Últimaactualización del actual capitulo: 14/Abril/2018
Capítulo 1: La noche, da comienzo.
El viento entraba suavemente por la ventana trayendo el aroma dulce de las flores de primavera, haciendo sonar la campanilla que colgaba del marco.
Los mortecinos rayos de sol entraban lentamente, iluminando el rostro somnoliento de Natsume que empezaba a moverse inquieto dentro de su futon…
La molesta luz despertó al gato que dormía junto a la cabeza del peli miel, se estiro muy lenta y perezosamente la bola de pelos mientras refunfuñaba con cierta molestia.
Madara había tenido un extraño sueño, un recuerdo sobre aquel día cuando había conocido a Reiko, esa extraña niña humana que le había hablado de todas esas cosas
Los seres humanos era realmente peculiares…la prueba de todo eso estaba justo a su lado
Natsume se sentó sobre el futon mirando distraídamente a su alrededor, sus ojos estaban borrosos, se tallo un con la palma de la mano tratando de dispersar el cansansio, miro tras de sí y vio a nianko-sensei estirarse con dificultad, la bola de pelos que decía ser su guardaespaldas necesitaría más ejercicio y menos pescado frito.
Se levantó lentamente, estaba muy agotado después de regresar los nombres del libro de los amigos, anoche había tenido que regresar tres nombres seguido.
Estaba muy cansado pero eso no era excusa para no acudir a la escuela…tomo su toalla y su uniforme escolar, y bajo al cuarto de baño.
Madara aún no entendía de que le servíria a Natsume asistir tanto a la escuela, el debería de estar aprendiendo a hacer sellos de invocación, imbuir energía en objetos fisicos, etc, era más importante que el supiera como defenderse de esos espíritus que ansiaban devorarlo.
Y es que los youkais acudían a Natsume como moscas a la miel, no solo para recuperar sus nombres o robarle el libro de los amigos, sino también incitados por su fuerte poder espiritual.
Tener a raya a todos esos imbéciles sí que costaba trabajo…
¡Acaso no sabían que ese niño humano era suyo!...bueno realmente no era algo que le importara, él no era más que su bocadillo de reserva…
…lo pensó un momento con detenimiento, y si Natsume era suyo ¡a quien le importaba!...
Nadie podía tocarlo porque Natsume, la vida de ese niño humano, le pertenecía…
Trato de dispersar todas esas ideas raras de su cabeza para poder echarse otra pestañita, pensar eso le daba escalofríos, era sobrevalorar al idiota cabeza hueca de Takashi Natsume, pero la ansiedad se le pegaba a la mente y no pudo descansar, decidió bajar a ver que había de desayunar, la comida siempre alejaba sus malos pensamientos.
En la mesa ya estaban sentados Natsume y Shigure-san, Touko-san estaba sirviendo el desayuno, era algo ligero un poco de pescado frito con arroz y jugo de naranja.
El peli-miel miro al gato entrar al comedor e ir directamente al lado de Touko-san y maullar roncamente pidiendo pescado.
-Ho! gatito lindo!¿quieres un poco de pescado?-exclamo conmovida Touko-san por los maullidos del pobre gatito ,nianko-sensei empezó a maullar lastimeramente y estiro las patas
Touko-san coloco un plato lleno de filetes de pescado en el suelo –aquí tienes lindo-dijo con su típica sonrisa.
El gato de la suerte se zampo un filete entero.
-…a veces creo que ese gato realmente sabe lo que le estas diciendo jajajaja-dijo Shigure-san en tono bromista -es como fuera más que un gato.-
-BBsssshhhhhhhh!- Natsume escupió el jugo de golpe… sus padres empezaban a sospechar de la identidad de su guardaespaldas.
-¿Natsume? Hijo! estas bien!-dijo Shigure-san palmeándolo en la espalda.
-S-sí, es solo que me tome el jugo…-trago duro- muy rápido-respondió Natsume un poco sofocado
-Debes de tener más cuidado Takashi-kun…-le dijo Touko-san con cara de preocupación.
