Bienvenidos sean, estimados lectores.
Creo haber comentado que he estado pasando por una etapa difícil como escritora. Es algo así como un… paro.
... (?) Sí, algo así.
En fin, los vengo dejando de molestar con mis inoportunos comentarios, esperando que les agrade, los dejo con su lectura.
Disclaimer: Ni Ookiku Furikabutte, ni ninguno de sus personajes me pertenecen, por el momento solo están siendo tomados prestados por esta humilde aspirante a escritora(?) sin fines de lucro pero si de diversión.
Primer Capítulo:
Dejémoslo claro.
By Blue-Salamon.
En el camino a su salón, Hanai había perdido a Abe, creía que iba con él debido a que pertenecían al mismo salón, pero cuando iba a hablar para intentar desaparecer la rara sensación que le dejó en el estómago lo de Tajima, simplemente se halló a si mismo solo.
"Ese Abe…" pensaba mientras intentaba que su mente no se desviara de nueva cuenta a aquella interrogante que se le había presentado momentos atrás.
Es decir, la idea de que Tajima fuera gay no terminaba por entrarle en la cabeza, mucho menos cuando el chico dijo que también le gustaban las chicas.
"¡Eh, momento! ¿También?" pensó Hanai de pronto.
Los chicos… ¿en verdad Tajima se sentía atraído por los chicos? No era que tuviera algo en contra o… bueno, sí, no iba a mentirse, eso no le sonaba para nada bien. Era… era… ¿loco? ¿raro? ¿bizarro? Sí, todo eso y más. Ahora Hanai no tenía ni la menor idea de cómo debería tratarlo.
Pero… Tajima ya era loco, raro y bizarro sin saber que también le gustaban los hombres. Si lo pensaba bien… no sabía porqué le sorprendía tanto. Tajima era así. Un chico muy... ¿excéntrico? No encontraba mejor palabra para describirlo… además de idiota.
¿De verdad debería tratarlo diferente ahora que sabía eso?
Hanai suspiró, había llegado a su salón de clases.
—Uh, ah…
Parpadeó extrañado y curioso por aquellos sonidos, sin saber a qué se debían; por eso, cuando al deslizar la puerta de su salón y un Mizutani con el rostro pálido y sudoroso le cayó encima repentinamente… —¿¡Y ahora tú!? —Hanai se escandalizó.
—¿Eh? ¿Hanai? ¿Eres tú? —Mizutani se aferró a la camisa de su compañero de clase, sintiendo que si se soltaba, sus piernas no resistirían ni un segundo más el peso de su propio cuerpo.
—¡Mizutani-kun! —llamó la asistente del equipo.
—Shi-Shinooka ¿estás preocupada por mí? —preguntó el chico medio atontado.
—¿Eh? ¡Claro que estoy preocupada por ti! —respondió Chiyo acercándose al chico que casi le cae encima de no ser porque Hanai lo impidió. Chiyo ignoró completamente eso y puso su mano en la frente de Mizutani, apartándola casi de inmediato —¡estás hirviendo! Debemos ir a la enfermería —saltó tomándolo de la mano para intentar llevárselo, pero Fumiki nada más dio medio paso y casi volvió a caerse.
—Ah, eh… Shinooka-san, creo que lo mejor será que yo lo lleve —dijo Hanai reaccionando a tiempo para evitar que su compañero se cayera. Se colocó debajo del brazo de Mizutani para darle un apoyo al caminar.
—¡Muchas gracias, Hanai-kun! —agradeció Chiyo, regalándole una sonrisa.
Hanai entonces se dio la vuelta y salió con Mizutani en dirección a la enfermería, iba a darse la vuelta para cerrar la puerta cuando Shinooka lo hizo por él. —Ah, gracias —dijo y la chica volvió a sonreír.
—No hay de qué.
Hanai emprendió su camino y, tras unos segundos, se dio cuenta de que la manager los estaba siguiendo. —Ah… Shinooka-san, no es necesario que vengas también… —dijo intentando sonar amable, pues no era como si la estuviera corriendo ni nada, solo que pensaba que ya había dicho antes que él lo llevaría.
