¡Hola! Gracias a las personas que me dejaron su review en el primer capítulo y pidieron que lo siguiera. También gracias por los favoritos y los follows ¡Espero que lo disfruten!
Capítulo 2
El nuevo paradigma organizativo
Al día siguiente, Sheldon y Leonard estaban en su departamento a punto de comer junto a sus dos amigos, Howard y Raj. El doctor Cooper estaba sentado en su extremo del sofá, con Wolowitz al lado, mientras los otros dos traían la comida a la mesa.
- Howard, Pad Thai sin maní para vos - Leonard le extendió una bandeja de comida
- ¿Pero tiene aceite de maní? - preguntó su amigo, que era alérgico.
- Eh… no estoy seguro. Todos vigilen a Howard por si empieza a hincharse.
- ¿Hay palillos?
- No necesitamos palillos, es comida tailandesa. - respondió Sheldon.
- Aquí vamos - suspiró Leonard, anticipando la explicación que daría su compañero de departamento de que en Tailandia se usa el tenedor desde mediados del siglo XIX.
Entonces tocaron a la puerta y Leonard fue a abrir, pero salió al pasillo y dejó la puerta casi cerrada, por lo que Sheldon no pudo ver quién era. Intentó identificar la voz de afuera, pero Howard no paraba de decir que se estaba hinchando y no lo dejaba escuchar.
- No te estás hinchando, Howard. - intentó callarlo
- ¡Mirá mis dedos, parecen salchichas!
Leonard al parecer los escuchó porque cerró la puerta. Sheldon rodó los ojos mientras Wolowitz tomaba un vaso de agua, dejando la comida de lado. Aprovechó ese momento de silencio para concentrarse en las voces de afuera. Entonces detectó una voz femenina, tal lo que sospechaba. Penny.
Se levantó y fue hacia la puerta, seguido por sus dos amigos. La abrió, interrumpiendo la charla entre la nueva vecina y Leonard y salieron los tres al pasillo. Efectivamente, Penny estaba ahí. Parecía que volvía de su trabajo: tenía puesta una blusa blanca que tenía varios botones desabrochados, encima un suéter escotado y sin mangas color mostaza, una pollera azul hasta las rodillas, zapatos chatos y el pelo rubio recogido. Leonard fulminó a sus amigos con la mirada, molesto de que los hayan interrumpido. La chica los miró y Sheldon le dedicó una pequeña sonrisa.
- Oh, hola - saludó ella.
Howard entonces dijo unas palabras en ruso y todos lo miraron raro.
- ¿Perdón? - dijo Penny. Sheldon la miró y bajó la vista.
- ¿Nunca te dijeron lo hermosa que sos en ruso? - preguntó Wolowitz. Sheldon dirigió la vista hacia él, boquiabierto, sin poder creer que el ingeniero siguiera insistiendo en conquistar a su nueva vecina.
- No, nunca. - respondió ella, claramente incómoda.
- Acostumbrate. - finalizó.
- Mhm, no creo que pueda. - Howard sonreía y Sheldon miraba al piso, mientras sus otros dos amigos miraban a Penny y a Wolowitz. - Hola, Sheldon - escuchó a la chica entonces saludarlo.
- Hola - saludó algo incómodo, pero sonriendo.
- Hola, Raj - le dijo entonces al hindú, que no había abierto la boca. Él sólo la miró - ¿Sin poder hablarme todavía?
- No es nada personal - contestó por él Sheldon - Es una patología. No puede hablar con las mujeres.
- No puede hablarle a mujeres atractivas - lo corrigió Howard y miró a Penny. - O en tu caso, diosas con aroma a cheescake.
Penny se quedó callada esta vez, perturbada. Sheldon le echó una mirada de reprobación a Wolowitz, que estaba mordiéndose los labios demasiado concentrado en mirar a la chica.
- ¿Me decías lo del nuevo televisor…? - cambió rápido de tema Leonard, ignorando a Howard.
- Si lo traen cuando no estoy, ¿podrías firmar por mí y decirles que lo lleven a mi departamento?
- Seguro, no hay problema.
- Genial - dijo Penny dándole una llave extra - Te lo agradezco. - le sonrió y luego a los demás. Sheldon le devolvió la sonrisa, y la miraba mientras ella volvía a su departamento.
- Penny, esperá - la detuvo Leonard
- ¿Sí?
- Uhm… si no tenés otros planes ¿querés venir? - señaló su departamento - Estábamos comiendo comida tailandesa y a punto de ver un maratón de Superman.
