NOTA DE LA AUTORA:

He intentado asemejar el estilo de este fic al de las dos novelas de High Speed del Autor original de la idea en la que se basa el anime de Free! La primera vez que leí una traducción de sus novelas, me quedé bastante impresionada por la sencillez que empleaba, una sencillez que era profunda, sin embargo; algo que juzgo bastante difícil de conseguir. Por ello, he decidido perseverar con la idea de hacer un homenaje a esto y tratar de representar un estilo similar al empleado por dicho autor, al que respeto con gran contento.

Algo muy remarcable de dichas novelas es la sutilidad con la cual enmarca los sentimientos de los personajes, sus pensamientos y reacciones, no sin dejar claro está, un maravilloso espacio para una interpretación sensible de sus motivaciones y sentimientos, que me parece del todo bien lograda.

PD: Como me encantan las apuestas haré una: Prometo que si llego a los 100 reviews haré una coversong de Swimming y además cantaré cualquier canción de Free! Que se me pida. (Como nunca llegaré a ellos no tengo que preocuparme de hacer el ridículo).

PD2: A propósito de Reviews…He recibido con gran sorpresa unos pocos reviews que no esperaba y es mi intención en esta postdata agradecer con el corazón henchido que se haya prestado atención a este humilde intento de fic, el primero que publico en una web, pues hasta ahora todos los que he hecho los he guardado para mi misma. Muchas gracias por vuestras palabras alentadoras.

"SWIMMING"

CAPÍTULO 2: Dragged further away from the shore

Hay una voz que crepita en el bosque. Hay un crujido que rompe el silencio. Hay una mano oscura que repta por el suelo y una voz que no se oye que llena sus huesos…

Makoto despierta sobresaltado, busca instintivamente a su izquierda. Ha tenido un agradable sueño. Soñó con aquel verano en que el y Haruka fueron con sus padres de viaje a la montaña unos cuantos días. Al medio día, cuando el Sol clavaba sus rayos sobre las escarpadas rocas y sus hermanos dormían, el y Haru salieron a dar un paseo por el boscaje. El día era tan luminoso que no había ni un resquicio de sombra. Excepto la que proyectaban las finas hojas de los árboles contra el suelo, creando gráciles siluetas contra las cuales jugaban juntos, sin cruzar más impresiones que cortas miradas de asombro de vez en cuando.

Más allá del sendero que habían seguido, habilitado para el paseo de turistas, había una zona del bosque más profunda y poblada, pero sus padres nunca lo habían llevado allí antes. A medio camino del recorrido Haru se detuvo de improviso, oteo el aire, alerta. A Makoto le recordó a los gatitos del vecindario, cuando escuchaban aproximarse a la anciana del final de la calle, cargada con bolsas repletas de comida.

"¿Qué ocurre, Haru?" Le había dicho.

"Escucho agua." Pronunció en un susurro, con un tilde de voz más apasionado de lo normal.

Empezó a andar en dirección a aquel sonido que solo el escuchaba. Makoto se apresuró a seguirlo, rogándole en voz baja que no fuese tan rápido, pues quería recordar el recorrido para no perderse a la hora de regresar.

Al final de una larga travesía entre zarzas y matojos poblados encontraron una pequeña cascada, con un pequeño lago donde esta se derramaba, de aguas claras y frescas, poblado de las hojas de los árboles que lo rodeaban y que a causa del viento, se habían dejado caer sobre este.

Haru se apresuró a deshacerse de la ropa, dejando todo descuidadamente entre la maleza.

"¡Ha-Haru!" Lo había prevenido Makoto. "¡Vas a resfriarte!"

Haruka se hundió en el agua de cabeza y emergió con los cabellos húmedos y una expresión de satisfacción en el rostro. En aquel momento, Makoto pensó que Haruka era precioso. Ni siquiera pensó en que sentido. Pero aquella escena agreste, en medio de un mundo de verde esplendor, tan improvisada como espontánea, le pareció un milagro. El corazón se le llenó de calidez, mientras Haru disfrutaba del agua de la cascada.