Lo que menos quería Natsume era preocuparlos con cosas tan simples, se levantó de la mesa, se disculpó, tomo su mochila y su bento, se marchó a la escuela por el viejo camino.
Madara lo observo salir, y fue tras él, si dejaba a ese muchacho un momento solo seguramente se metería en algún problema.
La verdad aunque Madara no lo admitiera, se preocupaba demasiado por el peli miel.
Pero él siempre se excusaba con la idea de que este era su deber, no podía faltar a su palabra de cuidar de Natsume, un pacto es un pacto.
El cálido sol alumbraba como todas las mañanas el camino que el chico tomaba para ir a la escuela, Natsume miraba melancólicamente la silueta de luz que se dibujaba entre las ramas de los árboles, Madara camina tranquilamente a su lado.
Los ojos del peli miel eran de un color hermoso, eran de un color cobre, tan relucientes, y con esa melancólica mirada que había heredado de su abuela…aunque definitivamente Madara tenía que admitir que los ojos de Natsume eran muchísimo más hermosos que los de Reiko.
Tal vez era que aunque los ojos de Reiko eran como un medallón de cobre, los de Takashi parecían cobre recién fundido, vibrante,
Tal vez era la forma en la que las partículas de luz parecían quedar atrapadas en su pupila, tal vez era la forma en que esas pálidas pestañas bajaban suavemente sobre la piel blanca
O tal vez era solamente la forma suave que sus ojos tenían cada vez que lo miraban.
-¡Natsume! He! espérame!...mira que se me ha hecho tarde!-dijo una voz a sus espaldas.
-Tanuma!, hola!, ¿Cómo has estado?-dijo Natsume con una dulce sonrisa al ver a Kaname acercarse por el camino empedrado del templo, su amigo le devolvió la sonrisa.
-eh?...a bueno, yo estoy bien, mi padre se fue de viaje a un retiro espiritual…a lo mejor regresa en un par de días, ya vez como son esas cosas, y que no tienen un día fijo para terminar-.
-Umm, me imagino que ha de ser bastante incomodo quedarte solo en el templo, ¿has sentido mucho dolor de cabeza?-pregunto el peli miel; preocupado por la sensibilidad de su amigo ante las energías espirituales que le provocaban malestar.
-no, realmente no, tú no te preocupes…cualquier cosa yo te aviso, ok-aseguro Tanuma.
-…ok-dijo el peli miel sin estar completamente tranquilo, y siguieron platicando sobre la escuela y sus amigos en comun.
Madara decidió no tomar en cuenta al par de chicos y disfrutar el aire fresco, sin poder evitarlo miro los ojos de Natsume y noto como estos se iluminaban al ver a "su amigo".
Eso le molesto un poco…
Tanuma era molesto.
Era molesto la forma en que el brazo del pelinegro subía gradualmente, la forma en que su cuerpo se curvaba lentamente mientras ambos charlaban, como si estuviera midiendo la reacción de Natsume, tratando de pasar un brazo sobre los hombros de pelimiel.
Lo mas molesto es que el niño no se daba cuenta.
Dio un salto, trepando con sus garras hasta el hombro del pelimiel, acurrucándose en su cuello, frotando su gran cabeza contra su desprotegida yugular.
…tal vez el sueño de esta mañana lo dejo algo confundido y emocional.
Takashi sintió un ligero escalofrió cuando sintió el pelaje del gato de la suerte frotarse en su cuello.
-Nianko-sensei, me vas a ensuciar la camisa de tierra…-replico pero el youkai, no le presto la menor atención y se negó a apartarse de este.
-Se nota que Ponta te quiere mucho Natsume…-dijo Tanuma con una gran sonrisa.
…
Natsume y Madara quedaron choqueados al instante.
…
-EH?...-apenas iba Takashi a responder cuando se escuchó el timbre de entrada del colegio.