—¿Huh? —Chiyo se sorprendió por eso, pero al final negó con la cabeza. —Oh, no te preocupes, voy porque también quiero saber qué le sucede a Mizutani-kun, espero que no sea nada grave —terminó sonando preocupada.
Hanai miró curioso a la manager y luego a Mizutani, quien ahora iba más dormido que despierto en realidad. "No será que…" comenzó a hacerse ideas. —Vaya, Shinooka-san, no sabía que te preocupara tanto la salud de Mizutani…—comentó casualmente.
Chiyo sonrió —claro que me preocupa, Momoe-san se enfadaría si no le aviso sobre su estado.
Hanai hizo una mueca:"Ah, con que era eso…"
No había acertado con sus sospechas. Suspiró. Tampoco era de sorprenderse, su entrenadora era realmente aterradora cuando se enfadaba y no dudaba de que abusara hasta cierto punto de la servicial forma de ser de Shinooka.
Abe estaba en los lavabos del baño de hombres, con la mirada perdida en el reflejo que le daba el espejo. Deambulaba nuevamente en sus pensamientos, dejando correr el agua de la llave que había dejado abierta.
Por la puerta aparecieron entonces Suyama y Sakaeguchi, con aquellas ropas marcadas con números que señalaban su pertenencia a cierto equipo por el color sobrepuestas a su ropa deportiva. Habían estado participando en una de las tantas competiciones de los eventos deportivos escolares que se estaban llevando acabo, por eso aún las llevaban puestas.
—Pero... ¿seguro que estás bien? —preguntó Sakeguchi, sonando preocupado.
Suyama asintió mirando al más bajo arqueando una ceja ya algo impaciente, era le enésima vez que se lo preguntaba después de haber recibido aquel balonazo. —¿Cuántas veces tengo que decir que "sí" para que me creas?
Sakaeguchi sonrió avergonzándose un poco y soltando una pequeña risilla a su vez. —Muchas —respondió divertido. —Pero si en la enfermería lo confirman, entonces te dejaré en paz —proclamó haciendo que Suyama rodara los ojos, sonriendo entre divertido y resignado.
—De acuerdo, iremos después de que pase al baño ¿bien?
—Bien —dijo Sakaeguchi satisfecho con la respuesta y cuando se acercaron a los lavabos, ambos chicos se percataron de la presencia de Abe. — Hola, Abe-kun —saludó Sakaeguchi.
Ninguno de los dos había visto al cátcher desde el día anterior, por lo que el saludo era inevitable.
Suyama secundó a su compañero con una cabezada a modo de saludo.
Abe se volvió lentamente a los chicos y cuando terminó de hacerlo, tanto Suyama como Sakaeguchi se tensaron al ver la mueca formada en los labios bien fruncidos del chico. También se podía apreciar un pequeño tic en la ceja derecha del catcher.
Suyama y Sakaeguchi intercambiaron una mirada.
Abe los miró, primero a uno y luego al otro, interrogante. —¿Qué? —preguntó, ya que no había alcanzado a escuchar más que su nombre, pero Abe tenía aquella forma de hablar tan cortante y mirar tan a la defensiva, que a veces era inevitable ponerse demasiado ansioso por lo que fuera que estuviera pensando de uno.
—¿Eh-¿Qué de qué...? —preguntó Sakaeguchi intentando sonar amable. Estaba nervioso por no entender a qué venía aquella mueca (y todavía menos aquella mirada).
—¿Qué dijiste?
Sakaeguchi parpadeó, dos veces, y de una manera que resultó bastante notorio a pesar de hacerlo rápido, luego, con la misma rapidez, respondió —hola.
Abe no entendió —¿ah?
Sakaeguchi desvió su mirada unos segundos y luego volvió a ver a Abe. —Yo dije... hola —incluso imitó la sonrisa con la que le había saludado primero, pero esta le salió algo floja y vacilante debido a los nervios. Su mano también se alzó a modo de saludo.
La tensión se sentía en el aire.