Pero al mismo tiempo se sintió un intruso en aquella intimidad. Un observador casual que se entrometía en la perfección de aquel momento. Una nube cubrió un instante el cielo. Y la desazón se apropio de Makoto. Aquel momento también partiría. Para no regresar jamás.

¿También lo haría Haruka alguna vez? ¿No podría volver a observar algo tan maravilloso como aquello? La sonrisa se le borró de los labios. Haruka volvió su rostro hacia Makoto, como si repentinamente hubiese recordado que el también estaba allí.

"Makoto" Le había dicho con una voz directa. Makoto levantó sus ojos y sus miradas se encontraron. La suya melancólica y la clara y directa de Haru. Sintió, como siempre, que el veía a través de el, pero esta vez no se sintió en calma, sino más bien invadido. No quería preocupar a Haru, y también se sentía avergonzado por su manera de actuar.

"Makoto" Repitió Haru. "Ven"

El había obedecido al instante, como arrastrado por aquella mirada certera que no había apartado aún de sus ojos.

Haru puso una piedra en la mano de Makoto, era verde, clara y brillante al Sol. Makoto miró asombrado aquel mineral y Haru miró a la piedra y a los ojos de Makoto, alternativamente, dándole a entender la semejanza entre esta y los ojos de su amigo.

Makoto se ruborizó, Haruka desvió la mirada, tratando de eludir la gran sonrisa que se dibujó inmediatamente en el rostro del otro.

"Gracias, Haru-chan"

"No me llames Haru-chan" Le recriminó el otro.

"De acuerdo, Haruka" Rió Makoto, que sabía lo mucho que le molestaba eso también.

Al final Makoto también se metió en el agua y ambos jugaron a encontrar pequeños tesoros hundidos debajo del agua, durante toda la tarde.

Cuando regresaron estaba atardeciendo. Ambos caminaban con los cabellos aún mojados y tranquilos, con los bolsillos llenos de piedras y flores secas. Se dieron de la mano. Makoto había señalado una nube con forma de delfín.

"¿Recuerdas aquel delfín de cuando entramos en el club de natación?" Le había preguntado a Haru.

"Si." Respondió este secamente.

"Yo también."

"¡Haruka!" Gritó.

En medio de la oscuridad la voz de una niña preguntó.

"¿Quién es Haruka?"

Una niña de ojos grandes y grises, como una mañana nublada, lo mira desde arriba, con expresión de curiosidad. La penumbra apenas le deja vislumbrar sobre que esta tumbado, pero a Makoto le parece que se trata de algo blando, como paja o tal vez un lecho de hojarasca.

"¿Dónde…?"

"No te preocupes" Dice la niña, como sabiendo a que se refiere Makoto, aún sin haber formulado su pregunta. "Parece que has llegado con las sombras, debes de ser un viajero. No eres el primero que llega y tampoco el último supongo."

"¿Cómo?" Inquiere Makoto, incorporándose. Le duele la cabeza extrañamente y eso lo hace parpadear más de lo normal.

"Primero has de calmarte. Yo soy Sango no Ame y soy la sacerdotisa que vive en este bosque.

Tratando de entender el significado de lo que escuchaba, Makoto trató de calmar los latidos desaforados que profería su pecho y ordenar sus ideas con la mayor calma posible.

"¿Dónde estoy?"

"Estás en el Bosque Santuario de Aokigahara. Era de los Cimientos, mundo Hi no Moto."

"¿Es…esto Tokyo?" Preguntó, aunque un presentimiento dentro de el sabía que la respuesta seria negativa. No. Desde que había despertado lo había notado al instante. Si era un sueño o realidad, si estaba muerto o vivo, aún no lo sabía, pero algo claro estaba. No estaba en Tokyo.

