Capitulo 2

El perro y el gato.

Castiel apresuró el paso y abordó a su presa en el callejón antes de que consiguiera huir, le dobló el brazo tras la espalda y lo dejó contra el muro de concreto mientras apuntaba el arma a su cabeza.

-¿Dónde está ese hombre?-

-Jamás te lo diré- el moreno sonrió un poco y le disparó al muslo derecho sin compasión.

-Dime donde está-

-Púdrete- Castiel sonrió y pasó el arma por su espalda hasta detenerse un poco más debajo de los hombros- ¿Sabes que ocurrirá si te disparo aquí? No morirás pero tus extremidades serán inútiles y vivirás el resto de tu miserable existencia postrado a una cama de hospital, moviendo solamente tu cabeza- el hombre tragó saliva temblando- Te lo preguntaré por última vez, donde está-

-En Illinois- dijo el hombre aterrado- Por favor no lo hagas…- Castiel sonrió y le apuntó a la cabeza- No… dijiste que no lo harías-

-Yo no dije nada, deberías aprender a negociar pero no será en esta vida-

Esbozó una sonrisa y disparó para luego soltar el cuerpo inerte del hombre al suelo y se marchó guardando la pistola. Una motocicleta estacionó frente a él y Castiel subió abrazando al hombre por la cintura y éste se alejó a toda velocidad.

Luego de la muerta de su prometida, Castiel dejó la universidad para buscar a ese maldito que arruinó su vida, le tomó un mes recuperarse de sus heridas y luego se marchó a buscar a ese maldito. Tuvo su oportunidad seis meses después pero casi termina muerto en un callejón de no ser por la ayuda de un extraño hombre que se hacía llamar Zacarías, él le enseñó el delicado y complejo arte de ser un asesino a sueldo, rápidamente aprendió todo lo que debía saber para conseguir su tan anhelada venganza contra ese bastardo, contra Lucifer Pellegrini.

Estuvo tres años con Zacarías hasta que éste dijo que ya estaba listo para enfrentar a ese hombre y que ahora debía seguir por su cuenta. En uno de sus interminables viajes, se reencontró con Balthazar y Gabriel, el primero se había convertido en un importante hombre de negocios, y el segundo trabajaba en el hospital como cirujano. Castiel les contó lo que estaba haciendo, y aún cuando al principio se opusieron, ambos terminaron ayudándolo y se convirtieron en sus aliados contra ese bastardo.

Castiel era conocido como el "Perro" en el ámbito donde se movía, no solo por su ferocidad para acabar con sus objetivos, sino que también, por sus excelentes habilidades para rastrear personas, sortear el peligro y su incansable espíritu. Le tomó un total de cinco años llegar a ese momento, tres años de entrenamiento, dos años de trabajo (asesinar por encargo) que le dejaban el dinero suficiente para mantenerse y alcanzar su objetivo. Pero todo había valido la pena, porque ya tenía una pista concreta para encontrar a ese hijo de puta, Illinois.

-¿Estás seguro de esto?- preguntó el hombre mientras se bajaba de la motocicleta.

-Sí, Enias, debo hacerlo, gracias por la ayuda-

-Cuenta conmigo cuando quieras, y Castiel-

-Dime- ambos se miraron fijamente.

-Regresa a salvo-

El moreno asintió casi imperceptiblemente antes de conducir a toda prisa para alejarse de la ciudad. Su objetivo era Illinois y encontrar al hijo de puta de Lucifer.

Cuando llegó a su destino, se quedó en un cuarto de motel para pasar la noche y fue a un bar cercano para recolectar algo de información. El dinero controla el mundo pero el sexo también ayuda, y no fue difícil para el moreno dar con el paradero de su presa, solo tuvo que follarse a dos camareras y un hombre para conseguir lo que buscaba. Miró el edificio donde estaba su objetivo y emprendió el camino al motel mientras sonreía. Mañana acabaría todo y ese hijo de puta pagaría lo que hizo.

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Dean acabó con el hombre que lo atacó por la espalda y se abalanzó sobre el otro para colocar un cuchillo en su cuello.

-¿Dónde está?- preguntó enfadado.

-No te lo diré- respondió el hombre forcejeando.

-¿Dónde está?-

-Jodete-

El rubio asintió despacio y clavó el cuchillo en el hombro derecho de su presa, lo giró lentamente, haciéndolo gritar del dolor.

