Amor de Verano

Por Katou Yuu

ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, comedia(?) Kanda baywatch

DISCLAIMER: D. Gray -man pertenece a Katsura Hoshino.


Decidió salir del bar ya que la música le estaba provocando dolor de cabeza, vio lo cerca que estaba la playa, aun si era de noche lucia hermosa y el sonido de las olas lo tranquilizaba.

Se sentó en la arena y suspiró con cansancio. Desde hacía mucho que se había resignado a morir sin tener una cita, ya no decir novio, pero Lavi revivía esos sentimientos por ser un ligón. Si él, que había sido un nerd en la escuela y era friki de la historia, había florecido en carisma y atractivo para ligar, Allen también podía. Lograría la cita con el salvavidas, quizá un romance de verano, varios besos, y recuperaría su honor cuando pudiera hacer que Lavi olvidara al viejo verde que lo creyó prostituto. Aunque tuviera que usar todos sus métodos de seducción.

Se levanto decidió sacudiéndose la arena y se fue de vuelta al hotel, no supo a qué hora llego Lavi, se había levantado temprano no sintiéndose tan cansado, pues, tenía una misión hoy en la playa, abrió las persianas escucho a Lavi quejarse como si se estuviera derritiendo.

Fue desayunar un poco más tranquilo, esta vez selecciono más platillos japoneses, Lavi apenas lo alcanzo, la resaca lo tenía algo mal pero ahí estaba, a veces pensaba que Lavi era mucho más fuerte que el odio.

Fueron a la playa, Allen pudo ver al salvavidas, camino hacia el mismo sitio de ayer, Lavi estaba ansioso al ver a Allen colocarse el bloqueador.

- ¿Iras en serio?

- Apostaste con la persona equivocada - dijo Allen con aire orgulloso. En realidad, si, había apostado con la persona equivocada porque a Allen le gustaba ganar las apuestas, en el póker o en la vida, era igual. Sin embargo, Lavi había creído que el juego elegido sería difícil para su amigo, ahora comenzaba a pensar que tendría que guardarse esa historia del viejo... Incluirla en sus memorias, tal vez.

- suerte - dijo Lavi bajándose las gafas y tirándose en la silla de playa. Allen terminó de ponerse el bloqueador y decidió reconocer el terreno. Con las gafas, pasó por la torre unas cuantas veces, sin embargo, el salvavidas ni lo miraba. Sólo lo vio reaccionar cuando unos chicos persiguieron a su perro por la playa.

Entonces algo comprendió, debía buscar la manera de llamar su atención, decidió entrar al mar, quizás si fingía estar en peligro el salvavidas correría hacia él y.… aquello sonaba algo desvergonzado dentro de su cabeza, Lavi está a allí pendiente como si no quisiera perderse de nada.

Entro al mar, comenzó a avanzar mientras las olas lo golpeaban, estaba cerca de un grupo de chicos, noto que el salvavidas tenía la mirada fija en él, pensó que había logrado su cometido por irse un poco mar adentro, de pronto sintió como era golpeado por una gran ola, no pudo mantener la cabeza fuera del agua.

La ola le dio la revolcada de su vida, sólo miraba cómo la arena se revolvía y le entraba en los ojos, le ardían hasta el alma. Cuando logró sacar la cabeza del agua, otra ola venía a empujarlo. Tragó agua y entró en pánico, sabía nadar, era una tontería que en verdad estuviera a punto de ahogarse. Sintió cómo alguien lo tomaba por debajo de los brazos y lo jalaba. Pensó de inmediato que podía ser el salvavidas, así que cerró los ojos con todas sus fuerzas y fingió que estaba inconsciente.

Sintió que era arrastrado fuera del agua, trato de mantener la calma, sentía la arena bajo su cuerpo, esperaba ser despertado con el beso del salvavidas, estaba tan ansioso que su boca se movió de manera inconsciente entonces sintió un pellizco en su mejilla.

- Despierta jodido Moyashi - escucho mientras le apretujaban las mejillas t Allen no pudo evitar despertarse adolorido

El salvavidas lo miró molesto y se puso de pie. La gente los rodeaba esperando ver un acto heroico, pero en cuanto Allen se levantó, todos comenzaron a dispersarse. -lo siento, estoy mareado - dijo tocándose la cabeza para no verse tan descarado. El salvavidas se agachó de inmediato y le tomó el brazo.

