C A P I T U L O I I
La Audición
Y allí estaba él, sonriendo de la manera irónica y coqueta que solo él conoce, algo decían sus labios pero realmente no importaba, sus ojos verdes claro y obviamente muy bellos, me tenían tan distraído que ni siquiera note cuando con sus dedos me incitaba a tomarle de la mano, su cabello perfectamente peinado, su aroma… esperen un momento… me está tomando de la mano?... enfrente de todos aquí?...pero… hay que más da, "estas con la persona que amas, tienes una cita con él, y tú te preocupas por el qué dirán?", mi conciencia tenía razón, mis manos temblaban tanto y no pararon de hacerlo hasta que el con su mano izquierda encerró las mías, sus manos son tan suaves que… dios esos ojos otra vez… ese verde tan profundo… su mirada llena de alegría, ese aroma tan característico de él, ni tan fuerte ni tan dulce… creo que arruinaría todo si tratara de besarle o no?, creo que es un riesgo que estoy dispuesto a tomar, mi rostro estaba ya tan cerca de él y a lo que veía, el no se molestaba en lo absoluto, mi mano ya no sostenía la suya, ahora estaba sobre su rostro, el sonreía de la manera irónica y altanera de siempre, como si me retara, y yo más que gustoso aceptaba el reto con otra sonrisa, sus ojos seguían clavados en mi, ya podía sentir su respiración baja sobre mi nariz, su piel era tan blanca y a centímetros de su boca mas… un empujoncito mas… y podría realizar mi sueño realidad… ya podía sentir sus labios en mi boca… esta vez seria mío.
El despertador sonó a las 6 am puntual e inoportuno como nunca, y mi almohada pago la impotencia de mis puños al haber perdido la oportunidad perfecta… allí estaba el… estaba yo… las intenciones eran las mismas… de seguro el que invento el tiempo solo buscaba un pretexto para no culparse a sí mismo de su cobardía con excusas como… no hubo tiempo… se acabo el tiempo… había logrado levantarme de mi cama, tome un baño y medio desayune un plato de cereal, la conciencia y el enojo no dejaban iniciar mi vida normalmente, mi reflejo en los cristales de los autos me avergonzaba… vamos animo… fue solo un sueño.
La situación no mejoraba en la escuela, sentir las miradas acusantes de los demás a mi paso era ya suficiente tortura en un día cualquiera, pero hoy parecían intensificarse… parecían haber estado en el mismo lugar que yo esperando a que cometiera un delito, apresure mi paso quería llegar pronto a mi casillero y encerrarme en el… al menos la culpa y la vergüenza disminuirían un poco…
-Buenos días- dijo un chico robusto, de rosadas mejillas, pelo café muy lacio y ojos pequeños – ¿listo para el día de hoy? O no aras la audición.
- lo intentare… pero no tengo muchas posibilidades, no se cantar y de acuerdo a mi popularidad para conseguir pareja para un baile, nunca he bailado en mi vida- conteste sin siquiera mirarle a la cara – espero aun así… el profesor Shuester tiene la reputación de aceptar a cualquiera en el club glee, esperemos que un bueno para nada quepa en su amplio criterio de un "cualquiera"- cerré la puerta de mi casillero y mire al chico, era Isaac un ya viejo amigo mío –¿podemos ir a clases ahora?.
Y como la cereza en el pastel.
-hola señoritas- dijo el jugador de futbol americano corpulento y carente de cerebro
- lo que me faltaba, ¿Qué quieres Karovsky?- dije ya con la paciencia más que agotada… había tenido un mal día y la presencia de Karovsky no la mejoraba – ¿crees que burlándote de las personas diferentes vas a ocultar el hecho de que besaste a Kurt?
-quien les dijo eso- dijo el torpe y corpulento hombre mientras apretaba sus puños y los enfilaba nerviosamente hacia la parte central de mi rostro –fue la nena Hummel ¿cierto?
- ¿crees que con todo el ruido que ocasionaste esa ocasión que discutías con el nadie lo notaria?- dije tajante, y con una fuerza que no sabía de dónde provenía, pero no importaba realmente estaba funcionando Karovsky se sentía intimidado y había comenzado a bajar su gordo puño – además yo estaba en los vestidores y al ver eso no pude evitar quedarme para ver como demostrabas lo que ya desde hace tiempo sospechaba.