-Te lo preguntaré de nuevo, ¿Dónde está?-

-No te lo diré…- respondió agitado. Dean sonrió para pasar el filo del cuchillo por la columna del sujeto.

-¿Sabes qué pasaría si clavo el cuchillo aquí?- hizo un poco de presión para que lo sintiera- Todo tu cuerpo se volverá una masa inútil y babeante, lo único que podrás mover, será tu boca para pedir que te ayuden a orinar y te den papilla, ¿Quieres eso?- el hombre giró un poco la cabeza para mirarlo aterrado.

-Por favor…-

-¿Dónde está?-

-En Illinois… por favor no lo hagas- El rubio se inclinó para susurrarle al oído.

-¿Y en qué momento dije que no lo haría?-

Clavó el cuchillo con fuerza en la nuca el hombre y se levantó con una sonrisa para alejarse mientras el hombre se desangraba en el muelle. Fue hasta su motocicleta y se alejó a todos velocidad hacia su nuevo destino: Illinois.

Luego de la muerte de su madre y el secuestro de su hermano menor. Dean dejó la escuela y se dedicó por completo a buscar a ese bastardo. Luego de casi un año consiguió su gran oportunidad para vengarse pero no era rival para los matones de ese hombre y acabó casi muerto en un callejón pero alguien lo rescató y cuidó de él. Fue así como Dean entró al bajo mundo, Miguel le enseñó todo lo que debía saber sobre los asesino a sueldo, le enseñó a pelear, a defenderse, a sobreponerse al dolor y continuar luchando. Se volvió una perfecta máquina de matar para conseguir su objetivo, rescatar a Sam y cobrar su venganza contra el bastardo de Lucifer Pellegrini.

Dean había dejado todo atrás y luego de tres años de entrenamiento con Miguel, éste le dijo que estaba listo para partir y conseguir su objetivo. EL rubio se desempeñaba como asesino a sueldo, así conseguía dinero fácil y también pistas para llegar hasta su hermano. Fue en uno de esos trabajos en donde conoció a Benny, quien se volvió un amigo y aliado valioso para los propósitos de Dean, especialmente porque trabajaba como Policía y eso le dio acceso a mucha información valiosa.

Rápidamente el rubio se volvió muy respetado en su área de trabajo y lo apodaron el "gato", debido a sus buenos reflejos, sigilo e impresionantes habilidades físicas a la hora de realizar un encargo. Le tomó cinco años encontrar a ese bastardo, tres años de entrenamiento y dos trabajando (asesino a sueldo) pero al fin lo había conseguido, una pista concreta sobre el paradero de su presa y no lo dejaría huir.

Dean realizó una llamada mientras sostenía su casco.

-Lo tengo, está en Illinois, voy hacía allá ahora-

-Ten cuidado, Dean y llámame si tienes problemas-

-Gracias Benny-

El rubio se colocó el casco y condujo a toda prisa hacia su objetivo: Illinois.

No fue difícil dar con Lucifer, Benny le envió un texto con su ubicación y el rubio estacionó afuera del edificio para mirarlo con cautela, el lugar tenía cerca de veinte pisos y no será sencillo encontrar a ese bastardo pero no se rendiría, recuperaría a Sam a como diera lugar.

Pasó la noche en un motel y observó la fotografía que siempre llevaba consigo, junto con el pequeño brazalete que le regaló su hermano menor para su cumpleaños.

-Tienes que ser fuerte, Sammy… voy a rescatarte hermanito, sin importar como, voy a hacerlo.

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Castiel guardó las pistolas en la parte trasera de su pantalón y el cuchillo en la funda atada a su tobillo derecho. Comprobó que cada cosa que necesitaría estuviera en su lugar y luego miró el reloj. Eran las nueve de la noche y lo haría a las diez. Comprobó los horarios del lugar y con la ayuda de Balthazar, la seguridad sería vulnerada, dándole diez minutos para actuar a sus anchas y era todo el momento que necesitaba. Se colocó el bolso negro a sus espaldas y luego condujo la motocicleta hacia un callejón cercano para dejarla ahí, se extrañó un poco al ver otra motocicleta negra a unos metros de ahí pero no le dio importancia y comprobó la hora en su reloj antes de realizar la llamada.

-¿Ya estás ahí, Cassie?-

-Sí, cuenta hasta diez y hazlo-

-OK, ten cuidado pequeño, te quiero de regreso a mi lado cuando termines eso-

-Balthy-

-Solo dímelo-

-Sí… volveré-

Castiel suspiró y se apresuró en ir por la parte trasera del edificio para quitar la ventila y entrar, ya no había vuelta atrás.