-Ha!, se nos ha hecho tan tarde! Lo olvide por completo! Lo lamento tanto!- Kaname agarro a Natsume del brazo y arranco a correr, Madara se sostuvo de la camisa del pelimiel con las garras, para no caer.
Por fin llegaron a la entrada del colegio, los dos jóvenes entraron apresurados, los pasillos estaban vacíos pues ya todos habían entrado a clases, Madara se quedó afuera, dando vueltas por aquí y por allá en las calles cercanas al edificio, normalmente se iría a beber con sus compinches, pero…había algo que lo preocupaba.
Desde hace unos días, sentía una extraña presencia que rondaba al titular del libro de los amigos…
la presencia que el sentía no era la de un youkai, sino la energía espiritual de un humano, una energía muy fuerte y tempestuosa.
¿Quién podría ser? ¿Quién estaba siguiendo a su protegido? ¿Buscaría el libro de los amigos? El caso era que no podía confiarse, no mientras que Natsume y el libro de los amigos estuvieran en peligro
Si tan solo fuera un youkai, se encargaría de la situación, no habría que seguir tanto al pelimiel, pero… si ese humano tenia tal poder espiritual eso lo hacía más peligroso, probablemente fuera un exorcista. Con más conciencia de los beneficios que podría extraer de libro y de la sangre de Natsume.
Madara miro el cielo, esa noche habría luna llena…tendría que tomar precauciones.
El gato trepo sobre el viejo naranjo que se hallaba a un lado del salón de Natsume, miro por la ventana y hay encontró un sonriente Natsume abrazado por dos de sus amigos "normales",
la risa de Natsume sonaba clara …como la más sublime y hermosa música para Madara, los labios que pronunciabas místicos nombre se curvaban tan lentamente, las mejillas ligeramente sonrosadas de una forma inocente, esos ojos tan dorados como la ambrosia…la forma tan cercana en la que estaban esos dos idiotas tan cerca de su niño
…era como si toda su sangre herviera por dentro
"Que estupidez, Natsume ya no es un niño!, aunque a veces lo parezca"
Fugazmente tuvo la idea de "¿a qué sabrían los humanos?", tragarse a aquellos que osaran acercarse a su niño dorado no sonaba a mala idea
"tranquilo, tranquilo Madara… ¿Qué rayos es lo que te está sucediendo? Tu no sueles perder los estribos con cosas tan banales, haber piensas…lo estas sobreactuando, desde esta mañana andas muy paranoico y muy raro…solo tienes que concentrar tu mente en algo que no sea Natsume…"se regañó a sí mismo el gato de la suerte.
Observo descuidadamente hacia adentro y vio como Natsume sonreía feliz…un extraño sentimiento toco el corazón de Madara… "él no me necesita en este momento…vete al diablo Natsume!"; y con un enojo irracional se fue refunfuñando olvidándose por completo de sus prioridades.
A Natsume no le pasaría nada si desaparecía un ratito, verdad?
¿O ,si?...
Más tarde…
Natsume salió de la escuela totalmente cansado estirándose perezosamente, por suerte era jueves solo un día más y podría disfrutar del bendito fin de semana, tal vez mañana compraría un pastel para poder disfrutarlo en la meriendo, llevaría uno de chocolate blanco y caramelo que era el preferido de nyanko-sensei…por cierto, pensando en Nianko-sensei ¿Dónde estaría? normalmente iba a la salida a esperarlo…andaba muy raro…en la mañana no parecía querer dejarlo entrara al colegio solo.
Algo andaba mal…aunque talvez solo era su imaginación.
-¿Natsume me acompañas a mi casa?, tengo la nueva edición de un manga que me presto Taki, tal vez te guste…también quería mostrarte unos pergaminos antiguos que trajo mi padre de su anterior viaje, vienes?- pregunto Kaname apareciendo a su lado.
-Vale! Vamos, pero recuérdame que tengo que regresar a casa temprano!-dijo Natsume tratando de sonar lo más despreocupado posible
¿Dónde estará Sensei?
