Disclaimer: Todo esto no me pertenece, si no al genial Kishimoto. Solo me pertenece esta historia y algunos de los personajes de mí alocada imaginación.


Un Mundo donde estés presente


Aunque no lo entiendas


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Sakura supo al instante que estaban en serios problemas, si realmente estaban en el pasado era muy peligroso, podrían cambiar su futuro….aunque viendo las cosas como estaban no tenían nada que añorar del infierno que les esperaba al volver a la cuarta guerra ninja. Si estaban en el pasado, a pesar de lo riesgoso que podía ser podrían cambiarlo y de esa forma reconstruir el futuro.

— ¿Quién son y cuáles son sus intenciones en Konoha? —dijo el Hokage con tranquilidad, fumando de su pipa como siempre.

Ninguno contestó.

Las mentes de Naruto y Sasuke eran una revolución, porque fuera una ilusión, o un viaje en el tiempo o lo que fuere, estaban viendo a sus padres después de mucho tiempo, especialmente para el rubio que solo los había conocido a través de sus memorias cuando estuvo en graves problemas para controlar el Kyūbi.

— ¿Es que no han escuchado, niñatos? —reclamó Tsunade frunciendo el ceño, mientras les miraba con recelo.

Dio un paso delante de forma inconsciente, les sacaría la verdad incluso aunque fuera a golpes, pero cuando se movió Jiraiya y Orochimaru lo hicieron con ella, como siempre. Contuvo las ganas de bufar, esos dos siempre estaban protegiéndola, como si fuera de porcelana. ¡También formaba parte de los sannin! ¡No era débil!

—No intervengan —ordenó el Hokage.

—Pero, sensei…—comenzó la rubia protestando.

—Soy Sakura Haruno —interrumpió la pelirosa rápidamente, si dejaba que su maestra siguiera hablando se meterían en más problemas, la conocía lo suficiente para saber que no confiaba en nadie y de ser posible en ese mismo momento ya estuviera atacándoles para sacarles la verdad. Se le hacía raro verla ahí, más joven de lo que recordaba, porque incluso aunque usara ese jutsu de juventud era fácil darse cuenta de que en ese tiempo era realmente joven y en su frente llevaba la bandana de Konoha, seguramente aún no había desarrollado su jutsu de regeneración.

Tenía entendido que no lo haría hasta la muerte de Dan, después de la tercera guerra ninja.

—Viejo, Tsunade-sensei tiene razón —exclamó Kushina interviniendo, sus ojos aún seguían rojos — ¡No podemos confiar en ellos!

La voz de su madre, hizo que Naruto volviera a la realidad.

— ¡Nosotros jamás atacaríamos Konoha, dattebayo! —chilló indignado.

— ¡Nadie ha dicho que hables, `ttebane!

Hinata miró de uno a otra parpadeando confusa, eran tan….parecidos. No solo por el apellido que por alguna extraña razón compartían, si no por las energías que parecían irradiar, aquella energía cálida e hiperactiva, además del brillo de la mirada, aunque claro la azul de Naruto estaba siendo nublada por el dolor de las perdidas en la guerra.

—Kushina, cálmate —pidió Minato suavemente.

— ¡No me calmo! —chilló cruzando de brazos y inflando las mejillas en gesto de fastidio. Ignorando momentáneamente a los intrusos, Tsunade sonrió a su discípula preferida antes de volver a fulminar a esos desconocidos.

—Por una vez en la vida hazle caso a Minato, Uzumaki —bufó Fugaku con altanareria.

— ¿Y a ti quien te ha dado vela en este entierro, Fugaku-baka? —le acusó la pelirroja, avanzado para darle una patada, que ya por la experiencia el Uchiha esquivó mientras le daba una mirada de superioridad.

— ¡Basta! —dijo el Hokage, callándolos a todos y mirando fijamente a los desconocidos, sus ojos se concentraron en el parecido de aquel rubio con Minato, en el parecido de aquella chica de ojos perlas característicos de los Hyuga con Hana, en el Dōjutsu del pelinegro y finalmente en la pelirosa, ella no tenía nada en común con los chicos.

Pero había algo, el dolor reflejado en la mirada de los tres primeros era explicito, al igual que el odio y deseo de sangre en los ojos rojos del pelinegro.