La niña negó con suavidad. No debía tener más años que sus dos hermanos pequeños. Una punzada le atravesó al recordarlos.

"Este mundo es un mondo en paralelo al mundo llamado Tokyo. De vez en cuando aparece aquí alguien de ese mundo, parece ser que hay alguna especie de grieta o portal entre ambos en estos parajes. De vez en cuando aparece gente con raros ropajes como los tuyos. Pero no muchos duran demasiado. La mayoría mueren al poco de venir aquí." Dijo estas últimas palabras como si no fuesen más inofensivas que unas florecillas silvestres en el camino, pero a Makoto se le heló la sangre.

"¿No sobreviven…?"

"Mueren por mano propia. Se quitan la vida. Pero algo me dice…que no has venido aquí por eso, no?"

Makoto dejó ir un suspiro corto. No, no estaba muerto. Estaba vivo, eso era algo que tenia muy claro. Pero todo lo que esa niña había dicho con tanto convencimiento no era una buena noticia. Algo extraño acababa de suceder, probablemente lo más extraños que había pasado en toda su vida. Pero estaba preparado para eso cuando decidió enfrentarse a la Sombra. Sabía que tal vez podría acabar mal. Aunque nunca espero algo tan disparatado como aquello.

"No…" Trató de sonar dulce, pues aunque era una desconocida, se trataba de una niña y solía ser amable de manera completamente involuntaria con animales y niños por igual y por supuesto, con Haru. "He venido aquí porque quería luchar contra algo…Pero no sé si sabrás de que hablo."

"No, no, si que se de que hablas." La niña rió con una risa clara, sus cabellos fueron iluminados por la luz de la Luna, eran de color ceniza, justo como sus ojos y entonces Makoto apreció sus vestimentas, le recordaron a las que usaban las Miko, sacerdotisas en Japón, pero eran ligeramente diferentes; como Makoto no sabía mucho de aquellas cosas, no supo decir que era lo que no encajaba o cual era la diferencia. "Hablas de esa cosa negra que te perseguía cuando llegaste. Yo la espanté. Quería tu alma."

Makoto la miró con los ojos casi fuera de sus órbitas. Tratando de asimilar lo que ella acaba de pronunciar.

La niña le devolvió una sonrisa tranquila.

"¿Ahora me contarás quién es Haruka?

El agua está dotada de vida. Esto, Haruka lo sabe. Una vida que el agua no solo posee, pero que también otorga. El agua posee fuerza, una fuerza que también está dentro de Haruka. Y siempre que se sumerge en ella, la siente.

Pero en aquel momento no sentía el momento presente, como si fuese impermeable a el. Incapaz de hundirse en el; separado de manera irreconciliable. Solo el pasado llegaba hasta el. En forma de recuerdos que lo dejaban resto de fuerzas. Molesto y herido a partes iguales por la insistencia de su memoria en recordar los momentos que lo habían dejado con impresiones más extrañamente duraderas.

El recordó el día de la graduación. Makoto no derramó una sola lágrima. Todo el mundo lloraba, especialmente Rin, que siempre había sido una persona con tendencias algo dramáticas, cosa por la cual, Makoto siempre le tomaba el pelo.

Ahora cada uno de esos recuerdos se retorcía y se le clavaba en el pecho atravesándolo. Dejándolo débil. Así se sintió en ese momento, débil y absurdo.

"Haruka-senpai." Empezó Rei, sin aliento, que fue el primero en hablar. "Hemos llegado lo antes posible, se sabe algo más?"

Haruka no reaccionó.

Rin tomó el relevo de Rei, poniéndole una mano en el hombro, lo zarandeó dos veces, para que reaccionase.

"Ey, Haru. ¿Qué te pasa?"

Haru tembló. Nagisa fue el primero en percatarse de que estaba más pálido de lo normal y que sus ojos miraban al vacío.