Abe también parpadeó —ah... hola —dijo sonando de nuevo seco, aunque no lo hacía a propósito. Tiró un poco de los músculos de su mejilla derecha intentando sonreír de medio lado aunque fuera para compensar aquel tono, pero no podía teniendo a Tajima molestando en su mente.
Abe intentó probar con tirar de la otra comisura de la boca y Suyama negó con la cabeza. —No hagas eso —lo detuvo.
Abe y Sakaeguchi se volvieron a verlo.
—Cuando Sakaeguchi fuerza una sonrisa, se ve gracioso; pero cuando lo haces tú, da miedo —dijo para sorpresa de ambos.
En ese momento, Sakaeguchi no supo si debía reír, ofenderse o temer por la reacción del cátcher. Al final, optó por la última y esperó a ver lo que haría Abe.
Abe dio una simple cabezada para luego retirarse, ni entendía a qué venía el comentario, ni entendía qué estaban haciendo ellos tres en el baño… Si lo pensaba bien, tampoco entendía cómo había parado ahí, ni qué había pasado con aquella conversación tan corta y tensa...
Sakaeguchi suspiró de alivio cuando las cosas no se salieron de control y mantuvo su vista en Abe hasta que la puerta del baño se cerró tras de él. Luego volvió su mirada a Suyama. —Francamente… no puedo creer que te atrevieras a decirle eso —reconoció soltando una débil risa nerviosa.
Suyama alcanzó a sonreírle de vuelta antes de adentrarse en una de las casetas del baño.
"Genial" era sarcasmo el que había en sus pensamientos mientras Izumi hacía el enorme esfuerzo de concentrarse en la clase. Y se suponía que él debía de hacer los apuntes extra para Mihashi. ¿¡Cómo demonios le iba a hacer cuando ni con sus propios apuntes podía!?
Miró a su compañero de equipo a un par de filas por delante de él. "Tajima idiota…" lo maldijo interiormente, como había venido haciendo todo el camino de regreso a la escuela.
Bueno… no todo, sólo después de su declaración de guerra hacia Abe.
Y es que… ¿cómo se le ocurría? ¿De dónde...? ¿De dónde había sacado semejante burrada de que a él le gustaba Hamada?
Le iría mal, por haber hecho ese comentario. Una y un millón de veces lo maldeciría.
Una y un millón de veces.
La práctica del equipo de béisbol se llevó acabo bajo un ambiente extrañamente tenso... o eso creyó notar Nishihiro cuando al llegar después de todos, retrasado por uno de sus profesores, se acercó al campo motivado por su reciente victoria.
—¡Oki! —llamó al chico con el que también compartía salón, quien acababa de recibir un pase de Sakaeguchi.
—¡Oh! Nishihiro —Oki se volvió a ver a su castaño compañero de equipo y, con tan solo eso, Sakaeguchi entendió lo que quería decirle.
—No te preocupes, Suyama-kun ya no ha de tardar en volver —dijo sonriendo y alzando el guante para que Oki le lanzara de vuelta la pelota de béisbol. Oki le devolvió la bola y fue a reunirse con su compañero.
Estaba a medio camino de llegar con el número 10 del equipo, cuando de la nada salió un Tajima (bastante más animado de lo que estaría usualmente) con los protectores de catcher que a él no siempre le tocaba usar. —¡Oki! ¡Hanai! ¡Vamos a practicar como Battery! ¿Si? —llamó a voz de grito.
Oki se detuvo frente a Nishihiro y se volvió a ver a Tajima curioso.
Hanai estaba más cerca del pequeño cuarto al bate, por lo que no resultó extraño para ninguno que Tajima se lanzara sobre el capitán buscando llamar su atención (todavía más de lo que ya lo había hecho con su grito).
Lo que sí resultó extraño fue la forma de reaccionar de Hanai, quien casi en un auto-reflejo se quitó de encima a Tajima y, luego, dio unos pasos atrás, como si fuera de suma importancia permanecer lo más lejos posible de él.
Lo raro no fue lo primero, lo raro fue lo segundo.