—Sakura Haruno —dijo — ¿De donde son? ¿Cuáles son sus intenciones aquí?

La pelirosa suspiró, no tenia caso mentir. Después de todo, no es como si tuvieran grandes pistas de lo que debían hacer y en todo caso les sacarían la verdad más temprano que tarde, porque si no le fallaba la memoria estaban en la época de oro de Konoha. En ese tiempo los ninjas más habilidosos, temidos, respetados y poderosos del mundo Shinobi se encontraban en la aldea.

Los sannin legendarios.

El rayo amarillo de Konoha, futuro Yondaime Hokage.

—Primero una cosa… ¿Cuántos años tienes? —miró a Minato.

—Diecisiete —contestó el joven sorprendido.

—Bien, me llamo Sakura Haruno como ya dije, soy chunin y medic-nin de Konoha, alumna de Godaime Hokage…. —todos ensancharon los ojos ante esa información… ¿Godaime Hokage? Pero si apenas estaban en Sandaime —y junto a ellos —señaló a Naruto, Hinata y Sasuke — venimos de aproximadamente veinte años en el futuro, justo en medio de la cuarta gran guerra ninja. —murmuró después de sacar cuentas al saber la edad del Yondaime.

Un silencio furibundo e incrédulo siguió a sus palabras.

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~o~

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— ¡¿Por qué tenemos que esperar `ttebane? —Gritó Kushina dando un golpe al árbol más cercano a ella, que se estremeció ante su impacto y furia — ¡No es justo! ¡Quiero saber quiénes son!

Los demás rodaron los ojos. Kushina siempre era tan alterada y brusca. Ignorándola, excepto claro Minato, desviaron la mirada a la torre del Hokage donde en ese momento estaban hablando esos cuatro chicos con el Sandaime. En cuanto anunciaron que venían del futuro el Hokage se los llevó.

¿Acaso decían la verdad?

Sonaba…ridículo solo en pensarlo. Pero…sus ojos, el dolor en los ojos de aquellos chicos era notorio, no creían que mintieran en el hecho de que estaban en una guerra…pero ¿La cuarta gran guerra? Ni siquiera tenían la tercera guerra, gracias a Dios.

— ¿Creen que es verdad lo que dicen? —preguntó Hana ladeando la cabeza con curiosidad. No sabía porque, pero en cuanto vio a aquella chica de cabello azul y ojos perlas, tan parecida a ella sintió algo extraño, algo que no había sentido nunca, un sentimiento de protección y ternura se instaló en su pecho cuando la vio a los ojos, quería borrar la tristeza y dolor que se veían en ellos, abrazarle y decirle que todo estaría bien.

Mikoto suspiró.

—Suena….ridículo —dijo contrariada —pero…no hay otra explicación. ¿Vieron sus ojos? El chico de cabello negro tenía el Sharingan, pero en un nivel que no había visto nunca, y la chica de cabello azul tiene el Byakugan.

Si, en eso tenía razón. Mucha razón.

En realidad la Uchiha estaba contrariada mas por las palabras que recordaba dijo ese chico, el hecho de que él era el único Uchiha, ¿Qué había pasado? Su clan no solo era poderoso y temido si no también uno de los más grandes que existían. Era ridículo que se hubiera extinguido, incluso aunque estuvieran en una guerra, era imposible. Y esos ojos, esos oscuros ojos llenos de odio y resentimiento. Nunca había visto una mirada tan fría y despiadada, ni siquiera en sus enemigos. Ese chico que le inspiraba un sentimiento de protección grande tenía el alma vacía y rota. ¿Qué había sucedido?

—Sandaime nos dirá que pasa, seguro —comentó Fugaku tranquilamente.

—Tiene que explicarnos —concordó Hiashi —dos de esos chicos forman parte de nuestros clanes.

—Claro, a sus majestades les gusta estar informados de todo —se burló Hizashi.

Los dos primeros le fruncieron el ceño.

—Tienes razón, Hiza-chan `ttebane —dijo Kushina interrumpiendo lo que sea que fuere a decir el Uchiha —de algo sirve que estos amargados sean nuestros amigos.