Un extraño escalofrió le recorrió la espalda al pelimiel, volteo alertado mirando a todas partes, preparándose para echar a correr, una memoria grabado en todos esos años de huir de yokais enfurecidos
Pero de tras de el no vio nada…
A lo mejor estaba pensando demaciado.
Entonces los dos muchachos fueron por el camino apartado hacia el templo, charlando sobre cosas sin importancia, riendo de vez en cuando …sin darse cuenta de que una sombra entre los edificios los observaba.
-...De esta noche no pasaras Natsume Takashi-
En algún lugar…
-AAAAHHHAAA!-youkais asustados gritaban por todas partes huyendo de un ebrio y malhumorado lobo blanco. De pronto la fiesta se había salido de control cuando se acabó el vino y Madara comenzó a tratar de comerse a los otros espíritus.
-¿Qué rayos te pasa hoy Madara-sama? Usted normalmente no trata de comerse a los demás hasta que ha terminado la velada, aun no anochece por completo y todos ya salieron corriendo-pronuncio Hinoue sonriente, después de todo no a diario uno se divierte con la desgracia ajena.
-A callar Hinoue! Acaso quieres que te devore!-exclamo en voz menos ronca el lobo a quien ya empezaba a pasársele la borrachera.
Hinoue lo miro con ojos entrecerrados, inhalando y exhalando el humo lentamente, sus pies se balanceaban bajo la rama donde estaba sentada.
-¿Discutiste con Natsume-dono?-pregunto inesperadamente.
Madara se detuvo de golpe, desde donde había estado tratando de pisotear un yokai menor que lo había enfadado, mirándola de forma amenazante y fría, porque carajo todo mundo tenía que recordarle al pelimiel.
-No tengo ganas de hablar de Natsume…-dijo con voz molesta, refunfuñando por lo bajo
-¿Eso es un sí?-pregunto Kejoro analizando la mirada furiosa del lobo dirigida a la nada, como si estuviera viendo frente a él una imagen imaginaria bastante desagradable
-No discutimos, estoy cansado de andar tras de sí cómo niñera-dijo con fastidio tratando de zanjar el asunto por lo sano, no era bueno pensar tanto en lo mismo
"…después de todo ese idiota no parece necesitarme en absoluto, el prefiere la compañía de esos simples y ordinarios humanos"
"aunque él también es un humano, debe de ser normal que quiere estar con los de su especie "respondió su conciencia
"pero Natsume no es como los demás humanos…él puede ser bastante delicado y a la vez muy fuerte para ser un niño humano" insistió el.
- ¿es eso? o ¿hay algo más?-
-…no es importante...-Madara ya se estaba hartando de esas preguntas,-¡quién diablos te crees para interrogarme!-
Hinoue le miró fijamente, tenía su propia teoría sobre por qué el imperturbable Madara parecía fuera de sí
…Solo tenía que darle un pequeñísimo empujón, sonrió maliciosamente tras su manga.
-…No deberías estar en este momento recogiéndolo de la escuela…-pregunto la yakai peliazul –de todos modos por su culpa Madara-sama la fiesta a terminado demasiado pronto.
-No, él está con esos estúpidos amigos humanos-dejo escapar su verdadera preocupación el gran Madara
-No crees que tal vez Natsume-dono ya te está esperando en casa, puede que esté preocupado por usted-cuestiono Hinoue
Madara parecía reflexionar un poco sobre esto último, no quería volver en este momento, su cabeza aún estaba confundida, todo por culpa del pelimiel, solo el titular del libro de los amigos le podía provocar tantas sensaciones.
Sabía bien que Natsume era naturalmente tan puro y siempre trataba de ser agradable con todos incluso con los yokais, pero él no podía evitar sentirse enfadado
Solo recordar las manos de esos bastardos le hacía hervir la sangre, como si su lado salvaje luchara por salir, sus garras se encajaban en la tierra y deseaba sentir el sabor de la sangre.