—¿Huh? —Tajima arqueó una ceja, extrañado al igual que cualquier otro que estuviera desinformado de la plática de esa mañana.
Izumi se estremeció en su lugar, experimentando de nueva cuenta una sensación desagradable que lo hizo darse vuelta de inmediato e, intentando distraerse, comenzó a abanicar.
Abe, por su lado, frunció el ceño en cuanto vio a Tajima con el mismo equipo que él solía usar.
Y Nishihiro no dejó de notar el enfado que llevaban consigo tanto Abe como Izumi.
—Ah, eh… —Hanai reaccionó nervioso al darse cuenta de lo que había hecho, se sintió culpable, pero realmente lo había hecho sin siquiera pensarlo. —L-lo siento, Tajima —admitió su error e intentó remediarlo, aunque sólo dio un minúsculo paso para acercarse de vuelta al chico y así disimular lo anterior.
No tenía intención alguna de ofenderlo, pero tampoco la tenía de felicitarlo por sus gustos.
Tajima se puso de pie y le restó importancia con una pequeña risa infantil, como demostrando que eso en lugar de ofenderlo no hacía más que divertirlo. —Está bien —no dejó caer sus ánimos y se volvió de nuevo a Oki —¡Oki! ¡tú si quieres practicar conmigo! ¿verdad?
Oki, quien estaba con su atención todavía puesta en Hanai, se volvió a verlo y asintió distraídamente. No entendía realmente a que venía aquella disculpa por parte del capitán, resultaba demasiado extraño teniendo en cuenta a quién iba dirigida… —¡Oh! Espera… —de pronto se acordó de Nishihiro y se volvió a verlo, disculpándose con la mirada por haberlo dejado botado repentinamente, iba a decirle a Tajima que mejor lo intentaría después, pero Nishihiro lo detuvo.
—Anda, no has practicado lo suficiente como pitcher —dijo Nishihiro, sonriendo para quitarle peso a pesar de sentirse defraudado. —Podemos practicar entre nosotros luego.
—Pero... —intentó insistir Oki, pero antes de poder hacerlo, Tajima se acercó a él por detrás y tiró un poco de él para llamar su atención.
—¡Hey! ¡Vamos! —exclamó Tajima entusiasmado. Luego, salió disparado en dirección al área donde podían practicar sin problemas, el Bullpen.
—Ah —Oki paseó su mirada de Tajima a Nishihiro y, cuando el reserva del equipo le indicó con la cabeza que fuera, suspiró. Tampoco tenía corazón para negarse a un entusiasmado Tajima (siendo él quien lo había entusiasmado), así que, dando una corta cabezada exclamó hacia quien sería su cátcher: —¡sí! —se volvió a Nishihiro y, como pudo, formó una pequeña sonrisa en su boca, que en combinación con la curvatura de sus cejas se hizo lucir con personalidad penosa.
Nishihiro le sonrió un poco más. Oki estaba realmente arrepentido.
Con eso, Oki finalmente se dirigió al lugar donde Tajima ya lo esperaba.
Sakaeguchi, quien había observado aquello, pudo ver a Nishihiro suspirar cuando Oki dejó de prestarle atención. Sintió algo de pena por sus compañeros, Oki le había informado antes de comenzar a practicar con él que Nishihiro se había retrasado, pero que lo iba a esperar para poderle ayudar en el entrenamiento.
Suyama había ido a informar a su entrenadora sobre lo que le había pasado con el balón que había recibido en plena cara gracias a un fallo de uno de sus compañeros durante el juego. Ciertamente, el balonazo lo había dejado un poco aturdido, pero la cosa no pasó a más que el desequilibrio del chico durante un par de minutos en los que al final su grupo decidió reemplazarlo.
Por más que Suyama dijera que ya se encontraba bien luego de descansar un poco, Sakaeguchi no podía dejar de preocuparse por su amigo. Por eso había insistido tanto en que fueran a la enfermería y, ahora también, en que le informara a Momoe.
Estaba esperando por el regreso de Shoji para seguir con la práctica y, ya que Oki también estaba esperando por alguien, a Sakaeguchi no le pareció mala idea que calentaran juntos mientras esperaban a sus respectivos compañeros de salón.