Fugaku y Hiashi miraron con una vena hinchada en la frente a la pelirroja, pero no dijeron nada, no tenían ganas de dar otro paseíto por Konoha corriendo con la Uzumaki detrás de ellos, en especial porque se notaba que estaba nerviosa y frustrada y buscaría cualquier excusa para desquitarse con ellos, como siempre. Qué suerte tenia Hizashi, al ser el amigo de Kushina, ella nunca le hacía nada. A los únicos a los que correteaba eran a ellos.

— ¿Y no dices nada, Minato? —Dijo Mikoto — ¿Qué piensas sobre esos chicos?

El rubio que hasta ese momento se había mantenido en silencio, se encogió de hombros. Estaba pensativo, lo que era algo normal después de lo que acababan de saber, le inquietaba mucho el chico rubio, no sabía porque, pero sentía que lo conocía, como si lo hubiera visto en algún otro lugar. Algo extraño, dado que según lo que ellos decían venían del futuro.

—La verdad no se qué pensar —musitó intranquilo.

—Vaya, es la primera vez que no tienes ninguna teoría, genio —dijo Fugaku con las cejas arqueadas.

Minato le ignoró.

— ¿De qué tanto hablaran? —cuestionó la Uzumaki frustrada.

—Quien sabe —dijo Fugaku sin interés.

Kushina gruñó, estaba que se comía las uñas de los nervios, así que para desquitarse un poco decidió que era hora de volver a su rutina favorita del día: o sea molestar a Fugaku y Hiashi. Se volvió hacia ellos con una sonrisa maliciosa, mientras el Kyūbi se reía ante la cara que habían puesto los genios malhumorados al darse cuenta de lo que les esperaba.

Oh, eso iba a ser algo divertido.

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~o~

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Sonrió con nostalgia.

Apenas y podía creer lo que pasaba. Hinata a su lado, se removió con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes al ver a esa joven de cabello azul de estatura bajita que estaba junto a los dos gemelos.

—Mamá —oyó que decía en un susurro anhelante.

Él por su parte dirigió sus ojos azules al lugar donde estaba la chica de cabello rojo que perseguía a dos chicos mientras uno de los gemelos Hyuga se revolcaba en el suelo de la risa ante el espectáculo. Su madre sí que era de temer. Mientras que su padre estaba cruzado de brazos y suspirando con resignación.

—Entonces no tienen idea de cómo llegaron aquí —dijo el Hokage interrumpiendo los pensamientos de Naruto.

El rubio se volvió a mirar al tercero, apenas y podía creer que realmente estaban en el pasado, no se acostumbraba a verlo, era algo increíble. Él y los demás se encontraban en el despacho, Sasuke no había dicho nada aún, ni protestado cuando tuvieron que decir todo de ellos para que el hombre les creyera. Afortunadamente habían logrado que los sannin no escucharan nada ya que no confiaban en Orochimaru, en su tiempo era un enemigo de Konoha.

—No, Hokage-sama —dijo Sakura con la mirada gacha.

La pelirosa estaba sentada al frente del Hokage, Sasuke estaba apoyado contra la puerta con la mirada perdida, Naruto y Hinata estaban al lado de la ventana mirando todo lo que hacían sus padres y sus amigos. Era extraño verlos tan jóvenes, riendo como cualquier persona normal….vivos.

Pero no solo era extraño, también era dificil y doloroso.

Estaban acostumbrados a esa ausencia y de la nada verlos jóvenes y con vida era un golpe grandísimo, si no Sasuke no estuviera de esa forma, incluso pareciera que había olvidado que quería destruir Konoha y eso que tenía la oportunidad perfecta.

Sandaime suspiró, eso sí que era dificil. Esos cuatro chicos del futuro… ¿Qué iba hacer con ellos? Le habían dicho quienes eran, su rango, todo lo que lo que necesitaba saber para creerles…el problema era que no podía enviarlos a su tiempo a menos que supiera cómo habían llegado allí. Y tenían que actuar rápido o cambiarían toda la historia, lo que a juzgar por la mirada desolada de los cuatro no sería nada malo para ellos.

Pero no, no podían cambiar el pasado, correrían demasiados riesgos.

—Konoha está igual a como estaba antes de que Pein la destruyera `ttebayo —dijo Naruto con añoranza.