- Tienes raspado el codo - dijo haciendo que Allen mirara, la sangre comenzaba a salir diluida con el agua salada. Allen lo miró restándole importancia - Ve a la torre, tenemos botiquín - dijo mirándolo como si fuera un irresponsable.

Allen no se quejó y siguió al salvavidas lo hizo pasar y sentarse en un banco mientras buscaba el botiquín, Allen comenzó a detallar todo a su alrededor, no era alguien que soliera hacer esas cosas, pero quería saber algo más de aquel salvavidas tan dedicado.

Se quedo tieso cuando escucho que volvía y pedía su brazo, su corazón latió con fuerza, tenía al salvavidas muy cerca y le estaba tocando el brazo.

- Al menos hoy si te echaste bloqueador, Moyashi - dijo mientras le aplicaba algo de alcohol haciéndolo chillar de dolor - Lloras como nena.

- No soy una nena- dijo con el ceño fruncido - ¿Además que significa Moyashi?

El salvavidas sonrió para sí y se encogió de hombros. Allen sintió un sonrojo al ver ese gesto pues el salvavidas era atractivo serio, pero mucho más si sonreía.

- ¿no me lo dirás? - Allen trató de seguir la conversación.

- Trata de no mojar tu brazo un rato y cuando entres al agua, trata de nadar - dijo en burla señalando que ya había limpiado la herida.

- gracias - dijo buscando desesperadamente una forma de seguir la conversación - gracias... Yuu... - dijo apretando los ojos para leer el pizarrón con el rol de turnos que indicaba que ese era el nombre del salvavidas.

El salvavidas se giró lanzándole una mirada asesina y Allen se tensó.

- No te he dado permiso para llamarme por mi nombre, mucho menos con esa confianza.

- ¿Eh?- Allen no encontraba que decir, porque el salvavidas se había molestado tanto - ¿Entonces cómo debería llamarte?

- Eres muy hablador Moyashi, vete, y no te vayas a ahogar - lo comenzó a arrastrar al albino a la puerta, Allen balbuceaba tratando de quedarse un poco más con el salvavidas, pero ya estaba pisando el exterior - Me puedes llamar Kanda - y le cerró la puerta en la cara.

Allen sintió ganas de volverse a lanzar al mar. Había tenido un momento a solas y no había conseguido nada. Dio una patada en la arena y comenzó a caminar hacia la sombrilla que compartía con Lavi.

- no pensé que fueras tan atrevido, por un momento en verdad pensé que estabas inconsciente - Lavi lo miraba emocionado, esperando una gran revelación.

- deja de verme así.

- si me dices donde será tu cita... Tengo que comprobar que se ejecute para hacerlo legal.

- no hay cita - dijo Allen tirándose en la silla.

- estuviste a solas con él y no conseguiste la cita? Eres un caso perdido.

- Solo me regaño, incluso se ofendió que lo llamara por su nombre.

- Pues sí que eres torpe, recuerda que es japonés, son muy serios con ese tema, quizás si le hubieras agregado un "san" o un "chan" no te hubiera ido tan mal.

- Lavi...

- Era broma.

- ¿Por cierto, sabes que significa "Moyashi"?

- ¿Moyashi? - Lavi se quedó pensativo - ¿Por qué el interés tan de repente?

- El me llamo así.

- ¡Jajajaja! - Lavi no pudo contener la risa - pues, que yo sepa, Moyashi es brote de habas

-¿las cositas que le salen a las semillas? - dijo Allen comprendiendo lo pequeño de su apodo

- si, al parecer cree que eres un niño. Allen se puso las gafas y se cubrió la cabeza con la toalla, había fallado y el salvavidas lo veía como una broma.

Frente a él pasó un grupo de chicos con cuerpos envidiables, bronceados dorados y tangas, se detuvieron a hablar con las chicas que estaban bajo la sombrilla de al lado y les sacaron algunas sonrisas, parecían ser brasileños. Para sorpresa de Allen, Kanda miraba a los tipos con atención, no perdía su mirada seria, pero parecía desconcertado por esas tangas. Tal vez le gustaban.

Entonces una idea surgió en su cabeza cuando logro divisar una tienda cerca de la calle. Lavi le pregunto a Allen si iba al agua, pero este no respondió, Lavi desconcertado lo dejo ir, pensó que estaba algo deprimido por lo que le había dicho el salvavidas.

