Aquí está el segundo capítulo. Aun no pasan muchas cosas interesantes o románticas, pero... tiempo al tiempo, aun estoy situando la historia jejeje.
El capítulo está dedicado a Jor, Nat Potter W, paola1284, js1408, Ginevre y ginita potter. Mil gracias por buestros reviews, significan mucho para mi.
Y eso... dudas, sugerencias, comentarios, críticas... ideas para la continuación del fic (que son muy muy bien recibidas) y todo lo dema en UN REVIEW xfaa!!
Un saludo a todos y espero que os guste el cap!! :D
Capítulo 2:
- Ginny... –Dijo con un tono necesitado y de súplica en su voz.
Todos le miraron extrañados y Ginny se puso roja.
¿Había sonado demasiado necesitado al verla?
- Hola…
Entonces se produjo un silencio incómodo y extraño. Ron y Hermione se miraban entre ellos y a Harry curiosos, sabiendo que pasaba algo que ellos no sabían. Ginny se había puesto roja como su pelo, y la intensidad del color de sus mejillas se intensificaba cada vez más al mirar a Harry y ver que no dejaba de mirarla con los ojos brillantes y una expresión extraña en la cara. Y Harry... se había quedado completamente paralizado. Sus músculos no obedecían a sus órdenes y por más que se decía a si mismo que mirase a Ron y Hermione para continuar su charla, sus ojos eran incapaces de dejar de mirar a Ginny. Tan cambiada y tan igual a la vez...
- ¿Pa-pasa algo?- Preguntó nerviosa Ginny, deseando que Harry dejase de mirarla con esa intensidad.
Las palabras de Ginny hicieron salir a Harry de su estado de parálisis y pestañeó confuso. Miró a sus amigos, que con sus caras pedían una explicación y luego otra vez a Ginny, que ahora estaba más curiosa que avergonzada. ¿Qué escusa puedes poner si te quedas mirando como un bobo así a una persona? No podía venir y decir: ¡Ginny! Hola, vengo de un futuro en él hemos estado juntos, pero como estoy enamorado de ti y no quiero que te pase nada malo te he dejado para escaparme con Ron y Hermione y destruir los trozos de alma que Voldemort fue esparciendo por el mundo.
- Pues, veréis...
Harry sudaba, no tenía ni la menor idea de qué podía decir. Cuando había pronunciado el nombre de Ginny había sonado verdaderamente necesitado, emocionado, enamorado... Y ahora todos le miraban pidiendo explicaciones.
- Ginny, Luna Lovegood está afuera, pregunta por ti.
Una chica de aproximadamente la misma edad de Ginny había aparecido por la puerta y le hablaba a Ginny, quien había pasado de estar avergonzada, a mirarle curiosa y ahora a hacerlo con intensidad, expectante.
- ¿Ginny?
- Sí, sí, dile que ya salgo...
- ¿Eres amiga de Lunática Lovegood?- Preguntó Ron al borde de la risa.
En ese momento Ginny dejó de mirarle y se enfrentó a su hermano.
- ¡No la llames así! Y no es que sea su amiga... hoy unas chicas se metían con ella y la llamaban Lunática y yo la defendí, supongo que sólo quiere darme las gracias.
- ¡Pero si es verdad! Esa tía está como una cabra. Me han contado cada cosa sobre ella...
- Ese es tu problema Ron, ¡No sabes mirar más allá en las personas!
- ¡Eso no es verdad!
- ¿Que no es verdad? ¡Pero si te acabas de dar cuenta de que Hermione es una chica!
- Eso no tiene nada que ver... yo sólo...
Ron intentó excusarse, pero no se le ocurría nada.
- Lo que yo decía...
Ginny miró a Harry un segundo antes de darse media vuelta y desaparecer por el hueco del retrato junto con su compañera a buscar a Luna. En ese momento, cuando Ginny desapareció de la sala, Harry sintió una enorme punzada en el estómago. Se había ido… Habían sido tan escasos los segundos que había estado cerca de ella que parecía sólo una ilusión de su cabeza. Una ilusión que le había hecho sentir una enorme felicidad enorme.
Observó como Ron y Hermione se miraban de reojo ante los comentarios que acababa de hacer Ginny. No pudo evitar soltar una pequeña risa ante la conversación de los dos hermanos y sus dos amigos volvían a mirarle expectantes, buscando explicaciones.
- Bueno es que... ¿Estamos en ese momentos? Ya sabes, cuando Fleur y Cho nos dan calabazas y tú te das cuenta de que Hermione es una chica.
Ahora Ron le miraba enfadado y Hermione divertida.
- ¿Tú también? ¡No es que no me hubiese dado cuenta de que Hermione es una chica! Pero es... es Hermione.