"Haru-chan," le dijo con delicadeza "Mako-chan está bien, estoy seguro. Creo que tal vez, Mako-chan haya tenido que ir a donde haya ido por alguna cosa con la que no nos quería preocupar; pero el…Tal y como es, definitivamente seria incapaz de dejarte solo! Todos sabemos que el…El te aprecia de verdad.

Haruka elevó la mirada, sus ojos brillaron levemente. Iluminados por el tránsito de los coches. En aquel momento algo dentro de el se apaciguó. Comprendió que ahora mismo sus amigos lo necesitaban a el tanto como el necesitaba a Makoto. Todos lo conocían desde hacía muchos años y sus rostros de preocupación reflejaban la angustia que aquella situación les provocaba.

"De acuerdo" Concilió Rin "Ahora que estamos todos reunidos he pensado en coger el coche de Sousuke e ir hasta donde lo vieron por última vez." Su voz sonó tranquila, tratando de sonar despreocupado, pero Haru pudo identificar que su expresión contenía un poco de inquietud, no parecía relajado.

"¿Eh?" Inquirió Nagisa. "¿Sou-chan tiene coche? ¿Desde cuando?"

"¿Eh?" Repitió Rei, un poco molesto. "¿Otra vez con Sou-chan? ¡Apenas le conoces!"

"Bueno…No es su coche, es de sus viejos, pero me ha dicho que para esta ocasión podemos usarlo, es un todo terreno, de seis plazas, así que cavemos todos justos."

Haruka asintió. Aquello era un inicio. Pensó que debía calmarse un poco, Makoto solo hacía escasamente un día que estaba en paradero desconocido, eran suficientes para empezar una búsqueda y la policía también tendería una mano.

En ese momento pensó que había sido algo rudo con todos ellos, pues se habían comportado muy bien al venir desde lejos a ayudar.

"Gracias" Susurró simplemente. Los demás esbozaron una sonrisa.

"No nos las des aún, cuando encontremos a Makoto iremos todos juntos ha hacer una competición de relevos para celebrarlo, entonces que el mismo nos agradezca a todos." Pronunció Rin.

Todos convinieron que era una excelente idea.

Durante el camino de ida hacia el bosque, Rin y Sousuke intercambiaban palabras apresuradas sobre el JPS y sobre los pormenores de alojamiento, suponiendo que la búsqueda no les llevase más de una semana. Hacían esto en voz baja, echando miradas discretas a Haru, tratando de no ser escuchados por el. Trataron de ahorrarle los tecnicismos desapasionados de la búsqueda, por temor a herirlo aún más con todas aquellas suposiciones sobre el futuro.

Haruka por su parte, fingía no darse cuenta de esto y en vez de intervenir en cualquier conversación, dirigía su mirada al exterior, donde la vegetación cada vez se hacia más espesa e intimidante.

Rei y Nagisa, que estaban al lado de Haru, pusieron con discreción sus manos unidas, una encima de la otra y susurraron entre ellos, apresuradamente. La intimidad que había entre ambos sorprendió un poco a Haru, que observaba la escena en el reflejo de la ventanilla. Entonces se acordó de lo mal que Nagisa se había puesto cuando hacía más de un año habían sospechado que Rei podría haber querido irse del club de natación o tener novia. Nagisa había gritado horrorizado, cuando esto último fue sugerido y ahora Haruka empezaba a entender porque.

"Tal vez Makoto ya lo sabía" Pensó. Y recordó como Makoto siempre había lanzado miradas de comprensión hacia Nagisa cuando este se apabullaba pensando que Rei podría irse de su lado. Aunque a Haru se le antojaba que Nagisa actuaba demasiado ruidoso frente a algo que estaba aún sin confirmar, parecía ser que había algo más que el no había comprendido, pero Makoto si.

Pensando en el una vez más, se sintió frío y desapacible, como si un gran vacío consumiese su interior.