Sheldon sorprendentemente no se opuso.
- ¿Maratón? - respondió Penny sorprendida - ¿Cuántas películas de Superman hay?
- Es un chiste ¿no? - intervino Sheldon que traía puesta una camiseta con el logo de Superman.
- Sólo vi la que Lois Lane se cae de un helicóptero y Superman vuela y la ataja. ¿Cuál es esa?
- La uno - respondieron los cuatro amigos al unísono.
- ¿Te das cuenta de que esa escena está plagada de inexactitudes científicas? - le preguntó Sheldon.
- Sí, los hombres no vuelan - sonrió Penny.
- Supongamos que pudieran - Sheldon salió de al lado de sus amigos y se acercó un poco a su vecina - Lois Lane cae con un índice de aceleración de 10 metros por segundo. Superman vuela hacia ella para salvarla, extendiendo sus brazos de acero. La señorita Lane, que está cayendo a aproximadamente 200 km por hora, choca con ellos… y es cortada en tres.
- A menos que Superman se ajuste a su velocidad y desacelere - intervino Leonard.
- ¿En qué espacio? - Sheldon se volteó hacia Leonard, mirándolo como si hubiese dicho la estupidez más grande del mundo - Ella está a 60 cm del suelo. Francamente, si de verdad la amara, la dejaría estrellarse contra el pavimento. Sería una muerte más piadosa.
Así empezó una discusión, a la que se unió también Howard, mientras Rajesh escuchaba.
- Tengo miles de comics de Superman dentro. - le dijo Leonard a su compañero - Te reto a que encuentres una referencia a las "células cutáneas kriptonianas"
- Desafío aceptado - exclamó Sheldon dirigiéndose a su puerta. Cuando la intentó abrir se dio cuenta de que la llave había quedado dentro. Se volvió hacia sus amigos - Nos quedamos afuera.
- Y la chica bonita se fue - habló Raj finalmente.
Sheldon entonces se dio cuenta, Penny ya no estaba.
Horas después, Sheldon y Leonard estaban subiendo una caja gigante hacia el departamento de Penny. Mientras hacían fuerza para subirla por las escaleras, Sheldon pensaba cómo había ido a parar a esa situación. A Leonard no le había costado convencerlo para que lo ayudara. O mejor dicho, para que ayudara a Penny.
- ¿Entendés que nuestro esfuerzo no va a aumentar las posibilidades de que tengas coito con esta mujer? - le dijo a Leonard mientras arrastraban la caja, un piso más.
- Hay hombres que hacen cosas por las mujeres, sin esperar sexo a cambio.
- Sí, los hombres que acaban de tener sexo.
Leonard suspiró.
- Sólo lo hago para ser un buen vecino… de cualquier forma, esto no puede disminuir las posibilidades.
Cuando finalmente entraron al departamento, Sheldon no pudo creer el desorden que había.
- ¡Por el fantasma de César, mirá este lugar!
- Parece ser que Penny es un poco desordenada…
- ¿Un poco desordenada? Leonard, esto es caos.
Sheldon entonces empezó a acomodar algunas cosas.
- ¿Qué hacés? Dejá eso. Vámonos, Sheldon.
- ¡Hola chicos!
Sheldon levantó la vista y vio a Penny en la puerta. Dejó un suéter suyo que había agarrado para guardarlo y siguió a Leonard que se había acercado a la rubia.
- Hola Penny, acabamos de traer el televisor - se apresuró a decir el de anteojos.
- ¡Genial! ¿Les costó mucho subirlo?
- No - mintió Leonard y Sheldon notó que lo hacía para no afectar su masculinidad.
- No - negó el también.
- Bueno, gracias de nuevo - dijo ella, mientras se sacaba los zapatos y los arrojaba al piso. Sheldon suspiró y se detuvo.
- Penny - la llamó y la chica lo miró - Sólo quería decirte que no tenés por qué vivir así… Estoy acá para vos.
Pero entonces Leonard lo agarró del brazo y se lo llevó.
Eran las dos de la mañana y Sheldon no podía dormir. No dejaba de pensar en el departamento de Penny, en todo ese desorden, o mejor dicho ese caos, que estaba tan sólo cruzando el pasillo. Suspiró y se levantó de la cama, metiendo los pies en sus pantuflas y poniéndose una bata a cuadros sobre su pijama.