— ¿Qué Konoha qué? —casi gritó el Hokage, mientras la pipa se le caía de las manos y chocaba contra el suelo, resonando con fuerza en medio de aquel silencio.

Naruto se había tapado la boca, pero ya era demasiado tarde.

—Destruida —repitió Sarutobi incrédulo. Comenzaba a pensar que no sería mala idea cambiar algo, pero del futuro.

—Hokage-sama —llamó la Kunoichi de cabello rosa en un suspiro —Se que sería riesgoso, pero…—miró a Sasuke, después a Naruto y por último a Hinata — ¿No podríamos cambiar la historia aunque sea un poco?

—No —dijo con firmeza el hombre —demasiado peligroso.

—Demasiado peligroso —repitió Sasuke con frialdad, era la primera vez que hablaba, sus ojos rojos producto del Sharingan que no podía desactivar miraban con ira al tercero —usted no tiene ni idea del infierno que es el futuro. ¡No tiene idea!

—Un infierno que tú has escogido seguir e incrementar, Sasuke-kun —murmuró Sakura con frialdad. Lo amaba, si, y no podía matarlo. Y si, quería que él olvidara la venganza y volviera a ser el mismo de antes, incluso después de lo que había hecho, pero no podía olvidar los rostros de sus amigos cuando Sasuke los mató ante sus ojos.

Nunca lo olvidaría, y mucho menos el rostro de Kakashi-sensei cuando cayó muerto al suelo, y la risa sádica de Sasuke resonar en su mente.

Devuélveme a Itachi, devuélveme a mi madre…y a mi padre…. ¡Y a todo mi clan! ¡Tráelos de vuelta! ¡Y entonces podremos hablar!

Las palabras que Sasuke había dicho el día que intento matarla, irónico, ahora podían cumplir con lo que él exigía, y tal vez lograrían tener una conversación en la que él no intentara matarlos.

—Todos estan vivos —dijo Naruto lentamente —mi madre, mi padre. Los suyos… nuestro futuro es un asco, sería fantástico tener una oportunidad de cambiar todo, dattebayo. Pero Sasuke… ¿No que querías destruir Konoha?

—Mis padres, mi clan. Estan vivos —contestó el Uchiha menor con frialdad.

— ¿Tus padres, Naruto? —Dijo Sakura sorprendida — ¿Acaso…?

—Sí, se quienes son, Sakura-chan —miró a la ventana y rió.

Curiosos se acercaron para ver qué pasaba, el Hokage no se sorprendió al ver que miraba en dirección de Minato y Kushina, solo con verlo era obvio que era una copia del Namikaze, pero más parecido en carácter a la pelirroja, aunque no entendía porque llevaba el apellido de Kushina.

Lo que vieron les sorprendió, Sasuke quedo absorto viendo los rostros jóvenes de sus padres, tan diferentes a lo recordaba en su niñez, su madre siempre había sido dulce y tranquila, algo enojona pero siempre demasiado caprichosa; su padre en cambio fue duro y frio, serio y casi nunca sonreía. Lo que veía ahí era completamente diferente a lo que suponía que debía ser, su madre reía mientras daba saltos y gritaba quien sabe que, su padre estaba siendo perseguido por esa pelirroja escandalosa, pero se notaba que se estaba divirtiendo, también sonreía.

Era extraño, sus padres nunca se comportaron así.

Naruto sabía que su madre y la madre de Sasuke eran amigas, pero no imagino que fueran tan cercanas, su padre como esperaba se mantenía riendo mientras veía todo tranquilamente. Para él todo era nuevo, no estaba acostumbrado a eso, lo poco que sabía de sus padres, se lo dijeron ellos mismos. Se veían como cualquier persona normal, sin el peso del deber hacia la aldea, ni el dolor de ver que tenían que morir para salvarle.

Hinata entreabrió los labios, sorprendida. Recordaba a su madre perfectamente, como a una mujer fría y cortante, las contantes peleas con su padre, que era mucho más frío y brusco que ella, los dos siempre con los ojos llenos de rabia y furia. Solo una vez había visto a su madre sonreírle con dulzura y con felicidad, y fue el día antes de que muriera, un día después de la masacre del clan Uchiha. Y de su tío Hizashi apenas y recordaba las miradas secas que le daba a su padre, la impotencia y desolación en su mirada, la infelicidad que compartía juntos a sus padres. Y ahora era diferente, tan diferente.