Allen se acercó a la tienda, cada paso que daba sentía que estaba a punto de cometer una locura, no fue realmente consciente de ello hasta que estuvo dentro de la tienda viendo los modelos de bañadores.

Algo le hizo pensar que ese era parte del problema, quizás su bañador era insípido y aburrido que ni un mal pensamiento inspiraba.

Fue y compró el más pequeño que pudo soportar. Suspiró y se puso en camino, de regreso, Lavi casi se cae de la silla cuando lo vio. Había muy poco misterio con ese diminuto traje de baño.

- ¿Qué haces? - dijo Lavi tratando de cubrirlo- vi el traje y me gustó - dijo algo incómodo porque comenzaba a metérsele en el trasero, apartó a Lavi y se acostó en la silla boca abajo tratando de mostrar sus atributos.

- Te ha afectado el sol-dijo Lavi cubriéndose la boca con la mano para disimular una risilla.

Allen lo ignoro, y se quedó allí tratando de relajarse y de ver si lograba su cometido. Se quedo allí un buen rato apenas noto la mirada de Kanda, pero no le había visto tanto como hubiera querido, pues parecía enfocado en otros turistas.

No estaba logrando nada, decidió que debía ir y atacar

Se paseó por la torre evaluando el terreno hasta que encontró un cartel con todo lo que estaba prohibido en la playa. No entendía lo que decía, pero tenía dibujos bastante claros. Caminó hacia la torre sin una idea clara de cómo comenzaría una conversación. Lavi lo miraba desde lejos por encima de las gafas, también miraba al salvavidas. Por un rato, el tipo siguió a Allen con la mirada, su cara de extrañeza indicaba que esa tanga no era lo que esperaba, sin embargo, la atención que ponía señalaba que al menos Allen no le era indiferente.

- me dijeron que Moyashi significa "brote de habas" ¿es cierto? - dijo Allen detrás de Kanda.

- no debes estar en la torre, si no tienes asuntos importantes, tampoco debes distraer al salvavidas. - contestó sin mirarlo.

- Es un asunto importante - dijo Allen algo molesto - No creo que sea apropiado colocarle apodos a la gente.

- Si tienes una queja, afuera de la base hay un buzón de quejas - dijo el salvavidas con una mirada asesina.

Allen frunció el ceño - ¡Entonces llenare ese tonto buzón de quejas! - no le había agradado la actitud del salvavidas, tuvo que retirarse.

Se dirigió al mar, estaba algo molesto y necesitaba distraerse para no verle también la cara a Lavi. Las olas se habían calmado un poco o eso pensaba, relajándose un poco, hasta que repentinamente una ola lo cubrió de manera inesperada, sacudió su cabeza quitándose de encima un alga que se le había quedado pegada. Decidió que era suficiente mar por el momento, hasta que sintió que estaba algo ligero, comenzó a palpar donde debería estar su bañador encontrándose completamente desnudo.

Miró a todos lados tratando de encontrarlo y después de varias olas, vio como la prenda llegaba a la orilla y se atoraba en la arena. Uno niños que trataban en encontrar conchitas, lo vieron y lo recogieron con sus palas de juguete.

Allen trató de llamar su atención para que lo devolvieran, pero los niños ya corrían con sus padres para mostrar su hallazgo. Golpeó el agua molesto, aquel traje parecía ser una muy mala decisión.

Buscó a Lavi y agitó las manos tratando de llamarlo, pero su amigo sólo le saludó con la misma energía y se fue tras unas chicas que iban pasando.

Comenzó a preguntarse si podría confeccionar algo con las algas.

Era algo demasiado descabellado además que le resultaba un tanto asqueroso por lo babosas que eran las algas, se quedó allí pensando en que hacer, su mirada busco de manera inconsciente al salvavidas, pero este estaba dándole una charla a unos niños.

Parecía que era un castigo divino, vio a Lavi perderse con las chicas y supo que mucho no podía hacer, suspiro mientras veía venir una ola, hasta el mar parecía burlarse de él.

Sabía que esto se lo había buscado el, después de todo esto solo le pasaba por tratar de hacer algo tan osado solo por desesperación y tratar de ganar la apuesta.

Estuvo en el mar en espera de que Lavi volviera, pero no ocurrió nada, cuando la gente se acercaba, se movía lejos tratando de evitar que se dieran cuenta de lo que ocurría.