Salió de su cuarto y cruzó el departamento en puntas de pie para no despertar a Leonard. Metió la mano en el bowl donde guardaban las llaves y tomó la llave extra que Penny les había dado. Salió al pasillo, dejando su puerta abierta para no hacer ruido al cerrarla. Lo mismo hizo cuando abrió la del 4to B.
Dio un respingo al encontrarse con ese desastre otra vez. Empezó a ordenar el living room, cuando entonces notó que la puerta del cuarto de Penny estaba abierta. Durante unos segundos pensó en ir a ver, pero ignoró sus pensamientos y siguió ordenando.
Minutos después, estaba más cerca del pasillo y pudo divisar a la chica acostada en la cama. Finalmente dejó lo que estaba haciendo y, con mucho cuidado de no hacer ruido, fue hacia el dormitorio.
Cuando la vio tuvo que contener una risita, y en vez sonrió con sorna, moviendo la cabeza en negación. Penny era caos hasta cuando dormía. Desparramada en la cama, con el pelo rubio alborotado y la boca abierta, emitiendo pequeños ronquidos. Había un oso de peluche tirado en el piso, junto a su cama y a Sheldon le sorprendió que una veinteañera siguiera durmiendo con un osito. Se agachó para recogerlo, y lo colocó al lado de la chica. Penny tenía puesto un piyama tipo camisón, como un vestido fino sin mangas, color rosa, algo escotado y corto. Además, estaba destapada y con una pierna flexionada, por lo que se le había subido hasta casi la entrepierna. Sheldon se sonrojó un poco y sacudió la cabeza, pensando lo perturbante que sería para ella despertarse y encontrarse con su vecino mirándola. Tomó las sábanas y con cuidado la tapó hasta la altura del pecho. La miró por una última vez y salió del cuarto, dispuesto a seguir ordenando.
Cinco minutos después, Leonard entró al departamento.
- ¡Sheldon!
- Shh… Penny duerme.
- ¿Estás loco? ¡No podés entrar en el departamento de una mujer en el medio de la noche y ponerte a limpiar!
- No tenía opción, Leonard - explicó mientras seguía ordenando - No podía dormir pensando que fuera de mi cuarto estaba nuestra sala, y afuera estaba el pasillo, y adyacente al pasillo estaba… esto.
Su amigo entonces empezó a insistirle para que dejara las cosas como estaban y volvieran a su casa, pero Sheldon se negó e intentó convencerlo para que lo ayudara.
- No pienso formar parte de esta locura, Sheldon.
- Bien, como quieras.
Leonard se fue y Sheldon siguió ordenando. Un poco más de una hora después, la sala de Penny estaba en perfecto estado y el físico volvió a su departamento. Leonard había vuelto a dormir. Sheldon entró a su cuarto, se sacó la bata y las pantuflas y se acostó en la cama, tapándose hasta los hombros. Había perdido horas de sueño, pero al menos ya podría dormir tranquilo. Pensó en el buen trabajo que hizo ordenando el living room de Penny y sonriendo cerró los ojos. De seguro la chica se lo agradecería al despertar.
- Buenos días - saludó Sheldon alegremente a su compañero a la mañana siguiente. Este no le contestó. - Tengo que decir que dormí muy bien esta noche. No mucho tiempo, pero profundamente.
- No me sorprende - contestó Leonard con malhumor y ojeras en los ojos - Una popular cura para el insomnio es irrumpir en el departamento de una vecina en el medio de la noche y ponerse a limpiar.
- ¿Sarcasmo?
- No, no. Creo que la próxima vez podés ir a ordenarle la ropa interior. - agregó en un tono más sarcástico todavía.
- ¿No te parece que eso cruza un poco la línea? - preguntó Sheldon mientras se servía el desayuno.
- ¡Sí! Por amor de Dios, Sheldon ¿tengo que levantar un cartel que diga "sarcasmo" cada vez que abro la boca?
- ¿Tenés un cartel que dice sarcasmo?
Leonard suspiró.
- No, Sheldon…
- ¡NERD HIJO DE PUTA! - se escuchó un gritó de mujer que venía desde afuera.
- Penny se despertó - anunció Leonard y se volteó hacia Sheldon - ¿Cómo habrá sabido que fuiste vos?
- Ehm… pude haberle dejado una nota firmada y con un esquema de organización para su comida según el nivel nutricional…
-Yo me largo de acá - dijo rápidamente Leonard llevando el desayuno a su cuarto y dejando a Sheldon solo.
