Hola! Tengo una notita de la autora original del fic que os pongo ahora!:

"Hola! Quisiera daros las gracias por leer este fic y darle una oportunidad y por las reviews que he recibido. Espero que os siga gustando el fic"

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CAPITULO 2: "No es lo que esperaba"

PVB

Mi corazón palpitaba como loco mientras bajaba del tren y buscaba entre la multitud. No me había imaginado que allí hubiera tanta gente ni mucho menos tantos hombres. Cómo iba a encontrarlo entre aquella marea de cuerpos? Durante todo el tiempo en el que nos habíamos carteado, casi no nos habíamos descrito físicamente. Las descripciones físicas habían sido una de nuestras ultimas preocupaciones mientras habríamos nuestros corazones el uno al otro en las cartas. Tenia muy poca información en mi haber e iba a resultarme muy difícil encontrarlo. Sabia que Carlisle tenia el pelo rubio, pero solté un bufido de frustración cuando me di cuenta de que todos los hombres que había allí tenían la cabeza cubierta con un sombrero. También sabia que tenia los ojos azules, pero no podía ponerme a mirar fijamente a todos los hombres sin parecer maleducada. Estaba segura de que me mirarían como si estuviera loca si me paraba frente a cada hombre que pasaba, le cogía la cara y comprobaba si tenia los ojos azueles o no. De repente me sentí tímida y me acerqué mas a Esme, Rosalie y Alice mientras continuaba buscando. Estar cerca de ellas me reconfortaba.

-Bella querida, has visto ya a tu hombre?

-No Esme, aún no. No hemos preparado esto tan bien como yo creía. No tengo ni idea de a quien estoy buscando. Sé que tiene el pelo rubio y los ojos azules, pero eso es todo- dije soltando un gruñido mientras seguía buscando entre la multitud.

-Sabe él como eres tu? Quizá sea él el que te encuentre a ti!- dijo Alice.

-Quizás, pero solo sabe que soy menuda y que tengo el pelo y los ojos marrones. Si te fijas bien, muchas de las muchachas que viajan con vosotras encajan en esa descripción tanto como yo- dije alzando la voz molesta.

-Oh, perdón- dijo Alice desviando la mirada.

Me di cuenta de que no le había contestado de muy buenos modos y la cara de tristeza que tenia me hizo sentir culpable.

-No Alice, no te disculpes. No quería hablarte así. Solo es que me arrepiento de no haber planeado esto mejor. Estábamos tan felices de estar juntos al fin que planear todo correctamente fue una de nuestras ultimas preocupaciones.

-Bueno- dijo Esme abrazándome- si quieres quedarte con nosotras hasta que lo encuentres, serás bienvenida. Y también serás bienvenida si quieres quedarte a vivir con nosotras si resulta que al final no es un hombre tan agradable y no quieres casarte con él. Siempre habrá un lugar para ti con nosotras. Nunca olvides que tienes otras opciones.

-Gracias Esme, es muy amable de tu parte.

Caminamos un poco mas hasta que llegamos al área donde estaban descargando los equipajes de los viajeros. Yo continué mirando en todas direcciones buscando a Carlisle mientras que esperaba a que bajaran mi baúl. Acababa de girarme hacia las muchachas cuando un hombre muy apuesto se acercó corriendo a nosotras. Una vez que estuvo frente a nosotras, cogió a Esme y la echó hacia atrás mientras la besaba apasionadamente.

Esme abrió los ojos como platos mientras intentaba deshacerse de aquel hombre. Alice, Rose y yo nos habíamos quedado petrificadas de sorpresa y miedo. No sabíamos que hacer y temíamos que el hombre nos hiciera algo si interrumpíamos.

También teníamos miedo de que pudiera causarle algún daño a Esme si intentábamos quitárselo de encima. No sabíamos de que serian capaces los habitantes de aquella parte del país. Cuando al fin aquel hombre la dejó libre y le sonrió ampliamente. Una vez que se vio libre y que hubo ganado algo de compostura, Esme se acercó a aquel hombre y le dio una bofetada haciéndole voltear la cara.

-A qué ha venido eso?- preguntó el hombre con una mueca de dolor y confusión en la cara mientras se tocaba la cara.

-Y usted quien se a creído que es, acercándose así a una dama a la que no conoce y besándola de esa manera?

-Pues creo que soy un hombre que está contentísimo de ver a su futura esposa.