- Muy bonito, con eso lo arreglas todo...- Dijo la aludida, ahora molesta por el comentario.
- ¿Qué? ¡No he dicho nada malo!
- Chicos ¡Chicos!- Sus dos amigos volvieron a centrar su atención en él.- ¿Podemos seguir debatiendo sobre el hecho de que vengo del futuro?
- Tienes razón.
- Lo siento.
- Bueno, como iba diciendo antes de que viniera Ginny...
- Espera, esa es otra, ¿Qué ha ocurrido hace un momento?
Harry se quedó callado. Parece que no se iba a librar de eso. ¿Tan raro había sido ese momento? Sólo se había quedado embobado mirándola unos cuantos minutos, ajeno a todo el mundo, observándola, recordando, diciendo su nombre como cuando estaban los dos solos escondidos bajo la capa de invisibilidad y Ginny estaba apunto de... Vale sí, había sido un momento raro de explicar. ¡Pero es que la había tenido tan cerca! Y ya estaba cansado de tener que "verla" a través del mapa del merodeador. Ahora la podía ver de verdad, era real, la había tenido en frente suya hace apenas unos segundos.
- ¿Qué quieres decir?- Preguntó queriendo ganar tiempo.
- Ya sabes, las miraditas, el momento incómodo de silencio, tu voz...- Hermione puntualizaba cada cosa con los dedos de la mano.
- Bueno... es que de dónde vengo, o mejo dicho, de cuando vengo, hacía un tiempo que no veía a Ginny y... me ha impresionado verla, no me lo esperaba eso es todo.
Hermione le miraba con los ojos entornados, poco satisfecha con la respuesta, mientras que ron asentía con la cabeza, dando por zanjado el asunto. En esos momentos agradecía lo poco observador que era su amigo con esos temas. Era una pena que no se comportase así cuando intentaba sacarle excusas de por qué su hermana tenía cierta marca en el cuello o dónde habían pasado toda la tarde desaparecidos.
- En ese caso,- continuó Hermione, queriendo saber más.- ¿por qué dices que hacía un tiempo que no veías a Ginny? Según lo que nos has dicho estamos en séptimo y Hogwarts no es tan grande como para que no la veas.
Harry abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar de inmediato. Perfecto, ahora Ron también le miraba esperando saber más cosas. La verdad es que no sabía que hacer. Sabía que jugar con el tiempo era muy peligroso, si hacías cualquier cosa mal podrías volver a un tiempo mucho peor del que venías. Hermione siempre lo decía cuando les hablaba del giratiempo que había usado en tercero. ¡Los giratiempos! A Harry se le iluminó la cara de felicidad. En su tiempo estaban todos destruidos tras la batalla en el ministerio, pero en el suyo no. Si volvía con un giratiempo a su época, volvería con el aspecto que tenía en ese momento, con catorce años y... no, esa idea estaba descartada.
- ¿Y bien?
Ron y Hermione seguían esperando que les respondiese, pero no sabía qué decir. Era muy peligroso jugar con el futuro, no podía decirles nada que cambiase las cosas ¿Pero qué iba a hacer si no? ¿No decirles nada? Aunque tampoco creía saber cómo decirles ciertas clase de cosas. En el tiempo en el que ellos estaban ni siquiera Voldemort había regresado. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo...
- La verdad es que no se si puedo deciros nada. Sería muy peligroso. Tú siempre nos recuerdas lo peligroso que es viajar en el tiempo.- Le dijo a su amiga señalándole con el dedo.
- Lo se, se que es peligroso, pero... ¿Cómo vamos a hacer para encontrar una solución si no sabemos nada?
- No lo se, algo se me ocurrirá, pero... de momento no creo que sea bueno deciros nada... Lo siento.
Hermione resopló y se cruzó de brazos. Era alucinante lo cabezota que podía llegar a ser a veces.
- Ron, ¿pasa algo?
Hermione cambió la cara y miró a su amigo. Estaba serio, mirando al suelo. Se frotaba las mano, nervioso, tratando de decir algo.
- Oye, lo que has dicho de Ginny... ella... ella está bien ¿no?
Eso no se lo esperaba.
- Sí Ron, no te preocupes por eso. Es sólo que hace tiempo que no la veo.
La cara de Ron cambió y volvió a relajarse. Estaba seguro que Ron se había puesto en la peor situación al intentar adivinar por qué él y Ginny hacía tiempo que no se veían.
- Y no nos vas a decir por qué.
- Hermione...
- ¡Está bien, está bien!
- De todos modos, ese no es el tema.- Continuó Harry esquivando el tema de hablar del futuro.- ¿Me creéis entonces cuando os digo que vengo del futuro?
Ron y Hermione callaron durante unos segundos, debatiendo con sus pensamientos interiores. Entonces Ron rompió el silencio.