Karovsky tartamudeo y vacilo un momento antes de sentirse asechado por las mismas miradas que yo aun no me acostumbraba a sobrellevar y se fue…
No puedo creerlo había vencido a Karovsky y con su silencio había comprobado que mi teoría era cierta, Karovsky era un gay y creía que su medicina era molestar a los semejantes, y detestaba admitirlo… sin embargo, estaba agradecido… era realmente bien parecido.
El ocaso del martirio de mi día estaba por llegar, la clase de Matemáticas era la única que compartía con Kurt, era un trago dulce después de un buffet de amargos sabores, volver a ver su rostro blanco, aquella sonrisa tan característica de el, y escuchar sus sarcasmos directos y refinados era lo mejor de mi día después de tanto tormento, Isaac balbuceaba algo no lograba escucharle ni siquiera prestar atención al maestro, pues esos verdes ojos no permitían que asiese otra cosa que mirarlos fijamente esperando ese contacto repentino y agachar mi mirada para disimular que estaba asiendo el ejercicio fastidioso de cálculo integral, ver cómo juega la goma de borrar de su lápiz con su boca es casi tan exquisito como ver un pastel de mi sabor favorito humeante y recién salido del horno… pero como todo lo bueno acaba rápido, el tiempo había echo de las suyas de nuevo... y me alejaría de el de nuevo, la clase de matemáticas había terminado…
El aula del club glee estaba sola, era aun muy temprano para las audiciones, Brad el pianista no se había aparecido en la escuela por estos días así que tome el mando de ese enorme piano de cola negro, y mis dedos como pequeñas bailarinas de ballet danzaron sin tiempo sobre el piano reproduciendo lo que mi corazón había calla y nadie pretende escuchar, una melodía tan triste que incluso el corazón mas endurecido por la vida hubiese corrompido en mil pedazos, una vida desecha por la ignorancia de las personas hacia una situación común, las burlas y abusos de alumnos de tu misma escuela y muchas otras cosas más alimentaban la melodía…
-tu debes de ser el alumno que solicito una audición- dijo el Profesor Shuester mientras caminaba hacia mi.
-Si soy yo- conteste de prisa por la sorpresa pues no me había dado cuenta que estaba escuchándome tocar.
- ¿podrías decirme que melodía era la que tocabas?.
-es el Nocturno No.20 Opus Póstumo No.16 en C#m de Frederic Chopin- conteste.
-Muy triste para una persona tan joven ¿no crees?- pregunto el como si estuviese interesado en escuchar la historia detrás de esa triste melodía.
- es Chopin- dije yo –Tenia tuberculosis, no creo que una persona así compusiera cosas alegres- dije con ironía.
El profesor Shuester espero un momento en silencio como esperando que dijera algo más pero al ver su intento mermado por mi discreción continúo:
-¿sabes cantar?, ¿has cantado en un coro antes?
-No, pero puedo aprender a bailar si de algo le sirve, y mi tiempo de ocio y falta de vida social me han echo dedicado en las cosas que me gustan y la música es una de ellas- había una gran mentira allí, si me gustaba la música pero el gran motivo era estar cerca de Kurt y solo había una manera de hacerlo sin que se notase un asecho de por medio, tenía que entrar.
- Bueno… tenemos una bacante ya que Kurt, se ha cambiado de campus, y no todos los integrantes necesitan interpretar vocalmente las canciones, ¿estás dispuesto a entrar aun sabiendo que no obtendrás un solo?
¿Había escuchado bien?, ¿estaba aquí asiendo esto que definitivamente no ayudaría a mi estatus en esta preparatoria por una persona que ni siquiera pertenece más a esta escuela?
-Si, por supuesto- dije aun pálido por la noticia de mi fracaso total en la operación "Kurt será mío" aun antes de empezar con esta.
El profesor Shuester siguió ablando pero no podía prestar atención, mis intenciones reales eran estar con él, y ahora se había ido, sin siquiera despedirse.