Cuando sentía la mirada del salvavidas, de inmediato fingía que estaba nadando, chapoteaba un poco y se movía hacia otro lugar. Aunque se suponía que estaba para ayudar a los bañistas, rescatar a alguien desnudo no debía ser una de sus labores.

Pasó más de una hora en el mar, Lavi no daba señales y comenzaba a tener hambre, sed, ganas de ir al baño y apostaba que ya tenía el color de un camarón.

Se sentía como idiota por estar en una situación como esta, tal vez debía dejar que el mar se lo tragara.

Vio una gran ola venir, lo primero que pensó fue que hasta ahí llegaba, se quedó quieto esperando ser golpeado, la ola le dio con todas sus fuerzas, pero entonces sintió un par de brazos que lo sujetaban con fuerza, apenas salió a la superficie pudo ver que el salvavidas era quien lo sostenía.

- ¿Acaso pensabas suicidarte por una tontería como esta? - Kanda le mostro la tanga sin nada de pena, Allen se puso más rojo - Ya me parecías sospechoso.

-estaba disfrutando del mar - dijo sin poder dejar de pensar que estaba desnudo frente al salvavidas. Este bufó por su tonta respuesta, algo divertido, y le entregó la tanga.

- deberías volver a tus prendas regulares - dijo esperando a que se lo pusiera.

- emmm si me das un momento - dijo Allen tan rojo que no sabía si era por el sol o por la vergüenza.

- estoy cuidando que no intentes matarte de nuevo, Moyashi - dijo apurando con un gesto de la mano.

- Tampoco estoy tan loco como para volver a intentarlo - dijo Allen apenado desviando la mirada mientras buscaba colocarse correctamente la tanga - Gracias...esto... - Allen trataba de pensar en alguna manera de hablar con él.

- Solo quería evitar la desgracia de que te vieran desnudo, hubiera sido un trauma para los demás bañistas -el salvavidas avanzo alejándose sintiendo que ya había cumplido con su cometido. Allen se puso esta vez rojo de la rabia y le salpico el agua en respuesta.

El otro lo miró por encima del hombro. Estaba mojado de todas formas ¿En qué le afectaba que lo salpicaran? Salió del agua con dirección a la regadera. Allen lo siguió enojado, no por gusto, estaba claro que necesitaba quitarse la sal e ir por una crema para su espalda quemada. En cuanto vio al otro dejar correr el agua por su cuerpo, su estómago se estrujó y tragó saliva, no podía concebir tal nivel de sensualidad.

Se acerco a las regaderas evitando mirar mucho, dejo que el agua recorriera su cuerpo, vio de reojo como el cabello mojado se pegaba al cuerpo del salvavidas, de imprevisto cruzaron miradas y Allen solo frunció el ceño haciendo un gesto indignado.

-Pones una cara horrible Moyashi.

- No soy Moyashi - chillo - Me llamo Allen.

- Moyashi - dijo Kanda sin inmutarse.

Podría ser muy atractivo, pero era horrible. Terminó tan rápido como pudo y se fue hacia su sombrilla, donde Lavi ya estaba acomodado de nuevo.

- ¡¿dónde estabas?! - dijo Allen impactado por lo poco oportuno que era su amigo.

- pues fui por algo de comer... - dijo Lavi encogiéndose por el tono de su amigo.

Levantó una bolsa mostrando los paquetes.

- cancelo la apuesta, ese tipo es insoportable!

- te rechazó? - dijo viendo como su amigo se tiraba en la silla y se apartaba de inmediato por las quemaduras en su espalda.

- no, pero ni que hiciera falta, se la ha pasado llamándome "Moyashi", le dije mi nombre y no le importa!

Lavi rio a carcajadas - Realmente no tienes suerte.

Allen escondió su rostro entre sus rodillas, parecía que el día que definió su preferencia hacia los chicos una terrible maldición cayó sobre él.

- Soy un caso perdido, me rindo - dijo en un tono pesimista. Lavi le dio unas palmadas en el hombro y Allen se sobresaltó quejándose por lo quemada que tenía la espalda.

