Disclaimer anti-derechos de autor: Los personajes son de Daisuke Moriyama. (Échale mano, a ver quién rayos es ese tío...)

A GemCia's Chrono Crusade fanfic...

Se trata de un universo alternativo de esos. La época data los 1920 o 1930, pero nunca se sabe... Y el lugar de la acción es algún sitio donde la religión se tome muy en serio.

Normas de lectura de este fanfic:

-Cosas que se hablan-

"Cosas que se piensan, y que si no las piensa Rosette, puede oírlas Chrono" (esto ya lo explicaré...)


LA HISTORIA DE UN DEMONIO Y UNA MONJA.

Capítulo 2: La escapada.


Rosette estaba otra vez en su cuarto. Odiaba haber vuelto. Desearía poder salir. Echaba de menos a Joshua. Le gustaría volver a ver a Chrono. suspiró, se cambió al camisón blanco de dormir, apagó la vela y se tumbó en la cama.

Chrono se encontraba fuera, esperando. El ruido de las voces del convento le agitaba, pero sus pensamientos eran mucho más débiles mientras dormían, concediéndole un minuto de paz. Sería imposible encontrarla si pretendía escuchar sus pensamientos, pues resultaba que, hasta aquel día, era la única persona cuyos pensamientos no podía escuchar. Así pues, intentaba en vano centrar su atención en una sola de las voces que lograse darle una pista sobre dónde se encontraba ella.

Pasaron los minutos. El ruido era ya solo un leve murmullo; no había nadie despierto. Decidió buscar, una a una, cuál sería su habitación.


Rosette se estremeció por la brisa. Decidió que debería cerrar la ventana. Estaba harta de llorar por Joshua.

Entonces le vió. Se encontraba allí, apoyado en el alféizar, con su rostro y cabellos iluminados a la luz de la luna.

-¿...Eres un ángel?

Chrono tuvo que reirse. Una risa sorda y apagada. Susurró irónico -Precisamente eso... No podrías estar más equivocada.

Rosette se asomó a la ventana, para asegurarse de que su habitación seguía estando a cuatro pisos de altura. Era imposible escalar por la empedrada pared exterior. La vista conducía a un paisaje natural, con montañas y bosques, pues el edificio se encontraba en las afueras. Le soltó enfadada -¿Cómo has subido? ¿Porqué me has seguido?

-¿En serio no te doy ni una pizca de miedo?

Rosette le contestó -Pues... no. No sé porqué deberías darme miedo... Eres muy raro... En fin...- suspiró, derrotada, echándose sobre la cama. -Probablemente estoy durmiendo ya, así que es una tontería cerrar la ventana o preguntárme porqué estás aquí. Intentaré soñar que estoy afuera. Este sitio dejó de ser agradable hace años...

Chrono descendió al suelo con un ligero tap sobre el azulejo. -Yo puedo llevarte.

Rosette se sentó en la cama como si la hubiesen pinchado, asustando a Chrono. -¿¿¡DE VERDAD!??- gritó con los pulmones.

Él se puso rígido de golpe. Sus puntiagudas orejas le decían que habían despertado a la hermana del cuarto contiguo. Hizo a Rosette un gesto de silencio, que duró un par de minutos hasta que volvió a dormirse.

-Con una condición- le susurró Chrono. Ella se encontraba más y más intrigada con cada segundo que pasaba. Chrono sacó de entre su capa un pañuelo rojo con tres adornos dorados. -Ponte esto en los ojos y no te lo quites.

-¿Eh? Eso no es justo- Protestó Rosette. -No es divertido no ver las cosas.

-Podrás quitártelo cuando hayamos llegado, pero no antes.- espetó Chrono, decidido.

Rosette miró la cinta con mala cara, pero al final se cubrió los ojos con ella. -Está bien...

Tendría que confiar en sus otros cuatro sentidos. Sintió una mano sujetar su espalda, y otra levantarla del suelo. Se sonrojó. ¡Estaba en los brazos de Chrono! Y, extrañamente se sentían más fuertes y grandes, y ella se encontraba más alta.

-¿No irás a hacerme nada indecente, eh?- preguntó Rosette de broma. Chrono se avergonzó tanto que Rosette pudo ESCUCHAR su sonrojo.

Sintió que andaban hacia la ventana. Escuchó su voz, más grave que hace unos momentos, advertirle -¡Agárrate fuerte!

