Ni Digimon, ni Drake y Josh me pertenecen

2 chicos en un helicóptero

Protagonistas Matt y T.k.

En el centro comercial donde era abarrotado por demasiada gente inclusive turistas que venían a pasar una diferentes vacaciones a Japón.

En una de estas tiendas para ser más específicos de música se encontraba un chico alto, cabello dorado y unos ojos azules eléctricos que hipnotizaban a cualquier chica ante ellos, su nombre Yamato Ishida, Matt como sus amigos le decían aunque al principio no le gustaba con el tiempo se fue acostumbrando conforme pasaba el tiempo además que sabía que era imposible hacerles entender que no les gustaba que le dijeran de esa manera, comenzando por su amigo Taichi quien comenzó todo.

En fin este guapo chico estaba trabajando en esa tienda de música para poder de pagar sus estudios en la Universidad de Estados Unidos o más bien el pasaje y por donde viviría esos años ya que hace unos meses había recibido una beca para cualquier universidad del extranjero. Sus ojos estaban cerrados sin prestar atención ninguna a la tienda, tocando la mesa con un lapicero que traía a la mano fingiendo ser un baterista, "esto es tan aburrido" pensaba el rubio era cierto que Yamato desde pequeño le había gustado la música pero estar trabajando ahí lleno de personas que se acercaban a preguntarle cosas tan estúpidas como si eso era un guitarra y si tenía 6 cuerdas, ¿cómo era posible que existiera gente tan ignorante? O ¿era qué él sabía demasiado de música y no soportaba a esa clase de personas que no sabían nada de música?

Unos minutos después a la tienda entro otro rubio de igual ojos azules como los de Yamato a excepción que estos ojos azules tenían una mirada más suave y llena de alegría, este era el hermano de Matt, Takeru Ishida (N.A. los papas de Yamato y Takeru volvieron a casarse) conocido también como T.K. esté al ver que su hermano no se había percatado de su presencia pensó que sería divertido hacerle una broma.

-HERMANO – grito fuertemente haciendo que el rubio mayor despertará de sus pensamientos cayéndose de la silla estrepitosamente ocasionando la una gran carcajada de su hermano menor –Jajá – reía el pequeño sujetándose la panza y secando unas lágrimas que se habían escapado involuntariamente.

-¿Pero qué te sucede Takeru? – pregunto enojado Yamato al haberse levantado de la silla.

Aún riéndose – lo que pasa es que me pareció hacerte una bromita y la verdad fue demasiado gracioso además deberías de agradecerme si no te hubiera hecho aquella bromita seguramente te hubieran robado la tienda – argumento el pequeño Ishida.

Yamato lo vio con una mirada despectiva.

-¿y qué pensabas? – pregunto curioso, ante está pregunta por alguna extraña razón Yamato se sonrojo levemente.- No me digas que pensabas en Sora – ahora sí que el rubio mayor se había sonrojado hasta el cabello – si definitivamente estás pensando en Sora – afirmo el rubio.

-¿Qué es lo que te hace pensar eso? – pregunto el portador de la amistad aún rojo de la vergüenza

-No es obvio cada vez que alguien menciona a Sora te pones rojo como un tomate – respondió Takeru – ¡ay! Hermano ya deberías pedirle que sea tú novia.

-¿qué estás loco o qué? Prefiero tener su amistad antes que nada – menciono el portador de la amistad.

-En fin cambiando de tema ¿qué es lo que hace toda esa gente ahí? – pregunto el portador de la esperanza señalando a una multitud de personas que estaban en una heladería que se aventaba al parecer para agarrar algo.

Yamato observo detenidamente a la gente de frente – Quieren ganar un premio, al parecer el que se saque un papel dorado en alguna paleta ganará un premio sorpresa – en ese momento volteo ver a su hermano quien traía en sus manos una paleta de limón – no me digas que tú también has entrado a ese tonto concurso.

-No para nada además yo no tengo mucha suerte como para ganar ese tipo de concursos – al momento que decía todo esto fue abriendo su paleta helada donde pudo verse un papel muy especial – No puedo creerlo gane, yo gane – grito victorioso – es increíble que yo haya ganado ¡wohoo! – salto de felicidad.

-¿y qué es lo que ganaste? – pregunto el rubio mayor un poco asustado por el gran entusiasmo de su hermano.

-Takeru volteo a ver el pequeño papel dorado – dice que gane un viaje en helicóptero además de una tirada en paracaídas.

-Pues vete olvidando de tú premio porque mis papas no te dejarán subirte.

..

.

-Mamá por favor- pedía TK casi de rodillas ya que ni su carita de perrito había convencido a su madre.

-Ya dije que no Takeru y no es no – termino Natsuko de decir.

-Jajá, te lo dije –reía Yamato.

-Y tú Yamato no reías de tú hermano – regaño su madre a su hijo mayor mientras ponía la mesa para la comida.