Al llegar al pequeño Hostal con el que habían contactado Rin y Sousuke, todos estaban silenciosos, cuando les dieron tres llaves para las habitaciones, Rin, como siempre en su papel de líder de expedición, tomó la palabra.

"Sousuke y yo nos metemos en esta habitación…quedan otras dos…Por si acaso…Podéis distribuiros como queráis" Expuso Rin metódicamente.

Haru empezaba a hartarse de que todo el mundo lo tratase con tanta condescendencia, no quería verse tan patético delante de sus amigos.

Antes de que Rei o Nagisa pudiesen ofrecerse para estar a su lado el dijo que dormiría solo, en la habitación del fondo. Estaba demasiado cansado para lidiar más con las caras de preocupación o la cháchara de los otros.

Cuando las luces se apagaron una fría brisa entró a través de la ventana. Haru miraba el techo pálido desde la cama.

Recordó aquella suave sonrisa, como sus ojos temblaron de emoción al decirle simplemente.

"No sin ti, Haruka."

Su nombre completo había poblado su voz, se había filtrado hasta su alma y lo había dejado sin aliento. En aquel momento Haruka no se había enfadado, como solía hacerlo, sino que contempló la honesta mirada de Makoto y se perdió en ella.

Pese a que Haruka siempre había pensado que su relación con Makoto no había cambiado desde que eran niños, ahora se daba cuenta de que si lo había hecho. En realidad, sabía esto desde hacía bastante. Se arrebujó en las mantas, temblando, pero no a causa del frío.

Apenas despierto recordó la primera pelea que tuvo con Makoto. Cuando le chilló con todas sus fuerzas porque se sentía traicionado por el, en ese momento, tras gritarle cosas injustas entro en casa, se desvistió y se metió bajo las sábanas. Solo para darse cuenta que más que enfadado estaba aterrorizado y exhausto. En ese momento había pensado. "¿Porqué el me hace esto? ¿Me va a abandonar? ¿Me va a dejar atrás, solo? Pese a que yo le dije que me bastaba el…"

Pero pese a todo lo que aquel día había llorado, Haruka pensó que si ahora fuese capaz de estar menos asustado y más triste, las lágrimas que derramaría dejarían aquellas en un simple rapto sin importancia.

Incapaz de pensar en nada más que este miedo, se hundió en un sueño silencioso y oscuro, como las aguas negras que no reflejan la luz de ninguna luna.

A la mañana siguiente, todos exceptuando a Yamazaki parecían haber tomado la determinación de fingir normalidad o incluso ser más cordiales de lo normal. Cosa que enfermó a Haru.

Cuando llevaban más de un cuarto de hora hablando de frivolidades y cosas sin sentido, Haruka explotó.

"¡Parad todos!" Dejó ir en un grito seco. "¡Actuáis como si Makoto estuviese…!" Se levantó y se fue. A fuera estaba amaneciendo. Haruka respiraba con dificultad, no estaba acostumbrado ni ahora ni nunca, a levantar la voz de aquella forma. Tratando de apaciguarse pensó, que aquella era la tercera vez que levantaba la voz así por algo relacionado con Makoto. No podía explicarse porque.

Cuando pensaba que al fin nadie acudiría, que lo habían dejado solo hasta la hora de salir hacía el bosque, alguien apareció bajando las escaleras. Pero no eran ni Nagisa, ni Rei, ni siquiera Rin; sino Yamazaki Sousuke.

"Nanase"

Haru no respondió. Ni le miró a la cara.

"Debes calmarte" La voz de Sousuke era severa, pero también tenia un punto de delicadeza. No trataba de herir a Haruka, sino de aconsejarlo. "Entiendo que estás en una situación difícil" Continuó. Su voz era tranquila, como un estanque sin una sola perturbación. Haruka sintió que algo en el fondo de sus ojos le recordaba a cuando el agua permanecía lisa, sin una sola onda de movimiento. "Pero tienes a gente que te ayudará a salir de esto, tus amigos. Tengo la suerte de conocer a uno de los más cabezotas de todos." Claramente se refería a Rin. "No conocí a Tachibana lo suficiente como para poder figurarme de que diría en un momento así, pero si de algo estoy seguro es de que el no querría que perdieses la cabeza de este modo. Ahora es cuando necesitamos más la acción que las lamentaciones."