Oki tampoco tuvo ningún inconveniente, pero Sakaeguchi sabía que estaba esperando por Nishihiro con ansias y podía entenderlo, pues él también sentía cierto apego hacia su compañero de clases.
—¡Hey, Nishihiro-kun! —llamó al otro y alzó la pelota blanca antes de hablar —¿quieres que practiquemos juntos? —preguntó amablemente, invitándole mientras recordaba que Oki le había mencionado que esa mañana Nishihiro parecía especialmente entusiasmado con el entrenamiento.
Nishihiro lo miró y, efectivamente, Sakaeguchi pudo comprobar lo que había dicho Oki —¿puedo? —preguntó, apenas consiguiendo disimular su emoción.
Sakaeguchi asintió sonriendo —¡claro!
Aparte, Nishihiro era un chico más teórico que práctico. Cuando participaba en los entrenamientos, a veces se retrasaba por ayudar más a Shinooka con las estadísticas de los miembros del equipo y cosas parecidas. Parecía gustarle. Por lo que el hecho de que en esa ocasión se viera más animado a actuar... entendía porqué Oki esperaba ansioso su llegada.
—Hanai —llamó Abe al capitán y, aunque no se estuviera dirigiendo a él, Sakaeguchi miró a sus compañeros de equipo con atención mientras se ponían de acuerdo para ir al bullpen también.
Abe se colocó de espaldas a Tajima, porque tenía el presentimiento de que si lo veía no iba responder bien. Hanai agradeció que Tajima fuera pequeñito, ya que Abe lo tapaba lo suficiente como para imaginarse que no estaba ahí.
Tajima no lo demostraba, pero el que Hanai lo repudiara le había dejado con un mal sabor en la boca. Y Oki resintió toda la tensión que había entre los tres... por lo menos tenía la suerte de que con Tajima resultaba fácil hacer como que nada pasaba.
—Espero que mañana Mihashi practique conmigo —dijo de la nada Tajima. Eso no tenía nada de trasfondo, realmente quería pasar un rato con Mihashi, pues le tenía mucho cariño.
—¡Mihashi practicaría primero conmigo antes que contigo! —se le escapó. De verdad. Abe no había esperado soltar aquello y mucho menos haberlo exclamado tan claro que todo el equipo lo había escuchado. Bueno… el campo tampoco era tan grande como para no hacerlo.
Oki escuchó a Tajima soltar un pequeño y victorioso "ja" mientras se ponía en pie.
—¿Eso crees? Mihashi parecía especialmente nervioso contigo esta mañana —comentó Tajima, volviendo a hablar en ese tono casual que a veces desentonaba con sus temas. Abe se tensó, apenas viéndose capaz de contener su enojo —creo que si le ofreciera pasar el entrenamiento conmigo, lo haría —se volvió a Abe y sonrió con ingenua e inocente alegría. —¿No piensas lo mismo, Abe?
Hanai se sobresaltó en cuanto el catcher se lanzó a la rejilla que lo separaba de Tajima. Inmediatamente, el capitán se acercó a Takaya preparándose para detenerlo de hacer una locura si es que fuera necesario. A veces, Hanai no sabía si Tajima provocaba con saña o lo hacía sin querer. Lo cierto era que… siempre le parecía que la primera era más acertada.
—Tajima, tú… —Abe gruñó. Tenía tantas ganas de soltarle una sarta de improperios al chico junto a un par de golpes...
Oki reprimió una exclamación. "¡Ah! No sé porque sabía que algo así iba a pasar" pensó temblando levemente, estaba nervioso y, un poco también, asustado.
—¿Qué? ¿Por qué te enojas? —ladeó la cabeza luciendo confundido, pero Tajima no dejaba de notar las manos del cátcher estrujar la malla que los separaba. Lo estaba provocando y lo sabía.
Abe gruñó —a Mihashi… no le gustas…
—Tú tampoco le gustas.