-Esposa? Está loco? No tengo ni idea de quien es usted!- le gritó Esme mirándolo con fiereza mientras que cerraba los puños como preparándose para volver a pegarle.

-Pero...pero no es usted la Srta. Isabella Swan?- le preguntó confundido.

-Oh!- dije yo en voz alta cuando al fin me di cuenta de lo que pasaba mientras que todos se giraron a mirarme.

Aquel hombre que prácticamente había asaltado a Esme, era el mismo a quien había estado buscando entre la multitud. Allí estaba finalmente Carlisle, delante mía. Ciertamente era un hombre atractivo pero me pareció un poco más mayor de lo que yo había esperado. Parecía que fuera de la misma edad que Esme, posiblemente unos años mayor que ella. No es que la edad me importara realmente, no después de la manera en la que habíamos conectado.

-Me temo que ha habido un mal entendido, señor. Mi nombre es Esme Platt y esta señorita de aquí- dijo señalándome a mi- es su Isabella Swan.

Carlisle me miró a mí y después a Esme para luego mirarme a mi otra vez, mientras se le dibujaba la vergüenza en la cara.

-Lo siento muchísimo Srta. Platt. Por favor, disculpe mi comportamiento anterior. No era mi intención faltarle al respeto- le dijo a Esme haciéndole una reverencia con el sombrero.

-Está bien- le contestó Esme con una sonrisa cálida en los labios- no ha sido mas que un malentendido, al fin y al cavo.

Carlisle le sonrió a Esme con suavidad y vi como un deje de tristeza cruzaba sus ojos cuando se volvió para mirarme a mí. Parecía desilusionado al comprobar que Esme no era la persona que había estado buscando. Con una ultima miraba de reojo a Esme, se giró completamente hacia mí, me tomo de la mano, la acercó a sus labios y la besó gentilmente.

-Hola Srta. Swan. Estoy muy feliz de verla finalmente aquí.

Sus palabras eran dulces, pero pude ver que en sus ojos se dibujaba algo de desilusión. Ya sabia yo que aquello era demasiado bueno para mí. Aquel hombre tan atractivo no me quería. Yo era demasiado vulgar para él y seguro que él quería a una mujer más atractiva y graciosa, como Esme.

-Por favor, llámeme Bella. Es un placer conocerlo al fin Sr. Cullen.

-No, no. Si yo tengo que llamarla Bella usted tiene que llamarme Carlisle- dijo sonriéndome ampliamente.

-De acuerdo Carlisle.

-Vamos a buscar tu baúl y nos marcharemos.

Él fue hacia donde estaban las muchachas para recoger mi baúl y pude ver como sus ojos se desviaban hacia donde estaba Esme. Ella estaba hablando con las chicas, dándoles las ultimas instrucciones antes de marcharse de la estación. La forma en que la miró me confirmó todo. Él la miraba como Jacob miraba a Nessie, como mi padre solía mirar a mi madre, como él nunca me miraría a mí. Desvió la mirada de ella y volvió hacia donde yo estaba. La melancolía que había en su mirada me rompió el corazón y la sonrisa manchada con tristeza que se dibujó en su rostro hacia que me pusiera enferma.

-Nos marchamos?- me dijo moviendo la cabeza hacia delante.

Caminamos un rato en completo silencio. Nunca me había sentido tan incomoda en mi vida. No podía casarme con aquel hombre. Me había prometido que nunca me envolvería en un matrimonio donde no me sintiera querida y en el que yo no quisiera a mi marido. Yo me merecía algo mejor que eso y él también.

Cómo podía obligarlo a mantener su palabra de casarse conmigo cuando estaba segura de que se le rompería el corazón si no tenia una oportunidad de conocer y enamorarse de Esme?

El matrimonio con Carlisle no seria mejor que el que hubiera tenido con Jacob. Si seguía con aquello, lo único que haría seria que ambos nos sintiéramos molestos el uno con el otro y no quería que aquello pasara. Sabia que era lo que tenia que hacer. Tenia que hacer que me viera la esposa menos adecuada posible.

-Carlisle, creo que debo avisarte, pero soy una terrible ama de casa.

Él se rió ante mi confesión.

-Está bien, querida. Aquí solemos pasar la mayoría del tiempo en el campo.

-Oh, eso está bien- le dije mientras jugueteaba con las asas de mi bolsa de viaje.

Entonces empecé a pensar en otras excusas que hicieran que cambiara de opinión respecto a mi.

