai –tal vez sea…

-¡Davis!- grito de pronto Matt, Tai se quedo paralizado y volteo a ver a su amigo completamente confundido '¡yo iba a decir que podría ser el intruso!' pensó con desesperación mientras Matt seguía gritándole al ser que estaba sobre los árboles para atraer su atención -¡oye! ¡Baja un minuto! ¡Queremos hablar contigo!

-Matt…- gruñó Tai, su amigo lo miro confundido. Luego ambos escucharon que algo pesado caía de los árboles y aterrizaba justo delante de ellos. Ambos jóvenes se voltearon para toparse con un chico de 17 años que vestía de manera mugrienta, su cabello era blanco níveo, sus ojos eran pequeños y rojos y su piel era morena pálida

-¿me llamaron?- pregunto el extraño y ambos jóvenes intercambiaron miradas

-bueno, yo…- balbuceo Matt

-estábamos buscando a alguien y creímos que eras tú- explico Tai

-ya veo- el extraño observo a los dos chicos con atención antes de volver a hablar – ¿tienen algo de comer?

-ehm…- Tai buscó en sus bolsillos y luego hiso un gesto de disculpa al chico, Matt busco también y encontró una barra de cereal que luego le tendió al muchacho

-vaya, gracias- dijo el joven y abrió el envoltorio para empezar a comerse la barra –bueno, ¿y por qué buscan a su amigo en el bosque y no en, bueno…?

-¿con nuestros otros amigos?- pregunto Tai y el extraño asintió –nosotros, todos nosotros, cometimos un grave error

-un terrible error- aclaro Matt

-¿Qué tipo de error?- pregunto el extraño enarcando una ceja

-tratamos mal a nuestro amigo y asumimos que no le molestaba- dijo Matt –no nos preocupamos por él y dimos por hecho que él siempre estaba bien…cuando no era así

-y ahora él piensa que un digimon maligno llamado Cherrymon es su amigo – comento Tai oprimiendo los puños

-¿Cómo sabes que es malo?- pregunto el muchacho, Matt respondió ipso-facto

-hace tres años me engaño para voltearme en contra de mis amigos y atacarlos. Creo que quiere hacerle lo mismo a mi amigo Davis

-¿y Davis sabe eso? Apuesto que si lo supiera no lo consideraría su amigo

-no, no lo sabe- admitió Matt desviando la mirada –me da vergüenza decírselo porque…

-¿Por qué?- pregunto el extraño y Matt le miro a los ojos, él parecía comprensivo

-porque yo soy el Niño Elegido que usaba el emblema de la Amistad. Se supone que yo, de todos los elegidos, debería haber sido el que lo comprendiera pero…- el chico soltó un suspiro cargado de tristeza antes de terminar –pero le fallé

-eso no es cierto Matt- dijo Tai –yo lo conozco desde que era niño, es el hermano pequeño que no tuve y él, bueno, él me admiraba y me respetaba. Debí ser yo quien notara lo que le pasaba y…debí ayudarlo- el extraño siguió masticando la barra hasta que se la termino, luego miro a los dos chicos y vio que ambos intercambiaban miradas nuevamente. En sus ojos se podía leer que estaban devastados, pero que se sentían aliviados

-¿crees que podremos reparar el error?- pregunto Matt

-debemos intentarlo- asevero Tai

-¿y si no quiere escucharnos?

-eso, ¿y si no quiere escucharnos?- se pregunto Tai desviando la mirada

-¿abandonarlo?- sugirió el extraño y ambos jóvenes lo miraron espantados -¿qué? ¿No lo harían?

-¡por supuesto que no!- espeto Tai

-¿ni aunque él ya no quiera verlos?

-¡no!- replico Matt –aunque hayamos metido la pata somos sus amigos y lo cuidaremos

-él no es tu amigo- dijo el extraño mirando a Matt –si lo fuera te tragarías tu orgullo para admitir tu error pasado con tal de protegerlo de ese digimon maligno- el joven rubio lo miro impactado y luego bajo la mirada, el extraño miro entonces a Tai con decisión -y si fuera el hermano que no tuviste harías todo lo que esté en tu mano para recuperarlo, ¿me equivoco?

-no- admitieron ambos

-¿él es su amigo?- ambos permanecieron en silencio y él meneo la cabeza con desesperación –los cito: aunque hayamos metido la pata…- Matt sonrió y completo la frase

-somos sus amigos

-¿y…?- le pregunto el extraño a Tai, él termino el enunciado

-no lo abandonaremos

-¿Por qué…?

-porque lo queremos- dijo Matt

-y vamos a recuperarlo- se decidió Tai

-¡seguro que sí!- celebro el extraño, luego señalo detrás de sí con un pulgar y les sonrió ampliamente –se fue por ahí, debe estar hablando con Cherrymon, si se apuran lo encontraran

-¡grandioso!- dijo Tai

-¡muchas gracias!- espeto Matt y ambos comenzaron a correr en aquella dirección. No habían dado ni tres pasos cuando se dieron cuenta de que no sabían quién era la persona que los había ayudado, se voltearon a verlo y, cuál no sería su sorpresa, cuando descubrieron que ya no había nadie allí.

