El Hilo del Destino
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Hola a todos! Aquí les traigo el segundo capi de esta humilde historia ^^ Espero que les haya gustado el primer capítulo, ese básicamente era de prueba, para ver si les gustaba n.n Quiero agradecerle a la primer seguidora de esta historia, aishiteru-Aiko, por ser la primera en brindarme su apoyo! :'3 Continuaré la historia ya que con que haya solo una persona que confíe en ti, las cosas valen la pena ^3^ Un saludito a todos, espero les guste este capi!
Espero con ansias sus reviews y comentarios! ^^ Muchas gracias por leer n.n
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Capítulo 2: Dudas
Mis ojos no podían creer lo que veían… ¿En serio era él? ¿Qué debería hacer? ¿ Estaría bien pedirle ayuda luego de todo lo que había sucedido?
En medio de todas las preguntas que se formaban en mi cabeza, decidí esconderme detrás de unos arbustos cercanos, para poder pensar que debería hacer, y por supuesto, vigilar los movimientos de Sasuke, ya que ahora que lo pensaba, aunque fuera muy raro considerando que era Sasuke, él no parecía percatarse de mi presencia… su mente estaba muy concentrada mirando el estrellado cielo nocturno aún.
Agachada y acurrucada en un rincón entre los arbustos, me dediqué unos minutos a contemplarlo y a pensar mi siguiente movimiento… Quería pedirle ayuda, contarle todo lo que me había sucedido. Quería correr y abrazarlo, decirle lo mucho que lo extrañaba y como deseaba que volviera a Konoha. Pero esos eran impulsos de una niñita, la antigua Sakura, la cual yo creí muerta desde que nos encontramos con Sasuke por segunda vez luego de que asesino a Danzou, e intentó matarme… pensé que esos sentimientos e impulsos habían quedado enterrados en mi corazón, pero al verlo nuevamente sentí como nunca antes esas mariposas en el estómago y esos latidos tan fuertes de mi corazón, que me indicaban que mis sentimientos por el seguían en pie y que no habían muerto, a pesar de que lo hubiera deseado.
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Silencio… eso era todo lo que había esa noche, y a él le encantaba. Entre pensamientos oscuros y el entrenamiento, decidió darse unos minutos de descanso y contemplar un poco el cielo. Las estrellas estaban por todos lados y eso le traía recuerdos de los momentos de su infancia, cuando miraban las formas que hacían las estrellas, con su hermano Itachi…
Flash Back
-¡Estoy en casa!-
Al escuchar esto, un pequeño niño de 7 años corría emocionado a saludar a su hermano mayor.
-¡Bienvenido, Itachi Onii-san!- exclamó el niño abrazando la pierna de su hermano.
Ante esto, Itachi le acarició la cabeza y susurró algo a su oído…
-¿Lo dices en serio? ¿No dices que siempre que vuelves a casa estás muy cansado para estas cosas?-
-No nos hemos visto en todo el día Sasuke, por supuesto que estoy cansado, pero solo un rato no me hará daño- Contestó Itachi, dándole a Sasuke un golpecito en la frente con su dedo índice.
-¡Genial!-
Luego de esto se dirigieron hacia el patio y se recostaron boca arriba sobre el césped. El primero en hablar fue Sasuke:
-¡Mira hermano, allí! Esas estrellas forman un rostro feliz-
-Es verdad Sasuke, buena observación- contestó Itachi, concentrado en el cielo.-Allí mira- dijo señalando hacia arriba- Esas forman un abanico-
-Vaya, es cierto. Eres muy bueno en esto Onii-san-
Así siguieron varios minutos, hasta que Sasuke se quedó dormido. Al verlo, Itachi lo cargó en su espalda y lo llevó hasta su habitación. Depositándolo en la cama, dio media vuelta y salió de allí.
Fin del Flash Back
Sasuke frunció el ceño y apretó los puños. ¿Por qué tenía que acordarse de esas cosas? Él era un vengador, y su nuevo objetivo ahora era destruir Konoha, la aldea que había forzado a su hermano a convertirse en un traidor. No tenía tiempo para esa clase de cosas. Los lazos, los sentimientos como el cariño y el amor eran algo que debilitaban a las personas, y eso no estaba en sus planes. Esos sentimientos no existían más para él.
Relajando su expresión volvió su vista al cielo y siguió disfrutando del silencio. Pero hubo algo que lo sacó de la calma que lo invadía. Agudizando su oído escucho unos pasos de alguien que se acercaba por detrás. Al no percibir peligro, no volteó a ver quién era, simplemente siguió contemplando el cielo. A los pocos segundos sintió que los pasos cesaban. Poe el rabillo de su ojo izquierdo, pudo darse cuenta de quién era la persona que se encontraba perturbando su silencio. La reconoció de inmediato.
Siguió contemplando el cielo, haciendo como si no se hubiera dado cuenta de la presencia de nadie. Sintió luego, como los arbustos hacían un crujiente ruido con sus hojas y pudo ver que la persona que había identificado no se encontraba más detrás de él.
-Hmp- pensó.
Luego de unos minutos emprendió su retorno a la guarida.
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Pasados unos minutos, pudo ver como Sasuke comenzaba a caminar hacia adelante. Entró en pánico: ¡No había decidido que hacer aún, no podía hacerlo! Ante la desesperación de volver a quedarse sola en ese lugar, comenzó a seguirlo por los árboles.
Mientras lo seguía, lo observaba. Su cabello no había cambiado, lo tenía igual que cuando formaban el equipo 7, solo se había dejado el flequillo hacia adelante. Su espalda estaba muy bien definida, y sus pasos al caminar eran tal cual ella los recordaba, calmados pero con mucha seguridad en cada uno de ellos, como si supiera que nada podía fallar. Y su rostro… bueno seguía tan perfecto como siempre.
-¡Basta Sakura, no tienes tiempo para semejantes cosas! ¡Debes concentrarte en volver a casa!- Pensó con el ceño fruncido y sacudiendo su cabeza.
Después de un buen rato, llegó a una cascada, donde vio que el azabache se adentraba en ella y desaparecía.
-No puede ser…- suspiró
-Vamos, que estás esperando, ve a ver a donde fue Sasuke, shannaro!- exclamó enojada su inner Sakura.
-¡Ni loca, no quiero que me descubran!-
-Deberás hablar con él tarde o temprano-
Sakura lo pensó. Era cierto que en algún momento debería hablar con él, era inevitable… es decir, no había nadie más a parte de él, que se encontrara disponible para preguntarle como volver. Finalmente, decidió que se adentraría en la cascada. Necesitaba ayuda, y si alguien podía dársela, ese alguien tenía que ser Sasuke.
Con paso vacilante se acercó hacia la cascada. Hacía mucho frío afuera, estaba todo repleto de nieve, pero la temperatura no llegaba a congelarla. Varias gotas de agua fría tocaron sus piernas, provocándole un gran temblor, ya que no llevaba puesto más que un tapado arriba de su típica vestimenta ninja.
Puso un pie en el agua, luego el otro, y con un poco de miedo mezclado con dudas, se adentró en las penumbras de la cascada, preguntándose qué ocurriría y con qué y quién se encontraría de ahí en adelante.