En el momento en que llego Hiroaki Ishida comenzaron la comida que preparo Natsuko, que había sido unas bolas de arroz y surimi con un postre de gelatina de frutas.

-Papá – empezó el rubio más pequeño.

-¿Qué pasa hijo? – pregunto su padre ante la interrogativa que haría su hijo menor

-Puedo tirarme de un paracaídas.

El Ishida más grande miro a Yamato quien lo miraba despreocupado, después volteo a ver a su esposa quien esta lo miraba diciendo "dale permiso y duermes afuera por una semana" –No hijo – fue la simple contestación del padre.

-¡Pff! – resoplo el compañero de Patamon.

..

.

Al día siguiente Yamato y Takeru no tendrían clases así que ese día tendrían más deberes de lo normal.

-Buenos días mamá – saludo Yamato a su madre con un beso en la mejilla

-Bueno días hijo – respondió su madre - ¿Cómo dormiste, hijo?

-Un poco incomodo pero en general bien. –Contesto el rubio.-Bueno días Naomi – saludo Yamato a una niña de no más de 5 años revolviendo su cabello rubio largo y unos hermosos ojos azules como los de sus hermanos.

-Oni-chan déjame – protesto la pequeña acomodándose su hermoso cabello rubio.

-Por cierto ¿y T.k.? Cambio de tema el compañero de Gabumon.

-Dijo que iría al parque acuático y que te esperaba ahí – sirvió el desayuno ante la contestación. Acaso no te dijo nada – pregunto su madre ante la mirada de incomprensión de su hijo.

-No, si, si me dijo – decía Yamato un poco nervioso – lo que pasa… bueno yo… este ya me tengo que ir – comiendo lo más rápido que pudo salvándose de darle una explicación a su madre.

..

.

En una sala algo oscura con una pequeña luz que desprendían los rayos del Sol a través de la ventana, con un escritorio de madera lleno de papeles con una pequeña cajita llena de plumones, frente a este se encontraba un no tan pequeño rubio ojos azules con un señor de no más de 25 años con el cabello color café y ojos ambarinos.

-Inclinas tus rodillas de esta manera – indicaba el instructor – y luego gritas ¡AAHH!

-¿AAHH? – pregunto TK sorprendido

-Es lo que todos dicen al saltar.

-Ah, ya veo – respondió el pequeño rubio.

-Con que aquí estabas – entro Yamato de golpe a la pequeña habitación – prometiste que no te aventarías del paracaídas.

-Cierto, pero no dije nada de que no daría un paseo en el helicóptero. –argumento el pequeño Ishida.

-Ni creas que voy a cubrirte en esto, no definitivamente no lo voy hacer – dijo Matt cruzado de brazos.

-No te lo estoy pidiendo.

-Puedes venir con nosotros – intervino el piloto en la pequeña discusión de los hermanos.

Yamato relajo su cuerpo – ¿es enserio? – Pregunto con la cara llena de ilusión, el ambarino asintió -pues que esperamos, vamos andando.

=En el helicóptero=

El viento acariciaba suavemente los cabellos de los dos rubios quienes se dedicaban a observar el paisaje al menos por el momento.

Yamato quien revisaba los controles del helicóptero se dio cuenta que su hermano traía tras su espalda un mochila grande color negra.

-¿Pero qué es lo que haces Takeru? – pregunto Yamato enojado

-¿Qué acaso no es obvio? – respondió con otra pregunta

-No te atreverías – reprendió el mayor al ver las intenciones de Takeru.

-Por supuesto que sí, a eso vine ¿o no?

-Pero tú dijiste que solo te subirías.

-Sí, pero tengo que saltar – dijo el Ishida menor – agarrándose de una de las puertas a punto de saltar del Helicóptero.

Agarrándolo del brazo – no tú no saltarás mientras yo siga con vida.

-Yamato no intentes detenerme, porque yo voy a saltar, tengo que saltar – forcejeaba el pequeño rubio contra su hermano mayor.

Como los hermanos Ishida peleaban para que no saltara uno de ellos de un momento a otro el piloto por un fuerte golpe que recibió de parte de uno de los dos rubios dejándolo inconsciente.

-Mira lo que has hecho Takeru – regaño Yamato mientras soltaba al pequeño, dándose cuenta que el piloto había quedado inconsciente.

-¿Mi culpa?, si tú eras el que no me dejaba saltar. Pero eso ahora no importa porque ahora si voy a saltar – colocándose de nueva la mochila

-No eso si que no – volviendo a repetir el mismo procedimiento de hace solo unos minutos.

BIP, BIP, BIP

Comenzó a sonar ese extraño sonido donde ambos rubios para ver de dónde provenía ese preocupante ruido. Dándose cuenta que provenía de los controles del Helicóptero. Se acercaron apresuradamente a los controles para ver qué era lo que sucedía, fue ahí donde en una pequeña rueda con unos cuantos números y letras con 2 flechas indicando la letra "E".

-Por favor dime que E significa exceso de combustible – pregunto Yamato a Takeru.