- pero te sigue gustando - dijo Lavi mirando discretamente al salvavidas, el cual desvió la mirada hacia el mar cuando se dio cuenta de que ponía demasiada atención en Allen

- es atractivo, pero no tiene caso - dijo Allen toando la bolsa de comida

- y si sólo te está molestando? para llamar tu atención y esas cosas... no sé cómo funcionan los gays

Allen lo miró molesto, Lavi sabía perfectamente que él tampoco tenía experiencia en ligar hombres.

- bien pues entonces has perdido la apuesta.

Allen apretó sus brazos alrededor de sus rodillas sintiendo la impotencia de no haber podido conseguir una cita, poco le había terminado importando la apuesta, sentía su orgullo herido.

- No pongas esa cara Allen, me haces sentir culpable...Ya sé que te animara - dijo Lavi señalando un local al azar.

Allen miro sin mucho interés, pero Lavi ya lo había tomado del brazo arrastrándolo al sitio.

Se sentaron, vio la carta, todo era pescado como era de esperarse, Allen entonces decidió que quería todo lo de la carta para ahogar sus penas.

Cuando el pequeño local presentó su menú (dos veces porque no era muy grande) la cantidad de comida ya había llamado la atención de otros comensales. Allen comió cada pescado entero como maestría, devoró los camarones sin importarle lo picante que fuesen, comió guisos hasta dejar sin arroz el lugar y se atracó de frituras. Lavi miraba como la gente se congregaba, pensaron que había un concurso de comida. A lo lejos, el salvavidas tomó sus binoculares para revisar lo que pasaba en ese local, tal vez había un herido, tal vez alguien se estaba atragantando. En efecto, alguien tenía comida en la boca, pero no para mal, y era el Moyashi.

Tragaba sin parar, se vacío una jarra de agua y siguió comiendo, el salvavidas tuvo que limpiar los binoculares para comprobar que lo que veía era real, bajo mirada al cuerpo del Moyashi, su abdomen lucia tan plano que más bien le pareció que tenía un agujero negro allí dentro.

Cuando termino con los platillos todos a su alrededor aplaudieron, Allen se sonrojo apenado pues ni se había percatado de la cantidad de personas allí presentes, la felicidad se acabó cuando llego la cuenta, Lavi comenzó a contar unos cuantos ceros, Allen no había pensado muy bien a la hora de pedir todo, Lavi dijo que pagaría con su tarjeta de crédito.

Kanda siguió a los amigos con la mirada. Esperaba que no se le ocurriera al Moyashi meterse al mar luego del atracón. Allen se quedó dormido en la silla después del banquete. Se fue al hotel. Por la noche pensó si debía volver a la playa o buscar otro lugar, después de todo, el salvavidas era odioso.

- ¿no irás a la playa? - dijo Lavi sin poder creerlo.

- me arde la espalda, daré un paseo por la cuidad.

- ¿Te acompaño? - pregunto Lavi algo dudoso.

- Gracias, pero quiero ir solo - pidió y Lavi se hizo el entendido, después de todo parecía que Allen necesitaba algo de espacio.

Allen salió del hotel, comenzó a caminar por un boulevard lleno de locales y puestos callejeros, había algunas chicas en kimono y algunos chicos con unos atuendos algo extraños, el olor de un puesto de lo que parecían ser dulces lo atrajo.

Era una tienda de dulces japoneses, era muy tradicional y parecía muy popular. Allen se asomó al ver una fila de gente y de inmediato deseo salir corriendo. En el mostrador había un hombre de cabello rizado y bigote que parecía extranjero, sin embargo, hablaba japonés con fluidez y bromeaba con algunos clientes. Lo perturbador estaba del otro lado, el salvavidas estaba haciendo los paquetes con los pedidos, usaba un delantal, levaba el cabello recogido en una coleta y estaba vestido, más vestido de lo usual. Allen salió y se colocó al final de la fula mientras decidía qué demonios hacer con esa oportunidad.

La fila se iba acortando Allen sentía su corazón acelerarse.

-Su pedido -su mirada se cruzó con la del salvavidas rápidamente la bajo hacia el mostrador buscando elegir algo rápido, aunque todo le lucia apetitoso - No tengo todo el día Moyashi.

- ¡Yuu! no seas descortés con el cliente, ¿no ves que está indeciso? - lo regaño aquel hombre Allen estaba más apenado porque seguramente el otro lo estaría acuchillando con la mirada.

Kanda bufó y le dejó mirando el escaparate para atender a otro cliente.