-También soy una cocinera horrible.- le dije de repente.

Eso era una completa mentira. La verdad es que era una cocinera excelente. Mi madre se había asegurado de que fuera capaz de preparar comidas perfectas pero aun así se lo dije, porque pensé que saber cocinar le parecería una cosa tan esencial que si decía que no sabia, me dejaría al saber que no era capaz de mantenerlo bien nutrido.

-Oh, bueno, está bien. La verdad es que cuando estamos en el campo solemos comer lo primero que tenemos a mano y podemos cocinar en el fuego.

Yo arrugué el ceño cuando me dijo aquello. Aquello estaba siendo mas difícil de lo que me había imaginado. No me estaba poniendo las cosas nada fáciles. Nos estábamos acercando poco a poco a la pequeña iglesia que había al final del pueblo y tenia que hacer que se diera cuenta de que aquello era una mala idea lo antes posible. Mi corazón palpitaba con rapidez y me sudaban las palmas de las manos. Aun estaba pensando en que decirle cuando oí como Carlisle se aclaró la garganta para llamar mi atención.

-Creo que yo también debo confesarte algo, Bella. Me gusta jugar a las cartas y bebo mas de la cuenta algunas veces.

Aquello no me pareció muy atractivo, pero seguro que su actitud ante la bebida no era nada comparado con alguno de los hombres que había visto dando bandazos borrachos perdidos por las calles de aquel lugar. La verdad es que Carlisle parecía muchísimo mas formal que ninguno.

-Bueno, yo creo que un hombre se merece pasárselo bien de vez en cuando- le dije encogiéndome de hombros.

-Por supuesto- dijo con un suspiro.

Lo miré y vi que tenia el ceño arrugado y que estaba muy concentrado en algo. Me pregunte que era en lo que estaba pensando con tanto empeño.

-Oh, también hago las funciones de doctor en esta zona, así que no paro mucho por casa. Puede que te sientas terriblemente sola y la verdad es que ronco cosa mala cuando duermo.

Pero qué le pasaba? Estaba intentando de que me arrepintiera yo también.

En aquel momento sentí un rayo de esperanza recorrer todo mi cuerpo mientras sonreía para mi misma.

-Carlisle, si no te conociera, creería que estas intentando asustarme para que no me case contigo- le dije levantando una ceja como intentando hacerme la sorprendida.

Los ojos se le abrieron como platos mientras movía la cabeza.

-Oh, no, claro que no, yo solo...bueno...di que no, por favor Bella! Esto está mal. Lo siento. No es que no me gustes, porque me gustas. Eres encantadora y dulce y lista! Es solo que...vaya lío. Es que no sé muy bien como explicar lo que estoy pensando- dijo bajando mi baúl de carromato y sentándose encima. Yo me uní a él y me senté a su lado.

-Creo que te entiendo- le dije.

-Me entiendes?- me preguntó mirándome sorprendido.

-Si, creo que estas mas interesado en otra persona, vamos a ver...Esme Platt por ejemplo?

El color rojo que invadió su cara casi podía competir con el mío.

-Oh, no seas tan tímido ahora Carlisle. No te culpo- le dije dándole un golpecito en el hombro con el mío.

-Así que te has dado cuenta, eh? No lo he podido evitar, Bella. Es preciosa y tiene un temperamento muy fuerte. Viste esa bofetada? Nunca me habían pegado tan fuerte en mi vida ni siquiera por un hombre!

No pude evitar reírme al ver con que entusiasmo relataba su pequeño incidente con Esme. Vi como le brillaban los ojos al hablar de ella y en ese momento estaba mas convencida que nunca que no casarse con Carlisle era la decisión correcta.

-Es una dama estupenda, pero creo que tendrás que hacer lo imposible para ponerte de buenas con ella.

-Si, tienes toda la razón. La primera impresión no ha sido muy buena- dijo mientras escondía su cara entre las manos.

-Hey, todo saldrá bien. Solo tienes que utilizar el mismo encanto con ella que el que utilizaste conmigo en todas esas cartas que me escribiste y se enamorará de ti tarde o temprano- le dije dándole palmaditas en brazo en señal de animo.

Se quitó las manos de la cara, hizo un gesto de dolor con la misma mientras me miraba y movió su vista hacia el suelo. Movió una de sus manos y se la llevó a la parte trasera del cuello, moviéndola un par de veces antes de que me volviera a mirar con un gesto extraño en la cara.

-Qué pasa, Carlisle?