- Sí, tío, te creo. No se, ¿somos magos no? Cosas más raras podrían suceder. Además, no veo la razón de por qué querrías mentirnos.
- Gracias, ¿Y tú, Hermione?
Harry sabía cómo era Hermione. Por mucho que fuese bruja no creía en los cuentos de hadas ni en que las cosas ocurriesen sin más. Según ella todo tenía un por qué y una razón de ser. A todo había que buscarle una explicación.
- No se, Harry... es todo muy extraño. Es cierto que obviamente no eres el Harry que nosotros conocemos, pero no sabemos nada de nada, ninguna explicación con la que situarnos y... es que me resulta muy difícil de creer que estuvieses de acampada en 1997 y de repente estés aquí, 3 años antes.
- Se que es difícil de creer, pero es la verdad.
Hermione le miró pensativa. Iba a ser muy complicado convencerla.
- Si al menos hablásemos con Dumbledore para que nos diese una buena explicación de por qué ha pasado todo esto.- Sugirió su amiga.
- ¿Dumbledore?
Harry se quedó helado al escuchar ese nombre. ¿Cómo podía no haberse dado cuenta de esto antes? Dumbledore estaba vivo...
- Sí, un viejo alto, con gafas, que dice muchos disparates.
- No hables así de él, Ron.
Sus amigos seguían hablando, pero él no les escuchaba. Dumbledore vivo. ¿Qué iba a hacer cuando le viese? En el fondo estaba enfadado por todas las cosas que le había ocultado y por todos los cabos sueltos que dejó antes de morir. Pero era él, estaba vivo, en el mismo castillo que él y a su disposición para poder preguntarle cualquier cosa. Cosas sobre los Horrocruxes, sobre las reliquias, sobre... sobre si lo estaba haciendo bien. Estaba vivo... y no solo él. De pronto calló en la cuenta de que si su viejo profesor estaba vivo, alguien más también lo estaba: Sirius. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Podía escuchar cada latido acelerado de su corazón. ¡Sirius estaba vivo! escondido en algún lugar del mundo, pero vivo al fin y al cabo. Una enorme sonrisa cruzo por su cara. ¡Su padrino estaba vivo! Tenía tanto que decirle... ¿Y si...? Una idea paso por su cabeza. ¿Y si lograba advertir a Dumbledore de todo lo que iba a pasar? Empezó a imaginarse en su último año en Hoqwarts, con Sirius libre esperándole, con Ron y Hermione a su lado, con Ginny... y sin Voldemort renacido. En ese momento las palabras que hacía nada le acababa de decir a Hermione se repitieron en su cabeza. Era demasiado peligroso jugar así con el tiempo y el destino. Nunca se perdonaría perder a nade más por querer salvar a otros pero... no, ¡no! tenía que intentar sacarse esa idea de la cabeza, no sin antes hablar con Dumbledore. Tenía que saber cómo salir de ahí. No quería ni pensar lo que podría pasar si no lograba volver al presente a tiempo.
- Hay que hablar con Dumbledore, enseguida.- Dijo con decisión.
- Debe estar desayunando con todo el mundo.
- ¿Y a qué esperamos?- Preguntó el pelirrojo con una gran sonrisa en la cara.
Salieron de la sala común y se dirigieron al gran comedor donde aun se encontraban desayunando la mayoría de los alumnos de la escuela. Caminaban despacio sin prestar atención del camino que tomaban, ya era una costumbre pasar por esos pasillos. Ron y Hermione iban un par de pasos más alante que él, especulando sobre cómo sería el futuro no tan lejano del que venía Harry. Mientras, Harry no podía evitar sentirse extraño. Cuando el 1 de septiembre, mientras aun estaban en Grimbles Places, no se subieron al tren del colegio en la estación como cada año, pensó que no volvería a pisar esos pasillos nunca más. Y ahí estaba él, observando los cuadros tal y como los recordaba, viendo a los fantasmas saludar a los estudiantes gentilmente, riendo de las bromas que Peeves le gastaba a un alumno al otro lado del pasillo...
Sonreía al ver a sus compañeros tan cambiados y al ver a alumnos que ya habían dejado el colegio. Estaban todos tan diferentes que a algunos les costaba identificar. Cuando pasas todo el curso con las mismas personas y las ves crecer no eres consciente de los cambios que se van produciendo en ellos hasta que los comparas.
- ¿Vosotros le veis?
Las palabras de Hermione le sacaron de su mundo de recuerdos y prestó atención a lo que decían sus amigos. Estaban delante de las enormes puertas del Gran comedor mirando hacia la mesa de los profesores en la que Dumbledore no estaba.
- Quizás venga más tarde…- Comentó Ron.