Davis camino por el sendero que Cherrymon le había indicado mientras miraba al piso, su conversación con el digimon no le había hecho sentir mejor, de hecho Cherrymon se había dedicado a agravar su tristeza. Ahora más que nunca sentía que sus amigos no lo querían y no lo valoraban. No importaba cuanto dijeran ellos que les dolía la separación, se lo merecían.

Davis sacudió la cabeza intentando apartar ese pensamiento. Él no quería que ellos sufrieran, no importaba que tanto lo hubieran hecho sufrir, él no deseaba verlos así. Pero si volvía lo más probable sería que él acabaría siendo miserable otra vez pero… ¿eso no haría feliz a sus amigos? ¿Y no era eso lo que él deseaba? ¡No! ¿No deseaba él verlos sufrir? Iba tan concentrado en sus pensamientos que no notó que alguien salía de entre los arbustos justo delante de él

-no, no puede ser eso lo que deseo- dijo el jovencito en el mismo momento en que aquella figura quedaba justo delante de él. Davis chocó de frente con aquel ser y él abrió los ojos para ver a un joven vestido con una camisa de cota de malla mugrienta, un pantalón de mezclilla rasgado, unos tenis gastados y una capucha mugrienta que lo miraba de manera curiosa. Lo primero que Davis sintió al verlo fue un lejano sentimiento de nostalgia, como si ya lo hubiera visto antes

-¿Qué cosa no deseas?- pregunto el extraño

-yo…- balbuceo Davis –yo...tuve un pleito con mis amigos hace poco y…me separe de ellos…

-¿y ya no deseas estar separado de ellos?

-sí, bueno no. El hecho es que…mi amigo Cherrymon me dijo que ellos merecen sufrir, pero yo no quiero hacerlos sufrir. Pero si yo regreso con ellos entonces volverán a tratarme mal y yo sufriré

-¿Qué te hace decir eso?

-¿Qué cosa?

-que te volverán a tratar mal

-¿no lo harán?- pregunto Davis enarcando una ceja

-¿Por qué lo harían, Davis?

-pues porque…alto, ¿Cómo sabes mi nombre?- el extraño señalo al lugar del que venía –me tope con Tai y Matt hace poco, estaban deprimidos porque no sabían cómo recuperarte

-¿en serio?

-en serio- el extraño le miro en silencio por unos momentos antes de volver a hablar –te trataron mal por un descuido, no lo harán de nuevo ahora que saben cuánto te duele

-¿tú crees?

-has sido que están sufriendo por ti, ¿no?- Davis asintió –nadie sufre por una persona que no le importa. Solo se sufre por aquellos que tienen un lugar en nuestro corazón

-supongo que tienes razón- sonrió el pequeño –pero… ¿ellos me perdonaran?

-¿perdonarte?

-por haberles causado sufrimiento- el extraño rio al oír aquello y Davis se sonrojo –genial, hasta un intruso se ríe de mí- dijo Davis dándose un golpecito en la cabeza

-¿Quién ha dicho que soy un intruso?

-bueno, Cherrymon me dijo que las Bestias Sagradas buscan a un ser que no debería estar aquí y se supone que los únicos que deberían entrar al Digimundo son los Niños Elegidos así que…- el extraño rompió a reír a carcajadas al oír aquello y Davis lo miró sorprendido

-¡¿y ellos te llamaban tonto?! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!

-¿A qué te refieres?

-bueno, Tai y Matt me confundieron contigo, por eso hablamos. Ellos no se dieron cuenta de quién era yo o, si lo hicieron, no lo mencionaron

-¿de verdad?- pregunto Davis y el extraño asintió -je, supongo que tienes razón. No debo ser tan tonto- admitió Davis sonrojándose –pero para ser un intruso eres perspicaz

-sí, lo soy- respondió el joven orgullosamente –entonces, ¿volverás con tus amigos?

-no lo sé

-escucha, lo que puedo decirte es esto. Tú eres leal, a sabiendas de que ellos te lastimaron has decidido protegerlos porque quieres verlos felices, eso es lealtad. Pero si la lealtad quiere ser feliz no debe separarse de los que tienen su corazón, es decir, no debes dejar a tus amigos- Davis sonrió y bajo la cabeza a modo de agradecimiento

-tienes ra…- el chico fue interrumpido por una repentina explosión en las montañas, ambos jóvenes se voltearon aterrados para ver como una buena parte de las montañas quedaba destruida y se derrumbaba -¡¿Qué fue eso?!- exclamo Davis espantado, el extraño lo sujeto de los hombros, el chico veía en aquella dirección como tratando de comprobar algo.

De pronto el gemido agónico de alguna criatura rompió el silencio –algo terrible acaba de suceder- comento el extraño, Davis lo miro y descubrió que sus pupilas rojas estaban eclipsadas por unas llamas negras que salían de sus ojos, un extraño olor había colmado el aire. Cuando el chico soltó a Davis y empezó a avanzar hacia la montaña el pequeño pudo identificarlo.

Era el aroma de la sangre.