"Eso ya lo sé" Terció Haruka. Bajó la cabeza levemente. Era consciente de que lo que le decía Yamazaki era cierto. Una parte de el agradeció que aquellas palabras saliesen de el, pues de haber venido de Nagisa, Rei o Rin abría sido más difícil que las juzgase de manera imparcial y probablemente se habría sentido herido por ellas.

Tras unos largos segundos de silencio Yamazaki continuó, en una voz incluso más baja que antes.

"No le digas a Rin lo que voy a decirte."

"Siempre lo mismo" Pensó Haru. "Siempre me pide que no se lo cuente a Rin. No entiendo que pasa entre estos dos con tantos secretos."

"Algo sé sobre desapariciones…Mi madre desapareció durante unas semanas cuando era niño. No la madre que tengo ahora, sino mi madre biológica."

Haruka lo miró a los ojos, sorprendido. No podía ser. No esperaba algo así de alguien como Yamazaki, sin saber porque, simplemente no podría haberlo imaginado.

"¿Te sorprende, verdad?" Su sonrisa era fría, desapasionada. "Así que si te sirve de consuelo, entiendo tu incertidumbre. No te mentiré, en parte por eso estoy aquí."

"Un consuelo" Se dijo interiormente Haru. "Que no sea solo por Rin, sino también por ti y no por ser una buena persona." Pero pese a pensar esto con un poco de acritud, no dijo nada en voz alta. Sousuke interpretó su silencio como una toma de consciencia de la situación y le informó de que avisaría a los demás para ponerse en marcha cuanto antes.

Tras una hora preguntando en el pueblo, tras recibir miradas tristes y compasivas, otras de simple indiferencia, recibieron información directa de la mujer que había hablado con Makoto. La última que lo había visto. Era una agradable anciana arrugada, que acariciaba a un gato gordo de bigotes largos. Les indicó hacia donde se había dirigido y hacia allí marcharon.

No tardaron demasiado en llegar al lindero del bosque, donde había un aparcamiento poco antes de llegar, mientras se repartían la zona en parejas para buscar, Haruka fue obligado por la presión social de Nagisa y Rei a descansar y tomar una bebida isotónica, para más tarde relevar a otro miembro del grupo que se cansase.

Sousuke y Rin estaban juntos inspeccionando el aparcamiento y el inicio del bosque.

"Todo está lleno de desperdicios." Comentó Rin haciendo una mueca.

"Bueno, era de esperar, aquí viene la gente a suicidarse." Pronunció descuidadamente.

"Sousuke" Lo riñó Rin "No digas eso…" Miró a los lados.

"No te preocupes, no hay posibilidades de que Nanase nos escuche."

"No te estás tomando esto en serio, verdad? Aunque claro pocas cosas son las que te tomas en serio." Suspiró el otro.

"Si me lo tomo en serio. Esto tiene que ver contigo, Tachibana es amigo tuyo desde hace muchos años, no?"

"Ya te dije que…No hacía falta que vinieses" Rin pasó por alto lo que había implícito en aquella frase, se sentía algo perturbado cada vez que Sousuke decía cosas descuidadamente. Pero aquello no era una novedad, a veces pensaba que Sousuke lo había hecho sentir así desde el principio.

"Qué le has dicho a Haru esta mañana, por cierto." Quiso saber, cambiando de tema.

Sousuke sonrió, con un poco de burla.

"Que ibas a ponerte a llorar como un bebé otra vez si no regresaba para colaborar."

"¡Mentiroso!" Rin lo golpeó en el brazo y el otro dejó escapar una risa por lo bajo. "¿¡Tienes que recordarme para siempre esa vergonzosa escena!?"