- No lo creo, el profesor Dumbledore es muy puntual en las comidas. No entiendo… ¡Profesora McGonagall!- Se apresuró a llamarla Hermione en cuanto esta paso por su lado.
- ¿Sí, Señorita Granger?
La profesora se paró a su lado para atenderles y Harry la observó detenidamente, intentando encintrar alguna diferencia. Pero no la encontró. Después de cierta edad las personas ya no cambiaban tanto…
- Disculpe profesora, pero ¿Sabe dónde se encuentra el profesor Dumbldore? Nos gustaría hablar con él.
- El profesor Dumbledore ha tenido que salir a una reunión urgente esta mañana, me temo que no volverá hasta la tarde.- McGonagall ahora les miraba con cautela, temiendo lo peor de ellos tres. Siempre que buscaban al director no solía ser por nada bueno.- ¿Puedo ayudarles yo en algo?
- Descuide profesora, era una tontería…
La mujer volvió a mirarles, esta vez con una mirada un poco más severa, intentando recordarles que no se metieran en tantos líos y acto seguido les dejó y entró en el comedor.
- Estupendo, no podía haber elegido mejor momento para marcharse…
- Ya. De todos modos ya no podemos hacer nada hasta que venga por la tarde ¿no? Así que… ¿por qué no terminamos de desayunar en condiciones?
Dicho esto, Ron siguió el camino que hacía unos segundos había tomado su profesora y entró al Gran Salón dispuesto a servirse un buen desayuno.
- Lo suyo con la comida nunca cambiará ¿verdad?- Preguntó Hermione divertida. Los dos se encontraban aun a las puertas, observando cómo su pelirrojo amigo se sentaba y se servía un buen plato de huevos revueltos.
- Siento decirte que no- Le contestó él con una pequeña sonrisa también en la cara.- Oye, sitúame. ¿Qué día es hoy? ¿En qué momento estamos?
- Las clases se acaban de terminar y falta una semana para el Baile de Navidad. Por cierto,- su amiga se giró de pronto a él.- ¿Por qué no has querido decir antes en voz alta que mi pareja para el baile era Victor Krum?
- Porque no quería volver a ver la reacción de Ron al enterarse.
- Oh… y…- Harry notó que su amiga dudaba en si preguntar o no.- ¿Cómo se lo va a tomar Ron?
Harry sonrió. No había podido ir a una época en la que sus amigos sólo fuesen eso, amigos. No… había tenido que ir a parar justo al momento en el que ellos dos habían empezado a sentir cosas el un por el otro, o por lo menos, a darse cuenta de ello. Y lo peor, a expresarlo. Si hubiese llegado un año antes podría haber matado a la asquerosa rata de Pettigrew y haber podido ver a Sirius… ¡Sirius! Puede que no pudiese verle, pero si escribirle.
- Hermione.- Dijo de pronto.- Voy un momento a la lechucearía a escribir a Sirius, ¿dónde vais a estar?
- ¿Vas a contarle lo que está pasando? No se Harry, pero no creo que sea una buena idea.
- La verdad, no lo se, ya lo pensaré cuando esté allí, pero quiero escribirle.
- Está bien, te esperamos en la Sala Común ¿de acuerdo?- Harry asintió.- Y oye… ¿Ron se lo toma bien o… mal?
Harry sonrió y haciendo caso omiso a las palabras de su amiga se fue pitando de allí. Era mejor no sacar a relucir mucho el tema sobre Ron y Hermione, no de momento al menos. Debía hablar con el director sobre todo lo que estaba pasando antes de abrir la oca y decir las cosas que iban a pasar. Siguió corriendo en dirección a la lechucería. Por el camino varios alumnos se le quedaban mirando con cara de desprecio y Harry no pudo evitar escuchar algún murmullo y comentario de alumnos sobre las trampas que estaba haciendo en el torneo. Definitivamente ese era un aspecto de su cuarto curso que no echaba nada de menos…
Comenzó a subir rápidamente las escaleras de la lechucería con paso decidido. La verdad es que no sabía qué iba a escribirle a Sirius o si al final le escribiría algo. Cuando llegase arriba lo decidiría.
Terminó de subir el último escalón y entró en la sala donde se encontraban todas las lechuzas del colegio y comenzó a buscar Hedwig. Si no estaba allí la buscaría por los alrededores o de su cuarto o usaría una lechuza del colegio ara…
- Hola Harry.
El muchacho se dio la vuelta al escuchar su nombre. Creía que estaba solo y ese saludo le había asustado.
- Lo siento ¿Te e asustado?
Un tímida Cho Chang de 15 años le miraba desde el otro lado de la sala con una carta en la mano.
Lo olvidaba. En esos momentos él debería estar bebiendo los vientos por Cho y deprimido porque le había dado calabazas… ¿Qué se suponía que debía decirle?
- Hola…