Su tío Hizashi alzó a su madre en brazos mientras le daba vueltas, ella rió felizmente como una niña pequeña, con las mejillas sonrojadas y sonriendo con diversión, su padre solo bufó mientras le daba un golpe amistoso en el hombro de su gemelo. Cuando su tío la bajó al suelo, los dos gemelos chocaron puños de forma amistosa, aprovechando eso su madre se colgó de los brazos de ambos riendo. Su padre sonreía, al igual que su tío, con camarería, sin resentimientos, los dos sonriendo a su madre.

Felices, sin saber que en el futuro todo eso desaparecería.

Que aquella amistad que todos compartían, se rompería.

La pregunta era ¿Cómo?

Sakura no entendía mucho, después de todo no conocía ninguno de los padres de sus amigos, por lo menos no realmente, apenas los había visto de pasada cuando era niña, pero se dio cuenta por las miradas que daban Hinata, Naruto y Sasuke a ese grupo de chicos que los recibió que todo era tan diferente.

Y viendo ese tomó su decisión. Si había una oportunidad para que todo cambiara, lo tomaría, no por ella, si no por ellos. Porque ya habían sufrido demasiado, porque la vida era demasiado injusta.

Se volvió hacia el Hokage.

—Seria nuestra decisión, el cambiar el pasado….porque aunque usted no lo entienda…necesitamos esta oportunidad.

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~o~

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Tsunade bufó.

— ¡Es inconcebible! —dijo furiosa estampando su puño cargado de chakra contra el suelo, causando que se partiera.

Sus dos compañeros de equipo se encogieron de hombros, estaban entrenando para no pensar en que el Hokage les había echado de su oficina ante la petición de esos niños, algo que realmente no les agrado. O sea ¡ellos eran sus alumnos! Tenían que tener preferencia, pero no, su maestro escucho a esos mocosos y los echo.

Algo denigrante.

¡Eran los sannin! La leyenda que dejó la segunda gran guerra ninja.

¿Por qué esos niños no quisieron que escucharan todo?

—Tsk, solo tenemos que calmarnos —dijo Orochimaru con indiferencia, haciendo sellos para utilizar ninjutsu.

—El viejo se paso esta vez —se quejó Jiraiya rascándose la nuca con gesto contrariado —oigan… ¿Creen que realmente vienen del futuro?

—Debe ser —dijo Orochimaru —dos de esos niños tienen Dōjutsu de los clanes Uchiha y Hyuga, no hay otra explicación.

— ¡Joder, esos niños me las van a pagar, como que me llamo Tsunade Senju! —Vociferó la rubia —mañana les sacaremos la verdad, incluso aunque sea a golpes.

—Cuenta conmigo —se entusiasmo al instante Jiraiya —así se si al fin aceptaste tener una cita conmigo —añadió en tono morboso, y con una mirada pervertida que hizo que la sannin le mirara como psicópata, antes de estamparle un golpe que le mando volar al cielo.

— ¡Eres insoportable, Jiraiya! —Tronó la rubia con una vena en la frente —me voy con Dan.

Se alejó a paso imperioso, justo cuando se perdió de vista, Jiraiya aterrizó al lado de su amigo. Orochimaru hizo un gesto de desagrado y rodó los ojos —Idiota —dijo.

Solo recibió un gemido de dolor por parte del peliblanco.

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Kushina frunció el ceño y miró con recelo al rubio a su lado. Bien, no es que fuere una mala persona, bueno tal vez no tan mala, pero eso de que ese chico del futuro tenía que quedarse en su casa hasta que los enviaran a su tiempo no era algo que le agradara. Le gustaba su privacidad, era lo mejor para ella, especialmente porque en su departamento guardaba todos las cosas que le servían para hacer sus bromas.

Pero bueno, en fin.

—Aquí es `ttebane —dijo señalando la puerta de su casa.