- discúlpelo, como puede ver, no hemos tenido ni un segundo de descanso - dijo el hombre sonriéndole - ya conoce la confitería tradicional japonesa?

- pues... - dijo Allen indeciso, sus ojos se iban inevitablemente hacia el salvavidas que ahora era vendedor.

- en ese caso, permítame darle una prueba - dijo el hombre cortando un pedazo de una gelatina extraña, se la ofreció en un pequeño plato y le dio una varita rara para comerlo.

Allen algo dudoso se la llevo a la boca de inmediato su dulce sabor lo hizo pedir por más, el hombre sonrió recomendándole otros dulces. Su atención se vio atraída por uno que eran una especie de bolitas dulces con alguna salsa encima.

- Esos son dangos, también son muy buenos.

- Entonces también llevare de esos.

Sin darse cuenta había terminado gastando más de lo que esperaba, aun así, no podía negarse a la gran tentación que esos dulces representaban.

Se quedo a un lado de la barra donde algunos se quedaban a degustar, Allen de inmediato se había enamorado de los dangos los cuales le habían producido mayor curiosidad. De repente una taza humeante apareció a su lado.

- Esto... yo no pedí esto.

- El viejo dice que es bueno para acompañar los dangos - dijo Kanda y Allen quiso probar un sorbo estaba caliente pero delicioso.

Ese té verde le impresionó y le hizo plantearse la posibilidad de preguntarle al señor sobre dónde podía comprarlo.

- está muy bueno - dijo volteando hacia el salvavidas, sin embargo, ya estaba tras el mostrador.

Mientras comía, pensaba que Kanda era intrigante. Había evitado la playa para no verlo y había terminado en esa dulcería. Tal vez era una señal divina.

La gente se dispersó y le apenó un poco quedarse ahí. De vez en cuando, su mirada encontraba la de Kanda, la sostenían un momento y volvían a su labor.

Quizá estaba molesto, o pensaba que lo estaba acosando.

A lo mejor su presencia lo incomodaba, si eso era verdad, resultaba algo incomodo contando con todo lo que había ocurrido a lo largo del día.

- Esto... muchas gracias por él te - no recibió respuesta de parte de Kanda quien limpiaba el mostrador.

- Vuelve cuando gustes - el hombre mayor le dijo con una sonrisa Allen se despidió lamentándose por no haber conseguido entablar una. conversación decente con Kanda

Siguió paseando viendo los demás puestos se acercó por curiosidad viendo uno donde había botellas de lo que parecía ser licor.

- ¿Sera esto lo que llaman sake? - se preguntó más para sí mismo que para el vendedor.

El vendedor, que no entendía ni una palabra, le ofreció una prueba con una sonrisa y algunas frases en japonés. Allen lo tomó dándole una oportunidad y de inmediato lo probó, era apenas un pequeño trago, pero le pareció fuerte.

El vendedor parecía divertido con su reacción, así que comenzó a servirle un poco más. Allen se negó, pero la sonrisa e insistencia del hombre le hizo beber de nuevo.

así se tomó otro par de vasitos de sake hasta que se encontró haciendo reverencias disculpándose y pagando una botella.

No pensaba que resultaría tan fuerte hasta que comenzó a tambalearse por las calles, todo se movía, algunas miradas curiosas se posaron sobre él, algunas con intenciones nada sanas, pues era un extranjero y estaba borracho en medio de la calle, Allen decidió recostarse de un poste, trataba de cerrar sus ojos esperando que efecto del alcohol pasara, una mano se posó en su hombro, era un hombre mayor que el bien vestido que tenía una sonrisa que le incomodo un poco, el hombre comenzó a hablarle, él no le entendía nada, tampoco tenía la cabeza para eso, el hombre parecía que quería lo siguiera Allen negó un par de veces con la cabeza, el hombre lo tomo del brazo, apenas tenía la voluntad para resistirse.

-Creo que no quiere ir contigo- escucho una voz tras suyo mientras le quitaban de encima la mano de aquel hombre.

Allen se giró viendo a Kanda tras de él, aquel hombre enojado se alejó con las manos en los bolsillos.

- G-gracias, siempre me estas ayudando.


NOTAS: Estos dos cada vez más se van acercando… ¿que hará Kanda con un Moyashi borracho?

Recuerden la actualización semanal ¡ XD aunque avece sami se me olvide