Un soplo de aire la golpeó en el rostro. Se sintió suspendida en el vacío, subiendo y bajando constantemente de altura con un sonido parecido al batir de alas de un águila. Solo tuvo dos segundos para preguntarse fascinada qué estaba pasando, antes de rodear con un brazo su cuello y con otro su cintura. si no fuese imposible, diría que Chrono había crecido y que ambos estaban volando.

Intentó apartar la venda, solo para atisbar lo que ocurría.

-¡¡Ni lo intentes!!- amenazó Chrono, con un rugido tan alto que Rosette se quedó congelada.

Al cabo de unos instantes fué depositada suavemente en el suelo, y se quitó el pañuelo bruscamente. -¡Oye Chrono, tienes que explicarme...!

Chrono por detrás le cubrió los ojos con las manos. -¡Dije que no mirases! Espera unos segundos...

Su voz sonaba cansada. ¿Qué tipo de esfuerzo habría hecho? ¿Es que ella pesaba demasiado o qué?

Le escuchó sentarse. -Ahora... ya puedes.

Luego abrió los ojos. La Luna iluminaba un lago de agua clara, rodeado de árboles. Al fondo, se apreciaban unas montañas. Tomó el aliento y volteó. Allí, al fondo, se encontraba el Convento, erguido entre la maleza. ¡Era el valle que veía todos los días desde su ventana!

-¡Esto es precioso!- exclamó en un murmullo. -¡No sabía que pudiera soñar estas cosas...!

Chrono sonrió. "¿Aún cree que está durmiendo? Esta humana..." -No es un sueño. Estás aquí.

Rosette lo pensó unos segundos. Luego se pellizcó el brazo. Dolía. -¡Auh!

Chrono negó con la cabeza. Era ridículamente estúpida. No preguntaba. No temía. No hacía nada de lo que esperaba que hiciese nadie. Rosette se abalanzó para abrazarlo. -¡¡Gracias, muchas gracias!!

Chrono estuvo quieto por mucho tiempo. Era agradable. Ella era caliente. Nada que ver con el frio del aire, de su casa, de la soledad... Ninguna voz en su cabeza, nadie molestándole, silencio...

La estrechó suavemente entre sus brazos. -Cuando quieras...

Bruscamente ella se separó, lanzándose al agua. -¡Jajaja, está más fría de lo que creía!- gritó al pequeño demonio.

Chrono se había sentado, medio decepcionado por haber perdido su toque, cuando de repente...

¡SPLASH!

Se encontró completamente empapado. El poncho y el pelo se le habían pegado completamente al cuerpo.

-¡JAJAJAJAJAJA!- se rió maléficamente Rosette desde el agua. Chrono temblaba furioso de los pies a la cabeza.

-¡Te vas a enterar!- rugió con un destello rojo en sus ojos.


Dos horas más tarde, el frío que hacía debido al viento era descomunal. Chrono había encendido un fuego y Rosette estaba, casi en vano, intentando calentarse. "Estúpida... ¿A quién se le ocurre saltar al agua?"

-¡Te... he... gana.... do...!- exclamaba Rosette entre el castañetear de los dientes. Era cierto. Lo había mojado completamente. Esto cabreaba aún más al demonio, que negaba con la cabeza. No solo era inconsciente, sino cascarrabias.

-Se acabó... Creo que tienes demasiado frío, te llevaré a casa.- dijo, quitándose el poncho. A pesar de ser un niño, era fornido y musculoso. Rosette se preguntó si sería sano tener semejante musculatura a tan temprana edad.

-No tengo frío.- afirmó Chrono. Rosette parpadeó, extrañada.

-¿Porqué has dicho eso?- Ni siquiera había pensado por un segundo que él fuera a tener frío.

Chrono puso la tela, que extrañamente estaba seca, alrededor de la chica para protegerla del frío, y colocó de nuevo la venda sobre sus ojos. -Porque... es lógico. Debería tener frío.

Rosette negó con la cabeza. -Después de viajar a sitios tan lejos de esta forma tan rara, nada se me hace raro.

Unos momentos después se sintió nuevamente en el aire. No tenía miedo. Chrono parecía diferente mientras volaba. Aquello sí le parecía extraño.

Cuando fué depositada en el suelo, se quitó la venda de los ojos. -Oye Chrono, dime có...

La habitación estaba vacía. Estaba ella sola. -...mo...

Continuará...