El cielo ya estaba oscuro, debían ser eso de las siete de la noche, el Hokage se había quedado hablando con esos chicos tanto tiempo, y lo peor es que no les había dicho nada, solo les ordenó darles acogida en sus casas, ella debía quedarse con ese chico que se llamaba Naruto, tan parecido a Minato. Fugaku y Mikoto debían quedarse con Sasuke, el chico frio, Hana, Hiashi y Hizashi se deberían quedar con Hinata y su maestra (ya quería ver la cara que pondría cuando se lo dijeran) con esa niña de pelo rosa.

— ¿Naruto? —Insistió al ver que el miraba el departamento con sorpresa — ¿Pasa algo, `ttebane?

Naruto salió de su ensimismamiento para sacudir la cabeza, sonrió y pasó por la puerta que la pelirroja ya tenía abierta. Aunque ella no lo supiera, ese también era su departamento en el futuro, por lo menos vivía donde vivió su madre.

—Gracias, `ttebayo —dijo alegremente.

El interior de la casa era diferente a lo que recordaba, su madre tampoco era ordenada, pero en vez de estar las figuras de Sasuke y Kakashi (dibujadas por él con torpeza) como estaban en su tiempo llenas de shurikens y kunais, (nunca se había molestado en quitarlos, estaban ahí desde que tenía trece) estaban las figuras de los Fugaku y Hiashi, también llenas de Shurikens y kunais.

Vaya, pensaban igual.

— ¿Cuántos años tienes? —le preguntó Kushina con los ojos entrecerrados, sentándose en el sofá delante de la televisión.

—Dieciséis —contestó Naruto, era raro comportarse así, normalmente era más efusivo, pero la presencia de su madre de diecisiete años le cohibía un poco. Algo que nadie había logrado antes. Sakura, Hinata y el mismo Sasuke habían quedado en hablar con el Hokage para contarle poco a poco las cosas hasta que les ayudar a cambiar todo, principalmente porque en cuanto se dio cuenta de que en ese tiempo los consejeros estaban allí junto a Danzou, Sasuke casi había ido en busca de ellos para matarlos.

—Muy bien, mira Naruto —dijo levantándose al instante y acercándose tanto a él, que Naruto retrocedió sonrojado. Su madre era muy bonita, pero también inspiraba gran miedo —estás aquí porque es una orden del Hokage, pero ni creas que me causa placer, yo no te conozco…y a menos que tú y tus amiguitos nos digan la verdad a mí a mis amigos, ni pienses en que te aceptare.

—Yo…—Naruto entrecerró los ojos con dolor —si, lo sé, dattebayo.

La tristeza y desolación en esa mirada azul, tan parecida a la de Minato hizo que Kushina se sintiera mal, normalmente nunca se preocupaba por nadie que no fueran sus amigos, los genios malhumorados contados como tal, aunque la mayor parte de las veces se esforzara en negarlo. Pero al verle a los ojos, sintió algo que nunca había sentido, ni con Minato, era algo diferente, más profundo, era como….amor maternal…quería borrar esa tristeza y convertirla en alegría, porque no le gustaba ver esos ojos tan bonitos tristes.

Vaya que era raro. Era diferente a lo que sentía por su novio. Intentó retractarse de sus palabras y ser un poco más gentil, pero justo tocaron el timbre. Corrió a abrir para encontrarse con un sonriente Minato que traía dos bolsas con ramen instantáneo.

—Kushina —saludó dándole un beso corto en los labios.

—Minato, pasa —dijo la Uzumaki sin su alegría habitual, no entendía porque esta así, era como si no pudiera estar tranquila mientras hasta que Naruto sonriera.

—Ah, hola Naruto —dijo Minato poniendo el ramen en la mesita que había en la sala y sonriéndole a su hijo, aunque claro que él no lo sabía.

Naruto se sobresaltó, pero logró recuperarse a tiempo para sonreírle a su padre, la verdad eso de verlos vivos, juntos y jóvenes si le estaba afectando más de lo que creía, en especial porque aún estaba demasiado triste por todas las muertes de sus amigos, incluso de Kakashi, al que consideraba un padre tanto como a Jiraiya, que pensando de él, ya no lo había visto. Fue un shock peor que el de ver a sus padres, su maestro, el que le enseño todo, vivo.

Minato carraspeó para llamar la atención de Naruto.