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Dean se aseguró de tener todo lo que necesitaría para su misión. Guardó solo una pistola en la parte trasera del pantalón y dos cuchillos, uno en que cada funda atada a su tobillo. No le gustaba mucho usar armas de fuego, ya que llamaban demasiado la atención. Se aseguró de tener todo en su lugar y condujo hasta un callejón cerca del edificio. No tenía forma de evadir la seguridad, así que optaría por colarse por los ductos para infiltrarse en el edificio. Se aseguró bien el chaleco antibalas que le dio Benny en su momento y estacionó la motocicleta para rodear el edificio por un costado y colarse al interior. Ya no había vuelta atrás.

El rubio se movió por los ductos haciendo gala de sus habilidades gatunas y pasó desapercibido hasta llegar al onceavo piso. Se vio en la obligación de bajar cuando de repente las luces se apagaron, no entendía que estaba pasando pero mejor para él, así continuaba a pie y se movía más rápido. Cuando llegó al piso quince, se ocultó en uno de los armarios del conserje para ver como un grupo de cinco hombres armados bajaban a toda prisa por las escaleras. Unos disparos llamaron su atención y gruñó despacio, ¿Acaso alguien más estaba causando estragos en el edificio? Intentó aprovechar la inesperada distracción para llegar a su destino pero el piso diecisiete fue abordado por cuatro hombres, se encargó de ellos con maestría y no tuvo más opción que usar su pistola para cargárselos más rápido. Nadie iba a detenerlo de su objetivo y llegaría hasta Lucifer a como diera lugar.

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Castiel logró colarse hasta el quinto piso pero sus movimientos eran algo torpes en ese espacio tan limitado y se vio en la obligación de salir para continuar a pie. Balthazar desactivo la seguridad a tiempo y Castiel se encargó de los guardias sin problemas, aprovechó de colocar bombas cada dos pisos mientras ascendía hasta su objetivo, llegó al piso diecisiete y se extrañó de encontrar a cuatro hombres muertos, claramente había alguien más en el edificio. Continuó con cautela hasta el piso veinte y vio una silueta que se movía con sigilo tras el escritorio, las luces de emergencias eran tenues y apenas podía ver algo pero eso no disminuía en nada su certera puntería y logró herirlo en el hombro derecho. El hombre se le vino encima como una bestia salvaje y ambos forcejearon por el suelo hasta que rodaron hacia la ventana. Castiel quedó sobre el chico y se sorprendió con lo que vio, ese joven no debía tener más de veinte años, como mucho.

-¿Quién demonios eres tú? ¿No crees que eres muy jovencito para jugar al guardaespaldas de ese bastardo?-

-Ni muerto, primero me doy un tiro en la cabeza, ¿Quién mierda eres tú, viejo?- soltó enfadado el chico.

-No tengo interés en un niño y tampoco tengo tiempo, ¿Dónde está Lucifer?-

-¿Qué…?-

-Dime donde está y no te mataré-

-¡Bájate de mí, bastardo!- el joven le dio una patada en las costillas para quitárselo de encima y rodó para quedar de rodillas y apuntarle con el arma- Tú eres quien está ocultando a ese hijo de puta, ¿Dónde está Lucifer?-

-¿Qué…? ¿Tú también lo buscas?- ambos se miraron fijamente y bajaron sus armas. El teléfono de Castiel rompió el silencio y respondió- ¿Qué ocurre?-

-Sal de ahí, Cassie, no podré desactivar la seguridad por más tiempo y pronto llegaran los refuerzos, tienes diez minutos-

-Maldición-

-Te buscaré una salida, dame un minuto y te llamo-

-Sí- Castiel miró al chico fijamente y se levantó- No tengo tiempo para perderlo contigo-fue hasta la puerta- Y te daré un consejo, sal de aquí, Lucifer se ha marchado y nos jodió a ambos, así que cuando consiga salir, este lugar se vendrá abajo y me importará bien poco, que caigas con él, adiós niño-

El chico se levantó mirándolo y Castiel vio la hostilidad en esas esmeraldas, una que reconoció en su propia mirada. Abrió la puerta y se marchó corriendo mientras respondía la llamada de Balthazar, tenía que salir de ahí cuanto antes.

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Gracias por leer, saludos! :3