-A cerca de esas cartas...Yo...bueno...esto que te voy a decir va a hacer que quede fatal y vas a pensar que no tengo ni clase ni imaginación.

-Qué es? Me lo puedes contar.

-Te vas a molestar. Por favor, no te enfades conmigo. Era la única manera que me quedaba para encontrar a una buena mujer que se casara conmigo. Nunca hubiera hecho algo parecido si hubiera sabido que las cosas iban a salir de esta manera.

-Carlisle, solo dímelo.

-No fui yo quien escribió las cartas.

El corazón se me cayó al estómago y me faltó muy poco para empezar a hiperventilar al oír su revelación.

-Qué!- le dije con los ojos medio cerrados.

Él me miró con aquella mirada triste de nuevo y supe que no podía enfadarme mucho con él. Él estaba solo, como yo lo había estado y solo hizo lo que creyó necesario para dar un cambio a su vida, un buen cambio.

-Si tu no las escribiste, entonces quién?

Me miró y abrió la boca para contestarme, pero la cerró con rapidez y desvió la mirada.

-Carlisle- le dije levantándome y poniéndome frente a él, obligándolo así a mirarme- quién escribió esas cartas? Dímelo ahora mismo!

-De acuerdo Bella, lo siento. Tienes todo el derecho a saberlo. Solo, siéntate y hablemos de esto.

-Bien- refunfuñé y me volví a sentar a su lado cruzando los brazos esperando a que me diera una respuesta.

-Bueno, es un hombre. Es el dueño del Salón de la ciudad- dijo mientras señalaba a un establecimiento algo sombrío pero bien conservado al otro lado de la calle y que cuyo letrero decía que dentro se servia alcohol, que había mujeres y que se permitía el juego como actividades principales que ofrecía.

-Sabia que yo estaba buscando una esposa y fue él él quien me dijo lo de los anuncios matrimoniales. Al principio no estaba muy seguro de aquello, pero al final me persuadió, incluso me dijo que él mismo escribiría las cartas. Las podría haber escrito yo mismo sin ningún problema, pero a él siempre se le han dado bien las palabras así que pensé se no seria malo dejarlo a él.

De repente Carlisle pareció furioso y apretó los puños.

-Qué pasa, Carlisle?

Se puso de pie de repente y camino delante de mí unos minutos antes de contestarme.

-Sabes? Creo que se ha tomado todo esto como una broma. Debería de habérmelo pensado mejor antes de acceder a dejarle escribir todas esas cartas. Es una de las cosas que él seria capaz de hacer. Estoy seguro de que se reirá a nuestra costa con gusto cuando se estere de esta situación. Nunca debí confiar en él. Lo siento muchísimo, Bella. Debes odiarme ahora mismo.

Podía sentir como me hervía la sangre e iba cargada de odio. Cómo se había atrevido aquel hombre a usar a Carlisle y a mi para calmar su retorcido sentido del humor?

-No Carlisle, no te odio. No te voy a mentir, estoy muy enfadada contigo ahora mismo, pero no te odio en absoluto. Lo que si quiero, es tener unas palabras con cierto caballero del que me has hablado. Cómo se llama?

Sabia que podía ver perfectamente lo muy enfadada que estaba y dudo a la hora de darme su nombre.

-Me lo puedes decir tú o entraré ahí y me enterare del nombre de la persona que es dueña de esa excusa de negocio por mi misma. Dímelo ya!

-Vale, su nombre es Edward Masen.

-Cómo es?

-Es alto, con el pelo color cobrizo y lo mas seguro es que esté jugando a las cartas en la mesa de poker.

-Gracias- dije mientras me dirigía hacia el salón.

-Espera Bella! No deberías entrar ahí sola- me gritó mientras intentaba levantar mi baúl y seguirme.

Me giré intentando mostrarle a Carlisle una de mis mas fieras miradas.

-Mírame- le dije antes de volverme a encaminar a mi destino llena de una rabia que no sabia que tenia dentro.

Edward Masen no sabia lo que se le estaba a punto de venir encima. Bella la inocente no estaba en casa. A la que estaba a punto de conocer era a llena de rabia y en busca de venganza Bella y no estaba en modo de olvidar y perdonar en ese momento.

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Ohhhh Eeeeeedward! Alguien está en probleeeemas...

Bueno, solo se le menciona de pasada, pero aquí está Eddie! Pronto sabremos que le tiene preparado Bella!