Las miradas de ambos se conectaron, una con odio y otra con seriedad, pero ambas se mantenían firmes y, lo más importante, ante la mirada incrédula de todos. Jamás los habían visto tan así. Ni a Abe tan molesto, ni a Tajima tan serio.
Momoe miró con atención al par, arqueando una ceja mientras la otra se fruncía.
Hanai tragó saliva e Izumi no dejó de practicar su bateo a pesar de estar tan atento…
Suyama se acercó a Sakaeguchi —¿qué pasa? —preguntó sin entender a qué venía tanta atención en la zona del Bullpen.
Sakaeguchi lo miró apenas un segundo y algo atontado balbuceó un "no estoy muy seguro..." se estaba acordando de su encuentro con Abe en los baños.
¿Tenía eso algo que ver con lo que estaba pasando ahora? Antes Abe estaba tenso…
—Él dijo que yo le gus...—Abe se cortó al darse cuenta de lo que estaba a punto de decir. Si bien era cierto que antes del partido contra Mihoshi, el nervioso pitcher de su equipo le había dicho que le "gustaba", sabía perfectamente que no era en el sentido en que estaban tratando en ese momento el verbo "gustar".
Abe no dejaba de preguntarse entonces… en qué momento había guardado aquella "no-confesión" como tal. Por que la recordaba tan clarito...
Tajima sonrió —pero a ti no te gusta, así que da lo mismo ¿no?
"¿No le gusta?" Sakaeguchi parpadeó, preguntándose si todavía hablaban de Mihashi.
Abe tuvo ganas de decirle al chico que no daba lo mismo, porque Mihashi era... ¿Qué? ¿Su amigo? ¿Su pitcher? No, no, no. Aunque fuera cierto, eso no era suficiente para cerrarle la boca a Tajima y, menos aún, no era motivo para estar tan molesto con él. Además... Mihashi sí le gustaba... pero, de nuevo, no era el gustar del que estaban hablando en ese momento...
—Abe —Tajima lo llamó, trayéndolo de vuelta a la realidad —Mihashi no te ha dicho que le gustas en ese sentido ¿verdad? —llegó a esa conclusión. Porque si lo hubiera dicho en ese sentido, Abe no estaría tan confundido en ese momento.
El catcher se volvió a verlo sorprendido de su acierto y el resto, sin contar a Hanai e Izumi, se llevaron una sorpresa al entender finalmente de qué iba la cosa.
"¿Gustar? Se refieren a ese tipo de… ¿gustar?" los pensamientos Oki eran algo parecido a eso y confundido, mareado, no lograba completar una sola idea. Pero aunque intentara evadir la respuesta, sabía que ese gustar era como del tipo en el que se sienten mariposas —en su caso— al ver a una chica bonita vistiendo un kimono o a Nishihiro tratar tan adorablemente a niños pequeños como lo haría con su hermana menor…
Suyama y Sakaeguchi estaban que no se creían aquello. Nishihiro estaba más preocupado por Oki que por el resto y cualquier otra cosa, lo veía algo tembloroso.
Hanai desvio la mirada e Izumi apretó las mandíbulas mientras descargaba en el aire —con su bateo— aquellas sensaciones raras que le invadían por pensar en que a Tajima le gustara Mihashi, en que a Abe le gustara también y sobretodo en él mismo gustando de Hamada. Eso no podía estar bien.
—Voy a decirlo una vez claro. Me gusta Mihashi y pienso hacer lo posible para gustarle —declaró Tajima ante todo el equipo, antes de volverse específicamente a Abe —puedes tomarte tu tiempo en decidir si te gusta también o no, pero cuando lo hagas, lo mejor sería que no lo mantengas guardado —y sonrió.
Y listo, esa fue la bomba.
Lo que desataría… todo.
Ya sé, ya sé… que les estoy comiendo la lengua con tanto rollo que me hecho, pero, insisto, esto da mucho tema, mucha trama… además, amodoro a Tajima. Red, comparto tu punto de vista, Tajima es simplemente tan él… -suspira como boba enamorada- pero, pues, tal...
En fin, me voy despidiendo ya:
Nos estamos leyendo.