—Ah…estaba distraído, lo siento —dijo rascándose la nuca nerviosamente.

—No importa —dijo Minato mirando como Kushina comenzaba a preparar el agua para el ramen — ¿Quieres ramen?

Los ojos de Naruto se iluminaron.

— ¡SI, SI, RAMEN, DATTEBAYO! —gritó emocionado, causando que su padre le mirara sorprendido, la única persona que conocía que reaccionaba así ante la palabra ramen, era Kushina.

La pelirroja se rió.

—No sabía que te gustaba el ramen, Naruto, `ttebane.

— ¡El ramen es la mejor comida del mundo, dattebayo! —vociferó Naruto con alegría.

— ¡Si, te apoyo, `ttebane! —chilló Kushina saltando en su sitio. — ¡Lo ves Minato, el ramen es lo mejor!

Minato les miró con una gota de sudor sobre su cabeza, no pensó en encontrar a otro adorador del ramen más que a su novia, y vaya que se equivocó, el mismo gustaba el ramen, pero la pelirroja exageraba.

Mientras los dos chillaban y saltaban cogidos de la mano, gritaban "AMAMOS EL RAMEN" Minato terminó de preparar el ramen y los llamó para que se sentaran.

— ¡Itadakimasu! —dijeron los tres a la vez, provocando que se rieran.

Aunque no entendieran, Minato y Kushina se sentían tan bien, la compañía de Naruto a pesar de que no lo conocieran de nada les daba un ambiente…familiar que les gustaba, nunca habían tenido familia, habían muerto durante la guerra y de un modo u otro sentían a ese chico como si fuera parte de ellos. Parte de su vida.

Naruto sonrió de nuevo, había tenido pocas cosas por las que sonreír de verdad en las últimas horas, y ahora estando con sus padres, compartiendo algo tan común como la cena le daba un toque agradable al ambiente, principalmente porque era la primera vez que compartía algo con ellos.

¡Itadakimasu, mamá, papá! —pensó mientras comía.

Porque aunque no lo entienda, no completamente todo lo que había ocurrido tras la muerte de sus padres que había causado todo lo que ahora vivían ellos en su tiempo, el intentaría cambiar el pasado y reconstruir un nuevo futuro.

Sus padres le sonrieron.

Por primera vez en su vida, se sentía realmente en casa.

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Tan, tan… ¿Les gustó?

Espero que sí, y déjenme decirles algo…. ¡SOIS MARAVILLOSOS! Jamás pensé que les gustara tanto la historia ¡40 reviews solo con un capitulo! Uau, quede sorprendida, nunca había llegado a ese record. De verdad son lo máximo, sin ustedes no sería nada.

De verdad no esperaba esta acogida en el fic, y yo que creía que no les gustaría. Es más pensé en borrarle después de que lo publique, lo hice en un momento en que no tenia inspiración para Mi Dulce Castigo, y creí que no saldría bien. Pero sucedió todo lo contrario.

Muchísimas gracias a cada uno y una que se tomó el tiempo de leer y comentar este fic, me hicieron muy feliz, gracias por sus palabras y sus alientos. Como si tuvo gran aceptación me apresure a hacer el capitulo.

No dice mucho, pero es esencial para el desarrollo de todo, ya veremos en el siguiente a los demás y como les va con sus padres. Solo decirles que este fic está basado en otro fic mío de Minato y Kushina, mi versión de lo que Kishimoto no explicó en el manga y por eso puse que los padres de Naruto, Sasuke y Hinata son amigos, y también como se rompe esa amistad tras el ataque del Kyūbi. Pero bueno eso no importa, aquí no sucederá.

Sobre el Rin'negan de Naruto, pues lo explicare en el próximo capítulo, el Sharingan de Sasuke al ser los ojos de Itachi ya no puede desactivarse.

Aun estoy pensándome lo que hare cuando ellos regresen a su tiempo. ¿Quieren que todo cambie?

¿Me lo dicen en un review? ^.^

Gracias por tomarse el tiempo de leer esto.

Besos

Hasta la próxima actualización.

Bella Scullw.

PD: No me maten si no respondo sus reviews, que mas quisiera hacer, pero la universidad apenas me deja tiempo para escribir, espero me comprendan ^^U