No sabía desde cuando había empezado a sentir eso por en pelimiel.
Pero para el toda la culpa debía de ser de Natsume, ¿Cómo explicarlo si no?
Hinoue miro los ojos dorados que parecían perdidos en la distancia, nunca había visto al gran lobo de esta manera, al parecer sus sospechas iban en la dirección correcta…
La yakai de kimono azul se cruzó de piernas sobre la rama del árbol, ella sabía sobre los sentimientos humanos que Madara había empezado a sentir por el chico, de otra forma no se habría quedado a protegerlo y ya se hubiera hecho con el libro de los amigos desde hace bastante tiempo
Definitivamente Madara sentía algo muy profundo por Natsume, aunque ella no sabía en qué problemas les acarrearía esa relación estrecha entre dos seres tan distintos
-Sabes Madara-sama usted realmente se está mintiendo a sí mismo, si tú te sientes molesto por algo como los amigos del joven Natsume…usted puede…digámoslo de esta forma, deshacerse de ellos-dijo Kejoro con una sonrisa pícara, mientras que sacaba y encendía su pipa
-No puedo matarlos, Natsume se enfurecería- respondió el lobo deseando intentarlo.
-Yo nunca dije la palabra matar, tal vez solo es cuestión de apartarlo de ellos-
-¿Qué sugieres Kejoro? Que rapte a Natsume!-respondió Madara enfurecido
. . .
-Yo nunca lo he sugerido, usted lo ideo por si solo-respondió con burla
. . .
El lobo se quedó sin palabras y mando una mirada asesina a la peliazul
Hinoue contuvo la carcajada que luchaba por escapársele
-No sabía que usted guardara sentimientos tan salvajemente posesivos hacia Natsume-dono-
-Pero qué diablos estas diciendo! Yo no guardo sentimientos "posesivos" por Natsume…es solo que me molesta que sea tan confiado!-
La mujer parecía incrédula ante estas palabras.
-Ya me canse de esto!, me Largo! Touko-san ya debe de estar preparando la cena!-
Y Kejoro se echó a reír mientras Madara se iba echando apresurado
Con Natsume…
-Ah! Se me ha hecho tarde!-exclamo un pelimiel colocándose la chaqueta negra de la escuela y un zapato apresuradamente en la entrada del templo de la familia de Tanuma
-lo siento Natsume! Estábamos tan entretenidos en la lectura que también olvide por completo que hoy tenías que marcharte temprano-se disculpó Kaname recargado en la puerta corrediza y frotándose la cabeza preocupada-estas seguro que te quieres ir solo, ya está oscureciendo-
-No, está bien, si me apresuro en este momento puedo llegar antes de que Touko-san sirva la cena-dijo Natsume terminándose de poner los zapatos y colgándose la mochila al hombro
Tanuma lo miro dudando por un momento si debía de dejarlo marchar, pronto anochecería y el camino del templo hacia la carretera era bastante largo y atravesaba en trecho del bosque, no era la primera vez que Natsume se marchaba solo pero por alguna razón esta noche el pelinegro se sentía nervioso
-Realmente estas seguro? yo podría acompañarte a la carretera-
-No, no te preocupes, te llamare cuando llegue a mi casa-aseguro Natsume con una sonrisa a la cual ni siquiera Tanuma se atrevió a negar
El pelinegro suspiro pesadamente-estaría más tranquilo si Ponta estuviera contigo-dijo cansado, él era uno de los pocos amigos que sabían de la habilidad de Natsume de ver Yokais y de la verdadera identidad del gato de la suerte.
-El seguramente ya debe de estar esperándome en casa-se despidió de Tanuma y se encamino rápidamente hacia el bosque
"Espero que Natsume esté bien…"
"Yo no puedo protegerlo…"
"…aun"
El viento soplaba entre los árboles, las hojas se movían lentamente, la pálida luz de la luna iluminaba el silencioso camino…solo se escuchaba el casi imperceptible sondo de los zapatos sobre el camino de tierra, era un atajo.
