2. Un pequeño accidente

Habían pasado algunos días desde que Atayami entró a trabajar a la academia de baile y se sentía extrañamente afortunado de no haber cometido un error aún, que le costara el empleo. En ocasiones, se quedaba hablando con Grace, preguntándole algunas cosas sobre diversos bailes. El tema le resultó bastante interesante, y llegó a preguntarse si él podría convertirse en un buen bailarín. Un día especial, un 16 de Septiembre, Grace le invitó a practicar con ella, una danza que habían estado ensayando esos días. Atayami resultó tener un inesperado potencial que mrs. Grace no se esperaba. Le dijo que algún día de esos, tenía que integrarse al grupo, que le serviría de mucho, ya que los varones eran escasos. Al rato, la profesora le pidió de favor que cerrara la academia por ella, cuando terminara de limpiar los vestidores, puesto que ella debía retirarse temprano aquel día. Atayami aceptó, complacido por la confianza que le había entregado al recibir las llaves de la academia. Debido a ese acontecimiento, Atayami se vio distraído, pensando en su futuro como bailarín y no se percató de que la luz del vestidor de damas estaba encendida, así que sólo entró. Al abrir la puerta, pudo percatarse de que aún quedaba una chica en los vestidores, y el intruso apareció en el preciso momento en que se estaba cambiando de ropa. Esa chica, la morena de cabello corto y ojos brillantes. Haberla visto en ropa interior le provocó las emociones más excitantes de su vida. Su rostro se cubrió en rubor y sentía que babeaba mientras se daba la vuelta en un segundo, pidiendo disculpas por su intromisión. La joven, aun perpleja, no reaccionó más que para cubrirse y sonrojarse.

Ambos se quedaron en silencio y Atayami había perdido su conciencia por unos minutos, así que no podía moverse de la puerta, ¡cuántos pensamientos estaban pasando por su cabeza en ese minuto! Qué afortunado habría sido si aquella chica le invitase a quedarse, para jugar algún juego erótico o al menos poderse voltear para verla otra vez. 'Qué cuerpo tan hermoso, qué cuerpo tan irresistible' pensaba.

De pronto, sintió que ella se había acercado, ubicándose detrás de él. Se sorprendió con el rostro aún ruborizado.

-'¿Te ha gustado… Lo que haz visto?'- fueron las palabras que escuchó a sus espaldas.

Atayami estaba tan sorprendido, que no pudo evitar voltearse para ver qué tipo de expresión tenía la chica en ese momento. ¿Intentaba seducirlo?

Cuando sus ojos volvieron a juntarse, ella se mostró muy avergonzada y lo empujó fuera del vestidor, arrojándole todo lo que tenía al alcance, mientras le gritaba '¡Depravado, pervertido, sal de aquí!'. Atayami arrancó atemorizado, pero no pudo esquivar la lluvia de objetos que le perseguían.

Al llegar a casa, Gis le tenía una pequeña sorpresa: Se trataba de un pastel de cumpleaños y algunos de sus amigos estaban presentes. Recibió obsequios y como regalo especial, su madre le dio dinero suficiente para comprar los juegos de video que quería. Eso significaba que ya no tendría que trabajar más en la academia de baile. Pensó al respecto, y quizás todo eso había sido una señal que le estaba diciendo que debía dejar el trabajo. Después de todo, no había sido grato en lo absoluto el haber sido golpeado por una chica el día de su cumpleaños.

Aquella, fue un fiesta agradable. Los amigos de Atayami y su familia estaban sorprendidos de que esta vez nada malo había ocurrido y no se explicaban el porqué. '¿Será que tu racha de mala suerte al fin se ha terminado?' 'Es la tradición, algo ha de pasar, es cuestión de tiempo' bromeaban algunos. Atayami sonreía nervioso, mientras simuladamente, frotaba un chichón en su cabeza.