- ¡Sheldon! - gritó la chica, entrando en el departamento, con una bata puesta y la hoja con el esquema firmada por Sheldon en la mano, haciéndola un bollo y arrojándosela al pecho - ¡¿Entraste en mi casa en el medio de la noche para limpiar?!
- Técnicamente para ordenar. No es que seas sucia.
- Devolveme mi llave. - le ordenó y Sheldon obedeció - ¡¿Te das cuenta de lo perturbador que es esto?!
- Sí, lo pensé mientras te veía dormir… - se le escapó y después supo que no tendría que haberlo dicho.
Penny se quedó en silencio unos segundos, con los ojos de par en par, horrorizada. Sheldon miró al piso.
- ¡¿Me mirabas mientras dormía?!
- Y roncabas. Probablemente sea una infección nasal. Tal vez deberías ver a un otorrinolaringólogo…
La chica lo miraba, incrédula. Entonces se le acercó amenazante.
- ¿Y qué médico saca zapatos del culo?
- Depende de la profundidad… - contestó Sheldon confundido, sin entender el mensaje - o un proctólogo o un cirujano.
Penny soltó un grito de exasperación y se dio la vuelta para volver a su departamento.
- ¡Penny! Un segundo - la llamó y ella se detuvo y lo miró. Sheldon se acercó - Sólo para dejar las cosas claras ¿te molestó simplemente mi presencia en tu departamento mientras dormías, o te molestó también la imposición de un nuevo paradigma organizativo?
Su vecina lo miró boquiabierta, rodó los ojos y se fue.
- Bueno, eso fue poco receptivo.
- Vas a ir ahora mismo a su puerta y te vas a disculpar. - le dijo Leonard, que había vuelto a la sala una vez que escuchó que Penny se había ido.
Sheldon rió.
- ¿Eso fue sarcasmo?
- ¡No! ¡Andá y disculpate, Sheldon!
Sheldon no era el tipo de persona que pedía disculpas. No tenía empatía, era incapaz de ponerse en el lugar del otro y ver los errores que cometía. Y si los veía, su orgullo no le permitiría reconocerlos en voz alta, menos que menos pedir perdón. Pero no quería que su nueva vecina lo odiara, así que decidió ceder.
Se tragó el orgullo y fue hacia la puerta del 4°B.
Golpeó una vez
- Penny
Golpeó por segunda vez
- Penny
Golpeó una tercera vez
- Penny.
La puerta se abrió violentamente
- ¡¿Qué?!
- Quería pedirte disculpas por los eventos de anoche. Sé que no debía haberlo hecho, pero no podía dormir de sólo pensar en el caos que había tras esta puerta…
Penny lo fulminó con la mirada y estuvo a punto de cerrarle la puerta en la cara, pero Sheldon la sostuvo.
- Si no vas a decir nada amable, mejor andate Sheldon.
- Disculpame. Pero tenés que admitir Penny, este lugar se ve mucho mejor ahora. - agregó echando un vistazo al departamento. Penny rodó los ojos. - Sólo quise ayudar. Perdón.
Penny suspiró.
- Está bien, Sheldon. - lo disculpó apoyando una mano en su mejilla - Disculpas aceptadas. - Sheldon sonrió y Penny bajó la mano. - Pero al menos ayudame a conectar el televisor nuevo.
- No hay problema - aceptó el físico, entrando al departamento.
Sacaron con cuidado el televisor de la caja, y Penny ya estaba abriendo las bolsas que traían los cables dentro, mientras Sheldon leía el manual.
- Esperá, Penny, primero hay que leer las instrucciones.
- No es necesario, esto es bastante fácil - contestó la chica mientras enchufaba algunos cables.
Sheldon la ignoró y siguió leyendo el manual, como hacía siempre que compraba algún nuevo artefacto.
- Sheldon, creo que ya está, solo necesito que me ayudes a levantarlo y colocarlo… - dijo Penny pero su vecino seguía sin escucharla. La rubia decidió llamar su atención de otra forma - Qué calor hace, me voy a sacar toda la ropa, si no te molesta.
Sheldon se quedó duro unos segundos, pero ignoró el comentario. Penny suspiró. Fue hacia él y le sacó el manual de las manos.
- ¡¿Vas a ayudarme a colocarlo o qué?! - le preguntó una vez que había captado su atención.
- Está bien, está bien. No hay necesidad de gritar. - se levantó de la silla donde estaba sentado y fue hacia el televisor.
Penny lo siguió, y mientras echó un vistazo a su departamento.
Sheldon tenía razón, se veía mucho mejor.
No que ella se lo fuera a admitir.