Después de bromear un poco más ambo vuelven a la tarea.

Mientras andan enfrascados buscando alguna huella en el suelo húmedo, Rin observa de manera sutil la curvatura del cuello de Sousuke, y no se sorprende al pensar en lo harmoniosa que es. Hace tiempo que pensó eso por primera vez y aunque al principio quedó un poco desconcertado con su admiración por el, pronto comprendió que era algo inútil resistirse a admirar algunas de sus formas o gestos.

El verano anterior, el primero que había estado en Australia nuevamente, se sorprendió cuando Sousuke llegó, un amanecer seco y caluroso a la residencia de estudiantes donde el se hospedaba.

Cuando abrió la puerta aún medio dormido, la sonrisa apacible de Sousuke lo recibió.

Sus recuerdos se vieron interrumpidos en cuanto este le hizo señas para que se acercase.

"Acabo de encontrar unos rastros de bambas, coinciden con la descripción de las de Tachibana, esta claro que entró por esta parte del bosque, estamos cerca."

"Bien" Dijo Rin, entusiasmado. "Llamaré a los demás y empezaremos la búsqueda inmediatamente.

En cuanto Rin se fue, Sousuke lo siguió con la mirada hasta que desapareció buscando a los otros. Dejó ir un suspiro. El aroma de sus cabellos aún flotaba alrededor de el.

"Esto es muy malo" Se dijo así mismo con gravedad. "Debo de ser un ser humano muy débil"

Algo captó su mirada. Un escalofrío subió por su espalda. No, tal vez se lo había imaginado. El bosque era oscuro, pese a que el Sol ya había salido. Los crujidos que venían de el ponían los pelos de punta.

"Debe de ser porque mucha gente ha desaparecido ahí dentro." Había pocas cosas a las que Sousuke le tuviese miedo y un bosque lleno de muertos no era una de ellas. De todas maneras prestó especial atención al follaje que se mostraba ante el, tal vez la figura que le había parecido ver era alguien que rondaba por la zona, a quien pudiesen sacarle información.

El sonido se repitió nuevamente. Definitivamente había algo en las proximidades. Pensó en avisar a Rin, pero el tiempo era oro, no había tiempo, ya se lo diría después, en cuanto encontrase a quien lo producía y adquiriese más información.

Sin más dilación. Se adentró en el bosque.

Para cuando regresaron no había rastro de el.

Rin agarró entre sus dedos la chaqueta de Sousuke. La sostuvo durante unos segundos y después se decidió a inspeccionar el contenido de sus bolsillos, como si eso pudiese darle algún tipo de respuesta sobre lo que le había acontecido en las últimas horas.

Encontró el recibo de lo que habían comprado la noche anterior. Lo sujetó entre sus manos hasta arrugarlo. Miró en el otro bolsillo y encontró el pasaje de cuando fue a verlo a Australia las vacaciones anteriores, en verano. Rin se conmovió al pensar que aún lo llevaba consigo, durante todo este tiempo. Cuando aquella ni siquiera era la sudadera que había llevado cuando habían estado allí.

"La debe de haber cambiado a esta" Pensó Rin. Una punzada de dolor se instaló en su pecho.

Entonces, cuando volvió la chaqueta se dio cuenta que en la parte izquierda del interior había otro bolsillo interno, una cremallera del mismo color que el forro la hacía casi imposible de detectar. Abrió esta cremallera lentamente. Extrajo un papel amarillento.

Las manos de Rin temblaron al leer lo que había escrito.

"Idiota" Murmuró. "Idiota"

Su voz se hizo débil. Sus rodillas dieron contra el suelo. Mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y su visión se tornaba borrosa, se dio cuenta de algo.

Que sus sueños no valían nada si no tenia la persona con quien deseaba compartirlos.

-FIN DEL SEGUNDO CAPÍTULO DE SWIMMING-