Natsume se sentía inquieto, una de sus manos se pasaba nerviosamente por agarradera de su mochila, sentía una fuerte presión en el pecho…ese tipo de calma…
Era bastante sospechoso, más para alguien que normalmente no deja de escuchar los sonidos de este, y el otro mundo.
El peli miel empezaba a reprocharse seriamente el no haber tomado la propuesta de Tanuma.
"Siento una presión fuerte en el pecho ¿será una presencia? Si es así lleva siguiéndome ya durante un largo rato"
el titular del libro de los amigos se dio cuenta de que ya había llegado al puente de madera roja que cruzaba el riachuelo a las orillas del bosque, soltó un suspiro reprimido, ya solo faltaba cruzar ese puente y a unos metras estaba la carretera.
Lo más seguro es que se estaba imaginando cosas, si debe de ser eso, estaba muy cansado, leer tanto manga le estaba afectando, con un poco de comida, un baño caliente y un muy merecido descanso junto a sensei y estaría mejor, si eso era todo, estaba muy paranoico…
-Buenas Noches Natsume-san…-.
Takashi escucho una voz a sus espaldas, era un tono frio que le helo la sangre
No, eso no era su imaginación, se dio la vuelta rápidamente y entonces lo vio…
Era un chico como de su edad, llevaba una ropa tradicional, un kimono negro con un fajin blanco y un haori de seda azul puesto, Natsume no podía ver bien por el brillo de la luna detrás de su figura pero tenía el cabello negro y largo, tenía un extraño parche en un ojo.
-¿te conozco de alguna parte?-
El hombre sonrió maliciosamente
-No, pero ya tendremos tiempo de conocernos…vendrás conmigo-
Natsume dio un paso hacia atrás, la presión en su pecho aumento, eso era malo…era una mala señal, el pelimil se giró sobre si para correr, ¡tenía que atravesar ese puente! Si no quien sabe que podría hacerle ese tipo
Pero en cuanto le dio la espalda se encontró de cara con dos figuras negras que tenían mascaras con extraños símbolos dibujados en ellas simulando una cara, los youkais le tomaron uno por cada brazo sosteniéndolo con fuerza, Natsume se removió violentamente entre ellos
-lo siento, pero si no bienes conmigo por las buenas, tendré que convencerte por las malas- Natsume escucho la voz detrás de él, muy (demasiado) cerca de su oído y sintió el cálido aliento procedente de su captor
-…Nadie lo dice que no a Matoba Seiji-
Las nubes en el cielo eran negras como un mal presagio.
Nianko-sensei entro a la casa tarareando por lo bajo, ya se le había bajado el coraje, y una buena cena lo arreglaría todo, Natsume seguramente lo estaba esper-
Unas voces se escuchaban en la cocina.
-Takashi-kun todavía no regresa Shigure, no le habrá pasado algo…tal vez debería de llamar a la policía-
-ya intentaste marcarle, a lo mejor se le hiso tarde-
-ya le estuve marcando pero no contesta el celular-
Madara se quedó congelado, se dio la vuelta y salió corriendo de la casa medio enfurecido, medio desesperado
"Maldición todo esto es mi culpa, por no cuidar adecuadamente a ese maldito niñato de Natsume…diablos Natsume porque eres condenadamente frágil, debí anticipar que vendrían por ti, de hecho ya lo sabía, pero me sentía tan frustrado por estos inútiles pensamientos"-pensó
Saltando entre los arboles a toda prisa y cuando agarro bastante altura un humo grisáceo apareció para mostrar la gigantesca figura del lobo blanco sobre los techos de las casas, con sus ojos inyectados en furia, olfateo el aire en la búsqueda de la esencia del pelimiel.
"Ya sea espirito o humano no dejare que nadie se apropie de lo que es mío"
-Ese Bastardo que se atrevió a ponerte las manos en sima, no vivirá para contarlo-