-Pero por supuesto que no, significa QUE SE NOS ESTÁ ACABANDO EL COMBUSTIBLE – grito un poco alterado – Ahora si no puedes hacer nada para que yo salte.

-Alto ahí jovencito no piensas dejarme aquí para que yo muera ¿o sí?

-Tú ya has vivido más que yo además ya has besado a una chica.

-Son solo 3 años y… espera de verdad no has besado a ninguna chica – cabio de tema drásticamente, burlándose de su hermano pequeño asiendo que esté se sonrojara de vergüenza.

-Jajaja, si, si muy gracioso ahora suéltame voy a saltar.

-Mejor toma y llama a alguien que pueda ayudarnos – Yamato le entrego su celular al pequeño TK.

Takeru agarro el teléfono que le tendía su hermano donde hiso la llamada.

-Hola –se escucho una pequeña voz femenina del otro lado -¿Quién habla?

-¿Naomi?, soy yo Tk, está mamá o papá.

-No, no está ninguno de los 2 – contesto la pequeña Ishida

-Bueno quiero que los llames y les digas…

-Lo siento mis padres me han dicho que no hablé con extraños, así llámeles en un rato – fue ahí donde Naomi por maldad colgó el teléfono a su hermano.

¿Extraño? Pero si al principio había dicho su nombre o más bien apodo seguramente le había colgado por pura maldad. "juro que si salgo vivo de esto no se salvaría tan fácil su pequeña hermana"

-¿Y qué te dijo? – pregunto Matt sacándolo de sus pensamientos

-Dijo que la llamará en un momento – contesto con un tono lamentero.

-Oh valla, PUES ESPERO QUE BAJO EL AGUA HALLA ALGUNA SEÑAL.

Fue ahí donde se dieron cuenta que había un radio para poder comunicarse con alguien. Yamato fue quien instintivamente lo cogió y prendió.

-Bueno, bueno ¿torre de control?

- Si, habla el almirante Paul James, ¿con quién hablo? – pregunto tranquilo el almirante.

-Yamato Ishida, oiga mi hermano y yo estamos en un helicóptero con insuficiente combustible y necesitamos ayuda – intentando decir todo con calma lo cual fue un poco imposible.

-Entiendo, bien dígame donde están.

-En un helicóptero.

-Eso ya lo se me refiero exactamente por donde.

-Bien al parecer estamos a uno 200 pies de altura, donde abajo ay un gran lago y varias casa color blanco y … - fue en ese momento que el radio cayó de las manos del rubio directo al agua – estamos perdidos – susurro para sí – Takeru ven ahora aquí mismo – indico su hermano para que se acercará.

-¿Qué pasa hermano?

-Vamos a saltar.

-¿Los 2? Pregunto confuso

-Si – fue la simple respuesta de Yamato donde se colocaba la mochila tras su espalda.

-Espera

-¿Qué pasa?

-Mejor salta tú

-Pero tú eras el que quería saltar.

-Sí, pero eso era antes además me estoy meando no puedo saltar si me estoy meando. Sálvate tú.

-Al diablo, ven aquí – colocándolo bajo el y amarrándolo con la cuerda de la mochila – a las 3

-1

-2

-3- gritaron los dos al unisonó.

-AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!

..

.

Yamato y Takeru llegaron a su casa ambos empapados por la caída que tuvieron que hacer para salvar sus vidas.

-Ah! Son ustedes – dijo Naomi quien jugaba con sus muñecas – pensé que ya habían muerto

Los dos hermanos mayores se miraron

-Atrápala – ordeno el mayor

Al oír esto la pequeña rubia comenzó a correr y a esconderse detrás de la mesa del comedor. En el momento que ya la tenían atrapada fue cuando sus padres llegaron sin dejar que pudieran hacerle algún daño a su pequeña hermana.

-Mamá, papá – corrió la pequeña para esconderse detrás de las piernas de sus progenitores.

-Hijos les venimos a invitar a cenar – comento el padre

Los 3 Ishida menores exclamaban que les parecía una genial idea ya que solo salían a cenar por algún evento en especial. Fue exactamente donde tocaron el timbre de la casa.

En cuanto abrieron la puerta apareció un señor alto de pelo café y ojos ambarinos quien traía la cara un poco demacrada. Al percatarse que era el piloto del helicóptero Yamato y Takeru intentaron hacer señas para que no dijera nada a sus padres.

-Sí, ¿qué se le ofrece? – pregunto Hiroaki.

El hombre señalo a los dos rubios – esos dos me deben un helicóptero – dijo ignorando las señas.

-Muchachos – comenzó Natsuko.

-Están en problemas – interrumpió Takeru.

-Pero – siguió Yamato

-Nada – continuo Takeru – a su habitación

-Si – término Yamato caminando junto a su hermano a la habitación de cada uno. Dejando a sus padres, hermana e inclusive al piloto con una mirada de ¿what?

Bueno espero que le haya gustado

Nos leemos la próxima.